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SOY UN DESASTRE- ONE SHOT- RUBELANGEL

Narrado por Ruben.

¿Por qué me siento tan cabreado últimamente? Es una tocada de cojones todo lo que me esta pasando, y peor aun no entiendo porque ¿Qué tiene de malo? Últimamente han cambiado drásticamente muchas situaciones en mi vida, he perdido a mi novia con la que planee vivir bastante tiempo y vale que me merezco ello. Me he portado como un gilipollas en ese aspecto, pero hay cosas que no acepto aun, como era el perder esa cercanía que tenia con mi mejor amigo y ahora ex compañero de piso. En esto de mudarme, logre obtener muchos beneficios personales, emprender mi propia vivienda, saber lo que era vivir solo y que nadie me recibiera a no ser mis gatos.  Sentir esa independencia  de la que tanto comentaba mi madre y esa idea de que me estaba haciendo un hombre, según decía el padrino.

Pero por mi lado, aun creía que siendo el hombre independiente que era, estaba en todo mi derecho a extrañar y querer volver a recuperar esa vieja época. Esos tiempos donde podía reír las veinticuatro horas del día, donde siempre que había un momento de soledad  su voz me sacaba de ella para proponerme salir por ahí o quizás solo jugar sentados en el sofá, haciendo de algo simple la cosa mas divertida y solo con sus chistes. Joder, esos si eran buenos tiempos y no los supe ver.

Después de mudarme, había cosas que jamás volví a hacer, porque si vamos al caso nunca podre comparar lo que era pasar el tiempo con  mi pareja a lo que era el pasarlo con Mangel. Había una gran línea de diferencia que se resumía en la soltura que podía tener con este ultimo, en lo libre que podía ser para expresarme y sin importar lo que dijera  este siempre me contestaba las coñas  con otras mas descabelladas. Podía hablar de tías y video juegos sin miedo de sentir reprimendas,  decir que moría por salir de putas sin recibir regaños de por medio. Eran cosas como esas, situaciones pequeñas, que hacían que fuera yo y que mi vida se sintiera mucho más feliz.

No dejes ir a un buen amigo por un par de tetas y un culo.¨- Un consejo sabio que por lo general el padrino solía decirme desde que tenia memoria.  Un consejo que por lo  general no había seguido para nada.-

En mi época de enamoramiento masivo no pude ver que al mudarme y dejar que mi vida amorosa consumiera mi tiempo, también estaba perdiendo parte de mi gente en ello. Esas personas que a pesar de estar, también a mis espaldas estaban haciendo su vida y con todo el derecho del mundo. Después de todo, cuando Mangel y yo nos mudamos, y el se fue a vivir con Cheeto, ambos se acercaron mucho mas que antes, hasta el punto de que lo que nosotros habíamos creado como ¨Rubelangel¨, fuera solo un recuerdo vago que aparecía de vez en cuando ¿Y si eso me molestaba? No sabría decirlo.  Tal vez ahora si, porque en el pasado no supe darme cuenta de las señales antes. Pasaba tanto tiempo con Jen que se me era raro el pensar en Mangel y en lo que este hacia sin mi, incluso cuando vagamente su recuerdo volvía a mi mente, solo me limitaba a olvidarlo rápidamente con la voz de mi novia al llamarme. Y si bien era bastante gilipollas, cuando uno esta enamorado no puede evitarlo.

O bueno, creía que era amor.  Porque a una persona a la que amas jamás la engañas y debo reconocer que en el papel de fiel no era precisamente el mío en esa relación.  Duramos más de lo que teníamos que durar, así quería creerlo yo y como algunos de ms amigos decían, era mejor que eso acabara antes de que las cosas de verdad se volvieran más negras. Nadie desea terminar mal con alguien que una vez te saco tantas sonrisas y por eso también me fue inevitable el tener que dejar de vivir con ella. Era cortar por lo sano, aun cuando luego hubiera mucho revuelo por ello en twitter, siempre tenia esos ánimos de mi mejor amigo, quien con un ¨Tranquilo, Rubiuh¨  conseguía aplacar mi enojo y hacer que simplemente riera de todo el salseo que se armaba. Fue después de haber terminado que Mangel volvía a formar parte importante de mi vida, siendo mi compañía de viajes y de charlas largas.  Pese a no poder decir que éramos los mismo, si conservábamos lo retrasado que nos volvíamos cuando estábamos cerca del otro, con bromas y risas, sin importar que hubiera sensaciones incomodas, estas desaparecían y solo hacían único el tiempo que pasábamos juntos.

