debilucho

MANUAL PARA SER MEJOR PERSONA #1

¿Quién nunca estuvo harto de uno mismo y pensó “¡cómo me gustaría ser otra persona!”?

Yo levanto la mano y lo admito. Antes solía pensarlo 7 veces a la semana o 7 veces al día. Muchas veces me sentí frustrada, decepcionada. Me miraba al espejo y encontraba un enemigo. Deseaba ser alguien más a toda costa.

Pero con el tiempo aprendí un par de cosas, que quiero dejar asentadas acá (por falta de diario íntimo, claro) para volver a leerlas cuando las necesite.

Cada vez que pueda, seguiré agregando “items” (cuando los recuerde, tenga tiempo y ganas).

♣ ACEPTARSE A UNO MISMO

Esto es lo más importante. Y a la vez es lo más irónico.

“Si no quiero seguir siendo yo, ¿por qué aceptarme?”. Porque si no aceptás quién sos, no admitís cómo sos, no va a haber forma de que te amés. Y si no te amás, ¿cómo es que vas a querer algo mejor para vos mismo, creer que te merecés algo mejor? ¿Querer cambiar para ser mejor persona?

Aceptarse a uno mismo es importante. Tenés debilidades como todos, y también tenés virtudes. Reconocer nuestros límites, lo que nos cuesta, lo que nos gusta. ¿Para? Para entender qué es lo que querés para vos.

Sin embargo, aceptarse no es lo mismo que abandonarse.

“Ahh, soy malhumorada. Bueno, no se le puede hacer nada”. No. No es este el punto. Se trata de reconocer que no somos perfectos, pero de que también podemos poner nuestro grano de arena para cambiar.

Aceptarse a uno mismo no es fácil. Aun así, miralo de esta manera: es como si empezaras a jugar un videojuego. Y tu personaje es un debilucho. Te decepciona un poco, claro. Pero te decís “ok, este es malo, pero igual quiero jugar”. A medida que avanzás en el juego, vas viendo como tu personaje adquiere habilidades, se va haciendo más fuerte, más poderoso, más interesante. Y terminás sorprendido. 

Con vos pasa igual. Si no te aceptás, no avanzás, y te estarías perdiendo de este horrorosamente hermoso juego que es la vida.

Entenderse con uno mismo es genial, porque te permite comprender que no sos perfecto, pero que podés potenciar tus virtudes y obvio, ¿por qué no?, minimizar tus defectos.

“Está bien. No seré la mejor persona del universo. Ni tampoco la peor. Soy lo que tengo, lo que las circunstancias han hecho de mí, lo que he aprendido y lo que me han enseñado”.

No te martiricés tanto por tus debilidades ni errores. Nadie vino a esta vida sabiendo cómo vivirla. Estamos todos improvisando. La estás viviendo de la mejor manera que te va saliendo.

Te aseguro que ganás más guerras estando de tu lado, que esas pocas batallas que perdés estando en tu contra.

“No podemos remar en contra de nosotros mismos.  Eso transforma la vida en un infierno.” - Walt Whitman

Conversación entre una mujer feminista y la sociedad.
  • Feminista: Las mujeres y los hombres deben tener los mismos derechos y deben ser tratados de igual manera.
  • Sociedad: Ah, claro. Querés «igualdad» pero después querés que los hombres te abran la puerta y paguen la cena, ¿verdad? ¡Eso no es igualdad! ¡Es recibir un trato especial!
  • Feminista: Ehm, en realidad no. No tienen que abrir las puertas o pagar las cenas. Puedo hacer eso por mi cuenta.
  • Sociedad: ¡¿Qué?! ¿No querés que los hombres te abran la puerta? ¿Por qué odiás a la gente amable? ¡Ya veo por qué la caballerosidad murió! ¿Le gritás a un hombre solo por ser cortés y abrirte la puerta?
  • Feminista: ¡No! ¡Estoy diciendo que no tiene que hacer eso simplemente porque soy mujer!
  • Sociedad: Bueno, y ya que estamos, ¿sabías que los hombres también son víctimas de abuso y violaciones?
  • Feminista: Claro. De hecho me parece horrible que los hombres se vean forzados a quedarse callados sobre el abuso que sufren porque les preocupa que no se les tome en serio. La causa: el mito del macho alfa. A los hombres que son violados y abusados no se les ayuda porque son hombres, y se supone que tienen que ser capaces de lidiar con ello. Esto también tiene que ver con eso de que «los hombres no pueden expresar sus emociones».
  • Sociedad: O sea que querés que todos los hombres sean unos maricas, ¿eh? Les odiás a los hombres por ser duros como LA NATURALEZA QUISO QUE FUERAN. ¡Te vas a arrepentir cuando te cases con algún debilucho, tonto y maricón al que le guste hablar sobre sus «sentimientos»!
  • Sociedad: Ah, y no podés tener los mismos derechos que un hombre porque las mujeres no son lo suficientemente inteligentes como para tener el mismo salario y esas cosas.
  • Feminista: ¡¿POR QUÉ MEJOR NO TE VAS A LA PUTA?!
  • Sociedad: Dios mío, calmate. Dejá de ser tan agresiva.

Cuando me enojo digo/escribo cosas que no son muy bonitas y de ahí estoy con la consciencia gritándome “¡Anda a disculparte!” y termino haciéndolo.

Soy celosa. De cualquier bobería puedo estar enojándome o haciendo puchero y medio, pero no hago ruido hasta ver que es necesario. ¿Para qué estallar si no lo amerita? Sé controlarlo, pero ello no quita que sea indiferente.

Cuando siento que me hacen daño, me alejo sin pelear, y no porque sea un ángel o quiera postular a la santidad, porque no sé hacerlo. Fui hija única hasta los 11 y papás me criaron a la antigua. Dicen que peco de ingenua al pensar que las personas regresarán, y vendrán con el pan bajo el brazo, porque no lo hacen, y a pesar de todo eso sigo pensando en que algún día, alguna persona hará la diferencia.

Esto parecerá mentira pero puedo decirte que muchas personas se encariñan conmigo, otras todo lo contrario y es que puedo ser muy dulce y maternal, pero digo las cosas con demasiada severidad en casos en donde la situación me parece intransigente por lo que suelo chocar con bastantes. Me gusta ir subiendo hasta ubicarme arribita, a la cabeza y un líder –que intento serlo- siempre consigue apoyo y… digamos que mitad de los que conozco buscan cuidarme y la otra mitad se encarga de querer tumbarme o bien ¡gracias al cielo! les soy indiferente.

Me gusta hacer muchas cosas, no suelo encasillarme y, no sé si es un error o no, pero callo mis triunfos. Me gusta presentarme como una joven que no tiene muchos logros para probar quién se acerca a mí por lo que ve en mí y quien viene después cuando ve mi esfuerzo y lo que se puede obtener de él. Digamos que me gusta que me subestimen para ¡pum! ¡Sorprender! He comprobado que es una de las formas más eficaces de medir a las personas y ver quiénes están contigo desde el inicio, desde que eras un gusanito feo, debilucho y no la mariposa multicolor.

¡Y en caso de chicos! Me dicen que tengo algo que llama la atención porque soy coqueta por naturaleza (eso dicen los rumores), pero no me doy cuenta, ¡si todos supiesen! ¡Soy muy tímida! Y me ilusiono con las personas que creo tienen un buen corazón…

Lo que me lleva a decir que soy un libro abierto en cuanto a mis sentimientos. No me puedo callar qué pienso y mucho menos qué siento. En cuanto a secretos: he aprendido que un ser humano es el peor cofre del mundo para guardarlos.

He querido mentir muchas veces, lo he hecho y ¡en todas! Me he ido contra el piso de manera ¡vergonzosa! En todas he fallado. Digamos que en cada oportunidad el destino ha obrado y me ha gritado “¡Tú no sirves para esto, so idiota! ¡Tú sólo escribe lo que sientes a pesar de lo que estés viviendo!” Y ¡como diga general! Ya aprendí.

Me he enamorado un par de veces aunque todos piensen que tengo mil y un conquistas. Sí, se acercan a mí y me buscan mucho, pero mi cabezonería y mi corazón son los más tercos del universo: nunca los comprendo, hablan chino.

Tengo un karma curioso, llama a las cosas ilógicas y no me quejo, lo digo con gracia porque es esto lo que me permite contar tantas experiencias propias y de los demás. Sí, me hace ver tormentas llenas de lluvia, truenos y relámpagos, pero siempre me recompensa. Sé que en momentos oscuros sólo debo hacer lo que pienso es correcto y no obro con mal para que el arcoíris que salga sea uno multicolor. Aunque obviamente, me he equivocado también.

Soy un bicho raro que anda suelto por el mundo. Mamá y papá, a pesar de mi edad, siempre se preocupan por mí al igual que mis amigos. Yo afirmo y perjuro que estoy adulta y que puedo con todo, pero también me canso, también me entristezco y aún así: vuelvo a brillar.

¿Si necesito a alguien? Todos dicen que mi “víctima” tiene que ser un súper héroe o bien una persona con una suerte tan especial como la mía. Pienso que el tiempo lo pondrá en mi camino, si es que ya no lo ha puesto, o en alguno de mis tantos pasos que doy por aquí y allá. Eso ya se verá… para el amor no hay edad. Por mientras el mundo necesita más de mí (buena excusa ¿verdad?).

Y lo mejor de todo esto es que sé que como yo, también hay muchos más, sé que tampoco los hay y sé que hay muchos mejores. Considero que lo importante es que ahí voy. Soy una comunicadora… una escritora… una estudiante… una hija… una amiga… un caos con bracitos, pies y mente propia. Y no, nunca he tenido un plan trazado a cada mínimo paso, sólo sé a dónde quiero llegar, cada sueño es un objetivo y el camino… ¡Caminante, no hay camino! ¡Se hace camino, al caminar!

DDC 

DETRÁS DE UN UNIFORME - Fanfic (Wigetta)

Capítulo 5: ¿Es una broma?

A Willy le faltaba muchísimo para entender lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Historias; sentimientos y preocupaciones se tejían a su alrededor y él no tendría la oportunidad de darse cuenta de todo lo que sucedía. Ahí se encontraba, moribundo, escuchando voces a lo lejos… Un roce de su mano con otra, la cual no pudo identificar. Lo habría intentado evitar si hubiese sido por él, pero su cuerpo no reaccionaba, y su mente estaba conectada por un pequeño hilo que no lo dejaba ni sostener los ojos abiertos… Recordaba haber subido la cuerda, haber tocado la jodida campana y haber escuchado el estrepitoso sonido que emitía. Luego de eso, no recordaba absolutamente nada, sólo voces lejanas y ese roce desconocido.
-¿Díaz?- Sintió esa voz tocarle hasta lo más profundo. Le parecía conocida, pero no del todo familiar. No hubo respuesta de su parte, sólo se removió un poco, quejándose por el fuerte dolor que tenía en su pecho.
-Auch- Fue lo único que dijo, con una leve mueca. Camilo, quien no demoró ni un segundo en notar el estado de Guillermo lo movió por el hombro, obligándolo a despertar. Sabía que su paciente no podía estar inconsciente para este tipo de tratamientos, además le picaba demasiado el saber que cojones había ocurrido con Suarez.
-Vamos Guille, despierta- Primera vez, desde su casa, que alguien lo llamaba así. Willy abrió lentamente un ojo, encontrándose con la mirada penetrante de Camilo, quien lo examinaba de pies a cabeza.
-Despertaste cadete. Me tenías preocupado- Guillermo abrió con esfuerzo el otro ojo, parpadeando un par de veces para enfocar correctamente. Ya iban dos veces en las que se encontraba en la clínica sin saber cómo cojones había llegado hasta allí.
-¿Cómo llegué?- Fue lo primero que preguntó y es que claro, como no preguntar algo así cuando llevaba menos de una semana y ya había estado dos veces recostado en una camilla.
-Tienes ángeles volando a tu lado, Díaz; por poco y no la cuentas. Por cierto, te trajo De Luque- Guille lo recordó al instante. Por algún motivo estaba escuchando más veces de lo normal ese apellido. ¿Por qué ese chico estaba tan interesado en su bienestar? No tenía porqué buscarle tantas explicaciones, y lo tenía más que claro pero no entendía como un desconocido podía dar tanto por otro…
-Suarez me tiene manía. No sé qué cojones quiere de mi- Guillermo, quien ya se encontraba un poco más repuesto y podía, al menos, tener su cuerpo y mente en el mismo lugar.
-Tranquilo, no eres al único. Muchos cadetes han sufrido de sus abusos, pero… Te tengo una sorpresa- Camilo, quien sonrió como un niño pequeño se alejó un poco, sacando del bolsillo de su bata, la cual se había encontrado colgada en la silla por un rato, un papel.
-¿Y eso?- Willy intentó moverse, pero Camilo no se lo permitió. Le hizo un gesto con las manos que le dejaron más que claro que no era necesario movimiento alguno.
-Esto cadete, es una orden que te permite estar en reposo por el tiempo que yo estime conveniente. Está firmada por el teniente- Agitó la hoja con rapidez, ilusionado y feliz. Guillermo se quedó mirándolo sin saber que decir… Eso mismo que se había preguntado hace unos minutos atrás lo comenzó a torturar ¿Por qué tanta empatía? ¿Tantas preocupaciones? No encontraba la razón ni un calmante que lo dejara tranquilo…
-¿Eh?- Fue lo único que se le ocurrió decir, después de todo reír de seguro lo haría sangrar más, y no era como si estuviese en su mejor estado.
-Díaz, Suarez no puede luchar contra esto… Tienes la libertad de descansar, después de todo yo soy tu médico y yo decido sobre tú salud. No hay nada que él pueda hacer contra esto- La felicidad que irradiaba Camilo era hasta un poco aterradora. Guillermo no lo entendía, pero terminó por resignarse ¿Para qué hacerse tanto problema en pensar el porqué? Simplemente debía disfrutarlo y agradecerlo, claramente.
-No sé qué decir tío… Muchas gracias, en seri…
-No me des las gracias todavía. Te tengo otra sorpresa- ¿Acaso estábamos en navidad y él no lo había notado? Esto ya parecía un chiste de esos que acaban en tragedia o peor aún. Camilo tomó de su pequeño escritorio el cuaderno que anteriormente había visto Samuel y que tanto le había molestado.
-Ten, esto es para ti- Le estiró aquel cuaderno, con un lápiz metido entre los espirales. –Para que vomites todas las ideas que te vengan a la cabeza- Guille abrió los ojos como platos… No le parecía muy normal recibir tantos regalos, menos de un chico, pero no podía contenerse ante la grandiosa idea de estar descansando una semana, con cuaderno en mano, escribiendo todo lo que deseara, sin temor de que el hijo de puta de Suarez le hiciera daño.
-Tío… Joder, Camilo ¿Por qué? Digo… No era necesario- Se podría decir que Guillermo era bastante tímido al momento de estar en situaciones como esta, y es que la lengua se le trababa y las manos le comenzaban a sudar como si se tratara de un concurso… No podía evitarlo.
-Te dije que me vine a la milicia por algo. Aquí hay muchos de “los míos” que no lo pasan bien. Por cierto, a tu comentario… Yo también creo que Suarez te tiene manía, y más ahora- Camilo acercó la silla con rueditas que tenía siempre en su escritorio, a la camilla donde reposaba Guille, sin antes acercar una mesita blanca e impecable, con miles de artefactos que no había visto en su vida. –Pero bueno… Esta experiencia te servirá, te lo aseguro. Ahora necesito que seas valiente cadete- Villegas se puso sus guantes de latex, y mirando a Willy con cierto cariño, tomó una jeringa para enterrarla con “delicadeza” en el brazo de este… Todo se nubló para Guillermo, quién no supo del mundo en bastante tiempo.
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-Joder, joder, joder- Samuel no podía conciliar el sueño. Se movía de un lado a otro en su litera, sin encontrar una posición que lo acomodara del todo… -Niño estúpido, déjame dormir- Suspiró, frustrado y preocupado. Willy no había llegado a dormir, y ya tenía miedo de que hubiese muerto o peor, Villegas se lo haya servido como quien come helado en un día caluroso. Y es que le costaba entender porqué le preocupaba tanto ese chico, le recordaba un montón a Ángel, eso era algo asegurado, pero jamás se preocupó tanto por un extraño. Un jodido extraño…

//// https://www.youtube.com/watch?v=gCFB-s2-Pkc ////

“Samu, vamos a resbalarnos en el lago. Está congelado, será entretenido”

