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SOY UN DESASTRE- ONE SHOT- RUBELANGEL

Narrado por Ruben.

¿Por qué me siento tan cabreado últimamente? Es una tocada de cojones todo lo que me esta pasando, y peor aun no entiendo porque ¿Qué tiene de malo? Últimamente han cambiado drásticamente muchas situaciones en mi vida, he perdido a mi novia con la que planee vivir bastante tiempo y vale que me merezco ello. Me he portado como un gilipollas en ese aspecto, pero hay cosas que no acepto aun, como era el perder esa cercanía que tenia con mi mejor amigo y ahora ex compañero de piso. En esto de mudarme, logre obtener muchos beneficios personales, emprender mi propia vivienda, saber lo que era vivir solo y que nadie me recibiera a no ser mis gatos.  Sentir esa independencia  de la que tanto comentaba mi madre y esa idea de que me estaba haciendo un hombre, según decía el padrino.

Pero por mi lado, aun creía que siendo el hombre independiente que era, estaba en todo mi derecho a extrañar y querer volver a recuperar esa vieja época. Esos tiempos donde podía reír las veinticuatro horas del día, donde siempre que había un momento de soledad  su voz me sacaba de ella para proponerme salir por ahí o quizás solo jugar sentados en el sofá, haciendo de algo simple la cosa mas divertida y solo con sus chistes. Joder, esos si eran buenos tiempos y no los supe ver.

Después de mudarme, había cosas que jamás volví a hacer, porque si vamos al caso nunca podre comparar lo que era pasar el tiempo con  mi pareja a lo que era el pasarlo con Mangel. Había una gran línea de diferencia que se resumía en la soltura que podía tener con este ultimo, en lo libre que podía ser para expresarme y sin importar lo que dijera  este siempre me contestaba las coñas  con otras mas descabelladas. Podía hablar de tías y video juegos sin miedo de sentir reprimendas,  decir que moría por salir de putas sin recibir regaños de por medio. Eran cosas como esas, situaciones pequeñas, que hacían que fuera yo y que mi vida se sintiera mucho más feliz.

No dejes ir a un buen amigo por un par de tetas y un culo.¨- Un consejo sabio que por lo general el padrino solía decirme desde que tenia memoria.  Un consejo que por lo  general no había seguido para nada.-

En mi época de enamoramiento masivo no pude ver que al mudarme y dejar que mi vida amorosa consumiera mi tiempo, también estaba perdiendo parte de mi gente en ello. Esas personas que a pesar de estar, también a mis espaldas estaban haciendo su vida y con todo el derecho del mundo. Después de todo, cuando Mangel y yo nos mudamos, y el se fue a vivir con Cheeto, ambos se acercaron mucho mas que antes, hasta el punto de que lo que nosotros habíamos creado como ¨Rubelangel¨, fuera solo un recuerdo vago que aparecía de vez en cuando ¿Y si eso me molestaba? No sabría decirlo.  Tal vez ahora si, porque en el pasado no supe darme cuenta de las señales antes. Pasaba tanto tiempo con Jen que se me era raro el pensar en Mangel y en lo que este hacia sin mi, incluso cuando vagamente su recuerdo volvía a mi mente, solo me limitaba a olvidarlo rápidamente con la voz de mi novia al llamarme. Y si bien era bastante gilipollas, cuando uno esta enamorado no puede evitarlo.

O bueno, creía que era amor.  Porque a una persona a la que amas jamás la engañas y debo reconocer que en el papel de fiel no era precisamente el mío en esa relación.  Duramos más de lo que teníamos que durar, así quería creerlo yo y como algunos de ms amigos decían, era mejor que eso acabara antes de que las cosas de verdad se volvieran más negras. Nadie desea terminar mal con alguien que una vez te saco tantas sonrisas y por eso también me fue inevitable el tener que dejar de vivir con ella. Era cortar por lo sano, aun cuando luego hubiera mucho revuelo por ello en twitter, siempre tenia esos ánimos de mi mejor amigo, quien con un ¨Tranquilo, Rubiuh¨  conseguía aplacar mi enojo y hacer que simplemente riera de todo el salseo que se armaba. Fue después de haber terminado que Mangel volvía a formar parte importante de mi vida, siendo mi compañía de viajes y de charlas largas.  Pese a no poder decir que éramos los mismo, si conservábamos lo retrasado que nos volvíamos cuando estábamos cerca del otro, con bromas y risas, sin importar que hubiera sensaciones incomodas, estas desaparecían y solo hacían único el tiempo que pasábamos juntos.

Uno de los más grandes recuerdos que tendré siempre es el  viaje que tuvimos al Ultra, nuestro sueño hecho realidad. La felicidad de ello, lo ilusionados que estábamos por ser patrocinados para ir ahí y poder ver a esas ostias de DJ’s , como también a esos escenarios con grandes espectáculos de luces. Era mucha ilusión para mi body, pero sin duda me la había pasado de lo mejor.  Por lo general siempre que lo pasaba al lado de Mangel los recuerdos eran buenos.

Tenía tanto para enumerar…tantas risas y sonrisas que compartimos en cada divertido encuentro y experiencia.  El viaje a Barcelona, el tirarnos juntos en para caídas, el InGames, el viaje a los Ángeles para el E3. Nuestra visita a la torre Eiffel en París. Es que joder, todos los momentos únicos y  cada cosa que hacíamos juntos. De todo ello jamás podría elegir una.

Y ahora todo eso acaba de perderse en menos de unas horas.

- No se porque tenia que cagarla.- Se me era inevitable el recordárme a mi mismo lo tonto que había sido y lo patético que me había visto.-

¿Y es que con que derecho había tenido el valor de decirle todo eso?  Mangel tenia toda la razón a enojarse conmigo después de ese planteo tan insólito y encima sumamente fuera de lugar.

-No puedo creer que lo que hiciste, Mangel.

-Jodeh macho, que tampoco eh matado a nadie, solo invite a mi novia

-¿Acaso no sabias que este era solo un viaje para nosotros dos? – Exclame mostrando mi cabreo en mi voz.-

-Rubiuh, exajeráh tio. No es como que nunca hayamos tenido un viaje solos antéh, ademáh ella quería venir y…

-Y tu bien perro faldero le dices que si ¿No?-Interrumpí, en lo que el enmudeció y me miro como si no pudiera creérsela.-

La sorpresa que había logrado en su rostro después de decirle eso no era ni medio normal. Mangel, quien había permanecido calmado durante todo este tiempo de reclamos, ahora había cambiado su expresión serena  a una mas seria, incluso hasta cabreada y creo que no era para menos. Se que me había pasado con ese planteo, pero mi enojo estaba hablando por mi mismo y ya no podía echarme atrás. No cuando ya solté lo que tenia que decirle.

-¿Perro faldero? ¿Eso creeh que soy?

-Mangel, nosotros habíamos arreglado esto para que fuera un viaje de amigos. Para recorrer Latinoamérica juntos y hacer de las nuestras ¿Por qué  tienes que invitar a tu novia, tío? ¡Es que eso no esta bien!

-¿Y desde cuando poneh a los amigóh antes que a tu pareja?- Ese reclamo fue directamente para una persona y sabia perfectamente para quien.- Por que la vehdad eh que no me acuerdo que cuando saliáh con Jen le dijeráh que no viniera a viajes con nosotros ¿O si?

-Es muy distinto, a ti te caía bien- Me defendí, pero creo que la había cagado más aun. Era difícil definir lo que había causado en Mangel con esa respuesta, ya que el solo se limitaba a seguir mirándome, guardando un silencio interminable y preocupante.- Joder, no quise decir eso…

-¿A si que no te cae bien mi novia, Rubiuh?

-No es que no me caiga bien. Solo no llego a tratarla del todo.- Intente explicar poniéndome mas nervioso sin razones. Sentía la presión del aire aumentar, como si poco a poco me estuviera ahogando con mis propias mentiras.-

Por que a quien quería engañar. La verdad de todo era que en verdad no me caía para nada esa tía y no porque fuera mala gente, todo lo contrario, era maja e incluso demasiado divertida. Todo lo que Mangel buscaría en una mujer, pero… aun siendo lo que mi mejor amigo quería, yo no podía simplemente aceptarla y supongo que eso es lo que me convierte a mi en la peor persona en esta historia.

-¿A tratarla? ¿Acaso no áh visto cuantas vecèh eh intentado hacé que te juntes con nosotros, tio? ¡Siempre con una jodida escusa! ¿ Y luego diceh que no la áh tratado del todo aun?  –Su suspiro me daba a decir que estaba cabreado. Y llevaba mucha razón de estarlo.-

Su planteo llevaba un buen punto. No es que no quisiera juntarme con ellos, pero a veces mi mal genio no ayuda. Prefería miles de veces evitar esos encuentros con mi humor de ese modo, porque también sabia que terminaría mal todo y no era específicamente lo que deseaba. Sí nunca me he acercado es solo para no hacerle pasar un mal momento a nadie, ni a Mangel, ni a Marina y por sobre todo a mi mismo ¿Cómo podría explicarle porque no me caía bien su novia? Ni yo mismo lo sabia, pero cada vez que los observaba juntos había una voz en mi cabeza que me decía que mejor los dejara solos, que no me sometiera a esas situaciones. Mi humor cambiaba bastante, quizás llegando al punto de desear simplemente que no existiera tal estorbo entre nosotros y poder seguir con nuestras coñas de amigos.

Porque quiero creer que eso es lo  que cualquiera siente cuando desea hablar libremente con su mejor amigo… ¿Verdad?

-¿Sabéh que Rubiuh? Lo que máh me enoja de todo esto eh que ni siquiera quieréh hacer un intento de conocerla por mi.- Cuando hablo, ciertamente mire hacia abajo; clavando mi vista en el suelo y suspirando. A ciencia cierta tenia las de ganar y a comparación mía Mangel siempre había sido bastante paciente. También un buen amigo, porque si el aguanto esto antes cuando yo andaba con Jen, no entiendo porque yo no puedo ahora.- Al principio no me caía bien, Jen- Me confeso, haciendo que mis ojos abrieran como platos y me fuera inevitable mirarlo.-

¿Acaba justo de leerme la mente? No me sorprendía el hecho de enterarme de esa noticia, solo me importaba que parecía como si el me respondiera a lo que acaba de pasar por mi mente y eso no era pura casualidad. Por lo menos así lo sentía.

-¿Por qué no?

-Porque yo también sentí como me estaban robando a mi mejóh amigo. Aun cuando viviéramóh en la míhma casa, sentía que no compartíamos tanto tiempo solóh , poco a poco empezabáh a salir con ella a soláh y no me quejaba, pero si me hacia sentir que me estabáh apartando .

- ¿Y porque nunca me lo dijiste? – Pregunté, sintiendo esa culpa invadir mi mente poco a poco. –

Cuando salía con Jen nunca me había puesto a pensar lo que hacia. No sabía que Mangel pudiera sentirse así y que yo inconscientemente estaba dejando que se alejara de mí. Que nuestra amistad pasara a un segundo plano. Y es que enserio uno no se da cuenta cuando se enamora, pero luego, ahora, puedo comprender que en verdad había cometido muchos errores en mi pasado ; y uno de los principales era el haber puesto primero a una tía antes que a mi mejor amigo.

-No te lo dije, porque a diferencia tuya tio, yo si quería verte felíh. Jen te hacia felíh ¿Y  quien era yo para que no ehtuviera contigo?

-Eres mi mejor amigo.-Le recordé. Claro que no vendría al caso en ese entonces el reclamo, pero también estaba bien que me lo hubiera dicho y con eso no me sentiría tan hijo de puta ahora.-  Podías haberme dicho que no la llevara a nuestros viajes o a nuestras reuniones. Simplemente lo hubiéramos hablado y…

-Y me váh a decir que no te hubieráh enojado conmigo.- Aclaro casi con ironía. Cogiendo su abrigo desde el sofá, simplemente se giro a verme y negó.- Ademáh no por eso iváh a dejar a una tía que amáh ¿O me equivoco?

Solo mi silencio contesto su pregunta.

-Lo véh.- Una risa salió directamente de sus labios, para luego solo abrigarse. Sabía que quería irse antes de pelear, pero yo no deseaba que termináramos conversando de este tema. No es fácil, pero no deseaba que las cosas terminaran siendo ¨Tu no soportas a mi novia¨.-

-Mangel, entiendo lo que dices. Perdóname por ser un cabron en el pasado y no haber visto lo que hacia, pero no puedo volver al pasado. SI tu no me lo dijiste es por algo y yo…

-Yo no te lo dije porque no deseaba pelear y ademáh me caía bien Jen luego. Le di una oportunidáh, Rubiuh.- Aclaro. Acercándose hasta mi y estando frente a frente, el solo se limito a suspirar.- Y tu ni siquiera puedéh hacé el ehfuerzo de conocer a mi novia por mi. Vaya amigo.

Justo en el pecho. Eso si había dolido, mas que nada porque era cierto. El empujo que recibí luego de su parte y el sonido de la puerta azotándose detrás de mi  fue una clara señal de lo cabreado que estaba conmigo.  De que la había liado a unos niveles que no eran ni medio normales. Y que si, me tenia ganado su enojo ahora.

Pero aquí el único mas enojado conmigo, era yo.

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Dos días y nada de Mangel. Ni una sola llamada o mensaje. Esto no pinta bien. Ya no es como cuando me enojaba antes y el aparecía para arreglar las cosas en menos de horas; al parecer ahora ni  eso le interesaba.

-Y Ahí vas de nuevo con tu puto royo, Rubius. – Me revolví el cabello para evitar pensar en la idea de que ella estuviera involucrada en que el no apareciera.

Ya es el colmo que peleáramos por su tema, ahora seria mucho más estresante si ella seguía estando entre nosotros y nuestros problemas.  No debería buscar culpables cuando se que soy el único que tiene el problema aquí y esta vez no tengo mucho derecho a decir nada. Mangel tenía razón. Después de esa pelea el reflexionar conmigo me ayudo a ver que el siempre dio todo lo mejor para verme feliz, desde estar con mi ex novia, a luego aguantar que siempre suspendiera nuestros planes juntos porque debía cumplir con otras cosas que ya había organizado con Jen y eso sin contar las veces que me he desaparecido sin avisarle ¿Cómo es posible que el no me diera de ostias después de eso? Soy su mejor amigo y le hacia eso.

¨ No te lo dije, porque a diferencia tuya tio, yo si quería verte felíh. Jen te hacia felíh ¿Y  quien era yo para que no ehtuviera contigo? ¨

Parece simple, pero no lo es. Jen si me hacia feliz, claro. Pero Mangel igual lo hacia, incluso desde hacia mucho mas tiempo y eso tenia mucho valor para mi. Si el me hubiera dicho que no le caía mi novia, seguramente hubiéramos peleado, pero luego nos hubiéramos arreglado porque.

-Por que el hubiera venido a disculparse…-   ¿Soy tan cabron? ¿Por qué nunca pude ver eso antes? –

El que siempre había bajado su orgullo en nuestra amistad era el. Incluso si no tuviera la razón de hacerlo, el lo hacia y yo no soy capaz de hacer esto por el ahora. Porque ¿Qué es aguantar a su novia? No es nada. Comparado a los años de amistad que nos tenemos, a lo fuerte que somos cuando estamos juntos o a lo inseparable que nos sentimos el uno del otro, creo que el hecho de tener que pasar horas con ellos juntos no valía la pena mi enojo y menos perder a un amigo como Mangel.

Porque podría haber miles de mujeres en el mundo, pero como el no habría otro.

¨¡Mahe! ¡Perdóname, tío! No peleemos, anda ¿Podemos hablar? Di que si ¨

Siendo un hombre de pocas palabras siento que esto es lo máximo que puedo decir. Solo espero que mi mensaje no sea evitado y borrado, porque ahí si estaría tirando el poco orgullo que me queda por mi mismo.

¨ ¿De que quieres hablar? Si vas a pedirme que no vaya Marina, te informo Rubiuh. Pierdes el tiempo.¨

Su contestación a los pocos minutos no fue para nada lo que había esperado. Se ve que sigue enojado conmigo. No lo culpo, pero no entiendo porque no ve que estoy intentando arreglar las cosas ahora y dejar el tema de lado.

¨No es eso. Solo quiero que arreglemos lo nuestro, no quiero pelear contigo tío. No me gusta sentir que estamos mal, Mangel  ¿Podrías venir a mi casa ahora? ¨

Siendo viernes por la noche y quedando ahora tan cerca nuestras casas no veía mal proponerle eso. Lo bueno de haberme mudado tan cerca de todos es que ya no habría escusas para ver  a mis amigos.  Ya no más horas interminables de viajes, ahora solo bastaba caminar un par de minutos para que pudiéramos encontrarnos y eso, a estas alturas, era muy favorecedor.

¨Hoy salgo con Marina  y sus amigas. Lo hablamos pasado mañana. Descansa Rubiuh. ¨

¿What? ¿Enserio prefiere irse antes que arreglar nuestra amistad? ¿Saben que? Que le follen.

¨De acuerdo, diviértete :) ¨

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Después de ese incidente o debería decir desaire, me limite solo a seguir con mis videos y mi vida.  No iba a permitir que mi amistad desgastada me impidiera seguir con mi trabajo. No señor, yo debía continuar por mas que esto me afectara demasiado. Delante de la cámara podía por lo menos ser todo un profesional, mientras que después de ella, cuando las luces se apagaban, el verdadero Ruben lleno de preocupaciones aparecía y me follaba la mente hasta sentir que no podía más con tantas preguntas.  Donde claro que todo se resumía a Mangel, y al porque estábamos peleando tanto ¿Desde cuando dos personas como nosotros teníamos tantas diferencias? Echarle la culpa a  su noviazgo no era opción, porque seria como asumir también la culpa del mío en una oportunidad y llegar así a la conclusión donde todo se resumía a que estar de novios nos distanciaba en muchos aspectos ¿Pero porque? Muchas personas conviven con esto y  siguen sus amistades normales.

O quizás esto no es una amistad normal.

El ruido repentino del Skype me ayudo a salirme de mi mente  por un rato, sorprendiéndome al ver la llamada de Cheeto aparecer en el monitor con insistencia; haciéndome cuestionar si no se encontraba con Mangel en ese momento. De cualquier manera me limite solo a atender y acomodar mi asiento para saludar.

-¡Cheeto!- Salude con el mejor animo posible. De su parte una amplia sonrisa se formo debajo de esa barba y con un gesto de extender sus brazos, en plan, alabados el señor, se limito a saludarme con el mismo ánimo.-

-¡Rubiuh! ¡Tio, hasta que por fin atiendéh! ¿Cómo estas?

- Trabajando, tío ¿No ves? Soy todo un profesional. – Comente con gracia; haciendo que el se riera por ello y negara atrávez de la cámara.-

-Me sorprende, pensé que andariáh con Mahé hoy. Te llame porque pensaba que el estaba ahí contigo.

-Mangel se fue con Marina ¿No te dijo? – Pregunte cambiando el tono de mi voz a uno desinteresado. Aun cuando quisiera disimular, cuando el tema de los ¨noviecitos¨ salía, no podía evitar el cambiar totalmente mi humor, y eso que a mi se me da muy bien actuar. – Seguro que ahora andan de fiesta con las amigas de ella.

-¿Y no fuiste? Eso es sorprendente, tío. – Dijo, a lo que yo me limite a encoger mis hombros.- Pensé que el te llevaría.  Marina te invito y esto si mal no sabía era un plan de una semana atrás ¿Qué ha pasao?

-Solo no quise ir ¿Por qué?  ¿Y tu porque no fuiste? – Cuestione, cambiando el rumbo del tema. Después de todo no quería llegar al punto de hablar de nuestro problemas con Mangel, después de todo no quería preocupar a Cheeto.-

- Tenia que estudiáh . No puedo suspender esta.- Me explico, mostrando sus hojas ante la cámara para que yo confirmara sus dichos.-  Pero ¿Y tu? ¿Solo por que no queríáh , no fuiste? Tío, esa no me la creo ¿Te haz peleado con Mahé,  verdáh?

Como nos conoce este cabron.

-No es eso .Pasa que no estoy de humor, Cheeto.

-¿Y porque? ¡Cuéntame, hombre!  ¿No somóh amigóh? - ¿Podría siquiera decirle? ¿No sonaría mala gente si dijera que es porque no me cae bien la novia de mi mejor amigo? Es que incluso pensarlo suena mal. -¡Rubiuh!

-¡Joder! ¡Esta bien! – Respondí después de ese llamado insistente. Rogaba en mis adentros que no se sorprendiera por lo que iba a decir, porque si no en verdad me ocultaría bajo un pozo.- Solo que no me cae bien la novia de Mangel.

-¿Marina?

-¿Acaso tiene mas? – Pregunte, en lo que Cheeto simplemente negó entre risas. No sabia que le causaba tanta gracia del tema, pero se le veía muy tentado después de saber que era lo que me pasaba.- ¿Y que te da gracia? ¿Acaso que me sienta así es gracioso? ¡Tío, soy la peor mala gente que hay!

-Jodéh Rubiuh, ustedes son tal para cual.

-¿Qué? – Conteste sin llegar a entender del todo el punto.-

- ¿No lo véh? Mahé también se sintió así una vez y ahora te toca a ti. – Y en ese momento el único recuerdo fue el de Jen. Mangel me había admitido que si le caía mal, pero a diferencia mía el luego le tomo apreció ¿Qué había de similitudes entre ambos?-

-No te llego a pillar, Cheeto. Explícate bien.

-Bien, te contare algo que ehpero quede entre tu y yo. Mangel me mataría si se entera que te conté.- Me limite solo a asentir para asegurarle que no diría nada. Deseaba saber que era lo que tenia que contarme y por ello vi innecesario las palabras.-  Cuando tu decidíhte salir con Jen e irte a vivir con ella ¿Tu pensaba que a Mangel le agrado? ¡Claro que se enojo!  El no ehtaba de acuerdo con que tuviera que dejar la casa donde vivían juntóh; pero entendió que tu era felíh y que queriáh máh tiempo a soláh con tu novia.  No necesitabáh a tu mejor amigo ya.- ¿Qué no lo necesitaba? Claro que si, solo que… no me daba cuenta de ello al tener a Jen a mi lado, y aunque ahora quisiera volver el tiempo atrás para remediar eso, no puedo hacer nada por lamentar mi tonto comportamiento.-  Obviamente que cuando vinimóh a vivir juntóh fue difícil. El ehtaba acostumbrado a vivir contigo y extrañaba mucháh cosáh que solian hacer, pero ¿Alguna véh el te lo demostró?- Simplemente negué con esa respuesta, sintiéndome aun pero.- Si hay tio mas buena gente eh Mahé. El nunca quiso andar mal contigo y por eso se trago todóh sus disgustóh para solo pasarla a tu lado. El te quiere demasiado, Rubiuh.  Y por lo que veo tu también lo quieréh porque no te gúhta compartirlo.

-Lógico, soy su mejor amigo. Es obvio que me quiere.- Conteste sin pensarme mucho las respuestas. Notando luego como parecía sorprenderle a Cheeto que dijera eso.-

-¿Y que de que otra manera ehpera que te quiera entoncéh?- Pregunto. Dejándome caer ahí mismo un balde de agua fría.- Rubiuh ¿Ehta celoso acaso de Marina?

-¿Yo celoso? Creo que es muy lógico que uno sienta celos por su mejor amigo ¿O no?- Cuestione en mi defensa.-

-Si, pero no eh normal que sientah que tu mejoh amigo te pertenece por eso. Por lo que veo tu piensáh que Mangel debe ponerte a ti primero que a su pareja y eso no eh normal ¿Acaso tu lo hubieráh hecho por el? – De nuevo esa pregunta. Primero Mangel y ahora Cheeto. Todos parecen saber que el que esta siendo injusto aquí soy yo.-

-Pero no puedo evitarlo.- Respondí a mis pensamientos en voz alta.- Mangel jamás me lo dijo en el pasado, pero yo si me atrevo a decirle ¿Eso me convierte en mala gente?

-No creo que seáh mala gente. Pero no puedéh poner tu felicidad ante la de el. Mahé jamáh lo izo y por ley de un buen amigo, tu debéh apoyarlo si eh felíh. Te guhte o no. A  menóh que sienta celóh de otra manera.- Aclaro, guardando un silencio de un par de segundos. Sentía como si esperara que dijera algo importante en ese lapso de tiempo, pero solo podía quedarme pensando. Ni una palabra podía salir de mi boca aunque quisiera. -  Pero no creo que ese sea el caso.

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-Joder, Mangel ¡Atiende, capullo! –Exhale pesadamente mientras que no paraba de moverme de un lado a otro con el teléfono pegado a mi oreja.-

Después de esa charla con Cheeto muchas cosas me habían quedado claras, y principalmente entendía una de ellas con más detenimiento ahora. Mangel no era mi propiedad y  debía entenderlo,  Es mi mejor amigo, la persona que me complementa en muchos sentidos y la mejor persona que puedo pedir, no vale la pena dejarle o pelear solo por una persona que , quien sabe cuanto estará con el. No quiero decir tampoco que duraran poco, pero también debía ser realista. En el amor nunca se sabe cuanto dure o cuando uno de los dos la termine cagando monumentalmente. Miradme a mi mismo era un buen ejemplo de ello.

-Aunque todos no son como yo…- Jamás podría ver a Mangel siendo así. No puedo imaginarme una persona tan buena gente y cometiendo ese tipo de engaños. Si bien la carne es débil, entre los dos, el siempre solía ser mucho mejor en esos aspectos de ¨autocontrol¨.- Que fastidio…

De cualquier manera me era inevitable no enojarme ¿Pero porque? ¿Solo porque siento que ellos nunca terminaran? ¿Enserio merece la pena que me cabree por eso?  Me siento el tío más despreciable que hay por solo pensar ello y lo peor es que las palabras de Cheeto me son un eco constante en la cabeza.  

No creo que seáh mala gente. Pero no puedéh poner tu felicidad ante la de el. Mahé jamáh lo izo y por ley de un buen amigo, tu debéh apoyarlo si eh felíh. Te guhte o no. A  menóh que sienta celóh de otra manera.

¿Qué tipo de celos? No creo que estuviera refiriéndose a que me gusta Mangel ¿O si? Por que vamos, más de una vez he aclarado que esto no es nada amoroso. Es especial. Explicar lo que siento por Mangel es complicado, porque jamás me ha pasado tener tanta afinidad con alguien, tanta conexión. Incluso puedo asegurar que si el fuera una tía estaría ya casado, porque ¿Quién me podría amar como el?  Me conoce de todas las maneras posibles y aun así me acepta, me entiende;  hasta me apoya. En el buen sentido de la palabra.  Somos el uno para el otro. En eso debo dar razón a las fans, nos completamos muy bien y por eso nos ven como pareja.

-Lastimosamente el Rubelangel no es igual.- Recordé esa frase que había leído por Tumblr  ¿Qué tanto tenia de verdad? ¿Tan diferentes éramos a esos tíos de antes? –

No se como nos hemos alejado tanto.  No esperaba que las cosas se volvieran fáciles después de terminar con Jen, ni mucho menos esperaba que Mangel fingiera interés por venir a vivir conmigo. Si bien viajamos después de ello y pasamos nuestros momentos ¿Aun  no se sentía igual para las fans? ¿Qué faltaba? ¿Qué era lo que habíamos perdido en ese camino?

-¿Qué nos paso, Mangel?- Pregunte a aquel cojín que permanecía viéndome desde mi sofá.  Aunque pareciera gilipollas, esta era la única manera de poder encarar mis problemas con Mangel, ya que el aun no se dignaba a cogerme el teléfono y aparecer.-

DING DONG.

Volviendo en si con el ruido de la puerta; observe en mi reloj la hora, sorprendiéndome por ser ya casi las cinco de la mañana y yo aquí sin sueño. Aun  que también cabe destacar que tenia una tarea, mirando el celular en mi mano un segundo, pulse la opción en rojo para terminar por colgar, dejando ir en ello todas mis esperanzas de poder contactar con mi mejor amigo hoy y arreglar las cosas. Al parecer hoy se estaba entreteniendo bastante. No lo culpo ¿Quién no estaría feliz al andar de fiesta con su novia?

DING DONG.

-Ese sonido me esta tocando los cojones.- Murmure, acercándome para abrir mientras rogaba en mis adentros que no fuera ningún acosador que había encontrado mi casa. Solía pasarme ese tipo de visitas. Pero alguien que aparece a las cinco de la mañana no podía ser una persona normal.-

De todos modos, al estar frente de la puerta, como toda persona precavida observe por el visor de esta y afuera no vi absolutamente nada. Mi pasillo estaba vacio, igual que como siempre estaba a esas horas. Algo que no pinta para nada bien ¿Y si era un ladrón y se estaba ocultando? ¿O un fantasma? Y joder, no es que sea muy escéptico que digamos. Después de tantos juegos de terror me es inevitable pensar que existe un mundo paralelo al nuestro.

DING DONG.

El nuevo sonido me descojono mas aun los sentidos. Si alguien estaba queriendo jugarme una broma, esto se estaba pasando de los límites. El día que me enterara de quien fue, lo mataría. No había duda de eso. Pero ahora, con todo el  miedo del mundo, lo único que deseaba era que Mangel apareciera. Lo único que esperaba era que el llegara también y que me dijera que estaba conmigo, mientras que yo le decía miles de veces que no me soltara. Como cada vez que tenía miedo a algo, ahora quiero estar cerca suya. Y vale que es extraño, incluso pensar eso en un momento así me resulta sorprendente ¿Pero que soy yo? ¿Qué cojones soy yo sin Mangel? El calmaba mis miedos cuando miles de juegos de terror me acojonaban por las noches, el me animaba incluso cuando nadie podía,  el me daba ese amor que…

-Que ni Jen podía igualarlo…-Murmure con tristeza, hasta ser interrumpido nuevamente por el ruido del timbre que se volvía mas insistente.-  Joder tío, que puto desastre soy.

Merecía morir por no haberme dado cuenta de que el complementaba mas que nada  mi vida y la hacia inmensamente valiosa era el. Mangel.

-El nunca quiso andar mal contigo y por eso se trago todóh sus disgustóh para solo pasarla a tu lado. El te quiere demasiado, Rubiuh.  