Uno de los más grandes recuerdos que tendré siempre es el  viaje que tuvimos al Ultra, nuestro sueño hecho realidad. La felicidad de ello, lo ilusionados que estábamos por ser patrocinados para ir ahí y poder ver a esas ostias de DJ’s , como también a esos escenarios con grandes espectáculos de luces. Era mucha ilusión para mi body, pero sin duda me la había pasado de lo mejor.  Por lo general siempre que lo pasaba al lado de Mangel los recuerdos eran buenos.

Tenía tanto para enumerar…tantas risas y sonrisas que compartimos en cada divertido encuentro y experiencia.  El viaje a Barcelona, el tirarnos juntos en para caídas, el InGames, el viaje a los Ángeles para el E3. Nuestra visita a la torre Eiffel en París. Es que joder, todos los momentos únicos y  cada cosa que hacíamos juntos. De todo ello jamás podría elegir una.

Y ahora todo eso acaba de perderse en menos de unas horas.

- No se porque tenia que cagarla.- Se me era inevitable el recordárme a mi mismo lo tonto que había sido y lo patético que me había visto.-

¿Y es que con que derecho había tenido el valor de decirle todo eso?  Mangel tenia toda la razón a enojarse conmigo después de ese planteo tan insólito y encima sumamente fuera de lugar.

-No puedo creer que lo que hiciste, Mangel.

-Jodeh macho, que tampoco eh matado a nadie, solo invite a mi novia

-¿Acaso no sabias que este era solo un viaje para nosotros dos? – Exclame mostrando mi cabreo en mi voz.-

-Rubiuh, exajeráh tio. No es como que nunca hayamos tenido un viaje solos antéh, ademáh ella quería venir y…

-Y tu bien perro faldero le dices que si ¿No?-Interrumpí, en lo que el enmudeció y me miro como si no pudiera creérsela.-

La sorpresa que había logrado en su rostro después de decirle eso no era ni medio normal. Mangel, quien había permanecido calmado durante todo este tiempo de reclamos, ahora había cambiado su expresión serena  a una mas seria, incluso hasta cabreada y creo que no era para menos. Se que me había pasado con ese planteo, pero mi enojo estaba hablando por mi mismo y ya no podía echarme atrás. No cuando ya solté lo que tenia que decirle.

-¿Perro faldero? ¿Eso creeh que soy?

-Mangel, nosotros habíamos arreglado esto para que fuera un viaje de amigos. Para recorrer Latinoamérica juntos y hacer de las nuestras ¿Por qué  tienes que invitar a tu novia, tío? ¡Es que eso no esta bien!

-¿Y desde cuando poneh a los amigóh antes que a tu pareja?- Ese reclamo fue directamente para una persona y sabia perfectamente para quien.- Por que la vehdad eh que no me acuerdo que cuando saliáh con Jen le dijeráh que no viniera a viajes con nosotros ¿O si?

-Es muy distinto, a ti te caía bien- Me defendí, pero creo que la había cagado más aun. Era difícil definir lo que había causado en Mangel con esa respuesta, ya que el solo se limitaba a seguir mirándome, guardando un silencio interminable y preocupante.- Joder, no quise decir eso…

-¿A si que no te cae bien mi novia, Rubiuh?

-No es que no me caiga bien. Solo no llego a tratarla del todo.- Intente explicar poniéndome mas nervioso sin razones. Sentía la presión del aire aumentar, como si poco a poco me estuviera ahogando con mis propias mentiras.-

Por que a quien quería engañar. La verdad de todo era que en verdad no me caía para nada esa tía y no porque fuera mala gente, todo lo contrario, era maja e incluso demasiado divertida. Todo lo que Mangel buscaría en una mujer, pero… aun siendo lo que mi mejor amigo quería, yo no podía simplemente aceptarla y supongo que eso es lo que me convierte a mi en la peor persona en esta historia.

-¿A tratarla? ¿Acaso no áh visto cuantas vecèh eh intentado hacé que te juntes con nosotros, tio? ¡Siempre con una jodida escusa! ¿ Y luego diceh que no la áh tratado del todo aun?  –Su suspiro me daba a decir que estaba cabreado. Y llevaba mucha razón de estarlo.-

Su planteo llevaba un buen punto. No es que no quisiera juntarme con ellos, pero a veces mi mal genio no ayuda. Prefería miles de veces evitar esos encuentros con mi humor de ese modo, porque también sabia que terminaría mal todo y no era específicamente lo que deseaba. Sí nunca me he acercado es solo para no hacerle pasar un mal momento a nadie, ni a Mangel, ni a Marina y por sobre todo a mi mismo ¿Cómo podría explicarle porque no me caía bien su novia? Ni yo mismo lo sabia, pero cada vez que los observaba juntos había una voz en mi cabeza que me decía que mejor los dejara solos, que no me sometiera a esas situaciones. Mi humor cambiaba bastante, quizás llegando al punto de desear simplemente que no existiera tal estorbo entre nosotros y poder seguir con nuestras coñas de amigos.

