como los amaba

Por si algún día lo llegas a leer y te sientes con la necesidad de extrañarme, por si los brazos con los que estás no te saben amar y las caricias no son las mismas que anhelabas sentir, y si extrañas mis besos y mi manera tan íronica de amarte, y si tienes un momento para pensarme, si aún extrañas mis pensamientos, mis palabras, mi aliento, si extrañas nuestras vidas en una y nuestras vidas en un beso, si te sientes sola y en tú soledad me extrañas, si al verte piensas en mi y mis ojos llenos de vida estando solo contigo, si alguien pregunta por mi y sonríes, y si te sientes con la falta de mi amor, y si estando con alguien piensas en mi, y si te acaricias pensandome a mi, y si el último beso que te di lo recuerdas con tanta rabia y con tantas ganas de que fuera los que le das a alguien, extrañame, piensame y besame, buscame y si no respondo, no es por falta de amor, es por qué si respondiera sería lo mismo, extrañarte estando contigo, y aferrarme a ti, a mi, a las dos con nuestros recuerdos mutuos, recuerdos en común, recuerdos de una vida juntos y anhelos de un amor eterno, tan eterno como el planeta que a mil años luz dijiste que me amabas, tan eterno como los besos que tanto amaba, tan eterno como esas noches pensandonos, esas tantas noches precisamente amandonos, un pensamiento y una ilusión, así como el tan esperado beso al volver a ti; y ese sentir al besarte y tú corazón latiente y mi corazón sintiéndote, y cuando uno ama no engaña, y cuando uno siente no miente, y si mi amor no fue suficiente, dime ¿que esperabas?
En este cuento, el príncipe dejo a Cenicienta bailando sola, sin zapatos y caminando por los clavos. Pero como ella aun lo amaba solo le quedaba sonreír hasta que el dolor desapareciera, escuchando como las campanas retumbaban marcando las 12
—  Creat Soul 2017
Y así es como todo cambia, ahora ya no estoy aferrada a ese amor no correspondido, he tenido a varios chicos que en realidad si han tenido el interés que tu no tuviste en mi, chicos que me hacen sentir bien con lo que me dicen o hacen por mi, lindos, altos y hasta románticos.
Me han llegado a gustar, si, gustar, pero no sé por qué, quizá sea así toda la vida, pero de todos me aburro, a ninguno le aguanto todo, ninguno me emociona, ninguno me hace sentir acompañada cuando estoy sola, ninguno me hace sentir todo lo que me hacías sentir tu, a ninguno lo amo como te amaba a ti, lo que sentía por ti era algo tan especial, pero tú no lo valoraste.
—  Mis pensamientos.
Como muchos de ustedes yo también tuve un amor a distancia y quiero compartirles un poco de lo que me paso.
Todo comenzó aquella tarde de Junio de 2011, yo tenía muchísimo contacto con personas de otros países y ciudades. En aquella tarde jamás imagine que pasaría lo siguiente.. Yo estaba en Facebook como siempre tenía muchas solicitudes de amistad, yo no solía aceptar a nadie, solo tenía a las personas que yo agregaba, pero ese día yo estaba con una amiga y ella me dijo que viéramos las solicitudes, yo acepte y empezamos a ver y eran personas de otros países de hecho hablamos el mismo idioma. Había un chico me llamo mucho la atención por que era un chico de piel clara de ojos obscuros y de cabello claro y largo, era como un chico imitando a Justin Bieber (en ese tiempo todos amábamos a Justin Bieber) lo acepte y de inmediato mantuve conversación con el, me caía muy bien de hecho hablábamos por horas todos los días, pasaron los días y yo vi que tenía un amigo de nombre extraño, veía que le escribía demasiado.. Yo.. Yo lo agregue, pasaron las horas y me acepto y comenzamos a hablar, desde ese momento sentí algo en mi corazón fue como un flechazo a distancia ya que él vivía en otra parte. El y yo siempre hablábamos, diariamente después fue aumentando, eran horas hasta desveladas, yo sentía cada vez algo muy fuerte por el, yo aun sin conocerlo lo amaba demasiado, aun siendo amigos llegue a tener problemas con otras chicas por el, y la verdad es que no me importaba por que yo lo quería. Termino el año y empezó 2012 a principios de ese año tuvimos nuestra primera llamada telefónica, sin duda alguna fue elegir día de mi vida por que por fin pude escuchar su voz.. Era una voz que me mataba yo siempre estaba nerviosa cada vez que hablaba con el por que yo en realidad lo amaba como nadie a amado a nadie en esta vida.
Seguíamos escribiéndonos y habla ando por teléfono, de hecho me gustaba más cuando hablábamos por teléfono por que así podía sentirlo junto a mi, pasaban los días, semanas, meses y todo era normal (Mi corazón cada vez lo quería más y yo lo amaba ciegamente). Aquella tarde del 23 de Junio del 2012 todo fue tan extraño, el me había dicho que tenía que decirme algo pero tenía que esperar hasta la madrugada para poder saberlo, espere toda la tarde… Llegaron las 12:00 de la madrugada, yo estaba muy nerviosa por que no sabia lo que me diría, yo le marque y hablamos de equis cosa y después el me marco y fue ahí donde todo comenzó ya era 24 de Junio del 2012 el y yo estábamos hablando por teléfono, el me dijo “Tengo que decirte algo, no mejor no, si tengo que decirte algo, mi corazón se va a salir” yo solo le decía que me dijera, estaba muy nerviosa, hubo seriedad y el empiezo a hablar, empezó a decir unas cosas tan lindas que nunca jamás alguien as dijo para mi, yo estaba nerviosa 😳 fue en ton es cuando el dijo “QUIERES SER MI NOVIA” y yo solo dije ¿que? Y el me dijo “QUIERES SER MI NOVIA” y yo le dije “Si, SI QUIERO” ese día jamás lo cambie para nada, fue el mejor momento de mi vida, sentí como mi estomago sentía un montón de mariposas por todos lados y mi corazón estaba latiendo.. Realmente yo estaba enamorada de ese chico.
Pasaban los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y cumplimos nuestro primer año en el 2013, tuvimos problemas, como cualquier pareja, pero nuestra relación era distinta por que ustedes si podían verse, abrazarse y nosotros realmente no, solo estábamos a través de nuestras pantallas con lagrimas en los ojos sin poder tocarnos eso era realmente lo mas triste de todo, siempre hubo celos, peleas por una mínima cosa, pero cada pelea te hacia reaccionar y ver las cosas de otra manera, yo odio pelear, discutir por que se que siempre perderé… Yo me sentía a salvo al lado del chico de mi vida, al lado del amor de mi vida, a lado de mi todo❤️. Yo no salía con mis padres por quedarme en casa hablando con el, yo solo quería escuchar su voz, siempre tenía esa necesidad de el, cuando no hablábamos me sentía vacía, siempre que iba a la escuela me sacaba de clases por que sonaba mi celular y salía del salón con una sonrisa y hablaba y después entraba con una sonrisa tonta pero yo estaba enamorada. El fue el primer chico por el cual llore, por el cual dejaba todo por quedarme tardes hablando con el, nada me importaba mas que el.
Al finalizar el 2013 todo empezó a ser diferente, ya no era lo mismo yo lloraba todas las noches por que ya nada era igual, el se volvió más frío y yo… Yo me sentía tan mal por que yo lo trataba con amor a veces si yo no aguantaba y lo trataba fríamente, era bipolar pero todo era por lo mismo, siempre tratábamos de solucionar las cosas, pero de igual forma todo seguía igual, nada marchaba bien empezó el 2014 y yo no me daba cuenta de las cosas, por que cuando estas realmente enamorada te vuelves ciega para todo, tenía que abrir mis ojos pero no, siempre confié ciegamente en el, aun dándome cuenta de las cosas yo lo amaba y no fui capas de decirle las cosas cuando sucedían, mientras hablábamos el ya tenía a alguien mas, ya otra persona estaba reemplazando mi lugar, yo sabia de las cosas pero no dije nada 😔 el amor que sentía por él pudo mas que yo. Pasaron los primeros dos meses y medio del año, fueron los más tristes que pude ver pasado en una relación, ya nada era igual, todo era más frío y mi corazón aun sentía lo de la primera vez… Paso lo que tenía que pasar, paso lo que tenía que pasara, fue el día más triste, llore todo el día, estuve encerrada en mi cuarto, llorando como nunca llore por un chico, pasaron los días y el ya tenía una relación, mientras yo sufría y me sentía mal, el ya era feliz con otra chica, mis meses fueron tristes, siempre tuve una sonrisa pero cada vez que me preguntaban de el mi corazón quería salir corriendo a llorar pero no podía…
Jamás deje de amarlo, siempre ah estado presente en mi corazón, aun pudiendo tener a alguien mas a mi lado, no puedo.. ¿Por qué? Por que mi corazón aun siente aquello que sintió desde un principio por ese chico, aquel chico que cambio mi vida para siempre, aquel chico que siempre será mi primer y único amor 😔❤️
—  Amor a distancia…
Yo lo amaba así, sin miedo, sin restricciones. Lo amaba como a pocos se pueden amar. Lo amaba con sus hermosas virtudes y sus numerosos defectos, con sus celos y sus dudas, con sus enojos y su mala memoria. Lo amaba a pesar de todo y de todos... Pero lo que aún no entiendo es, si es que él me amaba, de qué manera lo hacía.

—Corazón con tinta.

