como muertos

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LA MÁQUINA DE LA NOSTALGIA O EL TRAPECISTA DEL SILENCIO

ANTOLOGÍA I (1998 - 2007)

PRÓLOGO
Quien se atreva a entrar en estas páginas está abriendo una puerta hacia lo insólito, hacia un mundo de figuras extraordinarias, un sueño plasmado en papel, un suspiro retenido en un vaso de cristal, un pájaro posado en tus manos, una mujer mirando desde la ventana al mundo, un niño que entra a un laberinto: el corazón. Un hombre que abre la cremallera de la mujer para meterse en su alma, un tragafuegos que dibuja formas en el aire, un poeta que pasa por ser un transeúnte, una pintura que sale del cuadro para abrazar a su creador, un carcelero que encierra penas, un trovador que canta verdades, un barrendero que limpia los asesinatos, dos extraños que se cruzan por la calle, un espejo que dibuja otra realidad, una puerta invisible, un abismo sin fondo, una carta sin destinatario, una casa de arena, una isla que se abre frente a ti.

Este libro, esta antología, es una declamación a la vida y una exaltación a la mujer, es un encuentro con uno mismo y con el mural que llevo dentro. Puede ser leído como una celebración a la existencia y como un pasadizo para hablar con los muertos. Como una invocación al amor y esa cuerda floja que atravesamos, hasta llegar al otro, sin morir en el intento. Es un ramillete de nostalgias y memorias, como una pasarela de fotografías y viajes en el tiempo. Es un puente hacia el imaginario personal; una excavación hacia el misterio, un diálogo insólito, un encuentro con todos mis yos, cuando abres este libro, me haces eterno, vivo en ti. (Fragmento)

Joseph Kapone

Cierto día iba en el transporte público, como siempre, aburrido, adormilado, con pereza de la vida, pero una mujer que se me sentó al lado, y me dijo muy amablemente “buenos días” lo que me sacudió y estremeció, haciendo responderle “buenos días” con una sonrisa en mi cara. Ese pequeño saludo cambió todo en mi día, pues día a día siempre vamos como muertos de aquí para allá, pero fue ese pequeño gesto de calidad, que me despertó y me hizo sentir mucho mejor. La gente amable cambia vidas, momentos, personas. Semos amables.

-El diario de Alejandro.

Te amé, te amé con todo lo que pude en aquel pequeñísimo instante, use el corazón.

Me conociste siendo inocente y enamorada de la poesía de Benedetti, conociste mis desordenes un domingo por la mañana mientras te miraba desayunar.

¿Qué sucedió, puedes recordarlo?
Yo ya no, casi nunca puedo.

Te sepulté como a un muerto y dejé que pasaran escasos meses como si fueran años arrolladores, la escasez de tiempo y sensatez me hicieron desaparecer.

Adopté como vicios el mandarte mensajes, desesperados, intensos, implorando un segundo de tu tiempo.

¡Qué enferma que estaba yo!

Rogando que me dejaras amarte cuando era lo último que hubieses pedido, siempre encontrando algún pretexto para decirme adiós, me encontraste mil defectos y yo te di la razón en otro puñado de tantos.

El amor y el odio son la misma cosa, pero nada de lo que tú tenías era para mí, sólo la indiferencia.

Tienes razón, ¿qué podía darte yo? No he viajado a más de un solo país, creo que el amor es lo que mueve al mundo y que me encantaría encontrar la cura para la perversidad de la masa entera.

¿Qué podía darte yo? Conmigo solo te esperaban noches de batallas con discusiones profundas en donde el conocimiento no sirve más que para llenar el silencio.

¿De qué podía hablarte yo? ¿de palabras? ¿de cosas que sólo te hacían perder el tiempo?

Nunca entendí como según tú pude herirte tanto, no comprendo cómo, sería muy interesante que me lo explicaras, pero tú, tú sí que me hiciste un embrollo.

