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¿Enemigos o algo más? {WIGETTA} •Capítulo Doce. ¿Celoso?

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Narra Samuel.

Me desperté en cuanto aquellos estúpidos y molestos sonidos de la alarma comenzaron a sonar. Estiré mi brazo hasta llegar al aparato y así apagarlo, podría golpearlo pero no quería más problemas de los que tengo con mis padres.

Me destapé para luego levantarme de la cama y dirigirme al armario, comencé a ver que me pondría hoy.

— Bueno, aunque solo es ropa nada importante..- susurré observando todas las prendas que tenía.

Cogí una camiseta blanca; por encima una sudadera negra con detalles grises; unos jeans negros para combinar con la parte de encima; unos calcetines blancos; y pos último mis converse color gris.

Cuando ya tuve todo listo, me dirigí al cuarto de baño y deje las prendas de ropa colgadas en el perchero mientras que los calcetines con las converse encima de la mesada, una vez todo ordenado, me desnude dejando la ropa usada en una cesta que era solo para eso.

Me giré para luego dar unos pasos hasta la bañera y me adentre en ésta, me quedé sentado mientras veía hacía abajo y esperaba a que la bañera se llenará por completo de agua. En cuanto estuvo lista tan solo me comencé a bañar y colocarme shampoo en el cabello para rápidamente pasar mis manos por el, en cuanto vi que el producto hacía efecto cerré mis ojos y luego de unos segundos tomé como pude una jarra que se encontraba en el lugar de siempre, la llené de agua, llevándola hacía mi cabeza para luego derramar todo el liquido sobre ella.

Al momento en que pude abrir mis ojos, dejé la jarra en su lugar, al momento en que cogí el jabón junto con la esponja comencé a lavarme el cuerpo de arriba a abajo, al acabar me hundí en la bañera quedando acostado así se me iba cualquier rastro de jabón o burbujas ocasionadas por éste.

Cierro mis ojos, descansando y apreciando el gran silencio que reina en el cuarto, hasta que de pronto…la imagen de Guillermo logra aparecer en mi mente, no tenía idea de porqué pero tan solo apareció, miles de momentos con él.

Su rostro, aquel que tenía esos labios que tanto amaba; ese cuerpo que era tan frágil y débil ante el toque de otros; ese cabello…que podría coger con fuerza mientras mantengo su cuerpo bajo el mio y besos sus labios.

Me incorporé de repente, sentándome de forma decente en la bañera, abrí rápidamente mis ojos y observe mis manos sin estar viéndolas realmente, mi mente estaba en otra cosa.

En otra persona.

En Guillermo.

Había imaginado tenerlo bajo mio, ¿Qué mierda? ¿Desdé cuando yo imaginaba estas cosas? los besos estaban bien pero, de ahí a follármelo..no me creía capaz de imaginar algo así sobre él.

Trate de ignorar aquello y salí de una vez por todas de la bañera para luego secarme rápidamente el cuerpo, en cuanto me coloque la ropa salí del baño y me dirigí hasta el perchero que se encontraba en mi habitación para coger mi mochila y colocármela en la espalda, caminé hasta la puerta y la abrí, saliendo al fin del cuarto…de aquellas cuatro paredes en las que me sentía encerrado en mis pensamientos.

Fui directo a las escaleras y baje escalón por escalón sin la más mínima gana, estaba preparándome para la escuela..¿Quién tendría ganas?

Al llegar al living y pasar a la cocina, cogí el almuerzo que mamá dejaba cada día, casi siempre era algo distinto, según ella quería intentar distintas cosas.

Me retiré de la cocina para volver al living y dirigirme hasta la puerta principal, en cuanto llegue la abrí con la llave que tenía de copia y salí, me giré para volverla a cerrar como estaba.

En cuanto me giró para comenzar a tomar el camino veo como Guillermo salé también de su casa y se coloca los cascos para empezar a caminar. Apresuró el paso y logro alcanzarle, no era tan difícil, el no corría muy rápido así que ahora me encontraba a un lado suyo.

Me miró de reojo.— ¿Acaso vas a siempre tomar el camino conmigo?

— Si, además te recuerdo que la calle es libre y puedo tomar este camino como cualquier otro. - le miré fijamente.

— Pff..por suerte, porque si fuera propiedad mía ya te hubiera apartado de este camino. - sonrió.