Porque quiero creer que eso es lo  que cualquiera siente cuando desea hablar libremente con su mejor amigo… ¿Verdad?

-¿Sabéh que Rubiuh? Lo que máh me enoja de todo esto eh que ni siquiera quieréh hacer un intento de conocerla por mi.- Cuando hablo, ciertamente mire hacia abajo; clavando mi vista en el suelo y suspirando. A ciencia cierta tenia las de ganar y a comparación mía Mangel siempre había sido bastante paciente. También un buen amigo, porque si el aguanto esto antes cuando yo andaba con Jen, no entiendo porque yo no puedo ahora.- Al principio no me caía bien, Jen- Me confeso, haciendo que mis ojos abrieran como platos y me fuera inevitable mirarlo.-

¿Acaba justo de leerme la mente? No me sorprendía el hecho de enterarme de esa noticia, solo me importaba que parecía como si el me respondiera a lo que acaba de pasar por mi mente y eso no era pura casualidad. Por lo menos así lo sentía.

-¿Por qué no?

-Porque yo también sentí como me estaban robando a mi mejóh amigo. Aun cuando viviéramóh en la míhma casa, sentía que no compartíamos tanto tiempo solóh , poco a poco empezabáh a salir con ella a soláh y no me quejaba, pero si me hacia sentir que me estabáh apartando .

- ¿Y porque nunca me lo dijiste? – Pregunté, sintiendo esa culpa invadir mi mente poco a poco. –

Cuando salía con Jen nunca me había puesto a pensar lo que hacia. No sabía que Mangel pudiera sentirse así y que yo inconscientemente estaba dejando que se alejara de mí. Que nuestra amistad pasara a un segundo plano. Y es que enserio uno no se da cuenta cuando se enamora, pero luego, ahora, puedo comprender que en verdad había cometido muchos errores en mi pasado ; y uno de los principales era el haber puesto primero a una tía antes que a mi mejor amigo.

-No te lo dije, porque a diferencia tuya tio, yo si quería verte felíh. Jen te hacia felíh ¿Y  quien era yo para que no ehtuviera contigo?

-Eres mi mejor amigo.-Le recordé. Claro que no vendría al caso en ese entonces el reclamo, pero también estaba bien que me lo hubiera dicho y con eso no me sentiría tan hijo de puta ahora.-  Podías haberme dicho que no la llevara a nuestros viajes o a nuestras reuniones. Simplemente lo hubiéramos hablado y…

-Y me váh a decir que no te hubieráh enojado conmigo.- Aclaro casi con ironía. Cogiendo su abrigo desde el sofá, simplemente se giro a verme y negó.- Ademáh no por eso iváh a dejar a una tía que amáh ¿O me equivoco?

Solo mi silencio contesto su pregunta.

-Lo véh.- Una risa salió directamente de sus labios, para luego solo abrigarse. Sabía que quería irse antes de pelear, pero yo no deseaba que termináramos conversando de este tema. No es fácil, pero no deseaba que las cosas terminaran siendo ¨Tu no soportas a mi novia¨.-

-Mangel, entiendo lo que dices. Perdóname por ser un cabron en el pasado y no haber visto lo que hacia, pero no puedo volver al pasado. SI tu no me lo dijiste es por algo y yo…

-Yo no te lo dije porque no deseaba pelear y ademáh me caía bien Jen luego. Le di una oportunidáh, Rubiuh.- Aclaro. Acercándose hasta mi y estando frente a frente, el solo se limito a suspirar.- Y tu ni siquiera puedéh hacé el ehfuerzo de conocer a mi novia por mi. Vaya amigo.

Justo en el pecho. Eso si había dolido, mas que nada porque era cierto. El empujo que recibí luego de su parte y el sonido de la puerta azotándose detrás de mi  fue una clara señal de lo cabreado que estaba conmigo.  De que la había liado a unos niveles que no eran ni medio normales. Y que si, me tenia ganado su enojo ahora.

Pero aquí el único mas enojado conmigo, era yo.

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Dos días y nada de Mangel. Ni una sola llamada o mensaje. Esto no pinta bien. Ya no es como cuando me enojaba antes y el aparecía para arreglar las cosas en menos de horas; al parecer ahora ni  eso le interesaba.

-Y Ahí vas de nuevo con tu puto royo, Rubius. – Me revolví el cabello para evitar pensar en la idea de que ella estuviera involucrada en que el no apareciera.

