cuatro acuerdos

«No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento».

-Libro de los cuatro acuerdos-Dr. Miguel Ruiz

“La historia de Forrest Gump es un buen ejemplo. No tenía grandes ideas, pero actuaba. Era feliz porque hacía lo máximo que podía en todo lo que emprendía. Recibió grandes recompensas que no había esperado. Emprender la acción es estar vivo. Es arriesgarse a salir y expresar tu sueño. Esto no significa que se lo impongas a los demás, porque todo el mundo tiene derecho a expresar su propio sueño.”  -“Los cuatro acuerdos” Pg 86 -Don Miguel Ruiz

Toda la humanidad busca la Verdad, la justicia y la belleza. Estamos inmersos en una búsqueda eterna de la Verdad porque sólo creemos en las mentiras que hemos almacenado en nuestra mente. Buscamos la justicia porque en el sistema de creencias que tenemos no existe. Buscamos la belleza porque, por muy bella que sea una persona, no creemos que lo sea. Seguimos buscando y buscando cuando todo está ya en nosotros. No hay ninguna Verdad que encontrar. Dondequiera que miremos, todo lo que vemos es la Verdad, pero debido a los acuerdos y las creencias que hemos almacenado en nuestra mente, no tenemos ojos para verla.
—  Miguel Ruiz
Libro: Los Cuatro Acuerdos
Tú no escogiste tu lengua, ni tu religión ni tus valores morales: ya estaban ahí antes de que nacieras. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir qué creer y qué no creer. Nunca escogimos ni el más insignificante de estos acuerdos. Ni siquiera elegimos nuestro propio nombre. No tuvimos la oportunidad de escoger nuestras creencias, pero estuvimos de acuerdo con la información que otros seres humanos nos transmitieron. La única forma de almacenar información es por acuerdo. Así es como aprendimos cuando éramos niños. Los niños creen todo lo que dicen los adultos. Estábamos de acuerdo con ellos, y nuestra fe era tan fuerte, que el sistema de creencias que se nos había transmitido controla totalmente nuestra vida.
Llamo a este proceso «la domesticación de los seres humanos». A través de esta domesticación aprendemos a vivir. La información del exterior se transfiere a nuestro interior y crea todo nuestro sistema de creencias. En primer lugar, al niño se le enseña qué tipo de comportamiento es aceptable y cual no. Aprendemos a juzgar: Nos juzgamos a nosotros mismos, juzgamos a otras personas, juzgamos a nuestros vecinos…
Adiestramos a nuestros niños, a quienes tanto queremos, de la misma forma en que adiestramos a cualquier animal doméstico: con un sistema de premios y castigos. Cuando no acatábamos las reglas, nos castigaban; cuando las cumplíamos, nos premiaban. Nos castigaban y nos premiaban muchas veces al día. Pronto empezamos a tener miedo de ser castigados y también de no recibir la recompensa. Con el tiempo desarrollamos la necesidad de captar la atención de los demás para conseguir nuestra recompensa. Y empezamos a fingir que éramos lo que no éramos, con el único fin de complacer a los demás, de ser lo bastante buenos para otras personas. Actuamos para intentar complacer. Fingimos por miedo al rechazo. Nos convertimos en una copia de las creencias externas. Perdimos todas nuestras tendencias naturales. Y la domesticación es tan poderosa que en un determinado momento de nuestra vida, ya no necesitamos que nadie nos domestique, estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Ahora nos domesticamos a nosotros mismos según el sistema de creencias que nos transmitieron y utilizando el mismo sistema de castigo y recompensa. Hay algo en nuestra mente que lo juzga todo y a todos, incluso el clima, el perro, el gato… Todo. El Juez interior utiliza nuestros acuerdos y cada vez que hacemos algo que va contra de ellos, el Juez dice que somos culpables, que necesitamos un castigo, que debemos sentirnos avergonzados. Esto ocurre muchas veces al día, día tras día, durante todos los años de nuestra vida. Hay otra parte en nosotros que recibe los juicios, y a esa parte la llamamos «la Víctima». Ella carga con la culpa, el reproche y la vergüenza. Es esa parte nuestra que dice: « ¡Pobre de mí! No soy suficientemente bueno, ni inteligente ni atractivo, y no merezco ser amado. Y estas creencias estan tan arraigadas que incluso años después de haber entrado en contacto con nuevos conceptos y de intentar tomar nuestras propias decisiones, nos damos cuenta de que todavía controlan nuestra vida. Cualquier cosa que vaya contra de los acuerdos ya establecidos abre nuestras heridas emocionales, y reaccionamos creando veneno emocional. Dado que todas nuestras creencias tienen que ser verdad, cualquier cosa que las ponga en tela de juicio nos hace sentir inseguros. Por este motivo, necesitamos una gran valentía para desafiar nuestras propias creencias; porque, aunque sepamos que no las escogimos, también es cierto que las aceptamos. El acuerdo es tan fuerte, que incluso cuando sabemos que el concepto es erróneo, sentimos la culpa, el reproche y la vergüenza que aparecen cuando actuamos en contra de esas reglas. Todas estas leyes existen en nuestra mente, creemos en ellas, y nuestro Juez interior lo basa todo en ellas. El Juez decreta y la Víctima sufre la culpa y el castigo.
—  Los cuatro acuerdos - Miguel Ruiz
No te tomes nada personalmente: Lo que los demás dicen y hacen es una proyección de su propia realidad, de su propio sueño. NADA de lo que hacen es por ti. Cuando seas inmune a las opiniones y los actos de los demás, dejarás de ser la víctima de un sufrimiento innecesario. La impecabilidad de tus palabras te llevará a la libertad personal, al éxito y a la abundancia.
—  Miguel Ruiz, Los cuatro acuerdos (Síntesis del 2do acuerdo)

svtellitc  asked:

Querías hablarme por 3 lados?? 😏

SHE REALLY DID THAT I’M-

soy el meme del guiñito de jongin porque vamo pa los cuatro

1. No supongas
No des nada por supuesto.
Si tienes dudas, acláralas.
Si sospechas, pregunta.
Suponer te hace inventar historias que sólo oscurecen tu alma y que no tienen fundamento.

2. Haz siempre lo mejor
Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte ni arrepentirte de nada.

3. Honra tus palabras
Lo que sale de tu boca es lo que tu eres. Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces.

4. No te tomes nada personal
Ni la peor ofensa, ni el peor desaire, ni la más grave herida.
En la medida que alguien te quiere lastimar, en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo.

—  Los cuatro acuerdos de la sabiduría Tolteca

Para lograr entenderse a sí mismo y entender a los demás, para lograr ser felices sin ninguna influencia externa, entender que todo lo que necesitamos para lograrlo está dentro de nosotros mismos. Se debe, en primer lugar, entender que todos los humanos tienen un complejo sistema de creencias (cosmovisión) o paradigma, adquirido por influencia social, familiar, educacional, y que con frecuencia dichas creencias adquiridas los perturban mental y emocionalmente, creando infelicidad; en segundo lugar, aprender que se puede modificar el sistema de creencias para conseguir el anhelado equilibrio interior que lleva a la felicidad. Para lograrlo, se pueden poner en práctica los cuatro acuerdos (4 dogmas), que son los siguientes:

“Sé impecable con tus palabras”.
“No te tomes nada personalmente”.
“No hagas suposiciones”.
“Haz siempre tu máximo esfuerzo”.

—  Don Miguel Ruíz