    Ángel, aquel amigo de la infancia… Se conocían desde los 5 años y fueron amigos hasta los 15. Podría haber durado mucho más, podría haber sido una amistad que perduraría por años y años, pero así no lo quería el destino, o más bien Ángel.
-Si es que fuiste un gilipollas. Te lo dije muchísimas veces y no quisiste escucharme- Samuel, quien se encontraba acurrucado en posición fetal, en su cama, no dejaba de pensar en ese chico de ojos tiernos y sonrisa amplia… Un tío realmente estúpido, pero que le enseñó a valorar más lo que está a nuestro alrededor, aquello que se encuentra invisible. No solía recordarlo, porque sentía que no lo dejaba descansar. –Todo es culpa de Díaz. Si no fuera tan cabezotas tío… Si sólo pasara desapercibido, si sólo…- No pudo seguir, puesto que sintió algo en sus pies, una fuerte presión. Se sentó de golpe en la cama, golpeándose la cabeza con la que se encontraba arriba, la de Espinoza.
-Joder, que golpe- Miró al frente, notando la sonrisita socarrona de Santos, quien ya se había acomodado como podía, a los pies de la cama.
-¿Eh? Vete a dormir, si viene Suarez nos hará trotar tío- Samu le hizo un gesto con las manos para que emprendiera rumbo a su cuartel. Ni siquiera dormían en la misma habitación.
-¿Sabes? Me dejaste pensando en muchas cosas…- Vicente se encontraba mirando fijamente a Samu, como si intentara sacarle la verdad a jalones.
-Estas nos son horas para tener dudas Santos, vete a la cama que no quiero que te hagan nada- Había sonado tan dulce, tan maternal, que Vicente no pudo evitar sentirse levemente avergonzado. Samuel no le tomó mayor importancia, después de todo esa era su naturaleza, ser “amigable” con el otro… aunque habían excepciones, claramente.
-Cadete De Luque, no me hinche los cojones que no soy un niño pequeño- Santos comenzó a imitar a Suarez, logrando que Samuel se descojonara demasiado fuerte. Quizá Espinoza se hubiese reído, pero ya estaba en el quinto sueño.
-Es que eres tonto chaval- Y claro que lo era, un chaval torpe, debilucho pero con un corazón enorme. Sin duda este chico se había convertido en su más cercano compañero, y es que con Javier las cosas no andaban bien, con Espinoza la relación era buena, pero un tanto lejana y para qué hablar de Willy… Ese gilipollas sólo lograba sacar los sentimientos más complicados de su interior
-Lo soy, pero me alegra verte feliz. Tu madre Santos está feliz de eso… Ahora, lo importante- Vicente se aclaró la voz, preparándose para sacar la mayor información con la menor cantidad de palabras. -¿Qué fue lo que ocurrió en el baño? Disculpa si soy muy entrometido, pero nombraste a un tal “Andrés”, “An…” Algo así.
-Ángel- Su respuesta fue corta y precisa, aquella que lo dejó con un sabor amargo en la boca. ¿Por cuánto tiempo no había hablado de aquello? Era difícil recordarlo, y era aún peor el tener que contarlo… A la gente le gustan los detalles, y eso es lo peor que le pueden pedir a uno, cuando la herida todavía sigue abierta, pese a la cantidad de años que han pasado.
-Disculpa… puedo notar que no es algo de tu agrado. Es sólo que, joder, sé que tiene algo que ver con Willy… No es muy difícil predecirlo- Santos estaba dando en el clavo, pero no era algo que le gustase admitir a De Luque, quien intentaba desviar la mirada para no parecer muy obvio.
-Era un amigo. Me recuerda a Willy, es sólo eso- Suspiró bastante agobiado, recostándose nuevamente.
-¿Y recordar a un amigo es malo? Digo… No te veo muy entusiasmado con la id…
-Se murió. Se murió por gilipollas- Ese silencio que nos acompaña todos los días, y que intenta aflorar en los peores momentos, se hizo presente, dejando todo en un completo silencio sepulcral.
-Lo siento.
-No lo sientes… No seas condescendiente Santos. No necesito eso, sólo te pido que no me preguntes por él. Puedo decirte lo que sea, pero no de Ángel. No puedo revivirlo- Samuel sintió una fuerte punzada en el pecho… Esto no tenía que ser así. La milicia era para hacerlo más “hombre”, no para recordar amigos muertos. Le quería echar la culpa a Guillermo, quería golpearlo en cuanto lo viera, pero su actitud hacía revivir a Ángel, y no podía evitar sentir ganas de abrazarlo y decirle que no se fuera nunca, no a Willy, sino a su amigo…
-Vale, no diré nada más. Mejor duerme, te hará sentir mejor. Nos vemos mañana- Santos se levantó de golpe, corriendo a la salida lo más rápido posible, dejando a Samuel sólo con sus pensamientos, lo peor que podría haber hecho.
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-Levántate coño. Suarez nos está llamando- Samuel sintió una mano golpearle las rodillas. ¿Por qué las rodillas? Porque al gilipollas de Espinoza se le pasó por los cojones la idea de golpearlo allí.
-Vale, vale- Era temprano. Cinco treinta AM y un largo y fatídico día por delante.
-¡Vamos señoritas! ¡50 segundos para hacer sus camas!- Samuel se levantó de un brinco, estirando las mantas y dejando todo lo más perfecto posible. Agradecía haber tenido que hacer las camas toda su niñez; Era lo único que debía hacer, además de estudiar, y fue tal el grado que las llegó a hacer en menos de un minuto, siendo un crío de 10 años. –¡Los quiero afuera en menos de un minuto!- Suarez no estaba como todos los días, quizá fue el café, o el hecho de que Willy le había dejado la boca más que tapada el día anterior, pero todos los cadetes, incluyendo a Samuel, sentían que aquel hombre no estaba con las ganas de gritonear y pelear como solía ser todos los días.
-Cuando lo desafían y le ganan, se vuelve un indefenso gatito- Espinoza le murmuró esto con el mayor de los cuidados, dejando atrás a Samuel, quien se puso la típica vestimenta de militares, para salir cagando hostias del cuartel.

-Cadetes, les quiero presentar a la sargento Ortiz- Todos los cadetes, sin excepción, estaban con la boca abierta de ver a una chica por estos lados, y no es que nunca hubiesen visto una con un traje militar, pero saber que ella era una sargento los tenía por mucho sorprendidos.
-¡Buenos días cadetes! Como bien dijo el sargento Suarez, yo soy la sargento Ortiz y soy la encargada de supervivencia- Una chica morena, de pelo azabache, nariz recta y rostro serio, se mantenía quieta frente a los cadetes, algunos de los cuales comenzaron a formar pequeñas sonrisas socarronas en sus labios.
-Cadete, venga para acá- Ortiz, con el ceño fruncido, no dudó un segundo en llamar al cadete que se hacía el gracioso. No se movió de su posición.
-¿Crees que una tía me va a mandar? Que estemos en el siglo veintiuno no te da derecho a sentirte superior- Suarez abrió los ojos como platos, para apretar los dientes y decidirse a ir donde ese cadete y sacarle hasta el alma de puros golpes. Ortiz lo detuvo, siendo ella quien se acercó al cadete, para tomarlo por el cuello de su abrigo, arrastrarlo hasta la posición en la que se encontraba antes y dejarlo frente a ella y a Suarez.
-Cadete Verdugo ¿eh?- Samuel, quien estaba más que ansioso mirando lo que ocurría esperaba que ese hijo de puta recibiera lo que tanto anhelaba, una demostración de que esa tía no iba con rodeos.
-Así es señorita Ortiz- El chico, más que pedante, no supo cuando estuvo recostado en la tierra, con Ortiz encima de él, apretando los puños con fuerza.
-Mire cadete, para usted no soy señorita, ni dama, ni reina. Soy su sargento, y si no me quiere respetar, conozco más de 87 formas para hacer que se arrepienta de esa boca floja que tiene. Le concederé el deseo de conocer la número uno- Ortiz dejó de hablar y, doblando su brazo, lo ubicó en el cuello del cadete, para presionar con una fuerza bestial. Verdugo no tardó en ponerse rojo, para pasar a un leve tono violeta.
-Sargento, deténgase… Sargento, cuide su fuerza… ¡Sargento!- A Suarez le faltó pegar el grito en el cielo para que la sargento Ortiz le prestara atención. Soltó su agarre, parándose y pegándole una leve patada al cadete, quien se arrastraba a duras penas donde sus compañeros.
-La próxima vez no tendrá tanta suerte cadete. Lo primero que deben aprender  es que, quien manda aquí, soy yo. No subestimen a una persona por lo que tiene entre las piernas, porque se pueden llevar una de esas sorpresas bastante desagradables. En segundo lugar, no sean gilipollas. No cometan el mismo error que el cadete Verdugo ¿Para qué arriesgarse? No me van a ganar en fuerza, ni en agilidad… Llevo más de 10 años en esto, créanme, el señor aquí al lado sabe de lo que hablo- Suarez asintió sin vergüenza, sonriendo de lado mientras miraba a Ortiz de una manera cómplice. Samuel no pudo evitar sentir una corriente correr por toda su columna ¿Esa cosa sonreía? Vale, al menos ahora estaba tranquilo de que Suarez era un ser humano. Uno muy perturbado, pero ser humano al fin y al cabo.
-Señoritas, los dejo a cargo de la sargento Ortiz, quien les enseñará a ser más hombrecitos. Tomen todas las enseñanzas como algo valioso, más adelanto lo necesitarán muchísimo- Suarez se despidió de Ortiz poniendo su mano recta en la frente, para retirarse a paso ligero, hasta que no se pudo ver más.
-Bueno cadetes, como bien dijo el sargento, todo lo que les enseñaré es de vital importancia. La supervivencia es lo que nos diferencia de un trozo de carne podrida, perdida en el desierto. Y créanme, ustedes no quieren ser alimento de buitres…- A los ojos de Samuel, Ortiz era una chica bastante inteligente. Se notaba que sabía de lo que hablaba, y lo mejor era que, iba al grano sin más. No estaba con rodeos raros e insultos que no llevaban a nada… aunque no había que cantar victoria tan rápido.
-Lo primero que un militar debe saber es como aprovechar lo que la naturaleza le da, aunque a veces la muy hija de puta no te dé más que veneno. Esto se aprende usando todos los sentidos, el tacto y el olfato son primordiales, la visión sólo engaña, así que les recomiendo que no se guíen de ello o sufrirán severas consecuencias. Hoy aprenderán lo básico, mañana lo pondrán en práctica- Samuel se sentía entusiasmado, y de hecho le lanzó una mirada a Santos y Espinoza, afirmando lo que sentía. Sería un aprendizaje importante, y no habrían mierdas de trotes que, aunque le gustase hacer ejercicio, eran un martirio con la voz molesta de Suarez hinchando cada dos por tres. Ni siquiera pensó en Javier, después de todo el hijo de puta le caía mal, y lo siguiente.
-Vale cadetes, síganme- Ortiz hizo un gesto con la mano, y como buenos patitos siguiendo a su madre, los cadetes la siguieron por detrás, para caminar no muchos minutos, hasta llegar a unas zarzamoras que parecían plantadas adrede en ese lugar.

-Cadetes, en estas zarzamoras les enseñaré lo que les había comentado- Ortiz les pidió a todos que se sentaran en el pasto, como buenos alumnos. Se acercó a las distintas matas para ir sacando frutos de cada una de ellas, juntándolas todas en su mano.
-Cadete Verdugo, si estuviese en una misión de 20 días de sobrevivencia, ¿cuál de estos frutos comería?- La sargento estiró la mano frente a la nariz del cadete, sonriendo mientras esperaba una respuesta.
-Esta- Respondió tímido, un poco ahogado todavía, mientras apuntaba a uno de los frutos pequeños y rojos.
-Error cadete. En cinco minutos ya estaría con fuertes espasmos tirado en el piso, convulsionando de dolor. Su boca se llenaría de espuma y bueno… tendría que decir adiós por un inútil frutito- La sargento le lanzó con fuerza el fruto que había elegido, en la frente, levantándose con el ceño fruncido.
-Tú, cadete- Dijo apuntando a Samuel, quien se acojonó de pies a cabeza.
-Tienes más suerte, una posibilidad más de acertar. ¿Cuál comería?- Samuel los miró, tragando saliva. Los jodidos frutos eran todos iguales, tanto así que realmente con la vista no podía detectar absolutamente nada.
-Este- apuntó al azar, para mirarla a los ojos, un poco intimidado.
-Muy bien cadete, al parecer hubiese terminado su misión sin problemas- Dijo esto, entregándole el fruto que él mismo había escogido, en sus propias manos. Se alejó luego de eso, sin quitarle los ojos de encima. Unos ojos normales, pero muy potentes. No pudo evitar sentirse triunfante, y con una mirada rápida a Espinoza, encogió los hombros como diciendo “no sé como cojones lo logré”
-Sus ojos los engañan, se los dije. No esperaba que el cadete… ¿De Luque? Si, De Luque, lo lograra tan rápido; quizá fue suerte, pero dejémoslo en que él sabía. Aquí es donde se diferencian los gilipollas de los verdaderos militares. En este tipo de fruto, el tacto es lo mejor, ya que de aroma no tienen absolutamente nada. Unos son rugosos, otros más lisos… eso hace la diferencia y eso es lo que deben aprender. Mientras me cumplan, no habrá problema entre nosotros, pero si demuestran ser unos completos idiotas, créanme que lo que menos verán será mi sonrisa. Ahora pónganse esto- Samuel no pudo evitar mirarla una vez más, y por algún motivo ella también tuvo que mirar. Esa vergüenza que da el chocar miradas, especialmente cuando uno no lo desea, es lo que sintió Samuel. Recorrió todo su cuerpo, para alojarse en sus mejillas, optó por mirar al césped.

     Ortiz sacó de su mochila de campaña bastantes cintas, las cuales repartió por todos los cadetes.
-Se vendarán los ojos, y van a comenzar a usar los sentidos que necesitamos. Aprendan bien, porque mañana les tocará elegir y comer. Intenten no fallar porque, si bien los frutos que les pondré no son mortales, sí estarán jodidos por bastantes días- Samuel tomó la cinta y se la pasó por los ojos para quedar completamente ciego. De un instante a otro pudo sentir como una mano ajena abría la suya, para depositar allí esas mierditas de frutos redonditos e idénticos.
-Vale, cada uno tiene distintos tipos de frutos. Tóquenlos, noten las diferencias, aprendan a canalizar la concentración en las manos. Eso les puede salvar la vida, y no sólo con los alimentos- Samuel lo intentaba, pero no encontraba ni una puta diferencia en esos jodidos frutos.
-Me cago en todo tío- Dijo entre dientes, más que molesto. Los pasó una y otra vez por sus dedos, tocándolos con suavidad; y es que este tipo de actividades le costaban un montón, más por tener manos grandes y torpes.

     La mañana pasó bastante rápida, el entrenamiento estuvo más que tranquilo y eso había dejado felices a los cadetes, exceptuando Samuel, quien estaba cabreado por no haber podido palpar un jodido fruto.
-Tío, tranquilo. Podrás hacerlo en la tarde- Espinoza comentaba con la boca llena de comida, devorando hasta lo que no había.
-Me molesta no poder lograr algo tan sencillo. Puedo trotar, escalar, pero no tocar un puto fruto- Samuel estaba hirviendo de cabreo, y si no hubiese sido porque Espinoza y Santos intentaban aliviar el ambiente, de seguro ya hubiese golpeado a algún inocente que caminara cerca de él.
-Anda, come. Necesitas energía para la tarde.
-¿Qué energía voy a necesitar para tocar un fruto de los cojones, Santos?- Vicente y Espinoza no pudieron evitar descojonarse, lo que contagió a Samuel… Hasta que sus ojos percibieron algo.
-¡Joder!- Fue lo único que dijo, golpeando la mesa con los puños, para levantarse y caminar con pasos fuertes y marcados. No había sido por cualquier cosa esa actitud, sólo le había dolido la moral el ver a Javier, conversando felizmente con Guillermo, quien se encontraba con una cara de muerto que no se merecía.
-Gracias por avisar que estás vivo, gilipollas- Willy se quedó mirando a Samuel en plan “¿Este tío tiene problemas mentales?” Y como no Javier, quien sólo sonreía triunfante, complacido por la situación.
-Hola, gracias. También me encuentro bien- Una respuesta irónica no había sido la mejor idea de parte de Guillermo, quien vio como los ojos de Samuel se inyectaban con sangre.
-Vale. Al menos sigues vivo- Fueron sus palabras, aquellas tan vacías, que dejaron a Willy hasta preocupado. Samuel se dio media vuelta y se alejó sin más, saliendo del comedor con rapidez. El apetito se le había ido a la mierda, para que decir el ánimo.
-Hijo de puta mal agradecido- Refunfuñaba cada dos por tres, con los dientes apretados, molesto por la ingratitud de ese gilipollas… Molesto por la compañía de Ruiz, ese hijo de puta que no le daba buena espina.
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Que taaaaal??? Ufff ya me había demorado demasiado, pero aquí está el nuevo capítulo de DUU!!!!! ^^
    Nueva personaje, buena gente, media agresiva, pero no es una hija de puta como Suarez xDD Que quieren que les diga, me encanta! es una chica lista… demasiado quizá D:
   Nuestro Samu está enojado!!!! y triste… NO RECUERDES GILIPOLLAS!!!
    Les pido disculpas por el atraso, he estado super ocupada D: Espero que el capítulo lo haya compensado ^^ Ojalá les guste mucho y nada, nos vemos prontito!! Good night! <3

Interés

Hay días como hoy

Donde pierdo el interés

Por todo y todos

Solo sonrió en un débil intento por no dejarme absorber por la esfera de realidad

De mí se asoman dientes

Como obsesionados a no perderse

A dejar ir lo poco que he ganado

Me siento y los escucho hablar

Por momentos regresa mi grisáceo pasado

Cansado y desgastado

Sin ningún motivo que vaya más allá de lo obvio

Esperando algo

El interés me abandono esta mañana, esta tarde, esta noche

De a poco se fue alejando de mi

No sé si busco sabiduría o busco amor

No conozco ninguno de esos caminos

Necesito palabras o emociones que se apoderen de mí

Quizá por tan solo un momento me enseñen a vivir

Ni siquiera la vida entera, sino un solo momento

Uno que me recuerde por lo que estoy peleando

Voy caminando con un rostro vacío

Lleno de facciones ambiguas que ni siquiera siento

Dentro de la constante lucha conmigo mismo

Soy débil y fuerte al mismo tiempo

Veo a los jóvenes hablar tan seguros de si

A los elegidos escribiendo poemas magníficos

A otros cantando canciones alegres acerca de sus emociones

Y a los afortunados tendidos de la mano con su destino

Siento un poco de envidia

Y el vacío se apodera de mi alma entera

Como si mi naturaleza buscara un desapego total

Anclado por mi vana resistencia hacia lo que no puedo entender

Justifico todo de manera burda y arrogante

No se ser humilde y ni siquiera sé si quiere serlo

Ando simplemente por ahí, hablando de lo ajeno y banal

Pensando en drogas duras y alcohol barato

Pienso en lo infantiles que son los revolucionarios

En la facilidad con la que alcanzan la felicidad los idiotas

En todo eso que no puedo entender ni conseguir

Encerrado en mí mismo, aferrado a la jaula de mi espíritu.

Vacío, oscuro, sin sentido, sin vida

Sin chistes, sin un verdadero rostro

Soy el hombre que no le puede ganar a su falta de interés

Cobarde, ayunando de amor

Retorciéndose en su soledad

Acabado, recién nacido

Con el pelo conectado al cielo

Con filosofía barata

Rodeado de personas de primera

Simplemente duermo y espero para ver que pasara mañana.

Se que es lo debe suceder al día siguiente

Estaré parado en medio del mundo

Luchando por lo que sé que puedo conseguir

Por esa sonrisa que me ha abandonado

Por mantener y engrandecer ese poder que con tanto dolor he conseguido

Sin derrotarme como en este vago intento de poema

Por fin dejar ir al enclenque debilucho que deje en el pasado

Crecer y alcanzar la plenitud, la sabiduría, el amor y el conocimiento. 

por @manuelfagrises

¿Sentiste algo más? #3

Hola! emh, al final del escrito hay una pregunta en torno al fic; necesito saber que piensan de algo :3 sin más les dejo la parte 3, ojalá les guste.

