consumirme

Entonces vienes, me matas y me haces resurgir con un beso.

Y entiendo que caer tiene que ver más con tu boca que con abismos.

Nunca una boca me había hecho caer tantas veces.

La tuya rompió todos mis esquemas estipulados, marcados con tinta indeleble, pero vienes tú y me borras hasta lo permanente. Hasta esos besos que me marcaron y esas heridas que no cicatrizaron.

Siento la necesidad latente y constante de llevar mi vida a cuestas,
adonde nadie mira, porque temo que soy de aquellos que quieren convertirse en sombra.

Huir de la luz, porque si algo soy, no es camino para seguir y encontrar restos de polvo de las estrellas que se dieron por vencidas ante un soñador que las dejó de mirar.

Dame vida antes de darme luz,
dame tus besos antes de darme tus palabras,
dame tu silencios antes de regalarme tus promesas vacías.

Quiero recordarte esta noche, porque me apetece hacerlo,
busco consumirme en el mismo fuego que yo empecé,
con trozos de desilusiones y con muchas decepciones.

Regálame por última vez una primera vez,
porque sólo tú sabes hacer que el tiempo tirite,
hagamos del amor algo de lo que jamás escribir,
de nuestra vida algo de lo que siempre recordar
y de nuestros días, una pequeña tregua:
ni tú me olvidas,
ni yo me voy.

Quizás estos sean los últimos versos
y tú seas el último amor.

Hablamos tanto de la lluvia que un trueno acabó atravesándome la garganta y tuve que escapar.
—Tu vida o tu corazón —me dijo alguien.—Quiero pasar mi vida en el suyo —le dije yo.
Pero eso no era posible.
Era tan imposible como un amor platónico cumplido,
como tú y yo cumplidas,
como tú,
Cómo pedirte que te quedaras después o vinieras antes,
Cómo mantenerte encendida al otro lado de la calle viéndote por la noche sin poder tocarte
y no consumirme en el esfuerzo de querer tu imposibilidad al lado de mi almohada,
Cómo negarte a ti y no negarme a mí en el intento,
Cómo olvidar tu pelo,
Cómo fingir que no estás detrás de cada palabra que me perturba,
Cómo pretender saber no echarte de menos y conseguirlo,
Cómo asentir creyendo que es cierto eso de que “Es el frío el que hace las ausencias más largas”,
cuando ahora, la única que existe es la tuya en medio de este incendio de cenizas.
Te acabas de ir  y tus ruidos ya se escuchan por las noches.
Era tan imposible.
—Tan imposible como pedirte que te quedaras conmigo—.
—  Fragmento, “Llovimos tanto que me ahogué” Elvira Sastre.
Quiero hablar un poco de ti…
De tu sonrisa, su curva… y es allí donde aún teniendo frenos decido acelerar más; de tus labios, aquellos que hablan en binario: besar y consumirme; de tus ojos, tan cósmicos, infinitos, tan mágicos y líricos, dile a Dios que me quedo con tu pestañeo antes que volverme ateo; de tus manos… y cuando se entrelazan con las mías, cómo si estuvieran hechas para mí, las mías para ti, de sus líneas que no consiguen leerse ni con lupa; de tu misterio aquel que es mi catarsis, mi delirio; de ti, mi amada, mi pilar potencia, mi universo hecho en versos que sólo conocen de verdad, de amarte por la eternidad.

Hablamos tanto de la lluvia
que un trueno acabó atravesándome la garganta
y tuve que escapar.
Tu vida o tu corazón, me dijo alguien,
quiero pasar mi vida en el suyo, le dije yo,
pero eso no era posible,
era tan imposible como un amor platónico cumplido,
como tú y yo cumplidas,
como tú,
como pedirte que te quedaras después
o vinieras antes,
como mantenerte encendida
al otro lado de la calle
viéndote por la noche sin poder tocarte
y no consumirme en el esfuerzo
de querer tu imposibilidad
al lado de mi almohada,
como negarte a ti
y no negarme a mí en el intento,
como olvidar tu pelo,
como fingir que no estás
detrás de cada palabra que me perturba,
como pretender saber
no echarte de menos
y conseguirlo,
como asentir
creyendo que es cierto
eso de que es el frío
el que hace las ausencias más largas
cuando ahora la única que existe es la tuya
en medio de este incendio de cenizas.