Las palabras de Cheeto tomaban un fuerte sentido y hacían un eco en mi cabeza. Por quererme el solo se callo y no quiso pelear conmigo en aquellos entonces. No lucho por mantenerme a su lado, no hizo nada que viera que me afectara en mis decisiones. Pude haberle causado demasiado dolor, pero el se callo y continuo a mi lado porque me veía inmensamente alegre al lado de otra persona, cuando en realidad yo simplemente estaba contento por tener todo lo que deseaba en el mundo, una novia, un buen canal y a la mejor persona que podía pedir como compañero de piso . Era Mangel también parte de mi felicidad y lo hice sentir excluido.

DING DONG

-¡Joder! – A la mierda todo. Que me maten, lo merezco.-

Sin mas, cuando tome valor y abrí aquella puerta; mitad de mi cara parecía caer al piso por ver a Mangel ahí parado, cruzando sus brazos.  Se le notaba un poco cabreado, pero eso no me importaba en lo más mínimo. Todo mi ser estaba feliz de verle, ni hablar de que mi corazón parecía tener un peso menos de encima.

-¡Jodeh! ¿¡Sabéh cuanto tiempo he estado aquí!?

-¡Mahé! - En ese grito de ánimo, lo atraje hacia mí para abrazarlo fuertemente. Sentía con nuestra cercanía el olor al alcohol en el, pero tampoco me importaba. Ese olor era incluso un buen recuerdo ahora que podía verle nuevamente y sentir que estaba conmigo.-

-Rubiuh… Eh macho, tranquilo.- Me calmo. Sus manos en mi espalda de aferraron a la tela de mi sudadera, acariciándola luego lentamente desde arriba abajo y dando palmaditas en mi hombro de vez en cuando. Como si intentara animarme.- ¿Qué  te pasa?

-Mangel, no me abandones.- Susurre. Ya no quise pensarme mucho las palabras adecuadas que usaría, solo quería decirle lo que sentía y pasaba por mi cabeza en ese momento.- Perdóname, tío. Perdóname por ser tan mala gente en el pasado y ahora. Soy un desastre, no puedo hacer nada bien y lo sabes. Incluso mis relaciones son pésimas- Un suspiro escapo de sus labios cuando dije eso.  Supongo que no podía llevarme la contra y por ello reaccionaba de manera cansada.-  Pero aun si soy pésimo en mantener relaciones, tú siempre estas conmigo y me alientas. Pones tu fe en mí y me das todo el ánimo que necesito.

-No entiendo que eh lo que quieréh decir con ehto.

-Lo que voy es que…- Tomando un gran bocado de aire, aparte su cuerpo del mío y le observe por primera vez con detenimiento. Su estabilidad y su mirada estaban zigzagueantes, tal vez por el efecto del alcohol que llevaba encima. Deducía que en verdad se había pasado esta noche, y si bien era recomendable llevarlo a dormir, ahora que me había animado a hablar, no me voy a detener en ello.- A lo que voy es que no hay nadie que me pueda querer como tu lo haces y por eso no quiero perderte. No importa que no pueda aceptar a tu novia, por ti acepto diez mas. No me interesa que no tengas tiempo para mi, porque se que con que me llames soy feliz. Y aunque no me guste compartirte, entiendo que hasta que me de cuenta el porque soy así, no podre evitarlo.  De cualquier manera siempre estare bien si sigues permaneciendo en mi vida y la haces un poco más feliz.

En su silencio, mis nervios se pusieron activos sin razón aparente. Ni que me hubiera confesado. No sentía como que esto era como una declaración de amor ¿Pero porque me pongo así?  Bueno, es un poco gay decirle a tu mejor amigo que te siga haciendo feliz, pero tampoco estaba mal. Eso que no medí mis palabras en ello.

-Joder ¡Di algo, Mangel! ¡Mangel!- Grite apenas lo recibí en mis brazos al verle caer. El borracho había perdido la estabilidad sin mas cuando intento dar un paso hacia mi, así como en los viejos tiempos.- Joder, no cambias nunca.

Mientras lo llevaba lentamente al sillón, recordaba cuando al vivir juntos y volver de fiesta, cada noche yo era el que terminaba mucho mejor de los  dos. Lo que me convertía en el encargado de escoltar al otro. Recuerdo cuando al dejarle en su cuarto, a veces caíamos los dos y reíamos, ya que no me dejaba escapar de sus brazos. No hasta dormirse.

Esos eran buenos tiempos.

-A ver, acomódate.- Comente, mientras lo dejaba recostado en el sofá, moviendo primero sus piernas para que quedaran sobre el mueble , para luego ir hacia su cabeza , tomándola y luego estirándome para coger una almohada.-

-Rubiuh…-Su llamado en voz baja me saco de mis pensamientos, haciendo que le prestara atención.-

-Aquí estoy, Mangel. Duerme.-Murmure como quien intenta dormir a un niño pequeño.-

-Te amo.- Su susurro paralizo todos mis sentidos, inclusive mi corazón. De repente el cuarto templado  empezó a sentirse como un sauna para mi y mis nervios, ni que decir. Estaba a punto de soltarlo por el temblar de mi cuerpo.-

-¿Qué? ¿Qué dijiste? –Pregunte sin entender. Pero fue demasiado tarde. Mangel  ya estaba perdido en sus sueños.- Joder…-Masculle, dejándolo con sumo cuidado para irme a por una manta, la cual al cogerla, lleve para cubrirlo con ella. Quedándome ahí para observarlo un momento más y analizar que había pasado hace un momento.-

¿Qué fueron esas palabras? ¿Y porque me sentí tan nervioso? ¡Ni que fuera una niña de quince!

Supongo que mañana ninguno de los dos tocara el tema. Tal vez el ni se acuerde. Así estará mejor. Ya es suficiente con mi vida, como para agregarle un desastre más a la suya.  Porque si bien la amistad no es una escusa para el amor; por ahora, mientras mi corazón se calma, no quiero pensar en nada más que no sea arreglar mi vida y luego darle el lugar adecuado que Mangel se merece.

Por eso, quien sabe… algún día le comente este suceso.

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Bueno, sin mas, ojala les guste .Si tienen algo que decir siempre esta el sensual ask para que me encuentren, los veo pronto, mientras tanto regalen su amor y sus reblog a la historia si os gusta. Os quiero ♥

MINI HISTORIA RUBELANGEL "LOCURA"

Miguel Ángel era un joven médico de 26 años con especialidad en psiquiatría que estaba a punto de iniciar un nuevo trabajo en el Hospital Estatal Austin, un hospital psiquiátrico al sur de Estados Unidos. Varios de sus compañeros, incluso su familia no entendían como es que Miguel, había decidido especializarse en psiquiatría, en lugar de alguna otra especialidad de mayor “prestigio”. Por alguna razón la psiquiatría era en ocasiones, bastante menospreciada como especialidad médica, al menos entre sus compañeros de carrera, ya que en palabras de algunos de ellos, la mente no era algo tangible, la mente no enfermaba, el que enfermaba era el cerebro y para eso ya existían los neurólogos. Aun así Miguel Ángel nunca cambió de parecer, después de aquella conferencia sobre enfermedades de la mente, que escuchó cuando estaba apenas en el tercer año de su carrera como médico, supo sin temor a equivocarse, que todo aquello le parecía fascinante, él sin dudas quería ser psiquiatra. Y muy a pesar de que a diario le insistían para que cambiara de decisión, el nunca lo hizo. Aun así no podía evitar cabrearse cada que alguno se sus compañeros sacaba el tema en la conversación solo para burlarse.

–¡Pero coño con ustedeh! ¿Cuál es el puto problema? ¡Yo soy quien va a haceh esto! ¿podrían dejáh de estarme jodiendo? – Abraham y Alex no pudieron evitar una enorme carcajada, hacer cabrear a Mangel, como sus amigos le decían, era bastante sencillo, más aun si se trataba de criticar su queridísima especialidad.

–Ya déjalo Alex, si él decidió ser un loquero, ¡Que lo sea joder! Está en todo su derecho a serlo – Ambos amigos soltaron una nueva carcajada, mientras Mangel los fulminaba con la mirada. Se levantó decidido a largarse de ese lugar.

–¡Váyanse a la mierda! – Mangel salió de ahí vociferando a saber Dios que. Odiaba que se  metieran en sus asuntos solo para estarlo jodiendo ¿Acaso él había dicho algo cuando Alex se decidió por la ginecología? ¡Maldito pervertido!

La noche antes de su primer día de trabajo había llegado y Mangel no podía sentirse mas emocionado y nervioso, estaba por iniciar aquello que se convertiría en su futuro y en su forma de vida durante el tiempo que permaneciera en aquel lugar. Ni siquiera había logrado dormir bien, se había pasado prácticamente toda la noche leyendo expedientes, los peores casos clínicos, información variada, anécdotas de otros médicos, tanto así, que a la mañana siguiente de aquella agobiante noche se despertó media hora tarde de lo que había planeado. Aquello si que era empezar mal el día, pero definitivamente nada iba a desanimarlo. Se alistó rápidamente y salió prácticamente a la carrera de su departamento. Atravesó corriendo la calle en busca de un taxi. Sonrió al pensar que pronto tendría incluso dinero para poder comprarse un modesto coche que lo ayudara a moverse por aquella ciudad que conocía tan poco.

Había llegado al hospital afortunadamente justo a tiempo, ni un minuto mas ni un minuto menos, estaba ansioso por iniciar y aunque imaginaba que sería un trabajo un tanto pesado, sabía perfectamente que podía con ello. De hecho, aun con las prisas que tuvo esa mañana, le había tocado esperar un poco, pues al parecer la puntualidad no era el rasgo más destacable del médico que sería su jefe.

–¡Buenos días doctor Miguel Ángel! – La voz grave y estruendosa del doctor Parker lo había hecho prácticamente saltar en su asiento. Se incorporó inmediatamente frente a su nuevo jefe quien ya lo esperaba con la mano extendida dispuesto a darle un caluroso apretón de manos.

–Bue-buenos días doctor – Fue lo único que Mangel pudo decir con la voz temblorosa y es que aunque odiaba mas allá de lo normal, admitir que estaba nervioso, lo estaba y muchísimo.

Aunque apenas había visto la entrada y poco o nada de las instalaciones, aquel lugar imponía. Era un enorme edificio de estructura digamos “clásica” por no decir vieja o antigua y aunque en apariencia parecía ser un lugar tranquilo, vaya uno a saber que oscuras y tristes historias se encerraban detrás de cada una de esas paredes blancas.

–¿No me diga que esta usted nervioso? – Mangel abrió los ojos más de lo normal, se sentía descubierto. Lo que menos quería era dar una mala impresión en su primer día de trabajo o parecer incompetente. Intentó calmar su nerviosismo inhalando profundamente antes de contestar.

–¡No! Claro que no, lo que sucede eh que ehtoy ansioso por empezah – miro al medico frente a él quién le regresó una mirada que lo desconcertó.

–¿Ansioso? Pues no debería estarlo tanto

–¿Dihculpe? – Mangel no sabía si había escuchado bien.

–¿Esta usted seguro de que esto es lo que quiere? Digo, ¿Este es el trabajo que realmente usted desea? – la mirada del doctor Parker y la forma en que le dijo aquello estaba preocupándolo ¿acaso el también intentaba persuadirlo de su decisión? Aquel trabajo era una excelente oportunidad ¿Por qué todo el jodido mundo estaba queriendo hacerlo dudar?

–¡Por supuesto que estoy seguro! ¿No debería estarlo? – El doctor miró a Mangel de arriba abajo, analizándolo, aquel trabajo no era cualquier cosa, definitivamente no lo era, necesitaba cerciorarse de que estaba preparado. Lo observó con cara de preocupación o eso es lo que Mangel creía ver en su mirada ¿pero porque? ¿Qué es lo que le hacía dudar a todos?

–Este lugar, este hospital en particular, no es un sitio para cualquier persona doctor Miguel Ángel, yo no dudo de su conocimiento, no dudo de su entusiasmo, y sus capacidades, pero muchas veces eso no es suficiente para lidiar con las cosas que puede encontrarse aquí – Mangel hizo un gesto de no entender que mierda es lo que estaba queriendo decir su jefe, intento abrir la boca para decir algo antes de ser interrumpido – Este lugar, así de tranquilo como usted lo ve, encierra las peores y mas retorcidas historias que usted pueda siquiera imaginar y antes de que lo diga, no, no estoy intentando desanimarlo, es solo que si por un instante usted duda de estar preparado, sería mejor que lo diga en este momento y abandone, yo no voy a juzgarlo.

¿Abandonar? ¿Pero con quien creía que estaba hablando este hombre? Mangel era un médico profesional y decidido, el no se daba por vencido jamás.

Iba a demostrarles a todos que tan capaz era de hacer este trabajo.

La primera semana había pasado bastante rápido, a pesar de que las jornadas de trabajo eran largas. En ocasiones llegaba al hospital a las 7 de mañana de un día y no se retiraba sino hasta el día siguiente por la tarde, si es que tenía suerte, y todo aquello sin haber logrado dormir ni siquiera un solo momento. Era cansado y muchísimo, pero no había nada que Mangel amara más que estar entre esas paredes blancas, con sus pacientes. En realidad a pesar de eso el trabajo en si no era pesado, al menos no físicamente. A él le había tocado estar presente en cada una de las sesiones de los demás médicos, su trabajo por el momento consistía en observarlo todo y aprender lo más posible.

Iniciando la segunda semana Miguel Ángel se dio cuenta que lo que le dijo su jefe era completamente cierto. Este lugar no era para cualquier persona. Unos cuantos días le habían valido para ver renunciar a 3 enfermeras y un médico, argumentando que aquel lugar era el infierno. Por supuesto que eso a Mangel le parecía totalmente exagerado, aun a pesar de que le había tocado estar en el área del hospital donde estaban registrados los peores casos de locura, pacientes que prácticamente estaban ahí porque ya no había mucho más que hacer con ellos. Ya nadie los visitaba, estaban completamente sumidos en el abandono. Casos únicos entre los cuales uno en especial llamó la atención del joven médico.

Había escuchado decir un montón de cosas acerca de ese paciente, cosas aisladas, cotilleos por aquí y por allá, nada con lo que pudiera unir una historia en concreto… aunque quizá lo mas importante que debió saber de ese paciente, nadie se lo había mencionado y él tampoco lo había preguntado, parecía que nadie quería hablar de él, o eso es lo que Mangel imaginaba. Aun así intentaba averiguar por sus propios medios, sin andar siendo el preguntón que en algunas ocasiones sentía que era. Al parecer ese paciente no era un caso como cualquiera, era uno muy especial, o al menos uno que a Mangel llamó la atención completamente ¿Por qué? Quizá por darse cuenta del rechazo del que era objeto. Aunque jamás se imagino, que esa casi obsesión por saber de ese paciente cambiaría por completo su forma de ver la vida.

De ser posible ¿Mangel hubiese querido cambiar sus decisiones? Probablemente si, pero debemos de tener en cuenta que ir a la derecha o a la izquierda es nuestra responsabilidad y pase lo que pase, no podemos escapar de las consecuencias.

Habitación 107 es lo que siempre escuchaba decir a todos con fastidio y es que algo había mal con el paciente de esa habitación, obviamente, como con todos, pero con este chico, pasaba algo que era incluso mas grave de lo que él se imaginaba, o al menos eso es lo que decían todos los médicos que tenían que tratar con él.

—Oh vamoh, no puede ser tan malo – Miguel Ángel trataba de calmar a uno de sus colegas, quien estaba a punto de reír de forma histérica y confundirse con alguno de los pacientes y eso que solo había estado con el chico de la habitación 107 en tres sesiones.

—No lo conoces Miguel y si no lo conoces, es mejor que no abras la boca ¡Joder! – su colega, quien era además también su superior y amigo, apretaba los puños y caminaba a paso apresurado por el pasillo del hospital.

–Pueh yo quisiera conocerlo – el medico se frenó de golpe, solo para girar sobre sus talones y mirar fijamente a Mangel con incredulidad ¿De verdad estaba diciendo eso? Se notaba a leguas que no tenía ni idea de lo descabellada de su idea. Y aunque deseó poder abofetearlo ahí mismo para que olvidara su tontería, había decidió actuar con sensatez.

–Creo Miguel Ángel que no tienes idea de lo que dices.

–¿Creeh que tu podriah ayudarme a conocerlo? – Mangel estaba decidido, iba a conocer a ese paciente de la forma que fuera.

–¿Estas hablando en serio? – ¿en serio? ¡Pero claro! Mangel jamás había hablado más en serio en su vida.

–Completamente – el doctor Navarro dio un largo suspiro, mirando a Mangel fijamente a los ojos, si descubría al menos un pequeño rastro de duda, diría que no, daría el asunto por concluido y no se hablaría nada mas de eso, después de todo era su superior.

–Vale… hablaré con la directiva del hospital y sobre todo con el doctor Parker que es tu jefe directo, si me lo autorizan… te asignaré al paciente – los ojos de Mangel prácticamente brillaban de la emoción y anticipación, aquello era mucho mejor de lo que había imaginado – pero entiende una cosa Miguel, no únicamente vas a conocerlo, si aceptas esto, si te comprometes a esto, vas a tener que encargarte de su caso… hasta el final – ¿hasta el final? Quizá aquello podía haber sonado raro, pero Mangel creía que aquella era una experiencia enriquecedora para su carrera en la psiquiatría, así que por el momento le daba bastante igual a lo que se refería – ¿Estas de acuerdo con eso?

–¡Pero por supuesto!

………………………………….

Una semana más de trabajo había pasado, Mangel se encontraba sentado afuera de las oficinas de la dirección del hospital, esperando por la resolución que le diría si iba a poder encargarse del caso del chico de la habitación 107. Por más especial que fuera el caso, no entendía porque había tenido que esperar tanto, muchas decisiones y cosas que debieron ser autorizadas y es que Mangel de verdad no lograba comprender en lo que se estaba metiendo y muy probablemente iba a arrepentirse por esto cada uno de los días de su vida.

En otro lugar, dentro de la oficina, muy lejos de los oídos curiosos del doctor Miguel Ángel, una conversación muy seria he importante se llevaba a cabo, de ella dependían muchas cosas, no era algo que se pudiese tomar a la ligera.

–Por ultima vez doctor Navarro ¿Esta usted seguro que él será la persona indicada? – el doctor Navarro se rascaba la nuca con evidente desesperación y fastidio ¿Cuántas veces le había repetido que si? Pero una vez más, la sensatez tenía que actuar primero.

–Estoy muy seguro, usted también conoce al doctor Miguel Ángel, sabe que es muy capaz – el doctor Parker soltó su taza de café y se inclinó sobre el escritorio prácticamente susurrando, mientras miraba fijamente al doctor Navarro.

–No me refiero a capacidad, sabe usted perfectamente a que me refiero, este es un caso delicado, lo sabe.

–Lo sé y por eso se que el doctor Miguel Ángel podrá con él – después de pensarlo por un momento, el doctor Parker se inclino a un lado de su escritorio abriendo uno de sus cajones antes de hablar.

–Tendrá que haber algunos cambios entonces – ¿cambios? El doctor Navarro arqueó una ceja con evidente duda, ¿a que se refería el doctor Parker con cambios?

–¿Qué clase de cambios? – El jefe de Mangel se incorporó en su silla, antes de soltar un enorme bulto de hojas en una carpeta que sacó de su cajón. El expediente del paciente de la habitación 107.

–El doctor Miguel podrá hacerse cargo de este caso, pero hay cosas en este expediente que el no debería saber y de hecho… – el doctor rebuscó entre las hojas de aquel expediente, para finalmente tomar otra carpeta que se encontraba al interior y extraerla – …vamos a evitar que él las vea – ¿de verdad es doctor Parker iba a hacer eso? ¿Aquello era acaso legal?

–¿Esta queriendo insinuar que vamos a ocultarle información?

–No lo estoy insinuando – tomó la carpeta que acababa de extraer, la cual contenía hojas, fotografías, recortes de periódico y demás información valiosa, y volvió a lanzarla dentro de su cajón – esto es necesario.

–Pero el necesita saberlo todo para poder llevar bien el caso ¡Incluso eso! – ¿Acaso estaba alterándose? Quizá ofrecer a Mangel como opción para ese paciente no había sido una buena idea.

–Precisamente porque quiero que este caso se resuelva de una vez, es que el no debe saberlo todo. No quiero que el conocimiento de esas cosas afecten su diagnóstico como ha sucedido con los demás médicos, quiero que lo vea, lo analice, lo observe y lo cuide como a un paciente mas, no tiene porque saber lo que usted y yo si sabemos.

–¡Pero el mismo paciente podría decírselo!

–¡No se lo ha dicho nunca a nadie! ¿O si? ¿Por qué iba a haber una diferencia con este médico?

–¿Está usted seguro que es mejor que no lo sepa?

–Completamente

La decisión estaba tomada. Mangel se encargaría del caso de Rubén Doblas, el paciente de la habitación 107.

……………………………..

El día había llegado y por fin lo conocería. Mangel tenía una sensación muy extraña en el pecho, no solamente era emoción por el aprendizaje, por aquella experiencia nueva y la confianza que sus superiores habían depositado el él, quizá también era algo de miedo y no le avergonzaba reconocerlo, aunque solo para él mismo claro. Sentía temor, después de ver cuantas personas se quejaban de ese paciente, la verdad es que no sabía que es lo que debía esperar.

Se le había indicado que su único trabajo sería, pasar con él la mayor parte del tiempo, al ser un caso especial, sería el único caso del que se encargaría. Tenía que observar su comportamiento, analizarlo, cuidar que tomara su medicamento y llevar a cabo cada uno de los ejercicios que tenía en su agenda, anotando por supuesto cada uno de sus progresos. Mangel ya había revisado su expediente, el chico sufría de una multitud de trastornos, sobre todo de personalidad, era agresivo en ocasiones, sin llegar a la violencia, pero igual había que tener cuidado, a veces simplemente se perdía en sus pensamientos y no hablaba por días, a veces era tan normal que parecía que estaba completamente sano, algunas personas del personal decían que era peligroso y aunque Mangel pensaba que quizá exageraban, sabía que tenia que tomar sus precauciones.

La habitación estaba completamente aislada de las demás en el último piso de aquel enorme edificio. Mangel abrió la puerta de la habitación con cautela. Vaya sorpresa que se llevó.

Esperaba encontrárselo todo hecho un caos, una habitación completamente arruinada, desordenada, digna de las características de un paciente esquizofrénico como Rubén. Pero aquello era completamente lo contrario. Para empezar era bastante grande, al parecer Rubén no salía de ese lugar y había espacio para que hiciera todos sus ejercicios, contaba además con su propio baño y ducha, un pequeño salón con televisor, y el área donde estaba la cama, rodeada por cortinas gruesas. Ahí se encontraba él.

–¡Buenoh diah! – Mangel saludó al enfermero que se encargaba en ese turno de cuidar al paciente. No debía estar solo nunca, pero como ahora Mangel estaba aquí, el enfermero podía tomar un merecido descanso y vaya que se lo agradecía. Un “Shhhh” fue lo que Mangel obtuvo como respuesta a su saludo.

–El paciente está dormido, es raro que duerma a esta hora, así que no creo que sea recomendable despertarlo – Mangel hizo silencio inmediatamente, y por medio de susurros le indicó al enfermero que podía retirarse, lo que quedaba de la tarde se encargaría él personalmente del paciente. El enfermero se retiró más que gustoso.

Mangel quería verlo, tenía mucha curiosidad por saber como era. Desde que había escuchado hablar de él, por alguna razón tenía la idea de que sería un chico de 16 años, 18 a lo mucho, cuando por fin pudo tener acceso al expediente se dio cuenta que el paciente tenía 27 años, tan solo un año mas que él. Aquello podía ser una ventaja o desventaja, quizá al tener prácticamente la misma edad podría ser mas fácil hablar con él, aunque quizá hubiese sido mas fácil controlar a un chico de 16 años.

Como el paciente estaba dormido, Mangel se dedicó a indagar en toda la habitación, admirando cada uno de los detalles, de verdad estaba sorprendido. Para empezar todo estaba completamente ordenado, había una gran cantidad de juguetes en un estante, cosa que a Mangel no le extrañó en absoluto, muchos pacientes con problemas como el de Rubén, volvían por momentos a la niñez, era común. Por toda la pared del lado derecho de la habitación, había un montón de dibujos pegados. Uno en especial llamó su atención.

El doctor Miguel Ángel estaba a punto de acercarse para poder apreciarlo mejor, cuando por fin escuchó algo que le helaría la sangre.

–¿Te gustan mis dibujos doctorcito? – la voz de aquel paciente era grave, profunda e intimidante, solo eso hizo falta para que Mangel estuviese rápidamente haciéndose una imagen mental de su apariencia. Le había extrañado bastante no encontrar ninguna fotografía de Rubén en el expediente, así que ahora estaba imaginándose absolutamente toda clase de aspectos, mientras el paciente le hablaba detrás de esas gruesas cortinas – Estoy hablándote ¿Acaso me mandaron un loquero que es sordo? – ¡Loquero! De nuevo esa maldita palabra y dicha por su propio paciente ¡Vaya situación!

–No estoy sordo Rubén y si, me gustan tus dibujos – Mangel se paseaba de un lado a otro de la habitación si atreverse a acercarse más, sin atreverse a mover aquellas cortinas para ver por primera vez a su paciente.

–¿Y a que has venido tu aquí? ¿Vienes a ayudarme? ¿O serás un maldito cobarde como todos los demás?

Sin querer Mangel se echó un poco atrás al escuchar eso, una escandalosa carcajada con tono clarísimo de burla se escuchó detrás de esa cortina que ya lo estaba poniendo nervioso. Tenía que actuar de una vez, si no lograba imponerse como autoridad a un paciente que poco o nada conocía, después no habría forma de que lograra controlarlo.

Se acercó lentamente y sin pensarlo dos veces y arriesgándose a asustar al paciente, tomo las cortinas por un extremo y de un solo jalón las movió a un lado dejando al descubierto la cama. Lo que encontró detrás fue una verdadera sorpresa para él.

Quizá Mangel se había hecho un montón de imágenes mentales al escuchar aquella voz, quizá al leer algunos aspectos del expediente y comentarios de algunas otras personas que hablaban del paciente lo habían hecho crearse una idea que no era. La imagen que encontró detrás de la cortina era por mucho lo que jamás esperó. Quizá puede sonar ridículo, anticipado o cursi, pero cuando Mangel por fin tuvo frente a él al paciente de la habitación 107, casi tuvo que susurrar para si mismo.

“Parece un ángel”

El chico era blanco, bastante pálido de hecho, su cabello era claro, casi se podría decir que rubio y bastante alborotado, era alto, bastante, o al menos eso parecía y delgado, muy delgado, aquello de daba un aspecto vulnerable, para nada comparado con esas palabras que había escuchado en todos los pasillos donde varios de los enfermeros y médicos lo catalogaban como peligroso… y para coronarlo todo, dos cosas que para nadie deberían de poder pasar desapercibidas… una intensa mirada color verde claro y una sonrisa de niño tan sincera, que a Mangel le parecía que estaba frente a cualquier otra persona, menos frente a un paciente de aquel hospital psiquiátrico.

–Parece que me han mandado un loquero que no habla mucho – de nuevo la voz de Rubén trajo a Mangel de vuelta a la realidad, aquel chico parecía estar completamente cuerdo y aunque suene raro, aquello era lo mas intimidante.

–Me llamo Miguel Ángel… Mangel, así me dicen mis amigos – Rubén lo miraba fijamente y casi le fue necesario bajar la mirada.

–¿Quieres que te llame por tu nombre entonces… Mangel? – era muy raro, pero sentía que cada vez que aquel chico hablaba, su voz llegaba directamente a lo mas profundo de su mente, aquello definitivamente no le gustaba.

–Si a ti te parece bien llamarme Mangel, puedeh hacerlo – los labios de Rubén se curvaron en una ligera sonrisa, mientras se giraba en la cama para ponerse de pie. Aquello hizo a Mangel entrar en un estado de alerta inmediatamente y echarse unos cuantos pasos hacia atrás, la sonrisa de Rubén se marcó aun más. Mangel estaba abofeteándose mentalmente por su poca falta de control en la situación, si este chico se daba cuenta que lo intimidaba, se le iba volver imposible tratar con él después.

Decidió plantarse ahí sin moverse, esperando a ver que es lo que Rubén iba a hacer. Aunque Mangel no era una persona especialmente pequeña, tener a Rubén frente a él, fue tener que mirar hacia arriba, el chico era mucho más alto de lo que él imaginaba, 1.90 quizá, lo que lo hacía también ver bastante mas delgado. Estuvieron ahí de pie, mirándose fijamente, quizá fueron solamente unos segundos que a Mangel le parecieron eternos. Al final fue Rubén quien esquivó a su “loquero” para dirigirse al área donde estaban sus juguetes y dibujos.

–Me has caído bien ¿sabes? No todos tienen esa suerte… Mangel

Por alguna razón cada vez que Rubén mencionaba su nombre tenía esa sensación tan extraña. Quería averiguar mucho mas de este paciente y esperaba que ese “me has caído bien” representara una ventaja.

……………………………..

Las cuatro semanas siguientes a ese encuentro resultaron ser muy tranquilas. El doctor Miguel Ángel no lograba entender porque es que todas las personas se habían quejado tanto de este paciente, al menos con él siempre se había comportado extremadamente tranquilo, de hecho podría decirse que incluso era amigable, aquello que le dijo de que le había caído bien quizá si era verdad. A Mangel casi le parecía sentir que a Rubén le agradaba que el lo acompañara. Y el hecho era, que también Mangel empezaba a tomarle un cariño especial. Era lógico ¿no? Pasaba con él la mayor parte del día, desde que llegaba al hospital, hasta muy tarde cuando debía irse… y en ocasiones sin darse cuenta, se descubría a si mismo quedándose incluso mas tiempo del establecido solo haciéndole compañía a Rubén, aunque ni siquiera hablaban, aunque solo se quedara ahí en silencio mientras lo observaba dibujar o hacer cualquier otra cosa. Rubén se portaba muy bien y parecía disfrutar del tiempo que Mangel lo acompañaba, tomaba sus medicamentos sin quejarse, hacía cada uno de los ejercicios sin replicar jamás, en ningún momento en aquellas 3 semanas que llevaban de conocerse se había comportado agresivo, ni siquiera un poco. Hasta que llegó aquel día.

