del ipad

*Three Days Later*
Finally finished a collage of my beloved Benicio 😍😍

(since this is suddenly being revived) all I ask is that the source isn’t removed. save and use as your wallpapers as you like!
E io ci credevo veramente alla nostra amicizia sai? 
Credevo comunque che dopo lunghi mesi di amicizia saremo stati inseparabili come mi dicevi tu un tempo.
Ci eravamo promessi che mai nessuno avrebbe distrutto la nostra amicizia.
Eravamo il per sempre noi,insieme.
E ora invece? Siamo passati dal tutto al niente.
Dove sono andate a finire tutte quelle promesse che avevamo fatto? 
Ricordi? Mi avevi promesso che almeno tu non andavi via,che non mi avresti mai abbandonato e ora dove sei?
Sai, avremo fatto invidia al mondo noi due insieme.
Eravamo la promessa più bella che potesse esistere.
Eri la parte migliore di me.
Non riesco a capire come hai fatto a dimenticare tutto questo da un giorno all’altro perché io proprio non riesco a dimenticare tutto quello che eravamo e penso che non riuscirò mai a dimenticare.
E ora posso solo scrivere queste cose e conservarli nelle note del mio iPad perché tanto mai avrò il coraggio di mandarle perché tanto sarebbe tempo perso..perché ormai sei felice anche senza di me e se sei felice tu mi va bene così perché vederti felice è la cosa più bella al mondo nonostante non sia io la causa della tua felicità.
Ti vorrò sempre bene,ora e per sempre perché a differenza tua manterrò la mia promessa.
—  Solosolamenteunfottutodisastro.

Hola que tal, no estoy morido, la RAM de mi pc lo está o me odia mucho y tengo muchas pantallas azules cuando trato de abrir Tumblr, pero los amo y los ecstraño y los astros dicen que tendré pc nuevo para poder pastear soon ;; (ni del Ipad puedo responder porque está obsoleto y tampoco me carga bien el tumblr sin explotar puta bida) sdjhgfsdhjfd

8

20 · Les parts d’un tot. TURISME INTERIOR
The parts of a whole. DOMESTIC TOURISM
Las partes de un todo. TURISMO INTERIOR

Quantes vegades no hem tengut la sensació que el cos se’ns trencava en mil trossos irrecomponibles? Que ens rompíem en mil fragments cantelluts i que esdeveníem una deixalla sense valor? Que cada fragment romania isolat com minúscules illes oblidades en un mar negre, infinit… Quantes vegades contemplàvem, llavors, la desfeta amb ulls apàtics i ens trobàvem sense coratge, incapaços de recompondre les parts de nosaltres mateixos i les abandonàvem com cadàvers de guerrers al sol després d’una derrota? Crèiem impossible refer el nostre ésser i que el cos trencat restaria els segles dels segles com l’estàtua d’un déu, mutilada després que els bàrbars devastassin el temple.

Però llavors, de sobte, ens adonam que el sol lluu encegador, que els dies són clars i plens de color i alçam els ulls del terra i la mà d’un déu misericordiós —o nosaltres mateixos!— ens estira per dins la pell de la cara i el rictus d’enuig ens desapareix de les celles i els llavis es tensen i ens apareix un indici de somriure.

I després, com si a dins l’organisme ens haguessin explotat infinites partícules de llum, recollim els fragments de nosaltres mateixos i amb minuciositat artesana ens recomponen i els nostre cos torna a lluir com si acabàssim de ser creats per les mans destres d’un terrissaire.

L’illa sense nom ja ni tan sols és un punt difuminat en la llunyania de l’horitzó de ponent, però em brilla com el sol dins l’enteniment. La soledat dels paratges de les terres que he deixat arrere em va fer més fort, fins al punt que ara, timó en mà i amb la vista fixa en la línia de llevant, gairebé em sent invencible. Potser cal perdre’s per trobar-se. Potser cal fondre’s com els metalls per esdevenir un nou ésser. Potser cal rompre’s en mil fragments per tornar-nos a crear del no-res, com si el coratge fos aquell alè diví que infon vida als cossos inanimats.

Exultant, ric. Potser conqueriré el món!

