decadencia

Jamás pero jamás te rindas, aunque en tu vida te enfrentes al mayor tsunami de todos o al más violento huracán. Mantén tu pie siempre en la lucha y no en la decadencia de darse por vencido a la primera, porque tú vas a por todas.
 
Jamás pero jamás le digas a alguien que le quieres si no lo sientes, no ensucies tus sentimientos ni el amor, que es lo más puro que el ser humano posee. No digas palabras vacías ni guardes palabras que, al decirlas, le darían a tu vida un giro de 180 grados.
 
Jamás pero jamás lastimes, aunque te hayan lastimado. No seas aquella herida que va por la vida con un cuchillo hiriendo a quien se le atraviese por el camino. No seas como tu asesino, como tu depredador. Mejor cura y que te curen.
 
Jamás pero jamás seas la oscuridad de alguien que te dio toda su luz para que brillaras como un astro. Sé mejor el camino que lo lleve de vuelta a casa, abrígale con tu paz y tus nubes. Hazle sentir que no sabrías cómo encontrarte sino perdiéndote con él.
 
Jamás pero jamás rompas a quien te ha sabido cuidar. Quien le daría cien mil vueltas a la manzana sólo por un beso tuyo. Hay personas que son arte cuando todos sus pedazos colapsan y el mundo se les viene encima. Cuánta belleza hay en unos ojos tristes, cuánto dolor hay una sonrisa.
 
Jamás pero jamás te estanques en la vida. Detente cuando sea necesario, pero jamás detengas tu camino hacia esa meta que te marcaste hace muchos años. Mete hasta el fondo el acelerador cuando sea el momento de marchar e ir de prisa.
 
Jamás pero jamás hagas perder el tiempo a alguien quien te hizo por primera vez detener todos los relojes del mundo. El tiempo no transitaba porque estabas dentro de sus brazos y no había más mundo que estar dentro.
 
Qué bonito es cuando miras todo lo que has hecho por alguien y aún más bonito mirar todo lo que algunos hacen por mantenerte esa sonrisa que te caracteriza, porque brilla más intensa que el sol, quema más fuerte que el infierno y suena a rock n’ roll.
—  Benjamín Griss