–Tenemoh cuatro semanas de conocernos Rubén y todavía no me has contado de ti ¿hay algo que quisierah que yo supiera? – la verdad es que Mangel había dicho aquello completamente sin pensar, no es que hubieses algo en especial que quisiera que su paciente le contara, simplemente quería llegar a conocerlo mas a fondo, saber realmente cual era el problema, analizándolo detenidamente, no entendía cual era la razón de su internamiento, el lo veía completamente bien… aunque en ocasiones se comportaba un poco extraño, sobre todo cuando Mangel intentaba acercarse a ese dibujo en particular, el único que no estaba pegado en la pared, el único que se encontraba en un marco en una mesita, el único que al parecer nadie debía tocar.

–¿Y que se supone que necesitas saber de mi? ¿No deberías saberlo todo ya?

–Pueden empezáh a contarme algo de… no se, ¿tu familia? – el cambio de actitud en Rubén fue inmediato, la tensión pudo sentirse rápidamente en el aire, Rubén empezó a apretar los puños nerviosamente, a Mangel incluso le parecía que podía escuchar su corazón acelerado. Estaba sacando conclusiones muy anticipadas quizá, de hecho seguramente, pero muy probablemente su familia era quien lo había abandonado en este lugar, porque en el tiempo que tenía de conocerlo, nadie nunca había acudido a visitarlo.

Rubén no decía ni una sola palabra, al parecer hablar de su familia no era un tema que le gustara. Empezó a balancearse en su lugar atrás y adelante con nerviosismo, mientras balbuceaban cosas muy bajito, cosas que Mangel no lograba entender. Algo le sucedía y él tenía que averiguarlo.

–Vamoh Rubén no seah tímido, sabeh que a mi puedeh contarme cualquier cosa ¿quiereh hablah de tu familia?

–Cállate – aquello salió de labios de Rubén como un susurro que Mangel no logro escuchar con claridad.

–¿Qué has dicho?

–¡QUE TE CALLES MALDITA SEA! – Rubén se levantó de su lugar en el piso, en el que ambos habían permanecido sentados toda la mañana armando cubos de colores con distintas figuras. Rubén parecía muy calmado y entretenido hasta que a Mangel se le había ocurrido hacer aquella pregunta. Empezó a dar vueltas por toda la habitación apretando los puños en un claro gesto de desesperación – ¡No sabes! ¡Tu no sabes cuando mantener la boca callada! ¡No lo sabes! ¡No sabes! ¡No sabes! ¡Nadie lo sabe! ¡MALDITA SEA NADIE LO SABE!

Aun cuando su paciente no se veía nada bien, Mangel intentaba permanecer calmado, no podía permitirse el nerviosismo, debía intentar calmarlo de alguna manera. Seguía viendo como caminaba de un lado a otro de la habitación repitiéndose lo mismo, alterado. Pensó en cambiar de tema, aunque no imaginó que lo que haría, empeoraría la situación, muchísimo.

Mangel también se puso de pie y acercándose a aquel dibujo que estaba en el marco, cuidadosamente colocado en aquella mesa y lo tomó en sus manos, observándolo detalladamente por primera vez. Era una pequeña casa con muchos arboles alrededor, al fondo se veía lo que al parecer era un lago y en el cielo brillaba un sol muy amarillo con una gran sonrisa.

–¿Quisierah hablarme un poco de ehte dibujo?

A Mangel le pareció que todo había sucedido en cámara lenta, no supo como es que sucedió todo, pero en cuestión de segundos ya se encontraba en el piso, al dibujo a unos metros de él con el vidrio estrellado y Rubén a horcadas encima de él dándole tantos golpes, arañazos y gritando tantas maldiciones como le era posible.

–¡MALDITO HIJO DE PUTA! ¡MALDITO LOQUERO DE MIERDA! – Los golpes no cesaban y Mangel, quien tenía absolutamente prohibido por supuesto maltratar a uno de sus pacientes, no solo por ordenes estrictas del hospital, sino por su propia ética profesional, lo único que podía hacer era intentar cubrirse el rostro con los brazos, mientras intentaba tranquilizar a Rubén de alguna forma – ¡NO TENIAS NINGUN DERECHO A TOCARLO! ¡NADIE PUEDE TOCARLO! ¡TE ODIO A TI TAMBIEN! ¡LOS ODIO A TODOS!

En un momento aquel lugar se llenó de enfermeros, y intentando controlar a Rubén para poder sacárselo al doctor Miguel Ángel de encima, quien a pesar de todo no dejaba de repetir que estaba bien, que todo había sido solamente un accidente, que él había tenido la culpa. Y es que por alguna razón si se sentía culpable de la reacción violenta del paciente. No quería que lo dañaran.

Hicieron falta 4 enfermeros para poder calmarlo y una alta dosis de tranquilizantes, para poder dejarlo por fin acostado en su cama durmiendo, tan tranquilo y pacifico como siempre era, como Mangel lo veía siempre, como un ángel.

El doctor Parker, quien acudió de inmediato estaba visiblemente alterado al ver el aspecto con el que Mangel había terminado después de aquella agresión, con la ropa desgarrada y la bata ensangrentada. Algunas marcas moradas empezaban a formarse en su cara. El doctor Parker quiso mandarlo a su casa inmediatamente.

–No voy a irme – las palabras de Mangel fueron firmes, no iba a irse de ahí de ninguna manera.

–¿No se está usted viendo el estado en el que se encuentra? ¡Debe ir a descansar!

–No estoy cansado, estoy bien, solamente iré a cambiarme y lavarme – el doctor Parker seguía con demasiada insistencia. Al doctor Miguel Ángel estaba terminándosele la paciencia.

–Vaya a su casa

–¡He dicho que estoy bien! – Se arrepintió en el segundo exacto en el que gritó de esa manera, pero debía permanecer firme, no podía irse, tenia que estar presente cuando Rubén despertara – Dihculpe doctor, pero considero necesario estar presente cuando MI paciente despierte.

Al mismo Mangel le había parecido que había enfatizado demasiado la palabra mí, pero así era ¿no? Rubén era su paciente, se lo habían asignado a él y él era el único responsable de su recuperación y avances, no podía irse después de la culpa que sentía al haberlo alterado de esa manera. El doctor Parker no dijo nada mas, en cuanto Mangel estuvo listo, cambiado y hubo limpiado sus heridas, se retiró de ahí, no sin antes advertirle que si algo mas así sucedía, tendría que irse a su casa, al menos por ese día.

Mangel se quedó nuevamente ahí, solo, sentado en una silla a un lado de la cama de Rubén, mirándolo dormir, escuchando su respiración calmada, tratando de imaginar que cosas podían estar pasando por su mente en aquel momento. Sus labios ligeramente entre abiertos dejaba escapar pequeños balbuceos que Mangel no lograba entender, sus ojos se movían debajo de sus parpados, lo que le indicaba que muy seguramente estaba soñando algo, aunque al parecer no podía ser algo muy malo, pues una ligera sonrisa se pintó en sus labios. No sabía porque estaba haciendo aquello, pero sin pensarlo mucho acercó una de sus manos a esos labios curvos en aquella hermosa sonrisa y los rozó con sus dedos, eran cálidos y suaves y Mangel pudo sentir en ese momento como algo en su interior se apretaba, era una presión justo a la altura de su pecho y deseo en ese momento haberlo podido conocer en otro tiempo y en y en otras circunstancias.

Mangel abrió los ojos lentamente sintiendo una suave caricia en su cabello ¿en que momento se había quedado dormido? No lo sabía, de lo que se pudo dar cuenta fue que esos hermosos ojos verdes no dejaban de mirarlo, mientras la mano de aquel chico que era su paciente, deslizaba sus dedos con delicadeza entre su cabello. Se había quedado dormido apoyando su cabeza en el estomago de Rubén.

–Por fin despiertas doctorcito – una hermosa sonrisa pinto los labios de aquel chico que en este momento parecía completamente una persona diferente a aquel que hace tan solo unas horas se le había echado encima como un salvaje – se supone que eres tu quien debe cuidarme, no al revés.

Mangel prácticamente dio un salto. El color rojo de sus mejillas delataba la vergüenza que sentía ante aquella situación tan rara.

–Yo… yo lo siento ¿ehta bien? – Rubén se incorporó un poco en la cama hasta quedar sentado, sin dejar de mirar fijamente a Mangel, quien trataba de acomodarse las ropas y el cabello.

–Soy yo quien debería disculparme y soy yo quien debería preguntarte a ti si estas bien… lo lamento

Mangel no pudo sentirse mas sorprendido, su paciente no solamente recordaba lo que había sucedido, estaba disculpándose por lo que había hecho y lo mas sorprendente aun es que recordar aquel hecho no lo alteraba. Mangel podía ver en su mirada cuan avergonzado se sentía y era algo real, Rubén no estaba fingiendo.

–Ehtoy bien, no debería preocuparte por mí

–Tu te preocupas por mi ¿no debería yo hacer lo mismo?

–Pero aquí tu eres el paciente, yo soy quien debe cuidarte – la expresión de Rubén cambió inmediatamente al escuchar aquellas palabras. A Mangel casi le pareció ver una mueca de tristeza en su rostro.

–Paciente, eso es lo que soy para ti… no debo olvidarlo

Por alguna razón Mangel se sintió muy mal al escuchar aquello. No, definitivamente en ese mes que tenia de conocerlo Rubén era mucho mas que solo un paciente para él, se había encariñado con ese chico que a lo largo de tanto tiempo lo único que había recibido era rechazo por parte de todos. No lograba aun imaginarse porque es que se encontraba en aquel horrible lugar, cuando fácilmente podía encontrarse afuera disfrutando de su vida, siendo un hombre normal, feliz… quizá con alguien que pudiera quererlo.

No definitivamente no era solo un paciente para Mangel. Rubén era mucho más que eso. Podía estarse equivocando, podía estarse confundiendo, podía estar sintiendo cosas que no debería por la ultima persona en el mundo que debiera considerar como una posibilidad, pero no podía evitarlo. Tenía una sensación de pertenencia insana, sentía de una forma enfermiza, que en aquel momento en el que le habían dicho que aquel paciente era SU paciente, verdaderamente lo era… Suyo. Sentía que debía protegerlo de cada una de las personas que lo hubiesen dañado. Sentía la necesidad de repararlo, de arreglar lo que sea que estuviese mal en él, para poderlo hacer salir de ese horrible lugar… estaba decidido a salvarlo, porque se le había creado una necesidad, la necesidad de verlo sonreír, la necesidad de escucharlo mencionar su nombre.

–No eres solo un paciente para mi, tu eres mucho más que eso Rubén – una sonrisa de melancolía se dibujó en el rostro de aquel paciente que miraba a Mangel con ojos suplicantes.

–Si verdaderamente soy mas que un paciente para ti… por favor Mangel, por favor ayúdame, tu eres el único que puede – Rubén se acercó tomando la mano de Mangel, rozándola con la punta de sus dedos, con los ojos llorosos, con el dolor contenido, un dolor que era la primera vez que se permitía mostrar a alguien desde que había sido recluido en aquel lugar hace ya un año.

Nadie sabía a que nivel estaba sufriendo, todos creían que era un simple loco más de un hospital psiquiátrico, nadie se había detenido a ver más allá de esa mirada de dolor, más allá de aquellos episodios de rabia e ira. Si tan solo alguien verdaderamente se hubiese interesado como ahora lo estaba haciendo Mangel, las cosas hubiesen sido muy diferentes.

Pero ahora Rubén encontraba en Mangel una liberación, una forma de salir de ahí, una forma de salvarse del infierno en el que se encontraba, aunque quizá salir de ahí representara un infierno incluso peor, lo necesitaba. Necesitaba ese interés de Mangel, necesitaba ese cariño que podía ver en sus ojos, solo con eso el lograría salir de ese lugar, solo con eso lograría acabar con toda esa mierda.

–Aguanta… no tengas miedo

Mangel estaba decidido como nunca en la vida lo había estado, iba a sacarlo de ahí, iba a demostrarles a todos que Rubén era una persona completamente sana, una persona que podía integrarse a la sociedad como cualquiera, una persona que no merecía pasar sus días en un lugar como ese, No sabía la razón por la cual lo habían abandonado en aquel lugar, pero definitivamente no lo merecía… y no iba a estar mas ahí.

Pasó un mes mas, un mes de terapia, un mes de medicamentos, un mes de hablar con sus superiores acerca del caso de Rubén, un mes de intentar convencerlos de que el chico estaba bien y no tenia porque estar en un lugar como aquel, pero sobre todo un mes en el que un sentimiento había crecido en el corazón de Mangel, ya no era únicamente la sensación de pertenencia de un paciente, Mangel lo necesitaba, lo necesitaba como no había necesitado a nadie en mucho tiempo.

Quizá había cometido uno de los peores errores, quizá en esta situación había mandado a la mierda su ética y había dejado que el corazón mandara, pero en el momento en el que Rubén se había acercado a él aquel día, mientras ambos estaban tumbados como niños en el piso con todas aquellas hojas y dibujos a su alrededor y había llegado hasta su rostro, tomándolo entre sus manos, para finalmente rozar de forma delicada sus labios con los propios, Mangel supo claramente que aquello era algo que deseaba sentir para siempre. Se había enamorado de su paciente y no era algo que hubiese esperado, no era para nada algo que hubiese querido, pero era algo de lo que ya no podía ni quería salir. Aquel beso que había llegado a sus labios como un suave susurro, como una tenue brisa, cálido, tranquilo y sin prisas, era lo único que necesitaba para darse cuenta que necesitaba a Rubén, lo necesitaba con él para siempre y lo necesitaba fuera de aquel lugar lo más pronto posible.

……………………………..

–Hemos hablado de esto muchas veces Miguel ¿Podemos parar por un momento? – Mangel estaba perdiendo la calma y al parecer el doctor Parker también.

–Necesitah considerah lo que ehtoy diciendo, Rubén no debería ehtar en un lugah como este, simplemente no debería. Yo he ehtado con él por 3 meses ya, 3 meses en los que se ha comportado como la persona mah normal del mundo ¿Eh justo que este aquí?

El doctor Parker no podía recordar cuantas veces habían tenido la misma conversación y Mangel parecía completamente convencido de sus palabras. Quizá había llegado el momento de considerar lo que estaba diciendo. Era un médico en el que se podía confiar, había demostrado ser un excelente profesional. Su diagnostico debía ser acertado y si era así, las cosas darían un giro inesperado.

–¿Estarías dispuesto a hacer un informe escrito y firmado por ti de este diagnostico? – Una vez más Mangel era observado fijamente, trataban de encontrar duda en sus ojos, no la había.

–¡Por supuesto que si!

Mangel ni siquiera lograba imaginar lo que acababa de hacer.

Ese fin de semana no había trabajado y se encontraba completamente impaciente por regresar al hospital, en cuanto le dijera a Rubén aquellas buenas noticias, seguramente se pondría a gritar de la felicidad como lo había hecho él en la soledad de su casa, solo tenia que aguantar un poco mas, dejaría el miedo y podría salir de ese asqueroso lugar mas rápido de lo que imaginaba.

La mañana del lunes Mangel apareció en el hospital mas temprano que de costumbre, necesitaba hablar con Rubén y decirle todo, aunque se encontró con una muy desagradable sorpresa. Afuera de la habitación dos policías estaban custodiando la puerta, de hecho ni siquiera le fue permitida la entrada ¿Policías? ¿Qué mierda hacían afuera de la habitación de Rubén dos policías? Mangel fue prácticamente lanzado al piso cuando intentó entrar a la habitación por la fuerza. Estaba prohibido.

–¡¡¡¿Cómo mierda va a estarme prohibido ver a mi propio paciente?!!! – Mangel estaba a punto de sacar toda su violencia contra aquel par de policías que no tenía ni idea que mierda estaban haciendo en aquel lugar.

–El paciente está bajo custodia federal. Necesita permiso de la dirección para acceder.

¿Custodia federal? ¿Pero que mierda estaba sucediendo? Lo único que Mangel pudo hacer fue prácticamente atravesar corriendo por los pasillos de aquel hospital para llegar a la dirección y entrar en aquella oficina sin siquiera tomarse la molestia de llamar a la puerta, no estaba como para tener consideraciones, necesitaba saber que es lo que sucedía.

–¿Quién va a ehplicarme porque MI paciente ehta bajo custodia federal? – No se preocupó siquiera en saludar, aquella no había sido siquiera una petición, había sido una exigencia, tanto el doctor Navarro como el doctor Parker voltearon inmediatamente al escuchar la voz de Mangel completamente cabreada.

–Rubén ya no es su paciente doctor Miguel Ángel – ¿Qué cosa?

–¿Pero que ehta diciendo? ¿Por qué no?

–¿Preguntas por qué no? – El doctor Parker extendió su mano entregándole una hoja, era el diagnostico que Mangel había escrito y firmado, donde él aseguraba, que según estudios hechos por el mismo, el diagnostico del paciente no arrojaba ninguna enfermedad mental, Rubén estaba completamente sano – porque tu firmaste esto y no puedes retractarte – Mangel tomó la copia en sus manos y la observó sin entender.

El doctor Parker se inclinó a un lado de su escritorio, sacando de aquel cajón la carpeta con la información que había omitido del expediente, entendió la mano entregándosela a Mangel.

–¿Qué es ehto?

–Algo que deberías ver, para que entiendas porque él que era tu paciente se encuentra bajo custodia federal.

Escuchar aquellas palabras fue sentir un golpe justo en el estomago. Mangel ni siquiera se sentía lo suficientemente valiente para abrir aquella carpeta y observar su contenido. Estaba aterrado, no sabía porque pero lo estaba, lo que descubriría en aquella carpeta destrozaría su vida, su alma, su corazón y si las cosas podían estar mas mal aun… aquello no sería lo peor.

Paso cada una de las hojas de aquel expediente, leyendo cada palabra con los ojos llorosos, sintiendo como con cada hoja que leía una parte en su interior se rompía. Aquello no podía estar sucediendo ¿Por qué había sido tan estúpido? ¿Por qué no le habían dicho todo aquello antes? ¿Por qué el propio Rubén no se lo había dicho? Mirar aquellas fotografías fue querer morir, pero una en particular lo hizo querer arrancarse la piel a girones.

¿Qué mierda acababa de hacer?

Pidió permiso para verlo. Mangel se sentía la peor basura, aun así necesitaba hablar con él, necesitaba saber porque no le había dicho la verdad. Aquello tenía que ser una maldita pesadilla. El permiso de verlo le fue concedido, quizá por el tiempo que había pasado junto a él lo merecía, quizá porque esto estaba pasando gracias al diagnóstico que Mangel había hecho… Quizá porque sería la ultima vez que iba a verlo.

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¿Cuánto tiempo estuvo fuera de esa habitación tratando de reunir el valor para entrar? No lo sabía, sentía que quería morir en ese mismo momento, las lágrimas se escurrían por sus mejillas sin poder evitarlo. Jamás imaginó poder sentir un dolor y una culpa tan grandes. Jamás imagino que algo que pensó sería su mayor felicidad se convertiría es su mayor error. Abrió la puerta.

Ahí, sentado en la cama, con unas esposas uniéndolo a ese frio metal impidiéndole escapar, se encontraba Rubén, su ángel, con la misma hermosa sonrisa, con la misma profunda mirada verde claro, como el primer día que lo había visto.

Hizo falta que sus miradas se cruzaran solo por un momento para que las lagrimas en ambos empezaran a escurrirse por sus mejillas con mayor intensidad. Aquello definitivamente tenía que ser una pesadilla. Mangel se acercó a él titubeante, solo él tenia la culpa de lo que estaba sucediendo, no sabía como es que Rubén iba a reaccionar. Aun así se sentó en la silla a un lado de él y tomó su mano.

–Yo… – antes de que Mangel pudiera siquiera terminar fue interrumpido.

–No se te ocurra decir siquiera que esto es tu culpa – las lagrimas de Mangel se intensificaron convirtiéndose en un llanto ahogado y lastimoso, algo que a cualquier persona que pudiera escucharlo le haría estrujar el corazón. Había verdadero dolor en ese llanto. Dolor y culpa.

–¿Por qué no me lo dijiste?

–¿Me hubieses ayudado de haberlo sabido?

–¡Por supuesto que no MALDITA SEA!

–Esta vida ya no es para mi Mangel

–¡Estarías conmigo!

–¡SOY UN MALDITO ASESINO!

Aquellas palabras se clavaron muy hondo en el corazón de Mangel. Asesino, eso es lo que Rubén era, había asesinado a dos hombres después de torturarlos de la forma mas sádica ¿Y porque? Porque esas malditas escorias humanas habían hecho exactamente lo mismo con su pequeño hermano de 12 años, el único que tenia, la única persona que le quedaba después de que sus padres hubiesen muerto en un accidente. Era un asesino, claro y no dudaría en volver a hacer exactamente lo mismo que hizo, porque aquellos dos hombres le habían destrozado la vida, no solo habían acabado con la vida de su hermano, habían acabado con la suya también.

Cuando Mangel vio aquellas fotografían en el expediente de Rubén no pudo sentir mas que asco por aquellos malditos. El pequeño cuerpo del niño prácticamente había quedado irreconocible, lo habían violado, lo habían torturado y finalmente terminaron por lanzar su cuerpo al lago cerca de la casa donde vivían, aquella que estaba en ese dibujo que Rubén no permitía que nadie tocara.

–¿Cuándo? – la voz de Mangel salió apenas, como un hilo de voz, totalmente rota, no podía creer que estuviese preguntándole eso.

–La sentencia estaba dada hace  mucho tiempo… así que

–¡Maldita sea! ¿CUÁNDO?

–La ejecución será el viernes – Lo poco que quedaba en Mangel se fue, su esperanza, su fe, su corazón, todo se fue a la mierda en ese mismo instante. Quiso pensar que cuando leyó en aquel papel que la sentencia era la Pena de muerte por inyección letal, había algo mal, algo que quizá había entendido mal, pero no era así.

Cuantos años le harían falta para arrepentirse, cuantos años le harían falta para poder entender lo que había hecho en su total ignorancia. Lo había sacado de un infierno para mandarlo a uno mucho peor. Lo había sacado del infierno para mandarlo a la muerte. La culpa jamás se iría, el dolor jamás se borraría. Le costó mucho entender que para Rubén aquello había sido una liberación más que una condena. Él no volvería a ser feliz nunca, él había perdido a una de las personas que mas había querido de la peor manera, a la única persona que le quedaba. Rubén ya no tenía amor que dar y aun así, pudo regalarle a Mangel el último pedacito de pureza que había en su corazón, pero ya no le quedaba nada más que eso.

Con un último beso, el más puro y más limpio se despidió de aquel que se había convertido en su salvador, de aquel que aunque ahora se encontraba en el más profundo estado de dolor, había sido el único que había podido verdaderamente librarlo de su infierno.

…………………………………….

La sentencia se llevó a cabo, Rubén abandonó la vida con una sonrisa en el rostro y aunque Mangel quería entender sus razones no podía, no podía perdonarse, porque de no haber sido por él Rubén seguiría vivo. Era egoísta quizá, de hecho seguramente lo era. Pero sentía que no le iba a ser posible vivir sin él. Se tumbó en su cama completamente roto y destrozado y deseo, de verdad deseó no volver a despertar jamás…

Pero lo hizo, Mangel despertó, por fin despertó… después de tanto tiempo.

En aquel hospital enfermeras y médicos iban y venían alrededor de ese chico que tenía un año y medio sumido en la inconciencia. En otro lugar de ese mismo hospital, un médico recibía una de las mejores noticias de su vida.

–¡Ha despertado! – Los ojos del doctor Rubén se abrieron de par en par ¿había escuchado bien? Se levantó prácticamente atragantándose con el zumo de naranja que tenia en las manos, se había separado de él solo un momento y a él le daban ganas de despertar justo en ese instante ¡Vaya tela!

Corrió por los pasillos del hospital hasta irrumpir en la habitación en la que Mangel llevaba un año y medio sumido en aquel estado de inconciencia. Aquella mañana, en la que tan alegre y decidido se dirigía a su primer día de trabajo en el Hospital Estatal Austin, fue arrollado por un vehículo gracias a su propia imprudencia, llevaba tanta prisa que había atravesado corriendo la calle para alcanzar… un taxi.

Rubén era el médico neurólogo que lo había cuidado durante el año y medio que había estado en coma gracias a aquel accidente. Lo había hecho porque era su paciente, claro pero había en él razones que solo unos pocos muy cercanos a él conocían. Rubén conocía a Mangel. Habían estado juntos en el primer año de la universidad, Mangel seguramente no lo recordaba, pero Rubén jamás hubiese podido olvidar al chico del que había estado enamorado por tantos años.

Nunca esperó volver a verlo, menos en aquellas circunstancias. Pero desde el día que llegó después de aquel accidente, se dedicó a estar con él, cada día, hablándole, esperando que pudiera escucharlo, esperando que en algún momento pudiera abrir los ojos y por fin sus miradas se cruzaran una vez mas… y lo hizo.

………………………………..

Meses después…

–¿Estas listo mi amor? – la sonrisa de Mangel se amplió enormemente, no se acostumbraba a tanta cursilería, pero le gustaba, realmente le gustaba.

–Pfff ¿Quién ereh tu y que hiciste con el guarro de novio? Mira que por tu culpa ehtoy llegando tarde a mi primer día de claseh.

–¡Joder Mangel! Rompes mi puto romanticismo, además, tu eres quien se despierta con ganas de follar a las 5 de la mañana – un gesto de molestia fue lo que Rubén recibió ante aquel comentario.

–Cállate, que me daráh mala reputación en mi nueva ehcuela – Una sonrisa se pintó en los labios de ambos chicos.

–Te amo

–Yo mah subnormal – con un lento beso en los labios ambos chicos se despidieron, era el primer día de Mangel en su nueva especialidad, Neurología como su novio Rubén, con quien ya tenía unos cuantos meses de relación.

Al final de cuentas los papeles se habían invertido, aquel que era el médico se convirtió en el paciente, aquel que en la mente de Mangel había sido el paciente, siempre fue el verdadero médico que cuidó de él con todo el amor, con toda la paciencia, esperando que por fin el despertara de aquel sueño y pudiera estar con él dándole la mas absoluta felicidad. Después de todo Mangel si que había sido una salvación para Rubén.

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Esta historia la escribí hace mucho tiempo, de hecho la escribí junto con Eternidad, quería dos historias tristes, pero definitivamente esta tenia que ser diferente, mi corazón no aguantaba más tragedias. Espero les guste tanto como a mi me gusto escribirla.

LUCHEMOS POR ESTO

Capítulo 45
Narrado por Mangel

-Dioh, que ehtraño eh tóh ehto- Dije, entrando con lah últimah cajah que noh quedaban afuera.
-Ehperemoh tenéh vecinoh tranquiloh, Mahe- Ehcuché la vóh de Cheeto venir de nuehtra nueva cocina.
-Si, eso ehpero- Comenté sin mucho interéh, mientrah me dirigía a la que sería mi nueva habitación.
-Bueno, no ehtá tan mal- Me encogí de hombroh, mientrah sacaba de mi bolso el gato de la suerte que me había regaláoh Rubiuh.
     Me quedé mirándolo un buen rato, hahta que Cheeto me sacó de mi mundo paralelo.
-Mahe, tío. ¿Ese gato no era de Rubiuh?- Lo miré, e inconscientemente apreté el gato, como si lo ehtuviese protegiendo.
-Él se llevó el suyo. Ehte fue un regalo de su parte, pa’ mi- Comenté un poco avergonzáoh. Dehpuéh de tóh la relación entre Cheeto y Rubiuh no ehtá de lo mejor.
-¿Sabeh Mahe? No lo entiendo. Puedo creéh que mucho de lo que hace, lo hace por ser tu amigo, pero tiene otrah tantah actitudeh que me confunden. Me imagino como debeh ehtar tu si a mi, que no ehtoy metíoh en ehte rollo, me confunde- Se revolvió el pelo, suhpirando de manera pesada.
-Que quiereh que te diga… ya eh poco lo que me importa tóh lo que sucede- Le di la ehpalda, pa’ ponéh en mi mesita de noche, al gato ehte.
- Bueno… será mejóh que cambiemoh de tema. ¿Salgamoh hoy en la noche?- Me di la vuelta, pa’ mirahlo una véh máh a la cara, notando como se animaba.
-Creo que hace bahtante que no salimoh, ¿no creeh?- Le comenté, afirmando con la cabeza. Necesito relajarme y salíh de ehta nube negra que me ha perseguíoh tóh ehtoh díah. Debo pensáh que pese a tóh, Rubiuh ehtá con Jen, dehpreocupáoh. No sé porque le doy tantah vueltah.
-Si lo creo, y también creo que hemoh ehtáoh demasiáoh tiempo metíoh en líoh- Se dehcojonó, pa’ irse relajáoh a la sala de ehtar.
-Ehtoy completamente de acuerdo contigo- Susurré, dejando mih cosah en el piso, pa’ dirigirme a la ducha. Apehto de una manera grosera.