“engranaje suelto” (continuación pre-secuela de baño de lagrimas)

Virgo con frecuencia recordaba aquellos días en los que Escorpio había crispado su corazón. La sensación de que los días eran más brillantes, de sonreír a la nada con frecuencia al recordar algo dicho, la gentil caricia que daba el viento, todo era más intenso, más hermoso.
Ambos se habían hecho buenos amigos, comenzaron a confiar uno en el otro cada vez con más facilidad y la cercanía se daba natural. Luego de un tiempo Virgo se había dado cuenta que aquello que sentía por escorpio no lo había sentido antes por otra persona, al principio le costaba admitirlo, pero se había enamorado. Cada día que pasaba se le hacía más difícil el poder ocultarlo, no podía evitar sonrojarse al percibir la mirada de escorpio y exaltarse. No quería ser como las otras personas que caían ante la belleza de Escorpio, sabía que a él no le interesaba eso en lo absoluto. Siendo amigos tenía otro tipo de conocimiento, Virgo se había enamorado de todo lo que conocía sobre Escorpio, tanto lo malo como lo bueno, amaba su ser, su alma, lo amaba incondicionalmente. Escorpio había confiado y Virgo sentía que estaba abusando de su amistad, que lo estaba engañando de alguna manera y, como bien sabía, Escorpio odiaba a los hipócritas.
Las semanas iban transcurriendo y Virgo comenzó a tomar distancia de escorpio. Le dolía su ausencia en su vida, pero no estaba actuando con sinceridad y no creía merecer su amistad. Sabía que escorpio podía leer a cualquiera como si de un papel se tratase y era cuestión de tiempo para que se dé cuenta de sus intenciones.
- ¿Qué pasó con Virgo? ¿Ya no son amigos? Es que ya ni andan juntos- le Preguntó Aries a Escorpio mientras jugaban al póker.
- No sé, creo que ya se cansó de mí. Era cuestión de tiempo, todos son iguales.
- ¿Hey que te pasa? ¿A caso soy mierda o qué? Yo siempre estuve- exclamó Aries.
Escorpio rio alzándose de hombros –Bueno, así parece por ahora.
- que puto pesimista, ya no te quiero, dejá- contestó Aries con voz burlona y Escorpio soltó una carcajada.
- Sabes, me contaron que mañana va a llegar alguien nuevo… dicen que es el último- repuso Aries.
- ah… mirá.
- ¡poker!- gritó escorpio y tiró todas sus cartas sobre la cama.
- ¿QUE, TAN RAPIDO? Yo no tengo una mierda, puta como te odio.
- vamos, quiero mi pizza- le contestó Escorpio a Aries.
Al día siguiente los signos se reunieron para recibir al nuevo y ultimo signo. Virgo buscaba con la mirada a Escorpio, sus miradas se cruzaros y Virgo le dedico una fugaz sonrisa antes de mirar con vergüenza el suelo.
- Espero que esté buena- se escuchó de sagitario por allá lejos y Tauro lo codeó fuertemente.
El último signo se había aparecido –Buenas, mi nombre es piscis, un gusto- dijo este sonriendo tímidamente.
Todos en la habitación habían quedado silenciados. Sin lugar a duda, el nuevo signo era una total belleza. Escorpio había quedado embelesado por su resplandeciente ternura. Virgo lo miró con preocupación.
Luego de un par de días Escorpio y Piscis se habían hecho muy cercanos, sin duda a Escorpio le atraía. Más de uno de los signos había intentado ligar con Piscis pero Piscis ya le había echado el ojo a Escorpio.
Virgo se comía los dedos de los nervios, no sabía qué hacer, aquellos dos cada día se parecían más a una pareja. Escorpio era caballero, hacía cosas en frente de los demás que antes no acostumbraba hacer, estaba siempre rondando alrededor de piscis, su aura había cambiado y le dedicaba sonrisas de las cuales Virgo no sabía con seguridad si antes las había visto o siquiera se las había dedicado. Virgo moría lentamente.
No sabía que era lo que hacía tan especial a Piscis.
- Capricornio ¿puedo preguntarte algo?- Dijo Virgo.
- Ya me estas preguntando algo… ¿Qué pasa?
Capricornio dejó de lado el libro que había estado leyendo desde hace un día sin descanso.
- Em, este, porque…- era muy raro de su parte, pero Virgo no había pensado muy bien de qué manera iba a formular aquella pregunta y, sobre todo, como iba a tomarla su compañero.
- Capricornio vos… ¿Por qué vos pensarías que todos gustan de piscis?
Capricornio miró de lado con el seño fruncido a Virgo, se llevó el dedo al labio y quedó pensativo.
- Es que, es su aura. Su sonrisa, parte de su dulce belleza natural hacen sentir a uno tranquilidad. Eso es lo que yo pienso- Contestó Capricornio.
Virgo se había decepcionado un poco.
- …Capricornio, vos… crees que yo también…- Virgo arrugó la mirada, se encogió y comenzó a jugar con sus manos – ¿yo también tengo encanto?
- Bueno, eso depende del gusto de cada uno, sus bellezas son diferentes.
Los ojos de Virgo apenas se habían nublado, aquello solo había confirmado algo que tanto temía. Piscis poseía algo de lo que Virgo carecía, trataba de recompensarlo consintiendo a los demás, pero ciertamente no era suficiente.
Virgo se recompuso, puso su mejor sonrisa y le dio las gracias a Capricornio.
Dos días más tarde Escorpio había hecho pública la noticia de que él y Piscis ya eran pareja. Los signos comenzaron a chismear entre ellos y los felicitaron, estos se besaron y, Virgo se había dado cuenta del tremendo error que había cometido al haberse alejado de Escorpio. Sintió como el corazón se le estrujaba con potencia dentro de su pecho y las lágrimas subían con violencia, dio media vuelta y se marchó con prisa.
Aries jugando tomó del brazo a Virgo, – ¡Hey! ¿A dónde crees que vas?- Virgo se dio la vuelta y miro con furia y los ojos llenos de lágrimas a Aries, este se había sorprendido y decidió dejar ir a Virgo.
Virgo llegó a su cuarto, tenía la tremenda necesidad de destrozar algo, la impotencia se había apoderado de su ser, agarró lo primero que se cruzó ante sus manos y lo lanzó con fuerza contra la pared, el reloj de su abuela que tanto quería había saltado en mil pedazos por toda la habitación, se percató y se arrodilló para juntar uno de los engranajes, un llanto desgarrador era impulsado hacia sus adentros para no hacer más ruido del que ya había hecho mientras juntaba los pedazos rotos del suelo.

Escenario || Primer beso~Himchan

Originally posted by weirdosland

Introducción: Has conocido a Himchan desde hace 4 años. Fue muy amable contigo, siempre te trató con respeto. Siempre se aseguró de que fueras feliz, y de que estuvieras a salvo. Lo amabas. Bueno, no puedes decir si lo amabas como un hermano, o lo amabas como si quisieras casarte con él. Pero, ahora lo sabías. Te encantaba y amabas a Himchan.

“T/N ¿Dónde estás?”

Finalmente estaba de vuelta. Habías estado limpiando su casa mientras estaban de gira. Su casa era un desastre. ¿Cómo podían vivir en una casa así? También Youngjae te había pedido que cuidaras de sus plantas. Quiero decir, ¿cómo podrías decir no al chico?

“Estoy en la cocina. Estaba a punto de irme, no te preocupes. ” -Lo Dices mientras terminabas de regar las plantas de Youngjae-.


“Oh, he sido un tiempo, ¿quieres tomar un café?”-Te pregunta mientras entra en la cocina-

“Claro, déjame terminar esto y luego podremos irnos”.-Tiras el agua restante de la regadera y la dejas en el fregadero-

“¿Sabes a qué tienda quieres ir?” -Mientras te preparabas para salir-.-

“¿Podemos ir a nuestro lugar habitual?”

 Por supuesto, él quería ir allí. Cada vez que tenía un día libre, iban allí a tomar café. La tienda no estaba lejos de su casa. Estaba quizás a diez minutos a pie. Además los propietarios son tan agradable con ustedes dos

.
“Sí, podemos ir allí. Pero Himchan, ¿dónde están los otros chicos?”

Era extraño que no estuviera con ellos, pero supones que probablemente fue porque él sólo pasó tres meses con ellos. Probablemente quiere un tiempo para sí mismo.


"Ellos salieron a comer, yo realmente no quería ir." 

Su tono lo decía todo. Estaba cansado y hambriento. Bueno, él estaba cansado de los chicos. El hecho de que los dos estuvieran saliendo era agradable. Había pasado un tiempo desde que lo viste. Eso y que habías estado ocupada con el trabajo, y la escuela. El entrenamiento para ser enfermera no fue fácil. Casi no tuviste tiempo para ti.

"¡T/N vamos, tengo hambre!”

“¡Ya, te escuché!” -Bajas las escaleras, saltando los dos últimos pasos. 

“Aquí tienes.” -Te da tus zapatos-.

“Gracias.” -Lo dices mirandolo con una gran sonrisa-.

“Himchan, ¿estás listo?” Él asintió y abrió la puerta para ti. Era un día tan hermoso, el cielo era azul y el sol brillaba.

“Entonces, ¿cómo fue la gira?" 

"Para decirlo simplemente, fue agotador. Es agradable estar en casa.”-Suspiró-.

“Veo que nuestra casa esta unas diez veces más limpia.”

“Oye, no juzgues, estaba tan desordenado. Apenas pude respirar”. 

-Mientras te quejabas entre pucheros, pudiste oír como Himchan soltaba una pequeña risita.

"Supongo que no puedo esperar menos de ti." 

Él sonrió, y tu también lo hiciste. Era difícil mantenerse al día con él al caminar. Debido a el daba largos y rápidos pasos. Siendo que tu solamente medias 1,52 cm y él media 180 cm.

"Oye, Himchan, ¿puedes disminuir la velocidad?” -Dijiste sin aliento-.

“Estoy básicamente corriendo tratando de ponerte al día”.-Te detienes, poniendo las manos sobre tus rodillas-.

“Lo siento T/N." 

Te dio unas palmaditas en la parte posterior de la cabeza y esperó a que tu te acercaras a él. Los dos siguieron caminando, a un ritmo más lento, y pronto llegaron a la cafetería. Te abrió la puerta. Él sonrió.

"Gracias”.-Sonriendole-.

“¡Hola!" 

