dianaf

arte poética

El encuentro y el descanso, 
el olvido y el recuerdo,
el reencuentro y el amor,
el amor y la desesperación
del tiempo, son pálidos
reflejos de mi palabra
gastada y nueva.

El recuerdo viene a cada 
instante: nunca sabremos
si somos hombres tan sólo
del pasado o si vivimos
sólo para el futuro, o si 
sólo para el actual momento.

El recuerdo se acumula y no 
retorna, en cada encuentro
hay una vida, un descanso
es siempre perder un poco de
muerte, siempre que bajemos 
por una calle habrá piedras
que nos repitan nuestras
antiguas caminatas bajo el sol,
y que nos cuenten los caminos 
hasta ahora recorridos.

Pero el amor lo cubre todo:
el amor es siempre un descanso,
el amor es siempre un recuerdo,
el amor es siempre un movimiento contra el tiempo,
el amor es siempre el río, o los
mares, o los montes, una hierba
caída sobre el hombro, un refugio
que aguarda su retorno.

Tal vez no he dicho nada.
Acaso ya todo estaba dicho.
Pero seguiré echando mis palabras
al viento, seguiré arrojando mis 
recuerdos al mar.

O quizás mi amor me estará escuchando, 
y así renovará mis palabras y mi sangre,
y yo seguiré escribiendo hasta el final.

Javier Heraud