       Me puse bajo el chorro de agua tibia, mientrah sentíah como mih múhculoh agradecían el cariño que leh daba el agua.
-Jodéh tío. Me ha cohtáoh tanto dehcansar ehtah últimah semanah- Comencé a rehtregáh mi pelo lleno de Shampoo.
-¿Realmente ehtoy logrando algo? Que gilipolléh, mi humor eh una jodíah montaña. Un día ehtoy bien, otro día ehtoy nohtálgico y fruhtráoh, otroh díah ehtoy cachond…- Me detuve ante esah palabrah, recordando el incidente de esa noche solitaria y jodíamente excitante.
-No tío, ahora no- Susurré, tratando de borráh tóh tipo de imágeneh de mi cerebro.
-¡Coño, que eh muh temprano pah hacerse una paja!- Grité de manera involuntaria, ehcuchando la puerta del baño, abrihse.
-Eh tío, tenemoh confianza y tóh el rollo, pero ¿no créeh que eh demasíaoh que me entere de tuh privacidadeh en el baño?- Cheeto lo dijo tan rápido, pa’ luego salir dehcojonáoh, dejándome con la vergüenza hahta el cuello, y sin podéh dáh ehplicación alguna.
-Bueno, al menoh se me pasó el calentón- Le saqué el lado positivoh a lah cosah, dejando de lado la imagen mental de Rubiuh dehnúoh, aquí en la ducha… conmigo.
-Jodéh, ¿de nuevo palote?- A tomáh por culo. Habrá paja matutina.
—————————————————————————————————
-¿Ehtáh lihto?- Cheeto se veía bahtante ansioso. Vale, que hemoh ido bahtante veceh a Zoo como pa´que ehté tan animáoh.
-Si macho, me ehtoy arreglando pa’ agarráh a alguna tía- Comenté sin interéh, pa’ sentíh como Cheeto clavaba su mirada en mi.
-¿Una tía? Jodéh macho, ¿ehtáh seguro que quiereh involucrarte con alguien? ¿No te vah a arrepentíh?- Mierda, verdáh que me guhta Rubiuh… Pero, yo no le guhto a él, lo que significa que no le ehtoy haciendo ni un puto daño.
-Si, me da iguáh. Rubiuh de seguro ehtá follando de lo lindo con Jen a modo de “reconciliación”- Moví loh déoh, simulando lah comillah, sintiendo como me cabreaba de la náh.
-Seráh gilipollah. Bueno, ya ereh adulto; puéh hacéh lo que se te de la gana- Comentó con un tono bahtante mohqueáoh, mientrah salía de mi habitación. Mi móvil me sacó de ese pequeño lapsuh de silencio.
-¡¿Jen?!- Abrí loh ojoh de páh en páh al véh quién era la persona que me llamaba. ¿Qué cojoneh quiere?
-¿Aló?- Hice como si no supiese quién era. Vale, me ehtá hirviendo al sangre en ehtoh momentoh.
-Hola. Mangel… Soy Jen- Jodéh, no me dejó ni tiempo pá’ fingíh que no tenía ni idea quién era.
-Hola Jen, ¿Qué sucede?- Mi madre siempre me dijo “Loh modaleh ante tóh” y eso hago. Ademáh Jen eh una tía, y merece rehpeto, aunque ahora pocah ganah tengo de rehpetarla.
-Disculpa que te llame, pero ¿estás con Rubén?- Que me ehtá contando. ¿Pretende que ehté con él luego de la jodíah peléah que tuvimoh en su departamento?
-No, no ehtá conmigo- Comenté frío, tratando de cortáh rápidamente la llamáh.
-Ah, vale. Es que no me coge el móvil, y no ha vuelto desde anoche- ¿Anoche? ¿Salió luego de que noh gritoneáramoh?
-Lo siento Jen, no tengo idea de donde puéh ehtar- Dije tratando de parecéh poco interesáh, sin embargo la idea me quedó dando vueltah en la cabeza. ¿Poh qué salió anoche? Y lo importante eh ¿A dónde?
-Si, bueno, se contactase contigo, envíame un mensaje o… simplemente pídele que me llame, por favor- Su vóh sonaba bahtante agobiáh. ¿Se habrá peléaoh con Rubiuh?
-Tu tranquila, yo te aviso- Le comenté de manera bahtante amigable, pa’ colgar. Lo que ehtoy sintiendo ahora no eh náh sano. Ehtoy felíh pohque Rubiuh no ehtá con Jen, pero me siento fruhtráoh pohque no se donde cojoneh se metió. A tomáh por culo tóh.
         Salí de mi habitación, con el abrigo puehto, la cartera y unoh dulcecitoh que traía en mi bolso de mano.
      Cheeto me siguió el paso, mientrah se ponía un abrigo con un poco de dificultáh. Afuera llovía bahtante.
-Pensé que dejaría de llovéh- Comenté mientrah caminábamoh poh la acera mojáh.
-Y pensáh que llovió tóah la jodíah tarde- Miraba el piso, mientrah me hablaba. Ya no teníamoh mucho máh que comentar, así que noh fuimoh en silencio. Un silencio relajáoh, sin esa incomodidáh que se siente cuando uno no conoce a la persona con la que anda.
———————————————————-
-Jodéh macho, Zoo ehtá que ehplota- Comenté mientrah entrábamoh con bahtante gente alrededóh.
-Da iguáh Mahe. Aprovecha de dehcargar tóah la mierda de la semana, bailando- Comenzó a moverse de una manera muh retard, mientrah me dehcojonaba. La música ehtaba a tope así que se me hacía tremendamente difícil oir absolutamente tóh lo que me quisiese decíh.
-¡Vamoh a tomáh argo!- Le grité, al oído, mientrah levantaba el pulgáh en aprobación.
    Noh fuimoh al bar, entre risah y tíah que se noh acercaban pa’ preguntarnoh el típico “¿tu ereh Mangel Rogel?” ó ¿Tu ereh el que cocina? ¿Cheeto?
-Un jarro de cerveza- Le grité al barman, mientrah Cheeto y yo noh sentábamoh en la barra.
-¿No sera mucho pa’ una noche?- Ehcuché a Cheeto reclamáh, lo que me llamaba bahtante la atención.
-Jodéh macho, eh como si hubiese salíoh con mi madre- Hice una mueca de pocoh amigoh, mientrah recibía el jarro y noh servía a mi y a Cheeto.

         Comenzamoh a bebéh, yo máh que Cheeto, y eh que realmente quería dehconectarme de tóh lo que sucedía, por tan solo una noche. No pensáh en Rubiuh; en nuehtra amihtáh que se hundía cada véh máh; en Jen; en… mih jodíoh sentimientoh.
-Hohtia tío, creo que ya ehtoy un poco pedo- Le comenté, bahtante mareado a un Cheeto totalmente risueño. Vale, creo que el ehtá en lah mihmah condicioneh que yo.
-Vamoh a bailáh, gilipollah- Sentía como mi sangre hervía tan solo por lah ganah de ya no sentirme atraído poh Rubiuh. Quiero algún reemplazante. Alguien que ocupe ese jodíoh lugáh, pa’ no tenéh que tenerlo en la cabeza cada doh poh treh.
-Creo que la vamoh a liáh de nuevo Mahe. Mejóh vámonoh a casa- Cheeto ehtá bahtante ehtraño. ¿Me ehtá protegiendo? Jodéh tío, que eh verdáh que noh hemoh lleváoh tóah la jodíah noche bebiendo, pero la fiehta aún no se acaba.
-¿Qué te preocupa? Tu ehtáh soltero, yo también. No hay náh que noh detenga- Le comenté con entusiahmo, sintiendo a mi subconsciente decirme “Ereh un gilipollah de proporcioneh catahtróficah”.
-Hala tío… a tomáh por culo. Hah lo que quiera, yo me voy a bailáh por ahí- Se levantó de loh tabureteh redondoh, pa’ desaparecéh entre la masa de gente que bailaba como si no hubiese un mañana.
-Mangel Rogel- Ehcuché una vóh aguda por mih ehpaldah, lo que hizo que me girase, pa’ véh a una tía, sonriéndome con intensioneh de bailáh.
-¿Bailemoh?- Vi como su rohtro cambiaba de uno alegre, a uno de nervioh y verguenzah. En otrah circunhtancia no habría aceptáoh. De seguro le habría hecháoh la culpa a Rubiuh.

“-¿No quieres bailar un rato?
-No pueo, me ehtá vigilando mi maríoh”

   Aún recuerdo la ilógica ehcusa que le di a esa tía cuando ehtábamoh de fiehtah Rubiuh, Jen, Cheeto y yo. Cuando aún no sabía que era lo que sentía.
-Claro, bailemos- Me miró enérgica, con esa jodíah cara que todah ponían. Cara de attention whore.
    Me levanté del taburete, sintiendo el efecto de la cantidáh de alcohol que había ingeríoh. Mierda, ehtoy muh maréaoh.
-¿Estás bien?- Fue lo primero que me preguntó la tía ehta, mientrah yo me apoyaba en su hombro pa’ mantenéh el equilibrio.
-Ando un poco pedo, lo siento- Le sonreí, pa’ seguíh el ritmo de la música que me ehtaba follando loh tímpano.
    La mehcla de alcohol, junto con lah luceh de neón y la música a tope, me ehtaban desorientando de una manera acojonante.
-Me alegra haberte encontrado- Sentí como ehta tía se acercó máh a mi, pegando suh pechoteh en mí. Jodéh, al menoh lah tíah todavía me ponen.
-Y a mi…- Fue lo último que dije, anteh de agarrahla poh el mentón, y ehtamparle un beso muh patético.
    Poh un momento dejé de ehtar en esa situación. Mi subconsciente me había llamáoh pa’ ehpavilarme y darme cuenta de lah gilipolleceh que ehtaba cometiendo.
-No son como loh de Rubiuh- Pensaba, con loh ojoh cerráoh, mientrah aún seguíah pegáoh a loh labioh de ehta tía. Sabía que ehtaba con una tía, pero no sentía absolutamente náh. Ese beso fue como besáh un jodíoh jabón. Era totalmente dihtinto a loh pequeñoh encuentroh que tuve con Rubiuh.
-Pero eso no le importa en absoluto al ioputa de Rubiuh- Pensé, cabréaoh poh no podéh dihfrutáh como anteh ehtah guarrería de besáh a cualquier tía que lo quisiese.
-Eres un hijo de puta- ¿Eh mi idea, o ehta tía me acaba de insultáh?
   Abrí loh ojoh, pa’ encontrahme a ehta tía con cara de habéh vihto algo horrible, mientrah sentía unah manoh poh mi hombro.
-¿Me peleo por ti y tu estás liándola? Me parece fantástico. Eres un gran amigo- En serio… ¿Ehtoy tan pedo que ahora ehcucho a Rubiuh?
   Me giré, pa’ veh quién me hablaba y… Madre mía, era Rubiuh.
-Dihculpa, no te entiendo- Jodéh, que mal momento pa’ ehtar con doh jarra de alcohol encima.
     Sentí como me tironeó de una de mih muñecah, sacándome de la gente, el ruido, la luceh y tóah esah mierdah que me tenían en otra dimensión.

//// http://www.youtube.com/watch?v=5AWbgkRpYwc OH SHIT!!! D: ////

-Ahora me vas a explicar que cojones quieres de mi. ¿Quieres separarme de Jen? ¿Qué coño quieres?- Me gritó ehto, mientrah me ehtampaba en la muralla, fuera de la dihco.
-Mi pregunta eh, ¿Qué quiereh tu de mi? Jodéh, ¿ahora me ehpíah?- Fruncí el ceño, cabreadísimo. Vale, no ehtoy tan pedo para no darme cuenta de lo que hablamoh.
-No juegues conmigo Mangel; no me incites a hacer cosas que no quiero- Me sohtenía del cuello de mi abrigo, que por cierto nunca me saqué, acorraláoh contra la paréh de ladrilloh.
-Vete a folláh, ioputa- Me zafé de su agarre, dirigiéndome a la entráh de Zoo pa’ buhcar a Cheeto que se me había perdíoh entre el mar de gente que había dentro.
-Mangel- Me nombró con dureza, haciendo que voltease, pa’ ehtamparme un golpe en la cara. Mierda, mih muelah.
-¿Ehtáh loco, tío? Déjame en páh. Vete a hacéh tu vida, y aprovecha de llevarte tóh loh jodíoh recuerdo que me dejahte- Dije ehto, abalanzándome en Rubiuh, pa’ dejahlo acohtáoh en el piso empapáoh.
-¿Sabes que lo intento? Intento entenderte coño. No sé que quieres- Trataba de zafarse de mi, y eh que me encontraba encima de él, mientrah ehte ehtaba cada véh máh mojáoh a causa de la lluvia.
-Tu no entiendeh a nadie. Primer youtuber de Ehpaña- Lo dije en un tono irónico, mientrah lo golpeaba de la mihma manera.
-Eres un injusto de mierda. Jamás te saqué ese tipo de cosas en cara- La situación se intercambió, siendo yo el de abajo, mientrah que Rubiuh me tenía preso contra el piso que, jodéh, ehtaba máh fríoh que mih cojoneh.
-Pero cambiahte nuehtra amihtáh poh una tía. Cambiahte 9 jodíoh añoh, poh 2- Le agarré el cabello, pa’ tratáh de sacahlo de encima de mí.
-Nunca te cambié, solo que a ti se te ocurrió enamorarte de mi, gilipollas. Eso no lo hacen los amigos. Somos hombres hijoeputa. Hom-bres- Veía su rohtro cambiáh del cielo a la tierra. De seguro yo ehtoy igual. Aún así, ¿Qué mierda me importa?
-No me vengah con mierdah- Comenté con la sangre corréh agitáh por mih venah, pensando en que perdía si me aprovechaba de la situación. Ya no puéoh perdéh náh máh.
-Tu no me vengas con tus mier…
      Anteh de que pudiese termináh, aferré mih déoh muh fuertemente a su cabello, pa’ acercarlo a mi y plantahle uno de mih tantoh besoh desehperáoh.
-Mang…- Trataba de zafarse de cualquier manera, mientrah yo lo tenía sujeto con tóah mih fuerza de la cabeza.
      Fruncí el ceño, irritáoh poh no podéh hacéh ehto en la vida real. Poh tenéh una suerte de mierda y no podéh ser felíh con algo tan simple. Cambié mi beso, y ehta véh, aprovechando que andaba pedo y que la valentía me sobraba, metí mi lengua, saboreando la de Rubiuh. Al menoh era consciente de lo bien que se sentía eso. Pese a la situación en la que noh encontrábamoh.
-Mmm- Sentía loh quejíoh de Rubiuh, mientrah su rehpiración se agitaba con cada ehfuerzo que hacía pa’ zafarse. Apreté loh ojoh con fuerza, besándolo desehperáoh, adoloríoh, traicionáoh… Un beso tan jodíamente significativo que, me dehtruía poh dentro.
-Me cago en la puta- No me percaté de que mi agarré aflojó, lo que le dio la posibilidad a Rubiuh de levantarse y recobrar un poco el aliento.
-Estás enfermo- No sé como sucedió, pero de un momento a otro, ehtaba paráoh, mirando como el puño de Rubiuh se acercaba a mi rohtro.
     Recibí ese golpe con tanta fuerza, que mih piernah aflojaron, haciéndome tropezar.
-No quiereh que me bese con una tía. No quiereh que me bese contigo. ¿Qué cojoneh quiereh que haga? ¿Qué te haga un altar?- Me levanté con dificultáh, mientrah me dirigía a Rubiuh con una torpeza tremenda, pa’ seguíh esa jodía pelea que no quería que acabase.
-No quiero que te metas en mi camino. No quiero que digas cosas sin sentido, que me metan en problemas- Vi como su puño se acercaba una veh máh a mi. Cerré loh ojoh con fuerza, ehperando el golpe, que nunca llegó.
-Pero chicos ¿Qué ocurre?- ¿Alehby? ¿Qué cojoneh hace aquí?
-Mahe ¿Qué te ha pasáoh en  la cara?- Vi a Cheeto acercarse, mientrah Alehby y Mario tranquilizaban a Rubiuh.
-Adivina- Le sonreí, totalmente agotáoh. El alcohol me había hecho un efecto al 100%, mientrah loh golpeh me tenían medio adormiláoh.
-Déjame en paz de una vez, hijoeputa- Rubiuh aún gritaba, mientrah Alehby le preguntaba que cojoneh había pasóah y pohqué ehtaba tan mojáoh. Aunque era lógico si ehtaba lloviendo como si no hubiese un mañana.
-Mahe, tu cara tío. Noh vamoh ioputa- Cheeto se paró en medio de la calle, mientrah buhcaba un jodíoh taxi. Cuando lo encontró, me obligó a subíh y quedarme tranquilo de una véh. Él se quedó hablando con Mario, Rubiuh y Alehby, pa’ luego subíh al taxi, y darle la dirección al conductor.

         En el camino no supe ni una jodíah cosa. Sentí como Cheeto trataba de bajarme, pa’ luego subíh unah ehcalera y encontrahme en casa en cosa de segundoh, al menoh pa’ mi.
-Mahe, tenemoh que ir a la farmacia. Ehtáh hecho un lío- Me tocó una heríah del rohtro, lo que me dolió a morir.
-El gato…- Fue lo único que pronuncié, dejando a Cheeto flipando.
     Me dirigí rápidamente a mi habitación, pa’ veh que el jodíoh gato no movía la pata de loh cojoneh.
-¿Poh qué le sacahte la pila, ioputa?- Grité dehde la habitación, sintiendo a Cheeto llegáh a ehta.
-Pensé que se iba a gahtar muh rápido- Se encogió de hombroh, mientrah lo miraba con una cara de queréh liquidarlo.
-¿Dónde ehtá?- Le grité como una niña pequeña, dejando a Cheeto acojonáoh poh mi actitúh.
-Ehtá en el cajón. ¿No te habrá intoxicáoh con tanto alcohol?- Dijo sin mas, saliendo de la habitación pa’ dejarme solo en mi locura.
-Mira, gato hijo de la grandísima. Tieneh que ayudarme. Tieneh que hacéh que tóh cambie… pohfavoh- Le comenté, mientrah le volvía a ponéh la pila y volvía a movéh su pata doráh.
-Mañana me arrepentiré de muchah cosah, pero al menoh tengo el sabóh de Rubiuh…el sabóh de su boca- Dije ehto, lanzándome a la cama con un dolor tanto físico, como mental. ¿Hahta donde llegará ehto?
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Que taaaaaaaal?!!! AY DIOH MIO LA QUE SE VA A LIAR!!!!!!! De hecho, se lió D:
    Vuelvo mas tarde que mis titis! para entregarles el capítulo número 45 de “Luchemos por esto”! *Madre de los dioses D:*
   Okey…QUEDÓ LA CAGÁ! Así de simple xD!…Madre mía…Mangel andaba mas pedo que..que… *buscando chiste* ni modo! 
   Pero que hacia Rubius ahí??!!!!!!! QUE HACÍA??!!!! Coincidencia y la puteh que la parióh! D: ayayayaiiii
   LA CANCIÓN ULTRA MEGA HIPER ÉPICA y antigua PERO ÉPICA!!!!!…sin mentirles, debo haberla escuchado mas de 60 veces para escribir el capítulo X____X (See… me costó bastante D:)
  ¿Se acabó la amistad entre Rubius y Mangel? ¿Jen ayudará? ¿Cheeto tendrá planes junto a Tono y Fran? ¿Willy ayudará a Rubius? Toooodo esto y mucho mucho mas en los capítulos que siguen!!! (tranquilos no queda mucho para lo que desean tanto xD)
   Y bueeeeeeno, agradecerles una vez mas por el apoyo incondicional que me dan día a día! junto con sus lindos comentarios!!!!… Gracias por estar aquí, junto a mi y mi proyecto, por apoyarme e incorporarse en el relato como si fuesen testigos…Me encanta cuando me dicen que se acordaron de “Luchemos por esto” por tal y tal cosa…en serio lo amo :’)
    Gracias por la paciencia…sé que muchas veces le sdigo que subiré un día y finalmente no subo y blabla…BUENO! siempre me tienen mucha paciencia con eso, y se los agradezco de corazón!
   Si les gustó el capítulo, conviertan el corazón gris en uno rojo!!!!! Y si desean que mas personitas se incorporen, un reblog ñeeee!!!!!
    Muchas gracias por leer. Espero que disfruten mucho el capítulo. Nos estaremos viendo prontito. Un beso enormeeee!!!! <3

LUCHEMOS POR ESTO

Capítulo 84
Narrado por Rubius

-¿Qué piensas hacer?- La pregunta del padrino fue tajante. Seguíamos en el taxi, dirigiéndonos a mi departamento, ese que ya no se sentía ni como un hogar.
-No lo sé- Fui sincero… No tenía la menor idea de lo que haría. Que el padrino me lo preguntara era extremadamente raro para mí. Que él lo supiera… Era un verdadero alivio; realmente necesito a alguien que me sostenga, y aunque tengo a Mangel, los dos estamos tan hundidos que necesitamos de un hombro más para poder apoyarnos.
-Tienes que hacer lo que te haga feliz, pero también aquello que no dañe a nadie más. Siempre saldrán corazones rotos de todas estas situaciones, pero si te sirve de consuelo; es mejor un corazón herido por amor, que por engaño- Lo vi encogerse de hombros. ¿Se dará cuenta de las cosas que dice? A veces me asusta pensar las ideas profundas que tiene Hector. ¿Este hombre sabrá tanto de amor?
-Estoy acojonado… Quiero decir ¿Y si me arrepiento?- Mi voz sonaba con un volumen bastante bajo. Lo último que quería era que el chofer escuchara nustra conversación sobre amoríos gays y cosas raras.
-De los arrepentimientos vienen las enseñanzas… Sabes que si terminas con Jennifer, no habrá segundas oportunidades, menos si le dices tus verdaderas razones. Pero quizá ese riesgo te ayude a darte cuenta de que tienes a una persona maravillosa a tu lado. Me gustaría decir que es una chica, y no tu mejor amigo, pero yo no soy nadie para juzgarte, después de todo el amor es amor, y si fuera por eso, no me habría enamorado de tu madre, por el típico pensamiento de “tiene un hijo, es de otro país”. No me arrepiento de nada Rubén, pero si no me hubiese arriesgado, de seguro no habría conseguido tanto. Y una de esas cosas valiosas eres tú; espero que lo sepas- Las palabras de Héctor me estrujaron el corazón. No sabía como pagárselo… No sabía como darle las gracias por darme su apoyo incondicional en algo tan sumamente importante para mí. No sabía que palabras utilizar, para decirle que cada una de las pequeñas cosas que me decía, eran un gran empujón.
-Gracias- Me limité a decir, haciendo una sonrisa ladeada… Todo este tiempo he luchado con mis demonios; Me he mentido constantemente diciéndome que no sé la respuesta a tanta mierda. La tengo en frente mío, y no la quiero aceptar. Me gusta Mangel, quiero estar con él de una manera en la que no deba ocultar lo que siento; y aunque el miedo me consume, aunque sé que esto puede terminar de la peor manera, como bien dijo Héctor: Si no me arriesgo, jamás podré saber lo que puedo ganar… Mangel lo vale demasiado. Mangel vale cada uno de esos sacrificios. Y aunque no estoy acostumbrado a la idea de estar tomado de la mano con él, aunque aún no puedo sacarme de la cabeza que es mi mejor amigo, casi mi hermano, también entiendo que este tipo de sentimientos no nacen en personas que sólo se sienten “como hermanos”. Mangel tiró sus fichas, y me arrastró en su juego, aquel que me tiene atado de pies y cabeza. ¿Es culpa de él? En absoluto… Yo podría haber elegido que camino tomar, y estoy decidido. Mi vida sigue junto a él; junto a ese gilipollas que me hace reír con cada estupidez. Aquel que conoce mis mayores debilidades, y aplaude mis fortalezas. Ese idiota que ha hecho hasta lo imposible por seguir mis pasos, cuando muchas veces se le hace casi imposible… Él es Mangel; él es la persona que escojo, y lucharemos por esto, aunque estemos en boca de todos.
-Vete- Escuhé la voz de Héctor interrumpir mis pensamientos complicados y realmente densos.
-¿Eh?- No entendí su “propuesta”. No supe cuanto tiempo estuve en ese trance, pero de lo que estoy seguro es que Héctor me estuvo mirando por bastante tiempo. Porque captó inmediatamente no que tenía tan gaurdado.
-Vete donde Mangel. Te toca devolver la mano… Yo me daré un par de vueltas, después de todo en casa creen que estamos los dos juntos. No tardes demasiado eso sí, por favor. Sé consciente- Héctor, quizá no seas mi padre sanguíneo. Quizá no estuviste allí cuando nací, pero para mí, eres el mejor padre que un hijo podría tener… Aunque no encuentro el valor suficiente para decírtelo a la cara, estoy más que honrado de que seas mi papá.
-Disculpe ¿Me puede dejar en la esquina?- Le comenté al chofer, para luego dedicarle una mirada a Héctor. –Lo haré… dejaré de pensarlo tanto y seguiré a mi instinto. Espero que el muy hijo de puta no se equivoque.
-Cuidado con esa boca que todavía tengo poder para castigarte- Me descojoné, al igual que él. Sentí como el taxi frenó; aquel era mi llamado para bajar y enfrentarme a la verdad. Le estiré la mano al padrino, para sentir como aferraba la suya con la mía.
-Suerte hijo. Que sea lo mejor para todos- Sólo le sonreí, y con una mirada un poco temerosa, abrí la puerta del taxi, para bajarme a unas cuantas calles del departamento de Mangel. El taxi siguió su camino, mientras yo me quedaba allí, de pie, mirando como poco a poco se iba perdiendo por la calle húmeda…
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//// https://www.youtube.com/watch?v=zH6dvv_ueY8 ////

