denomina

Los signos como palabras Japonesas que no tienen traducción:

ARIES - Ukiyo: Vivir el momento, liberándose de todos los problemas de tu vida cotidiana.

TAURO - Wabi-sabi: Forma de vida que busca encontrar la belleza en la imperfección, aceptando el ciclo de vida y la muerte.  

GÉMINIS - Irusu: Fingir que no estas en casa cuando alguien te busca.

CÁNCER - Monoaware: Es el conocimiento de lo efímero que son todas las cosas y la tristeza y melancolía que deja a su paso este conocimiento.

LEO - Ikigai: Una razón de ser, eso por lo cual te levantas cada mañana.

VIRGO - Shoganai: De forma literal significa “Que no puede ser evitado” pero no en el sentido desalentador, es aceptar que algo esta fuera de tu control y que no es tu culpa si es inevitable, por lo tanto te sientes libre de seguir adelante sin sentir remordimiento alguno.

LIBRA - Tsundoku: Es la acción de comprar un libro, no leerlo y apilarlo junto a otros libros sin leer.

ESCORPIO - Hikikomori: Una persona que esta tan obsesionada con la TV, los videojuegos y el internet, que se aleja de la sociedad.

SAGITARIO - Shirin-yoku: Visitar un bosque para relajarse y mejorar la salud.

CAPRICORNIO - Yoisho: Sin significado especifico, se usa cuando una persona llega a casa a descansar luego de un largo día de trabajo. 

ACUARIO - Kogarashi: Se denomina así al viento frío que anticipa la llegada del invierno.

PISCIS - Yuugen: Es la conciencia que se tiene del universo, que desencadena un montón de respuestas emocionales tan profundas que es difícil de describir con palabras.

50 cosas que no sabías sobre las relaciones sexuales.

Las relaciones sexuales son una de las necesidades más básicas del ser humano, pues gracias a ellas nos reproducimos, el sexo tiene una vertiente lúdica que nos hace felices al ser una de las actividades más placenteras de la vida. El sexo es salud y bienestar, pero en esta lista veremos las 50 datos curiosos que quizá no sabías del sexo.
1- 1 de cada 10 personas es asexual. Ésta es la primera de las 50 cosas que no sabías del sexo. 1 de cada 10 personas es asexual significa que esta persona no siente necesidad ni atracción sexual hacia hombres ni mujeres y por lo tanto no tiene necesidad de mantener relaciones sexuales.
2- Los humanos y los delfines somos los únicos animales que practican sexo por placer y no por necesidad biológica.
3- Después de tener relaciones sexuales es más fácil dormirse ya que la liberación de hormonas y endorfinas permite que una vez pasado el coito se produzca una relajación general que permita conciliar el sueño más fácilmente.
4- El orgasmo femenino es un excelente analgésico ya que el cerebro libera endorfinas y corticoesteroides que calman el dolor crónico de espalda, artritis y migraña.
5- Un hombre genera durante toda su vida 53 litros de semen.
6- Un adolescente tiene unas 11 erecciones al día, 5 de ellas mientras duerme.
7- A partir de los 30 años, los varones ya no suelen levantarse con el pene erecto.
8- Los fetos masculinos ya empiezan a tener erecciones en el último trimestre del embarazo, en el útero de su madre. Otra de las 50 cosas que no sabías del sexo.
9- Las mujeres y los hombres tienen testosterona, aunque la mujer en mucha menor cantidad aunque esta hormona es la responsable del apetito sexual.
10- Un tercio de los hombres en el mundo están circuncidados, y la mayoría de ellos no por razones médicas, sino por razones religiosas.
11- El 60% de los hombres se masturban de vez en cuando, el 54% una o más veces al día y el 41% se siente culpable después de masturbarse.
12- En Indonesia la masturbación está penada con la decapitación. 
13- En muchas culturas, durante la noche de bodas la primera relación sexual se produce delante de personas que atestiguan que la relación sexual se ha llevado a cabo.
14- La mayoría de las consultas a médicos expertos en sexualidad por parte de hombres tiene que ver con la eyaculación precoz.
15- El problema sexual femenino más reportado, aparte de la menopausia, tiene que ver con la falta o con la mala lubricación de la vagina que genera dolores durante la penetración, pero que con lubricante -a base de agua- puede ser solventado.
16- El tamaño normal de pene se sitúa entre 12.7 y 15.3 Cm. La ballena tiene un pene de 3.6 metros.
17- Las sensaciones eróticas viajan desde la piel hasta el cerebro a 230 Km/h.
18- Una de cada tres personas casadas ha tenido aventuras extramatrimoniales.
19- Se supone que el 10% de los hijos habidos dentro de parejas o matrimonios no son del padre sino de otro hombre.
20- El primer cadáver con dos penes fue encontrado en 1609, desde entonces se han documentado 80 casos. Entre ciertas especies animales como iguanas o dragones de cómodo tener dos penes es algo normal. Esta es unas de las 50 cosas que no sabías del pene.
21- En cada beso se estima que unas 40 mil bacterias pasan de una boca a otra, casi todas inofensivas, aunque se ha demostrado que besar pone en funcionamiento unos 30 músculos diferentes y es bueno para la autoestima y la salud.
22- La media de pérdida de la virginidad en el mundo esté en 15 años.
23- Existen más de un tipo de orgasmo femenino dependiendo del lugar que se estimule. El orgasmo clitoriano obtenido por la estimulación del clítoris y el orgasmo vaginal producto de la penetración.
24- Durante la excitación sexual el clítoris dobla su tamaño así como el canal vaginal y el punto G.
25- Se conocen casos de mujeres que han tenido orgasmos con la estimulación de los pezones o con el sexo anal.
26- El tamaño del pene es importante pero el grosor del pene es más importante aún, a mayor grosor más roce entre las pareces de la vagina.
27- En Grecia y en Roma las mujeres preferían penes pequeños, porque se consideraban estéticos y bonitos mientras que los penes grandes eran considerados grotescos y desagradables. De ahí que las representaciones de héroes y dioses tengan penes pequeños.
28- Existen tribus que cuelgan en los penes de los niños losas y piedras para alargar el miembro, en algunos casos se conocen penes que han sido estirados de tal forma que han llegado hasta las rodillas.
29- En algunas tribus de África todavía se practica la ablación, esto es, la extirpación del clítoris con cuchillas y después se cose la vagina.
30- En algunas partes de África, América y Oceanía, las mujeres con el periodo son apartadas de la comunidad. En el Judaísmo una mujer con la regla se considera impura y no puede preparar la comida, limpiar ni tocar a personas ni objetos sagrados, en el Islam una mujer con el periodo durante el Ramadán debe comer y los días que por causa de la regla no ha ayunado los recupera al acabar Ramadán.
31- Un hombre eyacula durante toda su vida unas 7200 veces, de ellas entre 2,000 y 3,000 es por masturbación.
32- El hombre tiene la época de mayor excitación sexual y hormonal en las mañanas del otoño.
33- Se han descubierto ciclos hormonales relacionados con la actividad sexual en los hombres de 33 días en los cuales durante varios días se presentan picos de gran actividad sexual con picos de apatía sexual.
34- El semen no tiene siempre el mismo sabor, depende de lo que se tome el sabor será muy agradable o muy desagradable. Después de comer espárragos el sabor es muy desagradable pero después de comer frutas o beber alcohol el sabor es agradable.
35- Hay países donde está permitido mantener relaciones sexuales con animales.
36- En Irán existen los “matrimonios de gozo” que consisten en matrimonios que se firman y que tienen una duración de días o de horas en las cuales los cónyuges satisfacen deseos sexuales. Es una institución Persa que está perseguida por los Ayatollahs y por los responsables del Islam Shiita.
37- El periodo de recuperación sexual de una mujer va de entre 5 minutos hasta 1 hora. Aunque la mujer durante este periodo de recuperación sexual puede, al contrario del hombre, mantener contacto sexual.
38- La recuperación sexual en un hombre puede durar desde 20 minutos hasta 1 hora.
39- El alcohol es un afrodisiaco en las mujeres pero es un inhibidor sexual en los hombres pues no permite la erección.
40- La mayor fantasía sexual de hombres consiste en realizar un trío con dos mujeres.
41- Los hombres son más propensos a perdonar infidelidades lésbicas. Las mujeres no son tan propensas a perdonar una infidelidad homosexual de su pareja.
42- La mayoría de los fetichismos tiene que ver con los zapatos de tacón y con la lencería.
43- Las mujeres también pueden tener tendencias pedófilos aunque es muy raro ver comportamientos pederastas entre las mujeres.
44- En la antigüedad griega, la pederastia era una institución y una iniciación de niño a adulto que se realizaba a la edad de los 12 o 13 años y que consistías en agasajar a un joven e iniciarlo en la vida sexual. Se conocen “denuncias” a los tribunales griegos entre hombres por “robarse” a los jóvenes.
45- Los harenes, durante toda la historia, nunca han tenido nada de erótico, de pasional o de romanticismo ya que las mujeres que vivían en los harenes eran producto de alianzas entre clanes, tribus, reinos o imperios. Estas mujeres servían como la manifestación de los acuerdos, asimismo muchas de ellas realizaban actividades de espionaje. Asimismo los harenes eran un foco de constantes conspiraciones y luchas por el poder. Unas de las grandes conspiraciones de la historia fueron contra Ramsés III y se fraguó en su harén.
46- El “Bukkake” era una antigua practica de castigo y humillación hacia mujeres en Japón.
47- Las orgías en Grecia y Roma no solo tenían un fin lúdico sexual sino que el origen de las orgías o bacanales tiene raíces religiosas.
48- En el Islam un hombre puede tener como máximo 4 mujeres pero solo si las puede mantener a las cuatro de la misma manera, si las puede saciar sexualmente a todas y si está seguro de que puede amar a sus esposas con el mismo amor.
49- La postura del misionero fue implantada en América por misioneros católicos por que consideraban que era la única postura sexual que no era pecaminosa.
50- En la cultura gitana la mujer “virgen” es desvirgada durante la prueba del pañuelo. Cuando una mujer mayor experta introduce en la vagina de la mujer un pañuelo y de ahí debe sacar manchas de sangre. A esas manchas se las denomina “rosas”.

Pulsión de Muerte

Dentro de la última teoría freudiana de las pulsiones, designan una categoría fundamental de pulsiones que se contraponen a las pulsiones de vida y que tienden a la reducción completa de las tensiones, es decir, a devolver al ser vivo al estado inorgánico.

Las pulsiones de muerte se dirigen primeramente hacia el interior y tienden a la autodestrucción; secundariamente se dirigirían hacia el exterior, manifestándose entonces en forma de pulsión agresiva o destructiva.

El concepto de pulsión de muerte, introducido por Freud en Más allá del principio de placer (Jenseits des Lustprinzips, 1920) y constantemente reafirmada por él hasta el fin de su obra, no ha logrado imponerse a los discípulos y a la posteridad de Freud a igual título que la mayoría de sus aportaciones conceptuales. Sigue siendo una de las nociones más controvertidas. Para captar su sentido, creemos que no basta remitirse a las tesis de Freud acerca de la misma, o encontrar en la clínica las manifestaciones que parecen más aptas para justificar esta hipótesis especulativa; sería necesario, además, relacionarla con la evolución del pensamiento freudiano y descubrir a qué necesidad estructural obedece su introducción dentro de una reforma más general («vuelta» de los años 20). Sólo una apreciación de este tipo permitiría encontrar, más allá de los enunciados explícitos de Freud e incluso de su sentimiento de innovación radical, la exigencia de la cual este concepto es testimonio, exigencia que, bajo otras formas, ya pudo ocupar un puesto en modelos anteriores. 

Resumamos primeramente las tesis de Freud referentes a la pulsión de muerte. Ésta representa la tendencia fundamental de todo ser vivo a volver al estado inorgánico. En este sentido, «Si admitimos que el ser vivo apareció después que lo no-vivo y a partir de esto, la pulsión de muerte concuerda con la fórmula […] según la cual una pulsión tiende al retorno a un estado anterior». Desde este punto de vista, «todo ser vivo muere necesariamente por causas internas». En los seres pluricelulares, « […] la libido sale al encuentro de la pulsión de muerte o de destrucción que domina en ellos y que tiende a desintegrar este organismo celular y a conducir cada organismo elemental (cada célula) al estado de estabilidad inorgánica […]. Su misión consiste en volver inofensiva esta pulsión destructora, y se libera de ella derivándola en gran parte hacia el exterior, dirigiéndola contra los objetos del mundo exterior, lo cual se hace pronto con la ayuda de un sistema orgánico particular, la musculatura. Esta pulsión se denomina entonces pulsión destructiva, pulsión de apoderamiento, voluntad de poder. Parte de esta pulsión se pone directamente al servicio de la función sexual, donde desempeña un papel importante. Se trata del sadismo propiamente dicho. Otra parte no sigue este desplazamiento hacia el exterior; persiste en el organismo, donde se halla ligado libidinalmente […]. En ella debemos reconocer el masoquismo primario, erógeno»

En el desarrollo libidinal del individuo, Freud describió el juego combinado de la pulsión de vida y la pulsión de muerte, tanto en su forma sádica como en su forma masoquista. 

Las pulsiones de muerte se incluyen en un nuevo dualismo, en el cual se contraponen a las pulsiones de vida (o Eros), que en lo sucesivo comprenderán el conjunto de las pulsiones anteriormente distinguidas por Freud. Así, pues, en la conceptualización freudiana, las pulsiones de muerte aparecen como un nuevo tipo de pulsiones, que no tenía un puesto en las clasificaciones anteriores (así, por ejemplo, el sadismo y el masoquismo se explicaban por una compleja interacción de pulsiones de tendencia totalmente positiva); pero al mismo tiempo Freud los considera como las pulsiones por excelencia, en la medida en que, en ellas, se realiza eminentemente el carácter repetitivo de la pulsión. 

¿Cuáles son los motivos más manifiestos que indujeron a Freud a establecer la existencia de una pulsión de muerte? 

1) La consideración, en muy diversos registros, de los fenómenos de repetición, que difícilmente pueden reducirse a la búsqueda de una satisfacción libidinal o a una simple tentativa de dominar las experiencias displacenteras; Freud ve en ello la marca de lo «demoníaco», de una fuerza irrepresible, independiente del principio de placer y capaz de oponerse a éste. Partiendo de este concepto, Freud va a parar a la idea de un carácter regresivo de la pulsión, idea que, seguida sistemáticamente, le conduce a ver en la pulsión de muerte la pulsión por excelencia.

2) La importancia adquirida, en la experiencia psicoanalítica, por las nociones de ambivalencia, agresividad, sadismo y masoquismo, tal como se desprende, por ejemplo, de la clínica de la neurosis obsesiva y de la melancolía. 

3) Desde un principio el odio se le apareció a Freud como imposible de deducir, desde el punto de vista metapsicológico, de las pulsiones sexuales. Jamás hará suya la tesis según la cual « […] todo lo que se encuentra en el amor de peligroso y hostil debería atribuirse más bien a una bipolaridad originaria de su propio ser». En Las pulsiones y sus destinos (Triebe und Triebschicksale, 1915), el sadismo y el odio son puestos en relación con las pulsiones del yo: « […] los verdaderos prototipos de la relación de odio no provienen de la vida sexual, sino de la lucha del yo por su conservación y afirmación»; Freud ve en el odio una relación con los objetos «más antigua que el amor». Cuando, como consecuencia de la introducción del concepto de narcisismo, tiende a borrar la distinción entre dos tipos de pulsiones (pulsiones sexuales y pulsiones del yo) convirtiéndolos en modalidades de la libido, cabe pensar que halló especial dificultad en hacer derivar el odio dentro del marco de un monismo pulsional. El problema de un masoquismo primario, que se había planteado desde 1915, era como el índice que señalaba el polo del nuevo gran dualismo pulsional que se acerbaba. 