— Mentiroso. - susurré a un tono en el que él pudiera oírme y al parecer lo logró porque me miró con el ceño fruncido.

— ¿Disculpa? - preguntó con molestia.

— Que eres un mentiroso. Porque te apuesto a que si este camino fuera propiedad tuya no me apartarías. - cogí las tiras de mi mochila con fuerza.

— ¿Ah, si? ¿Cómo estás tan seguro? - sonrió de lado.

— Porque por ejemplo…ahora me estoy metiendo en tu camino, pero tú no haces nada para impedirlo o apartarme, además…- le cogí del brazo y le detuve, haciendo que me mirará, me acerque a hasta él y le susurré.— al parecer te encanta como te trato.

Me aleje, viendo como su rostro de apoco se ponía rojo. Está vez sonreí yo.

— Eres un…- me alejó para luego girarse.— ¡E-Estúpido! - gritó y comenzó a caminar otra vez.

— Dime algo que no sepa. - le respondí al volverlo a alcanzar.

— Ugh…-.

— Parecé que alguien se pone muy fácilmente rojo…- me burlé.

— Es tu culpa. - se quejó.

— ¿Mi culpa? - dije enojado aunque estaba sonriendo.

— Si, siempre me pones rojo para luego dejarlo todo a la mitad, por tu culpa siempre me pongo fácilmente rojo. - explicó.

— ¿Tal vez…debería terminarlo? - sonreí malicioso.

— ¿Qué? - preguntó mirándome de frente.

Ya habíamos llegado a la parada, solo faltaba esperar a que viniera el bus, la mayoría de veces se tardaba.

— Si siempre es mi culpa y acabo dejándolo a la mitad, pues…tal vez esta vez deba terminarlo. - comencé a caminar hacía él.

Pero él retrocedía a cada paso que me acercaba.— Detente, ni siquiera lo pienses Samuel.

— ¿Por qué? ¿Qué pasa si hago en lo qué estoy pensando? - mi sonrisa no se iba.

— Te…te golpearé. - me dijo enojado.

— ¿Oh, lo harás?

Su espalda chocó contra el gran cartel de publicidad que había en la parada, al llegar hasta él apoye mis manos a los lados de su cabeza y acerque mi rostro hasta el suyo, en cuanto mi nariz rosó contra la suya me detuve.

— A ver, vamos hazlo. Pegame. - le reté.

Él colocó sus manos sobre mis brazos que estaban estirados hacía él, trato de bajarlos para así apartarse pero no lo lograba.

— No podrás. - le susurré.

— Es injusto. Tú sabes que no tengo la misma fuerza que la tuya. - hizo un puchero, enojado.

— Lo sé y por eso hago esto. - finalicé para juntar mis labios contra los suyos, en un momento en el que él se distrajo y abrió la boca, introducí mi lengua en ella y comencé a juntarla con la suya, él llevó sus manos a mi pecho intentado apartarme pero tampoco lo lograba.

Vi de reojo hacía la calle y observe como venía el bus, me aparte de Guillermo y le cogí de la mano para colocarnos bien y así detener el bus.

— ¿Estás loco o te has caído de pequeño por las escaleras? - me susurró enojado.

— Un poco de ambas. - me reí.

— N-No hagas eso. - su rojez no había desaparecido, es más había aumentado.

— Tranquilo tomatito, no nos ha visto nadie.

— Y-Y deja de llamarme a-así - me miró molesto.

— ¿Algo más por lo qué quejarte? - pregunté sarcástico y él lo notó, diciendo un par de groserías por lo bajo.

Al momento en que el bus llegó, ambos subimos y pagamos, pasamos y tomamos asientos separados. Ambos nos quedamos viendo sin despegar la vista del otro.

No sabía que estaba pasando conmigo pero de cierta manera…me gustaba.

[…]

En cuanto llegamos a la escuela, él se apresuró unos pasos y de pronto Rubén junto con otro chico que no conocía se habían acercado hacía Guillermo.

¿Quién era ese chico? ¿Qué era de Guillermo? sin haberme dado cuenta me había detenido en el camino y ahora mantenía un rostro de enojo.

Eso no me tendría que importa, después de todo Guillermo y yo no eramos más que dos…¿Amigos pero que se odiaban? ¿Dos personas que se besaban? no tenía muy claro eso, aunque jamás le había prestado demasiada importancia.