-Lo haré- Dije con un hilo de voz, en cuanto se alejó de mis labios. Ultimamente esto se nos estaba haciendo una rutina realmente extraña… Pero no me quejaba por aquello, después de todo podía engañar a todo el mundo, menos a mí.
-¿A qué te refiereh?- No pude evitar desviar la mirada a sus labios. Un poco rojos, un poco hinchados… Se veían realmente dulces. Como un adolescente que da su primer beso. Labios pocos expertos, que reciben la caricia ajena por primera vez.
-Terminaré con Jen- Dije seco, mirándolo directo a los ojos. El silencio se apoderó de toda la sala… Nuestros corazones latían con tanta fuerza, que podía sentir como todo retumbaba a mí alrededor. ¿Estoy seguro? Da igual la respuesta que tenga a esa pregunta… Lo he dicho, y ya no hay vuelta atrás. Todo lo que siento; todo este trayecto sumamente doloroso y a la vez satisfactorio, me han llevado a la simple conclusión de que… Amo a Mangel, y él es a quien deseo a mi lado. ¿Se puede amar a dos personas? Está Jen, mi adorada Jen; aquella mujer que me ha acompañado cuando nadie más creía en mí. Pero ¿quién estuvo detrás de nosotros todo el tiempo? Pese a la cantidad de apoyo que he recibido de ella… Mangel ha sido la sombra de todos mis pasos. A acompañado mi historia antes de haber existido como lo que soy ahora. Jen puede ser mi pareja ahora, pero… a Mangel es a quien amo. Son palabras demasiado fuertes, pero es así…
¿Eh?- Mangel sacó el silencio de la habitación, con un pequeño sonidito de confusión.
-Mangel, despabila tío. Lo decidí… voy a terminar con ella- No era como si amara la idea de repetirlo una y otra vez, pero ¿Qué más da? Es una verdad triste, pero tranquilizadora. Cambié toda mi vida; una vida tranquila con Mangel, para empezar una nueva con quien se supondría sería la persona correcta… Lo tuve siempre al lado, y hasta ahora no pude notarlo. La amistad no es una excusa para no amar; y me di cuenta de aquello en cuanto me callé, y comencé a mirar. Mirarme a mí, Rubén Doblas Gundersen; hundido en un amor tan problemático que no pareciera tener solución alguna.
-Eh difícil tragarse esa información- Lo vi parpadear más veces de lo normal, para lanzar la cabeza al respaldo del sofá, y quedarse allí muchísimo tiempo. Sin decir nada…
-¿Estás bien?- Me atreví a preguntar. No esperaba una reacción así; pensé que él era quien más deseaba esto. ¿Entonces?
-Piénsalo… No tomaré en cuenta tuh palabrah- ¿Eh? No supe como reaccionar ante aquello… ¿Qué no lo tomará en cuenta?
-¿No crees que estás actuando un poco extr…?
-¿No creeh que vah muy apresuráoh? Rubiuh, se supone que debería ehtar máh que felíh con tu noticia… Pero la verdáh eh que, me asuhta. ¿Qué pasa si te arrepienteh?
-No me arrepentiré. Es mi decisión final Mangel. Joder, pensé que confiabas en mí.
-¡Claro que confío en ti! No confío en tuh emocioneh, que eh muy dihtinto… Rubiuh, si tu me ehtáh diciendo ehto, tieneh que tener claro que no hay vuelta atráh. Yo… comenzaré a creérmelo y cuando llegue al punto en el que me de cuenta de que ehto eh real, no podré salir del abihmo… Si tu me dejah, no podré seguir adelante…- Vi como se le aguaban los ojos, intentando pronunciar las palabras que le quedaban atoradas en la garganta. –Ten claro que, en cuanto tu me digah con plena confianza “la dejaré”, yo comenzaré a mover piezah… Y no tendré cuidado en demohtrarte lo que siento. Así que por favor… No me hagah ehto- Levantó el rostro, mirándome fijamente mientras sus lágrimas repasaban todo el contorno de sus mejillas. Mangel es un tío realmente fuerte, pero también es muy blando de corazón. Recordar esas noches en las que nos confiábamos tantas lágrimas. Yo sufriendo por Jen, él sufriendo por otras tantas tías… Pero estas lágrimas, las he visto muy pocas veces; son las que vienen directo de su corazón. Le duelen, le arden, lo tengo más que claro por su mirada llena de remordimiento… Mi Mangel.
-Mangel- Me senté de lado, apoyando mi mano en su rostro, aprovechando de secar las lágrimas que aún caían sin cesar, por su rostro. –Deja de llorar, gilipollas. Si te lo estoy diciendo es porque estoy seguro… No sabes cuanto bien me hizo el padrino. Me dijo verdades que ya sabía, pero que no creí que alguien como él aceptaría… Estoy tan en deduda con él, porque me terminó de abrir los ojos- Suspiré, acercándome un poco más a Mangel. –Mi felicidad está a tu lado, y si no lo entiendes, aunque te lo diga a la cara, es porque eres un gilipollas total- Le sonreí, notando como en su rostro se dibujaba una pequeña pero cariñosa sonrisa.
-¿No lo ehtáh haciendo por mí, verdáh?- Arqueé una ceja. A este hombre le gusta buscarle la quinta pata al gato.
-No. Si lo hubiera hecho por ti, nada de esto tendría sentido. Nada de lo que te he dicho sería verdad… Lo hice por mí, porque busco la felicidad, y sé que ella está contigo. No lo hubiera hecho por cumplir… No podría haberte hecho algo así- Lo vi suspirar, mientras tomaba mi mano, aquella que ya había sacado de su rostro y que ahora reposaba en la manta que nos tapaba.
-No eh necesario que te obligueh a decir tantah cosah- ¿No me crée? En serio… me está comenzando a cabrear de una manera que, joder.
-Mangel, mírame coño. Basta de creer que todo lo que te digo son compasiones para hacerte sentir bien. ¿Crées que dejaría todo, por un capricho? Deja de tocarme los cojones y entiende que… Entiende que te amo- Su rostro se puso pálido, para luego tomar color, ¡Y que color! El pobre se había puesto más rojo que un tomate.
-Joder macho…- Fue lo único que dijo, para luego ocultarse debajo de la manta, tapándose hasta la cabeza. En serio, que infantil es a veces este gilipollas…
-Oye, compórtate como un adulto.
-Cállate- Dijo bajo las mantas, sin dar la cara. Fruncí el ceño, con una sonrisa ladeada, mientras lo destapaba por completo, dejando al descubierto ese rostro de perrito asustado.
-Ay Mangel… Eres un caso- Dije, uniendo mis manos para luego ponerlas detrás de mi cabeza, sujetándola y lanzándome para atrás.
-¿Entonceh qué? ¿Qué viene ahora?- Se veía realmente agitado. Yo también lo estaría… Realmente no entiendo que cojones estoy haciendo. En qué me he metido. Vamos Rubius, hasta el final.
-No lo sé ¿Qué quieres que venga ahora?- Vi como abrió levemente los ojos, como si una idea muy potente le hubiera ocupado todos los pensamientos.
-¿Realmente quiereh que te rehponda?- Vi como arqueó una ceja.
-De hecho, no. Mejor no pensemos en nada más hasta que haya solucionado mis mierdas. Y lo primero que debo hacer es… Hablar con Jen- Tragué saliva, y me supo a ácido. Pasó tan lento y con tanta fuerza por mi garganta, que no supe ni como tragué. De por sí ya me acojonaba decírselo a Mangel pero… ¿Cómo lo termino con Jen? Vivimos en el mismo techo, compartimos cama, gatas, vidas, historias. No es tan sencillo como decirle “vete”. Porque si bien vivimos en el mismo lugar, el departamento es mío y eso, ella lo tiene más que claro.
     Pasó bastante tiempo. Los dos nos encontrábamos en silencio, tapados con esa manta que nos estaba proporcionando bastante calor. Sin contar con la compañía de Mangel, aquella que era el toque perfecto
-Joder, todavía no me lo creo… Rubiuh si eh una broma todavía hay tiempo de ser sincero. Aún te puéoh perdonar- Su voz sonó con bastante potencia, pero de seguro fue porque hace segundos nos encontrábamos en un silencio sepulcral. Fruncí el ceño, un poco irritado por la inseguridad de Mangel. Lo miré de lado, agarrando su rostro por la mandíbula, para acercarlo a mí y plantar mis besos en los suyos. No solía ser la persona que llevara la iniciativa con los besos y esos rollos, pero cuando eran necesarios, había que utilizarlos.
      Mangel se puso de lado, ubicándose de mejor manera para hacer perdurar ese beso… Hasta que comencé a sentir su cuerpo más pesado, sobre el mío. Lentamente lo sentí empujándome, hasta tenerme recostado en el sofá. Sentí su culo en mi estómago, quitándome todo el oxígeno.
-Tío… no diré nada, sólo siéntate más abajo que me estás reventando la circulación- Lo escuché reir bajito. Sólo atiné a mirar hacia un lado. Joder, que ya era bastante vergonzosa la situación como para ponerse a hacer bromas idiotas… Pero eran mi vía de escape. Tanto silencio me estaba enfermando.
     Me hizo caso y bajo un poquito más, para sentarse en mi pelvis, y bajar rápidamente, quedando con el cuerpo completo apoyado en el mío. Sentí sus labios una vez más; sentí la pasión con la que lo hacía… Estamos yendo muy lejos, pero ya no me interesa. La decisión está tomada, y mientras no comentemos tanto el tema de besarnos, toquetearnos y todo el cuento, las cosas irán perfecto.
-Graciah…- Lo escuché susurrar  a centímetros de mis labios. No respondí, sólo crucé mis brazos por su cuello, acercándolo un poco más a mi rostro. Esta vez yo inicié aquel beso profundo y lleno de sentimientos. Nuestra respiración nasal sonaba con mucha potencia; cada vez eran más necesitados nuestros besos… cada vez eran más rápidos, más ansiosos. Sentí el cuerpo de Mangel moverse levemente sobre mí, como si deseara algo más; lo estaba buscando, pero no estaba seguro de si podría darle lo que anhelaba.
-Cálmate…- Dije entre leves suspiros, mientras le zafaba por segundos de su, joder, deliciosa boca. –Tenemos una vida para seguir- Comenté con un dejo de vergüenza, mientras veía como se apoyaba con las manos a los costados de mis hombros, y se levantaba, mirándome desde arriba.
-Quiero aprovecharte tóh loh díah- Joder… que empalagoso macho. No atiné a nada más que soltar mi agarre de su cuello, y apoyar una de mis manos encima de mi rostro, ocultando el, de seguro, gran rubor que tenía plantado en toda la cara.
     Vi bajar a Mangel una vez más, besando mi frente, mientras con sus dedos lo sentía jugar con mi cabello, ese lleno de gel. Cerré los ojos, respirando tranquilo, mientras dejaba a Mangel hacer lo que él quisiera… Era nuestro momento, uno de tantos que ya habíamos tenido, pero nunca con tanta calma y tanto amor…
-Eh tío ¿ehtáh en casa?- Escuchamos un grito muy familiar, romper el silencio tan íntimo que teníamos Mangel y yo. Sentí como el corazón se me detuvo en cosa de segundos, mientras Mangel me miraba, estático, sin decir ninguna palabra. –Oh…- Fue lo siguiente que escuchamos, y recién ahí, pude ver como Mangel se levantaba de un salto, parándose y arreglándose la ropa, mientras le sonreía a Cheeto, quien tenía una cara de haber entrado en una pesadilla.
-Tío, ¡llegahte!- Puse la palma de mi mano en mi frente, masajeándola con frustración. Mangel es tonto de nacimiento…
-Y parece que no en buen momento- Fue lo único que comentó. Me levanté del sofá, un poco mareado por el calor que habíamos logrado conseguir los dos, mirando a Cheeto con una vergüenza que me estaba comiendo de pies a cabeza.
-Hola… eh, disculpa- Me rasqué la nuca, mientras lo veía sonreír levemente.
-Uhtedeh doh… ¿Qué cojoneh hacían? ¿Tanto me he perdíoh?- No era preocupante que hiciera ese tipo de preguntas; era lógico. No todos los días te encuentras a tus amigos devorándose en tu sofá… De hecho creo que nunca te los encuentras así, menos si son dos hombres, menos si son amigos de la infancia… Joder tío, que putada.
-Te ehplicaré todo, deja de ehtorcionar a RUbiuh, dehpuéh de tóh ya se tiene que ir- Vi como me sonreía con cierta complicidad. Sólo asentí, acercándome a Cheeto para darle un fuerte abrazo y unos golpecitos en la espalda, para seguir con Mangel, quien me estiró su mano. No le presté atención, sólo lo tiré por la nuca, plantándole un beso casual, el cual dejó aún más descolocado a Cheeto, y para que hablar de Mangel, quien no pudo pronunciar palabra alguna… Estaba en un tipo de trance raro, aquel que me pareció bastante gracioso.

      El camino a casa fue bastante rápido. Había salido del departamento de esos dos gilipollas, no tardando nada en encontrar un taxi que me llevara a mi hogar; ese refugio lleno de cosas sin concluir.
     El taxi hizo su parada, dejándome en un parque cercano al edificio; pagué lo debido y me quedé allí sentado, esperando a que el padrino pasara por mí. ¿Por qué? Por la simple razón de que se suponía que estábamos juntos. Si juntos habíamos salido, juntos teníamos que volver… No pasaron más de 10 minutos, cuando lo vi acercarse a lo lejos.
-¡Hijo! Que bueno que llegaste pronto, ya estaba pensando que me traicionarías- Me revolvió el cabello, pese a ser bastante más bajo que yo.
-Claro que no te traicionaría Héctor. Venga, volvamos que nos están esperando- Le hice un gesto con la mano, el cual siguió sin decir nada. Tampoco hablamos del tema de Mangel en el camino, sólo caminamos en silencio, hasta llegar al edificio. Al entrar, la primera en recibirme fue Jen, con un fuerte abrazo y un beso.
-¿Te fue bien con el padrino?- Me preguntó disimulada. No estaba muy seguro cual habían sido las razones que Héctor les había dado para que hubiésemos salido los dos solos, pero podía deducir que era algo relacionado con Youtube, siempre se queja de que trabajo demasiado así que esa era una muy buena excusa.
-Me fue bien… arreglamos algunos problemas que teníamos pero tu sabes… hablar con Héctor es muy sencillo- Le sonreí, sintiendo un peso en mis piernas. Ni más ni menos que mi hermana.
-¿Dónde estabas?- Me preguntó haciendo un puchero. No pude evitar tomarla en brazo y apretujarla contra mí. Si es que la quiero tanto.
-Estaba con papá en el centro, pero ya estoy de vuelta- No solía tratar a Héctor como padrino frente a mi hermana, ella lo trataba de papá, y como los dos somos hermanos podría haberle causado alguna confusión. Así que cada vez que hablaba de él frente a ella, era nombrado como papá, lo que tampoco me molesta si soy sincero… Pero la costumbre de casi 15 años no me la puedo quitar.

      Lo que quedaba de tarde la pasamos en casa, descansando, conversando… Y ya más en la noche nos alistamos para salir a comer a un restaurant. Quería aprovechar al máximo a mi familia, especialmente porque esta era la última noche que estarían en Madrid, antes de volver de nuevo a Noruega, para no verlos dentro de bastante tiempo…
-¿Dónde van a pasar noche vieja?- Preguntó mi madre, mientras sacaba un trocito de jamón, aquel que nos habían servido hace no mucho.
-No lo sabemos todavía mamá. Yo creo que nos juntaremos con todo el grupo; los de siempre- Miré a Jen, un poco preocupado porque no estuviese de acuerdo, gracias a Nicolas Cage si lo estuvo, porque asintió con una sonrisa. Era verdad, no había pensado en aquello… Faltaban 4 días para año nuevo y no teníamos nada planeado. No es como si planeásemos las cosas con tanta anticipación, pero se me hacía complicado pensar en un mismo sitio con Jen y Mangel, más todavía después de lo que él me dijo.

“Ten claro que, en cuanto tu me digah con plena confianza “la dejaré”, yo comenzaré a mover piezah… Y no tendré cuidado en demohtrarte lo que siento.”

Tragué saliva, un poco nervioso… Sabía que Mangel no se contendría, más porque le di mi palabra de que todo lo que le había dicho era 100% verdad. Y lo es… Pero tío, no puedo hacer las cosas tan rápido. Él tiene que entender que si voy con ella, al menos debo tomarle la mano un par de veces… Soy capaz de no besarla frente a él, y quizá tampoco lo siga haciendo, pero no pretendo que comience a sospechar en medio de la fiesta y que se líe gorda… No es la idea.
-Hijo… nada, olvídalo- Miré a Héctor con furia, mientras él se descojonaba de lo lindo. Lo hace a propósito, sólo para ponerme más nervioso… que hijo de…
-Ya, ustedes dos déjense de jueguitos y coman- Mi madre frunció el ceño, y los dos sabíamos que significaba eso… El resto de la noche pasó tranquila, entre risas, una que otra foto y algunos autógrafos que me pidieron unas fans.
—————————————————
-Estuvo bonita la noche- Me comentó Jen, mientras se sacaba el maquillaje con unos frasquitos con no sé que mierda dentro.
-Si, y la comida estuvo bastante buena, deberíamos ir para allá más seguido- Comenté con una sonrisa desde la cama, para borarla de inmediato ¿Más seguido? Rubius, no habrá un “más seguido”… Métete eso en la cabeza y comienza a ponerte los pantalones.
-Claro. Después de año nuevo podemos pasar por ahí otra vez; podemos invitar a Mangel y su pareja, bueno, si es que sigue con ella- Apreté los dientes sintiéndome incómodo a más no poder… ¿Estoy claro del rollo que tengo en mi cabeza? Jen está más que decidida, y yo no hago más que aumentar esas ansias… Soy un gilipollas total, pero si hay algo que tengo claro es que, tengo una conversación realmente importante, pendiente con ella.
-Si… podría ser- Comenté con un dejo de angustia, mientras me perdía en mis pensamientos… -Después de año nuevo. Después de año nuevo se acaba esto- Cerré los ojos un momento, preguntándome como cojones saldría de esta y peor, que haría ella, luego de enterarse de todo. Prefiero aprovechar la calma, antes de que llegue la tormenta.
—————————————-
Qué taaaal???!!!! Vuelvo luego de una semanita, con el capítulo nro. 84 de Luchemos por esto!!!!!! *YAY*
    SE VIENE SE VIENE PIM PAM, SE VIENE SE VIENE, PIM PAM! Es que… soy sincera, amo los encuentros pseudo románticos que tienen estos dos, pero más amo imaginar la pobre cara de Cheeto flipando todo en colores y preguntándose quien es y porqué existe x'DDDD TE QUEREMOS CHEETO!!!
    El reloj comienza la cuenta regresiva. ¿Le creemos a Rubius? Yo apostaría ha que si, hay que creerle… Después de todo el chico se ve decidido… a no seeer DDDD:
  ¿Qué pasará en año nuevo? ¿Rubius lo hará? ¿Mangel actuará frente a Jen? Ufff toooodo esto y mucho más en los capítulos que siguen!
    Como siempre agradecerles la cantidad de mensajes, tanto en Tumblr como en Wattpad, los agradezco mucho. Los leo TODOS, y no saben como me río con algunos xD (Wattpad lleva la delantera en creatividad, lo admito xD)
    Gracias por amar tanto esto que yo también amo, por encariñarse y por ser respetuosos! ^^ Espero de todo corazón que disfruten mucho el capítulo, que comenten si lo desean y que dejen sus impresiones :3 Un besito y hasta la próxima!!!! :D

One-Shot Rubelangel: Hacer de canguro no es tan difícil.

Narra Mangel. 

Me cago en la puta, había quedado con Rubiuh en mi casa a las 12 y ya son casi las una y aún no ha aparecido. ¿Dónde demonios se ha metido?

Decidí ir a su casa, por si le había pasado algo. Rubiuh suele ser impuntual, pero no tanto. 

- Cheeto, ahora vuelvo. - Le dije a Cheeto antes de salir. 

- ¡Vale! - Me dijo desde su cuarto. Quizás estaba grabando algo. 

Salí de casa pensando qué podría haberle pasado. ¿Lo habrán secuestrado? ¿Torturado? ¿Asesinado?

Ay Dioh mío. Me estaba poniendo en lo peor. Suspiré y decidí calmar mi mente. Seguro que se había quedado dormido, nada más. O quizás estaba entretenido con un videojuego y no se había dado cuenta de la hora. Suele pasar. 

Llegué a su casa y toqué a la puerta. Había entrado por el portal sin necesidad de llamar porque un vecino se iba, y entonces al verme me aguantó la puerta. Aún hay buena gente en el mundo. 

- ¿Rubiuh? - Lo llamé desde fuera. 

Pero nadie contestaba. Si estaba durmiendo o enganchado con un juego, estaba muy concentrado en su tarea. 

Levanté el felpudo de su casa, en el cual ponía “Bienvenido”, y cogí una pequeña llave escondida en él. Estaba ahí para casos de emergencia, o por si a Rubiuh se le olvidaban las llaves. 

Abrí la puerta y entré. 

- Rubiuh, ¿por qué no has venido a mi casa? Acordamoh que íbamoh a jugar a…

Al llegar al salón, no podía creerme lo que estaba viendo. Había un niño pequeño sentado en el suelo jugando con las gatas de Rubiuh. 

- ¿Quién es una linda gata? ¡Tú! - Decía el pequeño. Desde luego, Raspby estaba encantada con él. 

- Eh, pequeño… ¿Qué haceh aquí? ¿Quién ereh?

- ¡Mangel! - Se dio la vuelta y empezó a correr hacia mí. Las ropas le quedaban excesivamente grandes, por lo que tropezó. Supuse que tendría unos seis o siete años. - Joder… - Exclamó al tropezar. 

- Niño, ¿no te han enseñado tus padreh a no decir tacoh?

- ¡Mangel, que no soy un niño! - Se pasaba la mano por la zona donde se había golpeado. - ¡Soy Rubius!

Mi cara de WTF no era normal en ese momento. No sabía que Rubiuh tenía seguidores tan jóvenes, ni que intentaban hacerse pasar por él. 

- A ver. - Me agaché para estar a su altura, y suspiré. - ¿Dónde ehtán tuh padreh?

- En Noruega… - Me respondió. - ¡Pero eso no viene al caso! ¡Mangel, que soy yo de verdad! ¿No me crees?

- Bueno, demuehtra que ereh Rubiuh. - Me crucé de brazos. - Dime algo que sólo Rubiuh y yo sepamos. 

- Eh… - Se rascó la cabeza, pensativo. - ¿La almohada de “Siempre Tuyo”?

- Eso lo han vihto todoh loh fans. 

- Hmm… - Se quedó pensando un rato, y más tarde se acercó a mí. - ¡Ya sé! - Se acercó a mi oreja y me susurró algo que sólo yo y Rubiuh sabíamos en este mundo, y nadie más. Me levanté estupefacto.

- Vale, te creo. ¿Cómo ha pasado ehto? ¿Qué has hecho?

- ¡No lo sé! Me levanté así esta mañana y bueno… No encontraba mi móvil y me puse a jugar con las gatas…

Lo miré de arriba a abajo. ¿Tendrá la mentalidad de un niño de su edad? ¿O sólo lo aparenta?

- Bueno, lo ideal sería ponerte ropa adecuada, ¿no creeh? - Dije riendo levemente. La escena de un Rubén pequeño con ropa gigante era bastante graciosa. 

- Aquí no tengo ropa de cuando era pequeño… ¿Vamos a comprarme alguna? - Dijo emocionado.

- Si no tieneh ninguna, sería lo adecuado comprarte algo. Vamoh, yo lo pagaré. - Dije sonriendo, mientras le tendía la mano a Rubiuh peque.

- ¡Bien! - Se alegró tanto, que dio un pequeño brinco. 

Y allí estábamos los dos, yendo de tienda en tienda para ver qué ropa le podría comprar a Rubiuh. Iba tan mono de mi mano…

- Mangel, quiero algo con swag. - Decía mientras íbamos por la calle. 

- Si lo encontramoh, te lo compro. - Dije sonriendo. 

Entramos a una tienda que parecía interesante. Entonces, cogí una prenda y se la dí. 

- Ve al vehtidor y cámbiate, a ver qué tal te queda.

- Ok. - Se fue al vestidor y esperé un rato. 

- Mangel. - Dijo nada más salir. - Esto no me gusta nada. ¡Parezco imbécil!

Empecé a reírme a carcajadas. Le había dado un uniforme como el de Conan Edogawa*, y la verdad es que estaba bastante mono. 

- ¡Mangel, no me hace gracia! - Dijo empezando a desvestirse delante de mis narices. - ¡Dame una ropa normal! 

Suspiré, aún riendo. Cerré la cortina del vestidor y busqué algo típico entre niños. Una camiseta sencilla y unos pantalones vaqueros. También cogí unos tenis y unos calcetines. 

- ¡Mucho mejor! - Exclamó cuando se cambió de ropa, así que fuimos a la caja y pagamos. 

Antes de salir, había una señorita bastante guapa en la tienda, que tenía una niña pequeña, creo que de la edad actual de Rubiuh. 

- Oh, ¡qué niño más guapo! - Se acercó a nosotros y empezó a hacerle cumplidos a Rubiuh. Luego, habló conmigo. - ¿Es su hijo?

- ¿Eh? - Esa pregunta me pilló desprevenido. Rubiuh me miraba con cara enfadada. - Eh, no, no… Él eh… Eh mi sobrino. - Respondí lo primero que se me vino a la cabeza.

- ¿Está usted casado? - Me preguntó la tipa. ¿WTF? 

- Ehto…

- ¡Au! - Exclamó de repente. - ¡Ten más cuidado, niñato!

- ¿Dihculpe? - Dije molesto.

- ¡Su sobrino me ha pisado! - La niña se escondió detrás de su madre, o lo que fuese. 

- ¡Rubén! - Dije yo a modo regañina, obviamente, de coña. - Perdón, señorita. Tenemoh prisa. 

Salimos a toda prisa de la tienda, y cuando estuvimos a salvo, empecé a hablarle a Rubiuh. 

- ¿Por qué has hecho eso, Rubiuh?

- Mangel, tenía toda la pinta de bitch. Además, siempre mío, recuerda. - Dijo enfadado mientras hinchaba los mofletes. Sonreí. 

- Ehtá bien. ¿Quiereh tomar algo? - Con la tontería ya era medio día, y empezaba a tener hambre. Asintió. 

Fuimos a un McDonalds, fue lo primero que se me ocurrió. A Rubiuh le pedí un menú infantil, y aunque al principio se enfadó un poco, luego se conformó, ya que venía un juguete. Creo que tiene mitad de mentalidad de niño pequeño y mitad de mentalidad de Rubiuh. 

El resto del día lo pasamos haciendo lo que él quería. Por la tarde, fuimos a un parque, y empezamos a hacer el subnormal como en el vídeo de BGames donde vamos al parque a jugar. Más tarde, fuimos a una piscina cercana y pasamos la tarde nadando juntos y jugando. A la hora de cenar fuimos a casa, y nos preparé algo sencillo, como un bocadillo. 

- ¿Te puedes creer la mierda de programas que dan en la televisión para los niños hoy en día? Hay algunos que se salvan, pero… - Suspiró. 

- Bueno, al menoh entretiene. - Sonreí. 

Nos quedamos viendo la televisión hasta tarde, y me quedé pensativo. Rubiuh se había portado bastante, bastante bien. Pero seguro que era porque no me quería dar la lata. 

———————————————————-

* Nota: Conan Edogawa, protagonista del anime Detective Conan.

¡Hola! ¿Qué tal?

Bueno, esto se me ocurrió ayer cuando iba a dormir… Está un poco pocho, pero no sé que me pasa últimamente, ¡lo siento, de veras! Pero tampoco quiero dejaros sin nada que leer por mi parte. 

Sé que tengo muchas cosas pendientes, empezaré con ello mañana, ya que es comienzo de la semana.

Ya sabéis, comentarios, sugerencias, preguntas, etc, son bienvenidas. 

¡Cuidados!

¡Chao, chao! <3

One Shot Nº 23: "¿Quién es mi mayor fan?" [Rubelangel]

Relato por Rubius:

  ¡Ay qué mona es mi hermanita! Mi madre ha decidido irse de compras con el Padrino, y me han dijo que la cuide en mi piso. ¿Por qué? Ni puta idea, pero eso no me quita las ganas de estar con ella, en especial al verla tirándole la cola a Raspberr… ¡¿QUÉ?!

-¡No, no y no! A los animales no se les tira la cola, les duele.- Dije, mientras me acercaba a ella en medio del salón, separando a la gata de ella y tomándola en brazos, a lo que ella empezó a sollozar. ¡No, por favor!

-¡MALO!- Me gritó en toda la cara.- Jugar…- Hizo un pequeño berrinche en mis brazos. ¡Es que es muy mona!

-Vale, mira. Llamaré a Mangel y nos divertiremos con las gatas, ¿vale?- Asintió con la cabeza y aplaudió con las manos alegremente. ¿Quién no puede resistirse a una monada de hermana? La bajé y le entregué mis peluches para que jugara un poco mientras yo llamaba a Mangel. Cogí el móvil y fui a mi cuarto a llamarle, mientras me sentaba en la cama. Esperé unos cuantos timbrazos antes de escuchar su adormilada voz.

-¿Sí? ¿Rubiuh?- Dijo en medio de un bostezo. Qué risa me da.

-¿Durmiendo a estas horas? Se ve que tu insomnio va a peor.- Dije riendo, por lo que al otro lado de la línea escuché un bufido, lo que me hizo reír más.

-¿Qué pasa, tío? ¿Qué quiereh?

-Bueno… Tengo a mi hermana acá y quería ver si gustas venir y jugamos los tres. O…- Una idea se me venía a la mente. No sé cómo resultará todo, pero no pierdo nada intentándolo.

-¿O? Rubiuh… ¿Qué tieneh en mente ya?- Cómo me conoce este hombre.

-Un directo. Ya lo anunciaré. Te espero acá en menos de media hora, prepararé todo.- Y colgué sin escuchar su respuesta. Me sobé las manos entre sí y me levanté enseguida a encender el ordenador, a lo que eso ocurría, fui a ver a mi hermana, que aún jugaba con mi Pikachu y mi Yoshi como si pelearan en un “Super Smash Bros”. ¿Acaso algo puede ser más dulce que ella? No respondáis, sé que yo, gracias público. Volví a coger el móvil y puse un Tweet: “¡WEHAAA! En unos minutos se viene directo sorpresa con invitados especiales. ¡No os lo perdáis!”, y como si de arte de magia tratase, cientos de menciones, RT’s y Favoritos invadieron mis interacciones. ¿Cómo lo hacen tan rápidos? Jamás lo entenderé. Guardé el móvil en mi bolsillo y seguí observando a mi hermana, para luego ver el reloj de pared. ¡Oh! Hora de darle de comer a mi pequeña.

-Hey, ¿tienes hambre? Ven, voy a calentar la comida y ya jugaremos.- Sonrío y se paró del sillón, caminando a mí y tomando mi mano para encaminar a la cocina.

  Mi madre me había traído algo de comida para los dos, pero… ¡A LA MIERDA! Recalenté unos trozos de pizza de la noche anterior. Ya es hora que empiece a comer comida de verdad. Ahh… ¿Qué sería de ella sin un hermano como yo? La pobre estaría perdida en la vida. Llevé los platos a la mesa y ella me ayudó a llevar un refresco, cargándolo con ambas manos. ¡No aguanto su ternura, joder! Tomé la botella y la puse sobre la mesa. Senté a mi hermanita en uno de los asiento, con cojines y fui corriendo a buscar su tacita favorita que deja en mi piso y un vaso para mí y me senté frente a ella. Le corté la pizza en trocitos pequeños para que no se le caiga toda la pizza encima y le serví refresco. Hicimos un salud, como los buenos hermanos que somos.

-¡Salud!

-¡Salud!-  Respondió fuertemente ella, alzando su tacita con ambas manos, que luego choqué suavemente con mi vaso y bebimos un poco.

-Recuerda que esta cena es un secreto entre tú y yo. Mamá no debe enterarse, ¿bien?

-¡Sí!- Dijo. Si mi madre se entera, no quiero ni pensar lo que me dirá…

  Comimos bien y guardé la comida de mi hermana en otro lugar para mí en otro momento y fui a dejar los platos al lavavajillas. Agradezco tener uno de esos y no tener que fregar yo mismo, que es una real pereza. Justo al salir de la cocina, tocaron a la puerta. Caminé a esta y abrí, encontrándome con mi mejor amigo.

-He llegao’, y mira que casi no llego, ¿eh? Puto tráfico.- Rió y nos saludamos, para luego entrar y que mi hermana corriera a sus brazos. Una bella escena a decir verdad. Caminamos los tres hasta mi cuarto donde está mi ordenador y comencé a organizar todo, tanto el Hashtag, como el link del directo y todo. Ya listo, comenzamos.

-¡Muy buenas, criaturitas del señor! Acá estamos en un nuevo directo junto a Mangel y mi querida hermana. Saluda pequeña.- La senté en mis piernas, y Mangel se sentó a mi lado con una silla traída del salón. Mi hermana, saludó tiernamente con la mano.

-Y bueno, ¿qué haremoh, Rubiuh?- Me miró Mangel, mirando de reojo a la cámara.

-Pues, tenía pensado un poco de “Preguntas y Respuestas”, con el Hashtag que pondré ahora en Twitter…- Decía esto mientras tecleaba: “#PreguntasRubiusYMangel”.

-¡CORRED TODOH! A veh qué noh preguntan ehta veh’.- Rió Mangel.

-Nada gay, que está mi hermana presente, por favor.- Y como si de una máquina que repite, mi hermana dijo…

-¿Qué es “gay”, hermano?- Mierda.

-Cuando crezcas entenderás, pequeña.- Le acaricié la cabeza para que se callara. Empecé a leer comentarios riendo del momento, e incluso una llamada de Alexby nos interrumpió, lo coloqué en altavoz para que todos escuchen.

-¡DILE, CUÉNTALE LAS COSAS QUE ESCRIBEN SOBRE VOSOTROS!- Junto a una risa burlesca gigante. Hijo de puta.

-¡Que te pireh’, Alexby!- Dijo Mangel antes de colgar y descojonarnos de la risa ambos. ¡Ains! Mi pobre hermanita no se entera de nada. Le besé la cabeza para relajarla y empezamos a leer las preguntas. ¡Habían unas muy graciosas! Pero fuera de lugar frente a una niña pequeña.

-¡Acá! ¿Cuál es el nombre de tu hermana?- Dije.

-Se llama Roberta.- Dijo Mangel, y no evité descojonarme.

-¡No! Me llamo..- Le tapé la boca suavemente.

-No, que se quede en secreto, ¿vale?- Ella asintió con la cabeza.

-Sigamoh, mira que hay muchah máh.- Siguió revisando. Leíamos una tras otra, riéndonos como nunca junto a mi hermana, que también se divertía con algunas tonterías que nos decían que hiciéramos para hacer el tonto, incluso Raspy se unió, sentándose en el regazo de Mangel. Hasta que una pregunta me llamó la atención. La mandó en un screenshot del móvil, porque igual se le hace largo en un tweet.

-Mira Mangel esta, se ve interesante. “¿Quién crees que es tu mayor fan? ¿Mangel, tu hermana o Raspberry? Hachi no cuenta por ser más nueva, jiji”. Pues… Es algo difícil de decir…- En realidad, es una pregunta que jamás me había planteado, ni en broma. “¿Quién es mi mayor fan?” Oh sí nena, suena genial eso. Los miré a los tres, que me observaban expectantes.

-Pueh, por supuehto que soy yo.- Dijo Mangel con aire triunfante e inflando el pecho.