La exigencia dualista es, como se sabe, fundamental en el pensamiento freudiano; se pone de manifiesto en numerosos aspectos estructurales de la teoría y se traduce, por ejemplo, en la noción de pares antitéticos. Es particularmente imperiosa cuando se trata de las pulsiones, por cuanto éstos proporcionan, en último término, las fuerzas que se enfrentan en el conflicto psíquico. 

¿Qué papel atribuye Freud a la noción de pulsión de muerte?

Ante todo debe notarse que, según subraya el propio Freud, tal noción se basa fundamentalmente en consideraciones especulativas y que, por así decirlo, se le fue imponiendo progresivamente: «Al principio presenté estas concepciones con la única intención de ver adonde conducían, pero, con los años, han adquirido tal poder sobre mí que ya no puedo pensar de otro modo». Al parecer fue sobre todo el valor teórico del concepto y su concordancia con una determinada concepción de la pulsión lo que hizo que Freud insistiera tanto en mantener la tesis de la pulsión de muerte, a pesar de las «resistencias» que encontró en los propios medios psicoanalíticos y la dificultad que plantea el intento de basarla en la experiencia concreta. En efecto, como subrayó Freud en repetidas ocasiones, los hechos muestran que, incluso en los casos en que la tendencia a la destrucción de otro o de uno mismo es más manifiesta, en que la furia destructiva es más ciega, puede existir siempre una satisfacción libidinal, satisfacción sexual dirigida hacia el objeto o gozo narcisista. «Lo que encontramos siempre no es, por así decirlo, mociones pulsionales puras, sino asociaciones de dos pulsiones en proporciones variables». En este sentido dice a veces Freud que la pulsión de muerte « […] se substrae a la percepción cuando no va teñido de erotismo».

Esto se traduce también en las dificultades que encuentra Freud para sacar partido del nuevo dualismo pulsional en la teoría de las neurosis o en los modelos del conflicto: «Siempre seguimos experimentando que las mociones pulsionales, cuando logramos reconstruir su curso, se nos aparecen como derivados del Eros. Si no fuera por las consideraciones propuestas en ´Más allá del principio del placer´ y finalmente por las contribuciones del sadismo al Eros, nos resultaría difícil mantener nuestra concepción dualista fundamental». En el artículo Inhibición, síntoma y angustia (Hemmung, Symptom und Angst, 1926), que reconsidera el conjunto del problema del conflicto neurótico y sus diversas modalidades, sorprende efectivamente ver el poco lugar que Freud concede a la oposición entre los dos grandes tipos de pulsiones, oposición a la que no atribuye papel dinámico alguno. Cuando Freud se plantea explícitamente el problema de la relación entre las instancias de la personalidad que acaba de diferenciar (ello, yo, superyó) y los dos tipos de pulsiones, se observa que el conflicto entre instancias no es superponible al dualismo pulsional; aunque Freud se esfuerza en determinar la parte correspondiente a las dos pulsiones en la constitución de cada instancia, en compensación, cuando se trata de describir las modalidades del conflicto, no se ve intervenir la supuesta oposición entre pulsiones de vida y pulsiones de muerte: «No se trata de limitar una u otra de las pulsiones fundamentales a una determinada provincia psíquica. Es necesario poderlas encontrar por todas partes». Con frecuencia el «hiatus» entre la nueva teoría de las pulsiones y la nueva tópica es todavía más sensible: el conflicto se convierte en un conflicto entre instancias, en que el ello termina por representar el conjunto de las exigencias pulsionales, en oposición al yo. En este sentido Freud pudo decir que, desde un punto de vista empírico, la distinción entre pulsiones del yo y pulsiones de objeto seguía conservando su valor; es solamente « […] la especulación teórica [la que] nos ha hecho admitir la existencia de dos pulsiones fundamentales [Eros y pulsión destructiva] que se ocultan tras las pulsiones manifiestas, pulsiones del yo y pulsiones de objeto». Como puede verse, aquí reasume Freud, incluso en el plano pulsional, un modelo de conflicto anterior a Más allá del principio del placer, suponiendo simplemente que cada una de las dos fuerzas presentes que vemos efectivamente enfrentarse («pulsiones del yo», «pulsiones de objeto») comprende ella misma una unión de pulsiones de vida y de muerte. 

Finalmente, sorprende ver la pequeñez de los cambios manifiestos que la nueva teoría de las pulsiones aporta, tanto en la descripción del conflicto defensivo como en la de la evolución de las fases pulsionales. 

Si Freud afirma y mantiene hasta el fin de su obra la noción de pulsión de muerte, no lo hace como una hipótesis impuesta por la teoría de las neurosis. Lo hace porque tal noción es, por una parte, el resultado de una exigencia especulativa que éste considera fundamental, y, por otra, le parece inevitablemente sugerida por la insistencia de hechos muy precisos, irreductibles, que adquieren a sus ojos una importancia creciente en la clínica y en la cura: «Si se abarca en conjunto el cuadro que forman las manifestaciones del masoquismo inmanente en tantas personas, la reacción terapéutica negativa y el sentimiento de culpabilidad de los neuróticos, resulta imposible adherirse a la creencia de que el funcionamiento psíquico viene dominado exclusivamente por la tendencia al placer. Estos fenómenos indican, de una forma que no puede ignorarse, la presencia en la vida psíquica de un poder que, según sus fines, denominamos pulsión agresiva o destructiva, y que hacemos derivar de la pulsión de muerte originaria de la materia animada»

La acción de la pulsión de muerte podría incluso entreverse en estado puro cuando tiende a desunirse de la pulsión de vida, por ejemplo, en el caso del melancólico, en el cual el superyó aparece como « […] una cultura de la pulsión de muerte»

El propio Freud indica que, dado que su hipótesis « […] descansa esencialmente sobre bases teóricas, es preciso admitir que no se halla tampoco al abrigo de objeciones teóricas». En efecto, numerosos analistas han trabajado en este sentido, sosteniendo, por una parte, que la noción de pulsión de muerte era inaceptable y, por otra, que los hechos clínicos invocados por Freud debían interpretarse sin recurrir a esta noción. En forma muy esquemática, estas críticas pueden clasificarse según distintos niveles: 

1) desde un punto de vista metapsicológico, se rehúsa considerar la reducción de tensiones como el patrimonio de un grupo determinado de pulsiones; 

2) tentativas de describir una génesis de la agresividad: ya sea haciendo de ésta un elemento correlativo, al comienzo, de toda pulsión, en la medida en que ésta se realiza en una actividad que el sujeto impone al objeto, ya sea considerándola como una reacción secundaria a la frustración proveniente del objeto;

3) reconocimiento de la importancia y de la autonomía de las pulsiones agresivas, pero sin que éstas puedan adscribirse a una tendencia autoagresiva; negación a hipostasiar, en todo ser vivo, del par antitético: pulsiones de vida —pulsión de autodestrucción. Puede muy bien afirmarse que existe desde un principio una ambivalencia pulsional, pero la oposición entre amor y odio, tal como se manifiesta desde los comienzos en la incorporación oral, sólo debería entenderse en la relación con un objeto exterior. 

Por el contrario, la escuela de Melanie Klein reafirma con toda su fuerza el dualismo de las pulsiones de muerte y pulsiones de vida, atribuyendo incluso un papel fundamental a las pulsiones de muerte desde los comienzos de la existencia humana, no sólo en la medida en que están orientadas hacia el objeto exterior, sino también en cuanto operan en el organismo y dan lugar a la angustia de ser desintegrado y aniquilado. Pero cabe preguntarse si el maniqueísmo kleiniano recoge todas las significaciones que Freud había atribuido a su dualismo. En efecto, los dos tipos de pulsión invocados por Melanie Klein se contraponen ciertamente por su fin, pero no existe entre ellos una diferencia fundamental en cuanto a su principio de funcionamiento. 

Las dificultades que ha encontrado la posteridad freudiana en integrar la noción de pulsión de muerte inducen a preguntarse qué es lo que considera Freud, con el nombre de Trieb, en su última teoría. En efecto, produce cierto embarazo designar con la misma palabra pulsión lo que Freud, por ejemplo, describió y mostró en su acción al detallar el funcionamiento de la sexualidad humana (Tres ensayos sobre la teoría sexual [Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie, 1905]) y estos «seres míticos» que él ve enfrentarse, no tanto a nivel del conflicto clínicamente observable como en una lucha que va más allá del individuo humano, puesto que se encuentra en forma velada en todos los seres vivos, incluso los más primitivos: «[…] las fuerzas pulsionales que tienden a conducir la vida hacia la muerte podrían muy bien actuar en ellos desde el principio; pero sería muy difícil efectuar la prueba directa de su presencia, ya que sus efectos están enmascarados por las fuerzas que conservan la vida».

La oposición entre las dos pulsiones fundamentales guardaría relación con los grandes procesos vitales de asimilación y desasimilación; en último extremo, desembocaría incluso « […] en el par antitético que impera en el reino inorgánico: atracción y repulsión». Este aspecto fundamental o incluso universal de la pulsión de muerte fue también subrayado por Freud de muchas formas. Se pone de manifiesto especialmente en la referencia a concepciones filosóficas como las de Empédocles y Schopenhauer. 

Algunos traductores franceses de Freud se han dado perfecta cuenta de que la última teoría de las «pulsiones» se situaba en un plano distinto al de sus teorías anteriores, como indica el hecho de que prefieren hablar de «instinto de vida» y de «instinto de muerte», mientras que, en los restantes textos, traducen el Trieb freudiano por «pulsión». Pero esta terminología es criticable, ya que la palabra instinto se halla más bien reservada por el uso (y esto en el propio Freud) para designar comportamientos preformados y fijos, susceptibles de ser observados, analizados, y específicos del orden vital.

De hecho, lo que Freud intenta explícitamente designar con el término «pulsión de muerte» es lo que hay de más fundamental en la noción de pulsión, el retorno a un estado anterior y, en último término, el retorno al reposo absoluto de lo inorgánico. Lo que así designa, más que un tipo particular de pulsión, es lo que se hallaría en el principio de toda pulsión. 

A este respecto, resulta instructivo observar las dificultades que experimenta Freud para situar la pulsión de muerte en relación con los «principios de funcionamiento psíquico» que había establecido mucho tiempo antes, y sobre todo en relación con el principio de placer. Así, en Más allá del principio del placer, como indica el mismo título de la obra, se postula la existencia de la pulsión de muerte a partir de hechos que parecen contradecir dicho principio, pero al mismo tiempo Freud termina afirmando que «el principio de placer parece, de hecho, hallarse al servicio de las pulsiones de muerte». 

Por lo demás, se dio cuenta de esta contradicción, lo que le condujo a continuación a distinguir del principio de placer y el principio de nirvana; este último, como principio económico de la reducción de las tensiones a cero, « […] se hallaría enteramente al servicio de las pulsiones de muerte». En cuanto al principio de placer, cuya definición se vuelve entonces más cualitativa que económica, «representa la exigencia de la libido». 

Cabe preguntarse si la introducción del principio de nirvana, «expresando la tendencia de la pulsión de muerte», constituye una innovación radical. Fácilmente puede mostrarse cómo las formulaciones del principio de placer dadas por Freud a todo lo largo de su obra confundían dos tendencias: una tendencia a la descarga completa de la excitación y una tendencia al mantenimiento de un nivel constante (homeostasis). 

Por lo demás, se observará que en la primera etapa de su construcción metapsicológica (Proyecto de psicología científica [Entwurf einer Psy-chologie, 1895]) Freud había diferenciado estas dos tendencias hablando de un principio de inercia y mostrando cómo éste se convertía en una tendencia «a mantener constante el nivel de tensión». 

Por lo demás, estas dos tendencias han continuado distinguiéndose, en la medida en que corresponden a dos tipos de energía, libre y ligada, y a dos modos de funcionamiento psíquico (proceso primario y proceso secundario). Desde esta perspectiva, la tesis de la pulsión de muerte puede verse como una reafirmación de lo que Freud consideró siempre como la esencia misma del inconsciente en lo que éste ofrece de indestructible y de arreal. Esta reafirmación de lo que hay de más radical en el deseo inconsciente es correlativa con una mutación en la función última que Freud asigna a la sexualidad. En efecto, ésta, con el nombre de Eros, ya no se define como una fuerza disruptora y eminentemente perturbadora, sino como principio de cohesión: «El fin de [el Eros] consiste en crear unidades cada vez mayores y mantenerlas: es la ligazón; el fin de [la pulsión destructiva] es, por el contrario, disolver los conjuntos y, de este modo, destruir las cosas»

Con todo, aun cuando en la noción de pulsión de muerte se pueda descubrir un nuevo avatar de una exigencia fundamental y constante del pensamiento freudiano, no puede dejarse de subrayar que aporta una nueva concepción: hace de la tendencia a la destrucción, como aparece, por ejemplo, en el sadomasoquismo, un dato irreductible, es la expresión privilegiada del principio más radical del funcionamiento psíquico, y por último liga indisolublemente, en la medida en que es «lo que hay de más pulsional», todo deseo, agresivo o sexual, al deseo de muerte.


Los nodos lunares

Los Nodos lunares señalan aquellos puntos en el firmamento, donde la órbita de la Luna alrededor de la Tierra intersecta con la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Las dos intersecciones se pueden calcular y están situadas diametralmente opuestas, formando la línea de los nodos. Ese eje nodal se mueve hacia atrás, es decir de Aries/Libra a Piscis/Virgo, a Acuario/Leo etc., tardando unos 18.5 años para moverse a través de los doce signos.


El Nodo lunar ascendente se denomina también Nodo lunar norte, o Cabeza del dragón, mientras que el Nodo lunar descendente se denomina Nodo lunar sur, o Cola del dragón. En la astrología india reciben los nombres de Rahu y Ketu.

El significado del eje lunar está relacionado con la astrología kármica. El punto de partida es el concepto que no estamos por primera vez en la Tierra, sino que hemos acumulado experiencias en vidas pasadas. El principio de la reencarnación está ilustrado por el eje lunar, ya que el Nodo descendente se refiere a nuestro pasado, mientras que el Nodo ascendente muestra el futuro y la lección principal que debemos aprender en la vida presente.

La suma de nuestras experiencias pasadas está contenida en el Nodo sur que suele simbolizar áreas que nos son familiares. Representa hábitos que no queremos dejar por razones de comodidad; es decir, el Nodo sur representa el camino de la menor resistencia. Sin embargo, la tarea consiste en superarnos a nosotros mismos y ganar nuevas experiencias, las cuales pueden ser diametralmente opuestas a las anteriores, tal y como lo simbolizan el signo y la casa que contienen al Nodo lunar norte.

-Luis.

"Complejo de Caperucita Roja "

-Las personas que actúan poniendo interés en los de más antes que el suyo propio ,se les denomina que sufren este complejo psicológico.
Se manifiesta en las personas que sienten mucho miedo a perder afecto y a no ser queridos por los de más .Por ese motivo dicha persona intenta siempre tener la aprobación de sus familiares ,amigos ,compañeros de trabajo ,etc…
Esforzándose al máximo para servir y hacer feliz a los demás ,hasta el punto de asumir la tarea de los demás sin pensar en ellos mismos .
En la base de este complejo se encuentra la baja autoestima y una necesidad patológica en agradar a los demás .