Noté como algunos chicos y chicas que pasaban al lado mio me quedaban viendo, tan solo les devolvía la mirada con enojo, odiaba que me mirasen, ¿Acaso era algún espectáculo cómo para qué me estuviesen viendo?

Cogí las tiras de mi mochila nuevamente y esta vez con más fuerza, comencé a caminar y retomar el camino hasta las puertas de la escuela, apresuré el paso y al pasar por al lado de Guillermo éste me miró de reojo, le regresé la mirada con una sonrisa y él solo frunció el ceño, seguramente estaba enojado por lo del beso.

[…]

Ya era la hora de salir de clases, pero antes de pasar por la puerta del salón, me acerque hasta Guillermo y Rubén, estos se encontraban hablando pero en cuanto me acerque ellos detuvieron su platica.

— ¿Samuel? ¿Estás buscando hablar con alguien? - bromeó Rubén al verme.

— Puede que si, o que no…- sonreí mirándole.

— ¿Alguien qué está a un lado mio? - sonrió, pero parecía que esperaba que respondiera un si.

— Quizás si.

— ¿Perdón? - habló Guillermo mientras guardaba las cosas en su morral.— ¿De quién hablan?

— De ti. - se rió Rubén.

— ¿Qué? ¿Y de qué hablaban? - preguntó enojado.

— Hey hey, tranquilo azulito. - bromeé.

— Tú mejor callate. - me miró molesto.

— Uy uy, ¿Pasó algo entre ustedes? - sonrió Rubén mientras se colgaba la mochila en su espalda.

— Y pues mira…-.

— ¡Te callas! - me interrumpió.

Suspiré.— De todos modos, venía a preguntarte algo.

— ¿A mi? - me miró confuso, yo asentí.— ¿Qué cosa?

— Quería saber…- me acerque hasta él, susurrándole.— ¿Si quisieras que te llevará a tu casa en mi auto? ¿Por hoy? -.

— N-No puedo…- respondió en un susurró.

— ¿Razón? - pregunté viéndole a los ojos.

— Es que siempre acompaño a Rubén en el bus..ugh - me vio.— Perdó..

Le interrumpí.— Él ira con Mangel.

Me separe de él y ahora miré a Rubén, éste no entendía nada y me regresó la mirada.

— Emm..¿Pasa algo? - preguntó confundido.

— ¿Me prestas a Guillermo por hoy y tú te vas con Mangel? - sonreí.

— Oh por dios…- de alguna manera logré oírle aunque lo haya susurrado.— ¡Claro que sí, no hay problema! - soltó unas risas.

— ¿En serio? - le miró Guillermo.

— Si, no pasa nada.

— De acuerdo, entonces te espero afuera, tomatito. - me despedí para luego empezar a caminar.

— ¡E-Estúpido! - me gritó y yo solamente sonreí por dentro, otra vez aquel insulto que no hacía sentirme nada más que gracia y ternura.

[…]

Tal y como dije, lo esperaría afuera y aquí estoy, esperando a por él…aunque ya van como minutos que no sale.

De la escuela no ha salido, o bueno, llevó aquí un buen rato es imposible que si ha pasado no le haya visto. ¿Estará buscando algo en el salón?

De repente las puertas de la escuela se abren, giró mi rostro esperando que por fin sea Guillermo pero no, solamente es mi mejor amigo Rubén.

— ¿Hmm? ¿Sigues aquí? - me pregunta deteniéndose a un lado mio.

— Espero a Guillermo. - dirijo mi vista hacía él.

— Oh ya, que ibas en serio. - sonríe.

— Eh, si…- llevó mi mano hacía mi cabeza y la paso con rapidez por ésta.— ¿Él sigue en el salón? - preguntó con una pizca de nervios.

— Si, es que está hablando con un amigo que hizo el otro día…- explicó.

— ¿De casualidad es medio alto y de cabello negro? - rodeé los ojos, realmente no me interesaba hablar de ese chico.

— ¿Oh? - su rostro cambió a una de sorpresa.— ¿Le conoces?

— Rubén, por favor. Obvio que no, solo conozco a gente que me interesa. - respondí con simpleza.

— ¿Comó Guillermo? - llevó una de sus manos hacía su boca, ocultando la sonrisa que de seguro está conteniendo, sabía perfectamente cuando contenía la risa.