-¡No! Yo.- Dijo mi hermana, haciendo un pequeño berrinche. Que divertidos se ven peleando por quién es mi mayor fan, ains.

-¿Eso creeh pequeña?- Ella, indignada y celosa, se bajó de mis piernas, colocándose a un lado de Mangel y cruzándose de brazos. Este deja a la gata en el suelo y se arrodilla para ponerse a la altura de ella. ¡Qué monadas!

-¡Yo soy su mayor fan!- Le saca la lengua.

-Lo conozco desde antes de que tú llegaras. Gané.- Sonríe ampliamente Mangel. No aguanté las ganas de reír, hasta que mi móvil empieza a sonar. Veo quién es y es mi madre.

-Vosotros quedaros acá, enseguida vuelvo.- Me levanto y salgo de la habitación y contesto.

-Hola hijo, te aviso que ya vamos a buscar a tu hermana, ¿sí? Espero que tengas todo listo.

-Tranquila, todo estará en orden cuando llegues.- Le dije tranquilo.

-Vale. Te queremos cariño.

-Y yo a vosotros.- Y colgó. Miré la hora, ya casi ha pasado una hora desde que empecé el directo y ya está anocheciendo. Cómo pasa el tiempo. Caminé rápido a la cocina y guardé todo en su lugar en la mochila de mi pequeña, para luego volver al directo y ver que aún discutían, y Mangel leía otros Tweets donde también decían quién ganaba. Joder, que lío se armó, pero me encanta. Me senté en mi silla y los miré a ambos.

-¿Y? ¿Quién gana Rubiuh?- Dijo Mangel, mirándome fijamente con sus oscuros y grandes ojos, que de alguna forma siempre encontré llamativos.

-Pues… ¿Empate?- Reí, y en eso Raspberry se sube a mis piernas, me mira y maúlla tiernamente. ¡AY NO, NO PUEDO CON ESTA GATA!

-Lo siento, pero Raspy gana.- Dije mientras la abrazaba suavemente y la besaba. Ambos quedaron sorprendidos, algo que me causó mucha gracia. ¡Estos dos me hacen el día, la tarde y la vida!

-¿Y yo hermano?- Mi hermana me miraba con esa carita de perrito, esa que siempre te ponen los niños pequeños para obtener lo que quieren. No, ¡no! Debo ser fuerte, es una maldita manipuladora… Okey, lo siento. Hice lo que pude.

-¡Y tú también! Las dos podéis ser mis mayores fans.- Abracé a la pequeña, la cual empezó a reír al hacerle un poco de cosquillas en la barriguita.

-¿Y yo Rubiuh?- Mangel imita a mi hermana. También se ve tierno he de admitir, pero no caeré en su juego.

-Lo siento Mangel, no eres lo bastante tierno para que yo caiga en ese truco.- Dije riendo, a lo que Mangel bajó la cabeza.

-Ereh malo Rubiuh…- Hizo un pequeño puchero. Raspy bajó de mi y se fue al salón, a lo que mi hermana la siguió. Le dije que tuviese cuidado.

- Ay mi Mahe, tú siempre serás mi preferido.- Dije, abrazándole por sobre los hombros y levantándole la cara desde su barbilla con mi otra mano. Nos quedamos viendo por un rato, y me dio una pequeña sonrisa de lado, algo que hizo que mi corazón latiera un poco más fuerte. ¿Qué cojones? Pero antes de reaccionar recordé que ya casi llegábamos a la hora de directo.

-¡Bien!- Dije finalmente, mirando la pantalla y cortando el contacto visual de golpe.

-¿Qué sucede?- Me preguntó confundido.

-Ya casi llegamos a la hora de directo. Deberemos de cortar ya. ¡Uff! Cómo vuela el tiempo. Muchas gracias a todos por estar acá…- Nos despedimos entre los dos y corté. Me recosté en mi lugar y reí un poco.

-¿Qué sucede?- Me miró nuevamente.

-Qué manera de reír hoy con vosotros… Iré a ver a mi hermana y vuelvo.- Me levanté, y escuché cómo él también lo hacía, pero antes de yo salir tomó de mi muñeca, le tiró hacia atrás y me colocó contra la pared, acorralándome con su cuerpo, poniendo sus manos a los lados de mi cabeza y viéndome fijamente. Ora vez me sentía algo inquieto internamente. ¿Qué me sucede? No es normal que me comporte de esta forma con… Él.

-Así que no soy considerao’ tu mayoh fan, ¿eh?- Me dijo con voz baja.

-S-Sabes que esa cara tuya no servía de nada contra ellas.- Dije a mi favor, corriendo un poco mi cara, nervioso.

-¿A no? Entonceh… ¿Qué debo haceh pah’ seh tu favorito?- Sentía cómo aún clavaba sus ojos en mí, acercándose poco a poco. ¿Qué le pasa? Ya no estamos en directo para armar salseo.

-Bien Mangel, buen chiste. Ya acabó el directo, puedes parar ya con esto, ¿sí?

-¿Acaso creeh que eh una broma, Rubiuh?- Su aliento acarició mi mejilla. Mi cuerpo se movió sólo y giré la cabeza, haciendo que nuestras narices chocaran y entrelazaran respiraciones. Nuestros ojos volvieron a conectarse y yo temblé de los nervios. ¿Por qué me comportaba así ahora? ¿Por qué con él? ¿Qué me dice él, por qué se comporta así conmigo? No creo que al fin y al cabo me esté gastando una broma, no es capaz de llegar tan lejos… ¿O sí?

-Mangel, enserio… ¿Qué te pasa?- Dije algo temeroso de lo que podía responder, pero… ¿Tenía más miedo de que dijera que algo pasaba o de que nada pasaba? Ya ni sé…

-¿Qué me pasa? Pueh que ehtoy harto de ehcondeh muchah cosah, y máh cuando se trata de ti Rubiuh.- Me miraba algo triste y molesto. ¿Será mi culpa? No comprendo nada.

-¿De qué hablas?

-De ehto.- Tomó delicadamente mi cara y juntó nuestros labios en un abrir y cerrar de ojos. Empezó a besarme lentamente, él tomando un poco del control. Esperen… ¿Qué? ¿M-Me está besando? ¿De verdad está pasando? Pero… No me desagrada. Cierro de a poco mis ojos inconscientemente, siguiendo el dulce y tierno beso de él. De alguna forma, no me siento incómodo, ni siento asco. Nada de eso, me siento bien, reconfortante, como si esto lo desease desde hace ya tiempo. ¿Y si es eso, sólo que no me había dado cuenta? No sé, mejor no pienso y disfruto este momento. Lo abrazo por el cuello y él por mi cintura sin despegar nuestros labios ni un milímetros. Todo iba bien hasta que el puto timbre suena. ¿Quién ser…? ¡MI MADRE!

-M-Mangel…- Me separo de él, notando al fin que mis mejillas estaban sonrojadas. Mierda. Me mira, él también está algo ruborizado, pero al verme se ríe un poco. Cabrón.

-¿Sí, tomate?- Me las pagará.

-Debo ir a abrir. Es mi madre…- Dije algo apenado y salí de la habitación. Miré a mi hermana, que estaba recostada en el sillón, abrazando a mi Creeper, dormida. ¡Enserio! ¿Nadie me cree cuando digo que es una monada? Mangel llegó a mi lado.

-Ve a tomahla. Yo abriré la puehta.- Dijo y fue a ello. Caminé despacio para no despertarla y la tomé entre mis brazos. Es una lindura al dormir. Escuché a mi madre y al Padrino saludar a Mangel y entrar a la casa.

-Hola hijo. ¿Ya duerme?- Dijo mi madre, dándome un beso en la mejilla.

-Sí.- Sonreí.

-¿Estás bien Rubén? Te ves algo colorado.- Dijo el Padrino. Traté de mantener la calma.

-S-Sí, estoy bien. Sólo que tengo algo de calor, eso.- Reí nerviosamente.

-Espero que sea vedad hijo. ¿La mochila de tu hermana?- Dijo mi madre, mirando por todos lados, mientras el Padrino la tomaba en brazos.

-En la cocina, iré por ella.- Caminé, la tomé y me devolví. Mi pequeña ya estaba despertando un poco.

-Hermano…- Alzó sus brazos hacia mí. Me acerqué a ella y la abracé, dándole un beso en la frente.

-Cuídate, ¿sí? Puedes llevarte al Creeper, pero me lo devuelves, ¿vale?- Asintió y le revolví el cabello. Hizo lo mismo de los brazos con Mangel y él la abrazó fuertemente.

-Ya noh veremoh pequeña.- Él sabe tratar a los pequeños. Es tan mono él. Nos despedimos de mis padres y ellos se marcharon. Me senté de golpe en el sillón y Mangel me acompañó.

-Es una monada.- Dije de la nada.

-No máh que tú, Rubiuh.- Sentí mis mejillas arder, y a la vez su mano recorrer mi barbilla, para girarme hacia él y volver a besarme. Le seguí enseguida el juego. Ahora nadie nos debería molestar. O eso pensé hasta que mi móvil empezó a sonar. ¡PUTA VIDA! Lo cogí y contesté.

-¿Sí?

-Así que le diste de comer comer pizza, ¿no?

-P-Puedo explicarlo mamá…

-Tendremos una larga charla tú y yo, jovencito.- Mierda.

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¡¡¡Holaaaaaaaaaa!!! He vuelto *CONFETTI*(?) ¿Me extrañaron? Yo, a decir verdad, sí. Los extrañé mucho QwQ<3

Bueno, hago oficial mi vuelta con este One Shot (Ya subido a Wattpad!) y que deseo que lo lean y les guste ^^ (Aunque… Si llegan hasta acá ya lo habrán leído .w. Soy retrasada…)

¡BIENVENIDOS LOS NUEVOS Y SALUDOS A LOS VIEJOS! Los amo mucho mis salsitas de Soja(?)

Un beso, y que hayan disfrutado del escrito<3

Te necesito - One Shot: Rubelangel.

Es mi primer One shot no me juzguen plis!

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Narra Cheeto:

Iba de camino a casa, después de haber ido a comprar algunas cosas, esto de vivir solo con compañeros de piso era muy divertido pero aquí el único que compraba era yo. 

Llevaba unos días preocupado por mi compañero, Mangel, llevaba unos días encerrado en la habitación y cuando le preguntaba algo simplemente contestaba que no se encontraba bien, pero yo sabia que era algo mas.

Cuando llegue a casa deje las bolsas en la cocina y entre en la habitación de Mangel decidido a hablar con el, era uno de mis mejores amigos y no pensaba dejarlo estar. Al entrar vi que no había nadie y me parecía muy extraño ya que no lo había visto por ningún lugar de la casa. Solo podía esperar que estuviera en el baño.Intente abrir pero estaba cerrada.

-Mahe, estas bien?.- Pregunte preocupado, pero nadie contesto.

-Mahe, tío, ábreme.- Seguía sin contestar, estuve unos minutos llamándole hasta que me harte y cogí todas mis fuerzas para tirar la puerta a bajo. 

Vi a Mangel en una esquina llorando y unas cuantas pastillas en el suelo.

-Mahe, que coño eh ehto?.- le pregunte muy preocupado. El no me contesto y yo para no agobiarle simplemente le abrace. Hasta que me dí cuenta que podría haberse tomado todas aquellas pastillas y poder irse en en este mismo instante.

-Mahe, te has tomado todah estah pastillas?- Dije cogiendo una de las cajas vacías.

-No, no pudeh.- me dijo entre sollozo y sollozo.

-Prometemelo o te llevo corriendo al hospital..- Le amenace mientras yo lloraba junto a el. 

-Te lo prometo, Cheeto, no fui capah.- Se sincero.

-Vale, ahora cuéntame, por que? Mahe Porque?.- le cuestione.

Narra Mangel

-FLASH BACK-

Hace 3 días:

Llevaba enamorado de el desde el primer día en que lo conocí, en el momento en el que lo abrace por primera vez, me di cuenta de que el sería el amor de mi vida, pero no todo iba a a ser tan fácil, pasaron 2 años desde aquel momento, habían pasado muchas cosas, el había tenido una novia, al igual que yo, pero nunca me olvide de el, ahora yo vivía con Cheeto y el vivía solo, pero a pesar de eso seguíamos viéndonos mucho. Hoy habíamos quedado para comer en su casa y nos pusimos ha hablar de diferentes temas, hasta que llegue al tema que me interesaba.

-Rubiuh, ehto te va a sonah raro, pero, ha’ sentioh alguna vez algo poh un chico?.- Le pregunte del tirón, intentando no parecer nervioso.

-Por un chico? No tío, nunca, tu si?.- Me contesto, mirándome extrañado. Vale mi pregunta había sido algo rara.

-Yo? No, nunca, solo eh que despuéh de la In game y todo pueh… no se la gente piensa cosas rarah y me comen la cabeza.- Me excuse.

-Tío, tranquilo es normal.- Me dijo riéndose.

VUELTA A LA ACTUALIDAD.

-Y por que querías irte a sin Mahe?.-

-Por que el no me quiere y no puedo vivir sin el, no puedo vivir viéndolo todos los díah, sin poder besarle, sin poder acariciarle, sin poder gritar que le quiero.- Le dije.

-Mahe tieneh que ser fuerte, yo te ayudare.- 

-Graciah Cheeto, de verdad ereh un gran amigo.-

Cheeto y yo recogimos las pastillas, nos fuimos al sofá y seguimos hablando sobre el tema hasta que alguien toco a la puerta.

Narra Rubius.

Como casi cada día fui a visitar a Mangel a su casa, llevaba algunos días sin verle por que me había dicho que estaba enfermo pero hoy no iba a permitirle que se quedara encerrado en su habitación.

Pique a la puerta y me abrió Cheeto con una cara de asombro impresionante.

-Ni que hubieras visto un fantasma, anda déjame pasar.- Le dije, el seguía con la misma cara y me dejo pasar.

-Que haces aquí Rubiuh?.-

-Que pasa no puedo visitar a mis amigos?.-

-No, claro que puedes, solo que….-

-Solo que?.-

-Nada, nada da igual.- Que raro estaba este chico hoy. Fui hasta el salón y me encontré con Mangel, pero no el Mangel que yo conocía este tenia los ojos llorosos, rojos y unas ojeras horribles. Pero no me miraba , ni siquiera me saludo, solo miro a su móvil.

-Mangel estas bien?.- Antes de que pudiera contestarme Cheeto me cogió del brazo y me llevo a la cocina.

-Te creeh que esta bien? Tu le veh bien acaso?.- Me grito Cheeto, pero yo no entendía nada.

-No, no le veo bien, pero no se que le pasa.-

-Se ha intentado suicidar, tío eso es lo que pasa.- Yo me quede en blanco mirándole sin saber que hacer. Solo conseguí decir dos palabras.

- Por que?.-

-Esta enamorado…- Ahí si que no salí de allí cerrando la puerta de un portazo, cogí a Mangel del cuello de la camisa, le tire a la pared y le grite.

-Por que? Por que ibas a hacerlo, que coño iba a hacer yo sin ti? Pensabas dejarme solo? Te necesito Mangel, te necesito.- Eso ultimo lo dije con un tono sueve mientras caían lagrimas por mis mejillas y le soltaba poco a poco.

-Por que lo hiciste Mangel? Por una chica?.- le pregunte soltándolo.

- Una chica? No, no fue por una chica.- Como que no? Si estaba enamorado de alguien, de quien si no seria, entonces recordé aquella conversación, aquella en la que le había mentido, aquella que recordaba todas estas noches, aquella en la que le dije que no había sentido nada por un chico.

-Por mi?.- Pregunte en un susurro inaudible, pero el me escucho y asintió.

En ese momento junte su frente con mía de manera que nos mirábamos a los ojos y poco a poco nos acercábamos mas al rostro del otro, empezando por la nariz y acabando por nuestros labios, fundiendonos en un dulce beso que nos dejo sin respiración, me aleje de el durante unos segundos para respirar, pero acababa de encontrar mi adicción y no iba a ser fácil desintoxicarme.

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Este es el especial 100 seguidores, es mi primer one shot y no se como ha quedado pero espero que os guste y que lo disfrutéis. <3

Pd. No sabía como hacer el acento de Mangel y Cheeto pero lo he intentado.

LUCHEMOS POR ESTO

Capítulo 62
Narrado por Rubius

 ¿Qué nos está pasando, Mangel? ¿A dónde me estás llevando?
-Gracias- ¿Cuándo es que comencé a sentirme así?
-Graciah a ti, por aceptar salir conmigo- Sonreí avergonzado, ocultando mi sonrisa en esa bufanda que me había regalado mi madre años atrás. ¿Qué cojones estás haciendo conmigo?
- Quién diría que lo pasaría mejor en una cita contigo que con una tía- ¿Realmente se lo estoy diciendo? No puede ser; de verdad lo pasé excelente con él.
-Y eso que todavía no terminamoh- Su voz salió potente, como si con cada palabra que pronunciaba me enviara a un lugar que no conozco, pero que deseo conocer. Se acercó a más no poder, chocando su hombro con el mío. No me molestó en absoluto, he de admitirlo.
-En serio gracias. Hiciste que olvidara toda la mierda que tenía encima- Imité su acción, chocando mi hombro con el de él. Estoy feliz… acojonado pero feliz.  
-Te prometo hacer que olvideh otrah cosah- No pude evitar sentir vergüenza. Mangel no es estúpido, y yo tampoco. Sé que es lo que dice entre líneas…
-Serás gilipollas- Reí bajito, golpeándolo nuevamente con el hombro, sintiendo como me devolvía la risita que yo había hecho antes. Somos dos idiotas jugando con fuego. Yo estoy atado a muchas cosas, él también y aún así nos arriesgamos a hacer estas cosas… prohibidas.
    ¿Y si nos descubren? ¿Y si la gente nos comienza a mirar como algo más? Tengo miedo; miedo de que me acusen de algo que no he hecho, que no debo sentir y que jamás debí permitir. Mangel me tiene aquí, caminando por la noche estrellada de Madrid, a su merced, mientras sólo puedo seguirlo a donde me dirige. Estoy perdido en esta mierda que no sé como manejar… Tengo tan claro que todo terminará mal, pero ya estoy dentro de este juego. Pretendía estar de observador, y resultó ser que yo fui el protagonista. Me cago en ti Mangel, por tenerme en esta situación…
-Le quiero…- Exhalé, notando como el vaho atravesaba mi bufanda. El frío era intenso, pero estar junto a Mangel, notar como era feliz por estar caminando junto a mí, me mantenía tibio. El cuerpo y el alma.
-¿A dónde vamos?- Decidí hablar. El silencio no era incómodo. Sentía como él y yo estábamos sumidos en nuestros pensamientos, pero no era bueno que estuviésemos callados. A veces los pensamientos se vuelven contra nuestra.
-¿A dónde quiereh ir?- Me dijo con una voz cálida, casi como si me acariciara con cada palabra.
-¿Eh? Me dijiste que tenías planeado algo…- Le respondí confundido, tratando de no sonar tan gay como mis pensamientos. Al menos son eso; pensamientos… sólo yo se que hay en ellos. Y lo agradezco de una manera que no es normal.
-Sólo quería saber si tu queríah ir a algún láoh- Me sonrió, tomándome del brazo, mientras cruzábamos la calle y nos dirigíamos a un lugar totalmente desconocido para mí. Estoy desorientado.

     ¿Por qué estoy arriesgando tanto? ¿Por qué cojones soy tan gilipollas? Si esto termina mal… adiós Mangel, adiós Jen… adiós todo.
-¿Rubiuh?- La voz de Mangel me sacó de mis pensamientos ácidos. Esos que me estaban haciendo pedazos el cerebro.
-Dime- Contesté tranquilo, después de todo, lo estaba.
-¿Tieneh mucho frío?- Lo miré mientras levantaba una ceja ¿Por qué me pregunta eso?
-No… La verdad es que no. Estoy bastante abrigado- Respondí a su pregunta que me pareció rara de cojones.
-Me alegro- Fue lo único que dijo, cerrando la conversación, dejándome extremadamente confundido. Vale, eso ha sido muy extraño

      La caminata fue agradable. Las luces de la calle iluminaban bastante el camino, junto con los lugares que íbamos pasando con tranquilidad.
-Ven…- Me hizo un gesto con la mano, a lo que simplemente correspondí, siguiéndolo sin titubear.
     Comenzamos a entrar en un parque bastante grande. Tenía fuentes que no estaban en funcionamiento debido al horario. Había personas; muy pocas, sentadas en las bancas, otras en el pasto. Era bastante tarde y aún así había vida en ese lugar.
-¿Seguro que no tieneh frío?- Preguntó una vez más, dejándole claro que no. Sólo me dedicó una sonrisa, mientras caminaba un poco más adelante de mí, deteniéndose en un sector prácticamente vacío.
-Se que no te guhta andar exhibiéndote. Aquí no hay nadie- Miré su rostro, iluminado por los faroles del parque, mientras seguía con la mirada sus acciones. Se sentó en el pasto, acomodándose en este, mientras yo lo miraba sin entender del todo que era lo que planeaba.
-Vamoh… ¿o te váh a quedar ahí paráoh tóah la noche?- Su “crítica” me hizo reaccionar al instante, haciendo que mi cuerpo se moviera por inercia, sentándome a su lado.
-¿Este era tu plan?- Lo miré sonriendo. Me parecía gracioso que se le ocurrieran cosas tan de… pareja.
-¿No te guhta? Si quiereh podemoh ir a algún otro lug…
-Me gusta. Tranquilo- Le levanté el pulgar, mientras me cruzaba de piernas y apoyaba mis manos un poco más atrás de mi cuerpo. Me mantenía inclinado mirando al cielo. La luz no afectaba en absoluto el cielo. Era como si estuviese hecho para nosotros…
     Un silencio reinó por completo nuestro alrededor. No era incómodo… era más bien de incertidumbre. No sabíamos que decir, y aún así lo decíamos todo. Al menos él me lo decía… Tengo tan claro lo que siente él por mí, que me acojona saber que es lo que yo siento por él.
-¿Y si es algo que no puedo controlar? ¿Y si se me va de las manos?- Suspiré, pensando una y otra vez en estas preguntas que me estaban acojonando. Es todo tan complicado; es algo con lo que no puedo luchar, algo que me hará tanto daño si no lo hago bien… y aún así lo hago.
-Mangel… ¿Qué piensas?- Inhalé y exhalé con calma, mientras lo miraba perdido observando las estrellas.
-Pienso en muchah cosah Rubiuh… pero últimamente ehtoy pensando en algo demasiáh veceh al día- Giré la cabeza, clavando mi mirada en su cuello estirado. Cuidado con lo que dirás Mangel…
-Mmm. Creo que estoy igual… La diferencia es que yo no sé en que pensar primero- Comenté vagamente, notando como su rostro se giraba para por fin dedicarme una mirada.
-Rubiuh… ¿véh esa ehtrella?- Levanté una ceja, para notar como apuntaba al cielo a una estrella en específico. No supe a cual se refería, pero opté por nombrar a la más brillante.
-¿Es esa?- Apunté tratando de acertar. Lo logré, era la que pensaba.
-Esa ehtrella eh como tú- Me quedé embobado escuchándolo ¿Cómo yo? Joder, que cursi tío… pero ¿Por qué?
-¿Eh?- No supe que más decir, me había pillado por sorpresa ese comentario, por lo que no presté mayor atención. Era raro de cojones, pero a estas alturas poco y nada importaba todo lo que nos dijésemos. Lo del restaurant había demostrado que el pudor lo tenemos en el culo.
-¿No lo entiendeh? La máh brillante entre tóah. Tú ereh eso… dehtacah en lo que ereh bueno. Ereh esa ehtrella que brilla entre cientoh que pasan desapercibíah. Ereh dihtinto; él que siempre será máh deseado que el rehto. Al menoh eso ereh para mi- Pude notar como un rubor comenzaba a atacar todo mi rostro. Sentí como los ojos se me acaloraban, la garganta se me secaba y las mejillas me ardían. Es gilipollas…

//// http://www.youtube.com/watch?v=W7DEZwBUng4 ////

-Que cursi… Madre mía- Comencé a reir como desquisiado, notando como él también se había avergonzado de sus propias palabras. Me lancé de espalda al pasto, sin parar de reir. ¿Por qué lo hace? ¿Por qué me tiene de esta manera? Es que no lo perdonaré. Me tiene riéndo como un gilipollas, por compararme con una jodida estrella que brilla más que el resto…
-Parece que te hizo gracia lo que te dije, iopouta. Con lo que me cohtó- Se lanzó sobre mis costillas, comenzando a hacerme unas cosquillas que me tenían descojonado. No podía parar de reir, menos con sus manos apuñalándome una y otra vez los costados y el cuello.
-No era mi intensión hacerte sentir mal- Le solté entre risas, mientras caían lágrimas de mis ojos a causa de las cosquillas…
    No estuvo mucho tiempo en aquello, cuando simplemente me soltó y se tumbó a mi lado.
-Vale… en serio fue muy cursi. Lo siento. Hablemoh cosah de hombreh- No pude evitar reir ante esto. Ya nos queda tan poco de hombres Mangel… nos hemos besado creo que más de una vez. Hemos hecho cosas en extremo gays en el restaurant…
-No me vengas con esa mierda ahora- Le dije en un tono burlón, notando como se reía. O al menos eso parecía.
-¿Y de que quiereh hablar?- Me puse de lado, mirándolo de manera directa. Él se mantenía tumbado de espalda, mirando al cielo donde me encontraba yo, en forma de estrella.
-No lo sé… ¿Y si no hablamos de nada?- Volví a ponerme de espalda, mirando al cielo, junto a Mangel.
-Eh una buena idea… No hablemoh de náh- Y fue realmente así… El silencio se incorporó de inmediato, haciéndonos entrar a cada uno en sus propios pensamientos; esos que tantas confusiones me daban.
-Voy mal…- Pensé, notando en la situación que me encontraba. Tumbado al lado de Mangel, en un parque, mirando al cielo estrellado, pero aún sin ser más que amigos… Somos mejores amigos, nada más. Y eso no se puede cambiar ¿Yo quiero cambiarlo?
-¿Por qué pienso en ti toh lo díah?- Giré mi cabeza, notando como su rostro se había puesto mroado al admitir aquello.
-¿Cómo pretendes que responda algo así?- Suspiré, dándome cuenta que este gilipollas está tan confundido como yo.
-¿Y si jamáh te olvido?- Su voz salió distinta; como si deseara no haber dicho esto.
-¿Eh?- Su mirada no se apartaba del firmamento. Estaban clavados, como queriendo no ver nada más. ¿Tiene miedo?
-¿Y si ehtoy haciendo el gilipollah y náh máh? ¿Tu me ayudaríah a darme cuenta de eso?- No entendía que mierda le pasaba. Primero estaba bien, ahora suena como si estuviese mal… muy mal.
-Te ayudaría… aunque los dos somos igual de gilipollas, te ayudaría. No sé como, pero te ayudaría- Vi como se giraba, quedando de costado, mirándome mientras yo simplemente observaba al cielo. Su mirada; esos ojos azabaches que me tentaban al pecado… a eso que quería ocultar por todos los medios, pero que tenía más que claro.
-¿Y si me dejah de tentar? ¿No creeh que sería mejor?- Su pregunta me llamó la atención. Me giré igual que él, quedando los dos de frente, mirándonos, mientras nos apoyábamos en el pasto.
-¿Tentarte?- ¿De que está hablando?
-Si… Tú, y esa jodíah sonrisa que me muehtrah tóh loh díah. Esah palabrah que me clavah y que diceh sin tener en cuenta lo que siento. Deja de tentarme. Deja de enamorarme- Contuve el aire. Sabía que estaba hablando en serio, pero no sabía que responder. Él tenía más confianza que yo y los dos lo tenemos claro, pero ¿Qué respondo ante eso? Joder, si supieras que no es mi intensión…
-Yo no quiero… bueno…- ¿Enamorarlo? ¿Él sabe lo que es estar enamorado? Mejor dicho… ¿Sé lo que es estar enamorado?
-Se que no quiereh… pero lo haceh- Sentí como su mano, temblorosa y fría, se posaba en mi mejilla, ardiente y sonrojada.
-Mangel…- No sabía que hacer; mi corazón me decía que si, mi cerebro que no. Su mano, aquella esquiva pero dulce mano, acariciaba mi mejilla con timidez, como si tratara del pecado más grande del universo. Nadie nos mira, nadie puede acusarnos y aún así tenemos miedo… Somos amigos; se supone que lo somos… Somos algo parecido a los amigos. Somos algo.
-Rubiuh… Ha síoh una gran noche- Su aliento chocó con mi rostro. Su voz salió casi con dolor, como si se estuviese despidiendo.
-Si que lo ha sido. Gracias- No sabía que decir, sólo gracias. No sé como manejar esto a su manera… él tiene control sobre mi y yo sobre él. Es algo que simplemente no podemos remediar.
-Si tan sólo… tu fuerah mío y de nadie máh- Su mano bajo hasta mi cuello, haciéndome pegar un salto. Sus palabras, directas y dolorosas me tenían tenso. Estás siendo demasiado directo Mangel… eso no es bueno para ninguno de los dos.
-No soy un objeto- Comenté, tratando de alivianar este ambiente que se había transformado en algo increíblemente romántico. No quiero que ocurra esto, porque no quiero hacerte daño.
-No lo ereh… Tú ereh Rubiuh, esa ehtrella que brilla y que dihtingue… Ereh mi mejor amigo, mi cómplice y del hombre del que, por ehtúpido, ehtoy enamoráoh- La vergüenza no me daba para más. Sentía pánico… Sus palabras eran dulces, pero dolorsas. Eran una forma desesperada de pedir auxilio ante esto que sentía y que no tenían cura. No te entiendo Mangel, me gustaría poder ayudarte, pero no puedo.
-Todos somos estúpidos Mangel… Todos hemos caído en lo mismo- No quería entrar en su juego. Si pudo lograr tanto en mí, no me sorprendía que lograra convencerme de decir cosas tan vergonzosas; tan…reales
-Pero ahora yo quiero ser la víctima- Su mano sujetó firme mi rostro, mientras veía como el suyo se acercaba lentamente. Cada vez pude notar más sus facciones. Esos pequeños pelitos naciendo en su barbilla; ese rico perfume que lo distingue. Sus pequeñas arrugas en los ojos; sus lunares. Esos labios… Esos que probé una vez, y que por algún motivo no deseaba probar de nuevo. No quiero caer ante la tentación, o estaré siendo infiel… estaré siendo eso que tanto detesto. Estaré siendo un poco hombre por darle demasiado a Mangel y muy poco a Jen.
-Denme un respiro por el amor a todo- Pensé angustiado, mientras veía el rostro de este gilipollas, acercarse en cámara lenta.
-No… Mangel, detente- Detuve su rostro, que venía decidido al mío. Se puso pálido, mientras se mojaba los labios, desesperado por lo que buscaba.
-Lo entiendo…- Su voz salió sin fuerzas, mientras se alejaba de mí, levantándose del pasto sin ánimo alguno. Estiró su mano, esperando a que yo la recibiera para levantarme. Lo hice sin dudarlo.

