de contrabando

DE CONTRABANDO
JENNY RIVERA
DE CONTRABANDO

No lo puedo creer! I still can not fucking believe that she’s gone I mean its freakin Jenni Rivera! I grew up to this chick, she has some amazing songs, this being my #1 from her. and plus i had this phase when i was like 13 when I thought Banda music was the coolest thing everrrrrr. After everything that she’s gone through in her life and she goes out like that?! May she rest in peace, and all my thought and prayers go out to her family. Siempre vas estar en nuestro corazones jenni ♥

5

De la Sierra Morena, cielito lindo, vienen bajando, un par de ojitos negros
cielito lindo, de contrabando. Una flecha en el aire cielito lindo, lanzó cupido
y como fue jugando cielito lindo, yo fui el herido. ¡Vivan los novios! la–negra–tomasa & jerryprieto!

XIX. Carta a mamá

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Hola, mamá. ¿Cómo estái?

Acabo de llegar a la casa. Son las cuatro de la mañana. Me acosté recién y mientras revolvía el cajón del velador buscando unas pastillas, me topé con una foto instantánea que nos tomaron hace muchísimos años en Mundo Mágico, donde sales con tu peinado ochentero cargando un pequeño bultito que se supone que soy yo. Y bueno, pensé que podía hacerte unas preguntas. O más bien, contarte algo y que me dijeras qué opinái.

Iré al grano: creo que me estoy enamorando. Onda, enamorando de verdad. No voy a contarte cómo lo conocí, porque tendría que explicarte que fue por internet, por Facebook, a través de un blog donde yo escribo historias un tanto íntimas. Y tú desconfías de todas estas cosas millenials, porque para ti internet sólo es sinónimo de pornografía, prostíbulos, drogas y cosas indecorosas. Y sí, puede que sea verdad… pero ese no es el punto que quiero que discutamos, así que no insistas, por favor. No ahondaré en ello. Lo que quiero que sepas es que creo que me estoy enamorando brígidamente.

El tipo es mino y bastante ABC1, así que de seguro cumple con todas tus expectativas sobre “los muchachos de bien”. Es escritor, como yo. Quizá eso no te guste tanto, porque tú preferirías que tuviera una carrera tradicional, como medicina o ingeniería. Porque para ti esas cosas dan bienestar y seguridad –y tú anhelas eso para mí–. Pero ahora te cuento que este tipo igual tiene plata, su departamento propio y un auto bacán. Entonces supongo que ahora el niño ya no te cae tan mal y piensas que es un buen partido. Porque como ya soy cola –y pucha que van a sufrir los niños cola…–, por último que la cola tenga un pololo decente para que no sea tan discriminado, ¿no?

Él me dice que me quiere, mamá. Que me quiere mucho. Y tú querías que estuviera con alguien que me quisiera de verdad. De hecho, me ha pedido pololeo dos veces, pero las dos veces le he dicho que no. ¿Que por qué le dije que no? Porque apenas lo conozco, mamá. Y sí, ya sé que es un buen partido. Pero tú sabes que esas cosas no me importan tanto y que nunca me importarán lo suficiente. Es más: me habría gustado presentarte al Sr. Profesor, mi último ex oficial, pero habrías pegado el grito en el cielo porque 1) él era mucho mayor que yo, 2) vivía en la periferia de Estación Central y 3) era mi profe en la universidad. Quizá habrías pensado que me estaba violando/extorsionando/amenazando y habríamos terminado en la PDI.

De seguro habríamos peleado mucho, mamá. Pero creo que al final lo habrías conocido bien y te habría terminado gustando igual. Porque tu facha de cuica al peo sólo la tienes por fuera. Digo, igual te casaste con mi papá, que era ultra pobre, a pesar de que los abuelos no querían que te casaras con él porque cómo iba a ser posible que una señorita como tú, hija de un señor de tierras, se fuera a meter con un chiquillo que pedía plata en la calle para poder comprar un poco de pan. ¿Qué acaso no tenía padres ese chiquillo? ¡Y claro que los tenía! Pero siempre estaban muertos de borrachos en su casa esperando a que el pequeño llegara con plata para el pan, que en verdad era plata para más copete.

¿Sabes? A veces voy a casa de papá y él me repite esa historia. La historia de cómo fue que te conoció. Me narra con lujo y detalle el truncado relato donde él le arrebató tu amor a ese hombre adinerado con el que te habías comprometido. Me lo cuenta tan feliz y orgulloso que no me deja más opción que empatizar con él, porque es imposible que no te pongas del lado del débil –sobre todo cuando hablamos de una lucha de clases–. Y después, cuando recuerda que te echa de menos y que sus lagrimales aún funcionan, cambia radicalmente de tema, frunce el ceño y me habla de lo mal que está su empresa, que la culpa de todo la tienen los Luksic o los Matte y que cómo es posible que Piñera vaya a ser presidente de nuevo. Y yo le encuentro la razón, mamá, y terminamos odiando a los cuicos poderosos juntos, porque qué hueá, si siempre nos meten el pico en el ojo. Esa la única actividad que hacemos con éxito ahora que tú ya no estás. Mientras él se toma una copa de vino y yo un juguito natural, nos dedicamos a odiar. Juntos. Como padre e hijo.

Sé que te gustaría que hiciéramos más cosas, mamá. Pero no se puede. Había pensado incluso en presentarle al Sr. Cuico, pero no, qué tontera, qué estupidez: lo mataría al instante, sin pensarlo, de la forma más horrible posible. Así como acababa con mis muñecas de Sailor Moon cuando yo era chico, sería capaz de hacerlo con este hombre. Y todo por ser cuico, maricón y mío.



Ay, mamá. En verdad creo que me gusta. Aunque seamos de mundos distintos. Y es aquí, en la parte cuando resalto lo distintos que somos y lo diferentes que seremos, cuando las coincidencias entre los dos toman fuerza. ¿Puedes creer que él también fue al Nacional, que estudió escritura en la PUK y que también trabajó en el Imperio Latinogringoense? Brígido, ¿cierto? Entonces ya no pienso que somos tan distintos, y me asusto un poco menos y me gusta un poco más. Y reafirmo este “poco más” porque siento que lo extraño, a sus ojitos y a ese maldito perfume que usa, a su barba cuando me pica en mi cara y a sus manos gigantescas cuando me hacen cariño en el pelo. Y me convenzo de que me gusta porque añoro sus whatsapps cuando estoy en la pega, porque me encanta comprarle sus cachantún de pera cuando lo voy a ver y porque acabo de llegar de la Cuiclínica a las cuatro de la mañana y ya me quiero devolver para verlo otra vez sin tener claro por qué.