(Vía color de musica)
Conceptos fundamentales del Psicoanálisis: El concepto de Narcisismo (desde Lacan)


Para comprender mejor los conceptos, se recomienda la lectura de los conceptos de falo, castración y narcisismo desde Freud que se encuentran en los siguientes links:

Falo: http://belle-indifference.tumblr.com/post/149723251815/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el

Castración: http://belle-indifference.tumblr.com/post/148714174460/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el

Narcisismo desde Freud: http://belle-indifference.tumblr.com/post/152876848570/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el



Primer período (1932 - 1953)

Los primeros textos de Jacques Lacan abordan la cuestión del narcisismo a partir del estudio de la paranoia. En 1932, con ocasión de su investigación sobre el caso Aimée, se apoya en la noción freudiana de “elección de objeto narcisista”, como así también en un artículo de 1922, en el cual Freud se dedica al análisis de los mecanismos neuróticos de los celos, la paranoia y la homosexualidad.

Recordemos que Aimée, después de haber intentado asesinar a una actriz célebre, fue internada en el hospital Sainte-Anne. En ese momento la conoce Lacan. De la observación surge que en el caso de Aimée la libido había quedado fijada a la imagen de su hermana: sólo se ve a sí misma en la imagen de su hermana. Y este objeto adorado se presenta simultáneamente como un objeto invasor y persecutorio: existe en Aimée un amor apasionado por la imagen del perseguidor, que se acompaña de una verdadera negación de sí misma.

Para Lacan, la hostilidad de Aimée hacia su hermana fue desplazada a otras mujeres, y la tentativa de asesinato de la actriz corresponde a una reacción defensiva contra la intrusión invasora del objeto adorado. Semejante reacción se vuelve inteligible al observar que para todo sujeto narcisismo y agresividad son correlativos y contemporáneos en el momento de la formación del yo. En efecto, puesto que el yo se forma a partir de la imagen del otro, se produce una tensión cuando el sujeto ve su propio cuerpo en la imagen del otro: percibe su propia perfección realizada en el otro, y sin embargo este último sigue siendo exterior.

En el caso de Aimée, que había quedado cristalizada y cautivada en la imagen de su hermana, se había vuelto imprescindible suprimir esta imagen para que la tensión cesara y la libido retornara al yo. En efecto, la referencia al ideal del yo parece estar ausente en Aimée; nada viene a regular y mediatizar su relación imaginaria con el otro.

Por lo tanto, fue el estudio de la paranoia lo que llevó a Lacan a esclarecer y profundizar los procesos fundamentales de la formación del yo. La prosecución de estas investigaciones lo conducirá, en 1936, a la teoría del “estadio del espejo” el cual, entonces, representa el nacimiento mismo del yo. Presentaremos sus características en forma resumida.

El yo está ligado a la imagen del propio cuerpo. El niño ve su imagen total reflejada en el espejo, pero hay una discordancia entre esta visión global de la forma de su cuerpo, que precipita la formación del yo, y el estado de dependencia y de impotencia motriz en que se encuentra en realidad. En este momento, Lacan pone el acento en la prematuración, en la condición de impotencia del niño, que sería la razón de una tal alienación imaginaria en el espejo. Muestra cómo el niño anticipa a través de esta experiencia, el dominio de su cuerpo: mientras que hasta ese instante se experimentaba como cuerpo fragmentado, ahora se encuentra cautivado, fascinado por esta imagen del espejo y siente júbilo. Pero ésta es una imagen ideal de sí mismo que nunca podrá alcanzar. El niño se identifica con esta imagen y se coagula entonces en una “estatura”. Se toma por la imagen y concluye “la imagen soy yo”, aunque esta imagen se sitúe afuera, sea exterior a él. A esto Lacan lo denomina identificación primordial con una imagen ideal de sí mismo.

Anteriormente hablamos de la formación del yo en referencia a la imagen del semejante; decíamos que el yo se forma por la imagen del otro. En realidad, el otro representa también un espejo:

a— En un primer momento, el niño rivaliza con su propia imagen en el espejo. Pero finalmente es la única vez, fugitiva, que ve verdaderamente su imagen total.

b— Esta identificación prepara la identificación con el semejante, en el curso de la cual el niño va a rivalizar con la imagen del otro. Aquí, es el otro quien posee su imagen, el cuerpo del otro es su imagen.

La imagen en el espejo y la imagen en el semejante ocupan el mismo lugar en el esquema, bajo la forma de un “yo ideal” (Figura 5)

A lo largo de este período, que va de 1932 a 1953, Lacan elabora su teoría del narcisismo a través de sus investigaciones sobre la paranoia, la formación del yo y la agresividad. Finalmente formula varias proposiciones novedosas:

a— El yo queda reducido al narcisismo: en ningún caso es asimilable a un sujeto del conocimiento en el marco del sistema “percepción — conciencia”. El yo no es más que esta captación imaginaria que caracteriza al narcisismo.

b— El estadio del espejo está ubicado en el nacimiento mismo del yo.

c— Narcisismo y agresividad se constituyen en un único tiempo, que sería el de la formación del yo en la imagen del otro. En cuanto a Freud, en su artículo de 1922, los situaba en dos tiempos diferentes: primero agresividad, luego conversión en amor por medio de la elección de objeto narcisista.

d— Para finalizar, a partir del estudio de la paranoia, Lacan retiene un aspecto esencial que considera como un rasgo universal: el yo tiene una estructura paranoica, es un lugar de desconocimiento; es decir que yo no reconozco lo que está en mí, lo veo fuera en el otro (como lo muestra de modo notorio el análisis de la proyección en los celos).


Segundo período (1953 - 1958)

A lo largo de este período Lacan va a insistir en la primacía de lo simbólico.

Imagen y deseo

A lo largo del Seminario I sobre los escritos técnicos de Freud, Lacan prosigue una reflexión sobre la cuestión de la relación con el semejante.

Dada la identificación narcisista con el otro, el niño se encuentra fascinado, capturado por la imagen del otro que encarna una posición de dominio. Supongamos que vea a su hermanito mamando del seno de la madre: es en esta imagen del otro, entonces, donde el niño se va a reconocer, donde va a percibir su propio deseo. Es porque se identifica con este otro que su deseo aparece como el deseo del otro. Y ante todo quiere estar en el lugar del otro. Para Lacan, el hombre se experimenta como cuerpo, como forma del cuerpo, en un movimiento bascular, de intercambio con el otro. Ya que en el sujeto humano el primer impulso del apetito y del deseo pasa por la mediación de una forma que ve proyectada, exterior a él, en su propio reflejo primero, luego en el otro. Es el deseo originario, confuso, que se expresa en el vagido del niño, el que éste aprende luego a reconocer invertido en el otro.

Así, la imagen narcisista constituye una de las condiciones de la aparición del deseo y de su reconocimiento. La imagen del cuerpo “es el anillo, el gollete, por el cual el haz confuso del deseo y las necesidades habrá de pasar.”

La mediación del ideal del yo

Volvamos a la relación dual con el semejante: decíamos que el niño está capturado por la imagen del otro y que percibe su deseo en el otro. Al mismo tiempo se establece una tensión: habría que destruir a este otro que es él mismo, destruir a aquel que representa el asiento de la alienación. Ve su perfección y su deseo realizados en el otro, a tal punto que en la plenitud de esta pura lógica especular llega al deseo de la muerte del otro. En efecto, semejante relación dual se torna inhabitable, no existe salida satisfactoria en esta relación entre un yo y un yo ideal, ya que no hay subjetivación: el sujeto no se reconoce allí (en el yo ideal) porque allí se encuentra tan sólo captado. De hecho, es el ideal del yo —simbólico— el que podrá regular las relaciones entre yo y yo ideal.

Como ya lo hemos visto, el ideal del yo corresponde a un conjunto de rasgos simbólicos implicados por el lenguaje, la sociedad, las leyes. Estos rasgos son introyectados y mediatizan la relación dual imaginaria: el sujeto encuentra un lugar en un punto —el ideal del yo— desde donde se ve como susceptible de ser amado, en la medida en que satisface determinadas exigencias. Lo simbólico llega a prevalecer sobre lo imaginario, el ideal del yo sobre el yo. De esta manera, lo simbólico se superpone a lo imaginario y lo organiza. En 1954 Lacan dirá que es el ideal del yo, simbólico, el que sostiene al narcisismo. El ideal del yo representa una introyección simbólica (por oposición al yo ideal, asimilado a una proyección imaginaria) que se construye con el significante del padre como tercero en la relación dual con la madre.

Narcisismo e inscripción de los significantes

Recapitulemos:

— el yo tiene su origen en el espejo;

— el otro es un espejo;

— lo que sostiene el narcisismo es el orden del lenguaje, orden simbólico, al organizar una mediación entre el yo y el semejante.

Finalmente, ¿para qué sirven las imágenes? El mundo simbólico preexiste al sujeto, ya está allí; no obstante los símbolos, para revelarse, deben pasar por el soporte corporal. Lo que sucede en el nivel simbólico le sucede a seres vivos. Para que se produzca una inserción de la realidad simbólica (el lenguaje, la ley…) en la realidad del sujeto son indispensables el yo y la relación imaginaria con el otro.

En 1955, en el Seminario II sobre el yo, Lacan retoma la cuestión del narcisismo: para que se establezca una relación con el objeto del deseo, es preciso que haya relación narcisista del yo con el otro. El narcisismo representa la condición necesaria para que los deseos de los otros se inscriban, o para que los significantes se inscriban. La siguiente sería, entre otras, una definición posible del significante: un elemento de una cadena lingüística donde se inscribe el deseo del otro. Y la imagen del cuerpo proporciona el marco de las inscripciones significantes del deseo del otro. La imagen del cuerpo representa el primer lugar de captación de los significantes, y sobre todo de los significantes de la madre. La forma en que éstos se inscriben, y en particular la sucesión de las identificaciones, determina los modos según los cuales se darán las fluctuaciones de la libido.

De hecho, la imagen del otro aparece ahora como fragmentaria: lo que el sujeto inviste son series de imágenes, un conjunto de rasgos.

Existe para cada sujeto una serie de significantes privilegiados, una serie de elementos donde se inscribe el deseo del otro, y estos significantes van a revelársele en la relación imaginaria con el semejante. Van a entrar en vigor, tomar consistencia, en la relación narcisista con el otro.


Tercer período (a partir de 1960)

Durante este período Lacan se dedica en particular a la cuestión de lo real; en lo concerniente al narcisismo aborda principalmente las relaciones de la imagen y de la pulsión (principalmente en los seminarios sobre la Transferencia, la Identificación, los Cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, y luego en “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo”).

Lacan retoma la dialéctica del estadio del espejo y observa que la visión de la imagen en el otro no basta, por sí sola, para constituir la imagen del propio cuerpo; de lo contrario ¡el ciego carecería de yo! Lo importante para que la imagen se consolide es la existencia de un agujero en dicha imagen: puedo ver mi imagen en el espejo, pero lo que no puedo ver es mi propia mirada. Correlativamente, la imagen que el otro me devuelve no es completa, está agujereada ya que también el otro es un ser pulsional.

Consideremos estos elementos en relación con la fase del espejo. Cuando el niño ve su propia imagen, se vuelve hacia la madre; hay aquí dos aspectos fundamentales:

por una parte, espera de ella un signo, un asentimiento, un “sí”; apela a la madre en su dimensión simbólica, aquella que nombra, que aúna en la nominación;

por otra parte, ve que la madre lo mira: percibe la mirada, el deseo de la madre; se ve confrontado entonces a la madre pulsional, la que es faltante y por lo tanto deseante.

Puesto que el otro es pulsional, subsiste un agujero en su perfección, un blanco o una mancha en su imagen. Por lo tanto existe libido que no está recubierta por la imagen, resta una parte sexual que agujerea la imagen. Ese agujero en la imagen es lo que Lacan denomina —  φ (falo imaginario). Ante este agujero surge la angustia.

Por lo tanto, la imagen contiene siempre una parte real, es decir, una parte de lo sexual que ella no recubre. Y sobre este agujero vienen a ubicarse los objetos pulsionales, sobre este agujero en la imagen viene a alojarse el objeto a, causa del deseo.

Retomemos el esquema (figura 6):

El objeto de la pulsión jamás se presenta desnudo, tiene que estar velado por imágenes. La relación del sujeto con la pulsión jamás aparece sin que existan imágenes devueltas por el semejante. Finalmente, el narcisismo viene a dar su vestidura al objeto pulsional, lo envuelve—Lacan escribe esto así: i (a). En el esquema ubicamos la letra “a” en el agujero de la imagen, y a “i (a)” envolviéndola. Por lo tanto el yo, el narcisismo, está compuesto por un conjunto de imágenes investidas que circulan en derredor de una falta; se trata de un montaje en torno a un agujero. Este agujero real representa la causa del montaje del narcisismo, y las imágenes investidas permiten soportar a esta abertura.

Pero es preciso observar desde un comienzo que este agujero real está redoblado por otro agujero, inherente al mundo simbólico. Hay una relación de redoblamiento entre dos faltas. El Otro, a el gran Otro del lenguaje, tesoro de los significantes, se muestra igualmente agujereado: el Otro es incapaz de dar al niño un significante adecuado, un significante que lo satisfaga. Ejemplifiquémoslo: la madre puede decir “eres lindo”, “eres mi niñito”, etcétera, pero sigue siendo imposible de decir un significante que por sí mismo lo signifique todo entero en su ser. Desde un comienzo aparece una falta en el campo del lenguaje, causando el relanzamiento de la palabra y del deseo cuando éste se superpone al agujero pulsional.

Volvamos ahora al yo: lo que de aquí en más aparece como su característica esencial, es que se presenta “agujereado”. Por otra parte, mi propia imagen y la imagen del otro aparecen, sin duda, como una sola y misma instancia: el yo, en tanto conjunción de imágenes.

Narcisismo y transferencia

Freud designaba el repliegue narcisista como un impasse y observaba, a propósito del amor de transferencia, que la fijación amorosa del paciente con la persona del analista hacía muy difícil el trabajo analítico. En efecto, en ese caso la libido se enquista en una formación en la cual el objeto es tratado como el yo.

No obstante, el impulso de la libido hacia el analista representa un movimiento esencial para la transferencia; es preciso que subsistan en el paciente las “fuerzas que han de impulsarle hacia la labor analítica y hacia la modificación de su estado”. Dicho de otra manera, el amor, que siempre incluye una parte de narcisismo, constituye un movimiento necesario para la instauración de la transferencia, a condición de no cristalizar una relación de “masa de dos”. Las imágenes investidas narcisísticamente no deben detener el movimiento de la libido, sino tan sólo canalizarlo.

En cuanto a Lacan, su posición va evolucionando a través de los tres períodos que fueron presentados:

— En 1936, cuando Lacan trabaja la cuestión del narcisismo a partir del estadio del espejo, en su concepción de la transferencia el yo del analista ocupa, precisamente, el lugar de un espejo. Y sobre este espejo, sobre esta pantalla virgen, el paciente debe reconstituir su propia imagen a medida que va formulando aquello de lo que sufre. En efecto, el paciente ignora todo de los elementos de la imagen que lo hace actuar y que determina su síntoma; es por esto que el analista le comunica “el destino de esta imagen”.