— Ay mejor callate, ¿Sabes qué? Iré a por él, por si no te veo cuando salga, hasta mañana. - me despedí al mismo tiempo que caminaba hasta las puertas de la escuela y las abría, antes de pasar hacía dentro, oí a Rubén responderme.

“— ¡Hasta mañana, señor gruñón! -.” hubiera regresado y así responderle, pero me interesaba más el porque Guillermo tardaba tanto si tan solo estaba hablando con aquél chico.

¿Tal vez..se le estaba confesando? ¿Tal vez gustaba de él? ¿Tal vez solo quería qué me hartará hasta el punto de irme y no esperarle? Todo podía ser viniendo de Guillermo.

Guillermo…alguien que hace una semana solo veía como un idiota más de la clase, pero que sin saber cómo, me había interesado en él. Sus reacciones, su personalidad, su debilidad…todo me parecía tan tierno en él.

¿Podría ser que me gustará? Jamás había tenido pensamientos así sobre un chico o al menos desdé que tengo memoria.

Es que la idea de que aquél chico se le estuviese confesando y que él aceptará, me daba vueltas el estomago y sentía algo que no sabía que era. ¿Enojo? ¿Tristeza? ¿…Celos?

Sacudí mi cabeza de un lado a otro, ¿Samuel teniendo celos de un chico? Ja, ni en sueños…

Pero de pronto ya había llegado hasta el salón, estaba frente a la puerta y solo oía risas. De repente el aire para mi había cambiado, ya no me daba igual todo, me importaba que era lo que aquellos chicos estuviesen hablando como para que Guillermo riera así.

Me acerque más hacía la puerta, ésta se encontraba medio abierta, observaba por aquella grieta, ambos estaban parados frente a la pizarra, pude ver como él reía…su risa, sincera y tan bonita.

Estaba enbobado por aquella risa, que para cualquier persona podría significar tan normal y simple, pero para mi había significado tanto, me había gustado, quería oírle siempre reír así.

Hasta que ambos guardaron silencio y aquél chico decidió hablar.

— Oye…ya es un poco tarde. ¿No quisieras qué te acompañará a tu casa? - preguntó llevando sus brazos detrás de su cabeza.

— Oh no, gracias pero no puedo aceptar…- desvió la cabeza para observar otro punto del salón.

— ¿Puedo saber el…porqué? - mis ojos se agrandaron en cuanto vieron como el chico dio unos pasos hacía Guillermo.

— Es que, alguien ya está esperando a por mi…- se sobresaltó, como dándose cuenta de algo.— ¡Oh dios, lo olvidé! ¡Samuel va a matarme!

— ¿Samuel?….espera, ¿Hablas del Samuel que todos temen? - preguntó ahora retrocediendo tan solo un poco.

— Eh…digamos que si. - sonrió.

— ¿Estás saliendo con él?

— ¿Y esa pregunta a qué viene? En todo caso eso no es asunto tuyo, perdón si mis palabras suenan tan frías pero es la verdad. - dijo manteniendo la cabeza mirando hacía el suelo.

— Simple curiosidad…- se puso de espaldas sobre la pared.

— ¿Solo curiosidad? ¿O algo más?

— No lo sé…tal vez sea algo más - observe fijamente como el chico se quitaba rápidamente de la pared para dirigirse a Guillermo.

No quería, no podía dejar que ese estúpido siguiera hablando con él, no me gustaba que aquél idiota creyera tener oportunidad con Guillermo.

Decidí abrir la puerta sin tener la más mínima importancia en lo que pensarán ambos y al pasar hacía dentro me quedé unos segundos parado sin moverme.

— ¿Por qué tardas tanto? - pregunté, dirigiendo mi vista hacía la de Guillermo, restandole importancia a la presencia del idiota.

— Estaba hablando…- respondió, miré sus mejillas y vi como de apoco se enrojecían.

— ¿Y yo? ¿Acaso estoy plantado allá afuera o qué? - fingí estar enojado.

— No, es que…m-me había o-olvidado..- susurró agachando la mirada.

— Vaya vaya, ¿Tú eres el Samuel qué todos temen? - oí ser pronunciado por el chico, me giré viéndole.

— Puede ser, ¿Algún problema? - respondí de mala gana.

— Si, no me gusta que trates así a mi amigo…- vi como intentaba acercarse hasta Guillermo.— ¿Quién eres para tratarlo así?

Dudé por unos segundos, pero a la mierda, lo haría por puro enojo y para hacerle saber que Guille ya tenía dueño.

