derecho-romano

El ciudadano romano.

Roma era una ciudad imponente, fuerte, organizada, bella y que se decía elegida por los dioses, era una ciudad que lograba lo que se proponía, que se sentía superior porque lo era.

Por lo mismo de que Roma era tan importante, no cualquiera que habitará en esta era un ciudadano y gozaba los privilegios que esto le otorgaba, y no cualquiera podía convertirse en ciudadano Romano, hacerlo requería ciertas acciones y/o solemnidades y la ciudadanía se podía revocar.

Para ser considerado ciudadano se necesitaba ser libre, haber nacido ingenuo y de justas nupcias, también se requería ser sui iuris.

Si bien, se podía conseguir la ciudadanía sin haber nacido ingenuo y de justas nupcias si se era manumitido solemnemente, por disposición de una ley, o bien, por un decreto del emperador; cuando se conseguía la ciudadanía por alguna de estas formas podía ser una ciudadanía limitada.

La ciudadanía se podía perder mediante la capitis deminutio máxima –ser reducido a esclavo-, el interdicto aqua et ignis esto era no poder usar fuego o agua lo cuál llevaba a una deportación, cambiando su domicilio a un lugar distinto a Roma o sus colonias o bien cuando se era deportado.

Como ya lo mencionamos el ser ciudadano otorgaba ciertos privilegios, los cuales se dividían en derecho público y privado, en cuanto al derecho público los ciudadanos contaban con el ius sufragii, que era el derecho a votar en las asambleas populares aunque en cuanto a el voto, este era un poco complicado de explicar ya que a pesar de que todos los ciudadanos podían votar, había cierta jerarquía que impedía que se hiciera la voluntad de todos los ciudadanos, para explicarlo un poco mejor podemos hacer referencia a el siguiente fragmento “Todos los ciudadanos tenían voto, de acuerdo, pero en los comicios, se seguía practicando aquel derecho por clases, siempre combinadas sobre el esquema serviano, por el cual los millonarios de la primera, al tener noventa y ocho centurias, y, por tanto, noventa y ocho votos, se bastaban solos para imponer su propia voluntad a los demás.” (Montanelli, 2007)

Otro derecho dentro de la rama del derecho público del cuál gozaban los ciudadanos Romanos era el Ius honorum, el cuál se refería al poder ejercer una magistratura por elección, también contaban con el Provocatio ad populum, este era el derecho para poder apelar la pena máxima, y por último los ciudadanos romanos podían prestar sus servicios al ejercito.

En cuanto al derecho privado los ciudadanos romanos gozaban de ius conubii, que era el derecho de celebrar iustas nupcias esto daba también la facultad de ejercer la patria potestad, también se tenía el ius commercii, esta era la facultad para celebrar negocios jurídicos inter vivus, obtener poder sobre cosas y personas y celebrar amancipios, in iure cesio, hacer testamentos y ser heredero.

También contaban con el ius actionis que les daba la facultad de acudir a tribunales como actor, demandado o tercero.

Todos estos derechos mencionados anteriormente eran para aquellos ciudadanos nacidos ingenuos, ahora bien, había distintos niveles de ciudadanía, donde se contaba con ciertos de los privilegios mencionados hasta el no ser considerado ciudadano y por lo tanto no contar con ningún privilegio; estaban los latini prisci, que eran los habitantes de Lacio, y contaban con el ius commercii, conubii y sufragii, los latini prisci podían alcanzar la ciudadanía plena si cambiaban su domicilio a Roma (ius migrandi) o si desempeñaban, en su lugar de origen, una magistratura. 

Los latini coloniarii eran los que habitaban en una colonia fundada por los Romanos, gozaban de ius commercii y sufragii; los latini iunani eran aquellos que eran manumitidos de formas no solemnes o liberados en contradicción de la Lex Aelia Sentia, gozan del ius commercii pero a pesar de esto no pueden testar ni ser herederos.

Los peregrini viven dentro de la orbe romana, pero están sometidos, pueden acudir ante el pretor peregrino, no cuentan con ningún otro privilegio y conservan su lugar de origen, también existen los peregrinii dediticii estos no cuentan con ciudadanía romana ni de su lugar de origen, son conquistados por Roma, pero estos se opusieron a ser sometidos por Roma, es por esto que no cuentan con ciudadanía ni privilegios.

