comunismo-libertario

“Il comunismo libertario verso il quale ci stavamo muovendo noi supponeva la libertà dell'individuo, l'eguaglianza, l'autodeterminazione, la libera iniziativa, la creatività e l'abbondanza per tutti.
Abbiamo avuto l'occasione di gettare le basi di una società fondata su principi anarchici, ma quelli che ci siamo trovati di fronte non ce ne hanno lasciato né il tempo né lo spazio. Loro hanno trasformato la lotta delle idee in un combattimento fra gli uomini.”
Nestor Machno

El crimen es el resultado directo de las condiciones económicas, de la desigualdad social, de injusticia y males que tienen su paternidad en el gobierno y el monopolio. El gobierno y la ley solo pueden castigar al criminal. Nunca curan ni previenen al crimen. La única cura verdadera del crimen es abolir sus causas, y esto nunca puede hacerlo el gobierno porque está en su puesto para conservar esas mismas causas. Solo puede terminarse con el crimen eliminando las condiciones que lo crean. Y el gobierno no puede hacer esto.

Alexander Berkman, El ABC de comunismo libertario. 

El Comunismo Libertario como alternativa de construcción de una nueva sociedad

“La Idea de una sociedad sin Estado provocará tantas objeciones como la economía política de una sociedad sin capital privado. Hemos sido criados con prejuicios acerca de las funcionces providenciales del Estado. Y nuestra educación, desde las tradiciones romanas hasta el código de Bizancio, y las ciencias profesadas en la Universidad,  nos acostumbró a creer en el Gobierno y en las Virtudes del Estado-Providencia”

Piotr Kropotkin

El pueblo chileno está despertando. Se ha hecho patente a través de la protesta social el sentir popular que rechaza fehacientemente el modelo actual, impuesto por la dictadura militar. Pero la problemática local no se distancia mucho de la crisis mundial y de los movimientos que han comenzado a surgir en los últimos años al rededor del orbe que claman por igualdad, por verdadera justicia y verdadera libertad. Libertad escondida en un concepto de democracia muy distante al que promueve la participación en las tomas de desición, y en un sistema político y económico que ha demostrado ser incapaz de resolver las demandas sociales. Esto queda absolutamente demostrado por la denominada “crisis del euro”,  comparable sólo con el famoso “Jueves Negro” (siendo generoso), donde los paises mal llamados del “primer mundo” sucumben ante las fallas sistemáticas de una economía que ha alcanzado niveles desastrozos, y de un sistema político incapacitado de darles solución. Y tal como era esperable, los movimientos populares se hicieron sentir, no por mero capricho ni por tendencias políticas determinadas, sino por exigir legítimamente el bienestar social y las reivindicaciones locales históricas, que no se escapan del contexto mundial. Hemos sido testigos como en Grecia y en España, las manifestaciones tienden a superar la institucionalidad, donde ya no se pide al gobierno, sino que se exige y se emplaza; al fin los integrantes de esas sociedades dan cuenta que el Poder reside en ellos, se empoderan de él mostrando su descontento, develando sus errores, organizando y construyendo un nuevo modelo social, proponiendo y ya no reaccionando ante medidas injustas o vejatorias. Pues, en las actuales condiciones que nos obliga el sistema, no es sino a través de estas instancias que se visulumbra esta tendencia revolucionaria, que no dista mucho de nuestro contexto actual, y de las experiencias pasadas que han vivido otros paises de la región.

La tergiversación tanto de las cuestiones valóricas como prácticas en la sociedad actual han generado un clima hostil que trasciende toda interpretación de la institucionalidad, de gobernabilidad (que se alejan de lo humano, de la humanidad, y se concentran en lo que es considerado un una herramienta del hombre: el estado, el mercado, los medios de comunicación)y, por ende, de la vida en sociedad y su implicancia en el funcinamiento de la misma. Y es que finalmente todo indice de vanagloria y congratulación sobre los avances del hombre en todos sus niveles del conocimiento, de la ciencia, de las artes y de las humanidades, comienza a desaparecer lentamente; ya no es suficiente seguir viviendo en las condiciones que se plantean desde el Estado, institución human máxima por antonomasia, ni estar a merced de la economía como factor clave de la estabilidad de un país, obligando al hombre a funcionar mecánicamente al servicio de aquellos. Es decir, se ha subyugado lo humano a la funcionalidad de un modelo de vida impuesto por quienes nos han gobernado por décadas, incluso por siglos.Pero, ¿Cuál es la solución correcta? ¿Dónde podremos encontrar la respuesta que venga a dar solución a este mal, canceroso y arraigado fuertemente, y que pueda contribuir al verdadero cambio, a la verdadera revolución social, en pos de la liberación del hombre de la esclavitud del sistema actual?

