conductista

A la musa de mi estupidez

No toques eso, es un quilombo, es mi vida y viceversa.

histérica, caprichosa, siniestra y conductista, me vuelvo tu espejo maldito

Y maldigo la hora de tu arribo, como te mezclaste con mis vicios sucios y te has encargado de ellos, de la peor manera, consumiéndolos por completo y todos juntos en ti, son un mal andar, un buen vivir y a veces soy estúpido obsecuente pero me revelo.

No me gusta tu ideal de posesión, aunque mataría por poseer tu cuerpo desnudo, que me sea cena y desayuno entre canciones que se nos tatúa el infinito desacuerdo de besarnos en la rabia absurda, no puedo vivir sin ti y si lo habré dicho tanto, del alcohol, del cigarro, del blues, los antros, los pubs y las mujeres pero uno no vive sin romperse la cabeza alguna vez, sin problemas y sin estrés, tu altura, tus piernas, tus pechos y tu boca.

Cambio mis noches con su voz y extinguió así, mi bostezo