ciudades antiguas

Cuando Randolph Carter cumplió los treinta años, perdió la llave de la puerta de los sueños. Anteriormente había compaginado la insulsez de la vida cotidiana con excursiones nocturnas a extrañas y antiguas ciudades situadas más allá del espacio, y a hermosas e increíbles regiones de unas tierras a las que se llega cruzando mares etéreos. Pero al alcanzar la edad madura sintió que iba perdiendo poco a poco esta capacidad de evasión, hasta que finalmente le desapareció por completo.(…) Había leído mucho acerca de cosas reales, y había hablado con demasiada gente.

[…] Caminaba impasible por las ciudades de los hombres, y suspiraba porque ningún escenario le parecía enteramente real, porque cada vez que veía los rojos destellos del sol reflejados en los altos tejados, o las primeras luces del anochecer en las plazoletas solitarias, recordaba los sueños que había vivido de niño, y añoraba los países etéreos que ya no podía encontrar.


Extraído de “La Llave de Plata” - H. P. Lovecraft

anonymous asked:

Hace dos años me mudé de cuidad, mis padres tomaron la decisión y desde entonces tengo un tremendo resentimiento contra ellos, me quedé sin amigos, todo lo bueno que tenía se quedó en mi antigua ciudad. Aunque me pasen cosas buenas donde vivo hoy (que hasta el día de hoy solo ha sido una buena cosa la que me ha pasado), nada es suficiente, me siento sola y vacía, sin ganas de estudiar, no tener un futuro, a decir verdad, la muerte es un sentimiento muy cercano últimamente.

La muerte? TODO LO PINCHES QUIEREN SOLUCIONAR CON MUERTE. Intenta hacer amigos, nada te cuesta >:c

Columnas del Templo de Apolo, en la ciudad antigua de Corinto. Este templo fue construido aproximadamente en el año 540 a.C. Cada una de la columnas mide 7,2 m y están talladas a partir de único bloque. El momento de mayor apogeo de Corinto fue durante la época Romana, y por ello existía el dicho de “No todos se pueden permitir ir a Corinto”.

Fotografía: Ángela Romero

¿Qué es el amor? Parte 12/ fanfic wigetta

El aula estaba vacía, Guillermo había estado dándole vueltas a lo sucedido la anterior noche y cuando finalmente logró cerrar los ojos y dormir un poco su alarma comenzó a sonar, ni siquiera se tomó el tiempo de desayunar, se fue de inmediato al auto y ahí espero a su hermana, la menor le pregunto si sucedía algo, pero Guillermo negó todo. Así que en este instante estaba un Guillermo adormilado, con unas ligeras ojeras, sentado en su pupitre a la espera de sus cuatro amigos.

-menudo susto me sacaste Guillermo, creí que no había nadie-dijo Miranda al entrar al aula-¿que haces aquí tan temprano?

-desperté diez minutos antes y como no tenía nada que hacer decidí llegar más temprano al instituto-vaya mentira había dicho.

-oh está bien.

La chica se sentó en su pupitre, dejo de prestarle atención a Guillermo y se concentró en su móvil.
Cinco minutos después entraron Rubén y Alejandro.

-menuda cara tienes-admitió Rubén-me imagine que sucedió algo importante pero no tanto como para que no hayas dormido.

-estuve dándole vueltas toda la puta noche.

Hablaron de temas sin importancia mientras llegaban los otros dos, los cuales no tardaron en llegar.

-no me digas que no has dormido nada-dijo frank al ver el rostro de su amigo.

-estuve pensando toda la noche y cuando iba a dormir sonó la alarma, ni siquiera he desayunado, estaba tan candado que ni ganas tenía.

-joder.

-¿soy el único que quiere saber qué sucedió?

Finalmente Guillermo comenzó a hablar, a contar sobre el acuario, o cuando lo tomo de la mano inconscientemente, y la despedida en el auto de Samuel, les contó cada detalle y al final agregó:

-no me quiero enamorar de él, yo me prometí a mí mismo no enamorarme de nadie, por lo menos no ahora, me siento mal, un traicionero.

-pero no estás traicionando a nadie guille-dijo Miguel Ángel en el intento de calmar a su amigo-además nadie controla sus sentimientos.

-estoy traicionando a Alonso.

Los cuatro guardaron silencio, Alejandro fue el primero en atreverse a hablar.