Pareja: Jainico

Palabras: 1.030 aprox

Advertencia: Ninguna

Estas son personas reales, por lo tanto no me pertenecen; este contenido no es para insultar a los integrantes, solo es por gusto personal.

–> Primera parte <– –> Segunda parte <– –> Cuarta parte <– –> Quinta parte <– –> Sexta parte <– –> Séptima parte <– –> Octava parte Final <–

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-Perdón- dice le menor.

-¿Por qué te disculpas?- dice serio mirando aun al frente.

-Por lo que hice hace unas horas…, de verdad Nico sorry yo n- lo interrumpe el mayor.

-No me disgustó.

Jaime sorprendido mira a Nicolás- ¿Qué?- lo dice un tanto alto.

-Shh, cállate saco eh wea… y lo que escuchaste; no me disgustó.

-Perdón- se tranquiliza y sigue la conversación- ósea… no te disgustó…- por dentro Alfredo estaba que moría de ternura con Nicolás, ya ni sabía cuánto tiempo estuvo enamorado de él.

*Flash Back*

Alfredo-Jaime-Elmo o como le quieran decir, era un chico normal, o normal entre comillas como lo diría una que otra persona. Es bisexual, siempre ha sentido atracción por ambos sexos, pero casi la mayoría de las personas con las que salía eran hombres. Y así lo quería, los hombres tenían algo especial que lo prendía, y no específicamente hablaba de sexo; les tiene un afecto mayor a ellos que a las mujeres. Y más si con la persona que estaba era más sumiso que él.

–+–

En la escuela le iba más bien de lo que parecía. Nunca tuvo problemas como los tuvo Nicolás; y era entendible; es mucho más probable que molesten a gente que es homosexual que bisexual. El menor era un hombre de carácter fuerte, no por ser bisexual va a ser un debilucho que todos molestan.

–+–

Pasaba ya a la Universidad; iba a ser igual que siempre; no se permitiría ser pisoteado de ninguna manera, y si encontraba amistades les diría perfectamente de su sexualidad; no le daba vergüenza en lo absoluto.

Los demás al enterarse de la sexualidad de su amigo, primero se sorprendieron al ver que una persona tan masculina y de gran carácter podría fijarse en uno que otro hombre; segundo, nunca lo miraron de mala manera, como de asco o de repugnancia; lo trataban simplemente como trataban a cualquier otra persona.

–+–

Al comenzar con el tema del canal; lo habían preparado todo; no sabían si iban a triunfar como lo hicieron con su página. Cambiando el tema un poco; Nicolás siempre le tiraba una talla homosexual para molestarlo; le encantaba molestar al menor. Alfredo al principio le hizo mucha gracia; pero al pasar el tiempo se dio cuenta que ese viejo qlo que siempre le mariconeaba, lo puteaba o simplemente se enojaba por cosas simples… era su todo.

*Fin del Flash Back*

-Jaime- le dice al menor cerca de su oído para no hacer mucho ruido.

Pestañea un par de veces y se dirige al mayor- ¿Si?

-Yo, ¿yo te gusto?

Ríe bajo- Nico yo te amo.

BUM!

-No me digas eso- dice con mucha vergüenza abrazando una almohada.

-Es que es verdad… no sabes desde hace cuánto siento cosas por ti- se acerca despacio al mayor.

-Aléjate…

-Pero, Nico…

-No, me dañas.

-¡¿Qué?!- preguntó preocupado.

-Shhh, cállate wn- dice tapándole la boca.

-Ya me calmo; ¿Cómo es eso de que te hago daño?

-Es… algo mío Jaime.

-Me preocupas Nico- dice acercándose- yo te amo…

Nicolás pone sus manos en el pecho de menor es signo de que no se acercara más- No…

El menor no se daba por vencido; acorralaba cada vez más a Nicolás en la cabecera de la cama. Hace que se siente encima de él; no posicionando todo su peso obviamente, quería hacerle sentir al mayor que lo que sentía era verdad. Nicolás estaba que moría en ese momento; estaba sentado en la cabecera de su cama, arriba de su compañero, con las piernas posicionadas en la cadera del menor. Dígame quien no se muere de vergüenza en un momento así.

Con una mano intentaba detener el acto de Alfredo, y con la otra se tapaba el rostro de la vergüenza.

-Nico- dice rozando sus bocas- yo te puedo hacer sentir bien- dice un tanto excitado.

-Jaime…no…por favor…- dice intentando zafarse del menor.

En un momento de excitación, el menor empezó a tocar lentamente el cuerpo del mayor. Comenzando desde su ombligo, bajando lentamente hasta su parte baja. Nicolás agradecía que estuvieran con ropa; si no, no podría resistirse.

-No, para- dijo Nicolás firme, tomando la mano del contrario- No- le dijo mirando su rostro; estaba hablando enserio.

Jaime al ver su seriedad se sienta como estaba hace unos momentos; agacha la cabeza; no quería ver a Nicolás- Perdón.

Nicolás relaja su respiración; se sienta al lado de menor; suspira- Jaime, yo… estoy confundido eso es lo que pasa…hace tiempo que no me siento así por alguien…- Jaime dirige su mirada al Nico con confusión- Wn, es una wea mía que ya pasó… no quiero enamorarme por favor; me daña.

Agacha la cabeza una vez más y habla- Lo entiendo, pero no te dejaré- dirige su mirada al contrario- eri mi mejor amigo, me preocupo por ti, sabes que te amo; y aguantaré no tenerte… puedes confiar en mi cuando quieras compartir lo que te sucedió; y si no quieres compartirla pues está bien, te entenderé; estoy cuando me necesites- le sonríe con un poco de tristeza.

-Gracias- se acerca al menor y lo abraza.

El menor un poco sorprendido imita el gesto del mayor y lo abraza. Hunde su rostro al cuello del mayor, en gesto de que no se quiere separar.

Aunque Nicolás no lo quiera como él lo quiere; seguiría con él en las buenas y en las malas; para eso están los mejores amigos, y lo cuidaría como si fuera lo más preciado para él; lo cuidaría como se merece.

-Mejor durmamo; es tarde- dice Nicolás rompiendo el abrazo.

-Si… es mejor.

Ya que la cama de Nicolás era de una plaza, tuvieron que hacer “cucharita” por así decirlo.

 A Nicolás le dio un poco de vergüenza al darse cuenta del acto de menor. Lo tenía abrazado de la cintura en forma de protección hacia el mayor.

-Maraco- ríe bajo.

El menor ríe igualmente.

Pasan unos minutos y el mayor ya se queda dormido; Alfredo lo acerca más a él y musita bajo- ¿Por qué no puedo vivir sin ti?

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Buuueenoo ¿¿como están?? eeh, la pregunta men! quiero que la respondan por queee si >:3 *ejem* ¿Se han dado cuenta que yo siempre pongo como un pedasito al principio del cap. anterior? pues eso ¿les acomoda que siga así? ¿o quieren que no lo siga asiendo? Pues eso! corazoncito para ustedes <3 ah y digan que les pareció, si quieren que la siga, si no quieren que la siga, consejos, preguntas, todo es aceptado :3 besos para mis amores <3 <3

SUCIO 2: MACHOS ALFA

DECIMO CUARTA PARTE

¿En que momento las cosas habían terminado de aquella manera? Samuel no lo sabía, lo único que tenia claro es que sentía unas enormes ganas de destrozar al imbécil de René. Guillermo se había ido del lugar hacía un momento y aunque Samuel deseaba ir a ver como se encontraba, su cabreo era tal que no iba a detenerse hasta destrozarle la cara a ese cabrón.

Si se ponía a pensarlo, no tenía claro porque exactamente estaba tan molesto, eran un conjunto de cosas que aun lo tenían confundido. Por un lado estaba el hecho de que aquella tarde, el tal René no lo había mirado con muy buena cara, aunque aquella no era razón suficiente. El tío simplemente no le caía bien, desde la primera vez que lo había visto con Guillermo había sentido nauseas, no sabía si era porque simplemente el tío era odioso hasta decir basta, o porque odiaba mas allá de lo legal que se acercara a Guillermo. La segunda opción pesaba más que la primera.

Samuel seguía liado a los golpes con René, cuando sintió un fuerte jalón. Giró de pronto topándose con la mirada siempre preocupada de Santiago quien lo sujetaba fuertemente del brazo, mientras el otro mejor amigo de Guillermo ¿Cómo narices es que se llamaba? Jalaba a René hacia atrás de ambos brazos como si fuera un títere, lanzándolo a un lado con tanta fuerza, que una vez más había terminado en el piso. Por fin aparecía alguien que podía con la fuerza de ese hijo de puta.

–¡Joder Lino! Hemos venido aquí a detener esto, no a hacer el problema mas grande – Santiago soltó a Samuel del brazo y se puso entre Lino y René que aun continuaba tumbado en el piso.

–¿Intentas defender al hijo de puta que golpeo a tu nuestro amigo? ¡Tú viste como le dejó la cara! ¡Y yo se la voy a dejar peor a él!

–No lo estoy defendiendo ¡Joder! ¿Pero es que no ves como está ya?

–¡Quítate de en medio Santiago!

No es que Guillermo fuera un chaval debilucho que necesitara que alguien lo protegiera, pero si por alguien sentía Lino debilidad era por él. Se conocían desde niños, prácticamente habían crecido juntos, para Lino, Guillermo era como el hermanito que nunca había tenido y que necesitaba cuidar, por mas que a Guille le molestara, pues aseguraba poder defenderse solo, Lino se había liado a hostias por él mas veces de las que podía recordar. Lino podía ser violento a veces, pero era el mejor amigo que alguien pudiera desear tener. Y en este momento estaba a nada de cometer homicidio.

–¡He dicho que te calmes joder! ¡No vale la pena! – Santiago se plantó desafiante enfrente de Lino sin intenciones de moverse, después de aquel fuerte grito, logrando para sorpresa de los presentes, que Lino diera un par de pasos hacia atrás.

Santiago pocas veces gritaba, por lo general era el chaval mas calmado y pacifico que existía, pero cuando era necesario dejaba ver su carácter y claramente en este momento era necesario. Cuando Lino se enojaba se ponía muy bestia, pero por alguna razón Santiago era la única persona capaz de calmarlo, por las buenas o por las malas era la única persona a la que Lino hacía caso.

Lino se echó atrás con expresión molesta, pues odiaba mas allá de lo normal que le dijeran que hacer, pero aun no descubría la forma de poder decirle que no a Santiago, discutir con él no estaba entre sus cosas favoritas y peor aun cuando sabía que tenia razón. Al tal René golpes le habían sobrado, Samuel se había desquitado lo suficiente, no hacía falta hacer el problema más grande.

–¡Que se largue entonces a la mierda de aquí o lo reviento! – René se había levantado por fin del suelo y estaba sacudiendo su ropa cuando escuchó a Lino. No hizo falta que le repitieran aquello, salió rápidamente de aquel lugar sin decir una sola palabra, aunque claramente para él, las cosas no iban a terminar ahí, prueba de ello era aquella ultima y desafiante mirada que le dedico a los tres, especialmente a Samuel, antes de irse.

Samuel ya había dado un par de pasos alejándose con dificultad de donde Santiago y Lino aun discutían a saber Dios de que, hasta que escuchó que lo llamaban, se detuvo y giró casi por inercia.

–¿A dónde vas? – Santiago lo miraba con expresión compasiva, Samuel no se miraba nada bien, ni física ni anímicamente.

–Tengo que ir a… – Pasó saliva tragándose sus propias palabras, Samuel quería decir que necesitaba ir a ver como estaba Guillermo, pero no se sentía del todo cómodo hablando de eso enfrente de Lino, después de todo no lo conocía. Tanto Santiago como Samuel voltearon a ver al rubio violento que tenían enfrente prácticamente echándolo de ahí con la mirada.

–Quieres que me vaya entonces ¿no? – Lino hablo dirigiéndose a Santiago –  ¿Ahora mi mejor amigo no puede hablar enfrente de mi? ¿Es así? ¡Excelente! – Lino no pudo evitar el tono irónico y molesto en sus palabras, giró sobre sus talones dando un par de pasos para alejarse. Santiago lo alcanzó inmediatamente tomándolo del brazo.

–No es eso joder, tu sabes que yo…

–¡Olvídalo Santiago! – De un jalón se soltó del agarre de su amigo –  No te preocupes ¿vale? Cuando al señorito le sobre un poco de tiempo para mi, ya sabes donde encontrarme – Lino no dijo nada mas, se alejó de ahí sin voltear de nuevo.

Samuel y Santiago se quedaron en completo silencio después de eso, ninguno de los dos sabía exactamente que decir, aquel definitivamente no había sido uno de sus mejores días.

–Lo siento, no quería que tu amigo se enojara contigo – Samuel intentaba acomodarse la ropa, mientras hablaba mirando al piso, por alguna razón todo en su forma de actuar en las ultimas semanas lo avergonzaba. Sentía que Santiago iba a hacerle un montón de preguntas que el no iba a poder responder.

–No te preocupes por eso, así es Lino, el siempre está enojado conmigo, ya se le pasará. Lo importante aquí es como estas tu ¿Vas a ir a verlo? – La pregunta sorprendió a Samuel y mas que nada lo sorprendía la forma en que Santiago parecía siempre saberlo todo, aun así tontamente intentó negarlo.

–¿A verlo? ¿A quien? No se a que te refieres – la fuerte carcajada que se dejó escuchar por parte de Santiago, casi parecía muy fuera de lugar dadas las circunstancias. Samuel se esforzaba demasiado o muy poco por ocultar cosas evidentes

–Ustedes son muy parecidos ¿sabes? – Samuel lo miró arqueando una ceja, esta vez si que no entendía a que se refería – ¿Sabes que es lo que sucede Samuel? Que yo ya pase por esto una vez y fue precisamente con Guillermo, se exactamente como funcionan las cosas.

–No te entiendo – ¿Qué ya había pasado por eso una vez? Samuel de verdad no sabía de qué hablaba.

–No te esfuerces tanto por negar las cosas, al menos no lo hagas conmigo, se que no tenemos tanto tiempo de conocernos, pero deberías saber que puedes confiar en mi – Samuel escuchaba a Santiago con atención, sabía que tenia razón en cada palabra, no había necesitado decirle nada y el lo había concluido todo y de forma correcta además y Samuel de verdad deseaba poder negarlo, pero ya no podía, aun así no era algo que pudiera reconocer en voz alta, pues el mismo no terminaba de comprenderlo. Pasó su mano por el rostro, sintiendo que su piel ardía. Deseaba más que nada dejar de sentir vergüenza. A veces solo deseaba que las cosas hubiesen ocurrido de otra manera.

–No se como terminé enredado en esta situación ¿sabes? Él… él simplemente apareció en mi vida y yo… – Samuel casi sentía ganas de llorar y aquello según él era lo mas patético que pudiera estarle sucediendo – ¡Maldita sea! Es que esto no era nada de lo que yo esperaba.

–¿Enredado? – una ligera sonrisa pintó el rostro de Santiago – es gracioso que lo digas como si fuera algo malo ¿sabes? Porque déjame decirte que él es la mejor persona con la que te pudiste haber enredado y si lo digo es porque lo conozco. A veces la vida te da precisamente eso que no esperas, porque es exactamente lo que necesitas. Se lo dije a él hace mucho tiempo y ahora te lo digo a ti, jamás sientas vergüenza por querer.                   

Quizá Samuel jamás hubiese imaginado que terminaría hablando de aquello que tanto lo avergonzaba precisamente con Santiago, uno de los mejores amigos del chaval que se había robado su tranquilidad, pero la verdad es que Guillermo tenía suerte, tenía a dos excelentes amigos. Quizá a Lino lo conocía muchísimo menos, pero era evidente que sería incluso capaz de liarse a golpes por él. Era se seguro un buen amigo.

Samuel apreciaba la compañía de Santiago, pero de verdad necesitaba estar solo un momento, tenía demasiadas cosas en las cuales pensar. El nunca había sido una persona cobarde, pero también es verdad que jamás se había tenido que enfrentar a una situación como esta, en ningún momento se imagino que se tendría que cuestionar algo que creía tener claro desde siempre. A estas alturas, decir que no sentía nada por Guillermo era mentir, pero si alguien le pidiera definir lo que sentía tampoco hubiese sido capaz hacerlo.

Era claro que algo había cambiado en él y ni siquiera sabía si iba a poder lidiar con eso. Aun así el sentimiento ahí estaba y lo acojonaba como nada había logrado hacerlo antes. Aquello no era siquiera miedo, era un pánico indefinible por algo que desconocía en todas sus formas.

Camino sin pensarlo, pero con sus pasos seguros y en la dirección correcta, no sabía que iba a decirle, no había nada claro para él en ese momento, pero necesitaba verlo con urgencia.

Estaba frente a la puerta de Guillermo tratando de decidir si golpear en ella era una buena idea, cuando escuchó una voz que lo frenó cuando tenía la mano prácticamente en el aire.

–¿Tu que estas haciendo aquí? – la expresión de Lino no era muy amigable, recorrió a Samuel de arriba abajo con la mirada en espera de una respuesta.

–Yo solo necesito hablar con Guillermo – Samuel se giró de nuevo dispuesto a llamar a la puerta cuando de nuevo la voz de Lino lo interrumpió.

–¿Y que tendrías tu que hablar con él? Yo se que tu y Guillermo no se llevan bien, por algo es que te fuiste de esta habitación ¿correcto? – Lino ni siquiera esperaba que Samuel le respondiera, siguió hablando – No se que es lo que hay entre tu y él, pero si voy a advertirte que si tu te atreves a…

–¡No voy a hacerle ningún daño! Además no creo que él necesite que nadie lo proteja, bastante mal carácter tiene – Lino se acercó un poco a Samuel para decir una ultima cosa antes de irse.

–Pues solo quiero que sepas que mi mal carácter es muchísimo peor.

Contrario a lo que pudiera parecer, aun sin conocerlo, Lino le caía bien a Samuel, aun con su mala cara y expresión de asesino serial. Estaba defendiendo a un amigo y eso se agradecía, aunque el hubiese sido quien recibiera la advertencia.

Ya ni siquiera se detuvo a pensarlo mas, Samuel empezó a golpear la puerta como si la vida le fuera en ello. Escuchó ruidos en el interior de la habitación y como los pasos se acercaban a la puerta. Ni siquiera fue encendida la luz cuando la puerta se abrió y Samuel no pensó en nada al actuar de la manera en que lo hizo. Se abalanzó encima de Guillermo rodeándolo con los brazos.