Te acabas de ir
y tus ruidos ya se escuchan por las noches.

Era tan imposible
-tan
imposible
como
pedirte
que
te
quedaras
conmigo-.

La tormenta me sorprendió contigo atrapada en la mirada,
lanzando botellas al mar llenas de besos
que nunca llegaban, que se extraviaban, que se equivocaban de puerto,
que se rompían intentando llegar a mi boca
y confundían mis barcos y me llenaban de cristales los labios
que, pegados a la ventana,
congelados,
solo esperaban verte aparecer.
Y entonces un día me dejé vencer,
olvidé dónde buscarte,
comencé a despegar
tus nudillos de mis pulmones,
me eché la sal de tu sudor perdido
en los ojos,
prohibí tu olor en mis domingos
y escribí todos los antónimos
de tu nombre en mis ventrículos,
si no te olvido a ti
no les olvidaré a ellos,
y al final lo único que quedó
fue un miedo tan inmenso como inconfesable
y un deseo,
solo quería marcharme de ahí y dejar de esperarnos,
irme lejos, pensando que lejos es donde no estás,
sin darme cuenta de que donde realmente estás es en mí,
y que no te irás hasta que yo lo decida.

Pero empezaba a tener frío
y tú no venías a curármelo,
así que tuve que pedirte sin decírtelo
que me volvieras a dejar en tierra y siguieras con tu vuelo,
pero antes quise hablarte del cielo que te rodea,
de que cuando hablas realmente creo
que los relojes carecen de sentido
si no es para pararlos y escucharte un rato más
-solo un ratito más, lo juro-,
que tuve todos los continentes en mis bolsillos
después de tu abrazo
porque cuando tú respiras
el mundo, a veces, se paraliza,
y otras, en cambio, se tambalea,
pero eso es algo que solo entendemos
los que hemos visto a la poesía perder las comillas,
que tu risa astilla las penas
y que aunque nos encontráramos en medio de una guerra
que por no querer luchar terminamos perdiendo,
encontré la paz en tus maullidos,
y fuiste algo así como volver a casa
por primera vez
después de perder mil batallas en la espalda.

Quise decirte que mi papel
siempre se redujo a contemplarte desde lejos
y volverte tinta,
que pudimos
y aunque no fuimos
siempre seremos
-ojalá entiendas eso-,
que nos hicimos el amor
una noche que llovimos
y por eso te llevaré conmigo
siempre.
Que ojalá la huida
hubiera sido de tu cama a la mía,
que ojalá la lucha
se hubiera reducido a morderte las caderas
y no a este cansancio
lleno de ojeras mudas,
que ojalá volviera a verte
cada invierno de mi vida
y vieras que contigo nunca tuve prisa
porque conocerte es viajar y besar
dulce y lento
un día de invierno
llenas de frío por fuera
y de amor por dentro.

Y que ojalá sonrías
y no te culpes
ni te castigues:
tú cambias vidas,
pero no destinos.

—  Llovimos tanto que me ahogué - Elvira Sastre
Tengo una relación complicada con mi soledad, es abierta de muchos modos. Permanece en una constante recaída, nos separamos, frecuentamos personas distintas y siempre volvemos a tocarnos.
Ella está loca por consumirme y yo la amo enfermamente. No podemos evitarlo, es nuestro destino.
—  Mirage Bonhomie
Tu recuerdo se desvanece de a poco, cada día que pasa todo ese amor que alguna vez llegue a sentir se va extinguiendo, es lo que tanto había deseado desde el día en que te fuiste, pero siendo sinceros no me siento bien ante ello, siento un poco de tristeza, lo se suena estúpido despues de todo lo que me hiciste pasar, pero el hecho de olvidar todo lo que ame, todo lo que me hizo sonreír durante mucho tiempo me genera un vació inmenso, y es que si no lo hago podría terminar por consumirme a mi, y ya no pienso volver a ponerte por delante de mi felicidad, así que te olvidare, y ya no habrá nada bueno que quede para recordar.