*** *** ***

¿Cuántas veces no hemos tenido la sensación que el cuerpo se nos rompía en mil pedazos irrecomponibles? ¿Que nos fracturábamos en mil fragmentos angulosos y que nos convertíamos en restos sin valor alguno? ¿Que cada fragmento quedaba aislado como minúsculas islas olvidadas en un negro mar, infinito… ¿Cuántas veces contemplábamos después el destrozo con ojos apáticos y, sin coraje, incapaces de recomponer las partes de nosotros mismos, las dejábamos abandonadas como cadáveres de guerreros al sol después de una derrota? Pensábamos que era imposible rehacer nuestro ser y que nuestro cuerpo roto permanecería, por los siglos de los siglos, como la estatua de un dios, mutilada por los bárbaros que devastaron el templo.

Pero después, de repente, nos damos cuenta que el sol luce deslumbrante, que los días son claros y los colores radiantes y levantamos la vista del suelo y la mano de un dios misericordioso —¡o nosotros mismos!— nos estira la piel del rostro des del interior y la mueca de disgusto desaparece de nuestra frente y los labios se tensan y asoma una sonrisa.

Y a continuación, como si en lo más profundo del organismo nos hubieran estallado infinitas partículas de luz, recogemos los fragmentos de nosotros mismos y con minuciosidad artesana nos recomponemos y el cuerpo nos luce como si acabáramos de ser creados por las diestras manos de un alfarero.

La isla sin nombre y ya ha dejado de ser un punto difuminado en la lejanía del horizonte de poniente, pero brilla en mi interior como el sol. La soledad de sus parajes me hizo más fuerte hasta el punto que en estos momentos, timón en mano y con la vista fija en la línea de levante, casi me siento invencible. Tal vez es necesario perderse para encontrarse. Tal vez es preciso fundirse como los metales para convertirse en un nuevo ser. Tal vez tenemos que rompernos en mil pedazos para crearnos de nuevo desde la nada, como si el coraje fuera aquel aliento divino que infunde vida en los cuerpos inanimados.

Exultante, sonrío. Tal vez me convertiré en el dueño del mundo.

 

Ipad photo: Autoretrat · Autoretrato · Self portrait. Juny · June, 2014

10

Crónica de un viaje al desierto

Marruecos es un país que brota sensaciones en cada esquina. Los olores más intensos, los ruidos más desorbitantes y las imágenes más profundas que he vivido alguna vez los encontré en esta región del Magreb. Era primera vez que pisaba suelo africano, y no sabía verdaderamente qué me esperaba en el país de Su Majestad Mohammed VI. Lo primero que impactó en nosotros fue aquella desorganizada orquesta de sonidos graves y agudos que enaltecían la identidad más pura del centro de la ciudad antigua, la plaza Djemaa El-Fna. La combinación de instrumentos musicales con voraces gritos de vendedores ambulantes y el canto religioso del clérigo llamando a rezar desde la mezquita conforman el día a día de esta famosa plaza. Marrakech ofrece ese ambiente estrepitoso que poseen pocas urbes del planeta: exhibe el orden dentro del caos. Un orden en el que sus habitantes se desenvuelven con toda tranquilidad y rutinaria cotidianidad, valga exagerar la redundancia. Ese caos organizado envuelve a la ciudad antigua por completo, a través de sus callejuelas escurridizas y sobre las motocicletas que circulan por pasadizos donde no cabe una jauría de gatos callejeros; los mismos que devoran carne animal y restos de comida en cada rincón oscuro de la Medina. Jamás vi a tantos gatos juntos perder ese glamour felino que tanto les identifica. En lo más alto de la ciudad, la Mezquita Katoubia supervisa a los fieles y condena a los pecadores.    

Con una población estimada de 35 millones de personas, Marruecos transmite una energía vibrante y abrumadora de parte de sus habitantes. Pareciera que llevaran una vida sumamente dinámica y veloz, llena de éxitos, fracasos, y por sobre todo sorpresas que se reciben con buena cara. Porque “la vida aquí en Marruecos - me dijo un joven orfebre en precario castellano - se deja llevar…todo lo demás, hambre y polvo”.

Casas humildes que parecen hechas de barro conforman el largo recorrido por el desierto. Hasta en los lugares más recónditos y rurales del Sahara, la creatividad artística persiste en el componente humano: casitas coloridas y bien pintadas para demostrarle a los turistas que todavía en este lado del mundo se tiene buen gusto. Dos colores prevalecen al unísono en esta atmósfera desértica: el marrón purpurino de la tierra; arriba, un infinito celeste. Nos dirigimos al pueblo de Zagora, muy cerca de la frontera con Argelia, donde cabalgaremos con camellos y pernoctaremos bajo el cielo estrellado.  