Gritó el dueño de la tienda. Ustedes dos se sentaron. Ni siquiera tenías que mirar el menú. Siempre tomabas lo mismo. Incluso si quisieras probar algo nuevo, tomarías un sorbo de Himchan. No le gustaba que lo hicieras al principio, pero ya se había acostumbrado. El dueño de la tienda ya conocía tus órdenes y ya había comenzado a hacerlas. Himchan empezó a contarte algunas de las cosas que hizo mientras estaba de gira. Eran historias divertidas. La mayoría de ellas incluían a Zelo acaparando el baño. Las historias te hacían reír, lo que provocaba que él también riera

“¡Oh, Dios mío, no puedo creer que hayas hecho eso!” 

Te ríes haciendo un sonido extraño, eso te hizo empezar a reír más. Himchan empezó a morir de risa. Hiciste girar su mano y accidentalmente tiró su bebida en el suelo. De repente dejó de reír.

"Oh, lo siento mucho. No quería hacer eso”. Te sentías tan avergonzada que era difícil que las palabras salieran de tu boca.

“Oye” -agarrando tu mano- “está bien, no te preocupes”. 

Para cuando te habló, el dueño de la tienda ya había limpiado tu desorden. Empezaste a reír un poco.

“¡Hey!” -Te miró.-“¡Deja de reírte de mí!”

“Eres lindo cuando estás nervioso." 

Él siguió riendo. Sus mejillas se convirtieron en un rojo carmesí. El camarero decidió dejar la factura, y Himchan pagó por ello.

"T/N eso fue divertido" 

Él no dejaba de mirarte.

"Fue hasta que derramé la bebida.” -Dejas salir una risita-.

“Quiero decir, supongo que fue un poco gracioso.” -Más risas comenzaron a escapar de tu boca, empezaste a reír de nuevo.

“Eres demasiado linda”. 

No era exactamente la primera vez que hacías algo así. Eras bastante torpe. De repente ambos se sobresaltan al oír el sonido de un trueno, y de repente había comenzó a llover pesadamente.

“Bueno, esto es genial.” -Dijo- 

Los dos no estaban tan lejos de su casa, faltaban dos cuadras para llegar..

“Voy a competir contigo, haber quien llega primero” -Después de decirte eso comenzó a correr-.

“¡Ah! Eso no es justo! “ -Gritaste mientras lo perseguías-.

Podías oír sus pasos mientras te ibas acercando a él.

"Ha, toma eso. te alcancé”. -Dijiste sin aliento-, él te empujó juguetonamente-.

“Tuviste una buena ventaja.” -Soltaste una leve risita-.

Te paraste derecha, él te miraba, la lujuria llenaba sus ojos. De repente, sentías que tus labios se acercaban a los suyos, poodías sentir su aliento en tus labios. Sus labios eran como un imán que te acercaban más hacía él, podías sentir la sangre corriendo hacia tus mejillas. Él envolvió sus brazos alrededor de tu cintura. Retrocediste. Estabas sin aliento. Él sonrió.

“Acabas de robar mi primer beso.” -Lo dijiste mientras tocabas tu boca- 

Tú no podrías ser más feliz. Él sonrió.

“Tampoco será el último”  -Dijo-

Originally posted by stanbap

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Día 30. Final-Fan Fic Wigetta-Un Mes

Dedicado a: shippeando-en-esta-vida wigettaworldlove vanessa-phoenix samantha301us chiquiomg y por supuesto a unagordashipperdewigetta