” Quiero a alguien que no tenga que perderme para extrañarme.
Quiero a alguien que no tenga miedo de conocerme, y mejor aún, que no huya al conocerme. Alguien que me ame a mí, y a mis defectos. Y a pesar de mis conflictos, aún decida quedarse a mi lado. Quiero a alguien que me escuche cuando necesito desahogar mis penas, que me de un abrazo que calme mis nostalgias. Alguien que llene cada vacío de mi vida y se quede en ella, y deje que ingrese en la suya.
Quiero a alguien con quien cometer locuras y sonreír de ello, sin importar la opinión ajena. Alguien con quien cometer errores y aprender, que a pesar de los obstáculos, juntos podemos crear una historia incomparable, feliz y sin un punto final.
Quiero a alguien que entienda que no soy perfecto, por ello, que acepte y comprenda mis errores. Que me ayude a corregir mis torpezas y también, se deje ayudar. Alguien que entienda que somos dos personas distintas con sentimientos propios, con sueños y muchas metas por cumplir, y me de un impulso para cumplir y lograr todo ese sueño.
Quiero a alguien que me digas pocas veces que me quiere y un sin fin de veces, que me ama. Alguien a quien mirar y descubrir lo importante que soy para el y consumirme en su mirada.
Quiero a alguien que no tenga que perderme para extrañarme. Que diga que me extraña. Que guarde mis mensajes y lo vuelva leer cuando me extrañe. Alguien que tenga miedo de perderme.
Quiero a alguien con quien no sentirme sola y sentir su presencia siempre. Sentir su amor. Alguien que tenga necesidad de mí, que quiera verme. Alguien con quien necesite hablar para tener mi día completo y, asimismo, tenga la necesidad de hablar conmigo antes de irse a dormir.
Quiero a alguien con quien soñar y recrear historias antes de dormir, sabiendo que soñará conmigo, que despertará pensando en mí. Alguien a quien escribir un mensaje al despertar y tener un mensaje suyo, cuando la noche se despida y los rayos del sol, dibujen la ciudad.
Quiero a alguien con quien sentarme una tarde a tomar un café y hablar sin aburrirnos. Alguien con quien compartir mis anécdotas, mi historia y decir una estupidez sin sentir que recibiré reproches.
Quiero a alguien con quien sentarme un atardecer, a orillas del mar y observar el horizonte, el desfile de las nubes escoltado por las aves que viajan con rumbo desconocido en aquella tarde donde el cielo es fuego. Y suspirar juntos. Y abrazarnos. Y besarnos viajando a otro mundo. Y decirnos lo mucho que nos amamos.
Quiero a alguien con quien compartir mi tiempo, no sólo su tiempo. Quiero quererlo y que me quiera. Quiero conocer sus defectos y aún así, amarlo.”

En un mundo paralelo, cuando me preguntan qué espero de la vida, respondo que una casa en las montañas. De tamaño promedio, fachada rústica, con chimenea y libros por doquier.

También respondo que espero habitarla con alguien. Bajar al mercadito, disfrutar del olor que expide el pan caliente y aprender a hacer el desayuno. Escuchar las historias que cuentan los abuelos. Trabajar duro pero sin consumirme. Escribir, pintar con acuarelas, hacer el amor a las seis de la tarde. Compartir las cervezas (y también el silencio mientras cada quien se dedica a lo suyo).

Vivir al compas de “ So Long, Marianne…. .Esa vieja canción de los años sesenta. Sin embargo, en esta realidad, cuando me preguntan qué espero de la vida, lo único que pienso es “yo solamente espero que no me la arrebaten"…


Estefania Mitre

Bueno, no lo entiendo… O si lo entiendo, no se. Esos dias con mis ganas de comerme el mundo y los otros con ganas de desaperecer y consumirme en la nada.


