daniel galauter

Físicamente no era más que el aire entre las teclas con las que yo la invocaba día a día a fuerza de escribir. Un soplo… y habría desaparecido. Sí, Emmi, para mí hasta ese extremo hemos llegado: cerraré el correo, soplaré en mi teclado, bajaré la pantalla. Me despediré de ti.
—  Daniel Galauter, Contra el viento del Norte
Y algún día nos cruzaremos en un bar o en el metro. Fingiremos no reconocernos o no vernos, nos apartaremos rápidamente. Sentiremos vergüenza por lo que ha sido de nosotros, por lo que ha quedado. Nada. Dos extraños con un ficticio pasado común, por el que tanto tiempo y con tanto descaro se habían dejado engañar.
—  Daniel Galauter
Y algún día nos cruzaremos en un bar o en el metro. Fingiremos no reconocernos o no vernos, nos apartaremos rápidamente. Sentiremos vergüenza por lo que ha sido de «lo nuestro», por lo que ha quedado. Nada. Dos extraños con un ficticio pasado común, por el que tanto tiempo y con tanto descaro se habían dejado engañar
Comprensión. Alivio. Distensión. Claridad. Amistad. Resolución de un enigma de personalidad creado con palabras, pero increíblemente sobredimensionado. Eliminación de bloqueos. Una buena impresión después. La mejor receta contra el viento del norte. Un digno final para una emocionante etapa de la vida. La simple respuesta a miles de preguntas complicadas aún pendientes. O, como tú misma has dicho: «Por lo menos un final divertido»
—  Daniel Galauter, Contra el Viento del Norte