       El camino a casa fue silencioso… Si bien habíamos decidido en conjunto volver caminando, esto se estaba volviendo realmente angustiante. Le había cortado el rollo a Mangel, y no sabía porqué.
-¿No se supone que me gusta?- Me recriminé, preguntándome una y otra vez porqué actué así.
-Rubiuh… dihculpa por lo de anteh. Eh sólo que se me fue la olla- Me avergüenzo de mi mismo por tener que obligar a Mangel a dar explicaciones… El hijo de puta fui yo, no él. No tendría porqué estar dando explicaciones de ningún tipo.
-En serio… no pidas disculpas. Sólo déjalo- Me revolví el cabello, aún sin entender del todo que era lo que había ocurrido en ese parque y que cosas nos habíamos dicho. ¿Mi gaseosa tenía alcohol? Realmente me siento mareado.
-Dejémohlo como una ida de olla en conjunto- Me pareció buena su idea… No era la intensión terminar mal la noche, más aún cuando lo habíamos pasado tan bien, claro, sin contar ese extraño momento en el que estábamos en el pasto.

      La caminata se relajo. El ambiente estaba más liviano, al igual que nuestro ánimo.
-No puedo creer que hayamos caminado tanto- Comenté notando como ya estábamos en el centro de Madrid. Era media noche, y si bien era día de semana, la gente caminaba de un lado a otro. De seguro más extranjeros y turistas que Españoles.
-Ehtuvo muy agradable el clima- Aparecieron esas conversaciones típicas que se dan del clima; del trabajo; de la economía. Típicas conversaciones que no llevan a ningún lugar pero que entretienen.
-Madre mía, Zoo está repleta- Miré como Mangel también observaba la disco. Estaba llena a más no poder, y la música sonaba como si se tratase de un sábado por la noche.
-¿Quiereh ir a bailar?- Noté como en su voz había un dejo de ansiedad. Se puso frente a mí, haciendo movimientos muy extraños. Preferí evitarlo por esta noche… No me daba buena espina entrar ahí. Demasiado alcohol y demasiados problemas.
-Creo que lo dejamos para la siguiente- Le sonreí, notando como lo hacía de la misma manera, hasta que su sonrisa se fue desvaneciendo poco a poco, al igual que el brillo en sus ojos.
    Comencé a preocuparme. Noté como su expresión había cambiado por completo. No dudé en darme la vuelta, cuando me encontré con… Jen.
-¿Rubén?- Pegó un grito que escuchó hasta Satanás. Se veía realmente sorprendida, pero mi rostro debió haber sido aún más gilipollas.
-¡¿Qué haces aquí?!- Pregunté de manera directa, sonando como un desquisiado. Aclaré mi garganta, repitiendo la frase.
-Hola amor, ¿Qué haces por aquí?- Vale, que eso había sonado mejor.
-Nada, vine con Pam y Kari a Zoo. Como dijiste que estarías con Mangel decidí que sería bueno venir a despejarme un poco- Tan sólo escuchar el nombre del gilipollas de mi amigo, hizo que lo mirara, notando como su rostro estaba frío y duro. Cómo si se tratase de un militar.
-Hola Jen, ¿Cómo ehtáh?- Al fin lo escuché hablar, lo que me relajó enormemente.
-Hola Mangel, estoy muy bien. ¿Vamos a Zoo? Vengan, no sean aburridos- Vi como Jen me tironeaba del abrigo, de la misma manera que tironeaba a Mangel.
-¿Ehtáh seguro de ehto?- Escuché como me susurraba de manera discreta.
-No, para nada- Le comenté, notando como Jen prácticamente nos había arrastrado a la entrada de Zoo… Y yo que pensaba que la noche terminaba aquí. Me cago en todo.
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Que taaaaaaaaal???? he vuelto con el capítulo nro. 62 de Luchemos por esto!!!!!!!!!!
    asdasdasdasdasda Dios, que romántico *O* amo las cosas cursis, lo siento… es que Rubius es tan arisco y me cuesta no escribir cositas gays :‘c Pero bueh!!!!!
   PERO COJONEH DE MONO SE ENCONTRARON CON JEN ME CAGO EN DIEZ MIL PUTAS DE ORO…. COÑO
     ¿Que pasará en Zoo? ¿Rubius y Jen…? ¿Que hará Mangel? Toooodo eso y mucho más en los capítulos que siguen!!!!!! MUAJAJAJAAJJJAAJAJAJA
     Y como siempre darles las gracias por todo!!!! la paciencia se las debo pagar puesto que es demasiada la que me tienen T-T Como los amo!!!! En serio millones de gracias por apoyarme en esto yyy por amar el relatito tanto como yo!
    Ya saben que si desean darle corazón, ahí está, y si desean compartir el relatito, reblog! Ñeeeeee
     Esta parte es mas cortita porque no me queda mucho tiempo ^^ espero de corazón que les guste el capítulo y nada! A leer se ha dicho! ♥

 

One shot Rubelangel : El que rie ultimo, rie mejor. (Lemmon,bondage)

Rubius

-Mangel ya para o a la proxima te dare una hostia de las buenas- El hijo de puta no paraba de darme codazos para que aprete el boton equivocado del mando de la xbox, y mi personaje muriera. Otro codazo.
-ME CAGO EN TU PUTA MADRE CABRÓN!- Esta vez si habia logrado que perdiera. Me gire a verle bastante molesto y me lo encontré prácticamente llorando de risa. Serás maldito. Me mordi el labio cabreado de que sea la tercer partida en la que hacia trampa para ganar, y le propiné un puñetazo en el brazo. Se paso la mano en la zona pero no paraba de reirse ni un momento, y eso me estaba poniendo de los nervios. Con mas ira aún, le di varios puñetazos,esta vez con algo mas de fuerza.
-Oye! Pero que haceh!? Duele giliposha’!- Me dijo ya poniendose algo mas serio.
-Te jodes subnormal, no se puede jugar contigo a una mierda. Sucia rata tramposa- Se le escapó una risita que luego se transformó en carcajada. Yastá. Veras tu,quien rie ultimo, rie mejor.
Le di un puñetazo sin piedad en el estomago y se arqueó sobre si mismo.
-Hi-hijo e’ put..a- Se quejo entre jadeos. Te jodes cabron, no sentia remordimiento alguno. Me reí alto disfrutando mi venganza, pero baje la guardia al hacerlo. Aprovechó el momento para cogerme del brazo para devolverme una buena hostia pero entre risas me logre zafar de su agarre. Me paré listo para salir corriendo a esconderme en el cuarto y reirme en paz, pero enseguida me cogió de un tobillo, haciéndome tropezar. Afortunadamente, tuve reflejos de ninja suficientes como para no darme la cara contra el suelo y mi cuerpo cayo sobre el sofá. La escena me causo muchisima gracia y comencé a reirme a voces que hasta el quinto piso se debian oir. Mangel le dio un tirón con ambas manos a mi tobillo, arrastrandome hacia el. Mi espalda quedo contra el sofa y entre risas de subnormal, intente safarme dando manotazos al aire. No lo logré ni de coña, el tenia los brazos fuertes y musculosos. Joder tio, son tan sexys. QUE. Sinceridad no? Ni que por pensar eso fuera a follarmelo. Mierda. Que clase de pensamiento enfermo habia sido ese? Mangel me tenia inmovilizado con sus piernas liadas con las mias, y sus brazos luchando por cogerme de las muñecas, era un revuelto de extremidades. Rendido comenzó a darme de hostias por donde cayeran a palma abierta. Me descojone aun mas, ya que ardían los golpes, no era tanto el dolor en si. Todo fue risas y diversión por parte de ambos hasta que una de las palmadas dio en mi trasero. Me tensé de pronto y me incorporé serio.
-Que cojones tio?-
-…Eh..lo siehto..no ha sío adrede..-
-Que te den hijo de puta. Eso es violencia sexual- Rematé.
-Claro que no Rubiuh, no seah exagerao.-
-Que no?? Me has dado un bitch slap en el culo joder!! Me has nalgeado tio!- Me habia puesto a la defensiva de pronto y estaba muy nervioso, no se por que.
-Que no ha sío pah tanto, ereh un dramático. Que eso ni acehca a la violencia sehsual.-
-Y tu que coño sabes?- Le ladre enfadado. Que mierda me sucede?
-Pueh yo sé Rubiuh que eso no ha sío nah comparao con lo que puede llegah a ser la violehcia sehsual- Me senté mejor acomodandome la ropa, evitando su mirada y con el color en la mejillas.
-Que vas a saber tu, si eres mas aburrido para follar que un virgen. Nadie te cree que sepas siquiera lo que es violencia sexual tio. Vete a leer tu puto tumblr o 50 sombras de Grey. Al menos en tumblr aprenderás mas de lo que ya sabes, con niñatas de 16 años- Oí el sonido de sus huesos chasquear cuando apretó los puños. Frunci el seño y en fracción de segundo s lanzo hacia mi cogiéndome con brusquedad de los hombros.
-Que mierda te pasa ahora??- Le espeté intentando zafarme sin exito.
-Me subestimah Rubiuh. Como siehpre- Me dijo justo antes de cogerme de los muslos y tirar de ellos hasta que quedé casi debajo de su cuerpo.
-Ya para con la mierda Mangel. No es coña.-
-Ehto tahpoco eh coña. Tu lo dijihte: Er que rie urtimo, rie mehó.- Dijo cogiendome las muñecas. Abri la boca para gritarle todos los insultos que conocía, pero no pude mas que gemir cuando sus labios besaron los mios. Pero que…? Gire la cara hacia un lado evitándole pero me cogió con fuerza y volvió a besarme. Sus labios eran suaves y cálidos, su saliva me hacia agua a la boca y su lengua abriendose paso buscando la mia, produjo un mi un remolino de sensaciones que no deberia haber sentido en una situación asi.
Gruñi enfadado como nunca. Que mierda haces? Esto no es normal!
Le di un par de puñetazos en la espalda con mi mano libre, pero era como golpear una roca: me dolía mas a mi que a el. Luego de un momento, perdi la concentración en los golpes que e daba debido a que me tenia hipnotizado con como besaba el muy hijo de puta. Volveria loco a cualquiera. Cedi por un segundo, y le correspondí el beso con pasión. Me aferre a su camiseta,tirando de ella. Por alguna razon me urgía quitarsela. Quitarle toda la puta ropa. Ay dios mio mi Mahe.
Gruñó en mi boca y antes de separarse, mordió mi labio inferior haciéndome sentir una punzada. Se incorporó un poco y comenzo a desabrochar mis jeans. NONONONONONO.
-EH QUE COÑO HACES-
-Queriah violehcia sehsual? Aqui la tieneh.-
-Dejate de gilipolleces. Ya estuvo con lo del…beso,vale? No se que mierda haces pero hasta aquí llega todo.-
-Ahora te casha’ y te aguantah Rubeh.- La sola mención de mi nombre en su boca hizo que me paralizara. Volvió a atacar mi boca haciendo lo que queria con sus labios y su lengua. Me estaba volviendo loco. En realidad, me estoy volviendo loco, por que coño le estoy correspondiendo el puto beso? Comence a forcejear violentamente.
-PARA YA- Le amenacé. Se devolvió un momento y me cogió de las muñecas, y puso todo su peso sobre mi para impedir que me mueva.
-Para tu o sera peoh pah ti.- No le hice caso y por enésima vez intente zafarme de esta situación de mierda. -Te jodeh. Queria violencia hijoeputa? La tendrah-
Me dio la vuelta y quede sobre mi vientre sobre el sofá con mis brazos bajo mio de forma que no los podia liberar. No podía verle pero le sentía a horcajadas sobre mi trasero, mierda hijo de una gran puta que me dejes ya. De pronto oí un sonido que me trajo una punzada cálida a mi ingle. El sonido de su cinto siendo sacado de su jean con tanta violencia que hizo un ruido que cortó el aire. Que iba a hacer ahora…? Dioses mio, mi corazon esta a mil. Entonces me cogió de los hombros y tomó una de mis muñecas y enredó su cinturon en ella. Pero que…? Apenas tuve tiempo de procesar lo que sucedia, cuando cogió la otra muñeca llevandola también a mi espalda. Junto ambas y las amarro muy apretado con su cinturón. Le dio un tirón al nudo e hizo que me incorpore un poco del sofá.
-Ya veh? Ehta bieh ajustao, no te podrah ehcapar de mi- Gemí al oír eso. Que quiere hacer conmigo? La duda y la incertidumbre me excitaban,literalmente, me estaba empalmando. Y recién en ese momento pude notar como mi erección hacia presión en mis pantalones. Joder, jo der.
Mangel se acerco a mi, susurrando su aliento en mi oído, y mordiendo mi oreja. Ahogué un grito y me mordi el labio inferior. Mientras lamia mi cuello sentí sus manos hábiles desabrochar mis jeans para luego bajarlos bruscamente de un tirón, arrastrando mi boxer con ellos.
-QUE COÑO MANGEL?-
-Te cashah.-
-DEJAME YA DE UNA VEZ!-
-Que te cashe’!- dijo y me cogió del cabello tirando de el con violencia. Gemí de dolor, y decidí hacer silencio. Cuando mierda me había vuelto tan sumiso? Yo soy un fucker mierda. Acarició mi trasero expuesto y luego le dio una nalgada que me hizo estremecerme. No dolía, al contrario me gustaba la sensación. Repitió el movimiento y gemi.
-Te guhta ah?-
-S-si…- Volvió a acariciarme calentando mi piel y luego me dio una nalgada con mucha mas fuerza haciendome gritar. Esta vez si dolió, pero me encantaba,dios como me gustaba. Senti luego que salia de encima mio, y creí que al fin me dejaria en paz, pero nooo. El hijo de la gran puta comenzo a lamer mi trasero haciendo que arquee mi cadera a por mas.
-Mangel…-
-Mmh…?- Dijo para luego morderme con violencia. Gemí cada vez que lo hizo, hasta que me quede sin aire. Una vez que termino de divertirse ahi, cogió mis caderas y me acomodó con ellas en alto. Me sentía una…puta. dios. Me sentia expuesto y sumiso. Yo no era asi, yo no soy asi mierda! Intente moverme aprovechando que se habia detenido a bajarse sus jeans y sus boxers pero el cabron me cogió rápidamente y me puso en mi lugar nuevamente.
-Tu no te va’ningun lao.-
-MANGEL PARA YA CON LAS MIERDAS. YA TE CREO VALE?- Flipaba al recordar que terminamos asi solo por que habiamos discutido sobre la violencia sexual.
-Ahora me vah a creeh con razoneh- El inexplicable dolor que senti cuando su polla intentó penetrarme era inhumano. Grité que no, que pare, me canse de pegar voces pero siguio embistiendo. Y cada vez que me retorcía me daba una nalgada. Me castigaba, el muy hijo de puta me castigaba. Despues de que entro parcialmente en mi,solo me movia para que me diera en el trasero. Joder, mas. Finalmente entro en mí por completo y el dolor se desvanecía. Cada embestida de Mangel dentro mio hacia que mi cuerpo se estremeciera de placer. Las muñecas me dolian, el nudo estaba muy fuerte. Me ardia el trasero por las nalgadas. Y ni hablar de mi culo. Pero nada de eso se comparaba al placer que me daba tenerle dentro, follandome con fuerza, como si fuera suyo mi cuerpo.
-MANGEL!-
-Rubiuh…! Ereh un guarro-
-Lo se,coño! Ah,ah!- Mierda, apenas podia hablar sin gemir.
-Voh a correhme Rubiuh. Y lobhare dehtro tuyo-
-No, eso no!! Por favor!- Realmente no sabia si me disgustaba tanto la idea. Me follo duro hasta que ambos nos estremecimos y lo sentí. Madre mia. Le senti correrse calido y húmedo dentro mio, y fue el punto que me llevo a mi tambien al orgasmo. Salió de mi aun corriendose y termino de hacerlo en mi espalda y mis trasero. Mierda, yo me habia manchado de mi propio semen el pecho, que puto asco.
Sentí las manos de Mangel desatar el cinturón de mis muñecas y enseguida me las sobe. Me dolian y tenian marcas. Ya vestido, paso su cinto de nuevo por su jean mirándome.
-EHTO eh violehcia sehsual. Y si dudah de nuevo de mi ya sabeh lo que te ehpera.- Se rio- Tu lo dijihte Rubiuh, er que rie urtimo,rie mehó-
-Si claro. Como si se fuera a repetir.- Dije y arqueo una ceja. Mi sonrisa traviesa lo decia todo y le hizo sonreir tambien.
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Vale, no ha quedado del todo bien por que lo he teminado apurada! Lo siento, ojala os mole de todas formas. Os adoro!

One Shot Nº 8: "Desde siempre, hasta siempre"

Bueno… Este One Shot es de Nov-Dic del 2013, y lo usé para un concurso Rubelangel, he ahí el porqué dice “Nº 8” xD Ahora vengo a compartirlo más públicamente para ustedes ^^ ¡Espero les guste! :’D

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Relato por Rubén:

  Esto de tener 12 años y sentirte solo, es triste. Ver a todos los niños jugar y que se entiendan entre ellos, me apena. Me apartaban por no saber mucho español y me molestaban por mi acento, ya que soy medio español y medio noruego.

  Un día, mi madre me llevó a una plaza para pasear un poco. Me senté en un columpio y me quedé viendo cómo los niños jugaban en grupos. Mi madre se me acercó y me dijo que iba a comprar y volvía enseguida. Asentí y me quedé en mi burbuja pensativa. Realmente me sentía solo.

-Dihculpa niño, ¿quiereh jugah conmigo?-Alguien me sacó de mi mente. Levanté la cara y vi a un chico con gafas y muy sonriente. ¿M-Me está invitando a jugar?

Relato por Miguel:

 

  Me encanta ehtah en la plaza con mih amigoh. Ese día llegué temprano. Aún no habían llegao’ mih amigoh, asique decidí jugah solo. Pensé en ir a loh columpioh, y noté como un niño, máh o menoh de mi edah’, ehtaba sentao’. Solo. ¿Le pasará algo? Me acehqué y ehtaba con la cara agachah’.

-Dihculpa niño, ¿quiereh jugah conmigo?- Levantó su cara. Era un chico muy pálido pah’ nuehtra edah’.

-¿M-Me hablas a mi?- ¿Ehte niño es tonto?

-Claro que te hablo a ti. ¿Vieneh?- Lo vi sonreíh. Se levantó y fuimoh a la rehbaladilla.

-Disculpa… ¿Cuál es tu nombre?- Me preguntó mientrah caminabamoh a loh juegoh.

-Me llamo Miguel Ángel, pero puedeh llamahme Migue, ¿y tú?

-Me llamo Rubén, pero puedes llamarme… Eh… Rubén.- Empezamoh a reíh. Que niño máh divertio’.

Relato por Rubén:

 

  Llegamos a los resbalines y comenzamos a jugar a los piratas.

-¡Soy el pirata Rubén! ¡Uno de los más temidos! ¡Arg!

-¡Y yo el pirata Miguel! ¡Uno de loh máh valienteh! ¡Arg!- Estuvimos toda la tarde jugando y haciendo tonterías. Llegaron amigos de él y jugamos en grupo. Sus amigos eran Guillermo, Alejandro, Mario y uno que no recuerdo su nombre, pero le dicen “Cheeto”. Pasaba el tiempo y esos chicos se fueron, y sólo quedamos Miguel y yo.

-¡Este día fue estupendo! Sería genial volver a jugar así.- Me recosté en el césped para descansar, y él hizo lo mismo.

-Pueh sí, ehtuvo genial. Lah claseh empiezan la próxima semana.

-No quiero entrar. Simplemente no quiero.- Me tapé la cara con mi brazo derecho.

-¿Por qué diceh eso? ¿Acaso no quiereh ver a tuh amigoh?- Realmente no sabía que responder, pero me sinceré.

-N-No tengo amigos…- me senté, con la cara agachada, mirando de reojo a Miguel.

-¡No te creo! Ereh un niño muy divertio’.- Se sentó. Al parecer me miraba.

-Se burlan de mi acento noruego. Esta es la primera vez que juego de esta forma con alguien.- Sentí su mano en mi hombro.

-Si ese es el problema, seré tu amigo.- Levanté la mirada y lo vi sonriendo.- ¿Ehtáh de acuerdo?- ¿Me estaba pidiendo ser su amigo? Es que no me lo creo. Un amigo.

-S-Sí, estoy de acuerdo. Amigo.- Sonreí y chocamos las manos.

  Pasaban los días y entramos a clases. En el curso me tocó con Miguel y Guillermo. Desde entonces mi vida cambió por completo. Todo gracias a Miguel.

Relato por Miguel:

 

  Ya habían pasao’ 4 años dehde que conocí a Rubén. Noh volvimoh mejoreh amigoh. Hace algunoh meseh noh pusimoh apodoh. Ahora me llaman “Mangel” como combinación de mih doh nombreh y a Rubén le llaman “Rubiuh” porque eh rubio. Puede que ehtemoh con un grupo, pero pah’ mi, él es mi mejoh amigo, y nadie me hará pensah lo contrario.

-Voy a tener que irme a Noruega por un tiempo con mi madre.- Ehtábamoh toh’ en un McDonald’s, cuando Rubiuh dice eso de la nah’. Todoh’ quedamoh con cara de “¿Qué coño?”- Aún no sé exactamente por cuanto, pero digamos que es por mucho.- Se le veía muy trihte.

-¡No noh venga con ehte tipo de joda tío!- Cheeto ya se ehtaba alterando un poco.

-Tío chaval, ¿cuándo te enteraste?- Alex se veía muy flipao’.

-Me lo dijo anoche. Nos vamos en 3 días.- ¡¿3 díah?! Es que no me lo creo tío.

-P-Pero Rubiuh, no nos puedes dejar así como así.- Mario aún no se lo creía.

-Lo sé, pero debo ir.- Agaché la cara. No podía creeh que mi mejoh amigo me dejaría acá, solo.

-¡Tranquilizaos! No dejaremos de ser amigos. Sería una tontería que dejemos la amistad por un simple viaje.- Willy habló muy indignao’, pero tenía razón.

-¡Tengo una idea!- Alex se levantó e hizo que fuésemoh con él. No miraba a Rubiuh. Me daba pena sabeh que se va.

Relato por Rubén:

 

  Caminamos por Madrid con los chicos, pero notaba a Mangel muy raro. No hablaba, no me miraba, y sé el porqué. Ya pasado un rato desde que Alex nos dijo que le siguiéramos, llegamos a una tienda de cosas de metales… No recuerdo su nombre ahora. Todos quedamos con cara de “¿WTF?”.

-Alex… ¿Qué coño hacemos acá?- Mario rompió el hielo.

-Acá trabaja un tío mío, y quiero pedirle un favor. ¡Vamos!- Entró a la tienda y lo seguimos. Había un señor, con cara de muy mala hostia, sentado tras el mostrador, que nos observó y se paró.

-¡Alejandro! Tanto tiempo.- Lo abrazó muy animoso. Se ve buen zagal ahora, jajá.

-Pues estoy bien, gracias. Quisiera pedirte un favor.- Lo llevó a la parte de atrás. Supongo que es la bodega, y que era algo muy importante como para llevarle a un lugar tan apartado de nosotros. Nadie habla. Estábamos muy concentrados viendo las cosas bonitas que habían: collares, anillos, adornos y más. Me acerqué a Mangel que estaba cerca de unos cuadros.

-¿Qué miras tanto?- Le susurré en el oído, haciendo que pegara un pequeño susto.

-Ioputa, no hagah eso de nuevo. Pueh, sólo hago correh el tiempo. No veo nah en concreto.- Su mirada se veía un poco triste.

-Sé qué te pasa algo. Y no me lo puedes negar. Tu mirada está muy triste, y desde que dije que me iba, no me has hablado.- Lo miré fijamente.- No quiero tener que irme sin haber disfrutado lo que me queda contigo. Mi mejor amigo.

-Lo siento Rubiuh., es que me puse muy trihte y mi mente se había cerrao’ casi por completo. No quiero perdeh máh tiempo y quiero aprovechahlo contigo.- Me sonrió. Los demás se acercaron y comenzamos a hablar.

  Pasado bastante tiempo, por fin salió Alex.

-Lo siento chavales por la demora. ¿Nos vamos? ¡Gracias tío!- Nos despedimos y nos fuimos a una plaza a hablar de lo que sea.

  Ya iba siendo tarde y decidimos volver a casa. Mario se fue con Cheeto, Willy con Alex y yo con Mangel. Caminábamos  sin decir palabra alguna. Iba con las manos en los bolsillos, mirando el piso sin dejar de pensar en mi próximo futuro. Agradezco que vivimos a sólo 2 manzanas de distancia. Ya casi llegábamos. No podía irme así como así.

Relato por Miguel:

 

-¡Mangel!- Rubiuh me llamaba. Me detuve y lo miré. Tenía la cabeza agachah’.- N-No quiero que estos días sean tristes…- Levantó la cara, dándome una sonrisa tiehna y un poco trihte.- Quiero disfrutarlos al máximo con mis amigos, y con mi mejor amigo.- Se acehcó a mí y me tomó un hombro. Lo miré a loh ojoh. Algo comenzó a molestahme en el ehtómago, pero no era incómodo. Lo abracé y decidimoh que yo me iba a quedah en su casa el último día.

  Loh díah pasaban y fueron genialeh. Hicimoh mil y una gilipolleceh. Díah dignoh de recordah. Ya mañana Rubiuh se va a Noruega, y como lo decidimoh, me fui a quedah a su casa, pah’ luego ir a dejahlo al aeropuehto con loh demáh.  Ya en su casa, noté como habían maletah ya en el salón. Me sentí un poco desanimao’, pero Rubiuh me dijo que no me preocupara, que él volverá. Fuimoh a su cuahto. Ehtaba medio vacío.

-Jodeh macho, que pareciese que te vah pah’ siempre.- No evité reíh un poco.

-Deja de pensar en eso, gilipollas.- Me lanzó una almohada en toah’ la cara. Ioputa.

-Que de ehta no te salvah.- Tomé otra y le empecé a golpeah con ella

-¡Esto es la guerra!- Comenzamoh una guerra de almohadah. Ehtábamoh de lo mejoh peleando, hahta que Rubiuh se tropezó, haciendo que amboh cayéramoh, y yo quedando sobre él. Noh mirábamoh fijamente a loh ojoh, muy cehca uno del otro. No decíamoh ningún palabra. Mi corazón latía muy fuehte. Nunca me había sentio’ así, y menoh con quien es mi mejoh amigo. Se le notaba nehvioso y sonrojao’.

-L-Lo siento Rubiuh…- Reaccioné por fin ante la situación y me levanté algo apenao’. Se levantó en silencio y noh sentamoh en la cama. No noh mirábamoh, no hablábamoh, nah’. Sólo un puto silencio incómodo.

- ¿J-Jugamos a la Play?- Ehcuché su voz por fin. Sonó algo nehviosa, pero no le tomé importancia.

-Vale. Me parece bien viciah un poco.- Reí pah’ rompeh la tensión, a lo que él hizo lo mihmo.

  Ehtuvimoh horah y horah jugando como locoh un poco de toh’. Ehtanba muy concentrao’ en el juego, pero una voz me sacó de ese mundo.

-M-Mangel…- Rubiuh se volteó a mirahme. Noté que ehtaba nehvioso, y creo que yo también lo ehtuve. Se mohdía el labio y corría la mirada al cruzah nuehtroh ojoh.

-¿P-Pasa algo Rubiuh?- Me miró, decidio’ a haceh algo. O eso presentía yo. Ehtaba sonrojao’. Comenzó a acehcah su cara a la mía. Mi corazón volvía a latih a máh no podeh. No apartábamoh la mirada en la del otro. De un instante a otro, sentí como algo se posaba delicadamente en mih labioh. Eran loh de Rubiuh. No me lo creo tío, ¿me ehtá besando? Sentí caloh en mih mejillah y en mi corazón. No me di cuenta hahta ahora, pero al pareceh siento algo por mi mejoh amigo. Tenía miedo de pehdehlo, pero me sentía tan bien así. Noh separamoh y noh notamoh un poco avergonzaoh’. Rubiuh ehtaba muy ruborizao’.

-P-Perdón Mangel… Pero tenía que hacerlo antes de irme. C-Creo que me gustas hace un tiempo. No sé hace cuánto exactamente. R-Realmente lo siento mucho Mang…- Ehtaba muy nehvioso y se sonrojaba cada vez máh. ¡Qué mono! Asique no lo dejé tehminah, que si no, se me dehmaya acá mihmo.

-Da igual Rubiuh. Te quiero, y mucho.- Le sonreí y me devolvió el gehto. Luego de eso, seguimoh viciando hahta el amaneceh.

  Tomamoh un taxi pah’ llegah al aeropuehto. No me lo creo aún. Rubiuh ya se va a Noruega por quién coño sabe cuánto. Al llegah, vimoh a loh demáh con un cahtel que decía: “Buen viaje amigo”. Todoh daban una sonrisa trihte. Ehtuvimoh hablando, recohdando cosah, poniéndonoh nohtálgicoh.