— A partir de 1953, momento en que se plantea la primacía de lo simbólico, Lacan va a darse cuenta de que semejante procedimiento descansa sobre un dominio narcisista ilusorio. Ahora el yo aparece como un puro lugar de desconocimiento y de alienación: constituye un conjunto de certidumbres y de creencias con las cuales el individuo se ciega. En consecuencia, el yo del analista debe ausentarse totalmente a fin de dar lugar a los efectos del lenguaje. Y aquello que el analista comunica pasa a ser menos importante que “el lugar desde donde responde”, es decir, desde el lugar del Otro, lugar del lenguaje.

— Finalmente, a partir de 1964, nuevamente aparece la necesidad de apoyarse en las imágenes para que el deseo circule. Al mismo tiempo, la presencia corporal del analista vuelve a ser un lugar de anclaje necesario. Pero el yo del analista, aunque presente, ya no se ofrece como una superficie lisa, está agujereado: el analizante se concentra en las imágenes, se aferra a “i (a)”, y progresivamente ve el objeto “a”, el objeto de su deseo, desprenderse de ellas. A fin de que los movimientos pulsionales dejen de coagularse en las imágenes, y a fin de que se profundice la brecha entre las imágenes y los objetos de deseo, el yo del analista se presenta bajo la forma de una "canal” agujereado.

He aquí, entonces, presentadas en pocas líneas, las modificaciones que la teoría del narcisismo pudo aportar a la concepción de la transferencia. Y cabe observar que Lacan parece más próximo a la teoría freudiana en su última formulación sobre la relación entre el narcisismo y a transferencia.

Podemos pensar que la evolución de la teoría de Lacan respecto al lugar del yo en la cura evoca parcialmente la propia trayectoria del yo a lo largo de la cura.

El psicoanálisis no le resta importancia al yo: apunta, entre otros fines, a la fragmentación de una imagen o de una postura que, en un primer tiempo, se ofrece en un espejismo de perfección. Mediante la puesta en juego de las aberturas pulsionales y de los agujeros del discurso, se produce una subversión de la superficie yoica que se convierte en un canal laminado de imágenes. El yo, abismado por el lenguaje en los círculos de la demanda y del deseo, se fragmenta en pedazos. Pero no se trata de pedazos desordenados, están amarrados al movimiento de relanzamiento del deseo: el proceso analítico trae aparejada una puesta en de las imágenes en torno a los objetos causa del deseo.



Bibliografía:

-Nasio, Juan David:  Enseñanza de siete conceptos cruciales del psicoanálisis. Barcelona: Gedisa, 1988



Apócope

En gramática, una apócope (del griego apokopé < apokopto, “cortar”) es un metaplasmo donde se produce la pérdida o desaparición de uno o varios fonemas o sílabas al final de algunas palabras. Cuando la pérdida se produce al principio de la palabra se denomina aféresis, y si la pérdida tiene lugar en medio de la palabra se llama síncopa.

Algunos ejemplos:

  • grande → gran: “gran elefante”
  • Mucho → muy: “muy bueno”
  • ciento → cien: “cien rosas”
  • primero → primer: “primer libro”
Estoy tratando de hacer lo correcto... ¿Y adivinen quién se siente bien? Exacto. Yo no. Pensé que estaría satisfecha de este modo, pero me equivoqué. No sé, pero no me siento bien haciendo lo que la sociedad denomina como “correcto”.

Estoy comenzando a sentirme muy asfixiada…

Un poco de léxico de terminología BDSM

24/7: Término conocido como la relación BDSM las veinticuatro horas, los siete días de la semana.

ABDUCCION: Rapto, poder por el que el Ama/o subyuga y domina a su esclavo/a.

ABRASION: Estimular la superficie del cuerpo con cera caliente, roce de cueros, cepillos de cerdas, etc…

AFEITADO: Rasurado u afeitado parcial o total del cuerpo o al menos una parte de él. En términos anglosajones se conoce como SHAVED o SHAVING.

AMA: Mujer de carácter dominante a quien de debe entrega y obedencia. También conocidas como MISTRESS, DOMINA, DOMINATRIX.

AMO: Idem que la definición de Ama, pero en el genero masculino. También conocidos como MASTERS.

ANILLADO: Perforaciones que se realizan en diferentes partes del cuerpo, para la inserción de anillas, aros y otros adornos, conocido también como PIERCING.

APARATOS: Cualquier utensilio válido, muebles, etc…para la práctica sadomasoquista.

AZOTE: Todo tipo de golpe, dado en cualquier parte del cuerpo. El más conocido es el spanking.

BALLGAG: Mordaza. Es una de las más apreciadas mordazas fetiche, consiste en una bola preferentemente roja, sujeta por una correa de cuero negro. Mantiene la boca abierta.

BARRA ESPACIADORA: Barra de madera o metal que sujeta a los tobillos o las muñecas obliga a estos a permanecer separados e inmovilizados.

BASTINADO: Castigo con un bastón rígido, se usa preferentemente para el castigo en las plantas de los pies.

BESO NEGRO: Es la acción por la que el sumiso/a besa y lame el ano de su Ama/o. Conocido en su término inglés como RIMMING.

BI: Carácter bisexual, se emplea tanto para dominantes como para sumisos.

BLOW JOB: Expresión anglosajona que equivale a una felación, pero que también se atribuye a la eyaculación en la cara o boca del sumiso/a.

BONDAGE: Es el arte de las ataduras para inmovilizar a un sumiso/a.

BRANDING: Palabra anglosajona que equivale al marcado con fuego.

CABALLETE: Tabla de madera. Se coloca verticalmente y se obliga a la esclava que se sostenga colocada de tal manera que el peso de su cuerpo descanse sobre los genitales hendidos por el tablón.

CAMISA DE FUERZA: Especie de camisa fuerte abierta por detrás, con mangas cerradas en su extremidad, propia para sujetar los brazos.

CANNING: Otra palabra de origen inglés, que viene a decir el castigo practicado con una caña de alma de bambú, castigo muy duro por cierto.

CASTIGO: Es el sometimiento físico y psíquico por parte de un Ama/o sobre su esclavo/a, a través del dolor producido por cualquier medio.

CATFIGHTING: Se denomina a la clásica lucha entre mujeres u hombre-mujer.

CELDA: Lugar donde se procede a encerrar al esclavo/a. También es conocido como establo, mazmorra, serrallo, etc…

CLAVE: Palabra acordada antes de los juegos y que significa el cese inmediato de la acción que se ejecuta sobre los esclavos.

CLINICAL: Se trata de una sesión S/M con componentes clínicos, es decir uso de utensilios médicos, adoptando el rol de Doctor/a y paciente sumiso/a.

COCK BALL TORTURE: Consiste en la tortura genital masculina.

CBT. COCKRING: Aro de metal o cuero que se coloca en el pene o alrededor del escroto.

CODIGOS: Reglas impuestas en una escena de BDSM en que los jugadores deben vestir de acuerdo a normas preestablecidas: médicos, uniformes, policías, fetichismo del latex o el cuero, etc…

COPROFILIA: Degustación o embadurnamiento con heces del Ama/o.

CORTES: Se ejecutan sobre la piel con una fina cuchilla, pudiendo crear cicatrices decorativas.

CUERO: Material por el cual suspiran muchos sumisos, así como el látex, vinilo y PVC.

CUNNILINGUS: Se produce cuando el sumiso/a da cuenta del clítoris y vagina de su Ama, utilizando para ello su lengua.

DILDOS: Con este nombre se denominan a los consoladores, vibradores y prótesis fálicas.

DISCIPLINA: Imposición de normas de comportamiento. Son fundamentales elementos del juego, que al ser infringidas imponen la necesidad de castigar a los esclavos.

DISCIPLINA INGLESA: Como su palabra indica proviene de los castigos que se daban en las escuelas británicas del siglo pasado y que consiste en los azotes en los traseros de los sumisos/as por medio de las manos y sobre todo usando la temida vara o fusta. También se le conoce con el nombre de SPANKING.

DOMA: Es la educación en el arte de la sumisión a un sumiso/a por parte de su Ama/o.

DOG TRAINING: Entrenamineto del sumiso/a como perro o perra, con el consiguiente divertimento de su Ama/o.

DUCHA: En el argot S/M, significa inyectar el líquido, generalmente agua, bajo presión, en la vagina o el ano.

EQUUS: Entrenamiento equino del sumniso, es decir la Ama prepara a su sumiso para que haga de su caballo particular y montarlo y cabalgar a su antojo.

ENCIERRO: Se trata de dejar al sumiso/a encerrado y a poder ser con una escasa movilidad, por el tiempo que el Ama/o estime oportuno.

ENEMA: Consiste en la introducción de agua, solución jabonosa, líquido espumoso…por el ano del sumiso/a, para que retenga el mayor tiempo posible y después lo expulse. En general se usa para poder disponer de un recto limpio a la hora de jugar con él.

ESCATOLOGIA: Abarca todo lo que tiene que ver con las expulsiones humanas, es decir las heces y la orina, coprofilia, enemas, lluvia…SCAT

ESCLAVA: Mujer sumisa que disfruta entregándose a su Ama/o a través del dolor y el sufrimiento.

ESCLAVO: Lo mismo en su versión masculina.

ESCUPIR: Es el acto de humillación en el que el Ama/o procede a escupir sobre su sumiso/a, normalmente en la boca u obligando a saborear y tragar la saliva de su Ama/o. SPITTING

FACESITTING: Se produce cuando la Ama se sienta sobre el rostro de su sumiso o sumisa, normalmente es usado este castigo en esclusiva por las Amas.

FEMDOM: Término inglés por el cual es conocida la dominación femenina.

FEMINIZACION: Se trata de la conversión de un sumiso en una “bella” mujer, normalmente como criada o sirvienta, en definitiva la humillación del hombre.

FETICHISMO: En el ámbito del S/M, se denomina a la adoración que un sumiso/a tiene sobre una parte del cuerpo de su Ama/o, o prendas usadas por ellos.

FISTFUCKING: Consiste en la penetración con la mano o puño, tanto por vía vaginal como anal.

HAMMERLOCK: Las muñecas se atan a la espalda y luego se tira de ellas hacia la nuca. Es práctica muy apreciada en Japón.

HAIRBONDAGE: Consiste en una práctica del BONDAGE comentado con anterioridad, se basa en atar un extremo de la cuerda del cabello del sumiso/a.

HOGTIE: Término procedente de los rodeos de ganado americanos. Se emplea para referirse a la práctica de atar entre si las cuatro extremidades de los esclavos.

HUMILLACION: Es toda humillación, consistente en vejaciones por parte de la Ama/o.

INFANTILISMO: Fetichismo consistente en vestirse de bebé y usar ropas y objetos de niños muy pequeños.

INFIBULACION: Colocar un anillo en la entrada de la vagina para impedir el coito. En su versión extrema se cosen los labios mayores con aguja e hilo de quirófano. Forma parte de los llamados “juegos de castidad”.

KAVIAR: Es el acto de defecar por parte del Ama/o sobre su esclavo/a.

LLUVIA DORADA: Es la orina del Ama/o cuando lo hace sobre su sumiso/a. PISSING

LIMITES: Pacto establecido entre los Amos y los sumisos, contando con confianza absoluta. Es el punto más allá de que un jugador de BDSM no consiente en ir. Los límites varian entre unas y otras personas y en cada situación.

LOTO: Posición del bondage japonés. Las piernas se pliegan al estilo Buda.

MAESTRO: Aquel que controla un juego sexual de dominación y sumisión.

MALACA: Caña gruesa terminada en pera para sujetarla, usada para flagelar.

MOMIFICACION: Consiste en momificar e inmovilizar totalmente al esclavo/a, por medio de vendas, plástico del que se usa en la cocina etc…

MORDAZA: Cualquier objeto o técnica que amortigüe el sonido de la boca. Se dividen en mordazas reales, las que impiden articular palabras, y mordazas estéticas, las que cumplen una mera función ornativa como complemento del juego.

PIERCING: Ver ANILLADO.

PINZADO: Consiste en los castigos con las clásicas pinzas de colgar la ropa, aunque las hay especiales para la práctica del S/M como las metálicas preparadas para ser colgadas de ellas pesos que hagan más duro el castigo, asimismo también se pueden usar las pinzas dentadas que se utilizan en electrónica conocidas como de cocodrilo.

PLANCHA: Mueble de Bondage formado por una plataforma o tabla horizontal con cuatro puntos fijos que permiten atar a los esclavos, obligándolos a permanecer extendidos sobre ella. Las mejores son las redondas, como los tablones de mesa camilla, pues facilitan el acceso al cuerpo de los esclavos desde todos los ángulos. Las mesas de masaje son una buena opción, las hay portátiles, firmes, seguras y no muy caras. Las camas comunes, muy empleadas, tienen algunos inconvenientes, los colchones blandos se hunden y su altura obliga al Dominante a trabajar inclinado.

PISSING: Es la adoración o fetichismo por la orina, simplemente con ver como alguien orina.

PONYGIRL: Se trata de usar y entrenar a una sumisa como una yegua.

PONYMAN: Lo mismo pero en su versión masculina.

POTRO: Todo tipo de maderas o placas metálicas usadas para inmovilizar, generalmente tienen orificios por donde los esclavos deben introducir la cabeza, las muñecas, los pies o todo ello a la vez. Los orificios deben forrarse de guata o algodón para evitar roces. Tienen claras connotaciones medievales.

RAPED: Se denomina a escenas con simulaciones de violaciones y dureza extrema.

RIPPING: Práctica que consiste en desnudarse o desnudar a alguien mediante la rasgadura de la vestimenta.

RUBBER: Es el fetichismo y volverse loco, con los trajes de cuero, vinilo, goma, etc…

SACO: Bolsa, generalmente de cuero, hecha a la medida del cuerpo, provisto de correas para su sujeción.

SESION: Es el espacio de tiempo en que el Ama/o tiene bajo su control al sumiso/a, ya sea esporádicamente o de forma continuada.

S/M: Término con el que se conoce al sadomasoquismo.

SPANKING: Azotado de las nalgas. Ver definición de DISCIPLINA INGLESA.

STRAP ON: Es la sodomización masculina por medio de penes y prótesis fálicas.

SWITCH: Se conocen con este nombre a las personas que disfrutan tanto como dominante o como sumiso/a.

TRAMPLING: Normalmente esto es utilizado por las Amas y consiste en pisar literalmente a su esclavo, ya sea con el pie desnudo como con los zapatos puestos.

TORTURE: Castigos duros y extremos.

VAINILLA: Dentro del mundo S/M, significa el sexo normal o sexo sin BDSM.

VOYEUR: Persona que le gusta mirar a otras mientras realizan alguna práctica sexual. El fenómeno fetichista sería el voyeurismo.

WATERSPORTS: Todos aquellos juegos con la orina. WRESTLING: La clásica lucha libre.

Conceptos fundamentales del Psicoanálisis: El concepto de Sublimación


Para una mejor comprensión de esta definición, se recomienda la lectura previa de los conceptos de falo, castración y narcisismo desde Freud y Lacan, que se encuentran en los siguientes links:

Falo: http://belle-indifference.tumblr.com/post/149723251815/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el

Castración: http://belle-indifference.tumblr.com/post/148714174460/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el

Narcisismo desde Freud: http://belle-indifference.tumblr.com/post/152876848570/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el

Narcisismo desde Lacan: http://belle-indifference.tumblr.com/post/161036869265/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el



El concepto de sublimación

A menudo los psicoanalistas consideraron la sublimación como una noción alejada de su práctica clínica, mal articulada en el seno de la teoría y dotada de un sentido cuya connotación era demasiado general, estética, moral o intelectual. En efecto, la utilización abusiva del término sublimación en el ámbito siempre ambiguo del psicoanálisis aplicado, sumada al hecho de que Freud nunca terminó de elucidar verdaderamente dicho concepto, explican que éste haya sido relegado por diversos autores al rango de una entidad teórica secundaria. Nuestra posición es diferente. Creemos, por el contrario, que el concepto de sublimación, si bien está en el límite del psicoanálisis, constituye sin embargo un concepto crucial y que sigue siendo una herramienta teórica fundamental para guiar al psicoanálisis en la dirección de la cura. Crucial, porque está situado en el cruce de distintas elaboraciones conceptuales tales como la teoría metapsicológica de la pulsión, la teoría dinámica de los mecanismos de defensa del yo y, en especial, la teoría lacaniana de la Cosa. Pero es también una herramienta clínica fundamental ya que aun cuando este concepto no es reconocible de inmediato en un análisis, su lugar en la escucha del clínico es importante para reconocer y puntuar determinadas variaciones del movimiento de la cura.

