dia del futbol

-Sabes papá? ayer escuché a un tipo, algo pedante, engreído y poco inteligente, exponer primeramente sus galardones, exponer quien era a través de sus títulos lo que ya lo ponía ante mí como alguien que pierde su esencia como persona, me daba la impresión que exponía su curriculum como una pachotada… bueno, en realidad ese no es el punto, lo que me llamó la atención fue algo que dijo y me acorde de ti. -¿Por qué hijo? –El expositor mencionó que los padres educan a sus hijos para que se junten con ciertas personas y se alejen de otras, que podrían ser una mala influencia para ellos. Luego de esto mira al público buscando la afirmación y extrañamente todos quienes ahí estaban asintieron con la cabeza, como absortos por el relato. Sin embargo, logré mencionarle a mi compañera a un costado, que mi padre me había enseñado todo lo contrario, ella me miró extrañada diciéndome ¿cómo?, sencillamente porque mi padre me enseñó a juntarme con todas las personas indistintamente, de hecho hay un momento muy sencillo que marcó mi vida y me entregó una forma distinta de ver el mundo ya a los ocho o nueve años; cuando era niño jugábamos a la pelota en un terreno baldío cerca de mi casa, allí nos juntábamos un montón de niños y mi padre a veces jugaba con nosotros o miraba como si jugara la selección chilena, nos gritaba, nos aplaudía y hasta se enojaba, quizás en sus sueños había un futbolista entre esos niños por la pasión que le imprimía a cada pichanga. Un día cualquiera un niño quedó fuera, discriminado por pobre y por sucio por una parte del grupo de niños, el ñaca le decían, era un cabro humilde, sano y bueno para los chistes, pero los demás vieron lo pobre y lo sucio, ahí mi papá paro el partido. ¡Entra ñaca! Gritó mi viejo, algunos dijeron que no, y muy déspota les dice “si no juega el ñaca me llevo la pelota”, ahí no había nada más que hacer, el ñaca jugó en mi equipo y con mi papá, cuento aparte ganamos el partido y luego compartimos una bebida. Mi compañera me miró con ternura y pareció comprender lo que quería decir. …Te das cuenta papá como nos cambia la forma de vivir la vida esos pequeños detalles, cómo las cosas sencillas son las que nos entregan las grandes enseñanzas. Yo creo que a veces los padres no sabemos muy bien lo que hacemos, lo que enseñamos para la vida o cuando lo hacemos, solo estamos llenos de buenas intenciones y a veces nos complicamos la vida pensando que será bueno para nuestros hijos y parece que transitáramos por un campo minado. Sereno como siempre mi padre respondió –Eso no fue una casualidad hijo, fue completamente intencionado y además yo también lo recuerdo claramente, al pobre ñaca lo habían dejado fuera y cuando entró estaba muy contento y obviamente la idea era que tu aprendieras a darle valor a las personas por ser personas y no por lo que tuvieran y me parece que lo aprendiste bien y de muy chiquitito… Por lo demás también te lo trate de inculcar porque cuando yo fui niño… conmigo también hicieron lo mismo.

tomado de El Surco