Narra Guillermo.
Un día mas que amanecía con dolor de cabeza. Mi cuerpo se se sentía mas débil, aun mas de lo que podía estar. El dolor era tanto que comencé a masajear mis sienes.
Hoy seria el ultimo día del mes que habíamos acordado, el ultimo día que tendría que finir, pero no por eso, dejaría de doler.
Ya no me sorprendía nada, nada iba a cambiar. Samuel había tomado una decision, no por haber tenido sexo, el cambiaría de decision, no porque yo le dije que lo amaba, se quedaría. Pero no es lo que mas temor me daba, no era una de las cosas a las que temía enfrentarme, tenia miedo a enfrentarme al llanto de un niño de 5 años, uno que tal vez seria incesable.
Todo lo que había construido con Samuel, de un segundo a otro se derrumbo. Le entregue todo, tanto física como emocionalmente porque aun que me negara, aun que me estuviera convenciendo que yo tampoco lo amaba, era mentira, con solo un rose de su piel y la mía, con tan solo una palabra suya consolando el llanto me hacia caer de nuevo y yo, me sentía tan patético.
¿Porque no solo dejarlo de amar, olvidarle y que así las cosas fueran mas fáciles?
Pero eso era muy egoísta, yo no solo lo amaba, lo amaba de diferente forma pero Zeus también lo hacia, lo amaba como su padre. Para Zeus, de algunas formas Samuel era su figura a seguir de un hombre. Habíamos criado a Zeus con la mente abierta, inculcando que no importaba a quien amara, seguía siendo un humano, con sentimientos al igual que un hombre.
Me senté en el borde de la cama llevando mis manos a mi cara mientras los recuerdos me atormentaban, mientras los pensamientos me destruían ¿Cuando se acabaría todo esto? La tarde anterior, la platica, las disculpas… todo se estaban volviendo recuerdos, conforme el tiempo pasaba; yo mas moría de todas las formas posibles que podía hacerlo, haciéndolo metafóricamente y sin hacerlo. Mi corazon, dejaría de bombear, quizá no hoy, quizá no mañana. Quizá ya lo había dejado de hacer y yo no me había dado cuenta.
Extrañaba las sensaciones que en mi Samuel lograba causar, extrañaba sus palabras y sus cariños. Pero existía un problema, yo desconfiaba y estaba inseguro de todo lo que hacia o decía y mi pregunta siempre era un “¿Porque?” ¿Porque me decía tantas cosas tiernas? si despues de todo terminaríamos separados. ¿Porque me besaba, me tomaba de la mano y me abrazaba?
¿Porque lo hacia? Sí todo había sido un acuerdo para que Zeus, no tuviera una mala imagen de una familia. Pero tampoco me quejaba, realmente lo anhelaba sin tener que ser una obligación, un compromiso.  
¿Porque me había engañado? Si él decía un “Te amo” con tanta seguridad, si estaba convencido de que quería pasar el resto de sus días conmigo. ¿Porque el divorcio?
Estaba cociente que él, en ocasiones se cansaba de la vida que llevaba como padre y esposo.  Yo también lo hacia y tuve oportunidad de pagarle con la misma moneda, pero no lo hice, era la única excepción
De todas aquellas preguntas que me hacia y no encontraba una respuesta se había formado una inseguridad.
Suspire. Mire mis pies, y mantuve mi vista durante un tiempo hasta que la puerta se abrió y de ahí entro Zeus, con una sonrisa, el uniforme puesto y una camisa en la mano. De repente unas ganas de llorar se apoderaron de mi, esa sonrisa no la vería mas.
-Papi, se me olvido darte esto-me entrego la camisa-Lo hice en la escuela ¿Te gusto? le hice una igual a Papi Samu.
Era un camisa que decía “El mejor padre del mundo” escrito con pintura, y las manos de Zeus de color verde. Entro Samuel, con la camisa puesta sobre otra camisa, haciendo el tonto. La manos de pintura eran moradas.
-Vamos pequeño, se nos hará tarde-le dijo Samuel quitándose la camisa. Zeus asintió, me dio un beso en la mejilla y se fue. Samuel se acerco a mi, me dio un beso en los labios. Seria la ultima vez que sentiría sus labios, la ultima vez que sentiría su piel, y la ultima vez que su perfume olería.
-No vemos en la tarde. Come algo.
-Si, Adiós.
Vi como el auto se alejaba y se perdía en las calles. Una vez mas, la casa se volvía silenciosa y solo lograba escuchar mi respiracion y algunos sonidos de la calle, una vez mas, me quedaba solo.
Aquellos pensamientos volvieron, realmente solo me olvidaba de ellos durante muy poco tiempo. Se mantuvieron en mi cabeza desde el diagnostico, desde la petición del divorcio. Seria egoísta… pero ya había sido mucho tiempo, ya había pensado mucho por lo demás, ya había hecho mucho. ¿Porque no hacer algo por mi sin pensar en los demás?
Me quite la ropa, hacia un poco de frió junto con algo de viento. Me vi al espejo. La lagrimas de rabia no tardaron en salir. Me sentía impotente. El agua estaba tibia, con solo ver la bañera, me dio un escalofrió.
Deje que el agua cayera en mi, estaba cansado, ni siquiera quería moverme. Nunca me percate del tiempo, el agua que se evaporaba no me dejaba ver nada claro. Decidí salir cuando el agua comenzó a ponerse fría pero si por mi fuera, me habría quedado ahí.
Me puse mi ropa, algo que apenas me quedaba bien sin caerse de mi cuerpo. Tome un abrigo y las llaves de el auto.
Ya en el auto, comencé a manejar, sin rumbo alguno, solo tomaba las direcciones hasta que sin percatarme de nada, solo las luces del semáforo y la gente caminar. Llegue al cementerio. Dude en bajar pero lo hice. Camine a paso lento, no llevaba prisa, ya no importaba el tiempo, ya no importaba nada.
Busque entre tantas lapidas la de mi hermana, donde la vi por ultima vez. Nadie sabría el dolor que fue perder a mi hermana, nadie sabia lo que yo había sentido y lo que aun sentía.  
-No sabes lo mucho que te extraño… me dijiste que fuera fuerte, siempre me lo dijiste pero ya no puedo, ya no puedo seguir. Y no sabes el miedo que ahora tengo. Nadie lo sabe. Carol… ya no se que hacer. Zeus aun me necesita y yo, estoy desfalleciendo.
Sentí como mi cabeza dolía mas, y mis piernas se doblaban para despues caer de rodillas frente a la lapida. Las lagrimas nunca cesaban, nunca salían completamente, mi dolor se acumulaba y no conocían un limite, ya no recordaba la ultima vez que yo ya no fingía, que era feliz y sonreía. Cuando no sentía que era un asco de persona, cuando no sentía que yo ya no debía vivir.
Limpie las lagrimas y me quite una pulsera que tenia desde hace 3 años. Zeus la había hecho, como regalo para dársela a su madre el día de las madres pero me la regalo a mi. Me dolía ser esa parte de mi familia pero a pesar de eso, siempre había sido feliz.
-La hizo tu hijo, tú eres su verdadera madre. No sabes lo mucho que me habría gustado que lo vieses crecer, es un gran niño.
Deje la pulsera, y me levante, no podía seguir así, llorando, sin fuerzas, sin consuelo.
Lo que necesitaba era pensar, lo que necesitaba era poner mi cabeza en orden pero era imposible sin querer desaparecer para no ser una carga para alguien. No veía la hora de mi muerte.
Contemple los papeles, eran muchas letras que decían muchas cosas que para mí alguna vez, llegaron a ser importantes. Solo había una cosa importante escrita ahí, al menos a mí me importaba.
<Guillermo Díaz se quedara con la custodia de el/los hijos que se hayan tenido durante el matrimonio>
Por supuesto que me quería quedar con Zeus, desde que él había llegado a nuestras vidas, las había convertido en risas y felicidad, porque a pesar de que hubiese tenido un mal día, trataba de hacer felices a las personas, era una de las características mas relevantes de él.  Incluso cuando Sol dejo de ir al colegio, podía notar tristeza, mas de la que ya existía y él se mantenía sonriente.
Me habría gustado tener una amistad mas duradera con Tanía, no solo por no sentirme tan solo como siempre me sentía, ni por tener algo mas con ella, solo por simple hecho de saber que alguien puede estar ahí conmigo pero tampoco podía forzarla a permanecer ahí, no despues de lo que había pasado, de lo que estuvo a pasar pero sin embargo no paso.
Tome una hoja y una pluma, lo primero que encontré. Escribiría lo que sentía antes de que firmara los papeles. Nunca fui bueno expresando mis sentimientos, solo lo puedo hacer por medio de una carta. En ese momento, cuando la tinta comenzaba a trazar letras en la hoja, se amontonaban mis sentimientos que había mantenido en secreto durante todo este tiempo, había experimentado mucho, desde el amor al odio. Era como volver a ser un adolescente, en donde se descubren nuevos sentimientos, en donde todo te puede afectar por mas mínimo que sea ese algo. Así me había sentido, así me sentía pero sobre todo me sentía mal, sin ganas de seguir respirando. Mi salud física estaba deteriorada y cada segundo que pasaba se tornaba peor. Las lagrimas que derramaba eran tan dolorosas y los ojos ya me ardían, no había parado de llorar. La cabeza me dolía aun mas por el llanto prologando.
Pero durante todo el tiempo, me había sentido inutil, sin la capacidad suficiente para cuidar de mi hijo y cumplir la promesa que la había hecho a Carol de siempre cuidarlo.
Las palabras que el bolígrafo impregnaba en la hoja, ya las estaba escribiendo inconscientemente, mientras lloraba, una que otra lagrima cayo en la hoja corriendo la tinta. Siempre le había escrito cartas a Samuel cuando no podía expresarme cara a cara y ninguna era igual. Y esta era muy diferente.
Cuando me di cuenta, ya estaba encerrado en mi habitación, llorando como si no existiera consuelo en todo el mundo, en todo el universo.
Dude en ponerle el cerrojo a la puerta, dude en no ponérselo.
Mi espalda, descansaba contra la puerta, mi cabeza daba unos golpes en la misma, quería dejar de ser tan débil, deja de llorar y respiran entre hipidos.
“Guillermo, eres un hombre y los hombres no lloran”, Escuche la voz de mi padre. Me lo había dicho cuando yo apenas cumplía los 6 años. Me lo repetí buscando un poco de consuelo, un poco de fuerza.
“Zeus, los hombres tambien lloran porque tambien tenemos sentimientos” Me escuche a mí consolando a mi hijo.
Tape mi rostro, quería dejar de oír voces, quería dejar de pensar en posibilidades, dejar de sentir culpa, quería dejar de recordar, quería dejar de sentir dolor.——————————————————————-
Samuel había recobrado la sonrisa, aquella de un hombre que estaba enamorado. Estaba enamorado de su esposo. De Guillermo. No tenia duda de que él también lo estaba. Todavía sentir los besos de Guillermo.
Samuel no había pensado mucho las cosas y las consecuencias que le traerian. Diciendo que conocía muy bien a Guillermo y nunca se dio cuenta de el esfuerzo que hacia por hacer que nadie se diera cuenta de su enfermedad.
¿Como lo perdonaría Guillermo? Si él le había hecho los días miserables, llenos de pelas y donde él lloraba hasta el cansancio. No solo podía pedirle perdón, no solo podía llegar y hacer como que nada paso.
Tampoco podía seguir fingiendo un sentimiento por Estefania, no la amaba, solo era una tensión sexual y, ahora, cuando era el día de su divorcio se daba cuenta de eso.
Su madre alguna vez le dijo que Guillermo era un buen chico, pero que podía ver debilidad en él, no sabia como era que ella podía decir eso, Guillermo era fuerte, porque si no lo fuera, ya hubiera cometido una locura mucho antes de que un mes se cumpliera. Samuel no sabia lo que era vivir lo de Guillermo, sabia que existía una gran desconfianza entre ellos, que él ya no confiaba tanto y que también tenia miedo, le daba miedo no volver a ver a Zeus.
Su padre había sido honesto pero también al darse cuanta que estaba perdiendo a su único hijo, se dio cuenta que para el amor no existían formas ni maneras. Recordaba las cosas horribles que le había dicho, que tambien le había dicho a Guillermo.
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-¡HAS CONVERTIDO A MI HIJO EN UN ENFERMO!-Grito el hombre dándole la espalda a Guillermo. Él no se atrevió a contestar nada, solo a mantener el agarre mas fuerte a la mano de Samuel.
-Claro que no, yo solo lo amo, igual que tú amas a mi madre-contesto Samuel. Le causaba aun dolor en pecho escuchar a su padre decirle eso a Guillermo.
-No confundas el amor con una enfermedad.
-No es una enfermedad y estoy lo suficientemente grande para hacer lo que se plazca, no puedes decir a quien amar o a quien no. Y esta bien, si dices que es una enfermedad y si es así, me encanta estar enfermo y estoy completamente enfermo.
-Para mi, dejas de ser mi hijo si sigues con ese maricón.
Guillermo sintió como la mano de Samuel se aferraba mas, en el momento que su padre dijo eso. Sintió como comenzaba a temblar.
-Bien, prefiero eso a tener un padre que no sabe dejar ser feliz a mi hijo.
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Recordaba que aquella noche, Guillermo no ceso de llorar, se culpaba por todo lo que le habían dicho a Samuel pero tampoco quería hablar de lo que había sentido, solo le respondió con un estoy bien y comenzó a llorar cuando llegaron a casa.
Guillermo sabia mentir pero cuando se trataba de llanto no lo hacia muy bien, su voz lo delataba, se volvía un poco mas ronca.
Samuel seguía pegado a esa computadora, sentado en una silla tan incomoda. Tenia un buen puesto de trabajo, pero le cansaba, le cansaba subir el mismo elevador, tener que vestir formal y parecer una maquina. Claro que cansaba. Pero de lo que nunca se habría cansado, era que despues de llegar a casa por la noche, viese a Guillermo esperándolo mientras veía la television o servia la cena. Tampoco de leerle cuentos a Zeus, ni mucho menos de asistir a sus festivales que su hijo lo hacia con empeño.
Nunca se habría cansado de su familia.
Una Foto enmarcada en un cuadro permanecía en el escritorio de Samuel. Se veían felices, los tres. Había sido unos años atrás, en un cumpleaños de Zeus. Habían invitado tanta gente como pudieron. Esa tarde Guillermo, había experimentado lo que era tomar en exceso y Samuel lo había visto. No fue mala experiencia, de hecho fue todo lo contrario. Guillermo se veía tan inocente e infantil en ese momento que Samuel pensó que tenia dos hijos en vez de uno.
Sacudió la cabeza mientras en su rostro se pintaba una sonrisa que curvaba levemente su labios. Dejo que los recuerdos se disolvieran con el tiempo mientras miraba la pantalla del monitor.
Para él, parecía un buen día, solo era cuestion de tiempo.
Cuando fue hora del descanso, el camino hasta una cafetería y se sentó hasta el fondo, en donde nadie lo molestaría.
Por alguna razón, mientras bebía su café abrió la galería de fotos de su teléfono. Gran parte de la memoria era ocupada por fotos y vides, temía que en algún momento las olvidara. Que olvidara lo feliz que alguna vez fue, lo feliz que podía ser. Vio cada una de las imágenes, algunas ni siquiera recordaba cuando o donde las había tomado.
Encontró una imagen de Guillermo con su hermana. Tenían parentescos similares a pesar de ser diferentes en años. Mejillas abultada, cabello castaño y una gran sonrisa, que lograba apaciguar a cualquiera.  Pero en el carácter eran totalmente diferentes. Lo mas curioso es que Zeus se parecía a ellos, era un mezcla físicamente al igual que mental. Tosco y tierno. Guillermo y Carol.
Pero era igualmente raro que no se pareciese a Andres que era celoso, egocéntrico y en ocasiones soberbio.
-El carácter no se hereda-se susurro con la vista perdida en el café.
Para él, Carol era la hermana menor que nunca tuvo y cuando recibió la noticia, en la sala de espera de el hospital que ella había muerto junto con el primo de Samuel, sintió el alma caerle a los pies y algo desvanecerse de su vida. Un vació, un dolor.
La cafetería tenía grandes ventanas que dejaba ver la calle, los autos parar en el semáforo, la gente salir y entrar. La gente del local reconocía a Samuel, era alguien que frecuentaba aquel lugar, en ocasiones mas de dos veces al día.
Las meseras se desilusionaban cuando lo veían entrar con un niño de la mano o cuando veían el anillo de bodas a la hora de servirle el café. Pero la pregunta que todas se hacían era si realmente tenia esposa.
Algunas veces, entraba con el niño y un hombre unos centímetros mas grande que él.
Guillermo.
Dejo que la taza de café se enfriara. Se hacia preguntas pero ninguna sin respuesta. ¿Seria un nuevo inicio o un final?
Mientras se cuestionaba, miraba a través de la ventana, suspiraba, le daba daba vueltas a su teléfono, forzándose a tener las manos ocupadas y distraerse por unos minutos hasta que fue hora de regresar a la pequeña oficina.
Él todavía se preguntaba que hacia en una oficina acomodando números y administrándole dinero a pequeñas y grandes franquicias; pudiendo estar en un hospital, atendiendo gente, administrando medicamentos.
Todavía no sabía porque había cambiado de carrera.
Cuando acabo su trabajo, paso un exhaustivo informe a pesar de que estaba exhausto de mentalmente. Había sucedido tanto en tan poco tiempo.
Subió a su auto. Había sido un día tranquilo, sin drama, sin llanto. Tal vez seria un nuevo inicio.
El día todavía no acababa. Todavía tenia que darle la respuesta a Estefanía.
“¿Él o yo?”
Durante toda la noche anterior, mientras abrazaba a Guillermo; Que por cierto, parecía que lloraba entre sueños y realmente lo hacia, su pecho subía y bajaba, dejando escapar aire y atrapando mas. Tenía pesadillas, nunca eran frecuentes y Samuel le daba un par de pastillas para dormir.
Él se preguntaba si valía la pena abandonar a alguien a que todavía se ama.
¿Seria cobardía?
Y recordó una frase que utilizaba mucho Carol cuando ambos se enfrentaban el padre de Samuel.
“Cuando por fin estén juntos, si se aman, luchen por ustedes y no se dejen ir tan fácil”
No iba a dejar ir a su familia, no tan fácil. No aun.
Piso el acelerado con mas fuerza y el volante mantuvo su agarre y Samuel no tardo en estar frente a la puerta de estefania. Toco el timbre esperado unos segundos, todavía no podía creer lo que hacia. ¿Pero eso era el amor? ¿No? ¿Tener miedo de hacer algo y aun así hacerlo? Por alguien. Por Guillermo.
La puerta se abrió dejando ver a Estefania, una chica desarreglada, aperas de la hora que era. Llevaba el cabello recogido de alguna forma en lo alto de la cabeza, todavía tenia el maquillaje de la noche anterior y el resto del rimel corrido por las lagrimas, seco, por todo el rostro.  Los ojos rojos, parecía que se había estado drogando y bebiendo al mismo tiempo, la noche anterior y la anterior. Por la noche, eso la hacia sentir, no tan sola.
-¿Ya lo pensaste? Espero que hagas escogido bien.
Siempre hiriente, en sí todo lo que decía, era para lastimar, era una forma de protegerse de todo aquel que tuviera intenciones de hacerle daño y el que no las tuviera, advertirle que no lo hiciera.
Sonrió de lado, posando sus ojos profundos pero rojos y débiles sobre Samuel. No tenia miedo, no en ese momento. Se sentía segura de si misma. La sustancias le daban egocentria.
-Me he dado cuenta…-Se detuvo al ver la mano de Estefania, haciendo señal que se detuviera, que callara.
-Antes de que sigas hablando y me digas lo obvio… ¿Ya han firmado los papeles?
Samuel negó.
-Entonces supongo que…
Él asintió.
-Que escojo a mi familia. A Guillermo y a Zeus
Lo miro horrorizada, trago grueso y fijo la mirada a otro lado, dejando que su mente se pusiera en blanco, pensando en que decir. Negando con la cabeza y chasqueando la lengua volvió a la mirada de Samuel.
-!Ay¡ Samuel… querido. Siempre tomando malas decisiones sin darse cuenta del daño que causan tus… estupideces.
Comenzaba a sentir la falta de aire.
-Si, siempre tomo malas decisiones. ¿Sabes cual fue la peor? Convencerme de amante, dejar a Guillermo por alguien como tú. ¿Tu esposo te dejo por alguien mas? Bine, no vayas por ahí, destruyendo otras familias. Nunca estuve enamorado de ti. Yo luche por estar junto a Guillermo ¿Sabes? No voy a dejarlo ir tan fácil, no y menos por ti.
Sus puños estaban cerrados poniendo toda la fuerza en esa zona, causando que sus uñas se comenzaran a clavar en sus palmas. No sabia si él le estaba haciendo una muy mala broma.  Se había creído todo el teatro de “Loco enamorado”, y se sentía victoriosa porque traía a Samuel comiendo de su manos pero terminaron siendo mentiras, y ella se estaba enamorado, se había enamorado y se maldecía.
-¿Crees que te va a perdonar? ¿Le has jodido la vida? La de él y la de tu hijo.
-No espero que me perdone.
-Entonces….-tomo el marco de la puerta, las manos comenzaban a arderle-¿Porque a él?
Comenzó a quebrarse su voz y sentía como la sangre le hervía. Sus ojos ardían, mas de lo que ya lo hacia.
-Por que yo lo amo
-¿Y crees que él te ama?
-Me lo ha dicho
Se quedaron viendo a los ojos, esperando a que uno de los dos diese vuelta, rendido. Pero Samuel no se esperaba nada de lo que venia. Estefania tenia los ojos rojos, las lagrimas se le amontonaban y brillaban.
Vio la mano pero no pudo si quiera parpadear. La mano de ella choco contra la mejilla de Samuel.
Eso te mereces y mas. Pensó Estefania.
-¡IDIOTA!-grito ella para despues cerrarle la puerta en la cara. Unas personas que caminaban por ahí, detuvieron su andar al escuchar la puerta cerrarse bruscamente y observaron a Samuel.
Una parte de él se sentía liberada, había por fin descansado de ese peso que cargaba.
Cuando entro al auto, se quedo sentado, ahí, sin mas, solo escuchando su respiracion tranquila. Abrió la guantera buscando los papeles del divorcio.
Ya ni siquiera dudaba.
Tomo el encendedor que tenia en el auto, y vio como esos papeles eran consumidos  por el fuego, sin remedio igual que la muerte.
Estefania había corrido hasta su habitación, como una niña de secundaria despues haber roto con su novio de un mes. Llorando, sorbiendo la nariz y respirando por hipidos cuando ya había pasado mas de treinta minutos llorando. Quería llamar a su padre, buscando que alguien la escuchara. Ya no quería ser así. Odiaba darle la razón a alguien. Odiaba tener que darle la razón a Samuel.
A veces hay que olvidar y seguir adelante.
Todavía faltaba una hora para que Zeus saliese del colegio. Samuel solo quería llegar a casa, y correr a abrazar a Guillermo. Eso quería. Eso aneblaba.
De paso, vio una florería. Compro unos pequeños claveles. A Guillermo no le gustaban las flores pero era un detalle lindo, era un comienzo nuevo.
Cuando entro a la casa, todo estaba obscuro, no estaban abiertas las cortinas, no estaba recogido nada, las puerta estaban cerradas y sobre la mesa descansaban unos papeles. Estaba silenciosa, como si nadie estuviera ahí. Lograba escuchar el palpitar de si corazón, iba lento pero de repente ya no.
https://www.youtube.com/watch?v=rFUPIuHayRo (Piano Music - Hurt (Original Composition)
~.
¿Como empezar algo con lo que te vas a despedir? ¿Con un Hola para despues decir un doloroso Adiós?
Antes que nada, antes que todo. Quiero que sepas que yo te amaba, lo hacia desde el día en el restaurante, lo hacia de hecho mucho antes de ese día.Quiero que sepas que todo este tiempo las cosas iban cayendo de a poco, y sin darme cuenta, yo caía junto con ello. Siempre viste una sonrisa en mi rostro, no quería que nuestro hijo, que Zeus se diese cuenta de lo que sucedía. De lo que nos sucedía. De lo que me sucedía.
Por unos momentos creí que lo nuestro tal vez se levantaria como siempre lo hacia.
Pero supongo que estaba equivocado.
Ahora eres feliz con otra persona ¿No? Espero que si, eso es lo que yo deseo para ti, para Zeus.
Solo dile que te ame mas de lo que yo hice. Dile que cuide de ti.
Recuerdo que decías que había una mujer que hacia unas melodías de piano que eran perfectas pero yo dijo que no le tenían nada que envidiar a tu risa, a tu sonrisa, a tu forma de hacer que la gente estuviera feliz.
Y cuando entraste por esa puerta… todo se me vino encima como una pared de concreto mal puesta. Dolió, mucho.
Creo que en sí, te echare de menos a todo lo bueno que me has dado, a los años de felicidad y me atrevo a decir que tambien a los malos recuerdo y malos ratos porque siempre encontrábamos la manera de resolverlo y volver a estar juntos.
Pero esta vez no, esta vez es diferente.
No te deje el diagnostico, por muchas razones pero la principal es porque queme los papeles, no podía soportar tenerlo en algún cajón, escondidos y que me recordaran  que cáncer tenia. El medico dijo que si no me atendía, en un mes el tumor podía ser aun mas grande de lo que se esperaba y por consecuencia, no habría tratamiento y yo, solo tendría ese mes de vida. ¿recuerdas el grito que pegue cuando me pediste el divorcio? Sabia que le sumabas una razón para separamos. Pero te amaba y te estaba perdiendo.
¿Recuerdas cuando le leímos un cuento de princesas a Zeus? Él decía que nosotros eramos un cuento de princesas, pero solo que de dos hombres a lo que él le nombro “Cuento de príncipes” Nunca lo supiste pero le ayude a escribir un pequeño cuento, de nosotros y ese tenia un final diferente. Tal vez si eramos un cuento así pero como todo cuento, tenia que acabar. Y el nuestro acabo de esta forma, no porque yo quisiera, solo fueron las circunstancias y los daños, por esta enfermedad. ¿Sabes? Me decían que seria doloroso el tratamiento pero no me preocupaba el dolor, me preocupa ser una carga para ti, para alguien mas y eso yo no quería.
Fui egoísta, mucho. No pensé en todas las personas que habrían querido que siguiera luchando y las personas que me necesitaban, una de las pocas estaba Zeus, por él estuve luchando todo este tiempo. Samuel, yo solo tenia este mes de vida, tal vez hoy no habría muerto, pero en cualquier momento lo iba a hacer.
El doctor me dijo que me cuidara y durante un tiempo lo hice pero despues vinieron los problemas, comencé a descuidarme, a preocuparme mas por Zeus y por cosas a veces insignificantes y de repente me mire al espejo y ya no era yo, esta siendo tragado vivo.
Dijo que no dolería cuando llegara el final, que seria como dormir, sentir cansancio y despues cerrar los ojos.
Durante mi vida, dude y me cuestione de muchas cosas, dude de seguir contigo, dude de casarme y formar un familia. Me cuestione mi sexualidad y sobre lo que dirían los demás. Me arrepentí de hacer muchas cosas y de no haber hecho muchas otras. Pero de lo que nunca me arrepentir fue de pasar el resto de mis días contigo, aun cuando no veía el final de nuestras peleas constantes, yo aun te amaba.
Y no pudimos estar juntos en esta vida pero espero poder estar juntos para siempre en alguna otra. A pesar el daño que nos hicimos los dos, y las palabras que nos dijimos que nos hicieron llorar, siempre albergabas un espacio de felicidad en mi, siempre eras las persona que me hacia sentir débil y fuerte a la vez.
No pido que me perdones, he dejado solo a Zeus y eso ni yo puedo perdonármelo.
Intentaba, con todas las fuerzas que aun me quedaba, disminuir los síntomas, de algunas quimioterapias que había tomado, que era probable que disminuyera aquel tumor.
A veces me olvidaba de las cosas, tenia horribles pesadillas, tenia delirios.
Y tú nunca sospechaste, creías que era porque era miedoso, porque dormía mucho, porque era distraído y supongo que pensaste que estaba loco.
Tenía miedo, contaba los días sabiendo que te irías, sabiendo que me iría. No sabes lo impotente que me sentía. Lo débil que era. Lo cansado que era seguir de pie cuando todo lo que quería era recostarme, llorar y dormir y nunca mas despertar.
Pero encontraba razones para seguir adelante, existían personas. Existía un futuro, tal vez breve.
La ocupacional que me invadía cada noche de no despertar el siguiente día, con el terror de no volver a verte esas noches que te ibas, con el corazon el la mano, implorando que tan solo, un día mas pudiera estar con Zeus. Ese niño lleno mi vida de felicidad junto contigo. Ustedes eran lo único para mi y el hecho de perderos, era una pesadilla.
Prométeme que no lo dejaras solo como yo lo hice, que lo apoyaras y le darás ese amor incondicional que yo no le pude dar hasta el final.
Y él, nunca tuvo exámenes, lo hice porque no quería verlo corrompido por lo roto de nosotros, porque no quería que viese que el amor tarde o temprano se acaba. No ahora.
¿Recuerdas cuando yo era ese tío descarrilado que no sabia donde iba? Irresponsable, joven, con ganas de tomar mis decisiones. Y te conocí a ti, un maniático del orden con un futuro marcado, sin inseguridad.
¿Recuerdas como nos escapábamos para amarnos sin prejuicios?
¿Cuando tu padre nos gritó? ¿Cando tu madre nos consoló? ¿Cuando mi familia nos acepto?
¿Recuerdas todo eso, Samuel?
Yo no entiendo en que momento te falle, en que momento me fallaste. Y a veces quería deja de quererte y olvidarte, tomar a Zeus e irme lejos, con él. ¿Porque no lo hice?
Cuando me culpaba de algo, tú me decía “No es tu culpa chiqui, no te culpes, las cosas pasan” Hoy es mi turno.
No te culpes, las cosas suceden, nadie sabia que esto sucedería.
Nunca me permitiste que me rindiera pero hoy, no estas. No estuviste por algún tiempo y te olvidaste de lo débil que podía ser. Siempre solo en casa, solo y silencioso. Comenzaba a volverme loco, a sentir ganas de desparecer y ser solo el silencio, ser solo obscuridad.
No sabes el dolor que me causaba mentirles, a ti, a Zeus pero sobre todo a mi.
Comencé mintiéndome, con algo pequeño pero cuando me di cuenta mi vida ya era una gran mentira, una gran farsa una que no se perdona y se cobra con la vida.
Por fin ha saldado cuentas.
-Es hora de seguir adelante Samuel y olvidar un mes de tu vida. Sin olvidarme, sin olvidarte.
Adiós Samuel. Dile a Zeus que lo quiero, yo no pude, me era imposible ver sus ojos llenos de confusion.
-Guillermo-
~.