-yo sé que la muerte de un ser querido es dura, ya lo he vivido, se que amabas a Alonso con todo tu ser pero estoy más que seguro que él no quiere verte llorar, no quiere verte solo, no puedes atormentarte tanto guille, seguro que Alonso quiere que seas feliz.

-aunque odie a Samuel siéndote sincero, si te enamoras de él, te voy a apoyar siempre guille, y creo que no solo yo, los cuatro vamos a apoyarte, ayudarte, lo más importante es que seas feliz.

-yo…yo no lo había pensando así, me había pasado todo el tiempo pensando en lo negativo.

-yo creo que Alonso se alegro mucho ayer al verte feliz, el se encargará desde el cielo de cuidarte del idiota, digo de Samuel.

-y no sólo él, nosotros también de cuidaremos y como dijo Rubén te ayudaremos en todo lo que necesites, ¿para que son los amigos sino?

Guillermo sonrío y abrazo a sus amigos, al menos sabía que contaría con el apoyo de sus amigos si salía con Samuel y que de igual manera si las cosas salían mal ellos seguirían apoyándolo.
Sobre lo de Alonso, él pensaba que estaría “engañando” al chico si salía con alguien más, por eso se había alejado de todo en su antigua ciudad, de sus amigos, de sus hobbies, sus estudios, incluso de su familia todo eso, para no sentirse culpable pero Alejandro tenía razón, Alonso siempre se preocupó de su felicidad y seguro que aún estando en el cielo lo seguía haciendo.

-date una oportunidad, no tienes que temerle al amor guille.

Este se volvió a fundir en un abrazo con sus amigos un rato más, cuando se separaron estos no se pusieron mas que a bobear para sacarle unas cuantas risas a Guillermo.

-anda, que ha llegado tu chico-dijo frank entre risas al ver que Samuel y Luzuriaga entraron al aula-y te lo vuelvo a repetir, dale una oportunidad al amor-esto último lo dijo en un susurro.

Guillermo esbozo una pequeña sonrisa, se giró para ver al mayor, al parecer él si que había dormido.

-hola guille-dijo Samuel al ver al chico.

-hola Samuel.

Se volvió para seguir conversando con sus amigos, mientras tanto Luzuriaga y Samuel estaban ocupados con otro tema.

-no puedes seguir con miedo a tu padre chaval, tienes que enfrentarlo, puedo acompañarte si quieres.

-no hombre, no te quiero meter en algún lío.

-piénsalo, de verdad.

Ambos suspiraron, a Luzuriaga le preocupaba bastante la manera de ser del padre de su amigo, tenía un carácter peligroso y temía que algo pudiera suceder.

-¡viene el director!-exclamó María desde la puerta-siéntense todos.

Todos corrieron a sus asientos, segundos después entró el director por la puerta.

-bien jóvenes, el profesor bravo tuvo un imprevisto el día de hoy, tienen la clase libre pero dentro del aula, como vea a alguno en los pasillos les pondré trabajo extra a todos, ¿entendido?

-sí señor Gómez-corearon todos.

-está bien, continúen con lo que sea que estuvieran haciendo.

Todos se quedaron en su lugar hasta que el profesor salió del aula, cerrando la puerta detrás de él.
Todos se reunieron con su grupo de amigos en algún rincón, que excelente manera de empezar el día.

-¿habéis visto la de los robots?-preguntó Rubén-que el padrino quiere verla mañana y no tengo idea de que trata.

-está muy guay, el domingo fui a verla con mi hermano-contó frank-va de un Apocalipsis…

La charla se basó de películas, aunque Guillermo poca atención puso pues estaba quedándose dormido.

-eh guille, estás durmiéndote tío.

-te juro que no puedo ni con mi alma.

-anda échate una siesta pues, nosotros te despertamos cuando llegue el siguiente profe.

Guillermo asintió, se recostó en el suelo y no tardó en quedarse dormido.

Samuel se percató de esto, observó desde otro rincón como Guillermo caía rendido, desde que había entrado al aula se había preocupado, había notado las ojeras en el rostro del chico y su rostro de cansancio, ¿que había hecho que se pusiera así?

-¿me estás escuchando o estás en el mundo de los Guillermos y los unicornios?-bromeó Luzuriaga, captando de nuevo la atención de su amigo.