La percepción que tienen los marroquíes con respecto a la vida, el trabajo y el dinero, se muestra muy diferente a nuestra concepción occidental que tendemos a tomar por sentado. Alrededor de un fuego que nos protege contra los vientos invernales, Youssef habla sobre la inmensa satisfacción que le genera ser guía turístico del desierto, sin pensar en mayores lujos ni querencias más que el disfrute de su familia y la naturaleza; aquella que le regala esos bellos paisajes áridos e interminables que dan de comer a su mujer y cuatro hijos. Para Youssef, el trabajo no se debe convertir en vida, sino en una herramienta más para disfrutar de ella dignamente sin mayores expectativas materiales. Youssef no necesita el teléfono móvil más moderno con la mejor tecnología del mercado, ni el iPad versión 53 que saldrá próximamente a la venta en su centro comercial más cercano; su desierto y las estrellas le bastan. Luego enciende un cigarrillo desde la fogata, y se sienta en silencio a observar las flamantes ráfagas de fuego.

En el país clasificado de primero en el índice de calidad de vida del ranking africano de la Economist Intelligence Unit, la gente trabaja lo necesario para poder mantenerse y disfrutar del tiempo restante de los atardeceres color naranja, tomar té de menta y fumar hachís. Este último elemento es sumamente característico de la sociedad marroquí y su respectivo comportamiento. En una sociedad donde es ley divina e irrefutable evitar cualquier contacto con el alcohol, el consumo de cannabis se ha transformado en un modo de vida y una actividad cotidiana de los locales. Se le ve en los rostros, en sus ojos y su sonrisa serena, esa tranquilidad un tanto difusa en el pensamiento y una profunda reflexión introspectiva.

Una noche cálida y fresca en las costas de Essaouira; unos jóvenes que no consumen alcohol invitan a extraños que pasan por su tienda a tomar el té y contar historias del Sahara Occidental. Ese pueblo de puertas azules y azoteas color arena refleja la serenidad más relajante que algún viajero haya sentido jamás. Su gente es amable, sonriente y esperanzadora. Animales salvajes caminan libremente por las calles, buscando de qué alimentarse. Un chivo negro que recuerda a Lucifer hurga un bote de basura, enfrente la cara de Jimi Hendrix estampada en una pared. El músico se convirtió en ícono cultural del pueblo cuando visitó en el verano de 1969, un año antes de su muerte. Al final del día, una jarra de té de menta acompaña un hermoso atardecer en la plaza central de Essaouira, donde niños corren de aquí para allá con una ingenuidad cautivadora, y los pescadores recogen en el muelle los últimos frutos de la jornada laboral.

La sencillez natural de este lugar representa el valor más intrínseco del ser humano. Marruecos, el país donde el tiempo parece detenerse para permitir el deleite de la belleza más humilde. 

Jugando | Drabble | Wigetta

Samuel  ubicado en la orilla de un sofá amplio al medio de su sala de estar con un iPad jugando, a su lado estaba Guillermo esperando su turno, no grababan, pasaban el poco tiempo que estaban juntos y reían de sus bromas.

“Qué malo eres Vege, haz perdido mil veces. ¿Cuándo me va a tocar tío?” Reclamaba Guillermo, moviendo sus manos al frente del iPad.

“Que ya va ser tu turno chaval, no te comportes como niño pequeño” Esquivaba las manos de Guillermo con la mirada para no perder.

“¡Perdiste!” Gritó Guillermo “Me lo pasas” Se tiro encima y agarró el iPad.

“Chaval… que impaciente el niño”

“Sh. Me desconcentras” Samuel lo quedó mirando, contemplando su cara de concentración al iPad y cada vez que perdía hacía una mueca.

“¿Vegetta? ¡Vegetta!” Guillermo lo despertó de su trance “Despierta hombre, te quedas pegado en un punto fijo, esa cara de bobo que pones” Comienza a reirse, Guillermo se había dado cuenta de que su compañero lo estaba mirando y por los nervios no duró ni medio minuto en el juego, haciendo que fuera nuevamente turno de Samuel.