Ya es el colmo que peleáramos por su tema, ahora seria mucho más estresante si ella seguía estando entre nosotros y nuestros problemas.  No debería buscar culpables cuando se que soy el único que tiene el problema aquí y esta vez no tengo mucho derecho a decir nada. Mangel tenía razón. Después de esa pelea el reflexionar conmigo me ayudo a ver que el siempre dio todo lo mejor para verme feliz, desde estar con mi ex novia, a luego aguantar que siempre suspendiera nuestros planes juntos porque debía cumplir con otras cosas que ya había organizado con Jen y eso sin contar las veces que me he desaparecido sin avisarle ¿Cómo es posible que el no me diera de ostias después de eso? Soy su mejor amigo y le hacia eso.

¨ No te lo dije, porque a diferencia tuya tio, yo si quería verte felíh. Jen te hacia felíh ¿Y  quien era yo para que no ehtuviera contigo? ¨

Parece simple, pero no lo es. Jen si me hacia feliz, claro. Pero Mangel igual lo hacia, incluso desde hacia mucho mas tiempo y eso tenia mucho valor para mi. Si el me hubiera dicho que no le caía mi novia, seguramente hubiéramos peleado, pero luego nos hubiéramos arreglado porque.

-Por que el hubiera venido a disculparse…-   ¿Soy tan cabron? ¿Por qué nunca pude ver eso antes? –

El que siempre había bajado su orgullo en nuestra amistad era el. Incluso si no tuviera la razón de hacerlo, el lo hacia y yo no soy capaz de hacer esto por el ahora. Porque ¿Qué es aguantar a su novia? No es nada. Comparado a los años de amistad que nos tenemos, a lo fuerte que somos cuando estamos juntos o a lo inseparable que nos sentimos el uno del otro, creo que el hecho de tener que pasar horas con ellos juntos no valía la pena mi enojo y menos perder a un amigo como Mangel.

Porque podría haber miles de mujeres en el mundo, pero como el no habría otro.

¨¡Mahe! ¡Perdóname, tío! No peleemos, anda ¿Podemos hablar? Di que si ¨

Siendo un hombre de pocas palabras siento que esto es lo máximo que puedo decir. Solo espero que mi mensaje no sea evitado y borrado, porque ahí si estaría tirando el poco orgullo que me queda por mi mismo.

¨ ¿De que quieres hablar? Si vas a pedirme que no vaya Marina, te informo Rubiuh. Pierdes el tiempo.¨

Su contestación a los pocos minutos no fue para nada lo que había esperado. Se ve que sigue enojado conmigo. No lo culpo, pero no entiendo porque no ve que estoy intentando arreglar las cosas ahora y dejar el tema de lado.

¨No es eso. Solo quiero que arreglemos lo nuestro, no quiero pelear contigo tío. No me gusta sentir que estamos mal, Mangel  ¿Podrías venir a mi casa ahora? ¨

Siendo viernes por la noche y quedando ahora tan cerca nuestras casas no veía mal proponerle eso. Lo bueno de haberme mudado tan cerca de todos es que ya no habría escusas para ver  a mis amigos.  Ya no más horas interminables de viajes, ahora solo bastaba caminar un par de minutos para que pudiéramos encontrarnos y eso, a estas alturas, era muy favorecedor.

¨Hoy salgo con Marina  y sus amigas. Lo hablamos pasado mañana. Descansa Rubiuh. ¨

¿What? ¿Enserio prefiere irse antes que arreglar nuestra amistad? ¿Saben que? Que le follen.

¨De acuerdo, diviértete :) ¨

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Después de ese incidente o debería decir desaire, me limite solo a seguir con mis videos y mi vida.  No iba a permitir que mi amistad desgastada me impidiera seguir con mi trabajo. No señor, yo debía continuar por mas que esto me afectara demasiado. Delante de la cámara podía por lo menos ser todo un profesional, mientras que después de ella, cuando las luces se apagaban, el verdadero Ruben lleno de preocupaciones aparecía y me follaba la mente hasta sentir que no podía más con tantas preguntas.  Donde claro que todo se resumía a Mangel, y al porque estábamos peleando tanto ¿Desde cuando dos personas como nosotros teníamos tantas diferencias? Echarle la culpa a  su noviazgo no era opción, porque seria como asumir también la culpa del mío en una oportunidad y llegar así a la conclusión donde todo se resumía a que estar de novios nos distanciaba en muchos aspectos ¿Pero porque? Muchas personas conviven con esto y  siguen sus amistades normales.

O quizás esto no es una amistad normal.

El ruido repentino del Skype me ayudo a salirme de mi mente  por un rato, sorprendiéndome al ver la llamada de Cheeto aparecer en el monitor con insistencia; haciéndome cuestionar si no se encontraba con Mangel en ese momento. De cualquier manera me limite solo a atender y acomodar mi asiento para saludar.