Desde el mundo Libertario, con ciertos matices en lo pragmático, programático y formal, existe certeza en la propuesta y en la respuesta a la interrogante planteada:  La importancia de construir un movimiento social cuyo objetivo sea reivindicar las posturas históricas que emanan de los sectores populares, de los desprotegidos, de la masa dominada, de las clases oprimidas, radica en la necesidad que suscita romper con el status quo, con los paradigmas del sistema político, económico e ideológico imperante cuyas características no son desconocidas: la inequidad en la distribución de los bienes, la transacción indiscriminada de los valores monetarios en beneficio de una parte minoritaria de la población, la obligación sistemática al uso de estos valores por toda la población, y por ende de un sentido moral  determinado por quienes obligan a hacerlo, es decir,  por quienes nos gobiernan (ergo, nos dominan), y un gran etc. Siguiendo esta linea, aceptamos la lógica de clases (más bien de la “lucha de clases”) dando un paso importante no sólo en cómo funciona el sistema económico, sino también el sistema laboral, educacional, de salud, de vivienda, etc. Entendemos que el sistema actual no puede tener otra motivación que no sea un afán imperialista, que se ha establecido en occidente utilizando sus grandes armas: el mercado, el estado y la religión. Toda esta “declaración de principios” es la base para  plantear nuestra máxima: aportar a la construcción de Poder Popular, proyectando la superiación a la sociedad de clases, a través de la organización del pueblo en su integridad (trabajadores, estudiantes, pobladores), buscando la autogestión social de la riqueza y el autogobierno popular. Un cambio drástico, una revolución, que saque a flote axiológicamente al hombre, que genere la vuelta de la humanicidad a la sociedad, la vuelta de la verdadera igualdad, que elimina la lógica del “dinero-trabajo” (cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad),  que entierra todo fantasma de opresión e injusticia, construyendo una nueva sociedad de manera colectiva e inclusiva.

 Jozelo Chajtur

Concejero FECh Fac. Filosofía y Humanidades

Militante del Frente de Estudiantes Libertarios

Universidad de Chile

Supón que una cañería de tu casa revienta. Tú pones un cubo bajo la rotura a fin de recoger el agua que se escapa. Puedes continuar poniendo cubos, pero mientras no arregles la cañería rota, el agua continuará derramándose por mucho que la maldigas.
Los cubos son nuestras prisiones abarrotadas. Promulga cuantas leyes quieras, castiga a los criminales cuanto puedas, pero la fuga continuará hasta que repares la cañería social rota.

Alexander Berkman, El ABC del comunismo libertario.

“Para Ernesto Miranda la bandera chilena era un elemento asentado en las masas populares que genera un alto grado de identidad y cercanía con los espacios de base organizados o no, por lo que es necesario subvertir su simbología reemplazando el azul por el negro libertario y cambiarle el sentido de manera casi automática. Un segundo elemento es que el azul tiene una explicación simbólica con directa ligazón con las clases burguesas y sus aspiraciones monopólicas y capitalistas, es por ello que en un sentido estricto la bandera que pintamos no es la de Chile. (…) Con la bandera de Miranda queremos representar al Pueblo de Chile, el proletariado y el conjunto de clases y fracciones de clases que adhieren a su proyecto histórico de emancipación, así como reflejamos con el Kultrún al hermano pueblo mapuche. No hacemos eco de principismos o de razones más ligadas a la contracultura que terminan por hipotecar las posibilidades de construcción en base a prejuicios.”

Dejaron de describir al gobierno como un mal, dejaron de explicar a los obreros cuál es la verdadera naturaleza de aquél como agente de esclavitud. Además, empezaron a aseverar que ellos, los socialistas, eran los servidores más leales del “Estado” y sus mejores defensores Afirmaron que, lejos de contestar la ley y el orden, eran sus mejores amigos, que se trataba de los únicos que creían sinceramente en el gobierno, en el buen enendido de que éste había de ser socialista […].

De esta manera, lejos de debilitar la falsa y esclavizadora fe en la ley y en el gobierno, de debilitarla para que las instituciones corresponientes puedan ser abolidas en su condición de medios opresivos, los socialistas ponen hoy todo su empeño en fortalecer la fe de las gentes en la eficacia de la autoridad y del gobierno. De resultas, los integrantes de los partidos socialistas de todo el mundo creen hoy firmemente en el Estado. 

Alexander Berkman (1870-1936)