Ahora bien, más allá de esta doble importancia conceptual y técnica, la noción de sublimación es necesaria para la coherencia de la teoría freudiana, necesariedad que puede expresarse en la siguiente pregunta: ¿cuál es la razón de existir del concepto de sublimación? ¿Cuál es su encrucijada teórica? ¿Qué problema en particular viene a solucionar? Respondemos que la sublimación es la única noción psicoanalítica susceptible de explicar el que obras creadas por el hombre — realizaciones artísticas, científicas e incluso deportivas— alejadas de toda referencia a la vida sexual, sean producidas, no obstante, gracias a una fuerza sexual tomada de una fuente sexual. Por lo tanto, las raíces y la savia del proceso de sublimación son pulsionalmente sexuales (pregenitales: orales, anales, fálicas) mientras que el producto de dicho proceso es una realización no sexual conforme a los ideales más acabados de una época dada. En consecuencia, ya desde ahora podemos afirmar que el concepto de sublimación responde fundamentalmente a la necesidad de la teoría psicoanalítica de dar cuenta del origen sexual del impulso creador del hombre.

Acabamos de plantear la sublimación como el medio de transformar y de elevar la energía de las fuerzas sexuales, convirtiéndolas en una fuerza positiva y creadora. Pero también debemos concebirla a la inversa, como el medio de atemperar y de atenuar la excesiva intensidad de esas fuerzas. Es en este sentido que Freud, desde los inicios de su obra, considera la sublimación como una de las defensas del yo contra la irrupción violenta de lo sexual o, como lo escribiría veinte años más tarde, como uno de los modos de defensa que se oponen a la descarga directa y total de la pulsión. Por lo tanto el concepto de sublimación puede ser considerado según dos puntos de vista complementarios que aúnan los diferentes enfoques freudianos: la sublimación es, o bien la expresión positiva más elaborada y socializada de la pulsión, o bien un medio de defensa susceptible de atemperar los excesos y los desbordamientos de la vida pulsional.

Abordaremos los siguientes temas considerando estos dos puntos de vista de manera concomitante:

—La sublimación como contrapartida del resurgimiento de un recuerdo sexual intolerable.

—La sublimación como contrapartida del estado pasional en la relación analítica.

—La sublimación como contrapartida de la fuerza desmesurada de la moción pulsional. Definición de una pulsión sublimada.

—La sublimación como la capacidad plástica de la pulsión.

—Un ejemplo de sublimación: la curiosidad sexual sublimada en deseo de saber.

—Las dos condiciones del proceso de sublimación: el yo y el ideal del yo del creador.

—Presentaremos el enfoque lacaniano del concepto de sublimación mediante el comentario de la fórmula: “la sublimación eleva el objeto a la dignidad de la Cosa.”

—En conclusión, resumiremos los rasgos principales de una pulsión sublimada, así como los rasgos específicos de una obra creada por sublimación.


La sublimación es una defensa contra el recuerdo sexual intolerable

En 1897, en las cartas a Fliess, Freud se pregunta por la estructura de la histeria y descubre que la causa de esta patología es la voluntad inconsciente del enfermo de olvidar una escena de seducción paterna de carácter sexual. La histérica, para evitar la rememoración brutal de la escena sexual, inventa fantasmas construidos sobre el terreno del recuerdo que quiere apartar. Así, la enferma consigue atemperar la tensión de dicho recuerdo, es decir, sublimarlo. Por consiguiente, estos fantasmas intermediarios tienen por cometido depurar, sublimar y presentar al yo una versión más aceptable del acontecimiento sexual reprimido. Que quede claro: lo que se sublima es el recuerdo sexual; en cuanto al fantasma, es a un tiempo el medio que posibilita esta sublimación, y el producto final de la sublimación.

Freud da el ejemplo de una joven histérica inconscientemente culpable por sus deseos incestuosos hacia el padre. La paciente está en conflicto con un recuerdo inconsciente que quiere olvidar, con el cual está identificada a mujeres sexualmente deseantes, con más exactitud, domésticas de baja moralidad de quienes la paciente sospechaba habían mantenido un comercio sexual ilícito con su padre. La joven, a fin de impedir el retorno de este recuerdo intolerable por incestuoso, construyó un argumento fantasmático diferente al argumento del recuerdo, en el cual es ella misma la que se siente despreciada y teme ser tomada por prostituta. En el recuerdo, ella se identifica con las domésticas que supuestamente desean al padre, mientras que en el fantasma, por la intermediación de una transmutación que Freud denomina sublimación, se identifica con estas mismas mujeres, pero esta vez en tanto mujeres corruptas, acusadas de prostitución. Gracias a la sublimación, considerada aquí como una mutación en el sentido de la moralidad, el fantasma ha vuelto moralmente aceptable un recuerdo incestuoso e inmoral. El sentimiento inconsciente de ser culpable de desear al padre fue reemplazado, gracias a la sublimación, por un sentimiento conciente de ser víctima del deseo de los otros. Cabe observar que este cambio sólo fue posible al precio de la aparición de síntomas neuróticos tales como la angustia experimentada por la joven histérica al salir sola por la calle, por miedo a ser tomada por una prostituta.

Arribamos, entonces, a una primera conclusión al conferir a la sublimación una función de defensa que atenúa o transforma el carácter insoportable de los recuerdos sexuales que el sujeto quiere ignorar. La sublimación operó el desplazamiento de una representación psíquica inconsciente ligada al deseo incestuoso, hacia otra representación psíquica aceptable para la conciencia, aunque portadora de síntomas y generadora de sufrimiento.


La sublimación es una defensa contra los excesos de la transferencia amorosa en la cura

Pero Freud también sitúa la función defensiva de la sublimación en el interior mismo de la cura analítica. Esta vez, la amenaza de la emergencia de lo sexual surge de modo singular en el marco de la relación transferencial y puede manifestarse, por ejemplo, bajo la forma de una exigencia amorosa dirigida por la paciente a su analista.

“La transferencia puede manifestarse como una apasionada exigencia amorosa o en formas más mitigadas. (…) En este último caso algunas mujeres llegan incluso a sublimar la transferencia y modelarla hasta hacerla en cierto modo viable” y posibilitar así la prosecución de la cura. Entonces, saber sublimar la transferencia quiere decir que el vínculo amoroso de carácter pasional puede, e incluso debe, ir cediendo el lugar —mediante una progresiva deserotización— a una relación analítica viable. Después de un primer momento de investimiento libidinal de un objeto erógeno, en este caso el psicoanalista, el proceso de sublimación se desarrolla tan lentamente como por ejemplo el trabajo de duelo, o incluso como ese otro trabajo que implica para el analizante integrar en sí la interpretación enunciada por el analista (trabajo denominado de elaboración). La sublimación consecutiva a la pasión en la transferencia, el duelo consecutivo a la pérdida, y la elaboración consecutiva a la interpretación, todos ellos requieren mucho tiempo, el tiempo indispensable para permitir que las múltiples representaciones del pensamiento inconsciente se encadenen.

Pero a la exigencia de tiempo se le agrega además el peso del dolor inherente al ejercicio inconsciente del pensamiento. Ya que pensar, es decir el desplazamiento incesante de una representación sexual a otra no sexual, es penoso; para el analizante sublimar es una actividad dolorosa. Freud, en su correspondencia con el pastor Pfister, no duda en reconocer que las vías de la sublimación son demasiado trabajosas para la mayoría de los pacientes. Se ven constreñidos a someterse a las exigencias del trabajo analítico que implica un tiempo de dominio de las pulsiones —y por lo tanto una parte de sublimación—, y a renunciar entonces a su inclinación a ceder de inmediato al placer de una satisfacción sexual directa.


La sublimación es una defensa contra la satisfacción directa de la pulsión. Definición de una pulsión sublimada

Abordemos ahora la sublimación en su relación con lo sexual, estudiado ahora ya no como un recuerdo insoportable, ni como un estado pasional de la transferencia, sino como siendo una moción pulsional que tiende a satisfacerse de modo inmediato. Tengamos presente que la pulsión jamás logra tomar la vía de la descarga directa y total, porque el yo, por temor a ser desbordado, le opone una acción defensiva. Precisamente, la sublimación es considerada por Freud como uno de los cuatro modos de defensa empleados por el yo contra los excesos de la pulsión. Estos modos de defensa son denominados más frecuentemente los destinos de la pulsión, ya que el resultado final de una pulsión va a depender de la barrera que encuentre en su camino.

En primer lugar, el flujo pulsional puede estar sujeto al destino de la represión, o de una tentativa de represión seguida de un fracaso que, entonces, dará lugar al síntoma neurótico. Este mismo flujo también puede encontrar —segundo destino — otra forma de oposición: el yo retira el flujo pulsional del objeto sexual exterior sobre el cual había recaído y lo vuelve sobre sí mismo. La formación psíquica característica de este segundo destino en el cual la pulsión vuelve sobre el propio yo es el fantasma. Así, en un fantasma el investimiento que cargaba el objeto sexual es reemplazado por una identificación del yo con ese mismo objeto. El tercer avatar del flujo pulsional consiste en una pura y simple inhibición. La pulsión inhibida se transforma entonces en afecto tierno. Y finalmente —cuarto destino, el que en realidad nos interesa—, la moción pulsional es desviada y toma la vía de la sublimación. En este caso, diremos que una pulsión es sublimada cuando su fuerza es desviada de su primera finalidad de obtener una satisfacción sexual para ponerse al servicio, entonces, de una finalidad social, ya sea artística, intelectual o moral. Ahora bien, el cambio del fin sexual de la pulsión en beneficio de otro fin no sexual sólo será posible con la condición de que se cambie primero el medio empleado para la obtención del nuevo fin. Para que la pulsión sea sublimada, es decir, para que obtenga una satisfacción no sexual, será preciso que se sirva también de un objeto no sexual. Por lo tanto, la sublimación consiste en reemplazar el objeto y el fin sexuales de la pulsión por un objeto y un fin no sexuales.

Ahora bien, a pesar de ser fundamental para el proceso de sublimación, esta doble sustitución de objeto y de fin no basta para definirlo. Falta aún precisar que una pulsión sublimada depende también de dos propiedades comunes a toda pulsión. Por una parte, la pulsión sublimada, como toda pulsión, preserva la cualidad sexual de su energía (trátese de una pulsión sublimada o no sublimada, la libido es siempre sexual); y por otra, la pulsión sublimada, como toda pulsión, se mantiene constantemente activa (esté o no sublimada la fuerza de su actividad permanece constante, es decir, siempre en busca de una plena satisfacción que, en definitiva, jamás alcanza). Lo que queremos decir es que la fuerza pulsional sublimada sigue siendo siempre sexual porque la fuerza de donde proviene es sexual; y permanece siempre activa porque — puesto que su fin jamás es alcanzado plenamente— su empuje insiste y persiste. Sabemos que el fin de una pulsión es el alivio procurado por la descarga de su tensión; pero también sabemos que como esta descarga jamás es completa, la satisfacción es irremediablemente parcial.

En consecuencia, ya sea la satisfacción sexual (pulsión reprimida) o no sexual (pulsión sublimada) sólo puede ser una satisfacción parcial o, si se quiere, insatisfacción. Trátese del síntoma producto de la represión, del fantasma producto de la vuelta de la pulsión sobre el yo, de la ternura producto de la inhibición, o aun de la obra artística producto de la sublimación, reconoceremos allí las expresiones diversas de una misma insatisfacción, es decir, de una misma satisfacción parcial. A los ojos de Freud los seres humanos son seres deseantes cuya única realidad es la insatisfacción.

¿Qué es lo que caracteriza, en suma, a la sublimación? Por la vía de la búsqueda vana de una satisfacción imposible, es decir de una descarga total, la sublimación es una satisfacción parcial obtenida gracias a objetos distintos de los objetos sexuales eróticos. Por lo tanto podemos formular la siguiente conclusión:

Una pulsión sublimada será llamada sexual si pensamos en su origen y en la naturaleza de su energía libidinal, y será llamada no sexual si pensamos en el tipo de satisfacción obtenida y en el objeto que la procura.


La sublimación designa la capacidad plástica de la pulsión

Pero, si queremos ser rigurosos, debemos matizar esta última conclusión; debemos distinguir con claridad la pulsión sublimada de la operación de sublimación que la hizo posible. La sublimación no es tanto una satisfacción cuanto la aptitud de la pulsión para encontrar nuevas satisfacciones no sexuales. Sublimación quiere decir sobre todo plasticidad, maleabilidad de la fuerza pulsional. Freud lo escribe con mucha precisión: la sublimación es la “posibilidad de cambiar el fin sexual (…) por otro, ya no sexual, es decir, la capacidad de cambiar una satisfacción sexual por otra, desexualizada. El destino de la pulsión que denominamos sublimación es, hablando con propiedad, la operación misma de cambio, el hecho mismo de la sustitución. Por lo tanto, la sublimación es, ante lodo, el pasaje de una satisfacción a otra, más bien que un modo particular de satisfacción.


Un ejemplo de sublimación: la curiosidad sexual sublimada

El caso de la curiosidad sexual infantil como expresión directa de la pulsión voyeurista, y su transformación ulterior en sed de saber, ilustra bien esta sustitución de una finalidad sexual por otra desexualizada. El primer fin de la curiosidad sexual es, por ejemplo, obtener placer en descubrir las partes ocultas del cuerpo de la mujer, y completar así la imagen incompleta de un cuerpo parcialmente velado. Ahora bien, la exploración sexual del cuerpo femenino por el niño puede transformarse más tarde en el adulto, gracias a la sublimación, en deseo de un saber más global. Podemos decir con Freud que la pulsión de ver está sublimada "cuando es posible arrancar su interés curiosidad de los genitales y dirigirlo a la forma física y total”. Como ya lo habíamos dicho, en la sublimación el cambio de fin sólo puede operarse si hay cambio de objeto: el cuerpo en su totalidad sustituye la región local de los órganos genitales; el todo toma el lugar de la parte. Por cierto, en la pulsión voyeurista sublimada, tanto el fin como el objeto cambian de naturaleza: el fin primeramente sexual (obtener el placer visual de descubrir y explorar el cuerpo sexual femenino) se transforma en fin no sexual (por ejemplo, obtener el placer de conocer la anatomía del cuerpo), y el objeto sexual y local (órganos genitales) se transforma en no sexual y global (el cuerpo como objeto de estudio). Así, la sublimación de la pulsión voyeurista consiste en el pasaje de una satisfacción erótica y parcial, ligada a un objeto erótico local (los órganos genitales femeninos), a otra satisfacción no sexual pero igualmente parcial, ligada a un objeto más global y desexualizado (el cuerpo entero como objeto de conocimiento científico). La imagen local, que velaba el lugar sexual erotizado y atraía la curiosidad infantil, se transforma de modo progresivo por la mediación de la sublimación, en una imagen global del cuerpo que despierta el deseo de saber propio del creador. Es ésta otra sed, la de conocer y de producir, la que empuja al artista a engendrar su obra.