Tanto era mi enojo la última vez que supe de ti, quemé tus cartas, una a una, estaba dolida y el pecho me quemaba, lloré hasta que me fue imposible y el peso de la deshidratación me hizo caer.

Jamás lograste capturar mi esencia, me querías por la rara idea que te formaste de mí, amaste cada una de las posibilidades que te ofrecía, pero nunca hubiera sido suficiente para ti porque no sabes lo que quieres, pero a mí no me querías y ambos lo supimos desde el primer momento.

Nuestro primer beso… fue dudoso, fue.

Pero sin duda hay algo que siempre voy a agradecerte, eres inspiración para muchas de estas líneas, representas y no sólo para mí, la frustración de muchos amorosos mal correspondidos y que han perdido la fe en eso del querer.

Sabes que mi humor siempre fue distinto al tuyo, que puedo ver las cosas como lo que son y que sé leer personas. Tú jamás ibas a pelear por mí.

En este punto, ninguno de los dos sabe quien o qué está haciendo el otro…
«Te dejo con tus gentes…» y así como dice el poema, así como amaba citar autores.

Sin duda eres, fuiste algo, no sé qué pero siempre te sentía en el pecho, juzgando, matándome con tus sutiles visiones de mi persona, escribiéndome como tu mujer ideal pero que resultó ser lo que menos esperabas.

Creo que ninguno de los dos se esperaba esto, qué bien que estés lejos, después de estas letras me siento libre de ti, pero la memoria siempre queda y es mejor quedarnos ahí, ojalá como algo que no cause penas ni vergüenza.

Tenía que decirte, tenía que escribirlo, para ponerle fin.

—  Hay que hacernos los locos, Turista A
Entre avioncitos de papeles y corceles sin jinete va el introvertido joven que hoy ya tiene 17. Sólo otro juguete roto que la sociedad no observa. Todos quieren ver tan lejos que no ven lo que está cerca. El mundo le cerró la puertas y sólo le dio un cuerpo para ahogar sus penas y vagar en pena como un muerto. Y va sufriendo entre criaturas bobas capaces de lanzarse ante un Audi para morir a la moda.
—  El joven fantasma, Los aldeanos (Poesía y Corazón, 2004)
Era de esas chicas que estaba por completo desilusionada de los hombres, tanto así que no quería en lo absoluto enamorarme en la vida. Me autodenominaba antiamor y no quería tener novios ni nada por el estilo. Me causaba náuseas los estados romanticos de los demás y me reía a sus espaldas, diciendo que era una completa mentira.Pasaba el tiempo y yo estaba sola y estaba bien, me sentía bien con mi vida, creía que era feliz y no me faltaba nada …nada hasta que te ví a ti y descubrí que tenías todo lo que nunca creí que podía encontrar en un chico. Eras esa persona que nunca imagine que existía en este mundo, tan maravilloso, tan puro de espíritu y no tenía ni la menor idea que hacer en ese caso. Todo lo que creía, todos mis ideales, todo se fue por la borda en el momento en que te empecé a conocer, era como que el universo me hiciera tragarme todas mis palabras y me tuviera a sus pies rogándole que me amaras. Y cuando por fin sucedió, que te enamoraras de mi, no tuve otra que cambiar mi forma de pensar y entregarme por completo al amor, a ojos cerrados, sin importar que en cualquier momento me puedo quemar y terminar con un inmenso dolor, porque antes no era vida, porque la vida no es vida si no hay amor en ella, porque el amor es la que le da sentido a todo y hace que todo sea real y maravilloso y no importa si la persona que amas se va, tuviste esa experiencia que te llenó el alma como nunca antes y te hizo jodidamente feliz lo que haya durado y eso amor mío, eso no tiene precio. Y hoy te digo que te arriesgues todo por quién mueva todas tus hormonas y te la juegues al cien por ciento porque si no lo haces, es como si estuvieras muerto en vida y la sangre no corriera por tus venas..Enamorate y vive, vive por amor, el amor es vida, la vida es amor y nada mas importa…
—  A.