Pero apenas lo conozco, mamá. Y me da miedo sentir estas cosas tan fuertes que sé que no debería sentir. No quiero sentir más porque sé que él está enfermo. Muy enfermo. Lleva varios días internado y los doctores aún no saben lo que tiene. Y me acuerdo de ti, mamita, cuando me pasaba las noches en esa otra clínica cuando tú estabas internada. Entonces viene la angustia, las imágenes, el sudor helado, las conversaciones en los pasillos blancos, mi papá demacrado, los doctores, los sueros, los pinchazos, los olores estériles, la morfina, el preu, la PSU, yo queriendo estudiar medicina, yo no postulando a medicina, yo siendo escritor, yo escribiendo este texto, los tanques de oxígeno, la metástasis, tu brazo de Hulk, la graduación donde me pifiaron, más morfina, el oxímetro no marcando nada, los abucheos en el Teatro Municipal, los gritos de mis primas, ¡Carmen!, ¡Carmen!, ¡ay!, llamen al Nacho, avisen, avisen, saquen a las niñitas de aquí. Y todo vuelve, mamá, todo todo. Cada recuerdo, como un huracán caprichoso que se funde conmigo y se resiste a avanzar hacia otros.

Ahora déjame respirar un poco, mamá, que escribir todo esto me quita energía  (recordarnos me quita energía). Pero ya, hay que seguir. Fíjate que me acabo de meter a Grindr. Da lo mismo lo que es, no importa que no sepas para qué se usa. La cosa es que Sr. Cuico me dijo que lo había borrado, y yo ahora lo iba a borrar también, porque siento que tenemos un grado de compromiso. Pero son casi las cinco de la mañana y él está conectado. Y la verdad es que no me importa, mamá. No me importa para nada, porque sé que tiene Asperger, que le cuesta procesar las emociones y que le encanta conversar con desconocidos. Quizá porque está internado, solo, conectado a mil cables y mangueras, con el brazo morado de tanto pinchazo, con las enfermeras que entran y salen a cada rato, los doctores que aún no saben lo que tiene, sus familiares que siguen viajando por Europa, las cachantún de pera que le compro, los ojitos de piscina que me ahogan, su piel poniéndose de un color extraño, Kosem no cachando que le quieren poner una trampa, los sueros, las sopitas, las galletas de soda de contrabando, los dolores, la desesperación del enfermo y el llanto porque ya no quiere seguir internado. Luego su enfermedad, mi enfermedad y la muerte que ahora es nuestra sombra.

Tengo miedo, mamá. Mucho. Me da miedo que se muera. A que se muera como tú. Y por eso no puedo dejarlo. No puedo dejarlo porque aferrarme al miedo es la única forma que he encontrado para seguir sintiéndome vivo. Y entonces me quedo aquí, quietecito, flotando en este ciclo compulsivo que ahora no entiendo bien. Lo haré después, en varios capítulos más, varios meses después. Pero ahora no lo veo y por eso te hablo, porque me gustaría que me dijeras que opinái, a ver si puedo salir de este torbellino. Y claro… si no estuvieras muerta, de seguro me dirías cómo. Y yo no estaría escribiendo esto ahora.




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Te amaré sin te quieros, porque sé cuánto te asustan. Así que de mis labios nunca los dejaré escapar. Se acumularán en la punta de mi lengua cada vez que te mire, cada vez que te piense o cada vez que te extrañe. Y cuando tenga la boca llena de quererte, te los daré de contrabando en un beso, o dos, o doscientos; hasta que me quede sin aliento, hasta que todos mis te quieros se posen en tus pestañas, y te enjuaguen los ojos con amor y mi mirada.