— Su novio, y jamás he visto que a una persona le interesara tanto si su amigo está de novio o no. - sonreí frunciendo el ceño.

— ¿Acaso eso es cierto…? - dijo mirando ahora hacía Guillermo.

— Te respondo yo, es cierto, y sin tu permiso me llevó a mi novio que ya es demasiado tarde y su madre estará preocupada. - al terminar, cogí del brazo a Guillermo y rápidamente salimos del salón.

Podía oír perfectamente como el chico llamaba a Guille para que volviera, pero…estoy seguro que éste tan solo ignoraba aquellos gritos, porque vamos…como si no pudiera oírlos.

Al estar corriendo llegamos rápido a la salida de la escuela y aun no soltaba a Guillermo, pero antes de que le dijera que subiera al coche, el logró soltarse de mi y hacer que ambos nos detengamos frente al vehículo.

— ¿Por qué…por qué haces esto, Samuel? - me giré para mirarle, se encontraba viendo el suelo.

— ¿Qué cosa? - sabía que era pero no quería decirlo.

— ¡No te hagas el tonto! - me gritó, viéndome ahora a los ojos, pude ver que los suyos estaban casi a punto de llorar.— ¡Deja de decir esas estupideces de que somos novios! ¡¿Qué problema con qué si ese chico quiere salir conmigo?! ¡Después de todo, ambos no somos nada!

Me mantuve por un momento callado y él decidió volver a hablar.

— ¡Di algo, maldita sea! ¡No te calles justo ahora! - se quejó.

— ¿Y si..? - di unos pasos hacía él, pero éste retrocedió y yo me detuve.

— ¿"Y si" qué? ¿Ahora qué? - me miró fijamente y yo intenté hacer lo mismo.

— ¿Y si…intentamos algo? - y su rostro cambió a sorpresa, hasta yo me habría sorprendido de mis palabras.

— ¿Q-Qué estás d-diciendo? - preguntó nervioso.

— ¡Oh vamos, Guillermo! No te hagas el idiota, estoy preguntando si quisieras que ya sabes…intentar algo, que salgamos, que seamos novios realmente. - expliqué rápidamente.

Pero él aun así, logro entenderme. Algunas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.— No es lindo que estés bromeando de está manera, ¿Sabes? - hizo una sonrisa, aunque pude notar que era fingida.

— No bromeo. Estoy hablando en serio…¿Guille, tú quisieras ser mi novio? - pregunté, tomándole de la manos y sin darle tiempo a alejarse.

— ¿Hablas en serio? - habló viéndome a los ojos.

— Jamas he hablado más en serio. - admití.

— ¿Pero y las personas…? ¿No te importará lo que ellas digan? - bajó su cabeza.

Solté una de sus manos para llevar la mía hacía su mejilla más cercana.— Te lo estoy preguntando a ti, no a las malditas personas.

— Yo…yo…- tartamudeó.— ¿Estás seguro?

— Guillermo, por favor.

— D-De acuerdo, y-yo qui-iero ser t-tu n-novio. - me contuve la risa, es que el como él se pone nervioso y tan así, me da…gracia y ternura.

— ¿De verdad?

— De verdad.

Me acerque hasta él, en cuanto apenas rose sus labios, plante los míos sobre los suyos, me encantaban; de hecho…me encantaba todo de él, aunque no lo admitiría, o hasta ahora no.

— Gracias. - susurré.

— ¿Por qué? - preguntó confundido.

— Por darme una oportunidad. - sonreí.

— B-Bobo. - me susurró y logré ver como sonreía.

«Espero que nada se arruine y que podamos ser felices.»

———————-

Dicen que luego de lo bueno viene lo malo, ¿vieron tipo las novelas que cuando al fin pueden ser felices todo se va a la mierda? bueno así :’D

sdkjks esta vez no tarde tanto eaeaea ahre bueno ya, me calmo.

ESPERENSE, ¡¿+2,3K?! QUE MIERDA, CUANDO PASO ESTO? ¿¿:D?? aiuda polisia (? *en wattpad*

Realmente muchas gracias, agradezco cada visita, tanto fav que dan a cada capítulo, en serio…gracias uvu <3 es un honor para mi que leáis mi novelita c’:

Perdón ante cualquier error </3 u.u y gracias por leer, espero les haya gustado el capítulo :) <3

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