-eres un tonto, estaba viendo a guille, ¿viste la cara que tenía?-Luzuriaga asintió-pues ahora está ahí dormido.

-¿y quieres ir a despertarlo con un beso como en la bella durmiente?

-que cabron eres, me preocupa Luzu, se notaba que no durmió en toda la noche.

-yo sé cómo averiguarlo-Samuel lo miro expectante-¿en serio? Creí que eras listo Samuel, pregúntale, a todos nos gusta la gente que se preocupa por nosotros así que cuando veas que este despierto vas y le preguntas, fin de la historia.

-bueno, no lo había pensado pero creo que si iré.

-¿crees? No señor de Luque, tú vas a ir a preguntarle y punto.

-vaaaale-dijo Samuel alargando la “a”.

La siguiente media hora todos la pasaron bien, hablando con sus amigos en esa hora libre que tuvieron, Guillermo estuvo durmiendo, eso le vino de lujo porque la siguiente clase estuvo bastante fresco, aunque tenía que admitir que tenía hambre, llevaba bastantes horas sin comer nada, decidió tomar un paquete de galletas que tenía en su mochila y se las comió durante la clase de historia.

-espero que les vaya bien con su trabajo, les queda menos tiempo, ¿que tal vosotros Samuel y Guillermo? Tomando en cuenta la inconformidad de algunos-dijo fijando la mirada en Alejandro-quisiera saber su progreso.

-en realidad vamos muy bien, pensábamos juntarnos en estos días para terminarlo ya, nos faltan solo siete páginas-respondió Samuel.

-¿joven Guillermo algo que agregar?

-estamos trabajando muy bien-se limitó a decir.

-perfecto, los demás espero que lleven un gran progreso, que soy de los pocos que les permite estar con un amigo en los proyectos.

Las clases continuaron, Guillermo contaba los minutos para poder ir a la cafetería y comer algo, ya que seguía con hambre.
Finalmente el timbre sonó indicando el receso, todos salieron apresurados, Guillermo guardo sus lapiceros y antes de que pudiese salir Samuel lo detuvo.

-¡oye guille!-dijo Samuel antes de que este saliese-¿puedo preguntar algo?-el chico asintió-te vi muy cansando en la primera hora y después te vi dormido, ¿no has dormido cierto?-volvió a asentir-¿está todo bien? ¿Necesitas algo?

-yo…-Guillermo sabía qué decirle-me desvele gracias a un grillo en mi habitación y me dio insomnio.

-¿esperas que me trague esa chorrada?-respondió Samuel-discúlpame pero no te creo.

-vale, no fue por un grillo, pero no te preocupes, es una tontería.

-entiendo que no quieras decirme, pero que sepas que si necesitas algo o quieres hablarlo con alguien cuenta conmigo guille.

-muchas gracias Samuel-respondió con una sonrisa-ahora si me disculpas me iré a la cafetería que tampoco he desayunado y muero de hambre, literalmente.

Samuel asintió y se volvió para guardar sus lapiceros también, escucho como los pasos de Guillermo se hacían cada vez más lejanos hasta el punto que los dejo de escuchar.

-va a ser muchísimo más complicado de lo que imagine-susurró Samuel.

Este se había estado dando cuenta que Guillermo era alguien muy reservado, no era de los típicos que iban mostrándole sus sentimientos al mundo, era alguien que se los guardaba para él, y descubrir lo que sentía era muy complicado, Guillermo era como un muro impenetrable cuando se hablaba de sentimientos.

Guillermo se dirigió de inmediato a la barra de comida, tomo dos hamburguesas con patatas fritas y una soda, pagó y se dirigió a la mesa con sus amigos.

-¿donde te cabe tanta comida hombre?-exclamó Miguel Ángel al ver la bandeja del chico.

-ya les dije que moría de hambre, ahora mismo podría comerme un caballo.

-ándate con cuidado que soy capaz de traerte un caballo para ver cómo te lo comes-bromeó frank.

-es que es tontito el pobre-susurró Guillermo antes de comenzar a comer.

El receso termino, los alumnos volvieron a su aula, para desgracia del grupo de Guillermo, tenían clase de ciencias aunque al mencionado le entusiasmaba esta clase.

-¿a quien le gustan los tiburones?-preguntó el profesor.

Nadie dijo nada, solamente Guillermo se atrevió a levantar un poco la mano.

-excelente joven Díaz, ¿que sabe sobre los tiburones?

