creo en tu mirada

Carta a una Ruptura

Escribo esto desde hace un tiempo, desde que dejamos de hablarnos, desde que dejamos de buscarnos. Cada noche, de autobús en autobús, canción tras canción, asaltabas mi memoria y lo único que podía hacer era escribirte, para así, calmar la rabia dentro de mi pecho que no me daba paz. Han pasado muchas lunas desde entonces.

No quería enviarte esta carta, porque decir adiós, cuando sabes que es un adiós definitivo y que es muy probable que jamás vuelvas a ver a esa persona, a la cual amaste en un momento, no es fácil. Hoy me sentí completamente feliz después de algún tiempo, no me hace falta nada más. De repente, tu recuerdo vino a mi mente a interrumpir ese momento, como un niño que llora por atención, fue cuando entendí, que había llegado la hora de despedirme de ti.

Aunque quizás no te importe y no leas lo que te escribo, en mi conciencia quedara muy claro que no soy de las personas que huyen sino de las que hablan y enfrentan su propia vida, sus errores y sus batallas. Te envío una recopilación de todos esos textos que te escribí en esas noches amargas, textos que pensé enviar y no lo hice, textos que forman hoy la que quizás sea mi primera y última carta de amor para ti.

Te escribo porque nunca tuve una palabra tuya, porque nunca escuchaste, porque ni siquiera una excusa barata me brindaste, porque para cerrar capítulos en mi vida necesito expresarlo y quien mejor que tú para escucharlo, porque fuiste tú quien formo parte de esta historia a la que le hemos puesto punto final. Sin hacer el más mínimo esfuerzo y sin decir una sola palabra,llevaste a la realidad una frase de una canción que probablemente reconozcas ¨el amor se fue y ninguno pago su rescate¨. Como un niño cobarde que le tiene miedo al lobo, tomaste el camino de la indiferencia.

Sin embargo, no vengo a amargarte el día, ni a pelear contigo. Hoy vengo a decirte que yo no quiero dejar malos recuerdos a las personas que participan en ciertos capítulos de la historia de mi vida, ya que yo también formo parte de un capítulo en la historia de tu vida y me gustaría que fuera uno que recuerdes en un futuro y te haga sonreír. Aunque una parte de mi dice que no mereces estas palabras, no quiero terminar esta historia, sin dejar nada bonito y con sustancia para que me pienses.

Me hubiera gustado que el último recuerdo que tengamos de nosotros, no sea una carta enviada por e-mail que es un medio muy impersonal. Me hubiese gustado que hubiéramos compartido algún momento donde la pasáramos realmente bien, un viaje, una playa, risas, cuentos, compartiendo ideas, besos y amor. Pero sucedió de una manera muy poco memorable, quizás sea algo bueno, porque los malos recuerdos, con el tiempo, tienden a diluirse.

Yo pienso que las relaciones que tenemos a lo largo de nuestras vidas van y vienen por diferentes razones, siempre nos ensenan algo y si hace falta seguir aprendiendo nos redirigen en otra dirección donde encuentras algo mucho mejor que lo que tenías antes, o tal vez no. Tras una ruptura, crecemos y aprendemos como debemos ser y como mejorar esa relación con el otro y con nosotros mismos, para que con el próximo acompañante intentemos no cometer los mismos errores y evolucionar. Al menos en teoría funciona así.

Llegue a la triste conclusión de que tú no me amabas, quizás lo hiciste, pero dejaste de hacerlo, creo que la relación que teníamos era de tres y no de dos, creo que estas tan obsesionado con tu pasado que no te permite darle la importancia que merece a  tu presente y tu futuro. Me di cuenta que me estaba conformando con un amor mediocre que ya no le aportaba nada bueno a mi vida. Pedías mi confianza encarecidamente y yo intente dártela una y otra vez, pero no quisiste darme razones válidas para confiar en ti, nunca.

