diablogris

Tú sabías

que yo era así
de esta forma
         –no de otra
                              así
profundamente imperfecto
lleno de cicatrices
      que sólo yo puedo ver
oscuro
hermético
tú sabías
     

y porfiaste
   desobedeciste a la naturaleza

y las consecuencias
nos sumergieron
hasta lo más profundo
          de lo desconocido
                                          hasta lo impredecible
hasta lo imperdonable

pero tú sabías
que yo era así.

Déjame morir

en la tarde de tu vientre
bajo el sol de tu indecencia
morir calcinado por tus gemidos lacerantes
que hacen eco desde lejos

déjame morir
más allá de tu cordillera
de tu mirada intrusa
de profundos ojos glaciares
en el charco de tu sangre negra
en la oscuridad de tu hipocresía
en la ficción de tu vida maldita
construida sobre pilares de humo

déjame morir a tus pies
o debajo de tus uñas
en un rinconcito sucio y desolado
sepultado bajo los escombros
de tu traición imperdonable.

Se acabaron

las llamadas
los mensajes
las preguntas
las respuestas
los buenos días
las buenas noches
las preocupaciones
los amaneceres
los desayunos, las cenas
las esperanzas
los sueños

se acabó el tiempo
para darle a esta historia
un final feliz

con la ilusión borrada
y la voz apagada

It’s over
game over

el epitafio
ya estaba escrito.

La respuesta

No está en la luna la respuesta
no está en Saturno ni en las estrellas

está guardada en mi camisa sucia
     está en el plato sin lavar

entre mis sabanas
     o detrás de tu mueca insolente
está debajo de mis párpados
    que nunca se cierran
    que nunca se hunden

porque tienen miedo.

Miento

Le miento
a mis pasos mentirosos
a la mentira de la felicidad

Le miento a la noche
a las paredes vacías
y a mi saliva cada vez más seca 

Le miento al vino
mirando a sus ojos oscuros 
como esta incertidumbre

Le miento a la tristeza
a la música que suena
y al frío que me envuelve

Le miento, le miento mil veces
al miedo que tengo
de este inmenso vacío que has dejado

Te sufro

al despertar
al levantarme
al morder el pan
en la mañana
al empezar el día

te sufro
en el silencio
y en la música
en la televisión
y en el polvo de los muebles
y las páginas de los libros
en las sábanas frías
en tu olor

te sufro
en el espejo
al mirar debajo
de mi barba frondosa
de mi párpados hinchados
de mi palidez
de mi agonía
de la sombra
de lo que va quedando de mí.

Te abrí mi puerta

cerrada bajo cien llaves
te ofrecí todo lo que soy
me entregué a tus ojos
a tu amor complejo
derribé todos mis muros
desactivé todas las alarmas
me lancé al vacío de la ilusión

Fui todo
pero ya no soy
más que trozos de papel
dispersos en el viento
sin destino, sin futuro
no se donde estoy
ni hacia donde voy sin ti

Trato de encontrarle
un sentido consciente
a que la más bella historia de mi vida
hoy se desangre de dolor.