“Cállate” Tomó el iPad “Si siguimos así, no llegaremos a ninguna parte del juego” Ambos rieron, mientras Samuel jugaba.

“¡Has perdido Chaval!” Gritó Guillermo “Que trampa, que es mi turno pringao” Samuel se le adelanta y juego otro turno. “Vegetta tío”

“Llora el niño” En un movimiento muy rápido se tiró y le quitó el iPad.

“Chaval… Para la otra no te salvas” Lo empujó “¿Quieres jugar? Ok, juguemos pero con otras reglas” Dijo Samuel desafiante.

“Que gano…” Dijo concentrado “3…2…” Samuel se avalanza sobre él y el juego con el iPad se apagan.

“Ahí te la haz jugao’” Guillermo dio un empujón para que Samuel saliera de encima “Vegetta que no estoy para juegos” cada segundo que pasaba Guillermo optaba por un color más rojo en sus mejillas y sus manos temblorosas.

“Te dije que conmigo…” Dijo susurrando mirando los labios de Guillermo “No…” Se acercaba aún más “Se jue…” Samuel llegó a los labios de Guillermo rozandolos apenas, Guillermo interrumpió el momento empujándolo.

“P-Pe-per-ro que ha-a-ce-ces tío” Tartamudeo, Samuel apenas abrió la boca para explicar cuando Guillermo lo dejó solo en la habitación.

Pasaron los días, sus vídeos juntos se convirtieron aburridos y bordes entre ellos dos, ambos ya no era lo mismo que antes. Cada chiste que hacían de ambos ahora cambiaban de tema, era lo más conversado en las redes sociales. Ambos querían hablarse, pero el orgullo de ambos no le pudo.

“¿Qué fue eso Vegetta? ¿Por qué la cagas todo? Somos compañeros de piso, se supone…” Se decía Guillermo a él mismo.

“No… no… no… Arruiné mi relación con Willy por los estúpidos sentimientos, que soy hetero leches” pensaba enojado Samuel , golpeando la mesa sin darse cuenta.

Tocaron a la puerta de su habitación.

“¿Está todo bien?” Dijo algo tímido Guillermo “Golpeabas la mesa”

“Lo siento si te molesté” Dijo frío Samuel sin mirarlo.

“¿Podemos hablar”

“No” Contestó de inmediato.

“Está bien…” Samuel  al fin lo miró, miró esos ojos que amaba cuando se reían y se cerraban. Sonrió.

“Willy, lo siento por eso. Pasa” Guillermo entró y cerró la puerta. “Quieres que te explique lo que pasó hace días”

“¿Es una pregunta?”

“Afirmación”

“Adelante” Samuel estaba sentado en el borde de la cama, mientras Guillermo se apoyaba en la puerta de su habitación a brazos cruzados. Samuel lo miró, se hizo a un lado y golpeó al lado de él con su mano, insinuando que Guillermo se sentara a su lado. Guillermo incómodamente se acercó lentamente e inseguro y se sentó.

“No lo tomes nada serio Willy, te quiero decir que sabes muy bien que soy hetero. Y eso fue solo un chistaco” Guillermo sonrió.

“Te has pasado de la raya con tu chiste Vege” Rió

“Willy…” A Guillermo se le paró el corazón “¿Y tú?”

“¿Y-y-yo?” Tartamudeó Guillermo, ruborizandose.

“Sí, ¿Por qué estabas tan borde conmigo? Vamos, si sé que fue una mala broma, pero somos amigos ¿No?” Guillermo negó con la cabeza.

“Vege…” Samuel sintió una punzada en el pecho “¿Tú crees que me voy a creer esta mentira? Ni tú te la crees chaval”

“¿De qué hablas?” Insinuó Samuel “Willy deja de tonterías, que sabes como son las cosas”

“¿De qué hablo? Hablo de est…” Guillermo se lanzó a él, juntándo sus labios con los de Samuel. Ahora ambos estaban ruborizados y con el corazón palpitando a mil por segundo. “Dime lo contrario ahora” Se paró y caminó hacia la puerta.

“Lo contrario” Ambos rieron a carcajadas.

“Es que es tonto” Hizo el último comentario de Guillermo y salió de la habitación.

youtube

El tocomocho del iPad sin batería.

Cuidadín con lo que compráis.