-¡Cheeto!- Salude con el mejor animo posible. De su parte una amplia sonrisa se formo debajo de esa barba y con un gesto de extender sus brazos, en plan, alabados el señor, se limito a saludarme con el mismo ánimo.-

-¡Rubiuh! ¡Tio, hasta que por fin atiendéh! ¿Cómo estas?

- Trabajando, tío ¿No ves? Soy todo un profesional. – Comente con gracia; haciendo que el se riera por ello y negara atrávez de la cámara.-

-Me sorprende, pensé que andariáh con Mahé hoy. Te llame porque pensaba que el estaba ahí contigo.

-Mangel se fue con Marina ¿No te dijo? – Pregunte cambiando el tono de mi voz a uno desinteresado. Aun cuando quisiera disimular, cuando el tema de los ¨noviecitos¨ salía, no podía evitar el cambiar totalmente mi humor, y eso que a mi se me da muy bien actuar. – Seguro que ahora andan de fiesta con las amigas de ella.

-¿Y no fuiste? Eso es sorprendente, tío. – Dijo, a lo que yo me limite a encoger mis hombros.- Pensé que el te llevaría.  Marina te invito y esto si mal no sabía era un plan de una semana atrás ¿Qué ha pasao?

-Solo no quise ir ¿Por qué?  ¿Y tu porque no fuiste? – Cuestione, cambiando el rumbo del tema. Después de todo no quería llegar al punto de hablar de nuestro problemas con Mangel, después de todo no quería preocupar a Cheeto.-

- Tenia que estudiáh . No puedo suspender esta.- Me explico, mostrando sus hojas ante la cámara para que yo confirmara sus dichos.-  Pero ¿Y tu? ¿Solo por que no queríáh , no fuiste? Tío, esa no me la creo ¿Te haz peleado con Mahé,  verdáh?

Como nos conoce este cabron.

-No es eso .Pasa que no estoy de humor, Cheeto.

-¿Y porque? ¡Cuéntame, hombre!  ¿No somóh amigóh? - ¿Podría siquiera decirle? ¿No sonaría mala gente si dijera que es porque no me cae bien la novia de mi mejor amigo? Es que incluso pensarlo suena mal. -¡Rubiuh!

-¡Joder! ¡Esta bien! – Respondí después de ese llamado insistente. Rogaba en mis adentros que no se sorprendiera por lo que iba a decir, porque si no en verdad me ocultaría bajo un pozo.- Solo que no me cae bien la novia de Mangel.

-¿Marina?

-¿Acaso tiene mas? – Pregunte, en lo que Cheeto simplemente negó entre risas. No sabia que le causaba tanta gracia del tema, pero se le veía muy tentado después de saber que era lo que me pasaba.- ¿Y que te da gracia? ¿Acaso que me sienta así es gracioso? ¡Tío, soy la peor mala gente que hay!

-Jodéh Rubiuh, ustedes son tal para cual.

-¿Qué? – Conteste sin llegar a entender del todo el punto.-

- ¿No lo véh? Mahé también se sintió así una vez y ahora te toca a ti. – Y en ese momento el único recuerdo fue el de Jen. Mangel me había admitido que si le caía mal, pero a diferencia mía el luego le tomo apreció ¿Qué había de similitudes entre ambos?-

-No te llego a pillar, Cheeto. Explícate bien.

-Bien, te contare algo que ehpero quede entre tu y yo. Mangel me mataría si se entera que te conté.- Me limite solo a asentir para asegurarle que no diría nada. Deseaba saber que era lo que tenia que contarme y por ello vi innecesario las palabras.-  Cuando tu decidíhte salir con Jen e irte a vivir con ella ¿Tu pensaba que a Mangel le agrado? ¡Claro que se enojo!  El no ehtaba de acuerdo con que tuviera que dejar la casa donde vivían juntóh; pero entendió que tu era felíh y que queriáh máh tiempo a soláh con tu novia.  No necesitabáh a tu mejor amigo ya.- ¿Qué no lo necesitaba? Claro que si, solo que… no me daba cuenta de ello al tener a Jen a mi lado, y aunque ahora quisiera volver el tiempo atrás para remediar eso, no puedo hacer nada por lamentar mi tonto comportamiento.-  Obviamente que cuando vinimóh a vivir juntóh fue difícil. El ehtaba acostumbrado a vivir contigo y extrañaba mucháh cosáh que solian hacer, pero ¿Alguna véh el te lo demostró?- Simplemente negué con esa respuesta, sintiéndome aun pero.- Si hay tio mas buena gente eh Mahé. El nunca quiso andar mal contigo y por eso se trago todóh sus disgustóh para solo pasarla a tu lado. El te quiere demasiado, Rubiuh.  Y por lo que veo tu también lo quieréh porque no te gúhta compartirlo.