Para ilustrar mejor el proceso de la sublimación vamos a apoyarnos en una célebre observación clínica de Freud, en la cual tanto la curiosidad sexual infantil como otras formaciones pulsionales están sublimadas. Se trata del caso de un niño de cinco años, “Juanito”, presa del miedo a ser mordido por caballos en la calle. Este miedo fóbico infantil de estar expuesto en la calle al peligro de los animales proviene de la transformación en angustia de la energía libidinal de las pulsiones; el empuje sexual de las pulsiones inconscientes se transforma en el niño en angustia fóbica conciente. En efecto, la energía libidinal propia de las pulsiones que anidan en Juanito (pulsiones sádicas hacia la madre, tendencias hostiles y homosexuales respecto del padre, pulsiones voyeuristas-exhibicionistas, pulsiones fálicas que originan la masturbación), seguirá dos destinos. Una parte de la libido será transformada en angustia luego de haber sido sometida a un intento fallido de represión. Mientras que otra parte de la energía libidinal, la que escapó al intento de represión, será sublimada bajo la forma de un muy vivo interés del niño por un objeto no sexual y global: la música. Este nuevo investimiento libidinal que carga los sonidos y la armonía musical inicia un largo proceso de sublimación que se continuará hasta la edad adulta cuando Juanito llegue a ser un excelente músico.


Las dos condiciones del proceso de sublimación

1. La sublimación requiere de la intervención del yo narcisista para producirse. Hemos empleado la expresión “satisfacción desexualizada”. Pero ¿qué se entiende por desexualización? El término es ambiguo ya que podría dejar pensar que ya no hay libido sexual en la pulsión. Ahora bien, hemos afirmado justamente lo contrario. Insistamos una vez más en el hecho de que la libido sublimada jamás pierde su origen sexual. De lo que se trata en la sublimación no es de “desexualizar globalmente” la pulsión, sino tan sólo de desexualizar su objeto. Desexualizar equivale a sustraer el investimiento libidinal que carga un objeto considerado erótico, para referirlo a otro objeto no sexual y así obtener una satisfacción igualmente, no sexual. Pero el éxito de este cambio desexualizante depende de una operación intermedia decisiva para toda sublimación: primero el yo retira la libido del objeto sexual, luego la vuelve sobre sí mismo y, finalmente asigna a esta libido un nuevo fin no sexual. Como podemos observar, el fin inicial de la pulsión de obtener una satisfacción sexual directa se sustituye ahora por una satisfacción sublimada, por ejemplo artística, gracias al placer intermediario de gratificación narcisista del artista. Es este narcisismo del artista el que condiciona y sostiene la actividad creadora de su pulsión sublimada.

En este punto debemos hacer una precisión. No toda desexualización es por ello una sublimación, pero en cambio, toda sublimación es, necesariamente, una desexualización. Dicho de otra manera, hay desexualizaciones que no tienen relación alguna con la sublimación, como por ejemplo la actividad del trabajo cotidiano o las actividades del ocio. Pero ¿qué es lo que especifica entonces al proceso de sublimación? Para responderlo, hemos de situar primero la segunda condición necesaria para este proceso.

2. El ideal del yo inicia y orienta la sublimación. El proceso de sublimación, es decir, el pasaje de una satisfacción erotizada e infantil a otra no erotizada e intelectual, no podría desarrollarse sin el sostén imprescindible de los ideales simbólicos y de los valores sociales de la época. Ahora bien, que las obras creadas por sublimación adquieran un valor social no significa que respondan a una utilidad social determinada. En general, los productos artísticos, intelectuales o morales no están sometidos a ninguna exigencia práctica en particular. La prueba más tangible de esto es la precocidad de los procesos de sublimación en los niños, tal como lo vimos en el caso de Juanito, o también en la renovada puesta en juego de las pulsiones sublimadas en el marco de la cura analítica durante el trabajo del analizante. Se trate de un pintor, de un músico, de un niño o de un analizante, todos ellos están entregados a una tarea cuyo resultado no puede ser medido por medio de criterios de eficacia, de utilidad o de ganancia. Cuando afirmamos que los objetos que procuran la satisfacción sublimada son objetos desexualizados y sociales, nos referimos principalmente al hecho de que responden a ideales sociales que exaltan la creación de nuevas formas significantes. Estos ideales sociales, interiorizados e inscritos en el yo del creador, son parte integrante de esa formación psíquica fundamental que Freud denomina ideal del yo. Las relaciones de esta formación de ideal con la sublimación no siempre fueron claramente elucidadas por Freud. No obstante, podemos afirmar que el ideal del yo cumple dos funciones respecto del proceso de sublimación.

En primer lugar, tal como acabamos de señalarlo, el ideal juega el rol de desencadenante del proceso, con la particularidad de que, una vez iniciado el movimiento de sublimación, el impulso creador de la obra se separa del ideal del yo que lo había suscitado al comienzo. En el caso de Juanito, es sin duda la música —ideal anhelado por el padre— la que toma la forma del ideal del yo incitando al niño a gozar del placer de los sonidos y las melodías, y a compensar de esta manera el sufrimiento neurótico de su fobia. Una vez experimentado el primer goce auditivo, el impulso pulsional de la sublimación se transformará en puro gusto por los sonidos, fusión íntima, físicamente sensual, con la materialidad del espacio sonoro; de allí en más, toda referencia ideal, toda norma o valor abstracto se reduce y se funde en el seno de este contacto siempre sensual y apasionado que mantiene el artista con los materiales de su creación.

A esta primera función de incentivo simbólico se le suma una segunda según la cual el ideal indica la dirección del movimiento iniciado. Precisamente, esta segunda función referencial del ideal del yo permite aclarar una formulación freudiana retomada frecuentemente pero rara vez explicitada. Cuando Freud afirma que la sublimación representa la satisfacción de la pulsión sin la represión, esto no significa en modo alguno que la fuerza pulsional sea descargada, plena y libre de toda constricción. Por cierto, la expresión “sin represión” quiere decir ausencia de una censura que impida el paso del empuje de la pulsión, pero no por ello implica la idea de una fuerza pulsional errática y disminuida. La sublimación de la pulsión no es por cierto la represión, pero es no obstante una constricción impuesta a la actividad pulsional bajo la forma de una desviación del curso de su flujo hacia una satisfacción distinta de la satisfacción sexual. Ahora bien, el elemento que impone este desvío no es la censura que reprime, sino justamente el ideal del yo que exalta, guía y enmarca la capacidad plástica de la pulsión.


Enfoque lacaniano del concepto de sublimación: “la sublimación eleva el objeto a la dignidad de la cosa"

La teoría lacaniana de la sublimación descansa íntegramente en una proposición princeps formulada por Lacan en su seminario sobre La ética del psicoanálisis: “La sublimación eleva un objeto (narcisista e imaginario) a la dignidad de la Cosa.” Nos limitaremos aquí a explicar el sentido general de esta fórmula partiendo del efecto provocado por la obra —producto de la sublimación— en aquel que la mira. Ya habíamos subrayado una primera característica de las obras creadas por sublimación: son en principio objetos desprovistos de toda finalidad práctica y que responden a ideales sociales elevados, internalizados subjetivamente bajo la forma del ideal del yo del creador. Pero la especificidad de las producciones intelectuales, científicas y artísticas elaboradas con la fuerza sexual de una pulsión sublimada reside principalmente en su cualidad de objetos imaginarios. Estas obras, y en especial la obra de arte, prototipo de creación producida por sublimación, no son cosas materiales sino más bien formas e imágenes nuevamente creadas, dotadas de una singular eficacia. Se trata de imágenes y de formas significantes trazadas a la manera de la imagen inconsciente de nuestro cuerpo, más exactamente, de nuestro yo inconsciente narcisista. Ahora bien, estas obras imaginarias de la sublimación son capaces de producir dos efectos fundamentales en el espectador: lo deslumbran por su fascinación, y suscitan en él el mismo estado de pasión y de deseo suspendido que había llevado al artista a engendrar su obra.

¿Qué deducir de esto sino que una representación de nuestro yo narcisista, proyectada afuera en la existencia objetiva de una obra, ha sido capaz de reenviar al espectador a su propio deseo de crear? Una imagen modelada por el yo ha provocado en el espectador un similar movimiento pulsional hacia la sublimación, es decir, hacia una satisfacción no sexual, global, cercana a un vacío infinito, de un goce sin límites. Elevar el objeto narcisista a la dignidad de la Cosa quiere decir, entonces, que la impronta del yo del creador, objetivada en obra de arte, ha abierto en el otro la dimensión intolerable de un deseo de deseo, de un deseo en suspenso sin ningún objeto asignado. El objeto imaginario y narcisista —verdadera condensación de estos tres componentes que son la fuerza pulsional, el narcisismo del creador y la forma acabada de la obra— se disuelve y se disipa ahora en el vacío de la emoción intensa y poderosa que suscita en el admirador fascinado.


Resumen…

Resumamos de modo esquemático los rasgos principales de una pulsión sublimada:

— La fuente de la cual proviene es, como para toda pulsión, una zona erógena y por lo tanto sexual.

— El empuje de la pulsión, marcada por el origen sexual de su fuente, sigue siendo siempre, independientemente de su destino, libido sexual.

— El fin específico de la pulsión sublimada es una satisfacción parcial pero no sexual.

— El objeto específico de la pulsión sublimada es igualmente no sexual.

— En suma, una pulsión sublimada será llamada sexual si pensamos en su origen y en la naturaleza de su energía libidinal, y será llamada no sexual si pensamos en el tipo de satisfacción obtenida (parcial) y en el objeto que la procura.

— La sublimación no es, hablando con propiedad, una satisfacción, sino la capacidad plástica de la pulsión de cambiar de objeto y de encontrar nuevas satisfacciones. La fijeza de la pulsión sobre un objeto sexual se opone a la movilidad de la sublimación desexualizada.

— El movimiento de la sublimación, que se origina en una fuente sexual y culmina en una obra no sexual, sólo puede cumplirse con dos condiciones. Por una parte, el yo del creador debe estar dotado de una particular potencialidad narcisista capaz de desexualizar el objeto sexual cargado por las fuerzas pulsionales arcaicas que resultan de la fuente sexual. Por otra, la creación de la obra producto de la sublimación responde a los cánones de un ideal anhelado por el yo narcisista del creador. Insistimos: una actividad de origen sexual, desexualizada a través del narcisismo, orientada hacia el ideal del yo y generadora de una obra humana no sexual, tal es la dinámica propia del movimiento de la sublimación.

Para concluir, resumamos ahora los rasgos de las obras creadas gracias a la actividad de una pulsión sublimada:

— La obra producida por sublimación no tiene ninguna finalidad práctica o utilitaria.

— La obra de la sublimación responde a ideales sociales elevados, internalizados subjetivamente en el ideal del yo del artista creador.

— Las obras de la sublimación son imágenes y formas significantes nuevamente creadas, más bien que cosas materiales.

— Se trata de imágenes y de formas trazadas a la manera de la imagen inconsciente de nuestro cuerpo, o más exactamente a la manera de nuestro yo inconsciente narcisista.

— Las obras imaginarias de la sublimación son capaces de producir dos efectos fundamentales en el espectador: lo deslumbran por su fascinación, y suscitan en él el mismo estado de pasión y de deseo suspendido que había llevado al artista a engendrar su obra.

— La obra de arte, verdadera condensación de esos tres componentes que son la fuerza pulsional, el narcisismo del creador y la forma acabada de la obra, se disuelve y se disipa ahora en el vacío de la emoción intensa y poderosa que suscita en el admirador.



Bibliografía:

-Nasio, Juan David:  Enseñanza de siete conceptos cruciales del psicoanálisis. Barcelona: Gedisa, 1988



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English:
just a sketch of them in their “AntiVersion” ( opposite personality AU )
Osomatsu: He loves his brothers so sickening, is obsessed with each of them, would do anything to see them happy, even kill and die for them.
Karamatsu: He hate every one of his brothers, acts kind to them only to gain their trust (in reality he wants to see they all dead)
Choromatsu: an idiot who loves and idolizes his older brothers, He hate the minors and thinks he should be the only one which his brothers pamper. You never now what he is thinking.
Ichimatsu: loves each one of his brothers, he adores Karamatsu, He would put an altar for him, but Choromatsu not let him because he is “the only one who can idolize the olders”.
Jyushimatsu: the most sensible of all the brothers, not usually smile, and when he does it is only a kind of sinister grin. he get disgusted about the way Ichimatsu idolizes Karamatsu.
Todomatsu: Likes to see how people interact with each other, but do not like to interact with anyone, calls himself an “observer” who loves relationships as long as he not in them. He is curious about Karamatsu personality. He is a NEET

Español:
Solo un sketch en su “VersionAnti” (AU de personalidad opuesta)
Osomatsu: Ama a sus hermanos de forma enfermiza, esta obsesionado con cada uno de ellos, haría lo que fuera para verlos felices, incluso matar y morir por ellos.
Karamatsu: Odio a cada uno de sus hermanos, actúa de forma amable con ellos sólo para ganar su confianza, los desprecia y quiere ver muertos.
Choromatsu: un idiota que ama e idolatra a sus hermanos mayores, odio a los menores ya que el deberia ser el unico el cual sus hermanos mimen. No se suele saber que es lo que piensa.
Ichimatsu: ama a cada uno de sus hermanos, adora a Karamatsu, si fuera por el le pondría un altar, pero Choromatsu no le deja ya que es “el único que puede idolatrar a los mayores”.
Jyushimatsu: el más sensato de todos los hermanos, no suele sonreír, y cuando lo hace sólo es una especie de mueca siniestra. Le da asco la forma en la que Ichimatsu idolatra a Karamatsu.
Todomatsu: Le gusta ver como las personas se interactuan entre ellas, pero no le gusta interactuar con nadie, se auto denomina un “observador” que ama las relaciones siempre y cuando el no esté en ellas. Siente curiosidad por la personalidad de Karamatsu. Es un NEET

Deslizaria pelo teu corpo até encontrar aquilo que você denomina de “só seu”
Seria a primeira a desvendar teus segredos mais íntimos
Namoraria as curvas de teu corpo, não por serem sexy ou me despertar desejo e sim por serem parte de teu corpo
Te amaria
Eu amo
Diria que tu és a melhor parte de meu dia e que ele ficou nitidamente melhor desde que você apareceu aqui.
[E ficou.]
—  J.
Teoría del límite del recuerdo: La esquizofrenia paranoide y los corazones rotos

 
 Hay que ser un marciano para no saber que luego de una desilusión emocional, un engaño matrimonial, un enamoramiento que roza lo obsesivo (no siempre consciente) y cualquier tipo de vivencia que requiere gran gasto energético emocional llega la parte más importante: el proceso. Es entonces, cuando se inicia una batalla ficticia en la mente-corazón-entrañas. Un profe lo denomina “navegar el caos”, porque es eso lo que se transita, un mundo de desorden, dolor, angustia, reconciliación personal y restauración.

 Ahora, la pregunta que muchas veces nos preguntamos es:


¿Cuanto dura? ¿Hasta cuando voy a convivir con los recuerdos y la nostalgia?