Las lagrimas de Samuel eran imparables, su gritos ahogados, y sus gran rabia hacia él mismo.
Su mayor miedo, se había cumplido.
¿porque no pudo esperar? ¿Porque no pudo seguir luchando? ¿Porque se rindió y tomo le camino mas fácil?
Samuel, tomaba el cuerpo de Guillermo ya sin vida, sobre la cama.
Maldito orgullo. Se decía así mismo mientras lloraba. ¿Que había de hacer?
La muerte no tenia remedio, igual que aquellos papeles quemados, consumidos por el fuego.
Las flores yacían tiradas en el suelo, junto a un frasco, junto a un vaso.
Samuel sintió que nada mas existía. No podía creerlo, deseaba que solo fuera un mal sueño, un simple delirio. Que despertaría y estaría Guillermo, que estaría para consolarlo y calmarlo con un abrazo.
-No guille…. perdóname-decía mientras se mecía con su cuerpo entre sus brazos.
Él ya se había despedido, lo había hecho y Samuel lo tomo por alto.
y se dio cuenta cuando ya era demasiado tarde.
Nadie había preparado a Samuel para esto, nadie le había dicho como actuar ante el suicidio de tu pareja, nadie le había explicado como decirle a tu hijo que uno de tus padres se había ido y que no volvería.
Nadie le haba dicho que ese era el precio de las malas decisiones.
Ahora todo cambiaba, tenia que adaptarse, tenia un hijo, que implicaba responsabilidad y tenia un gran vació que no se llenaría con nada. Tenia un enorme dolor que no se olvidaría con alcohol.
A veces solo era necesario olvidar y seguir para no quedarse estancado en un recuerdo, en un sentimiento, en algo que no te dejara avanzar.
Zeus era la única persona que mantenía vivo a su padre, que lo hacia seguir ahí, dándole fuerzas, las mismas fuerzas que necesito Guillermo para llegar tan lejos. Las mismas para soportar las mentiras, los llantos.
Y no comprendía porque lo siguió amando hasta que sus ojos se cerraron. Él no merecía eso. Él le había hecho daño.
Pero cuando se había dado cuenta que lo seguía mando, que quería seguir junto a él. Guillermo pensaba lo contrario y se forzaba a sentir un gran odio hacia Samuel aunque eso no le impidiera llorar y caer rendido. Así como dijo y juro nunca hacerlo pero siempre existe una persona que es tu beldad y entre ellos, ellos mismos eran su debilidad, uno del otro.