-Lógico, soy su mejor amigo. Es obvio que me quiere.- Conteste sin pensarme mucho las respuestas. Notando luego como parecía sorprenderle a Cheeto que dijera eso.-

-¿Y que de que otra manera ehpera que te quiera entoncéh?- Pregunto. Dejándome caer ahí mismo un balde de agua fría.- Rubiuh ¿Ehta celoso acaso de Marina?

-¿Yo celoso? Creo que es muy lógico que uno sienta celos por su mejor amigo ¿O no?- Cuestione en mi defensa.-

-Si, pero no eh normal que sientah que tu mejoh amigo te pertenece por eso. Por lo que veo tu piensáh que Mangel debe ponerte a ti primero que a su pareja y eso no eh normal ¿Acaso tu lo hubieráh hecho por el? – De nuevo esa pregunta. Primero Mangel y ahora Cheeto. Todos parecen saber que el que esta siendo injusto aquí soy yo.-

-Pero no puedo evitarlo.- Respondí a mis pensamientos en voz alta.- Mangel jamás me lo dijo en el pasado, pero yo si me atrevo a decirle ¿Eso me convierte en mala gente?

-No creo que seáh mala gente. Pero no puedéh poner tu felicidad ante la de el. Mahé jamáh lo izo y por ley de un buen amigo, tu debéh apoyarlo si eh felíh. Te guhte o no. A  menóh que sienta celóh de otra manera.- Aclaro, guardando un silencio de un par de segundos. Sentía como si esperara que dijera algo importante en ese lapso de tiempo, pero solo podía quedarme pensando. Ni una palabra podía salir de mi boca aunque quisiera. -  Pero no creo que ese sea el caso.

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-Joder, Mangel ¡Atiende, capullo! –Exhale pesadamente mientras que no paraba de moverme de un lado a otro con el teléfono pegado a mi oreja.-

Después de esa charla con Cheeto muchas cosas me habían quedado claras, y principalmente entendía una de ellas con más detenimiento ahora. Mangel no era mi propiedad y  debía entenderlo,  Es mi mejor amigo, la persona que me complementa en muchos sentidos y la mejor persona que puedo pedir, no vale la pena dejarle o pelear solo por una persona que , quien sabe cuanto estará con el. No quiero decir tampoco que duraran poco, pero también debía ser realista. En el amor nunca se sabe cuanto dure o cuando uno de los dos la termine cagando monumentalmente. Miradme a mi mismo era un buen ejemplo de ello.

-Aunque todos no son como yo…- Jamás podría ver a Mangel siendo así. No puedo imaginarme una persona tan buena gente y cometiendo ese tipo de engaños. Si bien la carne es débil, entre los dos, el siempre solía ser mucho mejor en esos aspectos de ¨autocontrol¨.- Que fastidio…

De cualquier manera me era inevitable no enojarme ¿Pero porque? ¿Solo porque siento que ellos nunca terminaran? ¿Enserio merece la pena que me cabree por eso?  Me siento el tío más despreciable que hay por solo pensar ello y lo peor es que las palabras de Cheeto me son un eco constante en la cabeza.  

No creo que seáh mala gente. Pero no puedéh poner tu felicidad ante la de el. Mahé jamáh lo izo y por ley de un buen amigo, tu debéh apoyarlo si eh felíh. Te guhte o no. A  menóh que sienta celóh de otra manera.

¿Qué tipo de celos? No creo que estuviera refiriéndose a que me gusta Mangel ¿O si? Por que vamos, más de una vez he aclarado que esto no es nada amoroso. Es especial. Explicar lo que siento por Mangel es complicado, porque jamás me ha pasado tener tanta afinidad con alguien, tanta conexión. Incluso puedo asegurar que si el fuera una tía estaría ya casado, porque ¿Quién me podría amar como el?  Me conoce de todas las maneras posibles y aun así me acepta, me entiende;  hasta me apoya. En el buen sentido de la palabra.  Somos el uno para el otro. En eso debo dar razón a las fans, nos completamos muy bien y por eso nos ven como pareja.

-Lastimosamente el Rubelangel no es igual.- Recordé esa frase que había leído por Tumblr  ¿Qué tanto tenia de verdad? ¿Tan diferentes éramos a esos tíos de antes? –

No se como nos hemos alejado tanto.  No esperaba que las cosas se volvieran fáciles después de terminar con Jen, ni mucho menos esperaba que Mangel fingiera interés por venir a vivir conmigo. Si bien viajamos después de ello y pasamos nuestros momentos ¿Aun  no se sentía igual para las fans? ¿Qué faltaba? ¿Qué era lo que habíamos perdido en ese camino?