Yo sé que cometí errores también, que muchas veces no fui fácil de tratar. Como tu y todos los humanos, tenemos un lado bueno y uno malo. Aunque, no puedes negar, que muchos de nuestros problemas pudieron haberse evitado si tan solo hubieras sido honesto y hubieras pensado un poco mas en cuidar el amor que tenias en ese preciso momento a tu lado, pudiste haberme ahorrado muchas lagrimas, no me habría convertido en esa mujer que te exigía tanto, y quizás, las cosas hubieran sido diferentes entre los dos. Mi conciencia esta tranquila porque sé que te ame de verdad, fui fiel, estuve para ti cuando me necesitabas, fui sincera y luche por lo que teníamos hasta que mi dignidad me dijo: “Basta D……, déjalo ya, no te quiere y no vale la pena seguir intentando”. 

Quizás yo sea esa mujer que te obliga a cuestionar perspectivas con las que has estado viviendo por años, esa mujer a la que quieren tu familia y amigos, esa mujer que te da apoyo en momentos difíciles, esa mujer que se sentía orgullosa de tus logros, esa mujer que te retaba a querer mas o esa mujer a la que acudes cuando necesitas un consejo. Pero no soy la mujer de la que te enamoras eternamente. No soy la chica con la que quieres pasar horas simplemente mirándola. La chica a la que tratas hacer sonreír, la chica cuyas manos quieres que estén entrelazadas con las tuyas. Esa chica que es tan bella, tan delicada, que te dan ganas de pelear contra el mundo por ella.

No soy esa mujer a la que tienes que proteger de sí misma porque no soy lo suficientemente frágil como para romperme de la nada. Estoy endurecida, y tengo cicatrices de batalla que quizás se parezcan a las tuyas. No me avergüenzo de las marcas que puedes encontrar en mi cuerpo y mi mente, son mías y son parte de mi historia. No quería caminar mansamente detrás de ti, quería a caminar contigo. Y empujarte a ser mejor, tanto, como me empujo a mí misma.

Esto me hace una persona difícil de amar, porque no puedes simplemente tomar mi amor y empaparte de él. No, también tienes que ceder, y eso te cuesta. Te vas, simplemente porque quieres a una chica que haga tus días más fáciles, en vez de una mujer que te haga pensar.

Y me siento bien al respecto simplemente porque sé que de ahora en adelante cuando alguien me diga ‘Te amo, estoy enamorado de ti’, él sabrá exactamente lo que significan esas palabras. Serán palabras verdaderas. Será algo que sea reciproco y que me nutra. Será un amor por el que valga la pena luchar.

En pocos meses he tenido tantos cambios… me mude de ciudad, por primera vez estoy lejos de mi familia, termine con mi novio, el que se venía a vivir conmigo, algunos de mis planes e ilusiones los vi volverse nada, me encontré en una ciudad donde no tenía a nadie en quien apoyarme, y, por si fuera poco, no tenía más en mi vida a mi amigo íntimo, quien venía participando en todos mis días desde hacía un tiempo, Tu.

Compartía todo contigo, mí día a día, mis deseos, mis temores, mis defectos y mis virtudes, mi cuerpo, mi mente, mi tiempo, mis ideas, mis planes, mi futuro. Te di mucho de mí, y recibir un trato tan reprochable de tu parte es lamentable.

Muchas veces, quise salir corriendo al aeropuerto y montarme en el primer avión que fuera a Caracas; quería verte, quería darte un abrazo y también una o diez cachetadas y obligarte a superar tu cobardía haciendo que me dijeras en la cara la verdadera razón por la cual nunca tomaste ese avión. Si no te veía, me hubiera conformado con estar en mi casa, en mi cuarto, con mi clima tropical, salir con mis amigos, hablar con mi mama, cualquier cosa que me alejara de ese momento.

Pero no podía, me encontraba sola, en la que se suponía iba a ser nuestra ciudad, contando las horas para que terminara ese frío invierno, en un sitio al que no consideraba mi hogar todavía, extrañando al hombre que me prometió que iba a estar a mi lado en esos momentos. Después de pasar por eso, ahora solo puedo decir que no me importa, porque me hizo crecer y aprender de mi misma y sé que ahora no habrá nadie que me haga sentir infeliz nuevamente.

