delirios de un corazon

Así es, así soy; un ser que deambula por su propia mente, donde la conciencia y los recuerdos abundan, donde estoy absorto del presente, reviviendo un pasado asesinado y esperando un futuro incierto. Donde en muchas ocasiones siento la ausencia de mi corazón ¿Quién lo tendrá en su poder? ¿Acaso aún vive o yace en un basurero junto a los sueños y promesas rotas que alguna vez me diste? No lo sé y quizás nunca lo sabré…
—  Blaster - Delirios de un Corazon Roto
Una vez oí decir: “cada persona es un universo” y creí haberlo entendido. Lo cierto, es que pude comprender a cabalidad tal frase, cuando supe que aunque te enamores en un universo entero y quieras guardarlo, sólo para ti, por más grandes que sean tus manos jamás podrás tener tanto infinito dentro de ellas. Sus galaxias se expanden y miles de soles golpean. Dejé de querer aprisionarlo, con inútil evidencia, pues aprendí que amar no se trata de retener, sino de contemplar.
—  Blaster —Delirios de un corazón roto
Es cierto, a veces quisiera no sentir. Desearía ser tan banal como la figura del hombre común de mi época, buscando solo placer, el múltiple placer sin límites ni remordimientos morales o emocionales… pero lo cierto es, que soy un patético romántico. Por más que me diga a mí mismo que no lo soy, por más que me muestre en forma de un hombre racional y poco sensitivo, no es cierto. Mi temperamento bailotea como borracho en un barco en alta mar. Solo podía hallar paz en soledad, al costo de una tristeza que marcaba mis horas, cual tonada fúnebre envolviendo en tinieblas hasta el más soleado día. Sí, yo era triste, siempre lo he sido, pero en soledad era una tristeza llevadera, obligándome a sonreírle al vacío, a ponerle mi otra mejilla a la vida y a las memorias de un pasado mejor. La desesperanza se volvió mi guía y la monotonía mi hogar. Cuál zombie iba por la vida, ya sin fuerzas para luchar, solo caminando por inercia, sin deseo alguno de progresar ¿Para qué me iba a esforzar? Si al final todo daba igual. El ayer, el mañana o el hoy, todo parece estar colapsado en este lugar. Sinfonías de melancolías destilan mi alma, parpados caídos y ojos sin brillo. Boca cerrada y piel erosionada, por la sequía de un abrazo, de un beso, de un cuerpo. ¿Qué espero? No lo sé, la muerte quizás. Demasiado cobarde para el suicidio, poco valiente para salvarme, no porque no pueda, es solo que no encuentro sentido. Es la diferencia entre follar y hacer el amor, el sentido que tiene en el fondo, la intención, la pasión. Un hombre sin pasión es un reloj sin movimiento. La vida es un baile sin sentido, y yo que no sé bailar. Extraño en mi propio cuerpo, entraño en mi propia alma, ajeno a todo cuanto me rodea. Ocupo mí tiempo en pensamientos que son más laberintos que fantasías o sueños. Paradojas me llueven, la felicidad repelen. No hay más, o tal vez sí… ¿Qué esperar cuando ni yo mismo sé que desear?
—  Blaster —Delirios de un corazón roto
Uno tiende a creer que el amor nace y fluye como agua al río. Pero no siempre es así, tiende a caer de lo alto cual cascada precipitada, y todo lo que fuese que se vertiece en su interior termina trastocado, roto, disuelto. Amar no es ir en una balsa remando en primavera. Amar es ir naufragando entre tormentas.
—  Blaster—Delirios de un corazón roto

Y es en las noches cuando sales de ti mismo, buscando desesperado el lugar de tu dolor. Empujas sin saber si puede ser movido al abismo donde no quede atisbo de haberse quedado dormido en un rincón de tu alma. Es inútil, no sé va ¿Cómo eliminar tan fatal condena? ¿Ignorarla o luchar?

Blaster —Delirios de un corazón roto

EPILOGO A LA NADA:

No basto. Lo sé… he tenido esa sensación toda mi vida. Sin importar cuanto haga, jamás basta. He llegado a pensar que quizás hay un error conmigo, debo tener una avería irremediable, mi existencia pareciera ser no más que un rotundo error. Si desapareciera hoy, mañana nadie me recordaría. Solo soy un efímero suspiro en la vida de las personas que amé y un mal rato en las que dijeron amarme. ¿Esforzarme? Siempre lo hago, soportarme ya es una tarea homérica, intentar encajar en este mundo, con la pareja, con las amistades, con las normas, con lo “correcto”, parece que nada basta. Se siente tan fuerte, tener la sensación que hasta el silencio se siente perturbado con mi presencia. Ser la potencia del ser, desperdiciada en carne y hueso. Ser el más bajo pensamiento de un dios, que tal vez me dio vida como un mal chiste irónico. Muerte o vida, dos palabras que parecen dar lo mismo… nada.

—  Blaster —Delirios de un corazón roto