-¿Qué nos paso, Mangel?- Pregunte a aquel cojín que permanecía viéndome desde mi sofá.  Aunque pareciera gilipollas, esta era la única manera de poder encarar mis problemas con Mangel, ya que el aun no se dignaba a cogerme el teléfono y aparecer.-

DING DONG.

Volviendo en si con el ruido de la puerta; observe en mi reloj la hora, sorprendiéndome por ser ya casi las cinco de la mañana y yo aquí sin sueño. Aun  que también cabe destacar que tenia una tarea, mirando el celular en mi mano un segundo, pulse la opción en rojo para terminar por colgar, dejando ir en ello todas mis esperanzas de poder contactar con mi mejor amigo hoy y arreglar las cosas. Al parecer hoy se estaba entreteniendo bastante. No lo culpo ¿Quién no estaría feliz al andar de fiesta con su novia?

DING DONG.

-Ese sonido me esta tocando los cojones.- Murmure, acercándome para abrir mientras rogaba en mis adentros que no fuera ningún acosador que había encontrado mi casa. Solía pasarme ese tipo de visitas. Pero alguien que aparece a las cinco de la mañana no podía ser una persona normal.-

De todos modos, al estar frente de la puerta, como toda persona precavida observe por el visor de esta y afuera no vi absolutamente nada. Mi pasillo estaba vacio, igual que como siempre estaba a esas horas. Algo que no pinta para nada bien ¿Y si era un ladrón y se estaba ocultando? ¿O un fantasma? Y joder, no es que sea muy escéptico que digamos. Después de tantos juegos de terror me es inevitable pensar que existe un mundo paralelo al nuestro.

DING DONG.

El nuevo sonido me descojono mas aun los sentidos. Si alguien estaba queriendo jugarme una broma, esto se estaba pasando de los límites. El día que me enterara de quien fue, lo mataría. No había duda de eso. Pero ahora, con todo el  miedo del mundo, lo único que deseaba era que Mangel apareciera. Lo único que esperaba era que el llegara también y que me dijera que estaba conmigo, mientras que yo le decía miles de veces que no me soltara. Como cada vez que tenía miedo a algo, ahora quiero estar cerca suya. Y vale que es extraño, incluso pensar eso en un momento así me resulta sorprendente ¿Pero que soy yo? ¿Qué cojones soy yo sin Mangel? El calmaba mis miedos cuando miles de juegos de terror me acojonaban por las noches, el me animaba incluso cuando nadie podía,  el me daba ese amor que…

-Que ni Jen podía igualarlo…-Murmure con tristeza, hasta ser interrumpido nuevamente por el ruido del timbre que se volvía mas insistente.-  Joder tío, que puto desastre soy.

Merecía morir por no haberme dado cuenta de que el complementaba mas que nada  mi vida y la hacia inmensamente valiosa era el. Mangel.

-El nunca quiso andar mal contigo y por eso se trago todóh sus disgustóh para solo pasarla a tu lado. El te quiere demasiado, Rubiuh.  

Las palabras de Cheeto tomaban un fuerte sentido y hacían un eco en mi cabeza. Por quererme el solo se callo y no quiso pelear conmigo en aquellos entonces. No lucho por mantenerme a su lado, no hizo nada que viera que me afectara en mis decisiones. Pude haberle causado demasiado dolor, pero el se callo y continuo a mi lado porque me veía inmensamente alegre al lado de otra persona, cuando en realidad yo simplemente estaba contento por tener todo lo que deseaba en el mundo, una novia, un buen canal y a la mejor persona que podía pedir como compañero de piso . Era Mangel también parte de mi felicidad y lo hice sentir excluido.

DING DONG

-¡Joder! – A la mierda todo. Que me maten, lo merezco.-

Sin mas, cuando tome valor y abrí aquella puerta; mitad de mi cara parecía caer al piso por ver a Mangel ahí parado, cruzando sus brazos.  Se le notaba un poco cabreado, pero eso no me importaba en lo más mínimo. Todo mi ser estaba feliz de verle, ni hablar de que mi corazón parecía tener un peso menos de encima.

-¡Jodeh! ¿¡Sabéh cuanto tiempo he estado aquí!?

-¡Mahé! - En ese grito de ánimo, lo atraje hacia mí para abrazarlo fuertemente. Sentía con nuestra cercanía el olor al alcohol en el, pero tampoco me importaba. Ese olor era incluso un buen recuerdo ahora que podía verle nuevamente y sentir que estaba conmigo.-

-Rubiuh… Eh macho, tranquilo.- Me calmo. Sus manos en mi espalda de aferraron a la tela de mi sudadera, acariciándola luego lentamente desde arriba abajo y dando palmaditas en mi hombro de vez en cuando. Como si intentara animarme.- ¿Qué  te pasa?