¿Qué estaba haciendo y porque? No tenía una respuesta clara, pero una parte de él sabía que aquello le iba a pesar, que quizá se arrepentiría, porque él jamás actuaba por impulso. Había cometido un error muy grande, pensar que estar con Guillermo una sola vez iba a ser suficiente, que su ansiedad iba a desaparecer, que aquello iba a ser tan decepcionante que iba a olvidarlo rápidamente, que aquello solo había sido curiosidad, que aquella curiosidad ya había sido saciada. Era absurdo. Se había equivocado. Había pensado en Guillermo cada día de esa semana que no lo había visto después de lo que había sucedido entre ellos en las duchas, aun cuando se había prácticamente obligado a si mismo a no hacerlo. El sonido de sus pensamientos era más fuerte que cualquier cosa, y en sus pensamientos solo había una persona.

–No puedo… yo simplemente no puedo – su voz había salido tan temblorosa, que dudaba siquiera poder seguir hablando, aun así se obligó a hacerlo, porque había mucho que tenia que decir y no iba a ser un maldito cobarde mas tiempo, estaba cansado de eso – tu ganaste Guillermo y yo estoy completamente jodido, una sola vez… no va a ser suficiente para mi.

Se separó un poco aun sin soltar a Guillermo y pudo apreciar su rostro nuevamente de cerca. Había limpiado sus heridas, pero aun así las marcas de los golpes de René estaban ahí. Volvió a sentir como su sangre se arremolinaba en sus venas. Mataría a ese cabrón si volvía a acercarse a Guillermo.

Se acercó a él tanto como le fue posible, temiendo a cada segundo que lo mandara a la mierda en cuanto viera invadido su espacio personal. Aquello no sucedió. Unió sus labios temeroso y desesperado, con más ansia de la que hubiese sentido nunca. Aquel beso era mil veces mejor que como lo recordaba. Lo mejor de todo es que no había ni una pizca de rechazo en Guillermo, aun así el beso no duró mucho. Guillermo se separó inmediatamente mirándolo fijamente a los ojos.

–¿Y esto porque fue? – Samuel sentía que su corazón golpeaba de forma dolorosa en el pecho y aunque intentaba parecer calmado, el corazón de Guillermo estaba igual, golpeando fuertemente y sin control

–Lo siento yo… – Samuel ni siquiera pudo continuar con cualquiera que hubiese sido su escusa, pues fue interrumpido nuevamente por Guillermo.

–No hagas esto maldita sea – la expresión de frustración en el rostro de Guille era incomprensible, era evidente la lucha interna que estaba librando en ese momento.

–¿A que te refieres? – Samuel intentó acercarse nuevamente a él, viendo como este se alejaba un par de pasos hacia atrás. Aquello ya estaba preocupándolo y aunque no sabía exactamente a que se refería, creía tener una idea. Ciertas palabras que le había dicho un tiempo atrás empezaron a repetirse en su cabeza una y otra vez.

…”Porque si eso sucede Samuelito, ahora este maricón será quien te mande a la mierda a ti junto con toda tu soberbia”

–¿A que te refieres tu con eso de que una sola vez no fue suficiente? ¿Crees que me voy a dejar follar cada que se te antoje? Porque si es así Samuel, entérate de una vez que yo no soy la puta de nadie.

Cada una de las palabras de Guillermo estaba golpeando en Samuel peor que puñetazos. Si era completamente sincero, por supuesto que no le molestaría repetir lo de las duchas, pero si era mas sincero aun, no era eso lo que quería. Tampoco quería un novio ¡Joder! Que incluso el pensarlo le resultaba raro de cojones ¿Qué es lo que quería entonces? ¿Cómo iba a explicarlo si ni siquiera el mismo lo sabía?

–Es que yo no sé…

–Precisamente ese es el problema Samuel, que tu no sabes una mierda, no tienes idea de lo que quieres y yo no voy a ser parte de tu raro experimento para descubrirlo, esto es como un juego para ti, uno en el que solo quieres satisfacer tu curiosidad, pero yo si tengo muy claro lo que siento, lo que quiero, lo que me gusta y lo que prefiero. – Samuel se quedó un momento escuchando aquellas palabras. Lo entendía perfectamente, él tenía razón.

–Y entre eso que te gusta y que prefieres… ¿estoy yo?

Aquello tomó completamente por sorpresa a Guillermo, jamás se imaginó que Samuel iba a preguntarle aquello de forma tan directa ¿Debía mentirle o decirle la verdad?

–Eso a ti no te interesa – respiró profundamente intentando calmar el nerviosismo que le había causado aquella pregunta, no podía decirle que si y motivarlo a insistir, tampoco podía decirle que no porque estaría mintiendo – y si no te molesta, me gustaría dormir, así que… – Guillermo hizo un gesto con la mano, indicándole a Samuel que debía irse ya.

Antes de salir Samuel de frenó de golpe girándose nuevamente hacia Guillermo con ojos prácticamente suplicantes. No sabía que es lo que estaba pidiendo, no sabía que es lo que deseaba escuchar ni lo que esperaba decir, solo sabía que prácticamente le parecía imposible irse de aquella habitación dejando las cosas así, tan inconclusas. Y se odiaba a si mismo por no ser capaz de aclararse y odiaba a Guillermo por haberlo arrastrado a esa situación.

–¿Es todo entonces?

–Parece ser que si – aquellas palabras salieron apenas, titubeantes. Guillermo no estaba completamente seguro de lo que estaba diciendo, pero no iba a dar marcha atrás – De cualquier forma no hubiese funcionado.

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Samuel ni siquiera había tenido realmente la oportunidad de hablar y es que si realmente hubiera tenido tiempo de hacerlo se hubiese quedado callado de igual manera sin tener idea que decir. Era muy sencillo para alguien que no se encontraba en su situación pensar que era fácil lo que estaba ocurriéndole y no lo era ¡De ninguna manera lo era! Terminó molestándose incluso con Santiago, quien le reclamó por ser cobarde ¿Cobarde? Había sido Guillermo quien lo había mandado a la mierda. Y probablemente eso había sido lo mejor.

No podía decirse que Guillermo estuviese pasándolo muy bien tampoco. Se arrepentía de haberlo echado de su habitación, de haberlo alejado ¿Pero que hubiese sido lo correcto hacer? Samuel no sabía lo que hacía, fácilmente podía ser solo un chico severamente confundido, que se iba a largar en el momento exacto en el que se diera cuenta del error que estaba cometiendo y entonces sería él quien se estaba arriesgando mas. No le veía el sentido siquiera a intentar algo en lo que prácticamente ya había fallado. Ya estaba pasándolo lo suficientemente mal. Se sentía confundido y solo, con esa sensación de pérdida tan extraña. Guillermo nunca imaginó que eso le pasaría, Samuel le gustaba, eso era completamente cierto, pero creía saber que no había nada mas que eso ¿Y porque entonces aquella sensación dolorosa en el pecho no se iba? Samuel era como cualquier otro chico ¿no? No tendría porque ser diferente, no tendría porque sentirse tan mal, pero así era.

¿Cuántos días habían pasado ya? De seguro dos o tres ¿Quién lo sabía con exactitud? Samuel solo estaba seguro de que aquello había sido para él una eternidad. Desde el día que habían decidido que aquello había sido todo, Samuel había tratado de no verlo, no le gustaba la sensación en el pecho que le provocaba el verlo tan ajeno, tan malditamente cerca y a la vez tan lejano ¿estaba haciendo las cosas bien? ¿Si aquello era lo correcto porque se sentía tan hecho mierda?

Ese día Samuel había pasado prácticamente la mitad de la mañana metido en la biblioteca, intentando concentrarse en los estudios. Había evitado con éxito encontrarse con Guillermo desde hace una semana, pero probablemente ese día le esperaba algo diferente.

Lo escuchó hablar a lo lejos, y hacerlo fue sentir ese golpe doloroso en el estomago, ese que saca el aire e impide respirar normalmente, se tensó de inmediato, tanto así que fue evidente incluso para Santiago que se encontraba frente a él. Su pulso estaba tan acelerado y su corazón golpeaba tan fuerte que casi sentía que alguien iba a escucharlo. Aunque no quería, no pudo evitar levantar la mirada y buscarlo entre la multitud de estudiantes que se encontraban en ese momento en la biblioteca. La sensación que le dio darse cuenta que la mirada de Guillermo también estaba fija en él fue indescriptible. Dolía, porque no se veía capaz de tenerlo enfrente sin desear estar con él y a la vez aquello era algo que no podía reconocer.

Apartó rápidamente la mirada empezó a levantar sus cosas guardándolas en su mochila de forma apresurada. No pensaba quedarse ahí más tiempo.

–¿Qué narices estás haciendo? ¿Piensas que puedes evitarlo siempre? – Santiago había tomado la mochila por un extremo deteniéndolo – No puedes seguir huyendo como cobarde Samuel, si el de verdad no te interesa deber poder mirarlo como si fuera solo un chico mas y si quieres algo con él solo debes decirlo. Deja de buscar pretextos.

–No tienes vergüenza ¿sabias? Tu menos que nadie puede decirme a mi que soy cobarde.

–Si vas a empezar con la misma mierda te recuerdo que no estamos hablando de mí. Mi situación es completamente diferente a la tuya y…

Santiago ni siquiera terminó lo que estaba diciendo, Samuel no estaba prestándole ni la mas mínima atención. Sus ojos estaban clavados en Guillermo y mas que en Guillermo, en el chico que se encontraba con él abrazándolo de esa forma tan efusiva ¿Pero que narices estaba sucediendo? Primero ese tal René y ahora ¿este quien mierda era? Samuel volteó a mirar a Santiago esperando una respuesta a esa pregunta que aun no había hecho ¿Quién era ese chaval? Y lo peor de todo ¿Por qué esta vez Guillermo si se veía genuinamente interesado?

–Cristian – la voz de Santiago salió baja e incrédula, al parecer él también estaba sorprendido de ver  aquel chaval de nuevo en la Universidad.

–¿Cristian? ¿Pero quien narices es? – el corazón de Samuel estaba a nada de salir por su boca.

–Él fue su novio… se puede decir que es a la única persona que Guillermo ha querido de verdad.

La fuerte punzada de dolor que sintió Samuel en el pecho, casi era demasiado para ser real. Si por su estupidez y su indecisión perdía a Guillermo, era algo que no iba a dejar de lamentarse.

……………………………………..

SALSEOOOOOO!!! Por favor no odien a Cristian, él si que es buena personita…. A no seeeeeeer ¬¬ por cierto ¡Los amooooo! No me odien, vienen cositas lindas, confíen en mi, cuando les he quedado mal???

Un mal sueño | Wigetta

-Anda, cuéntame una historia para dormir – Me dijo mientras se recostaba sobre las mantas de mi cama – Por favor Sam – Suplicó con sus ojitos a los que nada puedo negar.

-Vale, está bien, te contaré una historia… Pero prométeme que escucharas hasta el final ¿Sí? – Tomé la silla de mi ordenador y me senté frente a él. Asintió con esa sonrisa que me volvía loco y luego de un suspiro comencé el relato.

-Había una vez un pequeño niño llamado Samuel. Él era solitario, no le gustaba compartir con nadie y a la gente tampoco le gustaba estar con él – me miró sorprendido, pero sonriente. De seguro reconocía la historia que iba a contarle – A pesar de que no le desagradaba el no tener amigos, a veces se sentía bastante solo y triste, no tenía a nadie, solo a él mismo. Un día normal como cualquier otro, salió camino al colegio notando que había gente extraña en la calle. Se quedó mirando por un momento viendo a un pequeño niño pelinegro y debilucho – Su ceño se frunció, y yo solo pude sonreír ante su infantil reacción – Tenia los ojitos achinados y las mejillas abultadas y sonrosadas, era un poco alto para lo pequeño que se veía y me causo curiosidad su rostro que reflejaba tal asombro como si ese barrio fuera lo mejor del mundo. El pequeño se notaba bastante distraído con las casas, los árboles y hasta los cachorros que corrían por ahí, por lo que no se dio cuenta que estaba en medio de la calle justo cuando un auto a toda velocidad se acercaba peligrosamente a él. Samuel se sobresaltó, era el único que estaba notando la escena y no dudó ni un segundo en correr y tomarlo del brazo acercándolo contra su pecho, abrazándolo para protegerlo. El automóvil siguió su camino mientras que los padres del pequeño corrían hacia ellos dándole infinitas gracias al mayor por salvar a su niño. Samuel respondía que no había sido nada y que lo importante era que el pequeño, que aún se mantenía el fuertemente agarrado a su cintura, estuviera bien, y así fue como desde aquel día ese pesado pelinegro no lo dejó tranquilo nunca más. Comenzaron a ir al mismo colegio y el mayor lo trataba de proteger de cualquier peligro en el que se pudiera ver envuelto, realmente le agradaba ese enano. No podía evitar esperarlo en las mañanas para que caminaran juntos y entre clases ir con él por si le faltaba algo, o solo para hacerle compañía, o verlo. Se convirtió en su mejor amigo a pesar de ser dos años mayor que él. Compartían, se ayudaban, jugaban, y se consolaban mutuamente y así fue por años y años en los que pasaron tantos momentos juntos que podía decirse que llegaron a conocerse a la perfección, incluso más que sus propios familiares – Hice una pausa pequeña para tomar un poco de agua, y aproveché de mirarlo. Estaba sonriendo y mirando a un punto fijo, supongo que perdido en sus recuerdos y yo sin darme cuenta me quedé perdido y embobado en sus labios, que definitivamente moría por besar. Me sonrojé cuando noté que él también me estaba mirando así que seguí hablando para no pasar más vergüenzas – Y bueno, sin notarlo, pasaron 11 años en los que su relación de amistad crecía día a día. Faltaba poco para que el guapo Samuel se fuera del país a estudiar a una universidad extranjera ya que gracias a sus buenas calificaciones le habían cedido una beca completa y cabe decir que al menor no le agradaba para nada separarse de su mejor amigo. Iban a ser dos años, y decía que era demasiado tiempo distanciados, así que constantemente le pedía que lo esperara para que se fueran juntos, aun sabiendo que eso era imposible. Llegó el día en el cual el mayor partiría, pero antes de irse el menor de los dos lo llevó de paseo a un lindo lago que tenían cerca de casa y al que, raramente, nunca habían ido. Estando allí compartieron, comieron, jugaron y rieron sin parar hasta que se hacía la hora de finamente separarse. El de ojos achinados, abrazó al futuro universitario despertando en él miles de sentimientos desconocidos que lo descolocaron en sobremanera, jamás se había sentido tan pleno y con tanto miedo después de un contacto así con su mejor amigo. Estaba confundido, no sabía que significaba pero no quería que ese momento pasara, deseaba quedarse así por siempre. Sin avisarle, el menor se separó de él sonriéndole con los ojos a punto de llorar, lo tomó de la mano y le puso una linda pulsera que simbolizaba lo que era su amistad; un tesoro y algo que tenía que recordar por siempre. Con lágrimas se despidieron prometiendo no romper lazos ni cortar la comunicación. Pasaron días, semanas, meses y a diario hablaban por mensajes, videollamadas e incluso el pequeño lo iba a visitar cada vez que podía y pasaban maravillosos momentos juntos. Después de muchos meses así, Samuel se dio cuenta que necesitaba estar al lado del pequeño, que sin él sus días no tenían sentido y que solo quería abrazarlo a diario aunque no hubiese ninguna razón aparte de sentir su calor cerca de él. Soñaba con él constantemente y no paraba de pensar en el momento en que se volvieran a encontrar. Se estaba volviendo loco, loco de amor. El mayor trató de buscar una amistad o a alguna persona que se pareciera al pelinegro pero no encontró a nadie que siquiera se asemejara a él, era único. Se estaba desesperando hasta que una sorpresa hermosa llegó a su puerta. Sin imaginarse a quien se encontraría al otro lado se levantó a abrirla de mala gana, para sorprenderse con un guapo pelinegro de ojos achinados y una gran maleta tras él. Su mejor amigo llegaba para quedarse. No cabía en su pecho tanta emoción así que solo se largó a llorar y apretar contra su pecho aquella persona que necesitaba con ansias a su lado. Desde aquel inolvidable día, dos años han pasado…- Suspiré sin atreverme a mirarlo. Lo que estaba a punto de hacer no era fácil y ver su cara, quizá con que expresión, no era lo que necesitaba en estos momentos, tenía que ser valiente y no equivocarme con las palabras- Dos años en los que me he dado cuenta que lo que siento por el pequeño Guillermo va más allá de una amistadDos años escondiendo este amor no correspondido, estas ganas de besarlo, abrazarlo y sentirlo mío. Dos años soñando con que algún día me diga que sientes lo mismo que yo. Dos años que he pasado como un cobarde que esconde todos los sentimientos que provoca él en mí, y ahora estoy aquí, frente a la persona que amo y no soy capaz de mirarlo porque temo al rechazo, porque temo perderle, temo que ya no confíe en mí y se vaya de mi lado y si eso pasa yo no podría sobrevivir. Sin él mi vida está vacía, ya no sé qué hacer con esto que siento… – terminé con mis ojos derramando pequeñas lágrimas, de seguro que no esperaba terminar llorando como una nena frente a sus ojos, pero las palabras fluyeron solas de mi boca y con eso todos los sentimientos de frustración que había guardado por años. Guillermo miraba a algún punto, tratando de asimilar lo que acababa de escuchar. Me miró con confusión y lo supe…

-Samu… Sa-samuel yo… lo siento, no lo sabía – y ahí estaba mi corazón partiéndose en dos – Yo… no sé qué decir, yo tengo novia, no te lo había dicho pero la quiero, y no creo sentir lo mismo que tú… En verdad no lo sé, te quiero mucho, te necesito, y me gusta pasar tiempo contigo pero no creo que se llame amor, esto me confunde, quizá tú también te co… - No lo dejé terminar y lo miré directamente a los ojos, sus palabras me dolían… Había sido rechazado.