Tuviste mucho tiempo, tuviste oportunidades ilimitadas de retractarte, de decir que no querías venir conmigo y hacer, de todo esto, algo menos detestable; De hecho, te lo pregunte muchas veces. Tuvimos que pasar por ese “teatro” absurdo de presentar a nuestras familias la noche antes de irme, cuando fácilmente podías haber aprovechado, para terminar, que ese día habíamos peleado.

Si no te sentías a gusto, si estabas con otra, si murió el amor, o si simplemente te dio miedo porque el paso que ibas a dar era mas largo que tu pierna, solo tenías que decirlo, verme a los ojos y decir la verdad. Creo que después de todo lo que compartimos era lo mínimo que merecía y hubiera sido mucho más honorable, a esperar que me montara en un avión y me alejara 7.496 km de ti para forzar la ruptura de la relación, simplemente porque tu cobardía no te permite afrontar las dificultades.

Tanto no te permite afrontar las dificultades, que, luego de eso, después de confundirme un rato y estar un par de semanas diciéndome que me amabas, me extrañabas y que pronto nos veríamos, decidiste, de un día a otro, tratarme de una forma que no merecía, despreocupada e indiferente, para obligarme así, a tomar la decisión de terminar por ti. El día que me di cuenta de que ese era tu objetivo, me rompiste el corazon, ese dia también dejé quererte.

Desde hace tiempo sabía que no eras el hombre para mí, lo supe cuando cada vez reía menos y lloraba más. Pero te quería y me gustaba pasar el tiempo contigo. Por eso insistí, porque tenía esa pequeña esperanza dentro de mi, que me decía que en algún momento tus palabras corresponderían a tus acciones, cuando en realidad nunca lo hicieron. Hasta que me di cuenta que no vale la pena estar con alguien que te hace infeliz cuando puedes estar perdiendo la oportunidad de estar con alguien que te haga sentir única y feliz.

Me gusta pensar que tu propósito en mi vida fue dirigirme a esta ciudad, de no ser por ti, estaría ahorita en Madrid o quizás en otro sitio. Nunca sabré que hubiese pasado de haberme ido a otro lugar. Pero sí sé que ahora me encuentro bien, estoy feliz, soy libre, independiente, tengo oportunidades ilimitadas de hacer lo que quiera, me gusta lo que está pasando, lo que estoy viviendo y conociendo aquí. Esta experiencia debía vivirla sola, debía enfrentar los golpes de la vida a la cara, valerme por mi misma, aprender a cuidarme, a ser responsable, conocer la verdadera soledad para valorar lo mucho que vale la amistad y la familia, aprender que no necesito a ningún hombre en mi vida para ser feliz, aprender que nada dura para siempre y que hay que aprovechar cada momento, saber cual es mi lugar en el mundo y crecer. Eso fue lo que vine a aprender en Barcelona.

Por eso me siento agradecida, porque hoy soy mejor de lo que fui estando contigo, me supere a mi misma. Doy las gracias también por haber tenido la oportunidad de amar y sentir todas las emociones que suponen una relación de pareja, son las mas intensas, bonitas y también las mas dolorosas, pero son unas de las pocas que te dicen que estas vivo y que estas disfrutando de esa vida que ahora tienes y que es muy corta.

Repasando nuestra historia, me di cuenta que yo también tengo la culpa de ponerme en esta situación, ya que, no quise hacer caso a esas señales que me alertaron, desde un principio y en diferentes oportunidades, que tu no eres una persona sincera, honesta, decidido y con actitud. Pero no quise verlas, me deje llevar por esos ojos que me cautivaron, por la ternura que veía en tu mirada. Ahora he aprendido a hacer caso a esos detalles, y darme cuenta cuenta antes de caer rendida por amor.

Creo que se te olvido porque en un momento me amaste, porque nos enamoramos y nos elegimos tiempo atrás. Porque decidimos dejar de ser amigos, para luego ser puntos suspensivos (…) y finalmente convertirnos en algo más.

Recuerdo que había un momento, que parece muy lejano actualmente, en el que no podíamos dejar de hacer el amor, que éramos uno y completos cuando estábamos juntos, disfrutábamos el uno del otro y la compañía que nos dábamos, el apoyo, las risas y el cariño, las ganas de hacer algo más allá y de hacer cosas diferentes. Donde éramos la mitad del otro, mirábamos en la misma dirección y buscábamos sorprendernos con esos pequeños detalles que sabíamos nos hacían felices.

