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Las Personas Antisociales Tienen Mas Posibilidades de Integrar una Pandilla
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La personalidad y las pandillas

El hecho de poseer una personalidad antisocial en grado extremo influye en la decisión de una persona de integrar una pandilla, según indicó un estudio reciente realizado en el Reino Unido.

Los autores, dos investigadores de la Universidad de Leicester y el University College de Londres, descubrieron que, salvo algunas excepciones, los individuos pertenecientes a grupos de delincuentes habían formado dichos grupos o se habían integrado en ellos tratando de encajar en un colectivo. De este modo, estas personas habían acabado entablando amistades con otras que pensaban y se comportaban como ellos.

Según señala este trabajo, los responsables de disturbios en las calles suelen actuar de forma impulsiva y no reparan en las consecuencias de sus acciones ni de su comportamiento.

Suele tratarse de personas marginadas de su entorno académico o laboral, que se han visto cada vez más apartadas, tal vez por el hecho de ser una compañía difícil y poco propensa a mostrar bondad hacia el prójimo.

Estos individuos no sólo encuentran dificultad para trabar amistades, sino que además se sienten aisladas y rechazadas, hasta que entran en contacto con personas de mentalidad similar.

Así, este estudio contradice hipótesis anteriores que apuntaban al miedo, la intimidación o la presión del entorno social como factores que impulsan a integrar bandas.

Según los autores, algunas personas forman parte de dichas bandas porque buscan a individuos afines a ellos, con valores o rasgos de la personalidad comunes. De este modo, la entrada en la banda les transmite la sensación de que pueden forjar amistades, de que congenian con otras personas, lo cual no habían logrado antes.

Los investigadores examinaron a hombres adultos encarcelados, quienes se sometieron a una serie de pruebas psicométricas de la personalidad. También se evaluó su grado de impulsividad y sus actitudes frente a varios grupos sociales.

Concluyeron que el hecho de tener una “personalidad antisocial”, incluso en el seno de un grupo de individuos condenados, constituía un fuerte indicador de la tendencia a integrarse en bandas.

Según los autores, la personalidad antisocial se define por una autodisciplina baja, escaso autocontrol, despreocupación por los demás e impulsividad.

Asimismo, quiénes tienen una personalidad antisocial también se relacionan mucho menos con otros individuos que podrían ejercer en ellos una influencia positiva. Los hallazgos sugieren que los individuos antisociales prefieren pasar tiempo con personas que reafirmen sus valores y actitudes.