Que te rompa él corazón alguien que estimas es la peor sensación del mundo, es como estar muerto en vida. Con algo muy profundo dentro del pecho, llamado soledad.
La primera vez que fume un porro tenia 16 años, y fue casi al par de que me rompieran él corazón. Lo irónico de esta vida es que ambas cosas las causo mi Corderito. Fumo, por que me siento mejor cuando lo hago, es como probar un buen vino cuando estas tomando mezcal. Lo hice por nervios y estres que el me causaba. No me ayuda a sobrellevarlo pero me ayuda a calmarme y es mi única salida.
Él día en que me rompió él corazón fue él día del cumpleaños de mi mejor amiga. Y fue cuando entendí esa frase que decía que podíamos odiar incluso mas a las personas que amábamos. Él hizo que lo detestara. Y al día siguiente me fume otro porro y me senté en mi cama a llorar.
Que irónica era la vida. La persona que me había dicho que no debía llorar por nadie me había lastimado intencionalmente, con alevosía y ventaja.

Fragmento de mi diario electrónico sobre el por que de mi corazón roto

Como si al cielo le importara.

Cómo me vas a decir hoy que te sientes?
Vas a seguir saliendo en todas las putas fotos mostrando los dientes?
Sigues saliendo a la calle con los mismos vans “blancos” que están lejos de intactos?
Vas a seguir eludiendo que muchas palabras perdieron su encanto?

Y es que, entiendo el romanticismo que encuentra la gente en la inestabilidad.
Porque nada nunca es sagrado si no atemoriza de fragilidad.
Porque te encanta, igual que a mí, ahogarte en la tortura inventada.
Que si la crisis de los veinte, que si la carrera abandonada.

Porque, para qué chingados tenemos garganta, si no para pintarla de rojo?Pintarla de rojo gritándole al cielo todos mis enojos

Como si al cielo le importara.
Como si todas las veces que te has engañado, sangraran.
Como si cada que fueras a cavar una tumba, olvidaras la pala.
Como si alguna vez pudieras tocar y cantar en las mismas escalas.

Y es que los sueños para eso son, pendejos. Para dejar de soñarlos.
Como los arrepentimientos están hechos para soltarlos.
Entiendo, no comparto y la verdad me puede importar menos si mañana ya no me levanto.
Porque puedes escribir todo el quijote e igual te mueres siendo “El Manco de Lepanto”.

Porque puedes escribir reescribir, dejar de escribir y volver a escribir.
Y es igual, no es como si las puertas que tú te cerraste se fueran a abrir.

Y tú qué creíste? Que te ibas a ir en blanco?
Que me iba a culpar del hundimiento del barco?

Ándale, ve y diles a todos que me quieres muerto. Como si no fuera conmigo con quien más viva te sientes.
Júrate a ti misma que no va a ser mi cara la que veas cuando cierres los ojos y estés caliente.

Y la culpa la sigo viendo algunas veces en espejos.
Y las manos aún me tiemblan del mismo temperamento.
Pero ya no pasa tan seguido que le grito al viento
que por qué las cosas más grandes les pasan a los pendejos.

Al final del día, todo esto… A mí que chingados?
Prefiero la critica honesta que los falsos halagos.
Y a eso vine a esta ciudad, a causar todos los pinches estragos.
A explicarles que no es a dónde vamos. Es en dónde chingados estamos.

Si estás tan lejos que se te olvidó de donde venías, no tardas en regresar.
No siempre es que no lo merezcas, es que necesitas la soledad
Porque con todo el piso que hay en el mundo sigue habiendo pendejos que lo pierden.
Si nunca aprendiste a nadar, cómo esperas aguantar las corrientes?

Llúeveme en la cara todas las ganas que tienes de quemar al mundo.
Apúntame en la cuenta tus platos rotos y déjame moribundo.
Grítale al cielo que termina el juego y que extiendes las alas.
Como si el cielo escuchara. Como si al cielo le importara.