Llevó sus manos hasta su rostro escondiéndolo de mí, escuchaba como me pedía perdón y no permitiría que siguiera diciéndolo, no tenía sentido, él no era el que tenía la culpa si yo fui el tonto que se enamoró de su mejor amigo así que rápidamente me paré de la silla caminando hasta él.  Pude notar como se tensó al sentir mi cuerpo cerca. Puse una rodilla en la cama y con mis brazos me apoye quedando frente a su rostro. Quitó sus manos dejando ver su hermosa carita sonrojada, sonreí y él mordió su labio inferior ¿Cómo me podría resistir a eso? Comencé a acercarme y él no me detuvo, cerré mis ojos hasta sentir su agitada respiración cerca de la mía. Me detuve a milímetros de él abriendo los ojos para llevarme la más hermosa imagen que jamás había visto: Sus ojos cerrados, sus labios semi-abiertos, sus cachetes colorados y su pelo totalmente alborotado. Seguí mi camino hasta encontrarme con sus labios, regalándonos un beso intenso de esos que te dejan con ganas de más, pero yo solo tenía esa oportunidad, algo en mi interior me lo decía y no sería tan tonto como para desaprovecharla. Nos quedamos sin aire y a pesar de ya no estar besándonos seguíamos tan juntos como nos era posible. Guillermo abrió lentamente sus ojos mostrándome una expresión que no sabría describir. Se notaba confundido, avergonzado, feliz quizá y triste, muy triste. Una mezcla de sentimientos que acompañaron las palabras “Lo siento, yo no puedo estar contigo…” que hicieron que mi corazón se detuviera en ese mismo instante. Oficialmente estaba perdido.

Me aparté de él, sentándome en la cama. Él seguía en la misma posición y sin atreverme a ver sus ojos, le dije que lo sentía y me paré saliendo de ahí rápidamente. ¿Ahora qué haría? Comprobé que no tenía oportunidad alguna, y las lágrimas descontroladas no tardaron en volver. No tenía a donde ir, él estaba en mi casa, en nuestra casa y no tenía intención de que se fuera así que caminé sin rumbo hasta donde las fuerzas me alcanzaran. Llegué a un bonito parque con árboles grandes, y flores por todos lados y decidí sentarme en algún banco de allí. Me quedé mirando el cielo tratando de asimilar lo que había sucedido.

No me di cuenta cuando mis ojos se empezaron a cerrar, estaba agotado de llorar y de pensar, quería dejar de recordar es maravilloso beso, la exquisita sensación de sus labios devorando los míos y finalmente sus palabras que lograron matar mi interior. Solo quería desaparecer.

Desperté de golpe sintiendo unas cálidas manos tomando mi rostro y acariciándolo. Ahí estaba él con una sonrisa.

-Buenos días, amor – Sus labios chocaron con los míos. Tenía su maravilloso torso descubierto, y en sus ojos un brillo especial. Podría jurar que era real. Me alejé un poco al notar que ambos estábamos desnudos en mi cama, me miró extrañado - ¿Pasa algo Sam? Has estado removiendote mucho, ¿Tuviste una pesadilla?

-¿Guille? ¿Esto es un sueño o realmente estás aquí? – Su cara se veía divertida, y yo no entendía nada. Se sentó arriba mío haciéndome sentir un cosquilleo en todo mi interior al sentir su piel contra la mía. Sonrió al ver como me estremecía con su contacto. Comenzó a tocar mi pecho, mis brazos, subió por mi cuello y llegó hasta mi cabellera. Acercó su rostro al mío rozando nuestros labios y quitándolos para llevarlos hasta mi cuello logrando que un suspiro saliera de mi boca. Mordió mi cuello seguramente dejando una marca en él y pasó su lengua sobre esta.

-¿Te parece esto irreal? –Dijo para subir a mis labios y besarlos con desesperación. Nos separamos y lo volví a besar pero esa vez de forma suave y disfrutando cada movimiento de su lengua, disfrutando cada segundo. Cuando nos separamos lo abracé fuertemente contra mí. Escondió su cara en mi cuello dejando pequeños besos sobre él.

-Nunca me dejes, mi vida sería horrible sin ti amor, sé siempre mío por favor – Mi voz se quebró en las últimas palabras que eran más que nada una súplica cargada de miedo por su posible abandono.

-Yo soy el que moriría sin ti. Tuve que recorrer miles de kilómetros para poder besar tus labios después de que te fueras de España. No sería tan estúpido para dejarte si eres lo que más amo desde que me abrazaste cuando ese coche estuvo a punto de chocarme, no sería capaz de pasar un día sin sentir tu aroma, tu voz, tu piel. Pringao’, eres dueño de mi corazón y de mis pensamientos, completamente. Solo tú – Respondió seguro, sonriéndome, para luego volver recostarse abrazándome con todas sus fuerzas, y me di cuenta que todo había sido un mal sueño. Recordé cuando llegó con esa gran maleta a la puerta de mi casa y se lanzó a mis brazos besándome, arriesgándose a que lo rechazara y lo dejara en la calle. Para su suerte y para la mía, el sentimiento era mutuo y aunque nos separamos físicamente por un tiempo el amor que sentíamos el uno por el otro traspasó las barreras de la distancia, creciendo día a día. Y aquí estábamos después de dos años, ambos en mi cama, abrazados y amándonos como nunca creí posible, juntos, esperando que eso no cambie nunca. Aquí estaba él aferrado a mi cintura como aquella vez en que lo conocí, pero ahora era yo él que no quería que se soltara jamás.

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Wattpad: HanJi_In

Esto fue lo que verdaderamente paso entre Wigetta antes de la foto de Frank y Samuel
  • - Llegamos!!! - grito Frank entrando a la habitación
  • Todos estábamos de buen humor, que sonreímos por lo que había dicho
  • - Que les parece sí vamos a comer algo, que mi pancita no aguanta más, les parece? - se escucho decir a Samuel
  • - Me parece que es una excelente idea - respondió Abel
  • No tardamos ni 5 minutos & ya estábamos en el comedor del hotel
  • - Tiempo después -
  • Estaba un poco cansado del viaje, así que tome el control remoto de la TV & la prendí
  • Noticias eso fue lo primero que apareció en la pantalla, no quería ver noticias, no ahora por lo menos, mi mirada se desvió por un segundo, ya que se escuchaba a alguien fuera de la habitación, apreté el botón de mute & al segundo se escucho unos pequeños golpes provenientes de aquella puerta
  • - Willy ábreme, soy yo compañero! - solté un suspiro, apague la TV & me levanté rápidamente para abrir la puerta
  • - Pasa - le dije cortésmente a Samuel
  • - No tengo nada que hacer así que, pensé que sí podríamos los 2, ya sabes salir a conocer un pocos los alrededores
  • - Estoy un poco cansado Samuel - en realidad lo estaba, de hecho tenía pensado tener una pequeña siesta de la menos 30 minutos
  • - No te preocupes, le diré a cualquiera de los chicos si va conmigo - me sonrió & se dirigió directamente a la puerta, le molesto un poco lo sabía, pero no había por que no salir, sí veníamos a divertirnos un poco, no teníamos el por que estar encerrados todo el día como siempre
  • - Espera - lo tomé de la mano sin querer, el me miro & yo quite mi mano rápidamente - Es sólo que - desvié mi mirada hacia la ventana
  • - Willy? - su voz sonaba extraña
  • - Necesito que... - mordió mi labio, no quería necesitarlo en este preciso momento, o al menos eso era lo que decía mi corazón, pero mi cuerpo decía que quería estar unos minutos más con el
  • Samuel no entendía nada, pero yo tampoco sabía lo que quería, esto era un lío tremendo
  • Sin pensarlo mis manos pasaron a su cuello, fue como un instinto hacerlo, el sonrió inmediatamente
  • - Mi guille - al momento que dijo mi nombre, mi corazón comenzó a acelerarse - solo tienes que pedírmelo - se acercó lentamente a mi, parecía como sí el había leído mi mente, sus manos tomaron mis caderas & nuestras respiraciones comenzaban a chocar, esto no era lo que teníamos pensado hacer... Pero era lo que realmente quería
  • Antes de acercarse más a mi dijo unas palabras
  • - Ven vamos - su mano tomó la mía y nos dirigimos a la gran cama, que al parecer estaba un poco desacomodada, sin decir nada me acosté, mi respiración comenzaba a entrecortarse, estaba nervioso, no sabía que es lo que estaba por venir...
  • El me miro, su ojos comenzaron a inspeccionarme, su sonrisa seguía ahí y negando con la cabeza subió a la cama para después subirse sobre mis caderas
  • - Estas loco - dijo en mi odio
  • - Loco por ti - respondí en mi defensa & el sonrió aún más y
  • Sin decir más, nuestros cuerpos pedían a gritos que comenzáramos a hacer lo que estábamos empezando, así que el se acerco a mi & comenzó a darme unos pequeños besos de la frente hacia la nariz, yo sólo cerré los ojos disfrutando de aquel momento, el se paró ahí por un segundo & siguió su camino hasta mis labios, eso era lo que quería desde que llegamos, eso era lo necesitaba & de eso no cabía duda, le seguí el juego, el beso comenzaba a subirse de tono, lo tomé bien del cuello & lo acerque más a mi, hasta que se escucho a Frank decir desde afuera de la habitación
  • - Vamos a por Samuel & Willy
  • "Oh no" esto no podía estar pasando, no ahora....
  • Nosotros sin más nos separamos rápidamente, nuestras respiraciones estaban alteradas, Frank, Abel, Luzu & más de nuestros amigos sabían que había algo entre nosotros 2, pero aún no queríamos "confirmarlo como tal"
  • Se escucho tocar a Frank la puerta & después abrirla
  • El seguía hablando con Abel pero en el momento en que voltearon a vernos, sus ojos se abrieron y se miraron, los 2 sonrieron al unísono, como sí esto fuera divertido
  • - Que pasa chavales - dijo Frank en tono burlón
  • - Al parecer vemos que vosotros se están divirtiendo - soltó Abel & Frank río alto
  • - No parece lo que pensáis - dije nervioso, mire a Samuel quien también estaba nervioso por como nos habían encontrado estos 2 parguelas
  • - No claro que no Willy - bufo
  • - Lo que pasa es que estábamos jugando a las luchas - dijo Samuel, al momento en que se estaba parando a un lado de la cama
  • - Si, sí claro - dijo Abel sarcástico
  • - Enserio, lo que pasa es que estábamos jugando & después Samuel me dijo que haber quien tenía más fuerzas, el como me dijo que yo era todo un debilucho, pues era obvio que no me iba a dejar - me senté en la cama
  • - Es más, en tono de broma por que no vemos quien tiene más fuerza Frank - sonrió Samuel malicioso, sin pensarlo 2 veces Frank dijo - Hecho - lo estaba desafiando era obvio que Frank no se iba a quedar atrás
  • Me pare de la cama enseguida & los 2 estaban frente a la cama, comenzaron a tomarse de los brazos el uno al otro, era obvio que nadie podía contra Samuel, su alimentación sana, sus ejercicios, sus brazos eran realmente grandes & fuertes quien podría ganarle?
  • En eso los 2 cayeron a mi cama, Samuel estaba sobre Frank como yo lo estaba hace unos minutos, cuando Frank ya no pudo, el comenzó a reírse
  • - Ya Samuel ya - decía entre risas
  • - Hagamos una cosa, Abel tomamos una foto para IG, toma mi celular - Abel se acercó a Samuel, agarro el celular y tomo al menos unas 3 fotos
  • - Bueno, bueno ya, hacemos que les creemos que estaban jugando a las luchas cracks, les parece sí mejor vamos a conocer un poco afuera? - señalo Frank la puerta
  • - Claro - asintió Samuel quitándose de donde estaba, siguiente que Frank se paró para luego acomodando se la ropa
  • - Pues vamos - hice un ademan para que todos salieran de la habitación antes de mi
  • Me dirigí a la puerta antes de cerrarla note que Samuel estaba detrás de mi, sentí su presencia, sentí a el
  • - Me la debes - dijo en un susurro & sonrió
  • - Es que eres un tonto macho - rodé los ojos & sonreí negando con la cabeza
  • Espero les haya gustado 💕
  • Lo hice en 1 hora 😂, lo malo es que ya me están quedando sí ideas, pero ahí esta listo & hecho
2

PARTE 9

Narrada por Christopher.

Los días fueron pasando y yo seguía donde mismo. La primera semana fue la más difícil porque extrañaba mucho a mi familia y también a Alex… la verdad era que extrañaba más a Alex que a nadie. Cuando menos esperaba me llegaban los recuerdos de los momentos que pasábamos juntos: la primera vez que me dirigió la palabra, nuestro primer abrazo, nuestro primer beso…

-¿Estás bien? –me preguntó Areli.

La tercera semana transcurría normalmente como las dos anteriores; estaba en medio de una “actividad de recreación” –como la llamaba Areli.

-Sí. De maravilla –era verdad. Los recuerdos me daban las fuerzas para salir adelante.

-Bien, continuemos.

Estaba sentado con las piernas flexionadas y ella estaba frente a mí. Puso en mis manos un poco de loción aromática.

-Cierra los ojos, todavía te quedan varias preguntas por responder –asentí y continuó-. ¿Qué es a lo que más temes?

-A las personas.

-¿Por qué?

-Nunca se sabe de qué manera te tratarán. Me he dado cuenta de que cuando mejor las tratas, más se aprovechan de ti.

-No todas las personas son así Chris, tal vez tuviste una mala experiencia con ciertas personas, pero no todas son malas.

Cada respuesta que me daba, la intentaba memorizar, así era como funcionaba está actividad.

-¿Por qué ocultaste tus verdaderos sentimientos? –hizo la siguiente pregunta.

-Eso es más que obvio. Esta porquería de sociedad en la que vivimos se siente con la libertad de decirnos a quien tenemos que amar… y cuando no haces lo que ellos dicen te destruyen.

Se quedó en silencio. ¿Por fin di una respuesta que ella no se esperaba? ¡Sí, por fin logré dejarla sin argumentos!

-En eso tienes razón –dijo finalmente-. Pero nunca, NUNCA –puntualizó-, debes tomar en serio las críticas de las personas. Como tú lo dijiste vivimos en una… sociedad difícil,  y te criticarán por todo. Así que no le des importancia a lo que digan, con que tú seas feliz es más que suficiente.

-¿Entonces debo quedarme callado y aguantar todo lo que me digan?

-No. No confundas lo que te dije. Tú puedes ponerles un alto cuando quieras, nunca debes dejar que se aprovechen de ti. Sólo que debes de hacerlo de una manera sutil.

Así pasaron unas cuantas horas, me gustaban mucho esta clase de actividades; siempre que terminaba una, salía con una nueva forma de pensar. Era como si las palabras de Areli lograran llegar hasta mi interior y quedarse ahí, en lo más profundo de mi mente, recordándome una y otra vez lo valioso que era.

 

 

Ya en la noche, estaba platicando con Leonardo. Él era totalmente diferente a Areli, muchas veces lograba convencerlo de que no tenía sentido luchar en esta vida, que lo único que hacía era restregarnos los errores en la cara.

-¿Sabes, Chris? Yo veo la vida como un largo camino.

Cada quien estaba en su cama y ambos mirábamos el techo. Todavía me ponía un poco nervioso su presencia; nunca antes estuve tanto tiempo a solas con una persona.

-¿Un largo camino? –pregunté sin entender.

-Así es. Es un largo camino que está lleno de paisajes. Muchos son hermosos y otros no tanto… pero, ¿porque detenernos en un paisaje que no nos gusta si podemos seguir adelante en busca de otros mejores?

<< ¿En busca de otros mejores? ¿A qué se refiere con eso?…>>

-No entiendo lo que quieres decirme –confesé un poco avergonzado, seguro pensará que soy un tonto.

 -Mmm… Mira, en la vida pasamos buenos y malos momentos y eso lo sabes. El punto de esto es: NO –dijo con fuerza-, debemos quedarnos estancados en los malos momentos, tenemos que salir adelante. Un claro ejemplo eres tú, lo que te pasó hace mucho tiempo. Todo este tiempo estuviste recordándolo y lamentándote, y sin darte cuenta te destruyó, te hizo alejar a cualquier persona que quisiera establecer un vínculo contigo.

Hizo una enorme pausa, dejándome reflexionar.

¡Era cierto! Por estar pensando en los malos momentos me alejé de todo. Creía que cualquiera que se me acercara me lastimaría como ellos…

-Yo no tenía la culpa… ellos me molestaban por ser gay, ¡pero yo no elegí ser así! –en mi voz se notaba la indignación.

-Esas personas que te molestaban por ser gay… no sé ni cómo describirlas. Son de mente cerrada, no entienden que ser gay no te hace diferente… -su tono era tranquilizador, como el de un padre que intenta tranquilizar a su hijo después de una pesadilla.

-Pues ellos lo creen… piensan que por ser gay soy diferente de ellos.

Se levantó y se sentó en la orilla de la cama.

-Y tienen razón, eres diferente de ellos.

Me senté de golpe y le sostuve la mirada. ¡¿CÓMO QUE SER GAY ME HACE DIFERENTE?!

-Te hace diferente y mucho mejor que ellos –explicó con una enorme sonrisa-. Eres una persona que sabe tolerar, que sabe amar, que sabe escuchar, eres una persona increíble, Chris. Y si me lo preguntas creo que tienes grandes ventajas al ser gay. Eres muy sensible, pero fuerte a la vez. Eres delicado, pero eso no te quita la rudeza de hombre…

No pude evitar soltar una carcajada el escuchar eso… era lo más bonito y alentador que alguien me habían dicho respecto a mi homosexualidad.

-Ahora entiendo porque Alex, está tan enamorado de ti, eres excepcional.

Aún entre risas, noté claramente como mis mejillas se sonrojaban.

-Quiero que me prometas algo –se inclinó hasta tomar mis manos entre las suyas. Subió las mangas de mi playera dejando al descubierto las cicatrices.

-¿Qué? –pregunté muy nervioso, tenerlo tan cerca hacía que mi corazón se acelerara como loco.

-Sólo quedan tres días… y te irás –comento un tanto triste-, pero por favor prométeme que jamás volverás a lastimarte de esta manera –pasó su dedo índice suavemente por las marcas que estaban en mis manos; haciendo que leves descargas eléctricas recorrieran todo mi cuerpo.

No sabía de qué manera reaccionar, nadie se me había acercado tanto, a acepción de Alex.

-Lo… lo prometo –dije tartamudeando.

-Y no dejes que nadie te haga sentir menos –añadió sin soltar mis manos.

Las palabras no lograron salir de mi boca… lo único que pude hacer fue asentir.

-Bien, ahora duerme, mañana tendrás un día muy pesado con Areli; recuerda que casi todo el día tienes Defensa Personal.