Guillermo le contó diversos datos que sabia sobre este animal, Samuel recordó sonriente la tarde anterior en el acuario, se notaba a leguas que a Guillermo le fascinaba este tema.

-tenemos alguien muy inteligente en este lugar, bien como nos compartió el joven Díaz, un tiburón rara vez mata a un humano pues al dar un mordisco y darse cuenta que no es parte de la vida marina lo suelta, aunque muchas personas creen todo lo contrario.

El profesor continuo con la clase, pocos prestaron atención, incluyendo a Samuel que se pasó observando embobado a Guillermo.

-señor de Luque, ¿podría prestarme atención y dejar de comerse con la mirada al joven Díaz?

Guillermo y Samuel se sonrojaron ante el comentario del profesor, aunque esto también hizo que toda la clase; excepto Luzuriaga y los amigos de Guillermo, coreara un “uyyyy” a modo de burla.

-que Guillermo es el siguiente novio de Samuel-se escucho de un lado.

-ándate con ojo Guillermo que Samuel no es un chico bueno.

-os apuesto lo que quieran a que si estos dos salen a Guillermo le va a costar caminar un tiempo, ¿a que si Samuel?

-todos guarden silencio-gritó el profesor molesto-un solo comentario más de quien sea y lo mando a la oficina del director suspendido, ¿quedo claro?

Todos guardaron silencio, el profesor continuo con su explicación, Samuel tampoco puso atención está vez, pero no por observar a Guillermo, todo lo contrario, evitó cualquier contacto con él, estaba muy avergonzado, hizo que se burlaran de Guillermo gracias a él y a su pasado, no lo había hecho a propósito.
Cuando finalmente se atrevió a mirar con disimulo a Guillermo vio que este estaba cabizbajo, ni si quiera estaba prestando atención a la clase, esto hizo que Samuel se sintiese peor.

-para mañana los quiero con más orden, que les quede claro que no voy a tolerar esa clase de gritos en mi clase, Samuel y Guillermo una disculpa por lo que dije.

El profesor salió del aula, y José aprovechó para dar su opinión antes de que el siguiente profesor viniera.

-¡Guillermo dinos si vas a dejar que Samuel te rompa el culo o tu se lo vas romper a él!

Y la tolerancia de Guillermo se fue a la mierda, este salió de al aula echando humo, le importaba muy poco si le llamaban la atención, las burlas de los demás habían podido con él.

-eres un hijo de la gran puta-exclamó Luzuriaga-cuando Guillermo vuelva vas a pedirle una disculpa.

-¿y si no quiero qué?

-te voy a dar la paliza de tu vida-amenazo Rubén.

-¿tú y cuantos más?

-yo me encargaré también de destrozarte-amenazó Luzuriaga.

-y nosotros-dijeron Miguel, Alejandro y frank a la vez.

-¿ya lo has oído? A ti o a quien sea que haga otro comentario así les destrozamos la cara.

El silencio inundó él aula, todos sabían que Luzuriaga era capaz de romper una nariz de un solo puñetazo y que Rubén había dado una paliza a unos chicos que se metían con su primo, así que nadie se atrevió a dar otro comentario, no se querían arriesgar, ni siquiera las chicas.

-¿y tú que esperas Samuel?-preguntó frank-¿vas a dejar a guille así?

Este negó con la cabeza y salió del aula, con tal de arreglar el daño no le importaba que lo castigaran.

-¿guille?-gritó a mitad del pasillo-¿guille?

No hubo respuesta, lo busco en la cafetería, en la biblioteca, incluso en los baños, ¿donde podía estar? Había buscado en todos lados excepto en el estacionamiento, ¡eso! Seguro que estaba en el estacionamiento.

-¿guille? ¿Estás aquí?

-vete de una vez-dijo una voz entre los autos-no intentes nada, no tengo ganas de hablar ni contigo ni con nadie.

-¡vengo a disculparme! ¡Yo no quería que hablaran así de ti!

-pues lo hicieron.

-y yo lo lamento mucho, pero te prometo que no van a decir nada más.

-¡no se trata de eso Samuel!

-¿no crees que sería más fácil que vengas y hablemos cara a cara?

Guillermo se puso de pie y se sacudió los pantalones pues había estado sentado en el suelo, se dirigió a donde Samuel y se paró frente a él.

