como tanto

En esta galaxia yo sé, que siempre he sido un satélite más, orbitando alrededor de ti que, como planeta, jamás me considerarías de la manera en que yo lo hago. Y no sé en qué punto me perdí tanto, como para asimilar ésta realidad tan mediocre…No sé en qué punto dejé de orbitar por naturaleza, para hacerlo por amor.

Me enamoré.
Me enamoré de ella.
Me enamoré de sus berrinches de niña pequeña.
De su orgullo, el cual se traga muchas veces porque su amor por mí es más fuerte.
De sus tormentas y huracanes.
De sus demonios, cicatrices y heridas que aún sangran.
Me enamoré de cómo era en su pasado y de cómo es ahora.
De su fuerza y coraje.
De cómo se levanta tras cada caída.
Me enamoré de su humor y sus chistes malos, que aunque cueste creerlo son peores que los míos.
De sus locuras, sus bailes y de cómo canta.
Me enamoré de sus hoyuelos, los de encima de los labios y los del final de la espalda.
De su hermosa sonrisa.
De sus ojos. De como me transmiten tanto amor solo con la mirada.
Me enamoré de sus manías, vicios y hábitos.
De cómo se toca el pelo para estar “más guapa” frente a mí; sin darse cuenta de que esté de la manera que esté, siempre es hermosa.
De lo nerviosa que se pone cada vez que la miro fijamente a los ojos. Y de cómo sonríe casi sin poder evitarlo.
Me enamoré de su voz.
Del sonido de su risa.
Y de la voz de niña que pone cuando quiere algo.
Me enamoré de su cariño y dulzura.
De la manera especial en la que me trata, apoya y respeta.
De su ternura acompañada por la perversión.
Me enamoré de su forma de ahuyentar mis miedos e inseguridades.
De cómo me hace sentir que puedo contar con ella en todo momento.
De su manera de estar conmigo sin necesidad de tenerla al lado.
Me enamoré de sus sueños y metas en la vida.
De sus esperanzas.
De su manera de ver las cosas y a las personas.
Me enamoré.
Me enamoré de ella.
—  Puzzle – Recovecos de mi alma
7mil millones de corazones…
Y ella vio el tuyo…
Si vas a rechazar su amor,
que sea un ‘no’ decente…
Hazle sentir que no es ella,
sino las situaciones de la vida…
Que ella es buena y
no existe nada deficiente
sino deficiencia de tiempo
o de ideas, o de creencias
o de planes o de sueños…
Pero ella es especial y perfecta,
pese a que no es lo que necesitas,
y ella no te necesita a ti,
porque seguirá sin ti,
y todo va a estar bien…
Si se va a romper su corazón,
que sea de una manera prudente…
Va a sufrir lo que se debe,
pero encontrará a alguien,
ese ser que necesite
a alguien como ella…
—  Clara Ajc
Siento demasiadas cosas por ti y perdón si aveces actuó como si no me importara solo estoy asustado porque nunca me he sentido así por alguien.Pero déjame decirte algo, mis sentimientos por ti son muy fuertes como para dejarte ir.
Querido tú:
La cosa es ésta.
¿Te importará el dejar de hablarme? ¿recordarás con cariño los momentos que vivimos? ¿desearás haber hecho algo distinto? ¿te sentirás solo al ver que ya no estoy para ti?
Dime, ¿te importará?
—  Blue. (No le importó antes, no le importará ahora)
Te prometo que te quería de verdad, incluso demasiado. .
Y ese fue el error, cuando quieres tanto es como estar borracho; que no piensas con claridad, no te das cuenta de que estás haciendo el ridículo. Pero…al final llega la resaca.
—  Mundos Divididos
Llámame si tienes ganas de reír
o llorar.
Llámame.
Da igual si es de noche
o ya entrada la madrugada.
Llámame si estás bien
o sólo callas.
Llámame.
Dejaré todo lo que haga.
Llámame.
Estaré en tu portal esperándote.
Llámame si suena tu canción preferida
de Pereza o se te cae la vida o el vaso. Llámame y bailemos.
Llámame.
El abrazo lo pongo yo.
—  Defreds

Te quiero.
Te juro que lo hago, que se me iluminan los ojos al verte, que esta estúpida distancia me está matando, cariño, tanto como las hojas en otoño. Podría decirte que lo bonito del amor no es el desinterés, ni las canciones ni los cursis poemas para dedicar, lo bonito del amor eres tú, siempre serás tú y todo lo bello que me haces sentir, como si pudiera volar, armarme de todos mis miedos y amarlos, porque eso me enseñaste sin querer hacerlo. A ser tan fuerte que cuando me diera la vuelta no echara un vistazo para atrás, que pisara firme y sin arrepentimientos, tan valiente me hiciste que ahora ni mensajes nos mandamos, aunque quisiera creer que al final del camino las estaciones nos llevan al mismo sitio donde amamos la vida: en tu cama.
Por si te llegas a preguntar en las mañanas cuando hace frío y las ganas estorban, te quiero de una manera desmesurada que no me cabe en las manos y a veces tengo que ir pidiendo prestadas ilusiones para dejarlas por donde paso; eres como el eclipse de sol más grande que la humanidad haya visto, me cegaste de cariño y ahora no puedo quitármelo por más que revoloteen las mariposas a un lado.
Te quiero como sacrificio y como hecatombe, te volviste mi religión y ahora no quiero profesar ningún otro dogma que me quiera coser las heridas por si un día nos vemos en la calle no queriendo encontrarnos. Te dejo por aquí mis palabras, para cuando mi voz te falte y nada te arrulle, para cuando la lluvia te moje y nadie te calme, para cuando las canciones fallen y nadie te cante, para cuando las golondrinas emigren y nadie te abrace, para cuando extrañes mi abrazo y nadie te cure, para cuando llores una lágrima y nadie la recoja.


Te quiero siempre, amor.

—  Paulina Mora