–Brando
#mindofbrando
#quierobocanadasybesos
😍

Tenía 23 años cuando me embaracé, llevaba 4 años con mi pareja la verdad que nuestro primer año de novios no nos cuidamos con condón y tuvimos la suerte de que jamás nos pasara el susto de embarazarnos, después comencé a cuidarme con pastillas anticonceptivas recetadas por mi ginecóloga, con la indicación de que cada dos años tenía que tomarme unos meses de descanso y así lo hice hasta que un agosto ( en mi descanso de anticonceptivos) nos dimos cuenta que era un hecho, tras la muestra de farmacia yo y mi pareja hablamos sobre lo que implicaría tener un hijo porque yo siempre fui de la idea que no quiero ser mamá, lo pensé demasiado porque no podía pensar en nada más, estaba a 6 meses de terminar mi carrera, estaba en medio de un proyecto que requería mucho tiempo y que en el panorama en el que siguiera adelante con el embarazo tenía que abandonar y enfocarme en la sobrevivencia económica que de por si ya era una batalla seria para mí, en fin por estas y muchas razones más firmemente decidimos en no tenerlo, en posponer nuestra vida familiar para un momento más ideal para todos y en correr a verificarlo con una prueba de sangre….. así corroboramos que tenía 3 semanas embarazada y que el miedo a lo que teníamos que enfrentar era real.
Le escribí a mi ginecóloga y le confirmé el resultado y mi decisión sobre detener el embarazo por lo cual me respondió que ella jamás sería parte de algo así y respete eso y corté comunicación con ella, esto me hizo sentir mal conmigo misma sintiéndome acusada de hacer algo muy malo aunque yo no pensará así los momentos de duda no dejaban de llegar.
Entonces me pegue horas en internet, buscando información sobre abortar que fue complicada y confusa, encontrando testimonios y opiniones desde abrumadores hasta motivadores, páginas que realmente quieren ayudar en países latinoamericanos con chats incluidos para las dudas, no recuerdo el link pero recuerdo que esta página tenia comentarios que leí y venían números donde podías mandar whatsapp para pedir pastillas de misoprostol, sobre las dosis y maneras cada quien tenía una opinión diferente que siempre me mantuvo dudosa todo parecía igual de complicado que pensaba en resignarme y cambiar mi vida por una que no quería que es la de convertirme en mamá, tras dudarlo y dudarlo decidí escribir pidiendo costos tenía dos opciones, por un lado estaban tan al pendiente de que hiciera el pedido, tan demasiado que me llamaban por teléfono y no contestaba porque en público y a deshoras no quería pensar sobre lo que estaba tramando era tanta su insistencia que se me hizo sospechoso y pensé que me podrían estar estafando ya que como pude conseguí los 1000 pesos que necesitaba para obtener las pastillas y no podía perder ni mi tiempo ni mi dinero ya que los días seguían pasando y estaba apunto de llegar a la semana 4.
Un dos días antes de hacer el pedido decidí buscar otra gine y para mi fue una luz haber llegado hasta ahí, me acompañó mi novio entre nerviosa diciendo que me entere que estaba embarazada sin decir sobre mis intenciones, me trató muy bien y me hizo un ultrasonido donde vi ese diminuto saco de células me dijo que estaba muy embarazada y pues yo no me puse feliz, terminamos la revisión y me dijo que notó que no estábamos contentos y fue tan difícil decirle que decidimos no tenerlo que no esperé que su reacción fuera de apoyo y guía, me dijo que ella cuando era mucho más joven que yo se encontró en la misma situación y abortó que no se arrepiente y que ahora le va mejor y justo esta intentando tener hijos, que no ha podido pero no quiere pensar que haber abortado tuvo algo que ver, me dijo la dosis indicada para mi de pastillas y que la mejor manera de hacerlo era introducirlos por mi vagina me dio su número para que le escribiera en cualquier momento de dudas, me fui de ahí con lágrimas en los ojos, una nueva amiga y con confianza que ya estaba perdiendo.
Llegó mi pedido dos días después del depósito ya que lo mandaron desde la Ciudad de México donde es procedimiento es legal, llegaron mis pastillas en un paquete muy discreto, todo parecía surrealmente prohíbido y de contrabando, ese misma tarde lleve a cabo el abortó tenía que introducirme una pastilla cada media hora aproximadamente, eran 3 y mis nervios hacían todo esto más complicado ya que no podía meterlas y se empezaban a deshacer sin haber podido siquiera entrar totalmente y las indicaciones eran llevarlas lo más profundo posible, la segunda y la tercera pastilla fue un poco más fácil y después de una hora de estar inmóvil recostada con mis piernas recargadas en la pared empecé a sentir los peores cólicos acompañados de escalofríos, me encontraba sola en mi cuarto pensando en morir de dolor, no tenía confianza de decirle a nadie de lo que sucedía ni pensarlo, a nadie y mi pareja se encontraba trabajando, pero sabía lo que estaba sucediendo y llegó lo más pronto posible para él, los dolores más fuertes duraron una hora y fueron reduciéndose durante la noche tenía sangrado un poco más abundante que lo que me viene en una regla normal y saque dos coágulos que llamaban mi atención y curiosidad pensando que cualquiera podía ser el milimétrico saco de células que tenía impreso del ultrasonido, después por la noche dormí más tranquila respecto al dolor y más tranquila deseando que todo haya concluido sin complicaciones y así fue, una semana después regrese con la ginecóloga quien me revisó y corroboró que todo estuviera en orden. Dos años pasaron y escribir esto se siente bien ya que mi vida se encuentra más estable, mi pareja sigue conmigo y estamos dispuestos a tener una familia en el futuro, él siempre ha estado a mi lado apoyándome, mi ginecóloga ahora tiene un bebé de poco más de un año y la vida me sigue diciendo que hice lo correcto no me arrepiento ni lo haré y se que cuando decida tener un bebé será en las mejores condiciones para él/ella y para mi. Compartir mi experiencia es importante porque hay apoyo, yo lo tuve y todo está bien, en esas fechas de recién haber abortado encontré un escrito en tumblr que me hacía llorar y se los comparto a continuación, gracias por leerme.

XVIII. Las rutinas de vida

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El verano no le da tregua a mis poros. Sopeo el doble o el triple de lo usual, pero en el espejo del gimnasio empiezo a verme mejor –digo, relativamente “mejor” considerando que nunca creo verme “mejor” en el espejo–, entonces el sopear se me hace un poco más tolerable.

–¿Qué te pasa?
–¿De qué?
–Estás raro.
–Estoy igual.
–No. Estás distinto conmigo.
–No pasa nada, Hombre De Gym.

Me siento animado. El peso de las máquinas ya no es tan pesado y las canciones reggetoneras sobre amantes e infieles que me tira el modo aleatorio de Spotify ya no me deprimen. De hecho, las disfruto y las tarareo. Daddy Yankee ahora se siente como un ex que logras recordar con cariño y sin rencores.

–¿Nos vamos juntos?
–No puedo, HDG. Tengo que ir a otro lado [y el metro que tomaba contigo en verdad no me sirve].
–¿Vas a ir a ver a ese pololo tuyo que está enfermo?
–Sí. Voy a ir a ver al Sr. Cuico.
–¿Y qué tiene ese hueón?
–No sé. Aún no cachan.
–Pfff, lleva días así. Quizá qué le hiciste que lo dejaste en la clínica…
–Idiota.
–En fin. ¿Vamos a bañarnos?


Vamos.


Los días pasan con un ritmo extraño. De hecho, me pierdo cuando intento contarlos. No pasan rápido, pero tampoco lento. Quizá sólo corren al ritmo normal, pero nunca sabes cuál es el “ritmo normal” porque siempre crees que las cosas son “más” o “menos” de lo que en verdad son. Pero a mí me gusta ver el vaso medio lleno, entonces pienso que mi nueva rutina de vida es “buena”:


RUTINA DE VIDA NUEVA

Despertar, bañarme, ir al trabajo, gimnasio, bañarme de nuevo, volver a casa, comer algo saludable y luego fingir que tengo que ir a visitar de urgencia a un amigo por X razón, después Cuiclínica, Sr. Cuico, ver Kosem juntos, amarnos, decirnos que nos amamos, dormir. Repeat.


¿Que si mi hermana no sospechaba nada? Obvio que sí. Pero le contaré mi fórmula, por si la quiere usar alguna vez. El secreto es simple: hay que hacer una lista de excusas –recomiendo mínimo 7, una para cada día de la semana– y luego ir rotándolas de forma aleatoria para que su familia no sospeche que hay un patrón.

Algunas excusas que doy en casa para justificar mi ausencia por las noches:

  1. El Jaime (mejor amigo colegio) terminó con el pololo, está triste y necesita consuelo.
  2. El Abel (mejor amigo colegio #2) necesita que le ayude a corregir su tesis porque no sabe escribir bien.
  3. La Dani (amiga de la PUK) se va a quedar sola en la casa y le da miedo quedarse sola porque hay mucha delincuencia. ¿Has visto las noticias en el CHV?
  4. Tengo que revisar unas cosas de la pega y lo haré en la oficina porque el internet de allá es mucho más rápido que el de nuestra casa. Creo que VTR nos discrimina y deberíamos hacer una demanda al SERNAC.
  5. La Dani está de cumpleaños.
  6. La Pepa está de cumpleaños.
  7. El Jaime está de cumpleaños y volvió con el pololo.
  8. Un amigo que no conoces está de cumpleaños (y aún no tiene pololo).
  9. Soy muy popular, es normal que me inviten a muchos cumpleaños. ¿Qué quieres que haga?