-aquí me tienes.

-en verdad perdóname.

-es que no entiendo que demonios hice para que hablaran así de mi.

-lo hicieron por joderme a mí guille.

-¿sabes lo difícil que son las críticas? Que tú eres Samuel el apuesto chico, que lo tienes fácil, tú no sabes lo que se siente que te digan que eres repugnante, que eres feo, que eres gordo, que te veas al espejo y no te guste el reflejo, que sin importar el ejercicio que hagas o las chuchea que dejes de comer te sigas sintiendo igual de feo y gordo, y ahora me vienen y prácticamente me dicen que soy una puta que se acostaría contigo, nunca hice nada así con Alonso y mucho menos haría eso contigo.

Samuel se quedo sin palabras, él nunca se imaginó que a Guillermo le dijeran todas esas cosas, para él, él era un chico muy apuesto, y por lo que había visto no era gordo, solo tenía mejillas regordetas pero estas eran adorables.

-no sabes que tan mal me siento, lo digo de verdad, perdóname yo sé que no eres así, que no eres como los demás chicos, y te digo de verdad que ya no van a decir nada.

-¿y como estás tan seguro?

-Luzu y Rubén los amenazaron a todos-admito- quizá no lo sepas pero esos dos han dado palizas a varias personas.

-está bien, yo exagere un poco lo siento.

-no no, estás en todo tu derecho de actuar así, tú no hiciste nada y dijeron eso por como era yo, pero te juro por lo que más quiero en este mundo que no intentaré nada así contigo, si algún te incomoda si te tomo de la mano, te soltaré, si no quieres que te bese, no lo haré, no haré nada que tú no quieras y mucho menos intentaré llevarte a la cama, lo juro.

Guillermo asintió, gritarle a Samuel había hecho que se calmase un poco.

-¿así que podrías perdonarme Guille?-este asintió-¿también podría darte un abrazo?

Guillermo sonrío y asintió, el más alto lo abrazo con fuerza, estaba asustado de que Guillermo dejara hasta ahí las cosas y no le diera oportunidad de mostrarle cuanto lo quería.

-¿podría saber quién te llamaba así? Porque si te digo la verdad eres el chico más guapo que he conocido, y no estás nada gordo.

-chicas celosas de que Alonso saliera conmigo y no con ellas, me llamaron de todo, dejaron mi autoestima en el suelo y la pisotearon, a veces ni siquiera le creía a Alonso cuando me halagaba, me sentía feo.

-eres increíblemente apuesto-susurró Samuel, aún sin soltar a Guillermo-todas esas chicas estaban mal.

-¿en verdad lo crees?

-¡claro! Eres guapo, y no solo por fuera sino también por dentro.

-pues gracias-susurró sonrojado, en el intento de cubrir su rostro Samuel vio lo rojas que estaban sus mejillas.

-no te lo había dicho pero tus mofletes son la novena maravilla del mundo, son adorables y me dan ganas de besarlas.

-son siete maravillas, ¿cuál es la octava?

-tú Guillermo Díaz, tú eres mi octava maravilla.

Este comentario hizo que las mejillas de Guillermo tomarán más calor, pero aún así este no borro la sonrisa de su rostro.

-anda hay que volver a clase, si pregunta algo el profesor dices que tropecé en las escaleras cuando iba al baño y me llevaste a la enfermería.

-vale, me parece buena idea.

Samuel camino hacia el edificio, se detuvo al percatarse que Guillermo no iba al lado de él.

-¿vas a quedarte ahí?

Guillermo negó sonriente y se apresuró a estar al lado de Samuel, ambos caminaron hacia su aula y antes de tocar a la puerta, Guillermo susurro.

-tú también eres mi octava maravilla del mundo Samuel de Luque.










¿Les está gustando? Espero que si, tenia muchas ganas de subir este capítulo, quería saber si querían que subiera mini capítulos de vez en cuando para que conozcan un poco sobre las historias de los personajes, que tengan un genial fin de semana.

Ayer jugaba el mundo como un gato en tu falda;
hoy te lame las finas botitas de paloma;
tienes el corazón poblado de cigarras,
y un parecido a muertas vihuelas desveladas,
gran melancólica.

Posiblemente quepa todo el mar en tus ojos
y quepa todo el sol en tu actitud de acuario;
como un perro amarillo te siguen los otoños,
y, ceñida de dioses fluviales y astronómicos,
eres la eternidad en la gota de espanto.

