Carta a las hormigas que han tomado mi casa:

Esto es la guerra, señoritas.

Quiero dejar claro que esto no es lo que yo quería, yo no buscaba esto. Yo quería la paz. ¿Por qué no podéis ser un poco más como las dos arañas que viven en el piso y que me pican ocasionalmente cuando duermo, pero de día ni me las cruzo? ¿Por qué no podemos ser compañeras de piso y tener nuestra propia sitcom? ¿Por qué empezasteis siendo como 5 y ahora sois 20000? ¿Por qué tanto odio? ¿Por qué?

Empezasteis viviendo en mi mesita de noche. Al principio ni me daba cuenta porque os veía de una en una; decidí comenzar a investigar cuando pensé que si os veía de una en una era porque el resto de vosotras seguro que se me había metido en los oídos mientras dormía, y ahora estarían comiéndome el cerebelo, pero no. O sí, no sé, el tiempo lo decidirá.

Mi primera investigación pacífica concluyó que estabais saliendo de un enchufe. Lo desmonté con un video de youtube y mi caja de herramientas de rimmel London; no había absolutamente nada. Las hormigas no se meten en los enchufes, ahora lo sé. Además ahora el  enchufe no encaja bien y ocasionalmente se sale de la pared, pero soy más sabia, así que todo correcto.

Intenté pensar como una hormiga (WHAT WOULD HORMIGAS DO?). Decidí que lo que vosotras querríais es que usara mi portentoso culo para empujar la pesada estructura de mi cama que va pegada a las dos mesitas de noche,  y que además abriera el balcón para que pudierais salierais ordenadamente y quedaríamos como amigas. Así lo hice y abandoné la habitación pensando que había resuelto el problema y que además ahora contaría con la bendición de la mafia de las hormigas. Todo mentiras. Cuando volví a entrar a la habitación no solo no os habíais ido, si no que había un hilero de hormigas entrando por el balcón hasta mi cama. SUCIAS TRAIDORAS.

No, os voy a engañar, todo esto me molestó e hirió un poco mis sentimientos. Esto sólo era la punta del iceberg. Fuisteis demasiado lejos. El próximo párrafo relata algo que fue tan duro para mí que lo escribo con los ojos llenos de lágrimas de ira homicida. Hasta entonces solo habíais pululado por mi dormitorio, metiéndoos en mis oídos, probándoos mis zapatos, robándome las joyas, encogiéndome la ropa, etc. (lo que sea que hagáis las hormigas), pero ese día cruzasteis la línea, disteis a conocer la mierda de personas que sois como hormigas.

Estaba yo sentada en mi escritorio, recordando cómo cuando hacía media hora, me había comido una caja entera de croissants de chocolate, con la excepción de un tímido y bello croissantcito que había dejado para cuando no me sintiera tan mal por haberme comido cinco. “Si no te comes el croissant ahora, se va a juntar con la hora de cenar y a lo mejor se pone malo; la caducidad no se puede predecir con precisión, hay condiciones que podrían alterarla” pensé con gran sabiduría. Total, por uno más; No lo iba a dejar en la caja, que además era una grandísima, ocupando mucho espacio. Además la caja era de plástico, y ese día quería bajar al reciclaje; si me lo comía ya, podría empezar una dieta desde 0, a partir de ese bellísimo dulce. Era el momento perfecto.

¿Cómo sabía el chocolate que tenía dentro? Creo que estaba bueno pero ya no me acuerdo bien” mentí. Extendí la mano, y abrí con suavidad la caja. Los bordes del plástico me hicieron cosquillas en las yemas de los dedos, y con muchísimo cuidado para que no se cayera ninguna de las mijitas de chocolate que tenía encima, acerqué mi mano al pequeño croissant. Pero entonces el mundo se llenó de oscuridad y pude observar como las virutas de chocolate se movieron, SE MOVIERON. NO PUEDO SOPORTAR EL DOLOR. ESE DÍA NO ME ROBÁSTEIS EL CROISSANT, ME ROBÁSTEIS LA ILUSIÓN.

Quiero que sepáis que esto solo acaba de empezar, os he puesto trampas. Sospecho que ya lo sabéis porque os he visto paseando por encima de ellas sin morir, ¿qué sois? ¿A qué bicho superinteligente me estoy enfrentando?

De momento habéis tomado: el dormitorio, la cocina, el salón y mi croissant secreto, ¿qué más queréis, hijas de puta?

Atentamente,

Sandra C.

PD: podríamos llegar a un acuerdo en el que yo vivo en la parte inferior del piso y vosotras en la superior, y si queréis una vez al mes, lanzo un bebé al techo y lo devoráis. Haré lo que pidáis.

PD2: Adjunto un retrato robot de quién creo que es su lider:

-84 kg

Ho aggiornato l'ultima foto e mi sono resa conto di essermi fatta il regalo più bello. Questo regalo mi ha fatto capire quanto è bello mettere impegno in qualcosa, mi ha fatto capire che ci sono tante persone pronte ad abbracciarti, mi ha insegnato che l'amore degli altri e l'amore verso se stessi sono le armi più potenti. Vorrei donarvi questo per natale:  la voglia di non arrendersi mai.