Se acercó tanto a mí, que no me quedó más opción que recostarme… con las mantas me cubrió hasta la barbilla.

-Que descanses, Chris.

-Gracias, tú también descansa, Leo.

Las clases de Defensa Personal habían empezado desde la segunda semana. Me avergüenza admitir que nunca he podido ganarle a Areli… pero es que ella era realmente fuerte, estoy seguro que podría vencer a cualquier hombre que se le atravesara.  Siempre me repetía al finalizar la clase “Nosotros te ayudaremos a defenderte mental y físicamente…”, y me gustaba mucho esa idea.

Me quedé profundamente dormido recordando las peleas que había tenido con ella, siempre me hacía quedar como un debilucho… pero era divertido.

 

-Chris, despierta.

Abrí los ojos y vi a Leo parado a un costado de mi cama. Traía puesto un cambio de ropa similar al que Areli usaba en las clases de Defensa personal; un pants muy holgado de color gris, y una playera blanca.

-Buenos días –saludé adormilado.

-Buenos días –mostró una amplia sonrisa-. Hoy tendrás una clase especial. Areli y yo,  te estaremos esperando en la sala de entrenamiento.

¿Clase especial? ¿A qué se refería con eso? Siempre que despertaba, Leonardo ya se había ido, ¿por qué seguía aquí?

Busqué la ropa más cómoda que tenia y me cambié. Corrí hacía la sala y los vi ahí… a los dos.

-¿A qué te referías con “clase especial”? –pregunté al entrar.

-Bueno, Areli solo te ha enseñado a defenderte, pero yo te enseñaré a atacar –dirigió una mirada burlona a la chica-. ¿Estás lista?

-¡Lista! –gritó emocionada.

-Observa cómo es que se debe golpear a una chica –bromeó.

-¡Jamás golpearía a una chica! –respondí sorprendido.

Areli y Leonardo, se posicionaron en el centro de la sala, uno frente al otro. Leonardo cerró ambas manos formando puños, y subió las manos a altura de su pecho. Areli hizo lo mismo, a diferencia que ella tenía los dedos desplegados. La chica pelirroja esquivó  ágilmente cada uno de los golpes que venían hacia ella, Leonardo reía,  pero entre más pasaba el tiempo más se notaba su impotencia al no lograr acertar ni un solo golpe. Finalmente Areli detuvo uno de los ataques y atrapo el brazo; lo hizo girar con tal fuerza que Leonardo quedó tendido en el suelo.

-¿Quién iba golpear a quién? –preguntó Areli muy agitada.

-¡Cállate, sólo tuviste suerte! –espetó entre risas.

 

Todo el día no la pasamos en esa actividad, fue uno de los días más divertidos que había pasado con ellos; nunca en mi vida reí durante tanto tiempo.

 

 

 

Por fin llegó el día. El mes terminó, al fin podré ver a mi familia, y a Alex, ¡Por fin podré ver a Alex, después de un largo mes!

-El tiempo se pasó volando, ¿no? –preguntó Areli, haciéndome recordar el primer día que llegué ahí.

Los tres estábamos parados al final de los tres pequeños escalones que estaban ante la puerta principal. A lo lejos pude ver el auto de mis padres, se acercaba a un ritmo lento pero seguro.

-Este no es un adiós, ¿verdad? Prométeme que nos veremos después.

Volteé a ver a Leonardo, ¿estaba triste? Su mirada me decía eso.

-Eso tenlo por seguro.

Entre los dos me abrazaron… sabía que no era una despedida y eso me ponia muy feliz.

Cuando mis padres llegaron me abrazaron de igual manera, como si hubiera pasado una eternidad sin vernos. Se despidieron de Areli y Leonardo y nos fuimos. Tenía le numero personal de ambos, y nos veríamos cada que quisiéramos.

Al llegar a mi casa una gran alegría me inundó al ver que Alex, me esperaba en la entrada de mi casa. Apenas se detuvo el auto y corrí hasta él, que me esperaba con los brazos abiertos.

<<No lo beses, no frente a tus padres>> me dije antes de llegar a él.

Cuando estuvo a mi alcance lo abrace con todas mis fuerzas, el con sus manos en mi cintura me levantó unos centímetros del piso y  giró varias veces. Sentir nuevamente su cercanía me hacía la persona más feliz de mundo, no me había dado cuenta de lo mucho que lo extrañaba.

-No sabes la falta que me hiciste –Alex, me ganó las palabras.

Sin decir nada más, obedecí a mis impulsos y lo besé. El dulce sabor de sus labios hizo que mi cuerpo se tensara y que grandes descargas eléctricas recorrieran mis extremidades.

-Te amo –dije al separar nuestro labios.

(Aquí esta la novena parte :D Espero y les guste).

Wigetta : RULETA RUSA / Capitulo 14

Decisiones…

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Por lo general, las decisiones de Vegetta como líder sebasaban siempre en buscar el bienestar de su grupo. A veces, diferentes situaciones que a lo largo de los años se han desenvuelto con todos y cada uno les hacía darse un tiempo en el que aportaban sus propias opiniones al respeto antes de tomar una decisión final. Muchas veces la opinión de todos o de los principales otros seis más cercanos para él se hacían de más importancia cuando eran involucrados, por ejemplo, en peleas de grandes escalas por otras organizaciones rebeldes. Si buscaban problemas y venían a su barrio a por los mismos ninguno se quedaba de brazos cruzados, siempre recaía en mantener el orden y con ello está claro que más de un rasguño, fractura como también la pérdida de algunos compañeros se llevaron a cabo. Ya había pasado casi un año desde la última vez que se vieron involucrados en cosas así y no fué tan grave para su suerte porque tampoco eran tan fuertes. La razón por la que muchos otros grupos ajenos odiaban a los RR era porque la mayoría ya sabía que no eran la misma clase de ratas que ellos, mientras que drogadictos que hacían lo que fuese por un poco de dinero mataban, robaban, secuestraban, etc. a cualquier persona, los de RR encontraron la forma de convivir sin la necesidad de cosas así, se aliaron a gente importante aceptables de la sociedad pertenecientes tanto independientes como hasta del propio gobierno, tenían cierta protección que otros no poseían a pesar de ser completamente anónimos, mejor era así ya que ni siquiera de aliados se podía confiar por completo, si asesinaban eran de pedidos a aquellas molestias que interrumpían y ahí esas molestias eran esos grupos que se ganaron su odio. En conclusión, mientras hicieran todo cuidando sus identidades podían hacer una vida normal.

Cráneo Negro se lleva la mayor de las malas reputaciones y más de una vez tuvo varios contratiempos con la policía, mejor era si todos ellos no existieran, con los de RR quedaron prácticamente neutrales, “no te molesto si no me molestas, no buscaré peleas si no me buscas pelea”, eso no quería decir que los dejaran hacer lo que quisieran después de todo estamos hablando de asesinos expertos en el sigilo y técnica, pero deshacerse de uno o dos sin levantar sospechas no acabaría con todos, menos sabían de cuantos se trataban en realidad o en donde se escondían. Por su bien era que por ahora no se liaran en una guerra.

Descubrir que ese grupo buscaba a Guille no era una bonita noticia, lo más lógico de pensar era que se enteraron de la huida de su casa, un chico así rondando sin rumbo por las calles era un platillo servido para quienes buscasen dinero en recompensa.

Mantenerlo escondido era una pérdida de tiempo, tener a un inútil viviendo a expensas de los RR no lo soportaría ninguno. Si descubrían donde estaban conllevaba  a una pelea y eso se quería evitar. Todo hubiese sido más sencillo si sólo se trátese de unos debiluchos pero no, ahora la situación se dió vuelta de una manera perjudicial tanto para Guillermo como del clan. Pero… ¿acaso ellos debían responsabilizarse de cuidar a ese muchacho? ¿Era necesario tener que cuidarle poniéndoles en esta condición? ¿No, verdad?

El silencio de Vegetta le hizo deducir a Staxx de que su líder y mejor amigo estaba dudando ¿Por qué dudaría entre el bienestar del grupo a la vida de un muchacho? Si Guillermo era un simple juguete para pasar su tiempo y solo se estaba divirtiendo con su presencia y problemas que pasaba entonces no habría dilema alguno en volver a tirarlo a la calle de donde lo recogió, suena duro considerar a una persona así pero el mismo Vegetta lo dijo, solo era un juguete ¿Qué tanto apego puede sentir una persona a un “objeto”?

- ¡Vegetta! – Staxx levanta la voz sorpresivamente haciendo que su compañero espabile.

- No me distraigas, estoy pensando – aunque lo hizo volver físicamente por unos segundos se volvió a perder en su mente buscando la solución más conveniente.

- ¿Pensando? ¿Qué tanto tienes que pensar? – su tono de voz sonaba irritante – dejar al chico irse y que se las arregle solo es la respuesta.

Vegetta le miró a los ojos pero no respondió nada, sabía que su amigo tenía razón y seguro los demás miembros le dirían lo mismo, ninguno se metería en problemas por un simple chico y hasta él mismo lo pensaba “prefiero evitar esta clase de inconvenientes por culpa de un simple muchacho” ¿y por qué no podía decirlo?

- O en cambio que le hayas tomado cariño y de todas formas quieras protegerle –

Esto último elevó su ritmo cardíaco. ¿Acaso escuchó bien? Era imposible haberle tomado esa clase de cariño si era la que imaginaba que pensaba Staxx, ¿se le había ido la cabeza diciendo algo como esto? Guille no era nada de él, sólo era para pasar el tiempo ¿tomarle cariño? ¿Cómo se le puede tomar cariño a un patético niño que no sabe ni cuidarse?

- No le he tomado cariño! – Eleva su voz enojado – no voy a poner a mis compañeros en peligro si llegan a descubrir que Guillermo está con nosotros, menos lo andaré escondiendo –

Staxx sonríe de forma sarcástica y dibuja una expresión en su rostro transmitiendo burla.

- y aún así te enojas que lo haya dicho y lo llamas por su nombre –

De nuevo reinó un tenso silencio…

- Si quieres mi opinión – el morocho suspira recostándose para clavar su vista al techo – voy a poner a los chicos primero a una protección egoísta de un nuevo – vuelve a mirar a Vegetta – pero si lo eliges a él… -suspira- te ayudaría, sabes que yo te apoyo en todas tus decisiones.

El castaño se sorprende al escuchar esas palabras.

- ¿Estás diciendo que a pesar de que tu vida corra riesgo ayudarías a un debilucho como él? –

- Le ayudaría para ayudarte, hay una gran diferencia –

De pronto, la puerta se abre con la presencia de Alex captando la atención de los dos dentro de la habitación y si apareció Alex eso significaría que el protagonista de su conversación también se haría presente. Detrás, a unos pasos, estaba Guille que se acercaba como un cachorro asustado sin saber cuál era el destino que le esperaba, su mente era un completo caos de si lo ayudarían o si lo dejarían sin apoyo alguno. Se imaginaba los posibles escenarios que le esperaban si es que terminaba de nuevo en las calles, muchas dudas y temores, si volver a casa, ir a la policía, escapar y mantenerse oculto ¿Qué debía hacer?, pero si al final lo seguían ayudando ¿de qué manera perjudicaría a los demás? ¿Por su culpa morirían personas? ¿Se molestarían con él por meterles en este conflicto? ¿Él también tendría que enfrentarse a estas personas si lo llegaban a encontrar? ¿Sería capaz de matar a alguien priorizando su vida? Tantas preguntas, parecía que nada saldría bien…

Cuando Vegetta le mira capta enseguida las heridas leves provocadas por el cuchillo de su compañero lo que le hizo poner de pie y caminar hasta él. El primer impulso que tuvo el morocho fue de retroceder un paso pensando que le haría algo malo por haberse enterado de quienes lo buscaban y todo lo sucedido por su culpa, pero se sorprendió cuando su brazo es levantado, Vegetta mira sus cortes con detenimiento por unos segundos y luego aparta su mano.

- Ve a darte una ducha en el baño de la habitación donde dormiste, bajo el lavabo también hay vendas. Almorzaremos en un momento – dicho esto empuja a Alex hasta los sillones para que se siente. Dió una última mirada a Guille esperando a que obedezca y haciéndole caso se marcha quedando ahora los tres solos.

- ¿Lo echaste para que hablemos en privado? – Alex se acomoda al lado de Staxx.

- Pensé que le dejarías más heridas, te contuviste y parece que lo aprobaste ¿Por qué? – Vegetta le mira muy serio apoyando sus codos en sus rodillas y estrujando sus dedos con ansiedad.

- Mmm – el de baja estatura no sabía muy bien que responder porque tampoco entendía con claridad porque le había dejado tan fácilmente, pero algo veía en ese chico que no podía evitar sonreír casi de forma imperceptible – pues, es torpe, débil pero no es tan tonto como parece, con un par de horas me hizo dar cuenta que es de aprender rápido, es inteligente, me tomó con la guardia baja en último segundo. No me agrada del todo pero con solo mirarle te da una sensación de confianza y que realmente quiere ser más fuerte – dice esto decidido y se gira a mirar a Staxx que lo veía estupefacto.

- Espera – ordena sus pensamientos – a ti no te gustaba para nada, decías que lo odiabas que no te gustaban los cambios ¿y ahora lo halagas? – Staxx no sabía si reírse o burlarse.

- Si pero no había tratado con él, tampoco lo estoy halagando como dices, solo que sería interesante ver como aprende más y probar que tan serio es a todo esto –

- ¿Entonces dices que está bien que se quede sabiendo quienes lo buscan? – habla Vegetta que tenía una expresión como si estuviese peleando en su propia mente.

Alex quería contestarle negativamente, que lo deje ir y así volver a la paz que tenían pero también pensaba en su líder y también pensaba en Guille desde el lado de considerarlo un posible “compañero”, aunque sea un miembro temporal no dejaba de ser parte de ellos y nunca han abandonado a ninguno antes, sea el problema que sea, haya estado hace cinco años como esté hace uno o dos días no había diferencias. Si le descubrían y debían pelear ¿acaso han retrocedido con miedo ante estas confrontaciones? ¡Claro que no! Nadie era más fuerte que su grupo.

- Me da igual quienes lo busquen, no significa que lo encontrarán enseguida, hay tiempo para que entrene más y nadie puede contra nosotros ¿acaso piensas que somos débiles? – se ríe.

Entonces antes que cualquiera volviese a hablar, la puerta se vuelve a abrir esta vez con extrema rapidez entrando con desesperación Rubius y detrás de él Mangel que se veía más tranquilo. El primero se para a poca distancia mirando a Vegetta como si esperara a que le dijera algo, que le informara de su decisión.

- ¿Qué sucede? – le pregunta con desánimo su líder.

- No lo dejarás ir ¿verdad? – respiraba con dificultad muy preocupado queriendo escuchar algo bueno.

Vegetta no entendía la actitud de los chicos, todos parecían estar del lado en que Guillermo se quede a pesar de haber sido por capricho suyo el que terminara en este lugar, aunque no tenía la intensión de que sus compañeros le conocieran, tarde o temprano seguro se enterarían porque él no era de recluir a personas de esa forma, hizo una excepción con ese muchacho para matar un poco su aburrimiento y ahora cuando había una oportunidad de que se largue y nadie pasase por problemas ¿lo querían proteger? Cierto orgullo sentía con estas posturas que habían tomado porque antes no se preocuparían tanto por alguien así, antes les daría igual si lo dejaban morir. Mientras todos estaban en silencio recibía mensajes por parte de otros miembros y también de Luzu y Lana, todos apoyarían la decisión que tomase pero también la mayoría le decía que pase lo que pase si debían ayudar a ese chico, lo harían. Estas personas, todo el tiempo que convivieron crearon un vinculo inimaginable, una familia, donde todos se cuidaban, donde todos se complementaban, es una familia que no quería perder por nada en el mundo.

Al poco tiempo vuelve a aparecer Guillermo aún con esa expresión de miedo en su rostro, el líder aún no había dicho a que respuesta había llegado, solo se puso de pie y se acercó hasta la puerta.

- Vayamos a comer, dejemos el tema atrás, luego diré que haré – siguió caminando mientras es seguido por los demás.

Se dirigieron hacia el comedor del hotel, no había muchas personas ya que no era un hotel muy sobresaliente pero si tenía algunos huéspedes que también almorzaban, algunos solos, otros con amigos o familiares. Tanto como Vegetta, Staxx, Alex, Rubius, Mangel y Guille se ubicaron en unas mesas como si fuesen otras personas más que tenían habitaciones en ese lugar, no llamaban la atención y se mantenían tranquillos.

El grupo conversaba entre sí de cosas varias, de tonterías, noticias que habían escuchado, cosas sin sentido que hicieron que Guillermo también se relaje y pudiera alimentarse con normalidad, hacía días que no comía sin prisa ni tensiones, tampoco quería pensar mucho en su situación o se le volvería a cerrar el estómago pero ahora estaba un poco mejor y las risas de los demás le ayudaban a esto.

Mangel se enojaba porque Rubius le quería quitar parte de su comida, lo que él más detestaba. Alex conversaba con Staxx y Vegetta de varias cosas. Guille solo miraba porque se sentía fuera de lugar aportando algo aunque de vez en cuando notaba cierta mirada en Staxx, una mirada que no sabía si era porque quería que hablase o que no debería estar allí, la verdad no le podía entender, mejor decidió seguir callado para no molestar. Los demás desconocidos se iban marchando quedando en el lugar solo ellos.

- Dime Guille – Staxx comía un trozo de pan mientras deja la conversación con los otros y centra su atención en el silencioso chico - ¿serias capaz de matar a alguien?

Todos se quedan callados mirando al mismo tiempo a esos dos.

- Hey, ¿Cómo vas a preguntar eso Staxx? – se les une Rubius que había escuchado eso como fuera de lugar.

- ¿Qué hay de malo? Es importante después de todo es su vida la que peligra – sin quitar los ojos del más débil espera su respuesta.

Guillermo se había puesto nervioso con aquellas miradas posadas en él, matar a alguien no es algo tan fácil de hacer como si de respirar resultase. Hay que tener mucho coraje y frialdad para quitarle la vida a alguien, igual no debía contestar nada para hacerles saber que él sería inútil en una tarea así, probablemente porque aún no se veía con un verdadero peligro cara a cara donde dudar le costaría la vida, ya pasó en aquella situación donde apuntó con el revólver a Vegetta hacia el rostro sobre el escritorio y no tuvo el valor de jalar el gatillo, “Aprecia la vida de las personas que valen la pena , nunca dudes en dispararle a alguien que sea peligroso”, fueron sus palabras.