-¡Chavales! Les tengo un regalo.- Empezó a buhcah algo de su mochila y nosotroh con cara de no sabeh nah’ de nah’. Sacó unoh collareh, al ehtilo militah. Noh pasó uno a cada uno. Miré el mío, que tenía mi nombre y apodo grabao’ adelante y atráh tenía loh apodoh de toh’ y en grande decía: “Ni la distancia podrá con nosotros”. Sentí como mih ojoh se llenaban de lágrimah. Miré a loh demáh y ehtaban como yo, a excepción de Rubiuh que ya ehtaba llorando a mareh. Todoh empezamoh a abrazahlo.

-Joder Rubius no llores, que se nos hará más difícil a nosotros también y tendremos que quemar el avión y así no tendrás que marcharte.-  Mario sacando sonrisah en momentoh de tensión.

-Vale… Trataré de no llorar.- Noh separamoh y él se puso el collah, aún con lágrimah en loh ojoh. Sonó la voz esa que te dice que ya debeh tomah el vuelo. Rubiuh empezó a dehpedihse de nosotroh, pero me dejó pah’ el final. Noh miramoh fijamente. Sentía un vacío que aparecía en mi pecho. No aguanté y lo abracé fuehte. No quería dejahlo, no quería. Me devolvió el abrazo, mientrah me susurraba en el oído.

-Nunca olvides que te quiero Mangel. Seré siempre tuyo. Siempre. Siempre.- Se ehcuchaba su voz rompehse un poco. Le acaricié la cabeza, sin separahme de él.

-Tú tampoco olvideh que te quiero mucho. Siempre te he querio’.- Quería llorah, pero no lo hice. Seré valiente, por mí y por él. Sin que nadie lo notase, besé su mejilla tiehnamente. Ya sentía que lo extrañaba. Tomó suh maletah y se fue, mientrah lo veía entrah al andén.  El pecho se me apretó cuando él se pehdió de mi vihta por completo. Ya no hay nah máh que haceh ahí. Noh miramoh entre toh’ y supimoh que ya era hora de marchahnoh. Casi llegando a mi casa, recohdé que debía pasah enfrente de la de Rubiuh, asique corrí, pah’ no vehla y no deprimihme máh. Al llegah, subí lah ehcalerah hahta mi cuahto, me encerré y me lancé a la cama, poniendo mi cara contra la almohada. Ehtaba deprimio’. No vería a Rubén en mucho tiempo, y eso me dolía bahtante. Me giré pah’ ver el techo y saqué el collah que ehtaba en mi bolsillo, me lo coloqué y lo volví a leer. Lo puse bajo mi camiseta mientrah susurraba: “Jamáh me olvidaré de ti, mi Rubiuh.” Y sin fijahme, me quedé profundamente dohmio’.

Relato por Rubén:

 

  Ya es hora. Hora de volver a mi hogar en España, después de estar fuera un poco más de 6 años. Estaba nervioso por llegar, siento que mis amigos ya no me quieren como antes. He hecho muchas nuevas amistades acá, incluso tuve novias, pero no me podía olvidar de ellos. Menos de Mangel. No hemos hablado en meses, ya que la diferencia horaria es mucha. No he hablado con ninguno de mis amigos en ese tiempo. Comencé a arreglar lo último que nos quedaba en las maletas. Tomé a mi hermanita de 3 años… Creo, no lo recuerdo. ¡Qué mal hermano soy joder! Bueno, la tomé en brazos y fuimos al aeropuerto para tomar el vuelo. Mientras íbamos en el taxi, yo trataba de ver si mi hermana podía hablar español.

-Di “hola”.- Se lo dije lento para que entendiera mejor.

-Ho… Hola.- ¡Que mona y que inteligente! No como su vago hermano huehue. Ya le tengo que estar enseñando el español, pero siendo sincero, tengo miedo de que le pase lo mismo que a mí. Por eso prefiero enseñarle ya a esta edad. Llegamos al aeropuerto y tomamos el vuelo casi enseguida. Mi madre, mi hermana y el padrino (la actual pareja de mi mamá, y que lo quiero mucho) se quedaron dormidos. Yo, por el contrario, no dormí en todo el viaje. Iba pensando en mis amigos, si me recordarían aún. Estaba ansioso y nervioso por verles, también a Mangel. ¡Joder Mangel! Él debe de tener novia, quizás me olvidó. Yo no podía estar mucho tiempo en relación, porque me ponía a pensar en Mangel, y me sentía mal el estar con alguien y pensar en otra. Quiero saber si Mangel… Aún me quiere. Yo me di cuenta que lo amo.

  Estuve todo el puto viaje pensando en todo, hasta que al fin llegamos al país. Bajamos el avión y buscamos las cosas. Tomamos un taxi y nos fuimos a nuestra vieja casa. No hablé en todo el trayecto. Por fin llegamos y bajamos todo del auto, pero antes de entrar mi madre dijo:

-Rubén, ¿puedes adelantarte? Debo arreglar unas cosas antes.- Asentí con la cabeza. El padrino me pasó las llaves y fui a la puerta. Abrí la puerta y se veía todo oscuro. “Vale, espero no tropezarme” fue lo único que pensé al buscar el  interruptor. Encendí la luz y vi unos globos, carteles y más cosas de adornos; y antes de poder decir algo al respecto, vi a unas personas salir de unos escondites y gritar: “¡Bienvenido gilipollas!” No los veía bien, pero al cabo de unos segundos, noté que eran Cheeto, Alex, Mario y Willy. ¡Joder! ¡Qué hijos de puta! Espera… ¿Y Mangel? Todos se empezaron a acercar a mí y me abrazaban. Yo hacía lo mismo, por supuesto.

-¡Tío! Estás muy  alto, joder.- Alex me habló casi de los primeros.

-No puedo decir lo mismo de ti amigo.- Todos se largaron a reír y Alex me golpeó en el hombro. ¡Qué mono! Nos sentamos en los sillones a hablar.

-¿Cómo entraron?- Una de mis grandes dudas.

-Pues, tu madre nos dio una copia antes de irse y… Bueno… Acá estamos, ehjé.- Ese Willy. Todos hablábamos de lo mejor, hasta que alguien vino a mi mente.

-¿Y Mangel? ¿Por qué no está?- Todos se quedaron mirando entre ellos, con caras muy serias. ¿Qué cojones pasa aquí?

-Pueh mira tío… Anda a tu cuahto, deja lah cosah y dehpuéh hablamoh, ¿vale?- Me acojonaba la forma tan seria de hablar de Cheeto. Él nunca fue así. Tomé mis cosas, temeroso, y subí a mí a mi habitación. ¿Y si le pasó algo serio? ¿Y si me olvidó y no me lo querían contar? ¡Deja de pensar gilipolleces Rubén! Entré a mi cuarto como si nada, prendiendo la luz y viendo algo que mis ojos ni mi mente pensaron ver jamás. Solté las maletas de golpe y corrí a mi cama, donde estaba mi querido… No. Mi amado Mangel, sentado en mi casa, mirando fijamente la puerta, como si de esperarme se tratase. Lo abracé sin pensarlo, y me coloqué a sollozar en su hombro. ¡Dios! Cómo lo extrañaba.

-¡Mangel! Joder Mangel… Eres tú… De verdad eres tú.- Me abrazaba de vuelta, tratando de tranquilizarme.

-Sí Rubiuh, soy yo. Tranquilo.- Me separó de él, mirándome a los ojos fijamente y secándome las lágrimas. Me dio su hermosa sonrisa y me besó tiernamente los labios. No podía parar de llorar de la emoción. Le seguí el beso. No me lo creo, aún no me lo creo. Nos separamos lentamente y noté que él también estaba llorando un poco. Nuestras miradas chocaron y sonreímos a la par.

-Te extrañé.- Fue lo único que dije antes de volver a abrazarlo.

-También te extrañé, mi Rubi…- No alcanzó a terminar, por que empezamos a escuchar unos murmullos. ¡Joder! Eran los hijos de puta esos. ¡¿NOS ESTUVIERON OBSERVANDO TODO ESTE TIEMPO?!

-¿Q-Qué coño hacen acá?- Me coloqué nervioso. Sentía como mis mejillas ardían y todos, incluso Mangel, reían.

-Tu tranquilo hombre, que todos sabemos lo vuestro con Mangel.- ¡¿Qué QUÉ?!

-Lo leímos en una de sus conversaciones por Skype. ¡SI SON TAN MONOS USTEDES DOS!- Puto Mario, yo lo mato.

-Por lo menos ya están juntos. ¡Ahora ámense!- Willy dijo esto y salió con los demás, mientras Cheeto replicaba:

-¡Pero quiero ver acción cojoneh! ¡QUE ME DEJE!- Y se fueron, cerrando la puerta. Volví a ver a Mangel. Se ve tan maduro, aunque dudo que lo sea ahora. ¡Jo, soy un maldito!

-Pero cómo…

-Un día, ehtoh gilipollah ehtaban en mi casa. Llegaron de la nah’ y se pusieron a ver mih conversacioneh por Skype, y leyeron: “Rubiuh, te quiero y te extraño.” Entonceh, empezaron a interrogahme como locoh ese día, hahta que leh dije lo que siento por ti. Que te amo.- Y me volvió a besar.

-También te amo Mangel.- Nos levantamos y bajamos al salón, tomados de la mano. Ya estaban adentro mi madre, el padrino y mi hermana, quien corrió a mis brazos, y todos en plan: “¡AY QUE MONA!” Estuvimos toda la tarde hablando, contando cosas, experiencias y sucesos. Ya todos sabían lo que Mangel y yo sentíamos por el otro, y nos apoyaban. Me sentía tan bien al saber del apoyo de todos ellos, así podría estar con la persona que siempre he amado, desde el momento en que nos conocimos. Mi mejor amigo, mi confidente, el amor de mi vida. Miguel Ángel.

Ese directo | One Shoot Rubelangel |

-¡Basta ya tío, que me ehtah jodiendo el directo!

-Vamos Mangel, ¡déjame aparecer!

-Ehta bien… toma una silla y siéntate.

-¡Muy buenas a todos criat..marvados!

Eran las 6.30 de la tarde en Madrid, Mangel y Rubius estaban haciendo un directo de preguntas y respuestas.

-Muy bien Rubiuh, la primera pregunta va pa’ ti. ¿Qué era lo peor de vivir con Mangel, ya que él estaba enamorado de ti?

Mangel leyó esa pregunta sin pensar, y al segundo de haberlo hecho, se arrepintió por completo. Y es que sabía que Rubius contestaría, sin saber que aquella pregunta contenía cierta verdad.

-Pues, no fue nada malo, si sentíamos lo mismo el uno por el otro. DAAAAAAAAAAAAAMN BITCHES.

Y es que Rubén no sabía que, desde que se vieron por primera vez en persona, Mangel había sentido cosas que jamás, ni con su ex-novia, había sentido. Sentía que el mundo se le venía abajo, y a la vez, que todos los problemas se alejaban cuando Rubén estaba cerca.

-Eso eh cierto Rubiuh, tú me ha dado amoh dehde que noh vimoh por primera véh - Respondió Mangel.

Si se escuchaba con atención entre las risas de estos dos amigos, podíamos sentir el sonido del corazón de Mangel quebrándose. Podía sonar exagerado, pero así era. 

-Bueno mi Mahe, lee la siguiente pregunta coño.

-A véh… Ehpera que ehta vá pa’ mí.. ¿Que pensaste la primera vez que viste a Rubiuh?

“Perfecto”. Esa es la verdadera palabra que definiría los sentimientos de Mangel aquella tarde en que se vieron por primera vez, pero claro, no podía decir eso en un directo.. ¿o sí?

-Loco, maniático, perfecto.. - Mangel dijo esto último en un susurro, aún así Rubius lo escuchó, y se aprovechó del “Rubelangel” del momento,

-¿Conque perfecto ah? Pues ya lo sé Mahe, yo también pensé así. - Pobre Rubén, no sabía que lo que se avecinaba no era lo que el esperaba.

-¡No coño, yo pensé eso de verdá! ¿O acaso creeh que cada véh que te digo que te quiero, eh de coña? ¿Que eh solo pa’ complaceh a lo’ sucritoreh? ¡No, no eh así! - Mangel creyó que esto lo estaba pensando, y no se percató de lo que había dicho hasta que vio que Rubius lo miraba con una cara de que flipaba en colores.

-M-Mangel.. ¿Q-qué estás diciendo? - Rubén no daba más de lo colorado que estaba, definitivamente él no esperaba esa reacción a su"bromita"

-¡Ereh un ioputa Rubiuh!¡¿Eh que todavía no te has dado cuenta de que hablo en serio?! - A Mangel le importaba una mierda que estuvieran en directo, se había guardado esto por demasiado tiempo, y ya no había forma de volver atrás con lo que había dicho, tampoco quería.

Rubius se levantó de su silla, aún con su máxima expresión de desconcierto, y se dirigió al salón del departamento de Mangel, ya hacía un año que no vivían juntos. Necesitaba procesar todo lo que había dicho Mangel segundos antes. Mangel, luego de cortar el directo sin siquiera despedirse de sus ahora confundidos suscriptores, fue hacia el salón.

-Mangel.. ¿podrías explicarme que pasó allá? Sinceramente estoy confundido - El pobre de Rubén trataba de comprender, con no muy buenos resultados.

-Pueh Rubiuh… - El Mangel que hace 2 minutos había gritado sus sentimientos al mundo, ahora no encomtraba palabras para expresarse - Eh un poco complicao.. T-tú.. me gustah.

Mentiría si dijera que aquello no tomó por sorpresa a Rubén, quién ahora se encontraba más confundido, si es que era posible.

Y es que Rubius siempre había amado a Mangel, desde ese bendito día en el que se conocieron, había intentado reemplazar lo que sentía por Mangel con mujeres, con “bitches” como diría él. Pero era imposible. Rubén estaba sorprendido por el hecho de que el amor de su vida, sintiera lo mismo que él. Era como tocar el cielo con las manos.

-Y- si no sienteh lo mihmo poh mí.. Y-yo puedo entender- Mangel no pudo seguir hablando, algo se interpuso en sus labios, evitando que emitiera palabra alguna. Ese algo, era lo que Mangel más deseaba probar en esos instantes. Los labios de Rubén.

-Mangel, que también te amo - dijo Rubius luego de separarse, por la molesta falta de aire - Pero.. ¿Que harás con el directo?

-Ese directo quedará guardado en Youtube, para poder recordar este día. El día en que pude saber que es lo que sientes por mí - Dijo Mangel, antes de que se unieran en un nuevo beso.

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Mi segundo one-shoot ♥ Es una mierda, i know, pero é lo que hay ♥

LUCHEMOS POR ESTO

Capítulo 47
Narrado por Mangel

-Mierda, mi cara- Me quejé, apretando loh ojoh al sentíh la luz golpear en elloh con fuerza, mientrah mi cara pedía a gritoh una curación.
-¿Ehtoy en casa?- Me senté en la cama, sintiendo una punzada behtial en mi cabeza. La puta resaca me tenía mareáoh y un tanto desorientáoh.
-Dehpertahte tío- Ehcuché la vóh de Cheeto dehde la puerta de entráh de mi habitación.
-Joder macho, ¿Qué ha pasáoh anoche?- Le pregunté confundíoh, pero sabiendo que era relacionáoh con Rubiuh.
-Nada hombre. Mejóh dehcansa que tieneh la cara hecha un líoh. Me voy a ehtudiar, vuelvo en la tarde- Se dehpidió y salió rápidamente de la casa, dejándome completamente solo.
     Tomé mi móvil, notando que aún era bahtante temprano.
-A tomáh por culo. No me quedaré tóh el día durmiendo- Me di ánimo, pa’ levantarme y hacéh algo productivo.
    Me dirigí a la ducha, con bahtante pereza, mirándome el ehpejo y viendo el monhtruo dehforme que se reflejaba.
-Jodéh macho. Ehtoy hecho un desahtre- Me palpé el labio inferióh, notando lo hincháoh y rojo que ehtaba.
-Debo habéh hecho enojar mucho a Rubiuh pa’ que termináramoh así- Comenté para mi mihmo, revisando cada lugar de mi rohtro, notando loh sectoreh máh comprometíoh poh loh golpeh.
-¿Él? ¿Cómo ehtará?- Me quedé mirando fijamente a mi propio reflejo, notando el hinchazón de mi rohtro en general.
-Nuehtra relación se ehtá hundiendo sin retorno- Suhpiré alejándome del ehpejo, pa’ meterme en la ducha y dejáh corréh el agua en mi cuerpo y en mi rohtro.
    ¿Qué eh lo que se supone que debo hacéh ahora? Ehtoy en un punto muerto. No puéoh besahlo máh veceh si él no lo desea, tampoco puéoh decihle máh veceh que me guhta; no puéoh acercarme a él porque de seguro noh pondremoh a peleáh una véh máh.
-Si tan sólo tuviera lah rehpuehtah a tóah ehtah interroganteh- Suhpiré agotáoh, recordando la cantidáh de mierda que había teníoh que vivíh en ehto casi dóh meseh.
-Al menoh te tengo en mi cabeza- Susurré, sintiendo como suh cálidah manoh me rodeaban.
-Mi mente me pasa malah jugáh- Sentía como suh manoh recorrían mi pecho, jugueteando con mih pezoneh de una manera jodidamente realihta.
    Me giré, un poco acojonáoh poh la imagen que había podíoh formáh mi mente, encontrándome con Rubiuh detráh mío.
-¡¿Qué?!- Grité asuhtáoh, tirándome pa’ atráh, notando como mih nervioh aumentaban poh culpa de mi y de su dehnudéh. Eso fue lo último que pude visualizáh, anteh de dehpertáh en serio.
-Me cago en tóh. ¿Un sueño dentro de otro?- Abrí loh ojoh notando que de hecho, seguía acohtáoh en mi cama y que nada de lo que había ocurríoh anteriormente era real.
-Jodéh macho… que suhto- me revolví el cabello, levantándome y dirigiéndome al baño, sintiendo un terrorífico Deja Vu.
-Lo de Rubiuh podría habéh síoh real- Reí para mi, metiéndome en la ducha pa’ olvidáh lo ocurríoh.

         La tarde pasó bahtante lenta. Cheeto seguía en loh ehtudioh, mientrah que yo me daba el tiempo de creáh nuevah ideah pa’ videoh que, hace bahtante que no hago y de seguro la gente ya se ehtaría pensando que morí o que me fui a tomáh por culo.
-Dioh, ando sin inhpiración- Me levanté del ordenadóh, pa’ parahme en el balcón de mi habitación, y miráh como la lluvia caía enojada a Madríh.
-Que aburríoh se ha vuelto tóh sin ti- Ehtornudé con fuerza, sintiendo que tóah la heríah se me abrirían y me producirían un jodido desangramiento.
-Me voy a agarráh un puto rehfríoh si sigo así- Entré rápidamente, aprovechando de abrigahme y volvéh al ordenador.
      Abrí twitteh por el ordenadóh, bajando en buhca de algo interesante que leeh, hahta que una pequeña publicación, apareció ante mih ojoh.

“@Jan_nies se te ve muy feliz tía. Felicidades”

Bufé con fuerza, bajando sin prehtar atención a lo anterior.

“Jen :D
Dios… ha sido una semana de locos. Que bueno que todo ha vuelto a la normalidad”

-Me cago en la puta. Déjame en páh, internéh de loh cojoneh- Apreté loh dienteh, cerrando la página y apagando el ordenadóh sin ganah de seguíh editando ni un jodido video.
  ¿Todo ha vuelto a la normalidad? Si supiera ella lo que eh la normalidáh. Lo jodidamente normal sería que Rubiuh siguiera viviendo conmigo; que siguiéramoh siendo amigo y que siguiéramoh siendo inseparableh.
-Él eligió. No puéoh hacéh nada máh- Me amarré una bufanda al cuello, sintiendo mucho frío, pa’ dirigirme a la sala de ehtar a vagar un poco hahta que llegara Cheeto. La puerta de entráh me sacó de mih pensamientoh.
-¿Antonio? ¿Francihco?- Me sorprendí mucho al verloh aquí. Loh hice pasáh de inmediato, notando como ehtaban empapáoh poh la lluvia.
-Hombre, tanto tiempo- Francihco me saludó con alegría, mientrah Antonio dejaba su paraguah en una cosa de lata que teníamoh Cheeto y yo dehtináoh a eso.
-¿Qué loh trae por aquí?- Loh invité a pasáh a la sala de ehtar, pa’ sentarnoh y habláh de lo inevitable; Rubiuh.
-Te… ¿Qué cojones te pasó en el rostro?- Loh dóh me miraron sin podéh creeh lo mal que ehtaba.
-Bueno… eh una larga hihtoria- Ese fue el comienzo, de mi larga y ehtenuante ehplicación de loh hechoh.
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//// http://www.youtube.com/watch?v=___l8Y21yNM DAT CANCIÓN T-T////

-¿Qué opinah ahora? Supongo que ya no ehtáh tan seguro de ehte amor que tóh lo puéh- Comenté un poco ácido, notando como Francihco ponía una ehpresión de no sabéh que cojoneh decíh.
-Creo que… Debes considerar bien las opciones. Esto se está saliendo de control y yo, no sé que mas hacer ni decirte para que el gilipollas de Rubius se de cuenta de lo que siente- Veía a Francihco bahtante complicáoh, mientrah bebía un sorbo del café que le había servíoh minutoh anteh.
-Yo creo que no debes rendirte Mangel. Todo lo que ha pasado hasta aquí, no es por nada- Antonio no podía creéh aún que Rubiuh y yo no hubiésemoh puehto a pelear en medio de la calle.
-Haber, Tono, hay que ser realistas. El chico no quiere admitir que está enamorado, y al parecer es por miedo y vergüenza- Francihco comentaba con Antonio tóh lo que me ehtaba ocurriendo, mientrah que yo me mantenía ahí, en silencio.

“-Mangel, ¿por qué no siguen siendo simplemente amigos? En serio, te quiero, pero esto no va a ningún lado. Rubén y yo estamos viviendo juntos, durmiendo juntos; somos una pareja. Busca a alguien que te haga feliz, además de Rubén. Pero sólo sean amigos, olvídate de estos sentimientos”

   Recordáh aquellah palabrah que me había dicho Jen hace unoh díah me hicieron reflexionar de cierto modo. ¿Qué voy a conseguíh? Ella tenía completamente la razón, ¿Qué hago yo metíoh en una relación de dóh? En ehte triángulo amoroso, soy el láoh que no ehtá recibiendo amor; soy el láoh que lucha, pero que no obtiene náh a cambio.
-Supongo que es para mejor- Susurré, sonriendo bahtante agotáoh, mientrah ehcondía la mitáh de mi rohtro en esa deliciosa bufanda que me había regaláoh mi madre unoh meseh anteh.
-Creo que debe seguir con esto Fran. ¿Por qué perder tanto esfuerzo invertido? El chico está enamorado… sólo necesita un leve empujoncito- Ehcuché como Tono contraponía su argumento ante el de Francihco, que por cierto, no había podíoh ehcuchar.
-¿Tu que opinas?- Ehcuché la voh de Francihco de fondo.
-Opino que ya eh suficiente. Chicoh, creo que ya eh arriehgáoh demasiáoh ehta relación, como pa’ perderla por completo- Tragué saliva, mientrah ehcondía mi dolor en una sonrisa de confiaza.
-Rubiuh tiene a Jen, y por mucho que yo intente lucháh contra eso, ella me lleva mucho de ventaja. Pese a que haya o no, valorado nueve añoh de amihtáh, Jen eh chica, y eso le gana a tóh ehtoh añoh de gilipolleceh con Rubiuh- Miré al suelo, pa’ luego mirahlo a elloh, que con un gehto, pusieron cara de resignación.
-Creo que debes hacer lo que creas correcto Mangel… Si quieres mantener tu amistad, sabrás los costos que tendrá- Tono decía ehto, encogiéndose de hombroh, bahtante incómodo poh ehta situación que no tenía absolutamente ninguna solución.
-Fue gracioso lucháh contra el jodíoh dehtino. Me pareció interesante lográh ciertah cosah, pero creo que ya eh momento de parar. Rubiuh ama a Jen, y eh por ehto que deseo que él ehté bien… aunque ehto no me haga felíh a mi- Comenté con un dolor agudo en el pecho, sabiendo que ehto, definitivamente era el final.
-Mangel, no te rindas coño. Tu lo amas, él te ama… no hay necesidad para detenerse- Tono cada veh se veía máh exahperáoh, hahta el punto de gritarme lah cosah pa’ que yo entrase en razón
-¡Entiende que él no me ama Antonio! No me defendió en algo tan simple y tu créeh que él siente algo por mí. ¡Mira lo que me hizo! Mira mi rohtro- Le grite adolorido, mientrah me apuntaba a mi mihmo, mohtrándole lah heríah que me había dejáoh Rubiuh, horah anteh.
-Alguien que te ama no te hace ehto, joder. Rubiuh eligió lo que quería y yo no ehtoy entre esah prioridadeh. Él tomó la puta decisión de dejarme y no lucháh por ehto- Inhalé con fuerza, notando en el rohtro de Tono, un claro dejo de dolor y empatía.
-Mangel… No te rindas. No tires a la basura tantas cosas- Dijo casi en un susurro, ehcuchando como su voz se quebraba con cada palabra que trataba de pronunciáh.
-Antonio, entiende que yo di lo mejor de mí. Lo amo de una manera que duele, pero no puéoh lucháh con algo que jamáh alcanzaré. Rubiuh ehtá creando una vida con su novia, mientrah que yo ehtoy aquí, ehperando a que un milagro suceda- Me revolví el cabello, exahperáoh, ansioso, agotáoh, adoloríoh… traicionáoh.
-Mangel, escúchame. Piensa con la cabeza fría… Aún hay posibilidades de…
-¿De que me ame? ¿de que seamoh una pareja felih de loh cojoneh?- Interrumpí a Francihco con mih preguntah irónicah, exhalando por fin, tóh el aire acumuláoh en mih pulmoneh.
-No sé que decirte… Supongo que la ecuación simplemente no resultó como esperábamos- Y de hecho, resultó jodidamente mal; pero ehto no era culpa de ninguno de loh dóh.
-No me digah náh Francihco… no eh necesario- Fue lo último que leh dije a loh doh, para simplemente levantarme del sofá, dehpedirme de loh dóh, tomáh mi abrigo, la llave, la cartera, y salíh corriendo de mi propio hogar.

     Lah calleh de Madríh se encontraban empapáh, al igual que yo y mih putoh sentimientoh; empapáoh en dolor y anguhtia.
-Te odio. Realmente te odio- Corría mientrah trataba de marcar el número de mi madre y poder ehcuchar su cálida voz.
-Porque te tengo que amar tanto cojoneh. Porque no te puedo odiar- Mih sollozoh se dejaban ehcuchar de manera débil, mientrah trataba de arrancáh de algo que no me perseguía físicamente, pero si mentalmente. El recuerdo de Rubiuh.
-Sólo deja olvidarte. Dame tiempo pa’ sacarte por completo de mi mente, y huir de ti. Dame esa oportunidáh- Susurré, mientrah llegaba al paradero de autobuseh, ehperando lo que fuese pa’ alejarme lo mah pronto posible de Madríh y de tóah ehta mierda. Mi móvil comenzó a sonáh
-¿Mahe? ¿Dónde cojoneh ehtáh?- Cheeto sonaba alteráoh y agitáoh, mientrah que yo solamente ahogaba mih sollozoh con la palma de mi mano.
-Me voy Cheeto. Y no quiero volver- Le dije con un hilo de vóh, mientrah ehcuchaba susurroh de fondo. De seguro eran Fran y Tono.
-Mahe, tío. No hagah gilipolleceh. Dame dieh minutoh, solo eso te pido- Lo ehcuché aún máh agitáoh, mientrah removía cosah y no sé que.
-Dihculpa poh ser tan mal compañero de piso. Necesito luchar contra mih demonioh- Le comenté, colgando el móvil y sentándome en esah pequeñah banquita que tienen loh paradero de autobuseh.
    La lluvia comenzó a caéh con aún máh fuerza, mientrah yo me mantenía refugíaoh en el pequeño techito del paradero.
-Ehte eh nuehtro final. ¿En serio lo eh?- Sentí una fuerte presión en el pecho, que me demohtraba que tóh ehto no era un juego. En serio era el fin.
-Rubiuh… - Susurré por última véh, prometiéndome no volver a nombrar esa pequeña palabra nunca máh, borrarla de mi diccionario y de mi corazón.
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Que taaaaaaal???!!!!!! he aquí el capítulo 47 de “Luchemos por esto”!!!
   LA CANCIÓN!!!!!!!!! T-T DIOS!!!! POR QUÉ NO PUEDEN ESTAR JUNTOS??!!!!!!! POR QUÉ??!!!!!!…:‘c (realmente amo esa canción…)
   Como verán…nuestro querido Mangel se ha rendido, ¿como no hacerlo cuando las cosas no pueden estar peor?… creo que aguantó suficiente. NO ES JUSTO, COÑO!
   Lo importante es el próximo capítulo… es donde sabrán si realmente tienen que leer 100 capítulos más para ver una jodida reconciliación o verán a Rubius ponerse los pantalones…Dios. QUE COMPLEJO!!!!!!!
    Pobre Cheeto…en serio. Sabe que el en esas cosas pasa a segundo plano, cosa que me da mucha tristeza :'c
   ¿Mangel se irá? ¿Rubius hará algo? ¿por qué Cheeto pide 10 minutos? Tooooooodo eso y mucho más en el capítulo mas infartante hasta ahora…el 48!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! (ya quiero escribirlo, pero los haré sufrir xD)
     Y bueeeeeno, ya no les doy las gracias, ahora solo me disculpo una y otra vez por dejarlos esperando tanto tiempo sin un capítulo :'c ES QUE EN SERIO ESTOY LLENA DE COSAS!!!!…muchas pruebas, muchos trabajos, mucho de mucho!!! xD PERO no, debo darles las gracias también!!! Por aguantarme, comprenderme, darme mucho ánimo y por sobre todo, estar conmigo en todas :’) Gracias por la paciencia y por recibir tan bien cada capítulo!…ustedes son un amor de personitas. TODOS Y CADA UNO! <3
    Si les gustó el capítulo (y la canción ejhé) un corazoncito!!!! y si quieren que otros lean el relato, un reblog ñeeeee!!!! <3 Muchas gracias por leer…y ya pronto les traeré el capítulo que les sacará un suspiro (o quizá dos, quién sabe xD) 
   Un besote!!!!! <3