Samuel no sabia el dolor que soportaba Guillermo, todos los días, el miedo.
Ahora lo entendida, ese vació, ese miedo y ese dolor. Porque él, se estaba perdiendo así mismo, estaba perdiendo a Samuel y tenia a alguien que dependía las 24 horas del día, durante años, durante meses de él.
Y por fin, Guillermo dejo ese dolor, ese vació. Pero se lo entrego a alguien mas.
Después de un mes, de miedos, mentiras e infinitas decepciones, Guillermo se había ido dejando a todo y todos atrás.
Samuel tenia que asumirlo, la gente no puede con tanto dolor acumulado, no puede fingir, no puede seguir mintiendo y mucho menos podía soportar tantos miedos. Porque causaban inseguridad, porque te destruían de a poco ye te ibas perdiendo a ti mismo en un mas de inimaginables temores.
Solo es cuestion de tiempo, te das cuenta que estas hundido y no puedes flotar hasta la superficie y es cuestion de tiempo para sentir como te vas muriendo y en un momento, tu corazon deja de latir, das un largo y profundo respiro y duermes, duermes para siempre, para descansar de el dolor.
Eso hizo Guillermo.
Narra Guillermo (Horas antes)
Aquel frasco,lo miraba y veía como se movían esas pastillas.
Samuel decía que me ayudarían a descansar, que eran pastilla para lograr el sueño.
Y tome dos, un trago de agua. Tome otro par, otro trago de agua y cuando ya me había dado cuanta, ya no había y me sentía cansado. Me acosté y dormir.
No sentí nada de miedo, no sentí nada solo cansancio y pesadez y me deje ir. Todo se había vuelto obscuro. Mis pulmones dieron la ultima respiración, un suspiro largo que dejo entrar el aire y despues salio como una gran oleada.  Sentí el ultimo latir. Sin dolor, solo disminuyo y se esfumo.
Pero existían una preocupación enorme, desde siempre me haba acompañado. Dejar a Zeus, solo, sin un apoyo estable. Solo con Samuel, alguien que podía cambiar radicalmente. Pero ya no era hora de echarse para atrás. Ya no existía solución.
Ahora estábamos separados, lo que él quería. 


Fin.

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Y por fin lo hemos acabado. Es una de las muchas historias a las que les he tenido mucho cariño porque nos ha costado tiempo y una gran organizacion para no matarnos en el intento XD
De cualquier forma. Espero que le haya gustado. Fue una de las mejores experiencias y espero seguir colaborando con la loca de Faby que se le dan unas ocurrencias muy raras.
Gracias por el apoyo y por sus comentarios <3

One-Shit | Wigetta/Rubegetta | Parte 3.