- No lo sé – baja su mirada – no puedo afirmar que lo haría para protegerme, no he estado en esa situación de peligro, quizás si sienta que estoy por ser asesinado, solo quizás mi cuerpo reaccione diferente, aunque prefiero no quitarle la vida a nadie, no sé de lo que sería capaz todavía –

Staxx sonríe.

- Y si alguno de los de aquí sentado ahora tratara de matarte ¿Qué harías? ¿Seguirías dudando? –

- ¿A queh quieres llegar Staxx? – Hasta Mangel deja su comida de lado para meterse en la conversación.

- Debe entender que cualquier cosa sin previo aviso podría suceder, nosotros ahora estamos tranquilos pero nunca nos encontramos con la guardia baja, si se ve alguien sospechoso, si sentimos peligro y demás cosas, siempre estamos pendientes, si este chico se sigue quedando con nosotros ¿qué sucede si de la nada lo descubren y lo matan porque no supo ponerse a la defensiva? Pudiendo disparar antes que su enemigo ¿Qué pasa si no lo hace y al final muere? Es como que nada tendría sentido hacer algo si su destino termina siendo ese – apoya con fuerza su mano contra la mesa – más te vale que juntes el valor necesario hasta que ese día llegue, no te vuelvas una rata fácil de matar– se pone de pie dejando los cubiertos a un lado y se marcha por su cuenta.

Guillermo se sentía como si hubiese sido reprendido.

- A veces él puede ser así de duro pero lo dice por tu bien – Rubius apoya su mano en su hombro – no nos decepciones ¿si?

- Claro… - le responde algo intranquilo.

Ojala no tendría que pasar por este dificultoso obstáculo en su vida, ojala todo fuese una pesadilla en la que era cuestión de tiempo que despierte y su vida volviese a la normalidad, ojala hace un año atrás no hubiese perdido a sus padres, ¿Cómo sería su vida ahora si aún estarían con él? La tristeza de su corazón aún no había sanado pero debía ser fuerte por ellos y vivir, vivir superando cada piedra que se le atraviese y si lo lograba con la ayuda de estas personas, entonces ya no tendría peso en su vida.

Alex, Rubius y Mangel seguían a su tontería pero Vegetta ahora comía con lentitud con una mirada perdida…

Cuando todos terminan de comer y se levantan para marcharse, Vegetta toma del brazo a Guille.

- Vamos a tu habitación, debo hablar contigo – le susurra al oído.

Su corazón latió en un golpeteo intenso, primero porque desconfiaba el estar en una habitación a solas con ese sujeto, por más que ahora no fuese tan extraño como antes, de todas maneras siempre se imaginaba lo peor a su lado, si le haría algo pervertido o no, pero también estaba inquieto y preocupado por saber su decisión, ¿le diría acaso lo que harían a partir de ahora? Si debía ser más fuerte, entrenar, ganarse su lugar o le diría que lo abandonaría, todo podía ser. Su corazón cada vez latía con más vigor.

Mangel, Alex y Rubius entienden que debían hablar a solas por eso siguen caminando.

Al llegar a la habitación Guillermo se queda de pie escuchando con atención.

- Siéntate en la cama – le ordena el líder.

Le obedece sin vacilar. Vegetta se sienta a su lado mirando fijamente a la puerta, como negando a verle a los ojos, se sentía cierta tensión, una tensión que no le agradaba para nada.

- Espero entiendas lo que voy a decirte y quiero que te quedes tranquilo – se vuelve a poner de pie parándose frente a sus ojos.

- ¿Qué cosa? – su ansiedad iba en aumento, lo que menos quería escuchar era algo malo, algo del cual derrumbara todas sus esperanzas y no lo esperaba, no quería tampoco, pero algo le estaba haciendo saber, ya sea el ambiente o esa actitud de Vegetta en no querer verle a los ojos que ya le estaba informando que escucharía lo peor que se había imaginado.

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- Basicamente a mi me da igual si algo te pasa, todo este tiempo pensé que sería divertido molestarte un poco, nunca pensé que todo se saldría de control de esta manera, muchos menos esperaba que te involucraras con mi grupo. Ahora tu presencia nos está perjudicando – suspira colocando sus manos en sus bolsillos – los demás chicos puede que no tengan problema en ayudarte pero la verdad, yo no quiero envolverlos en una pelea. No voy a estar escondiéndote todo el tiempo, tarde o temprano te encontrarán y si mis compañeros toman carta en el asunto, significa que algo podría pasarles. Ellos son mi familia y pondría mi pecho en la bala por cuidarlos, no los voy a poner en la mira del arma por ti, tú no eres más importante que ellos. Eres un juguete, un objeto que no pienso conservar si eso significa lo que dije.

Al morocho se le estaba dificultando respirar y sentía que sus ojos se empezaban a aguar, no salía ni una palabra de su boca.

- por eso – ahora lo mira a los ojos, sin dudas, con la frialdad del primer día en que le conoció – estarás solo en esto, debes marcharte.

Esas palabras su mente se negaba a entender por completo, ¿le dijo que debía marcharse? ¿Lo estaba echando? ¿Era verdad esto o escuchó mal?, claro que antes el “debes marcharte” lo hubiese hecho muy feliz, era lo que buscaba desde un principio pero porque no sabía que había personas peligrosas buscándole, ahora esas palabras eran su sentencia de muerte. Solo allí afuera, era imposible sobrevivir. Sentía que se largaría a llorar en cualquier momento, era una pesadilla. Le estaba invadiendo la desesperación de tener que sobrevivir a su suerte y era aterrador porque si volvía a su casa viviría con la paranoia de ser atacado cuando menos lo piense ¿y si sus tíos peligraban por su culpa? La policía venía soportando desde hace mucho a esa gente y ni podían enfrentarles, era inútil.

- ¿marcharme? – toma aire y busca la forma de convencerle para no irse – yo no puedo solo, voy a morir, si me secuestraran no sé que horrores pasaré, entiendo que tus compañeros son importantes, entiendo que no me ves de la misma manera que ellos, pero te prometo no ser una molestia – su voz se escuchaba temblante- seré fuerte, no dejaré que alguno pierda la vida por mi culpa.

- Ya tomé la decisión –

- ¡por favor! – se pone de pie apoyando sus manos contra su pecho, cerrando su puño en lo que la remera se empezó a arrugar,no dejaba de temblar – no me dejes allí afuera! Tengo miedo… - seguía conteniendo sus ganas de llorar.

Vegetta toma sus manos y las aparta con brusquedad.

- deja de suplicar, vete a un lugar lejos y mantén tu rostro oculto, has una vida nueva, seguro alguien te dará trabajo o espera a que la policía te ayude en algo pero tú ya no estás bajo nuestra protección, ya no cambiaré de idea –

Guillermo se abalanza contra él haciendo que pierda el equilibrio y cayera de espaldas contra el suelo.

- hey! – Vegetta le toma de los hombros para quitarle de encima.

- ¿No hay nada que pueda hacer para que me ayudes? ¿realmente poco importo? ¿tan poco ves que vale mi vida para saber que terminaré mal si me dejas solo? ¿sigo siendo un simple juguete para ti? – se queda sentado arriba suyo aprisionándole con sus piernas con la intensión de no quitarse de encima mientras que sus ojos llenos de lagrimas comenzaban a dejar caer algunas gotas sobre su rostro – por más fuerte que sea si vienen a buscarme no podré hacer nada por eso si los tengo a mi lado a ustedes puedo estar seguro de que tendré su apoyo, no porque los quiera poner en peligro si no porque también quiero verlos como mis compañeros y si ustedes pasan por algo peligroso quiero tener el valor de que yo también les ayudaré, hare lo posible para hacerme cargo, por eso te lo suplico, ayúdame –

Vegetta le veía sorprendido teniendo a ese chico sobre él, tan desesperado por querer su ayuda, a pesar de que él mismo era un ser peligroso, aún así prefería quedarse con su grupo, tenía más miedo por los que querían buscarle que por los RR, ¿Cuándo fue que entró en esa confianza? ¿Cuándo dejó que este chico ganara la comodidad para considerarse uno más de ellos? ¿Cuándo perdió ese miedo? ¿lo perdió o se está enfrentando a él?

- Ya te dije que n…-

Cuando iba a volver a negarse sus palabras se interrumpieron cuando siente algo suave contra sus labios, algo que lo tomó por sorpresa. De una manera inexperta, intranquila y con un temblor angustiante, el morocho se abalanzó con desenfreno para besarle. Por unos segundos se quedó helado porque no lo esperaba para nada pero cuando volvió a sus sentidos, con mucha fuerza lo quita de encima cambiando las posiciones. Vegetta se quedó encima tomando ambas muñecas con mucho enojo.

- ¿Qué piensas que haces? – le pregunta cabreado por la locura que había hecho ¿acaso quería manipularle ahora?

- Auch! – sus muñecas le comenzaban a doler y no sabía que más hacer para convérsele por eso eligió la opción más degradante que se le ocurrió, lo más bajo que podría llegar a caer – había cosas que tu no hacías ¿verdad? Evitabas hacerme cosas que me hicieran caer en la locura y no superar, me has acosado pero nunca llegaste tan lejos. Cualquier enfermo me habría torturado, y hacer de mi cuerpo un verdadero juguete. Dices que solo soy un objeto pero aun así me has tratado como una persona, si no tendría valor como persona todo sería diferente, por eso a pesar de que mi vida corre peligro contigo porque no sé que me harás, a pesar de eso confío en ti, prefiero que me mates tu a que lo haga algún otro psicópata y no digo esto porque quiera morir o porque no le vea sentido a mi vida, pero quiero que me protejas, quiero tu ayuda y si con eso debo poner mis manos en el fuego por ti o si debo dejar que me hagas lo que quiera entonces – respira hondo – entonces te dejaré hacer lo que quieras, puedes tomar mi cuerpo si quieres.

Era la primera vez que Vegetta se veía en una situación así, nunca algo le había puesto tan ansioso como las palabras de este débil chico o no tan débil porque había que tener coraje o pisar fondo para llegar a tomar esa decisión. Pero a pesar de eso, sexo podía tener cuando quisiese, muchos daban esos servicios en el barrio, hacerlo con Guille no le daría más satisfacción aunque tuviese ahora su aprobación, no ganaba nada. Entendía su desesperación pero su grupo seguía estando primero…

- Rechazo tu oferta –

Todo parecía haberse desmoronado a su alrededor, Guillermo no tenía más palabras que decir, ¿esto era el fin?

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:‘v Maldito Vegetta. pero entiendan el amor que le tiene a sus amigos, él es buena gente. ¿que pasará ahora? ¿la desesperacion de Guille le hara seguir insistiendo? ¿los demás miembros estaran de acuerdo con esto? si al final Guille se queda sólo ¿que le pasará? :T se vienen salseos conflictivos y emocionales, pasará una tormenta del cual se verá si viene la calma o más tormenta :> deberan esperar al próximo capitulo para saberlo. sucederá algo interesante :>

Wigetta : RULETA RUSA / Capitulo 13

Alex

-

Y ahí estaban esos dos, solos en aquella gran habitación y en lo que el morocho no podía comprender el porqué ahora el chico de baja estatura había tomado el lugar de Vegetta así de pronto, al parecer tenía una vaga idea en su mente de la razón que no era otra más clara que el de entrenarle o algo así, tenía una indecisión con esto porque ese muchacho no se veía muy colaborador de su parte más por esa mirada de estar enfadado todo el tiempo, o esa era su expresión natural en su rostro o realmente algo  le molestaba aunque no podía culparle, estaba siendo una molestia para todo el grupo y lo sabía.

Verle tan serio y moviendo ese cuchillo de un lado a otro le hacía entrar en una concentración de que si o si no podía distraerse o tomarse todo a la ligera. No conocía para nada a ese chico y la primera vez que se vieron justamente una daga cruzó a centímetros de su rostro lanzada velozmente por esas manos cuya experiencia con dicho objeto se notaba. Cualquiera que lo viera, la primera impresión que se llevaría sería la de “este sujeto es peligroso”, bueno ¿Quién no lo era en este lugar?

La mirada de ambos se cruzan y Guillermo no pudo evitar balancearse levemente hacía atrás pero no quitó sus ojos del cuchillo, es que no sabía si le atacaría en cualquier momento pese a que él estuviera desarmado. Alex volvió a bajar su mirada y abriendo un lado de su abrigo saca otra de esas filosas armas para arrojarla sin mucha fuerza frente a los pies de Guille.

- Tómala –

Con esas simples palabras, sin vacilar le obedeció y tomando su empuñadura levanta el cuchillo. Su cara podía verse reflejada en la hoja cuya parte del filo era delgada y sin imperfecciones, seguro hasta podía ser capaz de cortar lo que sea como si fuese manteca pero no se molestaría en corroborarlo.

Alex ahora no quitaba su mirada de débil chico que tenía a pasos de él, se dio cuenta de esa expresión de temor tan cobarde pero al mismo tiempo enfrentándole como si le estuviese diciendo “tengo miedo pero no bajo la guardia”, por lo menos sostenía el cuchillo con intensiones de defenderse pero estaba más que predicho que si seguro se acercaba, éste no tendría el valor de lastimarle aunque era imposible que le llegue a lastimar si se animaba a atacarle. Lo único que podía darse cuenta y le daba un punto a favor, correspondía a que Guillermo trataba de lo posible de lucir fuerte y no dejarse rendir por el terror, trataba de tomarse en serio todo esto por mas peligro que corriese, cualquier otro estaría sólo temblando y pensando en salir corriendo…

Había un silencio profundamente incómodo y ninguno de los dos se movía… no por mucho.

El pie del más débil se mueve un centímetro provocando un sutil ruido y eso ocasiona el primer movimiento de ataque…

Vegetta terminaba de darse una ducha y secaba su cuerpo con una toalla, lucía pensativo, reflexionando u ordenando su mente en sí porque por alguna razón se estaba sintiendo débil, no débil físicamente, era más por parte psicológica y esa era la razón de que se estuviese enfocando en una confusión que no lograba encontrar la raíz ¿pero por qué? Hacía ya varios años que no tenía esa sensación extraña de que algo estaba mal. Esos años en que no podía oponerse a su padre y se sentía un debilucho ante su presencia, esa sensación irritante, no era tan igual a la que tenía cuando estaba su padre, era diferente pero al mismo tiempo incomoda ¿Por qué?

Tampoco podía sacarse de la cabeza ese momento, minutos atrás, cuando sintió esa tibia mano en su mejilla temblorosa pero dejando el miedo de lado seguida de palabras de ese chico sin vacilar, ese instante fue como si ambos fuesen personas diferentes porque el más débil parecía lucir más fuerte y el más fuerte parecía haberse suavizado solo con esa simple acción. Se supone que Vegetta transmita miedo, respeto, se supone que Guillermo se sienta intimidado como anteriores veces ¿acaso estaba siendo muy compasivo? ¿Estaba comenzando a darle una imagen de confianza en el que podía poner las manos al fuego sin quemarse? ¿Esa imagen estaba dando? De ser así debía cambiarlo cuanto antes porque sin miedo, sin esa ansiedad de sentirse en peligro constante no se podía crecer, no se puede ser más fuerte, de esa manera creció Vegetta, el miedo es la base del crecimiento ¿pero porque ahora tenía la necesidad de ver más expresiones compasivas y cálidas por parte del morocho que de temor? Si no cambiaba rápido estos pensamientos se vería en problemas, no estaba siendo él mismo. El muchacho era su juguete, un mero objeto para pasar el rato, todo esto era lo más similar a un juego, sólo eso debía pensar aunque su rostro en el reflejo del espejo no se notase muy divertido que digamos…

Por otro lado, Luzu bebía un café en su auto mientras vigilaba estacionado frente a la casa del hombre sospechoso cualquier movimiento o visita inesperada que pudiera encontrarse, la idea era que alguno de los verdaderos responsables de que estuviesen buscando a Guillermo contacten con ese sujeto, del cual ya tenía interferido los teléfonos, o vallasen directamente hasta esa casa. Por lo menos necesitaba un rostro para luego realizar la posterior investigación y resolverse las dudas.

Había estado vigilando toda la noche, pensó que quizás esto tardaría más de lo que creía ya lo deba por hecho pero no fue así. Una moto con dos sujetos aparecen de repente deteniéndose a varios metros de él, por suerte los vidrios del auto eran polarizados. Los hombres descienden muy tranquilos pero observando de un lado a otro, como si estuviesen asegurándose de no ser vistos. Por supuesto, no se imaginarían que estuviesen siendo vigilados, quizás la mejor opción era haberse cubiertos sus rostros pero se verían más sospechosos, de todas maneras ¿Por qué tendrían la intensión de ocultar sus identidades? No lo hicieron, después de todo nadie sabía que es lo que estaban haciendo y ni pensaron que los RR los estuviesen buscando porque tampoco sabían que Guillermo Díaz estaba con ellos.

Esos sujetos, Luzu ya los había visto anteriormente, en el típico grupito que se metía en problemas con la policía, ese típico grupito de delincuentes que no sabe hacer otra cosa que ser una plaga entre las personas, eran unos de los tantos que conformaban los del Cráneo Negro, personas en los que más de una ocasión se metieron con los de su barrio, en más de una ocasión se metieron con sus trabajos y los de RR se involucraron en peleas con esta gente asesinando a varios y también perdiendo algunos de sus propios miembros. Estos no ocultaban quienes eran pero eso no significaba que supieran todos sus rostros, algunos de ellos podrían andar de aquí para allá y no se darían cuenta que eran de ese grupo peligroso.

Muchas veces, los de RR sabiendo que algunos de los de Cráneo Negro andaban merodeando por diversos lugares, los dejaban tranquilos sin importar lo que hicieran, los tenían vigilados pero no se oponían a ellos para evitar confrontaciones. Aunque ambos grupos se odiaran, cada uno era como su propia mafia en lo que solo en casos extremos o conflictos provocados que los relacionaran entre ellos se verían en alguna pelea. La realidad era que todos los miembros de RR querían matar de una vez por todas a todos los de ese grupo que solo estaba para dar problemas, robando, matando gente sea inocente o no, metiéndose en asuntos ilegales y de droga, etc. Si no lo hicieron antes era porque no sabían de cuantos lo conformaban y querían evitar perder la menor cantidad de miembros posibles ¿Qué harían ahora? Luzu no tenía dudas de que esos dos eran de Cráneo Negro, si mantenían oculto a Guille todo estaría tranquilo pero ¿Qué pasaría si descubrían con quienes estaba? ¿Lo dejarían en paz o correría sangre?

