lloré vos
toda una ida de vueltas
como quien adquiere branquias
de tanto hidrolamento
a pesar de haberte recorrido
en búsqueda del refugio elemental
de la
leña rústica
que descansa
en el surco meridional
de la espalda de todos los hombres.
(que se parece tanto a un cuenco de miel
al almíbar que lubrica
todas estas palabras que ya astillan)