descalzas

youtube

*** Este canto es como estar en el Cielo, pero en la Tierra *** 
Voces angelicales de mis queridas Carmelitas Descalzas de todo el mundo.

(Con motivo de celebrarse el próximo año el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Ávila, las religiosas y frailes de los carmelitas descalzos alrededor del mundo formaron un coro virtual donde unieron sus voces a través de Skype para deleitar a cientos de miles de personas devotas de la santa carmelita).

No quiero mucho. Ni pido mucho.
Quizá me acostumbré a disfrutar de las pequeñas cosas. Esas que nos hacen tan grande.

Bailar en el espejo, incluso en esos días en que todo va a salir mal.
Cantar (desafinar) en la ducha. Acariciar por dentro de tu pelo. Cocinar platos raros, con restos de todo.
Reírme contigo. Hasta que nos duela la barriga de decir tonterías. Que la gente se olvida muchas veces de hacerlo.
Verte descalza por la cocina y desnuda al despertar. El sujetador detrás del sofá.
Descubrir canciones en el Spotify.
Hacer colas para la primera fila de los conciertos.
Caminar dos horas por verte cinco minutos.
Los pantalones apitillados y pasar horas eligiendo ropa en el Pull.
Que la Coca-Cola siempre lleve limón y la tortilla cebolla.
Ir en el tren con gafas de sol, pero los ojos iluminados.
Que me hagas rabiar. Que te enfades y se te pase en minutos.
Dormir sin despertador y desayunarte sin levantarnos. Los calcetines de colores. 
Los besos de mi madre. Días con ganas de ordenar los discos por cantante y la ropa en la silla todavía.

Y sobre todo te quiero disfrutar, como cosa pequeña. De corazón grande. Y de ojos que no podría explicar con ninguna palabra.

—  Defreds
Hoy se celebra a Santa Maravillas de Jesús, de la Orden de las Carmelitas Descalzas

Hoy se celebra a Santa Maravillas de Jesús, de la Orden de las Carmelitas Descalzas

External image
ROMA, 11 Dic. 15 (ACI).- “Lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera”, solía repetir Santa Maravillas de Jesús, religiosa de la Orden de las Carmelitas Descalzas y cuya fiesta se celebra cada 11 de diciembre. Así como Santa Teresa de Jesús, fundó varios carmelos.

María de las MaravillasPidal y Chico de Guzmán nació en Madrid, España, en 1891. Su padre llegó a ser Embajador de…

View On WordPress

Cenisa

Sácate las pestañas y déja tu pelo moreno,
déjame verte en tu piel canela así como eres desnuda y encuero común. Con un poco más de pelo y sin mentiras.
te quiero como eres y es de menos el maquillaje.
Mujer eres encanto descalza y sonrisa.
Tú eres una y la única razón por cuál los hombres van a guerra. Anda y báñate!
sal clara y sin nada.
voy amar así como eres y así como llegaste.
Sin tacos altos oh dudas. Te voy amar pura y te amaré más que tus canciones. Te voy amar como el secreto de una novela. Te amare y te vas enamorar sin perdón y justicia.
Voy a ser tu amante…

3

No soy nada más

que este cuerpo sin historias

ave que gira desorientada

bailando suave entre las olas.

Llanto de lluvia frágil y con sal

dura piedra del camino

como la flor riego mi corazón

sin abejas, y sin oxigeno.

No soy nada, lo puedes mirar

aire puro luchando por momentos

nudo de polvo que no puedes tragar

voz que se calla si no la escuchas atento.

Ese replique sonando de las campanas

alguien o algo que se cuela por tu espalda

yo no soy nadie

hoy no  tengo ganas

quiero huir del sufrimiento

y derramar toda mi sabia,

alma libre y descalza

en el camino de la esperanza.

Una vez quise ser hombre
para casarme con mi hermana
que ya lleva tres divorcios.
Para amar a mis amigas
que en cada relación mueren un poco.
Quise ser hombre
para fecundar sus vientres,
no de hijos, sino de poesía,
vino tinto, relojes parados,
unicornios azules.
Para decirle a Josefina
cuanto admiro su forma de entregarse.
Para escribirle a Rosi
esas cartas que no llegan nunca.
Llamar por teléfono a Pilar
que espera tantas tardes.
Llenar de caricias prolongadas
el espacio de Beatriz,
que vive sola
y le tiene miedo a los temblores.
Quise ser hombre,
para amarlas a todas y no sentir más
el frío de sus lágrimas en mi playera,
ni mirarlas apagarse,
ni presenciar sus funerales
en sus ataúdes de treinta años.
Quise ser hombre
para invitarlas a volar el periférico,
a bailar descalzas porque el América
le ganó al Guadalajara,
para llevarlas del brazo hasta una cama
donde no tengan que fingir orgasmos.
Pero soy mujer y, aunque puedo
compartir con ellas la poesía,
escribirles cartas,
llamarlas por teléfono,
llenarlas de caricias prolongadas,
volar el periférico,
bailar descalzas,
secar su llanto,
tocar su alma…
No es suficiente.
No les alcanza.
Porque, desde niñas, aprendieron
que los hombres son un premio al que hay que amar,
sin importar si ellos las aman.

Rosa María Roffiel
(México, 1945)