diario de un solo

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 “Los poetas casi siempre describen el amor como un sentimiento que escapa a nuestro control, que vence a la lógica y al sentido común. En mi caso, fue exactamente así; no esperaba enamorarme de ti y dudo mucho de que tú tuvieras previsto enamorarte de mí. Pero cuando nos conocimos, ninguno de los dos pudo evitarlo. Nos enamoramos a pesar de nuestras diferencias y, al hacerlo, creamos un sentimiento singular y maravilloso. Para mí, fue un amor que sólo puede existir una vez y, por eso, cada minuto que pasamos juntos ha quedado grabado en mi memoria. Nunca olvidaré un solo instante de nuestra relación”.

Todos podrán decirme que esta etapa pasará, que es lo normal, que no hay que ser tan dramático, impaciente, ni desesperanzado; pero ellos no saben lo que se siente, ser yo... y sobrevivir con mis inhabilidades sociales en un mundo lleno de otros más.

- Crónicas de un solitario. 

“Ella habla más bien poco. En realidad no se le da muy bien. De pequeña pensaban que sufría de autismo, pero no. Sí quería decir cosas, solo no sabía cómo, hasta que aprendió a escribir.

Fue amor a primera vista. Se enamoró locamente de las letras. Pronto llenó un diario tras otro, solo para ella. 

Un día el papel no fue suficiente.

Quería llevar las letras consigo, inhalarlas, saborearlas, comerlas, tragarlas. Tenerlas en su cuerpo.

Lo más cercano a eso fue la piel. 

Ahora es más fácil leerla”.

- Psicotinta.

“Contigo descubrí que te puedes enamorar de una persona sin la necesidad de besarle o verla a diario,
que el amor puede ocurrir de diferentes maneras y en un solo sentido;
que pude no verte un par de años pero te guarde intacto y en silencio hasta el día en que nos encontramos.
Descubrí que me gusta quererte de lejos, distante,
donde no puedes rechazar este cariño testarudo y loco,
donde puedo imaginarte como quiera, en espacios íntimos y abiertos;
en la calle de la mano o abrazados en la habitación.
Me gusta perderme a mi misma en este afán de escribirte, describirte,
de plasmar esto que es tan grande, complicado y que va mas allá de mis ganas coherentes de olvidarte”

Indyra O.

La compañía japonesa de trenes viaja a diario a un pueblo remoto solo para que una estudiante pueda ir al colegio

Cada mañana a las 7:04 una joven pasajera espera al tren en la estación de Kami-Shirataki, un pueblo remoto situado al norte de Japón. Puntual, el convoy la recoge y la lleva a la escuela haciendo el mismo camino de vuelta a las 5:08 de la tarde. Todos los días de colegio se repite el mismo procedimiento desde hace más de tres años. Hasta el momento puede parecer una historia cualquiera, pero hay un detalle que la hace única. 

Que esta joven, que está a punto de terminar los estudios, es siempre la única pasajera que coge el tren en esa estación y que la compañía ha decidido mantenerla abierta, pese a su nula rentabilidad, al primar las necesidades de la niña por encima de los intereses comerciales.

Estación de Kami-Shirataki en Japón (Wikimedia Commons).

La primera idea que tuvieron los responsables la empresa de ferrocarriles fue la de cerrar la estación y que el tren ya no efectuase parada en ella, debido a la falta de demanda, pero cuando se dieron cuenta que esta colegiala, de la que no se conoce el nombre, confiaba todos los días en el convoy para poder llegar a clase cambiaron de opinión y se comprometieron a mantenerla abierta y efectuando parada hasta que la muchacha terminase el colegio.

Lejos de alardear de ello, la compañía no había comunicado nada y ha mantenido este servicio los últimos tres años, aunque ahora está a punto de llegar a su fin. Y es que la joven acabará sus estudios en marzo de 2016, por lo que también se sabe ya cuál será la fecha de clausura: el día 26 de ese mes.

Las vías por las que se accede a Kami-Shirataki (Wikimedia Commons).

Pero más allá de la noticia, la compañía de ferrocarriles ha obtenido una enorme popularidad por priorizar de esta manera lo que necesitaba esa pasajera –que de otra manera no habría tenido opción de seguir yendo a la escuela con tanta facilidad- frente a las finanzas de la empresa. Y es que estamos poco acostumbrados a este tipo de gestos que muestran que el dinero no siempre es todo.

Javier Taeño (@javiertaeno)