El farmacéutico los deja entrar a la casa y al cabo de varios minutos, los sujetos salen como si nada hubiese sucedido y se marchan por el mismo lado del cual llegaron. Luzu desciende de su auto y se acerca hasta la puerta para golpearla varias veces, si no estaba equivocado no sería atendido y fue así porque nadie le abrió la puerta, tuvo que hacerlo por él mismo. Ingresó cuidadosamente para no dejar indicios de que estuvo allí y encontró sobre la alfombra de la sala el cuerpo de ese hombre apuñalado. Exhaló un largo suspiro y se dió la vuelta para largarse de allí. Pobre hombre que no tenía idea de con quienes se había metido, era claro que las cosas terminarían de esta manera.

Unas gotas de sangre caen sobre el suelo, los ojos de Guille miran asustado hacia su brazo del cual tenía un corte no muy profundo pero lo suficiente para que la sangre escurriese del mismo, en ese momento solo podía ver su brazo y el arma que lo había provocado, ese cuchillo que tenía en sus manos Alex. Ni siquiera pudo defenderse, el ataque había sido tan rápido que ni logró moverse un centímetro para evitarlo.

- Tú… - balbucea – me cortaste.

- ¿En serio? No me había dado cuenta ¿vas a llorar? – se ríe sarcásticamente.

¿Realmente se pensó que solo Vegetta podría poner su vida en peligro? Pues no tenía idea de sus demás compañeros…

Guillermo trata de limpiar la herida con su remera de manera muy rápida y nerviosa.

- ¿Qué significa todo esto? ¿Planeas asesinarme acaso? –

El miedo estaba presente y no sabía que reacción tomar, escapar, enfrentarse, no lo sabía y nada de esto era justo porque él no tenía ni idea de cómo defenderse, nunca había usado un cuchillo con estas intensiones y estaba frente a alguien del cual era su especialidad  ¿pero cuál era la razón de todo esto? ¿Estaba tratando de lastimarle seriamente con malas intensiones o quería entrenarle? De ser lo segundo ¿Qué clase de entrenamiento era algo del cual no le estaba explicando que hacer? Solo se dirigió a su cercanía para atacarle sin previo aviso. Si las cosas seguían así terminaría en un charco de sangre como bien le había dicho Vegetta antes de irse.

De pronto recuerda las palabras de Vegetta “no dejaré que te pongan un dedo encima” “ Se supone que entiendas que puedes morir “ “a ver hasta cuanto aguantas” y demás frases y actitudes que resaltaban de él, su fuerza y seriedad, su decisión de ayudarle a salir de esto…  El no dejar que le pongan un dedo encima lo decía por la personas ajenas al grupo, entonces hacia las personas que ahora serian sus compañeros debía protegerse por su cuenta. Podía morir ¿pero hasta aquí aguantaría? ¿No le había prometido ser fuerte? ¿No había dicho que no dejarían que le hicieran daño? ¿Moriría en manos de este chico de baja estatura? Sería como una broma, sentía que se estaría burlando de Vegetta si se dejaba matar por éste. Era como si estuviese poniendo a Vegetta en un lugar aparte a los demás, claramente no se dejaría matar por el líder pero entre morir por Vegetta o morir en manos de cualquier otro, prefería la primer opción. No se dejaría vencer por nadie más ni menos ser humillado, no lo permitiría.

Guillermo respiró hondo, se calmó y miró seriamente a Alex, poniéndose en guardia, atento a si venia un nuevo ataque. Su mirada ahora era distinta.

Alex lo notó, pero eso no le daría más fuerza o más agilidad, pero la conducta miedosa del morocho ya no estaba tan presente, daba un aire de que no se dejaría derrotar fácilmente. Por alguna razón esto le irritó bastante ¿Quién se creía para lucir tan relajado en su presencia? Le haría temblar de miedo aunque eso significara herirlo mucho más a pesar de las consecuencias que tendría en su contra luego…

El silencio duró poco, rápidamente Alex volvió a abalanzarse hasta él blandiendo el filo esta vez apuntando al cuello pero se detuvo a milímetros, casi le rozó originándole una casi imperceptible línea de sangre.

- El cuello es la forma más rápida de acabar con alguien – vuelve a alejar el arma y retrocede.

Guille frota suavemente esa parte de su cuello pero se mantuvo tranquilo, hasta él mismo estaba sorprendido que ni por eso estuviese temblando. No podía perder la concentración…

El más experto no puede evitar mirarle un poco extraño, no podía producirle la reacción que quería ¿de dónde había sacado ese valor? Toma aire y hace girar unas cuantas veces el cuchillo en sus manos viendo a varios puntos del suelo y una pregunta se le pasó por la cabeza “¿si le mato el líder se enojará mucho? “ Y sonríe.

Con eso Guillermo sintió que se le erizaron los vellos de los brazos, su valentía se estaba manteniendo en una balanza donde el peso de ese aura oscura que desprendía su oponente estaba siendo más potente.

-El cuchillo viaja más rápido si lo tomas de su parte más liviana – lo sostiene desde la hoja – y apuntas, tomas impulso – levanta su brazo – y lo lanzas en sentido que gire hacia adentro – toma el impulso y lo lanza casi desapareciendo a los ojos de Guille cruzando cerca de su hombro.

La manga de la remera se rompe y siente un dolor más agudo lo que hizo que presione rápidamente y notara que la hoja del filo había terminado por lastimarle, una mueca de dolor se hizo presente pero aún así no retrocedió. Es más su mirada se volvió más tenaz.

Esto último terminó por enfurecer por completo a Alex que esta vez sin deducir que estaba bien o que estaba mal, cual era la razón de que estuviese allí fue directo a Guillermo tomándole por la muñeca y lo atrajo de un tirón hacia adelante y con el talón le dió un leve golpe detrás de la rodilla lo que le hizo perder el equilibrio y caer de cara al suelo.

El cuchillo de Alex se clava en una de las ranuras de los azulejos quedando su reflejo frente a los ojos del morocho.

- Te pareces a él – Alex se sienta en su espalda.

¿A él? Se mantuvo en silencio.

- Cuando nos conocimos con Vegetta, fue hace como cinco años atrás, ni me acuerdo – suspira – yo me crié en una familia normal, el único detalle era que desde muy pequeño aprendí a usar los cuchillos de esta forma, mi padre me enseñó a usarlos como un hobbie, nunca para hacer daño.

¿Le estaba contando de su vida? ¿Por qué?

- Por todo lo demás mi vida fue muy tranquila, solo éramos nosotros tres, mi papá, mi mamá y yo. No hacía falta nadie más hasta que un día llegó un conocido de mi padre a mi familia, era un hombre que había perdido su casa luego de un supuesto incendio, mi padre le dejó quedarse con nosotros por un tiempo hasta que consiguiera nuevo lugar. Yo no lo aceptaba, desde el primer momento en que lo ví supe que algo malo tenía pero mis padres tan incrédulos no lo vieron venir. Un día llegué del colegio y los encontré a ambos sin vida -

Guillermo siente una tristeza al escuchar eso porque sabía lo que se sentía, ya pasó lo que es perder a tu familia, de una forma así no podía imaginarse el dolor de ese chico en aquel momento.

-  La policía llegó a la conclusión que había sido un robo y era verdad porque se habían llevado todo lo de valor, pero ese amigo de mi padre no se lo volvió a ver luego de eso y lo supe, supe que él estaba relacionado. Por mi cuenta, vine hasta este barrio sin saber que podría encontrarme, sabía que aquí alguien me podría ayudar, por más dinero que costara, quería venganza – apoya su cabeza sobre su mano – terminé sin saber a dónde ir o a quien acudir, la policía no sabía a dónde me había metido. Cuando pensé en volver me encuentro con esa persona, con Vegetta. Me miró con unos ojos intimidantes y fríos, dió muchísimo miedo – se ríe – y me preguntó quién era y que hacía en un lugar así, no sabía qué hacer y decidí contarle todo. Vegetta asedió a ayudarme sin dudar, fue raro. Me preguntó cómo era el responsable y que se encargaría de todo él sólo, pero yo no quise dejarle todo sin involucrarme también, se sorprendió por mi actitud y me amenazo de que había cosas que era mejor que no me metiera pero yo fui mas terco. Al final me dejó quedarme en una pequeña habitación donde no veía a nadie más que a Vegetta que aparecía para darme información y brindarme comida, me enteré de muchas cosas hasta que era todo mentira que había perdido su casa, ese maldito lo tenía todo planeado… No supe como ese chico logró saber todo eso porque yo no tenía idea de que grupo pertenecía él, ni siquiera lo vi como un asesino, todo parecía más un juego de dos chicos planeando un torpe asesinato que saldría mal. Un día puso cartas en el asunto y me informó que había encontrado a ese tipo y que iría él sólo a terminar con el labor, pero era mi venganza por eso le seguí  en secreto. El sujeto salía de un bar y entre callejones, Vegetta le siguió muy despacio hasta que saca un arma, cuando el hombre se dá la vuelta percatándose de un ruido yo me adelanté y lancé uno de mis cuchillos. Vegetta se quedó en shock, no lo esperaba para nada… - hace una pausa –

Guille seguía quieto en el suelo, escuchando con atención.

- Todo había terminado. Había conseguido mi venganza pero a pesar de eso, mi dolor no se sanaría. Me negaba a volver a casa, pensé que también todo debía terminar para mí pero Vegetta admiró mi talento y me sugirió irse con él. Dudé mucho pero terminé aceptando, fue una gran locura cuando me enteré luego de los Ruleta Rusa y los demás miembros, hubo varias discusiones con mi ingreso pero luego los terminé convenciendo cuando vieron lo útil que podía ser. Conocí a muchas personas sobretodo a Staxx, Luzu y Mangel que ya tenían más puesto que todos los demás, Lana y Rubius aún no eran parte de todo esto. Me sentía bien con estas personas, menos con una, el padre de Vegetta, ese hombre lograba congelarme del miedo apenas le veía, lo odiaba mucho a pesar de ser mi líder. La cuestión a todo esto es que yo entrenaba con Vegetta o Staxx casi todos los días, me creía bueno pero nunca les pude ganar a ellos, ni siquiera con cuchillos que era mi fuerte – Se pone de pie y toma de nuevo el cuchillo.

Guille también se pone de pie un poco adolorido.

- Muchas veces Vegetta me dejaba herirle al propósito, quería que yo no dudara en matar a alguien, cuando asesiné por primera vez era porque mi enojo y venganza era superior, seguro si me enfrentaba a alguien más no tendría el valor de volver a hacerlo, por eso él quería que yo ganara ese valor y me animara a atacarle con intensiones más allá de lastimarle. Me veía tranquilo pero me tomaba en serio, nunca perdió la concentración. Tu forma de mantenerte fuerte y de la misma manera me recordó a él – le mira de forma muy seria – no sé si te lo habrá dicho pero nunca debes dudar en matar a alguien que tenga las mismas intensiones, si bajas la guardia vas a morir, no tengas lastima a quienes no se lo merecen.

- Si, algo así me dijo Vegetta – baja su mirada, pensar de esa forma se le resultaba difícil, pero supongo que no sabría bien su significado hasta que estuviese frente a frente con el verdadero peligro.

- Y debes escucharle bien, ponte serio con todo esto porque no te gustaría verle enojado –

- Lo sé y no me gustaría verle de esa forma, aunque pensé que enojado lucía siempre –

Alex se ríe.

- Que dices, si él rara vez se enoja, se ve que no le conoces bien ¿le tienes miedo? –

Guille se sorprende con esta pregunta. Miedo… recordando sus experiencias y lo que conocía de él era claro que le tenía miedo, pero era un miedo diferente a lo usual que no sabía explicar, una mezcla de respeto y al mismo tiempo ¿seguridad podría decirse? ¿Quién se siente seguro con una persona así? Era como estar con un león, metafóricamente, que podía atacar a otros y dejaba a una de sus presas aparte, como jugando con la comida pero no debía olvidar que seguía siendo un animal peligroso. Algo en él le hacía sentir que las cosas estarían bien pero que todo podía resultar a mal ¿entonces porque no sentía el mismo miedo que tenía la primera vez que le conoció? ¿Qué sucedió?

- No lo sé, es raro – Guille no sabía bien que responder a eso, estaba un poco confundido.

- ¿En serio? – esas palabras lo dejan desconcertado. Se esperaba un “si”, con las cosas que le ha hecho pasar a ese muchacho hasta ahora y le contestaba un ¿“es raro”?, hasta la mayoría del grupo por mas confianza que le tengan a Vegetta le tenían miedo - ¿eres masoquista acaso?

- Hey! ¡no es eso! – por alguna razón le invade una vergüenza y mucho enojo, no era esa la imagen que quería transmitir ¿se estaba burlando de él acaso?

- ¿Disfrutas que te hagan daño? – sigue el juego con un tono de voz bromista y balanceando el cuchillo de un lado a otro.

- Que no! Entiendes mal! – comienza a atacarle con intentos de lastimarle con el cuchillo que él tenía pero obvio que Alex le esquivaba sin trabajo y seguía riéndose con burlas.

- ¿Te gustaría que sólo Vegetta te haga daño? ¿Te atrae nuestro fuerte líder? – seguía carcajeándose en su cara.

- Dije que no! – sentía que su rostro se quemaba ¿Por qué le daba tanto sofoco escuchar eso si sabía que era broma?

Alex capta un rápido movimiento que hizo que se callara de repente e intente defenderse con su cuchillo pero Guille le aparta esa mano golpeándole la muñeca con el lateral de su mano y con la otra mano que sostenía el cuchillo velozmente la frena a centímetros del cuello de Alex.

- El cuello es la forma más rápida de acabar con alguien – dice en un tono de voz grave y ojos indiferentes pero luego vuelve a su tranquilidad y aparta el filo.

Por un momento Alex sintió un insólito escalofrío que hacía años, desde las primeras practicas allí, no sentía.

- ¿De dónde aprendiste a esquivar así? – seguía sorprendido.

- Vegetta me lo mostró antes -

- ¿Copió una técnica mostrada en apenas hace horas atrás? – se pregunta a sí mismo en su mente – hasta mi ataque al cuello.

Al parecer alguien lo había tomado por tonto, tenía mucho que aprender pero ese muchacho podía resultar más inteligente de lo que creía…

- Vamos – Alex se da la vuelta – ya me dió hambre.

- ¿A dónde? – le sigue – espera ¿me estas aprobando?

- Lo dices como si estuvieses en un colegio – guarda su cuchillo en su abrigo – antes toma un baño y cura esas heridas.

- Pero dijiste que si no me aprobabas no almorzaría –

- Ya cállate, molesto, no te des confianza, aún detesto tu presencia con nosotros y te falta mucho para dejar de ser un estorbo, pero da igual, de todas formas no estarás para siempre aquí, hasta que termine todo esto – suspira – te aceptaré. Y quédate con ese cuchillo, lo necesitarás tarde o temprano.

Guille mira el cuchillo y sin darse cuenta sonríe como quien hace un nuevo amigo, pero aquellas palabras “no estarás para siempre aquí” borraron su sonrisa al segundo ¿Por qué? ¿Volver a casa terminando con sus problemas no era lo que quería?

El celular de Alex suena de repente y lo saca de su bolsillo para abrir el mensaje que le había llegado.

- Oh… realmente lo necesitarás si te encuentran –

¿A qué se refería?

- ¿Por qué lo dices? –

- Te buscan los de Cráneo Negro, vaya problema en el que te metiste – vuelve a guardar el móvil mordiendo sus labios con estrés.

- ¿Quiénes son? – le mira asustado, ese nombre no sonaba muy amigable que digamos.

- Como nosotros pero más locos, seguro que a todos los miembros le llegó este mensaje y algunos no dudarán en querer entregarte. No son más fuertes que nosotros pero no sabemos cuántos son, los queremos muertos y lo mismo ellos con nosotros. Queremos evitar confrontaciones… - se rasca la cabeza – no sé que dirá Vegetta. Posiblemente te busquen por tu dinero, es fácil enterarse de un chico de buena posición social que se escape de casa. Un secuestro y un pedido de rescate, pero estos te matarían antes de liberarte. No te mantendremos escondido para siempre y queremos evitar peleas. Todo dependerá que decide Vegetta.

- ¿Y que podría decidir? –

- Que si se enteran que estas con nosotros, pelear y matar a todos ellos o hasta que decidan ya no buscarte… o solo dejarte ir y que te las arregles por tu cuenta. Creo que la mejor opción es la segunda, no te ofendas pero entre la vida de solo un débil chico a varios de nosotros, está claro que buscaremos nuestro bienestar.

- Pero si eso ocurre entonces volvería a mi casa y… - dice rápidamente de forma muy ansiosa.

- ¿y qué? ¿Estar a salvo? Ya pusieron tu ojo en ti, y en algún momento saldrás de tu casa y con lo inútil que es la policía no te veo muchas esperanzas –

¿Qué debía hacer? ¿Le seguirían ayudando o ahora con esta nueva noticia descubriendo quienes le buscaban lo abandonarían a su suerte?

Mientras tanto, Vegetta miraba su móvil fijamente sentado en un sillón y Staxx hacía lo mismo con el suyo hasta que lo guarda y clava sus ojos en Vegetta.

- ¿Qué harás? –

Hubo un largo silencio…

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:D alguien se ganó la confianza de un miembro :D aunque apenas es el principio, Alex es caracter fuerte y enojón pero tiene su lado bueno que no muestra facilmente :V . por otro lado tanto la mente de Guille como la de Vegetta se está confundiendo, no hablo de forma romantica aún pero de a poco ¿hasta donde llegará esa “confusión”? :v ¿Guille seguirá metiendo la mano en la boca del león hasta que un dia le muerda o el león seguira jugando con su presa hasta que se canse y le deje ir, o le coma o se encariñe? mmmm :v muchas cosas pueden pasar, teniendo en cuenta que ahora se sabe quienes son los culpables se puede liar un gran pleito, ¿poner en primer lugar a Guille o todos los miembros del grupo? ¿pelear o evitar problemas? Vegetta deberá tomar una decisión. Cualquiera de las dos opciones podría significar mucho en como influenciará tanto a Guille como a Vegetta. Deberán esperar para saber que sucederá. si ya se estan empezando a confundir, pues ahora será aún mas pero tendrán que esperar 7u7