cliges

Cligès

   Jamás se había oído hablar de un hombre al que ella se dignase a amar, por más que fueran grandes su belleza y valentía, su nobleza, su dignidad. La doncella era tan hermosa y elegante que bien podría saber de Amor si se hubiera ocupado de ello. Pero jamás quiso prestarle atención. Ahora Amor le hará sufrir y se encargará bien de vengarse del orgullo y del desprecio con que siempre le ha tratado. Amor ha apuntado bien hacia ella: y con su dardo la ha herido en el corazón.