Los dediticii Aeliani son aquellos que fueron manumitidos pero que cuando eran esclavos cometieron algún acto por el cuál fueron penados de formas fuertes ya que sus actos fueron graves, ellos no cuentan con ciudadanía y no se pueden acercar a Roma en un radio de 100 millas, si lo hacen vuelven a ser esclavos.

Como se puede ver la ciudadanía era de gran importancia ya que sin esta no se podían realizar muchas acciones, una de las más importantes era ejercer la patria potestad o sea el poder sobre los hijos.

Si lo reflexionamos los privilegios que otorgaba la ciudadanía en Roma no son tan distintos a los privilegios que actualmente se gozan en nuestro país cuando se cuenta con ciudadanía Mexicana.

En la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, capítulo IV se refiere al ciudadano Mexicano, en el artículo 34 se establecen los requisitos

“Artículo 34. Son ciudadanos de la República los varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos:

I. Haber cumplido 18 años, y

II. Tener un modo honesto de vivir.”

Sobre esto podemos recalcar las diferencias, como la edad, ya que para ser ciudadano no se necesitaba tener 18 años, solo podían ser los hombres ya que era necesario ser sui iuris. Por otro lado el modo honesto de vivir también era, en cierta forma, necesario, ya que en Roma si se era infame lo cual sucedía mediante una nota censoria o bien en virtud de penas por delitos cometidos, se perdía la estimatio en su ciudadanía y perdía ciertas facultades como casarse, acudir a tribunales y ser dados de baja del senado y de la orden equestre.

Para poder abordar el punto de tener la calidad de mexicanos necesitamos referirnos al capítulo 2 artículo 30 de la misma constitución:

Artículo 30. La nacionalidad mexicana se adquiere por nacimiento o por naturalización.

A) Son mexicanos por nacimiento:

I. Los que nazcan en territorio de la República, sea cual fuere la nacionalidad de sus padres.

II. Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos nacidos en territorio nacional, de padre mexicano nacido en territorio nacional, o de madre mexicana nacida en territorio nacional;

III. Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos por naturalización, de padre mexicano por naturalización, o de madre mexicana por naturalización, y

IV. Los que nazcan a bordo de embarcaciones o aeronaves mexicanas, sean de guerra o mercantes. B) Son mexicanos por naturalización:

I. Los extranjeros que obtengan de la Secretaría de Relaciones carta de naturalización.

II. La mujer o el varón extranjeros que contraigan matrimonio con varón o con mujer mexicanos, que tengan o establezcan su domicilio dentro del territorio nacional y cumplan con los demás requisitos que al efecto señale la ley.

Con esto podemos ver que para ser mexicanos no se necesita nacer de un matrimonio, lo cuál es una diferencia grande en comparación con los ciudadanos romanos, por otro lado podemos ver que también los extranjeros pueden obtener la nacionalidad mexicana, así como en Roma algunos extranjeros (como los latinos) podían ser considerados ciudadanos, la diferencia radica en que en México los extranjeros naturalizados no tienen ninguna suerte de limitaciones, cosa que en Roma si pasaba.

Ahora bien, los derechos de los ciudadanos Romanos, como ya hemos mencionado eran: Ius sufragii, ius honorum, provocatio ad populum, servicio militar, ius conubii, iustas nupcias, ius commercii e ius actionis.

En el artículo capítulo cuarto, artículo 35 de la constitución de los estados unidos Mexicanos se establecen los derechos de los ciudadanos:

“Artículo 35. Son derechos del ciudadano:

I. Votar en las elecciones populares;

II. Poder ser votado para todos los cargos de elección popular, teniendo las calidades que establezca la ley. El derecho de solicitar el registro de candidatos ante la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos así como a los ciudadanos que soliciten su registro de manera independiente y cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación;

III. Asociarse individual y libremente para tomar parte en forma pacífica en los asuntos políticos del país;

IV. Tomar las armas en el Ejército o Guardia Nacional, para la defensa de la República y de sus instituciones, en los términos que prescriben las leyes;