Tu ilusión se parece a una ciudad antigua,
a las caobas llenas de aroma entristecido,
a las piedras eternas ya las niñas heridas;
un pájaro de agosto se ahoga en tus pupilas,
y, como un traje obscuro, se te cae el delirio.

Seria como una espada, tienes la gran dulzura
de los viejos y tiernos sonetos del crepúsculo;
tu dignidad pueril arde como las frutas;
tus cantos se parecen a una gran jarra obscura
que se volcase arriba del ideal del mundo.

Tal como las semillas, te desgarraste en hijos,
y, lo mismo que un sueño que se multiplicara,
la carne dolorosa se te llenó de niños;
mujercita de invierno, nublada de suspiros,
la tristeza del sexo te muerde la palabra.

Todo el siglo te envuelve como una echarpe de oro;
y, desde la verdad lluviosa de mi enigma,
entonas la tonada de los últimos novios;
tu arrobamiento errante canta en los matrimonios,
cual una alondra de humo, con las alas ardidas.

Enterrada en los cubos sellados de la angustia,
como Dios en la negra botella de los cielos,
nieta de hombres, nacida en pueblos de locura,
a tu gran flor herida la acuestas en mi angustia,
debajo de mis sienes aradas de silencio.

Asocio tu figura a las hembras hebreas,
y te veo, mordida de aceites y ciudades,
escribir la amargura de las tierras morenas
en la táctica azul de la gran danza horrenda
con la cuchilla rosa del pie inabordable.

Niña de las historias melancólicas, niña,
niña de las novelas, niña de las tonadas,
tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia
en el agua de asombro de la cara perdida
y en los serios cabellos goteados de dramas.

Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente,
como la eternidad encima de los muertos,
recuerdo que viniste y has existido siempre,
mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda la especie humana se lamenta en tus huesos.

Llenas la tierra entera, como un viento rodante,
y tus cabellos huelen a tonada oceánica;
naranjo de los pueblos terrosos y joviales,
tienes la soledad llena de soledades,
y tu corazón tiene la forma de una lágrima.

Semejante a un rebaño de nubes, arrastrando
la cola inmensa y turbia de lo desconocido
tu alma enorme rebasa tus hechos y tus cantos,
y es lo mismo que un viento terrible y milenario
encadenado a una matita de suspiros.

Te pareces a esas cántaras populares,
tan graciosas y tan modestas de costumbres;
tu aristocracia inmóvil huele a yuyos rurales,
muchacha del país, florida de velámenes,
y la greda morena, triste de aves azules.

Derivas de mineros y de conquistadores,
ancha y violenta gente llevó tu sangre extraña,
y tu abuelo, Domingo Sánderson fue un HOMBRE;
yo los miro y los veo cruzando el horizonte
con tu actitud futura encima de la espalda.

Eres la permanencia de las cosas profundas
y la amada geografía llenando el Occidente;
tus labios y tus pechos son un panal de angustia,
y tu vientre maduro es un racimo de uvas
colgado del parrón colosal de la muerte.

Ay, amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga,
cariñosa, lo mismo que el pan del hombre pobre;
naciste tú llorando y sollozó la vida;
yo te comparo a una cadena de fatigas
hecha para amarrar estrellas en desorden.

Círculo - Pablo de Rokha

10

Crónica de un viaje al desierto

Marruecos es un país que brota sensaciones en cada esquina. Los olores más intensos, los ruidos más desorbitantes y las imágenes más profundas que he vivido alguna vez los encontré en esta región del Magreb. Era primera vez que pisaba suelo africano, y no sabía verdaderamente qué me esperaba en el país de Su Majestad Mohammed VI. Lo primero que impactó en nosotros fue aquella desorganizada orquesta de sonidos graves y agudos que enaltecían la identidad más pura del centro de la ciudad antigua, la plaza Djemaa El-Fna. La combinación de instrumentos musicales con voraces gritos de vendedores ambulantes y el canto religioso del clérigo llamando a rezar desde la mezquita conforman el día a día de esta famosa plaza. Marrakech ofrece ese ambiente estrepitoso que poseen pocas urbes del planeta: exhibe el orden dentro del caos. Un orden en el que sus habitantes se desenvuelven con toda tranquilidad y rutinaria cotidianidad, valga exagerar la redundancia. Ese caos organizado envuelve a la ciudad antigua por completo, a través de sus callejuelas escurridizas y sobre las motocicletas que circulan por pasadizos donde no cabe una jauría de gatos callejeros; los mismos que devoran carne animal y restos de comida en cada rincón oscuro de la Medina. Jamás vi a tantos gatos juntos perder ese glamour felino que tanto les identifica. En lo más alto de la ciudad, la Mezquita Katoubia supervisa a los fieles y condena a los pecadores.    