Nos leíamos el pensamiento, estábamos conectados, compartíamos gustos, queríamos que esas noches de amor y conversaciones interesantes, duraran para siempre odiando el momento en que teníamos que admitir que era demasiado tarde y debíamos ir a dormir, porque nos estábamos conociendo, nos gustábamos, nos seducíamos y nos empezamos a querer. Supongo que el conocernos más hizo que perdiera la gracia. Mientras más nos conocíamos, más nos separábamos.

Queríamos estar juntos la mayor parte del tiempo, muchas veces te daba abrazos tan fuertes, porque el amor que sentía era tan grande que ese abrazo se quedaba corto. Compartimos amistades, familia y secretos. Ahora que lo escribo, me doy cuenta que parece mentira que hayamos compartido tantos momentos íntimos y únicos y que hoy la distancia nos convierta, cada vez mas,  en extraños.

En algún momento decidiste que todo eso ya no era importante para ti, decidiste acabar con la conexión que teníamos, te olvidaste de porque me amaste. A veces, pienso que quizás lo que sentimos nunca fue amor, sino un enamoramiento más. Supongo lo descifrare en algún momento.

¿Extrañaré algo de ti? Extrañaré que me lances besitos desde lejos, esos que me decían te quiero cuando menos lo esperaba, extrañaré hablar contigo, tus ideas, extrañare tener a esa persona que calcula rápidamente cualquier pregunta numérica y que se sabe de memoria la tabla de multiplicar, a mí se me sigue olvidando, extrañaré tus ojos tiernos y amarillos con la constelación de orion en uno de ellos, extrañaré esos viajes a la playa, se que no volveré a ver las olas del mar de la misma manera, extrañare los giros, extrañare que me cantes, extrañare tu música, a los amigos, a tu familia y sobre todo extrañaré tu olor, ese perfume natural, adictivo e hipnotizante que me hacia revivir hasta el más puro instinto animal que llevo dentro. A veces, creo que te puedo oler, pero abro los ojos y me doy cuenta que no eres tú.

Espero que de ahora en adelante, seas feliz y que logres todo lo que te propongas, espero que tengas a esa mujer a la que quieras hacer feliz, que no te guste verla llorar, a la que respetes, a la que no le mientas, por la que olvides tu pasado y que con los ojos cerrados quieras cruzar un océano para estar con ella.

Espero que esta historia que se convirtió en un recuerdo, te deje algo lindo en que pensar, una anécdota que contar alguna vez y en un aprendizaje que te mejore a ti mismo.

Adjunto, encontraras una fotografía, para que cuando el tiempo sea tanto que te cueste recordar de qué forma exacta son mis ojos, la mires, me recuerdes y pienses en esos pequeños momentos que vivimos donde nos sentimos felices, Espero que en ese momento estés tan feliz y satisfecho por cómo viviste tu vida y por las decisiones que tomaste, que pienses que dejarme ir fue la mejor decisión.

Quiero que recuerdes que te ame de verdad y que no lo valoraste, que te acepte como eras, conociendo todas tus virtudes y defectos y siempre pensé  que eras lo mas bonito, noble, inteligente y sexy. Me sentía afortunada.

Yo probablemente te recuerde también, aunque los buenos momentos se verán empanados por el trago amargo de tu adiós. Te pensare una que otra vez,aunque cada vez menos y estoy segura que llegara un momento, en que tu recuerdo sera tan difuso, que para mi esta carta no tendrá ya ningún sentido de existencia. Esto lo escribí justo antes de que la última gota de ese amor se evapore por completo, justo antes de que ese amor moribundo se extinga, justo antes de convertirnos en extraños y justo antes de romper ese último rastro de intimidad que jamás volverá a existir entre los dos.