Una vez que las excusas parecen haber controlado la curiosidad de mi hermana/roommate, pido un Uber con destino a la Cuiclínica. Camino por los pasillos con olor a Lysoform hasta llegar a la máquina que está detrás de la escalera. Compro algunas golosinas para la noche y una cachantún de pera –porque no le gusta ningún otro sabor que no sea cachantún de pera–. Luego paso al baño, reviso que mi cara esté relativamente decente, me odio porque pienso que ese grano no debió haber salido en esa parte, después me mojo un poco el pelo, me peino con la mano y me vuelvo a echar perfume. Entonces procedo a ir a su habitación.

–¿Cómo te fue en la pega, negrito?
–Bien, Cuico. Tranqui. Aunque tengo una practicante que ya me tiene chato.
–¿Por qué?
–Escribe muy mal. Como el hoyo, en verdad. Le enseño mil veces y no hay caso.
–Tienes que tener paciencia, pendejo.
–No tengo. Porque soy pendejo.
–¿Y mi beso?


Todos los que quieras.


Es difícil saber quién está internado. Creo que esa es la pregunta que se hacen las enfermeras cuando me ven llegar cada noche a la pieza de Sr. Cuico. O cuando me ven irme por las mañanas con el pelo mojado a la pega y yo escucho los cuchicheos que hacen detrás del recibidor. O cuando hacen el aseo y cachan que tengo toda mi ropa y útiles de aseo en el clóset del enfermo. Bueno, no me importa mucho lo que piensen. Sólo me divierto imaginando qué se preguntan.

–¿Comiste algo hoy día? [Yo]
–No. Me tienen con puros líquidos todavía. [Sr. Cuico]
–¿Le digo a las enfermeras si te pueden traer algo?
–No, negrito. Tranqui.
–Bueno…
–Ahora, si quieres me traes de contrabando unas galletas de soda de la máquina.
–¿No te irán a caer mal?
–No, si un poquito no más. Es que necesito sentir que estoy masticando algo que sea.
–Bueno…

Vemos Kosem. O sea, yo veo Kosem mientras los ojos apiscinados me dan besos en el cuello y me acarician el pelo. Luego los ojos se distraen y se quedan pegados en su celular. Y Sr. Cuico me muestra fotos de él cuando tenía el cáncer de estómago.

–Mira, antes era más flaquito.

En la foto hay un niño en la playa, sonriendo a duras penas. Corrijo: no es un niño, pero se ve muy flaco y menudito. Está relativamente pelado y está usando una chaqueta North Face negra.

–Tenía el termostato desregulado. Era verano en esa foto. Todos en polera y yo, en medio de la arena, abrigado hasta el cogote. Jajaja.

Sr. Cuico me sigue mostrando fotos. Las fotos me dan pena y no sé cómo decirle que no quiero seguir viéndolas porque me recuerdan el cáncer y no me gusta hablar de cáncer. Pero no digo nada y me quedo en silencio, oliendo su perfume que es tan distinto al mío.


Sr. Cuico ahora está mucho más rellenito.


–Ay, mira. Estas botas me las compré el año pasado. Son marca Caríssima. Tengo muchas ganas de que llueva para poder usarlas.
–Qué bonitas.
–Tengo demasiados zapatos en mi clóset. Mira, estos zapatos me los compré en Europa.
–Regios.
–¿Te gusta Harry Potter?
–Obvio.
–Cacha. Este es un autógrafo de Daniel Radcliff.

Sr. Cuico me enseña una foto en su celular de un libro de J.K. Rowling autografiado por el actor.

–¿Me estás hueviando? ¿Conociste a Daniel Radcliff?
–Sí. Fui a ver una obra de él en Nueva York y a la salida del teatro me firmó el libro.
–La hueá la zorra. Fue mi amor platónico hasta como los 13.
–También tengo uno de la Emma Watson, pero a ese no le tomé foto.
–¡¿QUEEEÉ?!
–Sí, jajaja. Pasé a la Universidad de Brown cuando ella estaba estudiando ahí. Me colé en la biblioteca y justo la pillé.
–Mentira…
–… y le pregunté cara de palo si me podía dar un autógrafo. Y me lo dio al toque, muy simpática.

[Sentí envidia sana. Yo también quería conocer a Harry Potter y a Hermione. A Ron no, ese me daba lo mismo].

–Cachai que la otra vez me habló un hueón demasiado random en Grindr. [Sr. Cuico]
–¿Ah sí?
–Sí. Cacha la foto que me mandó.

Los ojos verdes –que a veces son azules– ahora me muestran la imagen de un poto que no parece poto porque hay muy poca grasa en esos músculos para ser considerados un “poto”.

–¿Por qué guardas las fotos de la gente de Grindr?
–No sé. Es divertido. Tengo un álbum lleno, jajaja.

Sr. Cuico se mete a la galería de su iPhone y comienza a deslizar su dedo gordo por las fotos XXX. El pulgar se arrastra de abajo hacia arriba rápidamente, una y otra vez, pero por más que lo hace, el álbum con potos y picos parece no tener final.


Nace la inseguridad.


–Guau. En verdad hablas con mucha gente en Grindr.
–Sí. Colas locas no más.
–Deberías borrarlas.
–¿Te da celos?
Obvio que sí, imbécil. No. Pero no creo que a esa gente le guste que sus fotos estén ahí guardadas.
–Pero si no las voy a subir a ningún Tumblr ni nada. Me gusta tenerlas no más, para reirme, jajaja.
–[suspiro de resignación]
–Ya, ven para acá, pendejo rico. [me tapa en besos]
–…
–Si es Grindr lo que te preocupa, ya lo borré. En la mañana, de hecho.
–No te he pedido que lo hagas.
–No importa. Ya no necesito esas apps. Te tengo a ti ahora.
–…
–No te enojes, negrito…
–Espera, voy a hacer pipí.