Sinceramente, creo que tengo baja autoestima, pero no lo se, esas noches de depresion y de llanto, esos pensamientos de morirme, de que no sirvo para nada, de que no tengo a nadie, de que no importo. Pero que hago con mi vida? Estoy haciendo lo correcto? Valgo menos que nada? Estarian todos mejor si no existiese? Como puedo desaperecer? Quiero morirme. Todas esas preguntas sin respuesta, o quizás no la encuentro, pero que hago? Que soy? Como me consideran?

—  Myself
Me Encanta (OneShot / JaiNico)

Ay no, no puedo creer que esté publicando esta wea…pero pico..
Este es un oneshot jainico que salió de la nada, hace tiempo no escribía porque me dio una especie de depresión de escritor y sentía que escribía así MUY mal (/-\)

Advertencias: no hay porno(? Perdón. Quizás tenga varias faltas ortográficas, no lo revisé porque me dio vergüenza leerlo de nuevo xd

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  Que puedo decir, siento que estoy siguiendo un juego de amor que no conduce a nada. O lleva siempre a lo mismo.
No soy una gran persona, de hecho soy muy complicado y dificil de entender, mucho más de satisfacer. Pero él lo hizo, sin esforzarse en nada lo hizo, abalanzándome a la ilusión de una felicidad absoluta, con solo mirarme, y dejarme con tantas dudas.
No soy sociable, no me agrada la gente y ya es costumbre rechazarla, alejarla con unas simples palabras aventadas al aire, frías como cubos de hielo. Soy exigente, no es trabajo fácil complacerme, los lives me ponen nervioso, soy buen amante pero inexperto en el amor, y aunque parezca frente a todo un “caliente e’ mierda” tengo tendencias cursis y visiones románticas a la antigua, claro, con quien se lo merezca. Frunció(? el ceño sin intención, me enfado bastante por lo que sea, soy amargado e intensionalmente irritante, pero me gustan las cosas dulces, el helado, tortas, “pies”, aunque no pueda comerlos muy seguido me fascinan todas esas cosas. Me gusta mi barba, y no porque “tal vez” se me vea bien, solo me gusta tenerla, me gustan los gatos, los perros no tanto, pero a mis perras las quiero. Me gusta el silencio, me relaja cuando se combina con esa brisa teñida de noche, con olor a tranquilidad, sin embargo odio estar solo, me irrita cuando ese silencio se vuelve excesivo, y al final del día necesito alguna que otra compañía.
Me gusta mi juana, mi nuevo escritorio, escuchar a la gente, grabar para el canal, me gusta hablar con los weones que tengo de amigos, me gusta…me gusta él. Me encanta.
Sé que decir nombres no es necesario, a todos se les vino a la mente la imagen de ese weon, ese morenazo culiao que me trae loco. Porque sin siquiera mencionarlo, al describirme siento que lo hago por él, todo es por él, y para mí él es todo. Lamentablemente, lo tengo aquí, en el pecho, está en mis palabras, en lo que soy, en lo que fuí y lo que será de mí. Porque aunque no lo quiera -y jamás lo quise así-, él derrumba las paredes que protegen mi corazón, una y otra y otra vez, con solo rozarme siento que me vuelvo de cristal, y al mismo tiempo es como si pudiera hacer cualquier cosa. Y es por él, por esos ojos de exquisito chocolate que me vuelvo un adolescente delirante de amor, y al contrario, me dan unas ganas de acorralarlo contra la pared y comérmelo a besos, hacer que me sienta, y ver otra vez ese color enrojecido nacer de sus mejillas.
Lo sé, estoy enfermo, estoy perdidamente enamorado, me cuesta dormir pensando en lo que sería besarlo, el como sería tocarlo, me carcomen las ansias de hacerlo gritar mi nombre a puro gemido, que los vecinos y esas viejas copuchentas sepan quien mierda soy yo. Y lo peor de todo, que tengo que fingir que no estoy enterado de que él ya sabe de todo esto hace tiempo, no, peor aun, tengo que fingir al igual que él, que no sé lo que siente por mí.
Por favor, además de ser mi “casi” posible amor, también es mi mejor amigo, lo conozco incluso más de lo que él se conoce, y puedo notar la diferencia cuando mira al Edgar, al Yelo o al Bestia, y cuando me mira a mí. Es adorable, al punto de admitir que me gusta su incapacidad de aparentar las emociones fuertes, me gusta ese brillo que se forma sobre sus pupilas, coqueteandome sutilmente y sin darse cuenta, conquistandome un poquito más cada vez que aparta apresurado la vista de mis ojos apenas haber tropezado con los suyos y cubre con su antebrazo sus mejillas que de solo mirarlas siento ese calor, tan tierno. Y esa manía de recostarse en mis piernas cuando no hay nadie más que nosotros dos, tocarse el labio inferior con el pulgar a la vez que me observa, fijamente, con una sincera lujuria, casi sin aparentar, y esperando que yo actúe, que la calentura me gane y me aproveché de él. Pero nunca hice nada, confieso que era divertido ver como al final se levantaba enojado y me puteaba “sin razón”, es que deberían verlo, morirían de amor con solo verlo, yo lo hago. Muero de amor por él.