Al final, cuando estemos en el ocaso de nuestras vidas, los buenos recuerdos serán lo único que nos haga sentir vivos y todos aspiramos llegar allí con pocos arrepentimientos, ya que, las personas, las oportunidades y los momentos no vuelven. Imagina a un tren, que solo pasa una vez en la vida por cada estación y debes decidir si subirte o quedarte, ya que, ese tren no volverá a pasar por allí jamás. Pero mientras tanto, mientras observas de brazos cruzados ,como ese tren se aleja de ti, mientras el tiempo sigue pasando rápido, apartándonos cada vez más, borrando los besos, las caricias, los momentos y eliminando sentimientos…

Mientras tanto, yo, me despido de ti

D

No te llamo, no te pido. Me doy, te soy. Tú no me tomas, no me necesitas, no hay ganas de mí en tu mirada. Te veo, te creo, te recreo, mi solo amor, mi idiotez, mi desamparo. Qué me hiciste para que yo me enrostre este amor estúpido.
—  Alejandra Pizarnik
¿Cómo poder explicarte?
Lo que siento por ti va mas allá de todo.
Cuando estás conmigo nada falta, los miedos desaparecen con una simple sonrisa tuya, me provocas la risa mas sincera, esa que me da pena que los demás vean excepto tú, en verdad me haces muy feliz.
Yo siempre creo en ti, jamás dejare de hacerlo, cuando me hablas con tu mirada hacía mis ojos, creo en ti.
En todo momento te extraño, solo pienso en tus ojos, en tu cabello, en tu voz, en lo maravilloso que eres y suspiro, aún suspiro, pues cada día me enamoro más de ti.
Que dicha tenerte, tenernos, que dicha haber formado una relación tan linda. Es algo que no cambiaría por nada en el mundo, nuestro amor, es lo más preciado y valioso que tengo.
Debo admitir que en ocasiones me haces enojar o haces que me ponga triste, y me dan ganas de quemar el mundo entero y no saber de nada, pero aún estando así, te recuerdo y sé que a pesar de todo, mi lugar está en ti. Y sé que también te he hecho mucho daño, tengo muchos defectos, y estoy aprendiendo, en muchas cosas tengo que improvisar porque no sé que hacer y solo terminó lastimándote, pero al final, seguimos aprendiendo juntos, tratando de ser mejores día con día, creciendo juntos, y créeme, yo que he dormido a tu lado, puedo asegurarte que las peleas han valido la pena, pues tenemos la dicha de seguir compartiendo momentos juntos. Un error, solo nos trae montones de momentos felices.
Siempre te amaré, estés o no estés yo te amaré, todos mis logros siempre serán para ti, por ti, siempre trataré de ser mejor persona, cuando en ocasiones me comporto de una forma no muy correcta, me pongo a pensar y entonces reacciono y digo; no seguiré, tengo que ser una mejor persona para él, para siempre poder darle una mejor versión de mi.
Tengo muchos miedos, soy muy sensible, muy chillona y algunas veces necesito que me trates mejor que en otras ocasiones, porque así soy, porque sino siempre estoy triste. Y lo único que necesito es de ti, de tu amor, de que me recuerdes que me amas, y sé que solo tú puedes borrar esos miedos o inseguridades.
Lo único que se hasta el día de hoy es que pedí un ángel y llegó, y a su lado me siento bien, y no quiero que se vaya jamás, porque mi vida siempre será mejor con él, porque si se va, se llevará toda la luz, se llevará toda mi felicidad.
Amor, hoy necesito decirte, necesito que sepas que quizás no sea el primero,  el único y menos el último que tu ames en la vida (aunque quisiera ser lo ultimo) Amaste, amas y amaras. Darás esperanzas, darás todo de ti, te lastimaran, tu lastimaras, habrá cosas nuevas para ti, nuevas sensaciones, nuevos amores, otros aires, cielos, nubes, otras noches estrelladas, otros sueños. Caminos diferentes, ya no iras de mi lado izquierdo, tus pasos darán nuevos rumbos, te perderás en otros ojos, tus manos se amoldaran a otras,
harás vibrar otros labios, otra voz te dirá poemas al oído, vagaras por calles oscuras, miraras el cielo estrellado y otro lo iluminara. Sanaras de prisa, dirán tu nombre, mil veces, sonara diferente. Dirás palabras que eran para mi, ahora si completas, quizás ahora
si te inspiren y escribas. Vestirás lo que era para mi, para alguien mas. Tu boca buscara acoplarse y no extrañar. Pero, hoy me amas, ¿que carajos importa lo demás? Amor, nadie es perfecto, aunque, ni tu ni yo lo somos. Pero, nos hacemos felices, nos amamos. Me haces reír,
reímos juntos. Después de habernos jodido la vida tan arrebatadoramente. Entendimos que tan vivos podíamos ser, que tan humanos, de esos que cometen errores. Que lastiman, que hieren, que perdonan, que somos injustos a veces, y, ¿por que no? no sabemos amar. Pero, de eso se trata la vida, de aprendizaje, de eso se trata el amor, de practicar, de aprender en el camino, y estoy seguro que mi libreta se llenara de historias tuyas. Amor, quédate a leerme poemas infinitos, a contarme cuentos de hadas, historias de amor.
Se que a veces no me piensas, pues habrá cosas que te roben la calma, pero, se que tu corazón es mio, aunque sabes que quizás pueda romperlo, se que tu amor me pertenece, no tu,  si tu alma. Prometo no lastimarte, pues eres parte de mi, eres mi vida, y nunca, nunca
te cambiare, eres libre, eres tuya, pero mía, y eso amo de tu vida. Sé Tú, pero mía. Ame descubrir tu alma, tu mente similar al universo. Recuerdo y sonrío, elevo mi mirada al cielo, creo ver tu reflejo en el firmamento, como un cometa. Me haces feliz, pero, se que habrá momentos tristes y de enojo que terminaremos entre besos y abrazos de esos que te dejan sin aliento. Cuando no estas, te extraño con la necedad de siempre, amo tus silencios, tus risas, tus gestos, amo cuando me das amor a tu manera. Amo que seas
imperfecta, que seas transparente, que grites, que te romas y que maldigas; ¿por que yo? que digas; me has jodido la vida, te amo un chingo. Amo que seas imperfecta, porque en tu imperfección esta esa mujer perfecta, si, amo enseñarte a amar, a sentir, a desatar los nudos del corazón. Amo que nos enseñemos, que descubramos este amor escrito, este amor que una vez empezó con un; ¿A quien buscas?,
Que bonita voz, quiéreme poquito, eres genial. ¿Recuerdas tu temor?, ¿tus huidas?, esas lagrimas de impotencia, esas madrugadas descubriéndonos, esas llamadas a deshoras, esos
textos que decían entre lineas “te amo” o “me gustas”. Por todo eso amor, y mas cosas… Tú, si Tú, eres la mujer perfecta para este hombre imperfecto.
—  Angel