Cierro la puerta del baño y orino sentado en el wáter. Apunto hacia la cerámica del water porque no quiero que Sr. Cuico escuche el sonido que hace mi pipí estrellándose con el agua. Tiro la cadena, me lavo las manos y me mojo la cara. Creo que estoy sopeado. Fijo los ojos en el otro sujeto del espejo y me pregunto cuánto he cambiado en este último tiempo. Vuelvo a pensar en mi rutina de vida nueva y luego la comparo con mi rutina de vida antigua:


RUTINA DE VIDA ANTIGUA

Despertar, bañarme, ir al colegio, comer completos en Paris con Londres, ir al preu, buscar hombres en Grindr, comer algo en casa y luego fingir que tengo que ir a visitar de urgencia a un amigo por X razón, follar con el hombre de Grindr, luego clínica, darle las buenas noches a mamá, amarnos, decirnos que nos amamos, tratar de olvidar que dormiré en la clínica porque mamá tiene cáncer, tratar de dormir, dormir. Repeat.


Me mojo la cara de nuevo. Saco el celular y abro Grindr. Veo que Sr. Cuico se conectó hace muchas horas, pero lo agrego a mis favoritos de todas formas. Luego miro de nuevo al desconocido del espejo, que me observa con una risa traviesa, hasta que finalmente se acerca y me dice con un hilito de voz un tanto dramático: “tus rutinas no han cambiado mucho”.

Las rutinas.


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Marfil

No se puede ocultar más

este sentimiento que crece,

se fortalece y se clava,

como un colmillo de elefante.


Me atraviesa de costado a costado,

me lleva, me recorre, me suelta

un sentimiento de un sólo golpe,

que no levanta.


Más esta mole

no me pisa, no lástima,

sólo toca lo más profundo de mi,

y me hace caer en cuenta de mis huesos.


Seguramente el sentimiento es como el marfil,

blanco con manchas,

fuerte, moldeable e ilegal,

casi de contrabando.


Niorv Ogrin

Una propuesta de agenda para el Consejo de la Paz

Siete medidas urgentes para combatir al autodenominado Estado Islámico (EI) y construir una paz duradera, comprometida con la democracia y los derechos humanos

Las siguientes siete propuestas son un punto de partida para reorientar la estrategia de actuación del Estado frente al fenómeno del yihadismo. Entendemos que no nos encontramos ante una falsa elección entre nuestra seguridad y nuestros derechos y libertades. Estamos ante un desafío que requiere a la vez incrementar la eficacia de la acción del Estado y reafirmar un compromiso incuestionable con la democracia y los derechos humanos, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Hacemos un llamamiento al Gobierno para que convoque a todos los actores políticos y sociales en este Consejo de Paz, y responder así unitariamente a este desafío con una estrategia a largo plazo que sea eficaz en sus formas y plenamente acorde a nuestros valores democráticos en su contenido.

1. Cortar las vías de financiación y abastecimiento logístico del Estado Islámico

El EI se financia especialmente con donaciones privadas provenientes de países como Arabia Saudí, Qatar o Kuwait (socios estratégicos de los países europeos), por medio de la extorsión y los secuestros no mediáticos, la venta de objetos de arte de las zonas que controla, la recaudación de impuestos a la población y los comerciantes y, sobre todo, con el contrabando de petróleo en los territorios que controlan en Irak y Siria. A su vez, la mayor parte del material militar que emplean es de fabricación occidental: armas europeas vendidas a Arabia Saudí, o armas norteamericanas distribuidas en un principio al Ejército Sirio Libre, que acaban en manos del Estado Islámico. Varias ONG participantes en la campaña “Armas bajo control” (AI, IO, Greenpeace) han denunciado que España vendió armas a Egipto, Baréin y Arabia Saudí durante la “primavera árabe”, en un marco internacional en el que no se respeta el embargo de venta de armas en países en conflicto. Es imprescindible por ello implementar un embargo de armas efectivo e inmediato, no solo para el EI, sino también para quienes le ayudan y promueven el sectarismo en Oriente Medio; decretar un embargo a la compra de petróleo de contrabando; e investigar y acabar con las donaciones privadas que recibe el EI, en muchos casos desde países del Golfo, a través de un control más estricto entre los flujos bancarios desde esa zona y Europa. Una estrategia integral de seguridad europea debe asegurar el bloqueo inmediato de la venta de armas a zonas de conflicto, propiciar una estrategia de desarme progresivo en los actores y habilitar los medios necesarios para acabar con el tráfico ilegal de armas y recursos naturales que nutren las arcas del Estado Islámico.

2. Neutralizar las redes de captación y adoctrinamiento del Estado Islámico

La mayor parte de los terroristas que atentan en Europa son europeos, en muchos casos de tercera o cuarta generación. Frente a este fenómeno de radicalización, debemos mejorar la coordinación de los servicios de inteligencia y desactivar las redes de captación en Internet. Pero las medidas legales o policiales por si solas no bastan para resolver el problema. Cuando alguien está dispuesto a inmolarse, las medidas judiciales no tienen ningún efecto. Por ello son imprescindibles estrategias integrales de desradicalización para luchar contra el extremismo violento en todas sus manifestaciones. La mejor manera de combatir el extremismo es lograr que la gente se sienta parte de una sociedad cohesionada y cultivar las oportunidades económicas y sociales en las comunidades vulnerables, tanto en Europa como en los países que sufren este fenómeno. Como la integración es un proceso en varias direcciones, se debe favorecer a aquellos religiosos que predican la moderación, investigando la financiación de quienes no lo hacen. Hay que reforzar las estrategias que favorecen la cohesión y la inclusión social de las personas de orígenes culturales, étnicos y nacionales diversos, y en especial el papel de la educación como única vía que puede ofrecer alternativas de futuro a la juventud para alejarla del radicalismo y la violencia. La lucha contra la desigualdad y la puesta en marcha de medidas económicas y de protección social que no dejen a nadie fuera constituyen el camino más corto para evitar fenómenos de radicalización en Europa.

3. Apoyar a las fuerzas democráticas en el mundo árabe

El Estado Islámico no se puede combatir sólo en Europa. La única manera de acabar con el EI es defendiendo la democracia en el mundo árabe. Tuvimos una oportunidad en el 2011 con las revoluciones árabes y acabamos, como siempre, defendiendo dictaduras o recurriendo a los bombardeos, que solo han alimentado la espiral de violencia, el caos y, en última instancia, la radicalización extremista de la que se nutre el yihadismo. O cambiamos nuestra política exterior o el ISIS seguirá creciendo y matando musulmanes y europeos. Debemos cambiar el enfoque y apoyar decididamente a las fuerzas democráticas en el mundo árabe.