Existe un parecido sorprendente entre las personas a las cuales se les diagnostica la enfermedad del título y aquellas que inician un proceso de “sanación emocional”.  
 La esquizofrenia paranoide es una terminología de la salud mental, donde la víctima, básicamente,  percibe la realidad de forma muy diferente a como tú y otras personas lo hacen. A menudo sufren síntomas aterradores, como oír voces internas no percibidas por otros, o creer que otras personas leen sus mentes, controlan sus pensamientos o conspiran para hacerles daño.

 Un caso maravilloso para explicarlo es el de  John Forbes Nash, una de las mentes más espectaculares del siglo 20-21, conocido por la película “Mentes brillantes”. John (fallecido en el 2015) fue un matemático estadounidense muy reconocido en el ámbito académico, considerado como una de los científicos más influyentes del siglo veinte, ganó en el 94 un premio nobel de economía y en el año de su muerte el premio Abel de matemática.
 Fue una persona extraordinaria, sin duda, pero aquello que lo hace ser más sorprendente aún fue que él a los treinta años manifestó brotes psicóticos que determinaron como  “ esquizofrenia paranoide “. Tras muchos años de medicación (mal administrada y dañina) pero con mucha fuerza de voluntad y una gran familia, volvió a transitar los pasillos y lugares que caminó en sus días de oro.


“…el personal de mi universidad, el Massachusetts Institute of Technology, y más tarde todo Boston, se comportaba conmigo de una forma muy extraña. (…) Empecé a ver criptocomunistas por todas partes (…) Empecé a pensar que yo era una persona de gran importancia religiosa y a oír voces continuamente. Empecé a oír algo así como llamadas telefónicas que sonaban en mi cerebro, de gente opuesta a mis ideas. (…) El delirio era como un sueño del que parecía que no me despertaba”  Menciona el científico en una entrevista.

 Ahora, para volver al tema que nos acontece, en la vivencia de dicha “enfermedad”*(ver cita)  la complejidad de la mente nos plantea una realidad lejana al mundo objetivo que percibimos por nuestros sentidos, y pensamos cosas que condicionan nuestra conducta en un mundo civilizado.
 Cuando nuestro “corazón está roto” sucede algo muy parecido: las noches de insomnio aparecen, los fantasmas de los recuerdos se vuelven un desayuno de todos los días. El dolor en el pecho va siempre de la mano a las imágenes (memoria) que vaga por nuestra mente como si fuera una video publicitario de Youtube, y asi empezamos a vivirlo, dia tras dia.
 Tras día.
 Tras día.

 ¿Qué sucede si no abandonamos tales memorias? ¿condiciona nuestra conducta? Claro que si, de la misma manera que para una persona con “esquizofrenia”. Miremos a nuestro alrededor (o quizá es tu caso, lector) y podemos ver muchas personas que la simple idea de volver a tener una pareja los aterroriza, pensar en “familia” les repugna, ver a determinadas personas les crea una catarata emocional. El dolor y los recuerdos se impregnan en nuestra cabeza, y cada tanto golpean a la puerta para instalarse a tomar un té. Algo tan esencial para nuestra vida como la vida en sociedad se muta a una complejidad. Y eso es peligroso para nuestra naturaleza.

 ¿cómo nos recuperamos del dolor?

 De la misma manera que John, él no aprendió a vivir con los fantasmas (ese es un mito marketinero de la película), él se recuperó y dejó de transitar por su mente tales realidades. De la misma manera debe sucedernos a nosotros, ya no podemos recurrir a los pensamientos de “él”, “ella” o “ellos”. Eso debe tener un límite.


 Para terminar, este escrito breve no viene a plantear soluciones “best sellers”, sino a plantear el problema y concientizar la gravedad de una práctica que puede estar naturalizada en tu vida.
 Si sentís que esto sucede, que esto modificó tus patrones de conducta para mal, pedí ayuda. No lo dudes, pedí ayuda. 
 Me despido con una frase de nuestro citado amigo:
He buscado a través de lo físico, lo metafísico, lo delirante, … y vuelta a empezar. Y he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida. Sólo en las misteriosas ecuaciones del amor puede encontrarse alguna lógica” 
  
 Y Dios es amor, Dios es el camino.

 ¡Gracias por leer!


Matias Andres, 2017.


“*Enfermedad”: No la considero como tal, de hecho es una de las estrategias de defensa que desarrolla la mente para sobrevivir a realidades muy nocivas. Quien “enloquece” es porque está sano. En palabras de Josh Nash: “Las personas siempre están vendiendo la idea de que las personas con una enfermedad mental están sufriendo. Creo que la locura puede ser una vía de escape. Si las cosas no son tan buenas, quizá quieras imaginar algo mejor”. 

Conceptos fundamentales del Psicoanálisis: El concepto de Narcisismo (desde Freud)


Para entender mejor los conceptos, se recomienda la lectura de los conceptos de falo y castración que se encuentran en el siguiente link:

Falo: http://belle-indifference.tumblr.com/post/149723251815/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el

Castración: http://belle-indifference.tumblr.com/post/148714174460/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el



La referencia al mito de Narciso, que evoca el amor orientado a la imagen de uno mismo, podría hacer creer que semejante amor sería totalmente independiente de las pulsiones sexuales tal como Freud las puso de manifiesto. Ahora bien, en el campo del psicoanálisis el concepto de narcisismo representa, por el contrario, un modo particular de relación con la sexualidad.


El concepto de narcisismo en Freud

En 1898, Havelock Ellis hace una primera alusión al mito de Narciso a propósito de las mujeres cautivadas por su imagen en el espejo. Pero es Paul Näcke quien, en 1899, introduce por primera vez el término “narcisismo” en el campo de la psiquiatría. Con este término designa un estado de amor por uno mismo que constituiría una nueva categoría de perversión. Ahora bien, en esta época Freud se planteaba la pregunta de la “elección de la neurosis”: ¿por qué se vuelve uno obsesivo y no histérico? En ese momento, explicaba la elección según la edad en la que sobrevino el trauma.

Habrá que esperar hasta 1910 para que Freud, en reacción a las desviaciones de algunos de sus discípulos, se vea llevado a precisar su posición sobre el narcisismo. Critica de modo radical las tesis de Jung: en efecto, el estudio de las psicosis había conducido a este último a ampliar la noción de libido hasta hacerle perder todo carácter propiamente sexual. Al mismo tiempo, se opone a Sadger con respecto a la cuestión del narcisismo en la homosexualidad. En ambos casos, Freud sostiene que un uso incorrecto de la noción de narcisismo podría desviar la investigación psicoanalítica, al subestimar la función de las pulsiones sexuales cuya preponderancia recuerda una vez más. Finalmente, estos debates lo conducen a elaborar una verdadera teoría del narcisismo.

Si reunimos todos los postulados de Freud sobre el narcisismo, descubriremos algunas contradicciones debidas en parte a las sucesivas reformulaciones de la teoría.

Es en 1911 cuando Freud, con ocasión de su estudio sobre la psicosis del presidente Schreber, plantea por primera vez el narcisismo como un estadio normal de la evolución de la libido. Recordemos que con el término “libido” Freud designa la energía sexual que parte del cuerpo e inviste los objetos.


Narcisismo primario y narcisismo secundario

Freud distingue dos narcisismos, primario y secundario. En 1914, Freud, en su artículo dedicado a la “introducción” al narcisismo, define el narcisismo primario como un estado que no se puede observar de modo directo pero cuya hipótesis hay que plantear por un razonamiento deductivo.

En un principio no existe una unidad comparable al yo, éste sólo se desarrolla de modo progresivo. El primer modo de satisfacción de la libido sería el autoerotismo, es decir el placer que un órgano obtiene de sí mismo; las pulsiones parciales buscan, independientemente una de la otra, satisfacerse en el propio cuerpo. Este es, para Freud, el tipo de satisfacción que caracteriza al narcisismo primario, cuando el yo en tanto tal aún no se constituyó. En ese entonces, los objetos investidos por las pulsiones son las propias partes del cuerpo.

En 1914, Freud pone el acento en la posición de los padres en la constitución del narcisismo primario: “El amor parental [hacia su hijo] (…) no es más que una resurrección del narcisismo de los padres”, escribe. Se produce una “reviviscencia”, una “reproducción” del narcisismo de los padres, quienes atribuyen al niño todas las perfecciones, proyectan en él todos los sueños a los cuales ellos mismos hubieron de renunciar. “Su Majestad el Bebé” realizará “los sueños de deseo que los padres no realizaron”, asegurando de este modo la inmortalidad del yo de los padres. De alguna forma, el narcisismo primario representa un espacio de omnipotencia que se crea en la confluencia del narcisismo naciente del niño y el narcisismo renaciente de los padres. En este espacio vendrían a inscribirse las imágenes y las palabras de los padres.

Situemos ahora el narcisismo secundario, que corresponde al narcisismo del yo; para que se constituya el narcisismo secundario es preciso que se produzca un movimiento por el cual el investimiento de los objetos retorna e inviste al yo. Por lo tanto, el pasaje al narcisismo secundario supone dos movimientos que podemos seguir en el siguiente esquema:


  • a — Según Freud, el sujeto concentra sobre un objeto sus pulsiones sexuales parciales “que hasta entonces actuaban el modo autoerótico”; la libido inviste el objeto, mientras la primacía de las zonas genitales aún no se ha instaurado. 


  • b — Más tarde estos investimientos retornan sobre el yo. La libido, entonces, toma al yo como objeto. 


¿Por qué sale el niño del narcisismo primario? El niño sale de ese estadio cuando su yo se encuentra confrontado a un ideal con el cual debe medirse, ideal que se formó en su exterior y que desde allí le es impuesto.

En efecto, de a poco el niño va siendo sometido a las exigencias del mundo que lo rodea, exigencias que se traducen simbólicamente a través del lenguaje. Su madre le habla, pero también se dirige a otros. El niño comprende entonces que ella también desea fuera de él y que él no es todo para ella; ésta es la herida infligida al narcisismo primario del niño. De allí en más, el objetivo será hacerse amar por el otro, complacerlo para reconquistar su amor, pero esto sólo se puede hacer satisfaciendo ciertas exigencias, las del ideal del yo. En Freud este concepto designa las representaciones culturales, sociales, los imperativos éticos, tal como son transmitidos por los padres.

Para Freud, el desarrollo del yo consiste en alejarse del narcisismo primario. En realidad el yo “aspira intensamente” a reencontrarlo, y por eso, para volver a ganar el amor y la perfección narcisista, pasará por la mediación del ideal del yo. Lo que se perdió es la inmediatez del amor. Mientras que con el narcisismo primario el otro era uno mismo, ahora uno sólo se puede experimentar a través del otro. Pero el elemento más importante que viene a perturbar el narcisismo primario no es otro que el “complejo de castración”. Mediante este complejo se opera el reconocimiento de una incompletud que va a suscitar el deseo de reencontrar la perfección narcisista.


Imagen del yo y objeto sexual

Volvamos a lo que afirma Freud respecto de la elección del objeto de amor en los homosexuales: ellos mismos se vuelven su propio objeto sexual —dice— es decir que “buscan, partiendo de una posición narcisista, hombres jóvenes y semejantes a su propia persona, a los que quieren amar como la madre los amó a ellos.” Amarse a sí mismo a través de un semejante, eso es lo que Freud denomina “elección narcisista de objeto”. Y precisa que todo amor por el objeto comporta una parte de narcisismo. A propósito del presidente Schreber, Freud observaba que “… vemos una supervaloración sexual del propio yo y que podemos situar al lado de la conocida supervaloración del objeto erótico”. Así, podemos despejar de los textos freudianos la idea de que el yo encama un reflejo del objeto; dicho de otra manera, el yo se modela sobre la imagen del objeto. Pero es importante subrayar que esta imagen amada constituye una imagen sexualmente investida. En el caso de la homosexualidad se trata de una imagen que representa lo que la madre desea; al amar esa imagen el homosexual se toma a sí mismo como objeto sexual.

A propósito de la elección narcisista de objeto, Freud también evoca un estado en el cual “la mujer se basta a sí misma”, hablando con precisión, sólo se ama a sí misma, y busca suscitar la envidia mostrándose. Entonces, podemos entender el narcisismo como el investimiento de su propia imagen bajo la forma de un falo.

En cuanto concierne a la relación entre la imagen del yo con la imagen del objeto, las formulaciones freudianas se van a aclarar gracias a la teoría de la identificación.


Narcisismo e identificación

Freud concibió la identificación narcisista en 1917, a partir del estudio del duelo y de la melancolía: el yo se identifica con la imagen de un objeto deseado y perdido. En la melancolía, el investimiento del objeto retoma sobre el yo, “la sombra del objeto cayó así sobre el yo”, dice Freud. La identificación del yo con la imagen total del objeto representa una regresión a un modo arcaico de identificación en el que el yo encuentra en una relación de incorporación al objeto. Este estudio constituye un desarrollo importante para la teoría del narcisismo y, como sucede a menudo en la trayectoria freudiana, el análisis de los fenómenos patológicos permitirá esclarecer los procesos normales.

Después de 1920, Freud enunciará claramente los postulados generales que resultan de este estudio de la melancolía. En especial, precisa que “el narcisismo del yo es de este modo un narcisismo secundario sustraído a los objetos” y afirma que “la libido que fluye hacia el yo por medio de las identificaciones descritas representa su narcisismo secundario”.

Así, la transformación de los investimientos de objeto en identificaciones contribuye en gran parte a la formación del yo. Por lo tanto, el yo resulta de la “sedimentación de los investimientos de objetos abandonados”; contiene, en cierto modo, “la historia de tales elecciones de objeto”. En esta medida se puede considerar que el yo resulta de una serie de “rasgos” del objeto que se inscriben inconscientemente: el yo toma los rasgos del objeto. Podemos así representarnos con el yo como una cebolla formada por distintas capas de identificación al otro.

En suma, el narcisismo secundario se define como el investimiento libidinal (sexual) de la imagen del yo, estando esta imagen constituida por las identificaciones del yo a las imágenes de los objetos.


Neurosis narcisistas y estancamientos de la libido

En su artículo de 1914, Freud intentó responder, a partir de su teoría del narcisismo, a la pregunta de la elección de la enfermedad: ¿por qué se vuelve uno histérico, por ejemplo, y no paranoico?

Llega a la conclusión de que el neurótico mantiene una relación erótica con los objetos por la mediación de los fantasmas, mientras que en los casos de demencia precoz y de esquizofrenia (afecciones que Freud denomina “neurosis narcisistas”), los sujetos retiraron “realmente” su libido de las personas y del mundo exterior. En ambas enfermedades narcisistas se produce una retracción de la libido con la cual estaba investido el objeto. Así, toda la libido es acumulada por el yo donde se estanca, a la vez que el objeto se separa del mismo. El corte con el objeto es correlativo a una detención de la circulación de la libido.

Aclaremos que, según Freud, también el neurótico abandona la relación con la realidad; pero su libido permanece ligada en el fantasma a determinadas partes del objeto: “… han sustituido los objetos reales por otros imaginarios, o los han mezclado con ellos. ” En ese mismo artículo de 1914, Freud describe otras formas de “estancamiento de la libido”, que representan otras tantas vías que posibilitan el abordaje de la cuestión del narcisismo: se trata de la enfermedad orgánica y de la hipocondría. En la enfermedad orgánica el enfermo retira regularmente todo su “interés libidinal” del mundo exterior y de sus objetos de amor, al tiempo que se opera un repliegue de la libido sobre su yo. Para ilustrarlo, Freud cita una frase sumamente elocuente de W. Busch, a propósito del dolor de muelas del poeta: “Concentrándose está su alma en el estrecho hoyo de su molar.” Cuando se realiza semejante sobreinvestimiento narcisista sobre “la representación psíquica del lugar doloroso (del cuerpo)” la libido deja de circular. Y Freud demuestra que en este caso resulta imposible diferenciar la libido del interés del yo.