Bueno, tal vez estoy exagerando un poco, solo un poco.

Ya siento que me va desgastando, me está cansando el corazón, la cabeza y los pulmones. Se acaban los suspiros mucho antes de terminar este juego sin sentido, y no es algo que quiera permitir. No sé en qué momento esto se volvió una competencia, no en que segundo acepté ir en contra de mi amigo, en donde pierde el primero que declare sus sentimientos. En fin, no todo es tan malo, de verdad me hace sentir orgulloso presenciar como rechaza rotundamente a alguna que otra chica, por mí, porque “ya le gusta alguien” y acaba con mirarme de soslayo, compartiendome con disimulo esa sonrisita traviesa de niño chico que tanto adoro. Y me encanta.
Y ahora lo veo y leo sus ojos, y me gritan que lo bese de una puta vez, y yo sigo enloqueciendo por querer devorarle la boca, ¿será tan malo frente a él?, ¿dejar que gane esta imaginaria y tonta competencia, y arriesgarme a que me destroce por dentro si es que quiere?, será…

-¿Jaime? ¿que pasa?-(inclina su cabeza y me observa atentamente, expectante)

-…creo que te odio-(le sonreí, tal y como lo hago cuando está cerca, así tan cerca)

Y al seguir mirándolo caigo de nuevo, en sus gestos adorables y esa sonrisa de dulces sabores, dedicada tan solo a mí. No me responde porque sabe en lo que estoy pensando y sé que él piensa lo mismo.
Desde el otro lado del sillón se acerca a mí, llevando a cuestas esa enorme pereza de día domingo por la tarde, dejando a un lado el control de la juana e ignorando en totalidad el juego que hace unos minutos lo tenía tan ensimismado, llegando a rastras se apegó a mí y se desplomó sobre mi pecho, en donde se resguardaba la inquieta sinfonía de mis latidos. Puta la wea.
Traté de ver sus lindas pupilas tras los parpados, y buscando el intenso color del café oscuro en sus ojos me topé con su tranquilidad desbordante, que emanaba al descansar en miz brazos, como un niño inocente, que no desconfía del mundo. Casi como si olvidara que soy un lobo hambriento de él, que lo puedo lastimar. Pero me conmueve su confianza en mis acciones, sabiendo incluso que soy impredecible.
Por acto reflejo -lo juro, mi cuerpo se movió por si solo- rocé su cintura con mis dedos, con suavidad para no sentir más de la cuenta, y lo abracé, irónicamente para atraerlo a mi cuerpo, y sentirlo más. Quisiera haber contado los minutos que transcurrieron durante ese acto de “sinceridad”, pero pico, a la mierda el tiempo y el mundo si está él aquí. Inevitablemente alguno de los dos tendría que deshacer el abrazo, y en eso hallé sus ojos, los hallé buscando los míos sin titubeo, y lo encontré pensando en algo que no acabo de comprender porque por unos segundos la mirada del Nico no fue transparente para mí.