V. Ejercer en toda clase de negocios el derecho de petición.

VI. Poder ser nombrado para cualquier empleo o comisión del servicio público, teniendo las

calidades que establezca la ley;

VII. Iniciar leyes, en los términos y con los requisitos que señalen esta Constitución y la Ley del Congreso. El Instituto Federal Electoral tendrá las facultades que en esta materia le otorgue la ley, y

VIII. Votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional, las que se sujetarán a lo siguiente:

1o. Serán convocadas por el Congreso de la Unión a petición de:

a) El Presidente de la República;

b) El equivalente al treinta y tres por ciento de los integrantes de cualquiera de las Cámaras del Congreso de la Unión; o

c) Los ciudadanos, en un número equivalente, al menos, al dos por ciento de los inscritos en la lista nominal de electores, en los términos que determine la ley.

Con excepción de la hipótesis prevista en el inciso c) anterior, la petición deberá ser aprobada por la mayoría de cada Cámara del Congreso de la Unión,

2o. Cuando la participación total corresponda, al menos, al cuarenta por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, el resultado será vinculatorio para los poderes Ejecutivo y Legislativo federales y para las autoridades competentes;

3o. No podrán ser objeto de consulta popular la restricción de los derechos humanos reconocidos por esta Constitución; los principios consagrados en el artículo 40 de la misma; la materia electoral; los ingresos y gastos del Estado; la seguridad nacional y la organización, funcionamiento y disciplina de la Fuerza Armada permanente. La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolverá, previo a la convocatoria que realice el Congreso de la Unión, sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta;

4o. El Instituto Federal Electoral tendrá a su cargo, en forma directa, la verificación del requisito establecido en el inciso c) del apartado 1o. de la presente fracción, así como la organización, desarrollo, cómputo y declaración de resultados;

5o. La consulta popular se realizará el mismo día de la jornada electoral federal;

6o. Las resoluciones del Instituto Federal Electoral podrán ser impugnadas en los términos de lo dispuesto en la fracción VI del artículo 41, así como de la fracción III del artículo 99 de esta Constitución; y

7o. Las leyes establecerán lo conducente para hacer efectivo lo dispuesto en la presente fracción”

Ahora abordaremos cada uno de los derechos que se otorgaban a los ciudadanos romanos y analizaremos sus similitudes con los derechos de los ciudadanos Mexicanos.

El ius sufragii de los ciudadanos romanos se puede comparar con la fracción primera del artículo antes señalado “votar en las elecciones populares” como podemos notar, esto es prácticamente lo mismo, en Roma se tenía el derecho a votar en las asambleas en México se tiene el derecho a votar en las elecciones populares.

El ius honorum es muy parecido a la fracción segunda, ya que se refiere al hecho de ser votado,  pero también es parecido al artículo 95 de la constitución de los estados unidos Mexicanos, fracción I e inclusive podría tener más similitud con esto “Para ser electo ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se necesita:

I. Ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno ejercicio de sus derechos políticos y civiles.” Y aquí se puede notar que no solamente se necesita ser ciudadano mexicano, si no que serlo por nacimiento, al igual que los ciudadanos Romanos, ya que el ius conubi no lo gozaban ni los latini prisci ni ningún otro tipo nivel de ciudadanía.

Provocatio ad populum: Este derecho de la ciudadanía romana no tiene comparación con ningún derecho de los ciudadanos nombrado en la constitución, aunque bien, podría tener alguna relación con el derecho de defensa de los presuntos culpables en delitos penales artículo 20 de la constitución, apartado B fracciones I y VIII “Artículo 20. El proceso penal será acusatorio y oral. Se regirá por los principios de publicidad, contradicción, concentración, continuidad e inmediación.

B. De los derechos de toda persona imputada:

I. A que se presuma su inocencia mientras no se declare su responsabilidad mediante sentencia emitida por el juez de la causa;

VIII. Tendrá derecho a una defensa adecuada por abogado, al cual elegirá libremente incluso desde el momento de su detención. Si no quiere o no puede nombrar un abogado, después de haber sido requerido para hacerlo, el juez le designará un defensor público. También tendrá derecho a que su defensor comparezca en todos los actos del proceso y éste tendrá obligación de hacerlo cuantas veces se le requiera,”, esto no es solo un derecho de los ciudadanos, si no de todo aquél que vaya a ser juzgado dentro de la república Mexicana, y no es solo en cuanto a la pena máxima si no en todo caso, así que se puede decir que la ciudadanía mexicana no otorga este derecho.