4. Reforzar a la sociedad civil en Siria e Irak

Irak y Siria son el feudo del Estado Islámico. Las principales víctimas del EI son las propias poblaciones locales, como hemos visto recientemente en Beirut, Bagdad, Ankara y tantas otras ciudades, y ellas son las únicas que pueden derrotarle sobre el terreno, como sucedió con Al Qaeda en Irak en 2007. Para ello en el corto plazo hay que reforzar y asesorar a las fuerzas locales para enfrentar al Estado Islámico por tierra. Pero además hay que apoyar los procesos democráticos en la región. Solo el refuerzo de la sociedad civil puede impedir el auge del fundamentalismo. En el pasado, en Irak o Afganistán, las llamadas políticas “en favor de la democracia” sirvieron para encubrir desastrosas intervenciones militares extranjeras o fracasaron por la ausencia de protagonismo por parte de la sociedad civil. Cualquier proceso democrático debe estar encabezado por las reivindicaciones de la sociedad civil siria, tanto del interior como en el exilio, la labor de los Comités Locales de Coordinación y otros movimientos de base en Irak y otros países, que buscan soluciones basadas en la democracia, los derechos humanos y la no intervención. Así mismo, hay que presionar al gobierno iraquí, en el marco del vigente Acuerdo de Cooperación y Colaboración entre la UE e Irak (2012), para que acabe con las políticas sectarias que marginan a una parte de la población, combata efectivamente la corrupción, y desarme a las milicias armadas (tanto al EI como a las chiíes).

5. Acabar con las guerras en Siria e Irak

La solución no es la guerra: la guerra europea en Siria no derrotará al Estado Islámico. Lo hemos visto en Irak, en Afganistán, en Libia. La guerra solo engendra más guerra. Para combatir al EI en Siria e Irak hay que acabar con la guerra (de la que se nutren y en la que se hacen más fuertes, pues las intervenciones militares contribuyen a alimentar la espiral sectaria y favorecen la partición de facto de la región en áreas de influencia). Eso pasa por una acción europea decidida que se involucre a fondo, cuanto antes, en un diálogo político con todos los actores implicados: EE UU y Rusia, Arabia Saudí, Irán, Turquía y el resto de países sumidos en la guerra regional que se libra ahora mismo en Siria. Tras los fracasos de las dos rondas de negociación en Ginebra, las conversaciones de Viena pueden ser el inicio de una solución justa al conflicto en Siria. El primer objetivo debe ser parar el conflicto y sus consecuencias para la población civil. Para ello hay que decretar un embargo de armas a todos los contendientes, acordado y presionado por los países de la UE junto con el quintento (EE UU, Rusia, Arabia Saudí, Irán y Turquía); acabar inmediatamente con los bombardeos del régimen contra la población civil (incluyendo los ataques indiscriminados y el uso de armas químicas); abrir corredores humanitarios para la población civil que huye o retorna a sus casas, y exigir el cese inmediato de cualquier intervención externa sin el respaldo de la ONU. El objetivo inmediato debe ser un Gobierno transicional con elementos del régimen de al-Asad y figuras clave de la oposición, abriendo también un proceso de justicia transicional para juzgar los crímenes de estos años de conflicto.

6. Proteger a los refugiados

Los atentados de París no deberían cambiar nuestra mirada sobre el dolor de quienes huyen de la guerra. Los cientos de miles de personas que esperan a las puertas de Europa huyen precisamente de esto mismo: huyen del terror, de la violencia, de los bombardeos internacionales o locales y de la muerte. No podemos caer en el error de confundir a las víctimas y a los verdugos, a los culpables y los inocentes. La peor amenaza que enfrenta la democracia en Europa es el auge de la xenofobia, del racismo y del autoritarismo. Debemos luchar contra la xenofobia, el racismo y la islamofobia; reaccionar ante la barbarie reafirmando nuestro compromiso inquebrantable con la democracia, las libertades y los derechos humanos.

7. Acabar con las mafias que trafican con personas

La mejor manera de asegurar que no entran terroristas en Europa es acabar con las mafias que trafican con personas. Por eso, la mejor manera de proteger la seguridad de todos es articular vías de entrada en Europa seguras y legales. Para ello hay que reabrir la posibilidad de solicitar protección internacional y visados humanitarios en las embajadas y consulados españoles en los países de origen y tránsito, con el objetivo de acabar con la irregularidad en el cruce de fronteras e impulsar la utilización de cauces seguros. Además, hay que atender las necesidades de los refugiados en Europa y los países colindantes, sobre todo en lo relativo a educación, sanidad, alimentación y empleo. A Europa sólo ha llegado un 6% de las personas refugiadas de huyen de Siria, y atenderlas no es sólo una obligación legal y humanitaria: debemos impedir que haya una generación perdida que, entre otras cosas, podría ser el caldo de cultivo futuro para ideologías extremistas.

Mira lo que se avecina a la vuelta de la esquina, viene diego rumbeando.

Gente normal:

Yo:

Con la luna en las pupilas y en su traje agua marina van restos de contrabando.

Y donde màs no cabe un alma allì se mete a darse caña poseido por el ritmo ragatanga y el DJ que lo conoce toca el himno de las doce para Diego la canciòn màs deseada.


Y la baila y la goza  y la canta.

Aserejé ja deje, dejebere seibinouva majavi ande bugui ande güididipi

Ahora no se que día es hoy
ni cuantas horas han pasado desde tu olvido

pero ella lo sabia muy bien
ella sabia todo de mi

desde mis grandes errores
hasta mis putas adicciones

fueron muchos los ceniceros
y las exhalaciones de humo
que nuestros cigarrillos provocaron
pero fue a mi a quien mas hizo daño

pero algo tengo seguro
pronto a mi puerta vendrán a tocar 
y sera la soledad a quien ofreceré
mi mala compañía con cigarrillos de contrabando
tres lineas blancas sobre mesa de vidrio
y sin falta botellas llenas de alivio y dolor

—  Cartas de papel arrugado
Mook RinHaru (Traducción al Español)

Bueno, después de 6 horas traduciendo, ¡aquí está el mook en español! Fue hecha a partir de la traducción de donamoeba que tuvo la amabilidad de aventarse a traducirlo del japonés al inglés todo de una vez.

¡Realmente fue una experiencia traducir directamente mientras lo leía!

Revisé el texto dos veces y traté de que todo sonara lo más normal posible, pero si encuentran algún error, háganmelo saber y lo corregiré.

Créditos:

  • Traducción al inglés (no revisada): donamoeba (Thank you so much for translating it!)
  • Traducción al español: La Fangirl Traducciones // admin. Kathara (homura-seragayki)

Si tomas la traducción para publicarla en Facebook/algún otro lado/tomar referencias o citas, da crédito a los tres blogs anteriores, por favor.

¡Disfrútenlo!