-Mangel, no me abandones.- Susurre. Ya no quise pensarme mucho las palabras adecuadas que usaría, solo quería decirle lo que sentía y pasaba por mi cabeza en ese momento.- Perdóname, tío. Perdóname por ser tan mala gente en el pasado y ahora. Soy un desastre, no puedo hacer nada bien y lo sabes. Incluso mis relaciones son pésimas- Un suspiro escapo de sus labios cuando dije eso.  Supongo que no podía llevarme la contra y por ello reaccionaba de manera cansada.-  Pero aun si soy pésimo en mantener relaciones, tú siempre estas conmigo y me alientas. Pones tu fe en mí y me das todo el ánimo que necesito.

-No entiendo que eh lo que quieréh decir con ehto.

-Lo que voy es que…- Tomando un gran bocado de aire, aparte su cuerpo del mío y le observe por primera vez con detenimiento. Su estabilidad y su mirada estaban zigzagueantes, tal vez por el efecto del alcohol que llevaba encima. Deducía que en verdad se había pasado esta noche, y si bien era recomendable llevarlo a dormir, ahora que me había animado a hablar, no me voy a detener en ello.- A lo que voy es que no hay nadie que me pueda querer como tu lo haces y por eso no quiero perderte. No importa que no pueda aceptar a tu novia, por ti acepto diez mas. No me interesa que no tengas tiempo para mi, porque se que con que me llames soy feliz. Y aunque no me guste compartirte, entiendo que hasta que me de cuenta el porque soy así, no podre evitarlo.  De cualquier manera siempre estare bien si sigues permaneciendo en mi vida y la haces un poco más feliz.

En su silencio, mis nervios se pusieron activos sin razón aparente. Ni que me hubiera confesado. No sentía como que esto era como una declaración de amor ¿Pero porque me pongo así?  Bueno, es un poco gay decirle a tu mejor amigo que te siga haciendo feliz, pero tampoco estaba mal. Eso que no medí mis palabras en ello.

-Joder ¡Di algo, Mangel! ¡Mangel!- Grite apenas lo recibí en mis brazos al verle caer. El borracho había perdido la estabilidad sin mas cuando intento dar un paso hacia mi, así como en los viejos tiempos.- Joder, no cambias nunca.

Mientras lo llevaba lentamente al sillón, recordaba cuando al vivir juntos y volver de fiesta, cada noche yo era el que terminaba mucho mejor de los  dos. Lo que me convertía en el encargado de escoltar al otro. Recuerdo cuando al dejarle en su cuarto, a veces caíamos los dos y reíamos, ya que no me dejaba escapar de sus brazos. No hasta dormirse.

Esos eran buenos tiempos.

-A ver, acomódate.- Comente, mientras lo dejaba recostado en el sofá, moviendo primero sus piernas para que quedaran sobre el mueble , para luego ir hacia su cabeza , tomándola y luego estirándome para coger una almohada.-

-Rubiuh…-Su llamado en voz baja me saco de mis pensamientos, haciendo que le prestara atención.-

-Aquí estoy, Mangel. Duerme.-Murmure como quien intenta dormir a un niño pequeño.-

-Te amo.- Su susurro paralizo todos mis sentidos, inclusive mi corazón. De repente el cuarto templado  empezó a sentirse como un sauna para mi y mis nervios, ni que decir. Estaba a punto de soltarlo por el temblar de mi cuerpo.-

-¿Qué? ¿Qué dijiste? –Pregunte sin entender. Pero fue demasiado tarde. Mangel  ya estaba perdido en sus sueños.- Joder…-Masculle, dejándolo con sumo cuidado para irme a por una manta, la cual al cogerla, lleve para cubrirlo con ella. Quedándome ahí para observarlo un momento más y analizar que había pasado hace un momento.-

¿Qué fueron esas palabras? ¿Y porque me sentí tan nervioso? ¡Ni que fuera una niña de quince!

Supongo que mañana ninguno de los dos tocara el tema. Tal vez el ni se acuerde. Así estará mejor. Ya es suficiente con mi vida, como para agregarle un desastre más a la suya.  Porque si bien la amistad no es una escusa para el amor; por ahora, mientras mi corazón se calma, no quiero pensar en nada más que no sea arreglar mi vida y luego darle el lugar adecuado que Mangel se merece.

Por eso, quien sabe… algún día le comente este suceso.

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Bueno, sin mas, ojala les guste .Si tienen algo que decir siempre esta el sensual ask para que me encuentren, los veo pronto, mientras tanto regalen su amor y sus reblog a la historia si os gusta. Os quiero ♥