-Jaime weon-(exclamó en un hilo de voz)

-¿que?

-…dame un beso-(sin dejar de mirarme un solo momento. Y de la más clara impresión que tuve apareció en mi boca una sonrisa)

-¿y por qué lo haría?

-¿y por qué no?

Casi sin ninguna expresión, salvo el radiante centelleo sobre su mirar, que me decía a base de insinuaciones que en su interior aunque no pareciera ocurrir nada, estaba pasando de todo.
Entonces me aferré aun más, con mi brazo izquierdo rodeando su cintura posesivamente y mi mano derecho descansando en sus muslos, su respiración agitada y la mía en medio de nuestros labios, me prepara mentalmente para rendirme a su locura.

Nuesto primer beso.

Tan dulce…tan rico como él, y me encantan las cosas dulces. La caricia que me da su boca es desesperado y adoro que sea así, era cuidadoso y tambien lleno de temor, ah…como no amarlo, como no consumirme por su querer, por su atención. Que hacer para no sentirme tan atrapado y enamorado.
Nos alejamos, y creo que odio tener que respirar, e inalar ese vacío que se forma entre su boca y la mía otra vez. Y mucho más que eso.

-te amo…-(nacen de mi estómago las palabras como mariposas, dejan la sensación de cosquilleo en mi garganta y no logro detenerlas, no logré predecirlas)

-(sonrió fascinado, y seguro que algo exitado a la situación)-entonces gané-(si, se ganó un merecido golpe en la cabeza y mi cara de incredulidad)

-¿quién mierda fué el que me pidió un beso?

-¿me das otro?-(sus ojos brillaron entusiasmados, mientras yo me serenaba por dentro, tratando de calmar ese oceano de emociones que me hacía experimentar)- oye Jaime…

-ah…ah?-(sacudí mi cabeza para traerme al mundo real, cresta, ¿en serio me quedé embobado viendolo?)-¿que?

-tambien creo que te odio-(la sangre golpeaba furiosamente sus mejillas, más que antes, y lo repito nuevamente. Me encanta)

Creo que tengo razones de sobra para sentirme satisfecho, y para estar feliz. Porque sin necesidad de decir lo literal, sin siquiera palabras puedo saber todo lo que piensa en un segundo, porque él igualmente me conoce más que lo que yo sé de mí. Porque nadie sabe más que nosotros que esto pasó sin siquiera haberse discutido. Porque vivimos el desenlace sin tener que actuar el principio, ni el desarrollo de esta historia, porque no era imprescindible. Es porque es él, y porque soy yo, y mucho más que eso, necesariamente había que decirlo. Por todo eso y por mucho más…

Él me encanta.

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Ojala les guste…algo(? Eso .-. ♥♥♥ puro amor para ustedes ctm!

~Ania Fuerans~

Porque no te recuperas y listo.

Yo me pregunto todos los dias, pero eh aprendido de que las personas siempre ocultamos algo o simplemente los descargamos haciendo algunas cosas. Todos tenemos problemas y si todo fuera como mi bulimia la vida seria muy facil, te llenas de problemas y luego en cinco munutos se solucionan y ya no hay mas problemas , eso pasa con mi bulimia lo como todo y luego ya no esta mas en mi cuerpo. Odio andar difumando y mucho mas dando el ejemplo, porque claramente no lo soy. Ya hace cuatro años que en un mes como agosto decidi tomar la peor decicion de mi vida, la de vomitar porque estaba desesperada tenia 102 kilos y no pensaba que esa prueba iba a consumirme a lo que soy hoy una adolescente con problemas alimenticios. Perdon por no estar publicando pero mi vida no es mas de lo mismo tengo dias malos como buenos,los adoro a todos un beso. Micaela