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Guardián: Capitulo 2 - Gran Caminata

Algún Lugar de Galicia, España

6:26 P.M.

El joven Alejandro respiraba algo ya cansado, pues la caminata que estaban dando había llegado a durar unas cuatro hora. Y no solo eso lo cansaba, el hecho de que Guillermo ni siquiera hablara lo volvía loco. Sus pensamientos comenzaban a llenar su mente y no todos eran bonitos, se sentía asfixiado y ahogado.

Habían caminado de un principio unas cinco horas, luego descansaron cerca de un río, bebieron algo mientras Guillermo revisaba lo que traía a mano. Lo que no era mucho. Luego del receso, continuaron caminando y han estado así.

Ya era de tarde en el día, Alejandro no sabía bien qué hora, porque al parecer ni el soldado traía reloj. A esa altura del día Alejandro ya se había deshecho de su molesta corbata. Llevaba las mangas arriba y la camisa suelta hasta el segundo botón desde arriba. A pesar de que estuviera nublando, el calor era insoportable. Y lo hacía transpirar aún más el hecho de que no sabía nada de lo que pasaba, ni qué estaban haciendo, ni dónde se dirigían, ni la hora sabía. Y sabía que el tal Guillermo estaba tan cabreado como él.

-¿Dónde estamos?- Alejandro trató de sonar lo más amable posible, lo que le resultaba difícil incluso al poco tiempo de haber conocido al soldado.
-Dije que sin preguntas.- comentó Guillermo aún caminando delante de él.
-¿Hasta cuando?
-Hasta que lleguemos.
-¿Llegar a dónde?
-A Madrid.
-¿Pero dónde mierda estamos?- insistía Alejandro ya cabreado. Pero Guillermo lo estaba más.
-Oh, mierda…- se llevó la mano apretándose los ojos -¿Por qué me tuvo que tocar tratar con un niño?
-¿Niño?- preguntó Alejandro ofendido -, tenemos casi la misma edad.
-Escúchame, enano- se giró Guillermo y Alejandro dio un paso atrás pues la última vez lo tomó de la camiseta y le gritó en la cara -. Te estoy salvando la vida, ¿vale? Se supone que te llevaré de vuelta a tu casa de niño rico, la cual está a las afueras de Madrid, ¿no?- afirmó más que preguntó -Así que para allá vamos, ahora deja de molestar y sígueme como se supone que va el plan. Y que tengamos la misma edad, no nos hace del mismo rango en estas cosas, yo soy el experto, tú solo eres el protegido, ¿vale enano?- dio media vuelta y continuaron caminando.
-Me llamo Alejandro…
-Que te calles.

Quedaron en silencio otros minutos.
“¿Y este qué mierda se cree?”, se preguntaba Alejandro mientras le seguía atrás. Aún habían muchas dudas por contestar, pero el soldado le dejó bien en claro que no podía preguntar. Continuó con sus pensamientos mientras el sol comenzaba a ocultarse y este se cansaba más, se había aburrido de la constante vista. “Pero tiene buen culo”, pensó Alejandro al verle el levantado trasero que se le formaba a Guillermo bajo esos pantalones de militar que llevaba, probablemente tenía un muy buen físico.
“¿Qué mierda?”, sacudió su cabeza para alejar sus pensamientos y continuar el camino.
Tenía ganas de vomitar de lo cansado que estaba, mental y físicamente. Eran tantas las preguntas que tenía por hacerle, pero no podía.
“¿Quién eres?, ¿quienes eran los que me secuestraron?, ¿por dónde estamos?, ¿qué hora es?, ¿qué tan lejos estamos de Madrid?, ¿qué querían esos tío?, ¿estás soltero?”, una vez más se detuvo y sacudió fuerte su cabeza haciendo que hasta le doliera por el brusco movimiento.
“Bueno, supongo que si no puedo preguntar, puedo hablar.”

-Supongo que sabes por dónde vamos.- comentó Alejandro tratando de parecer normal. Ya se le había quitado el miedo y el nerviosismo, pero no la ansiedad.
-Claro que sé por dónde vamos.- contestó Guillermo sin mirar atrás, él aún cargaba el arma entre sus manos. Alejandro la miró y supo de qué arma se trataba, pues era parte de su trabajo diario tratar con armamento militar. En eso consistía su labor en el negocio de los Bravo, bueno, antes de que falleciera su padre esa era su única tarea.
-Y también supongo que haces esto a menudo.
-Más de lo que tu crees, enano.
-Alejandro- corrigió con molestia -, y supongo que el soldado piensa protegernos con esa simple arma, ¿eh? Capitán América.- rió Alejandro.
-¿Sabes manipular un arma?- giró Guillermo con una ceja arriba -, ¿tienes la más mínima idea de cómo apuntar y jalar el gatillo?- no esperó a que Alejandro contestara -, pues cuando sepas de armas podemos hablar de opciones y comportarnos como que ambos supiéramos lo que hacemos aquí.- volteó y continuó su camino pasando por sobre un tronco.
Alejandro respiró profundo, luchando contra la hermosa y cercana idea de dar la vuelta e ir por el otro lado, pero él sabía perfectamente que el bosque no le daría compasión y si se encontraba con los tipos estos de negro que lo raptaron, lo más probable era que lo volvieran a hacer. Así que se aguantó las ganas de darse ostia contra el tronco y subió por él para seguir al soldado.
Pero eso no evitaría que se quedara callado ante el insulto de que él no sabía sobre armas, pues Alejandro era experto.