La modificación de la libido se muestra en un todo semejante en el caso de la hipocondría, en donde efectivamente no es determinante que la enfermedad sea real o imaginaria. El hipocondríaco inviste una zona de su cuerpo que adquiere el valor de órgano sexual en estado de excitación; puesto que la erogeneidad es una propiedad general de todos los órganos, cualquier parte del cuerpo puede ser investida como un órgano genital dolorosamente sensible. Y también en este caso la libido deja de circular. Freud describe así dos configuraciones en las cuales el narcisismo se encuentra de alguna manera cristalizado; sin que el corte con el objeto sea total, ambas instalan un “repliegue narcisista” que detiene el movimiento del deseo.



Bibliografía:

-Nasio, Juan David:  Enseñanza de siete conceptos cruciales del psicoanálisis. Barcelona: Gedisa, 1988



¿Cómo combatir la ansiedad de manera natural?

1. Acepta la ansiedad, conviértete en un observador imparcial
La ansiedad es dañina, lo sabemos y por eso queremos eliminarla. Por tanto, es normal que nuestro primer impulso sea negarla y rechazarla. Sin embargo, la paradoja radica en que mientras más intentemos combatir la ansiedad, más agobiados nos sentiremos. Cuando negamos una emoción o sensación, esta crece.
De hecho, la mente de una persona ansiosa no está llena de preocupaciones por hechos de su vida cotidiana sino por las metapreocupaciones. Es decir, se preocupan porque se preocupan. Esta persona activa su crítico interior, una voz que le dice constantemente que la ansiedad es intolerable, que es incapaz de mantener el control o que su existencia es miserable.
De esta forma desencadenan un círculo vicioso que solo sirve para aumentar la ansiedad. Por tanto, no intentes negar la ansiedad que experimentas, simplemente sé consciente de su existencia. Cuando no huyes de una emoción ni la etiquetas como “negativa” puedes adoptar una distancia emocional del problema y recuperar el control de ti mismo.
2. Tómate tu tiempo, no corras
La mayoría de las personas ansiosas se mueven continuamente de un lugar a otro, comen de pie, sin sentarse a la mesa y realizan diferentes tareas a la vez. Su ordenador, por ejemplo, suele ser un caos compuesto por diferentes ventanas y programas abiertos. Y es que lo que expresamos hacia el exterior, no es más que el reflejo de nuestra mente.
Sin embargo, cuando asumimos las tareas cotidianas desde esta perspectiva caótica y apresurada, le estamos dando una retroalimentación muy negativa al cerebro porque es como si le estuviéramos diciendo que debe funcionar aún más deprisa porque las cosas están fuera de control. Como resultado, el cerebro responde aumentando aún más los niveles de cortisol y adrenalina, que generan más ansiedad.
La solución radica en cortar ese círculo vicioso. Disminuye el ritmo y, sobre todo, dale un orden a las tareas que debes realizar a lo largo del día y prioriza las más importantes. Oblígate a bajar la marcha, verás que logras hacer mucho más, con menos estrés.
3. No dejes tareas pendientes, aplica la regla de los 2 minutos
Una de las cosas que más aumenta nuestro estado de ansiedad es saber que tenemos tareas pendientes. De hecho, no son las tareas en sí las que nos desgastan y agotan, sino el recordatorio mental constante de que debemos hacerlas.
Lo mejor es aplicar la regla de los 2 minutos. En práctica, cuando surja una tarea, si esta no requiere más de 2 minutos, hazla inmediatamente ya que posponerla y recordarla consumirá más energía que llevarla a cabo. Si la tarea demanda más tiempo y no lo tienes, pregúntate si es realmente importante. Si es así, búscale un hueco en tu agenda.
Recuerda que la forma en que organices tu día repercutirá en tu estado mental. Por tanto, no dejes que las tareas se acumulen porque si las dejas para el último momento, solo estarás contribuyendo a que aumente tu nivel de ansiedad. Aprender a organizar tu vida te permitirá eliminar una gran fuente ansiógena: las tareas pendientes y las que te roban energía sin brindar ninguna recompensa a cambio.
4. Reserva una hora del día solo para ti, y haz lo que te venga en gana
En la sociedad en que vivimos, se premia el hacer sobre el ser. Por eso, nos sentimos obligados a correr, a no tener ni un minuto de descanso, porque es sinónimo de perezal.
De hecho, no es extraño que las personas ansiosas siempre estén llenas de trabajo y proyectos pendientes, no tienen ni siquiera unos minutos al día para dedicarlos a sí mismos. Inmersos en ese estado de tensión constante, no le permiten a su cerebro “desconectar”, como resultado, los niveles de ansiedad se disparan.
Sin embargo, desconectar y estar a solas consigo mismo es tan importante como ser proactivos. Aunque como las personas ansiosas suelen encontrar difícil estar de brazos cruzados, una excelente alternativa consiste en dedicarle al menos una hora cada día a una actividad que realmente disfruten. De esta forma, el cerebro comienza a liberar una serie de neurotransmisores como las endorfinas, que generan un estado de bienestar y relajación.
5. No le prestes demasiada atención a tus pensamientos, cuestiónalos
La mente de una persona ansiosa es su peor enemigo. De hecho, la ansiedad crece a raíz de los pensamientos poco realistas que la persona va desarrollando. Por eso, es fundamental que aprendas a detectarlos y que detengas su curso.
Lo más usual es que la persona ansiosa responda de manera exagerada ante las situaciones de su vida cotidiana. Hace una tormenta en un vaso de agua, piensa que un simple error tendrá consecuencias nefastas. De esta manera, añade una tensión innecesaria.
Por eso, es importante que comiences a cuestionarte esos pensamientos catastrofistas que no se ajustan a la realidad. Pregúntate: ¿Esa preocupación es realista? ¿Cuántas probabilidades existen de que se cumpla? ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Cómo podría manejarlo?
6. Enfoca las situaciones desde otra perspectiva
La ansiedad está provocada, en gran medida, por el significado que le conferimos a determinadas situaciones. Por eso, una de las estrategias más eficaces para combatir la ansiedad es cambiar la manera en que pensamos en los agentes estresores.
Por ejemplo, si mientras estás estudiando piensas: “no voy a aprobar ese examen”. Reestructura ese pensamiento de forma positiva: “quizás no apruebe ese examen; sin embargo, me voy a esforzar para dar lo mejor de mí”.
7. Aprende a vivir en el “aquí y ahora”
La persona ansiosa suele vivir a caballo entre el pasado y el futuro. Se culpa por lo sucedido y se preocupa o se asusta por lo que podría suceder. De esta forma llena su presente de ansiedad. De hecho, a menudo la ansiedad surge precisamente de esas preocupaciones sobre el futuro. La persona ansiosa sufre una especie de obsesión por el futuro que le hace focalizarse en todos los desastres que podrían ocurrir.
Sin embargo, para combatir la ansiedad, es importante aprender a centrarse en el presente. Respira, mira a tu alrededor y nota que no está sucediendo nada malo ahora mismo. Disfruta de ello.
Como probablemente te resultará difícil abandonar de una vez las preocupaciones, puedes establecer lo que se denomina en la Psicología: “Periodo de las Preocupaciones”. Se trata de posponer esos pensamientos hasta que lleguen esos 30 minutos al día en los que te darás permiso para preocuparte todo lo que desees. Pero una vez que hayan pasado, si acuden a tu mente otros pensamientos ansiógenos, deberás posponerlos hasta la próxima sesión.
8. Ten cuidado al ventilar las emociones o te dominarán
Durante muchas décadas, se animó a las personas a reprimir sus sentimientos y emociones. Más tarde, se les dijo que era mejor que las expresaran ya que de esta manera, podían aliviar estados como la ira y la ansiedad, debes encontrar la manera adecuada de expresarlas. No vale Golpear una almohada, gritar o descargar tu ira verbal contra alguien puede aumentar los sentimientos negativos. Esto se debe a que hay algunas actividades que activan tu sistema nervioso, en vez de calmarlo, que es lo que necesitas. Por tanto, para combatir la ansiedad, es mejor que optes por actividades que te permitan relajarte verdaderamente.
9. Practica un poco de ejercicio físico
Una de las mejores estrategias para combatir la ansiedad y el estrés es realizar ejercicio físico. No es necesario que le dediques mucho tiempo, apenas media hora todos los días será suficiente. Aunque es recomendable que sean ejercicios intensos, que son los que permiten que se libere una gran cantidad de endorfinas.
Por tanto, es conveniente que al menos cinco veces a la semana dediques tiempo a la práctica de ejercicio. No solo notarás una mejoría a nivel psicológico sino que tu salud física también te lo agradecerá.
10. Aprende a relajarte y a respirar
Las técnicas de relajación son muy eficaces para combatir la ansiedad. Existen diferentes técnicas, una de las más comunes consiste en tensar cada uno de los grupos musculares, para después relajarlos suavemente. De hecho, si sufres ansiedad, es probable que tengas una gran tensión en el cuerpo, sobre todo en la zona de la espalda y el entrecejo.
También existen técnicas de visualización, que brindan excelentes resultados para quienes tienen una imaginación fértil. Una de las más sencillas consiste en cerrar los ojos e imaginar que estás en un lugar tranquilo que te gusta y en el que te sientes a gusto. Imagina todo con la mayor cantidad de detalles y después, simplemente déjate embargar por las sensaciones positivas que estás experimentando.
Estas técnicas se deben acompañar con una buena respiración. De hecho, aunque no somos conscientes de ello, la respiración es un proceso muy importante a través del cual la mente obtiene una retroalimentación de nuestro estado. Cuando respiramos rápido y de manera superficial, nuestro cerebro entiende que algo no va bien y que podemos estar en peligro, por lo que aumenta el nivel de ansiedad. Cuando respiramos lenta y profundamente, todas las funciones corporales, incluyendo el latido cardiaco, se acompasan y es más fácil relajarse.

Recuerda que para eliminar este problema de una vez y por todas, es vital que descubras cuáles son las causas de la ansiedad y que aprendas a evitarlas, o al menos a manejarlas de manera más adecuada. 

(Espero te sirva de ayuda  @el-escondite )

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Señora de Cao

Se denomina Señora de Cao o Dama de Cao a la momia perteneciente a una gobernante de la cultura mochica que se cree gobernó el norte del actual Perú en el siglo IV d.C. Después de su descubrimiento en el departamento de La Libertad y de las investigaciones científicas de rigor, los avances fueron dados a conocer el 15 de mayo de 2006, por un equipo de arqueólogos peruanos dirigidos por Régulo Franco Jordán del Ministerio de Cultura del Perú con la cooperación financiera de la Fundación Augusto N. Wiese.

Su descubrimiento se compara con el del Señor de Sipán. Antes del hallazgo, se pensaba que sólo los hombres habían ejercido altos cargos en el antiguo Perú. Se cree que la dama tenía el estatus de gobernante en la sociedad teocrática del valle del río Chicama, además de ser considerada un personaje casi divino. El lujo de los adornos y vestidos que acompañan el fardo funerario de la mujer confirmaron el estatus de la gobernante.

El deceso de la gobernante de la cultura mochica, aparentemente por complicaciones de parto, se produjo aproximadamente en el año 400 d.C., unos 150 años después del apogeo del Señor de Sipán, quien se considera el líder más antiguo que se conozca de esa región norteña del Perú. Los restos momificados de la mujer, de 1,45 metros de altura y entre los 20 y 25 años, estaban cubiertos por 18 collares de oro,plata, lapislázuli, cuarzo y turquesa, treinta adornos de nariz de oro y plata, diademas y coronas de cobre dorado.

El cuerpo de la dama tiene tatuajes de serpientes, arañas, cocodrilos, monos, leopardos, abejas y mariposas, aún visibles, que representan la fertilidad de la tierra pero que también podrían indicar sus dotes como adivina. La preservación del cadáver, así como de algunas vestimentas, fue posible porque se le untó con sulfuro de mercurio, una sustancia venenosa para las bacterias que podrían haber deteriorado el cuerpo. Se piensa que la Señora de Cao trabajaba en algo que tendría que ver con política o religión por sus tatuajes de arañas y serpientes en los brazos.

La tumba fue hallada en la huaca (centro ceremonial) de Cao Viejo, de donde proviene su nombre, ubicada en el complejo arqueológico El Brujo, que se levanta en el distrito de Magdalena de Cao, en el departamento de La Libertad, a unos 700 kilómetros al norte de Lima y 60 kilómetros al norte de Trujillo. En este lugar, se ha acondicionado una sala de exhibición especial para esta momia, en un museo muy moderno que, además, cuenta con guías bien formados.

En la tumba se encontraron cetros de madera forrados de cobre, utilizados en las ceremonias como símbolos de poder y hegemonía, y diversas placas de metal sueltas que cubrían la mortaja de algodón natural. El complejo está formado por cinco pirámides de barro. La tumba fue hallada en una plataforma intermedia, lo cual la preservó de las lluvias de esa zona costeña y del efecto de la capa freática del subsuelo.

The Lady of Cao is a name given to a female Moche mummy discovered at the archeological site El Brujo, which is located about 45 km north of Trujillo in the La Libertad Region of Peru.

The Lady of Cao was discovered in 2006 by a team of Peruvian archaeologists led by Regulo Franco Jordan of the National Cultural Institute of Peru with the financial cooperation of the Augusto N. Wiese Foundation. The mummy, which was heavily tattooed and wrapped in many layers of cloth, was found with a number of ceremonial items, including weapons and jewelry. Also found were the remains of a second young woman, possibly a human sacrifice. A modern autopsy indicated that the Lady of Cao was in her mid twenties when she died and may have of died of complications due to pregnancy or childbirth. The estimated date of death for the Lady of Cao is about 450 CE.

The richness of the burial site, as well as the presence of weapons, suggest that the woman might have been a high ranking priestess or even a Moche ruler, possibly governing what is now known as the Chicama District region of northern Peru. Prior to this discovery, it was believed that only men held high rank in the Moche culture. The discovery of the Lady of Cao burial is compared with that of the Lord of Sipan in terms of important archeological discoveries relating to the Moche.

kpop bios

uhull vamo la

kpop eu adoro eu me amarro

[rindo in ㅋㅋㅋㅋㅋ language]

eu vou fazer umas bios dos grupo q eu gosto mas vcs pode muda pro grupo que vcs preferem

se mamamoo existe graças a deus existe pq imagina o mundo sem mamamoo credo

teoria do jeonghan de berlim pra que ter um se eu posso ter seventeen(sou horrivel com rimas me perdoa)

como eu tava dizendo a minha teoria é que..eu conheço essa musiFANFAREEEE FANFAREEE

sabe aquelas deusas coreana? eh vdd e elas se denomina snsd so voces nao descobriram uma que qnd a barra fico pesada ela saiu(desculpa eh dificil acha grupo com 8 integrantes)

voces chama de yixing eu chamo ele de jesus cristo

acima de deus so seventeen mentira pq seventeen eh deus

voce nao sabe oq eh top ate conhece monsta x pq monsta x eh o sinonimo de top de tao top que sao

sabe aquelas deusas coreana? eh vdd e elas se denomina exo só voces nao descobriram as chinesa ainda

mais cedo mais cedo mais cedo yeah(eu canto mansae assim rs)

eu achava que nada era perfeito ate conhecer red velvet

gente eu to sem 1ideia to um lixo hoje mas enfim espero que tenham gostado se gosto da like ou rebloga eh nois