Servicio militar: este derecho es el equivalente la fracción cuarta del artículo 35 de la constitución “Tomar las armas en el Ejército o Guardia Nacional, para la defensa de la República y de sus instituciones, en los términos que prescriben las leyes”.

Ius conubii; el derecho a contraer matrimonio, en la actualidad, es algo que todo individuo tiene, sin importar su nacionalidad, siempre y cuando se tome al matrimonio como la unión de un solo hombre con una sola mujer. Si bien, según el código civil federal establece una edad mínima como requisito “Para Contraer matrimonio el hombre necesita haber cumplido dieciséis años y la mujer catorce. El Jefe de Gobierno del Distrito Federal o los Delegados según el caso, pueden conceder dispensas de edad por causas graves y justificadas.” Para contraer matrimonio no se necesita que los 2 sean de la misma nacionalidad, y bien, la edad mínima, al ser distinta a la necesaria para ser ciudadano, haría de la ciudadanía algo no necesario, aunque bien, cuando un menor de edad contrae matrimonio este queda emancipado, el derecho a la patria potestad, hoy en día, si es un derecho de los ciudadanos mexicanos, pero solo se tiene sobre los hijos menores de edad, o bien, en caso de que el menor no tenga padres, son los abuelos quienes lo ejercen.

Ius comercii; El derecho para hacer negocios, obtener poder sobre cosas o personas, emancipar y hacer testamentos y ser heredero, si es un derecho de los ciudadanos mexicanos, pero con algunas modificaciones, si es un derecho el hacer negocios y obtener poder sobre cosas, mas no sobre las personas, emancipar no es un derecho, ya que esto solo sucede en casos de matrimonio de menores y es una facultad que solo le concierne al estado, un hombre que ejerza la patria potestad de su hijo menor de edad no puede simplemente emanciparlo; el hacer testamentos y ser heredero si es un derecho, pero no solamente de los ciudadanos, ya que también pueden ser herederos aquellos que no son ciudadanos, como extranjeros y menores de edad y herederos legítimos todos los que sean pertenecientes a la familia en línea recta o bien, en colateral hasta el cuarto grado. Como menciona el artículo 1225 del código civil del Estado de Aguascalientes “Toda persona, de cualquier edad que sea, tiene capacidad para heredar y no puede ser privada de ella de un modo absoluto;”.

Ius actioni; El poder acudir a los tribunales no es solo un derecho de los ciudadanos Mexicanos, ya que cualquiera puede acudir a los tribunales sin importar su ciudadanía.

 

En conclusión, el ciudadano Romano gozaba de muchos privilegios, ya que los romanos se consideraban a si mismos superiores, y no cualquiera podía ser considerado Romano, hoy en día, los ciudadanos mexicanos gozan de muchos derechos con similitudes con los romanos, aunque la gran diferencia es que no son tantos los requisitos para ser ciudadano Mexicano, no es necesario ser Varón, y muchos derechos ya no son exclusivos para los ciudadanos Mexicanos, si no que cualquiera puede gozar de ellos dentro de nuestro país, aunque bien hay derechos que solo los ciudadanos mexicanos pueden ejercer por la misma naturaleza del derecho, como el voto, ya que es decidir sobre el país del cuál eres miembro.

En mi opinión el factor sustancial de esta diferencia entre el sujeto del goce de derechos, que ya no solo es el ciudadano, es el hecho de que hoy en día se sabe que todos los seres humanos somos personas jurídicas, y somos iguales ante la ley.

 

 


 

Bibliografía.

Montanelli, I. (2007). Historia de Roma. Barcelona: Debolsillo.

Codigo Civil del Estado de Aguascalientes de 1947, Última reforma publicada DOF 09-04-2012

Codigo Civil Federal de 1928, Última reforma publicada DOF 09-04-2012

Constitición política de los Estados unidos Mexicanos de 1917, Última reforma publicada DOF 09-08-2012