-Maschinepistole 5- dijo Alejandro con perfecta pronunciación, pero Guillermo no hizo nada -, MP5 en simples palabras- justo cuando Guillermo iba a abrir la boca para decirle que eso no lo hacía experto Alejandro continuó -. Arma Alemana, subfusil, creada a mitad de la década de los 60, ocupa un calibre 9mm, Luger, es un fusil automático, como lo muestra el número 5 en su nombre original “HK MP 54”.
El silencio reinó y Guillermo se detuvo, volteó y miró a Alejandro, lo analizó de arriba a abajo, como si ese fuera el primer momento en todo el trayecto donde se detuvo a observar a su protegido.
-Me impresionas, enano, no creí que supieras de armas.- admitió Guillermo.
-Me llamo Alejandro.- gruñó el joven como siempre.
-Si tan bueno eres en las deducciones de seguro sabes por qué atacaron la conferencia y te raptaron.- en ese momento Alejandro recordó lo que dijo uno de los que lo raptaron, cuando habló sobre que llevaban el armamento en el otro camión.
-Las armas…- murmuró lo suficiente fuerte como para que Guillermo le escuchara.
-Así es…- aclaró su garganta es soldado -, por eso te raptaron, han querido robar las armas que creaste para venderlas al Medio Oriente. Aunque no se alejan mucho del trabajo que haces tú.- agregó lo último lo cual Alejandro se tomó como una ofensa.
-Ni de tu ocupación.- comentó sabiendo que todo estaba conectado, tanto la venta de armas como el que Guillermo las usara.
-Eso es diferente…
-Explícate, Cap.- acusó Alejandro bajando por una ladera junto al soldado.
-Yo utilizo las armas para proteger gente, para mantener el bienestar de los inocentes.- se defendió Guillermo.
-¿No es eso lo que hacen en las guerras?- preguntó Alejandro al aire -, cada bando protege a su pueblo y nación del ataque de los otros, esa es su justificación. Defiendes atacando.
-No- Guillermo se detuvo en seco y apuntó a su bordado a un lado de su camisa -, ¿sabes lo que significa esto? Alianza de Seguridad Nacional e Internacional. Nuestro trabajo es evitar la venta de armas terroristas y de contrabando, bueno, las ventas en general de armas. Pues nuestro objetivo es que aquellas guerras como las del Medio Oriente no sucedan.
-Pues gran trabajo hacen.- Alejandro continuó caminando pasando delante de Guillermo e ignorando su mirada de odio.
-Eso no está a discusión. Intenta sacrificar tu vida para el resto y no para ti.- pasó Guillermo devuelta a la delantera, dando un fuerte empujón al hombro de Alejandro, quien gruñó al sentir el contacto.

~~~

Ambos caminaron un poco más, era notable el cansancio en sus cuerpos. Sobre todo en el inexperto cuerpo de Alejandro. El cual era delgado pero no estaba preparado para tal tipo de cosas, además, el hecho de que fumara constantemente no le servía de nada. Por eso sus nervios lo mataban.
Se acercaron a otro río, la noche ya estaba cayendo y la temperatura también, pues Alejandro podía sentir sus huesos congelar bajo su delgada camisa.
-Por aquí.- le indicó Guillermo como si ya supiera el lugar. La luna comenzaba a ponerse arriba de sus cabezas, el soldado sacó de su bolsillo una linterna e iluminó el camino hasta una cabaña desolada cerca del río.
-¿Qué es eso?
-Tu nueva mansión, enano.- rió Guillermo para sus adentros y se acercó a la choza destartalada.
-Me llamo Alejandro.- gruñó el joven empresario. Guillermo abrió la puerta y ambos entraron. Era tan pequeña que en ella no había nada más que una mesa de centro, dos sillas, una chimenea y un saco de dormir. Y por supuesto, lo que todos esperan en una cabaña abandonada en medio del bosque, telarañas, muchas telarañas en los rincones.
-Aquí pasaremos la noche- comenzó a decir Guillermo mientras entraba como si fuera su propia casa -, mañana temprano seguiremos la caminata a Madrid, estamos saliendo de Galicia, así que mañana caminaremos todo el día, buscaremos otro lugar para pasar la noche y al día siguiente estaremos en Zamora.- planeó todo en aquel momento, era experto en ese tipo de cosas. Guillermo había pasado varias veces por situaciones similares.
-¿Zamora?
-Sí, pasaremos por ahí, luego iremos a Madrid.
“Dos días”, pensó Alejandro un poco disgustado, pues quería llegar a su hogar pronto. Se sentía sucio, hambriento y cansado.
-¿Qué pasó con tu grupo?
-¿Mi equipo? Pues nuestra misión era interceptar ambos camiones, el de los armamentos y el tuyo. Y nuestras instrucciones siempre son claras, si alguno daba contigo, debía de inmediato avanzar a la central.- contestó Guillermo como olvidando completamente que no quería contestar preguntas.
-¿Central?- frunció Alejandro el ceño.
-Sí, de la A.S.N.I.
-Pero, creí que me llevarían a casa…
-Eso será después, pero allá llegarás.- se frotó Guillermo el cuello algo agotado, pero aún le quedaba energía para más.
-¿Y qué hay de tu equipo?, ¿no necesitan a su líder?
-Pueden cuidarse solos, para eso están entrenados, no necesitan mi ayuda.
-¿Y tú no los necesitas?- la pregunta de Alejandro sonó muy profunda, más de lo que él mismo quería que sonara.
-Yo no necesito ayuda de nadie.

Alejandro se sentó en una de las sillas y suspiró, deseando estar en casa y ser atendido por su mayordomo y tener su cama. En resumen, no estar ahí.
-¿Quienes eran esos?- preguntó Alejandro refiriéndose a los que lo raptaron.
-Ellos son miembros del A&L.
-¿A&L?
-Es una burla, al tópico literario “De Las Armas y Las Letras”. Su líder es un poco… filósofo.- dijo rebuscando la palabra.
-Vaya… y querían las armas nuevas de la compañía.- dedujo mirando el suelo. Algo dentro de él le hizo sentir un poco, culpable.
-Sí- comentó Guillermo como no queriendo hablar del tema, como ocultando algo -. Ahora duérmete, enano.- le dijo mientras tomaba la otra silla y la acercaba a la ventana, la inclinaba y se apoyaba en la pared, dejaba el arma a un lado para quedarse mirando por la ventana por la cual entraba algo de luz de luna, pues el soldado apagó la linterna y era toda la luz que había
-Alejandro.- murmuró el otro joven, quien no le quedó otro remedio que estirar el saco de dormir, lo sacudió deseando no encontrar algún amigo no deseado entre él. Vio una de las telarañas, donde había una gran araña en el rincón. El escalofrío que le dio lo obligó a quedarse por sobre el saco de dormir.
Antes de cerrar sus ojos vio a Guillermo que miraba por la ventana.
-¿Piensas quedarte despierto toda la noche?
-Duérmete.- ordenó Guillermo.
-Pero…
-Ahora.- ni siquiera miró a su protegido, se cruzó de brazos y continuó mirando el oscuro y tétrico bosque. Alejandro suspiró fuerte y se recostó en el saco, ya se le había pasado el frío, pero no el hambre, esperaba poder comer en la mañana de quién sabe dónde. Por un lado se sentía seguro por tener al soldado con él y por otro nervioso por despertar sin cabeza. Por un momento pensó en decir buenas noches, pero encontró que no sería lo ideal con alguien como Guillermo, así que solamente cerró sus ojos y se dejó caer en el sueño mientras sabía que su odiado guardián estaría ahí.

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