Pues nada, seguimos con nuestra historia, que parece que en verdad les gusta. (≧▽≦) 

Parte 1 ♡
Parte 2 ♡

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Samuel se sentía cada vez más sucio. Ver a Rubén debajo suyo con esa expresión de placer, no recompensaba en ningún aspecto lo que en algún momento le tocaría sufrir. Samuel lo sabía bien y aún así, no quería parar, no quería hacer sentir mal al de ojos claros. Lo quería demasiado, vale, no era del todo cierto que lo amaba, pero se acercaba bastante. Se concentró en ver la expresión del menor mientras le daba lentas embestidas, con amor y delicadeza como un ángel merecía ser tratado. Al menos podía olvidar parte de su culpa al ver lo mucho que el noruego estaba disfrutando. Éste se enganchó a su cuello acercándolo, el mayor plantaba besos en su cara delicadamente, demostrando su inmenso amor por él. Rubén no tenía ni idea. Era tan inocente, tan confiado y alegre. ¿Por qué decidió sentarse con él aquél día? ¿Qué era lo que había visto en una persona como él? ¿Por qué había decidido entregarle su corazón de esa manera? El moreno no podía permitir que Rubén sufriera, por ningún motivo. 

–Ah… -El chico de ojos avellana gimió sintiendo pequeños espasmos por todo su cuerpo. Eran tan hermoso verlo de esa manera, con su cabello pegado a su frente por el sudor, sus ojos cerrados y su boca abierta soltando pequeños suspiros. 

*:・゚✧

Un escalofrío recorrió la espalda de Samuel despertándolo. Tenía a Rubén encima de su pecho dormido tan tranquilamente como un cachorro. No tío… Piensa. ¿Por qué estaba haciendo esto en realidad? ¿Qué es lo que está pasando con él? En un mismo día se ha entregado en cuerpo y alma a dos personas las cuales, según él, quiere. El casi rubio se mueve en su pecho. Suspira y visualiza en el piso sus jeans. De repente, en su móvil suena el tono de llamada. 

–Rubén, chiqui, me llaman al móvil. -Mueve ligeramente al menor para quitarlo de encima. 

–Oh… -Rubén se mueve. –Lo siento. 

–No te preocupes. –Se levanta de la cama desnudo, para ir por sus pantalones tirados en el suelo y ver que tiene cinco llamadas perdidas de Guillermo. 

–Joder… -Susurra. 

–¿Pasa algo? -El menor se sienta en la cama.

–No. Eh… Tengo que irme. -Samuel tuerce la boca. 

–¿En verdad? -Rubén pone un gesto de preocupación. Todo el color del rostro de su ¿novio? ¿amante? ¿qué son? se ha ido. –Oye, ¿estás bien? 

–Si… Rubén, tengo que correr. -El mayor comienza a vestirse. 

–Quería que te quedaras conmigo todo el día. -El menor trata de hacerle una jugada al moreno para que se quede con él. Éste, sonríe. 

–Lo siento, guapo. El fin de semana te veré para estar todo el día contigo. -La mirada avellana del noruego se ilumina con felicidad. 

–¿En serio? 

–Te lo juro. -Le guiñe un ojo mientras termina de abotonar su camisa. 

–¿Me hablarás cuando termines de hacer lo que tengas que hacer? 

–Claro. -Samuel se acerca al cuerpo de Ruben sentado en la cama, para quitar el cabello que tiene en la frente y darle un beso en ella y uno en sus labios. –Te veo después. 

–Vale… Samu.. -Le llama el menor antes de que el otro saliese de la habitación. 

–¿Qué pasa? 

–Te quiero. -El menor se sonroja de un ligero rosado en sus mejillas. 

–Y yo a ti. Te veo luego. 

*:・゚✧

Samuel llegó al apartamento corriendo, y cuando entró, Guillermo ya estaba ahí. Se volteó a él y le dio un beso tierno en los labios. 

–Te estaba esperando. 

–Eh si… Hola chiqui. -Su compañero de piso lo miró extrañado. 

–¿Dónde estabas? ¿Por qué te fuiste antes de que yo despertara? ¿Acaso fuiste a ver a tu otra novia? -Dijo el menor en tono de broma y se dirigió a su cuarto. El mayor lo siguió, tenía la mirada perdida.

–Tenemos que hablar, chiqui. -Le dijo. 

–Si, tenemos que hablar. Perdóname. No me di cuenta que a la única persona que necesite siempre, fue a ti. -Le dio un tierno beso. Samuel iba a protestar, cuando el menor interrumpió. –No hables, déjame agradecerte. -El moreno lo vio y algo en su mirada cambió puto 

–No agradezcas nada, ni pidas perdón. Es mejor tarde que nunca. Quiero que encuentres en mi, lo que no encontraste en esa chica que te dejó. -Hablo dirigiéndose al menor, mientras besaba su cuello. Era raro, pero cuando estaba con su amigo, sentía el cielo, pero cuando estaba con Rubén, sentía que le hacían pagar sus pecados. XD Ahre.

Ambos volvieron a unirse en un tierno y cálido beso. Fuera del deseo carnal, se sentía excelente. Samuel podía sentir en esta muestra de cariño el mas puro amor de parte de su amigo. Inconscientemente ambos caminaron hasta llegar al sofá para demostrase su amor. No mas deseos carnales, solo dos personas que se aman recostadas en un sofá besándose. Se recostaron en el sofá Guillermo encima de su compañero para ver películas todo el día hasta que el menor se quedo dormido entre sus brazos.

Samuel se sentía terriblemente mal. Estaba jugando con Guillermo y Rubén , pero no podía daré el lujo de herir los sentimientos de alguno de ellos. Los quería a ambos, como nunca había querido a alguien antes. Pero era un tema complicado. Tal vez si hubiera conocido a Rubén después de conocer los sentimientos de su amigo, nunca lo habría visto de otra forma que no fuera amistosa. O si su compañero de piso no se hubiese fijado en él, estaría feliz saliendo con el noruego. Que difícil se estaban poniendo las cosas para él.    

El menor se mueve en el sofá incomodo.

–¿Qué sucede, chiqui? -le pregunta el mayor.

–El sofá, es incomodo ¿podemos irnos a la cama? -Samuel bajó la mirada mientras ladea la cabeza, esas pequeñas peticiones relativamente inocentes que le hacía Guillermo con esa voz suplicante, con esa mirada tan pura y tierna como la de un niño pequeño pidiendo un dulce y esa sonrisa ladeada que solo se la dedicaba a él, le estaban volviendo loco en estos instantes, y agregándole esa tentadora propuesta Samuel sonrió y beso la mejilla del menor.

–Vale, vamos.

Los chicos se levantaron del sofá para ir a la habitación caminado en la obscuridad de su apartamento, entraron en la habitación del moreno y se recostaron en la gran cama. Guillermo se acurruco en el pecho del mayor.

–¿Qué hora es? -Bosteza. Samuel gira la cabeza para ver el reloj de su mesita de noche.

– 1:00 am Nos quedamos mucho tiempo viendo películas.- El de ojos achinados suspira.

–¿No has dormido nada verdad?

–No. -El mayor observa el rostro de Guillermo en la obscuridad.

–¿Qué sucede? -pregunta el menor pasando su mano por la barba de Samuel mientras le arquea una ceja.

–Nada, es de esas noches en las que me da insomnio y me quedo pensando.-El menor sonríe.

–¿En qué piensas? -¿Qué le podía decir? ¿La verdad? Estaba pensando en él, en ellos, eso es cierto. ¿Pero que hay de la otra cara de la moneda? Rubén, una imagen del noruego le aparece en la cabeza como un balde de agua helada.

–Pensaba… -Vacila. –En nosotros. -Guillermo sonríe y le abraza mas fuerte.

–No me dejes. -A Samuel se le forma un nudo en la garganta, cierra los ojos.

–Nunca.

*:・゚✧

Rubén se quedo en la cama mirando hacia la puerta por la cual Samuel se había ido, se acomodo mejor y puedo oler el aroma del moreno. Aspiro y suspiro de ese aroma que tanto le encantaba. Abrazo a una de las almohadas e imagino que era Samuel, como lo amaba, lo hacia feliz, le hacia sonreír y encontrar una razón para salir de esas cuatro paredes en las que llevaba encerrado, no había salido de su casa para nada mas, solo para ver a Samuel, pareciera que ahora su mundo giraba en torno a él, cerro los ojos y recordó cada sensacional que había acabado de vivir con él.

Es importante conocer la vida de Rubén. hace unos meses que el se había ido a vivir a esa parte de la ciudad solo, no conocía a nadie y lo único que haca era jugar video juegos encerrado en su casa. En el tema de las relaciones, el había tenido una novia, pero no termino bien ya que siempre habían jugado con sus sentimientos, cabe recalcar que Rubén es una persona muy sensitiva y se apega mucho a sus sentimientos. Pero por alguna extraña razón esta vez no le preocupaba, porque confiaba en Samuel, sabia que el no podía lastimarlo de ninguna manera porque se lo había prometido y porque le dijo que jamás se iba a separar de él.

Se sentó con pesadez en la cama mientras se restregaba los ojos, bajo la vista al piso y vio sus ropas tiradas. a su mente le vino la imagen de Samuel besándolo aquella noche por primera vez y sintió un cosquilleo en su estomago. siguió recordando, sus manos acariciando su cabello, sus labios besando su nariz y boca, su voz susurrándole que jamas lo iba a dejar, y el creyéndole cada palabra. También recordó su manos rozando su piel, sus dedos bajando por su torso, sus labios recorriendo su cuello, sus ojos desnudándole el alma.

No había nada mas en el mundo que lo emocionara tanto como la piel tersa del moreno en su cuerpo. Venia a su mente los besos en su abdomen, sus caricias en su pecho y su aroma, al recordar eso sentía un escalofrió en todo su ser y la necesidad de tenrlo cerca, de sentirlo cerca, de unirse a el en amor. Sentía la necesidad de amarlo.

*:・゚✧

Guillermo se despierta de repente, se dio cuenta de que seguía encima del cuerpo de Samuel, sonrió y se acurruco. Es increíble lo que no haya confesado sus sentimientos antes. Tantos sufrimientos con chicas que nunca lo iban a querer tanto como su amigo lo hace, demasiado tiempo desperdiciado. Pero eso ya no importa, lo tenia solo para él. Su Samuel. Levanta la vista solo para observar lo perfectamente pacifico que se ve su chico al dormir. Sintió unas enormes ganas de besarle, beso su pecho desnudo con ternura. El mayor soltó un suspiro.