Con una población estimada de 35 millones de personas, Marruecos transmite una energía vibrante y abrumadora de parte de sus habitantes. Pareciera que llevaran una vida sumamente dinámica y veloz, llena de éxitos, fracasos, y por sobre todo sorpresas que se reciben con buena cara. Porque “la vida aquí en Marruecos - me dijo un joven orfebre en precario castellano - se deja llevar…todo lo demás, hambre y polvo”.

Casas humildes que parecen hechas de barro conforman el largo recorrido por el desierto. Hasta en los lugares más recónditos y rurales del Sahara, la creatividad artística persiste en el componente humano: casitas coloridas y bien pintadas para demostrarle a los turistas que todavía en este lado del mundo se tiene buen gusto. Dos colores prevalecen al unísono en esta atmósfera desértica: el marrón purpurino de la tierra; arriba, un infinito celeste. Nos dirigimos al pueblo de Zagora, muy cerca de la frontera con Argelia, donde cabalgaremos con camellos y pernoctaremos bajo el cielo estrellado.  

La percepción que tienen los marroquíes con respecto a la vida, el trabajo y el dinero, se muestra muy diferente a nuestra concepción occidental que tendemos a tomar por sentado. Alrededor de un fuego que nos protege contra los vientos invernales, Youssef habla sobre la inmensa satisfacción que le genera ser guía turístico del desierto, sin pensar en mayores lujos ni querencias más que el disfrute de su familia y la naturaleza; aquella que le regala esos bellos paisajes áridos e interminables que dan de comer a su mujer y cuatro hijos. Para Youssef, el trabajo no se debe convertir en vida, sino en una herramienta más para disfrutar de ella dignamente sin mayores expectativas materiales. Youssef no necesita el teléfono móvil más moderno con la mejor tecnología del mercado, ni el iPad versión 53 que saldrá próximamente a la venta en su centro comercial más cercano; su desierto y las estrellas le bastan. Luego enciende un cigarrillo desde la fogata, y se sienta en silencio a observar las flamantes ráfagas de fuego.

En el país clasificado de primero en el índice de calidad de vida del ranking africano de la Economist Intelligence Unit, la gente trabaja lo necesario para poder mantenerse y disfrutar del tiempo restante de los atardeceres color naranja, tomar té de menta y fumar hachís. Este último elemento es sumamente característico de la sociedad marroquí y su respectivo comportamiento. En una sociedad donde es ley divina e irrefutable evitar cualquier contacto con el alcohol, el consumo de cannabis se ha transformado en un modo de vida y una actividad cotidiana de los locales. Se le ve en los rostros, en sus ojos y su sonrisa serena, esa tranquilidad un tanto difusa en el pensamiento y una profunda reflexión introspectiva.

Una noche cálida y fresca en las costas de Essaouira; unos jóvenes que no consumen alcohol invitan a extraños que pasan por su tienda a tomar el té y contar historias del Sahara Occidental. Ese pueblo de puertas azules y azoteas color arena refleja la serenidad más relajante que algún viajero haya sentido jamás. Su gente es amable, sonriente y esperanzadora. Animales salvajes caminan libremente por las calles, buscando de qué alimentarse. Un chivo negro que recuerda a Lucifer hurga un bote de basura, enfrente la cara de Jimi Hendrix estampada en una pared. El músico se convirtió en ícono cultural del pueblo cuando visitó en el verano de 1969, un año antes de su muerte. Al final del día, una jarra de té de menta acompaña un hermoso atardecer en la plaza central de Essaouira, donde niños corren de aquí para allá con una ingenuidad cautivadora, y los pescadores recogen en el muelle los últimos frutos de la jornada laboral.

La sencillez natural de este lugar representa el valor más intrínseco del ser humano. Marruecos, el país donde el tiempo parece detenerse para permitir el deleite de la belleza más humilde.