Creo en el milagro que ha sido conocerte,
en tu mirada infinita que dice que de ahí soy,
creo en los labios que son tuyos y míos,
en tu piel tallada con mis besos que aún no te doy.

Creo en la sensación más hermosa que es amarte,
en esa voz que sabe como calmar mi ansiedad,
creo en el mundo que se ha creado para nosotros,
y puedo decir, que contigo, creo en la eternidad.

Porque creo que las cosas sí llegan a propósito,
y creo que también llegan porque sí y por casualidad,
porque siento que ya te amaba desde antes,
y al verte supe que tú eras esa felicidad.

Por eso creo en la necesidad de sentirme contigo,
por eso creo que ya no necesito a nadie más,
por eso creo ciegamente que es a tu lado mi vida,
por eso creo y quiero, no soltarte jamás.

—  A mi amada E., José Vergara
No te llamo, no te pido. Me doy, te soy. Tu no me tomas, no me necesitas, no hay ganas de mi en tu mirada. Te veo, te creo, te recreo, mi solo amor, mi idiotez, mi desamparo. ¿Que me hiciste para que yo me enrostre este amor estupido? Piedad por ti. Cuando te vea llorare, recordando lo que tuviste que padecer en mi memoria
No te llamo, no te pido. Me doy, te soy. Tú no me tomas, no me necesitas, no hay ganas de mí en tu mirada. Te veo, te creo, te recreo, mi solo amor, mi idiotez, mi desamparo. ¿Qué me hiciste para que yo me enrostre este amor estúpido? Piedad por ti. Cuando te vea lloraré, recordando lo que tuviste que padecer en mi memoria.
—  Alejandra Pizarnik