Guillermo sonríe. Simplemente tenia que decir para que lo protegiera y le jurara que nuca lo dejaría. Guillermo reaccionó. El trabajo, piensa. Ver el reloj de la mesa solo para darse cuenta que es demasiado tarde para ir. Gruñe. La verdad es que no le importaba en ese momento, ayer había tenido uno de los mejores días con la persona que ama. Se levanta de la cama para hablar al trabajo y reportarse enfermo cuando el mayor se despierta y le toma del brazo.

–¿A dónde vas? -Le pregunta algo adormilado aún.

–Tengo que hablar al trabajo. Es tarde, así que me reportare enfermo. Vuelvo en unos minutos.

–Vale.- Le sonríe.

El menor le corresponde la sonrisa con su típica sonrisa ladeada. Lo ama. Tanto es su amor por el que no lo puede comprender. Que no se puede ni siquiera describir o explicar. Se gira antes de salir de la habitación.

–Te amo. -Samuel le mira mientra traga con dificultad.

–Igu… -Balbucea. –Igual yo. Mi corazón se rompió, chau.

El mayor deja caer su cabeza en la almohada y cierra sus ojos fuertemente. ¿Qué estoy haciendo? Se pregunta a si mismo, escucha como Guillermo cuelga el teléfono de la sala, se acomoda de nuevo en la cama sin ganas de nada, se siente miserable, seguramente Rubén estaba con el corazón roto porque el lo había dejado solo cuando le había dicho que pasaría todo el día con el. 

La semana había pasado y llego viernes, para la alegría de Rubén hoy el y Samuel se verían y quizá lo convenciera de pasar todo el fin de semana con él.

Rubén estaba frente al reloj de la cocina pendiente de la hora y la puerta de entrada, Samuel llegaría en cualquier momento y ya no podía esperar más, estaba ansioso de volver  a verlo, de volver a besarle y tenerlo entre sus brazos, le fascinaba el sentimiento de protección cuando estaba con él y lo feliz que que lo hacía, sonriendo como una quinceañera enamorada, el timbre la puerta sonó y Rubén corrió a abrirla para encontrare a Samuel forzando una sonrisa y una cara de cansancio con la cual no podía.  

–Guapo ¿Qué tienes? ¿Te sientes mal? -Dijo el de ojos claros llevándolo al sofá para cuidar de él. Lo que el noruego no sabía es que Samuel llevaba días sin dormir y apenas comía algo. 

Al pobre chico le estaba matando el secreto que guardaba, pasar tanto tiempo con Guillermo lo destrozaba, le exigía tanto que el no podía ofrecer. Y se sentía mal con eso, no poder amar a ninguno de los dos de una forma justa y como ellos se lo merecían le estaba carcomiendo el alama. Rubén pone un gesto de preocupación, no podía concebir la imagen de su Samuel decaído y enfermo, aquel que lo había cuidado y salvado de su propia perdición y deprecio, así decidió pasar todo el viernes entre cuidados, sopas y mimos. El sábado por la mañana Samuel despertó en una cama que le parecía familiar, en un cuarto familiar, ya no se sentía mal, solo moría de hambre. Salió de la sala y ahí se encontró al noruego durmiendo en el sofá con una cobija en medio puesta encima. 

Samuel al verlo sintió algo indescriptible que le hacia querer rescatar al niño de pelo castaño durmiendo y guardar esa imagen en su corazón. Sin hacer mucho ruido o movimientos bruscos fue y le beso la frente, después fue a la cocina y decidió prepararle el desayuno.

A Rubén le llego un olor de huevos fritos se despertó y fue a la cocina. Al ver a Samuel ya despierto y con ánimos, ya que este mientras cocinaba tarareaba una canción por lo bajo, no pudo mas que llegar por detrás de el y darle un fuerte abrazo.  

Rubén no quería soltarlo nunca más, le dio un beso en el cuello.

–Huele delicioso, ¿Qué cocinas, amor? -Samuel se giro y por respuesta lo arrincono al desayunador, le dio un beso largo en la boca para después susurrarle algo. –¿Cómo hago para pagarte todo lo que haces por mi?

–Con mas besos como este. -El menor sonrió con picaría y sus ojos brillaron.

Samuel correspondió la sonrisa con ese mismo sentimiento, apagó la hormilla y entre besos y caricias fue levantando a Rubén a su habitación donde mementos antes había despertado solo.

Nadie sabe como describir que es lo que siente Rubén cada vez que eta con Samuel, es un sentimiento indescriptible. Este chico desconocido había llegado para cambiar su vida de un modo sorprendente y cada vez sacaba lo mejor de el, lo mejor que, en meses antes el creía que no tenia. La falta de amigo y estar en un lugar desconocido hacia que Rubén pasara largas horas solo creyendo que no había nada ni nadie para el allá afuera,. Abajo de Samuel mientras el le besaba el cuello y caricias su vientre Rubén soltó una carcajada, cuando Samuel levanto la vista vio que el chico de ojos avellana lloraba.

–Perdóname pequeño, ¿Hice algo mal? ¿Te lastime? -Dijo Samuel con preocupacion mientras veia el rostro del menor con ternura.

–No, solo pensaba en cuanto te amo, en la manera de como me haces feliz y eso me llena de alegría, quisiera que estos momentos durarán para siempre y tenerte todos los días a mi lado al despertar.. -Dijo sorbiendo por su nariz. –Perdóname, soy un cursi. -Limpió las lágrimas con su antebrazo. –Sólo estaba pensando es esas cosas.

El moreno ya no podía hacer nada más con su situación, se estaba hundiendo en estas arenas movedizas y, cada vez que hablaba o hacia algo era un movimiento peligroso para hundirse más.  

¿Cómo podía esta chico amarlo tanto? Era como un ángel para Samuel, un ángel que tenia dos caras y a la vez lo estaba condenando. Lo beso apasionadamente y siguió su recorrido por su cuerpo. Le dolió mucho no poder corresponderle mas que con besos cada vez que el noruego le decía algo lindo, es simplemente que no quería mentirle. No a este niño de ojos alegres debajo de el.

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CONCHATUMADRE, NO ES NORMAL LO QUE ESTOY SUFRIENDO.

Esta parte es un muchito más corta que las demás, pero no queríamos hacerlas esperar, ya que llevamos muchos días sin actualizar. Prometemos partes más largas en los próximos capítulos.

En fin, dejen sus opiniones, y corazoncitos si les gusta. Por cierto, ya es seguro que esto es un minific. Ya casi terminamos. Probablemente sean 2 o máximo 3 partes más. 

Besitos en la frente para todos los que leen. <3 z4

Pensé que cuando regresara de su viaje todo sería mejor y la felicidad nos iluminaría la cara, pero no fue así. Por el contrario, se veía un poco triste y desganado, tal vez hasta adolorido, como si cargara una gran pena en el alma. Le pregunte qué era lo que sucedía. No respondió al instante, bajó la cabeza y apenado lo escuché decir “perdóname, te fallé”. No lograba comprender de que me estaba hablando, guardé silencio y con un gesto insulso volvió a hablar.

-Dije que nunca te engañaría y te fallé, estuve con otra mujer. No me malinterpretes, no es nadie importante, sin embargo, me duele mucho lo que te hice.

No supe qué responder, mi cabeza se encontraba completamente alborotada y llena de rabia, por lo que decir algo en ese instante podría haber sido inadecuado. No dije nada, no quise hacerlo. Es alucinante lo que el amor -o lo que fuera que sentía por él- me hizo pensar, por una parte quería matarlo, pero a la vez lo único que deseaba era abrazarlo y sujetarlo tan fuerte de forma que nadie más me lo pudiera arrebatar de entre mis brazos.

No quise hacer una tontería, así que le pedí tiempo y le dije que hablaríamos después. No nos vimos durante varios días, no estaba segura sobre lo que debía hacer, es decir, lo extrañaba pero comencé a darme cuenta de que quizá no lo amaba como yo creía y había sido justamente su infidelidad lo que me había abierto los ojos. Pensé en dejar las cosas así por el bien de ambos, pero nuestros amigos me pidieron que al menos le diera la oportunidad de que volvieramos a hablar. Acepté.

Nos citamos en un café que solíamos frecuentar cuando éramos novios, creí que llevaría un discurso preparado para pedirme perdón, pero en realidad no dijo nada nuevo de lo que me había dicho la última vez que nos vimos. Sentí lástima por él. Era evidente que estaba arrepentido y de verdad me quería, mientras que yo ya no estaba segura de ello. Verlo ya no me aceleraba el corazón ni me enchinaba la piel como antes, en el fondo lo único que yo quería era vengarme. Así que tomé sus manos y le dije que todo estaba bien, que le daría una segunda oportunidad para demostrarme que me amaba.

¡Pobre hombre! No se imagina lo mal que la va a pasar cuando me las tenga que pagar.

—  Ricardo G.
Le dije todo lo que sentía. Me miró por un momento, después bajó la cara y se quedó callado, él nunca había sido muy bueno expresando sus sentimientos y menos estando en situaciones como en la que yo lo había puesto. No dijo nada, sin embargo pude ver algo en sus ojos, noté una chispa de esperanza, algo que me hizo pensar que él deseaba amarme tanto como yo lo amaba… pero tenía roto el corazón, y si amar no era una opción en ese momento, mucho menos era una decisión.
—  Life after Rod, Ricardo G.

Tu y yo no nos conocemos. No aun. No ahora. Tu todavía no sabes de mi ni de mi existencia. Yo sólo se, por ahora, poco más de la tuya. Pero yo te amaré tan inmensamente en el futuro, que antes de amarte como lo haré, yo ya te amaba como lo hago ahora.

Pero tu y yo no nos conocemos. No aun. No ahora.

— 

José A. Cedeño.