citos

Okay let’s make something clear. I’ve seen people talking about this but I think it’s better that someone who actually speaks spanish (Me, I’m venezuelan) explain this to the non spanish speakers in the Villainous fandom.

The word “Jefecito”

As some of you know, “Jefe” means boss in english, but what exactly is “Jefecito”?

In spanish, the terminations like “Cito” “Cita” “Ito” or “Ita” are named diminutive suffix, and it’s used for something/someone you consider tender, cute, little, that makes you feel heartwarmed//pity for it OR for something/someone you’re fond of or that you appreciate.

So, when you mix jefe + cito you get jefecito, practically a pet name, a name you’d only use on a boss that you actually appreciate or you’re fond of.

But why on earth would Flug call Black Hat “Jefecito” if BH only treats him bad? That’s something we can’t explain right now, because we’ve only seen 6 minutes of content and we DON’T KNOW the characters background, personalities (we only saw part of them), etc. So we don’t really know the things that Black Hat and Flug went through, how much time they’ve spent together, if they’re friends or just employer/employee, we don’t know anything. The only thing we know is that BH doesn’t hate him, because otherwise he’d thrown him out in no time.

In english one can’t truly appreciate the character’s mannerism and dialogue, since it has been heavily adapted. For example, in english, Flug only calls BH as “sir” and “boss” while in spanish he calls him Jefecito (little boss or bossy), Jefe (boss), Señor (sir), Señorón Black Hat (Sir+augmentative suffix, to make it bigger, like big sir), jefe chulo (handsome boss). Or when Flug rambles when explaining things. So that makes the eng ver to lose not only personality, but these lil certain things that tell you more about the characters.

I hope this clear the doubts you all have.

Nuka World: Companions We Could've Had
  • Oswald: the glowing ghoul magician
  • Cito: the wild man raised by gorillas
  • Dixie: the bloodthirsty girl from the Disciples
  • Lizzie: the mastermind inventor from the Operators
  • Who we got: Eyepatch McMohawk Porter Gage who saw his family got hurt and thought it was a good idea to be a raider at age 12
Me enamoré.

Me enamoré. Me enamoré de ella, de su sonrisa. Porque me importaba muy poco lo que pasara si ella estaba sonriendo. Y me enamoré de su boca, de su labio finito y de su labio grueso, de cada palabra que decía. Me gustaba incluso cuando se enojaba y hacia pucheros deseando que fuera por detrás y la abrazara para no soltarla, aunque me decía “salí”, y ojalá no la hubiera soltado nunca. Me enamoré, pero ya no me cuesta decirlo, aunque fue muy difícil aceptarlo. Porque me enamoré de sus ojos, ¿y qué me importa que no sean de un color especial? Eran marrones, grandes y brillantes. Me enamoré de sus ataques de éxtasis, de cuando cantaba bajito porque estaba feliz, pero no quería que la escuchara, de sus bailes y de la manera en que movia la cabeza cuando la canción le gustaba. De cuando me abrazaba fuerte porque decía que tenía miedo de perderme, cuando me decía “no me dejes nunca”, cuando me apretaba porque solo yo sabía que era entonces cuando tenía que quererla más que nunca. Me enamoré de su inteligencia, de lo perceptiva que era cuando algo le apasionaba y de lo tonta que se ponía a veces, incluso de cuando fingía serlo. De lo mucho que le costaba hacer cosas que no le gustan. De cuando me insultaba porque era así como ella disfrazaba las palabras lindas, y eso solo lo sabía yo. De los apodos de animales y comida. De sus abrazos y a veces me hacen falta algunos, bueno todos. De sus pies helados en la cama, de sus abrazos dormida. De cómo se tapaba la boca cuando la veía comer, de los gestos disfrutando la comida que yo le preparaba, de cuando se tapaba la cara porque decía que estaba fea y yo no podía dejar de mirarla, quizás porque para mí, fuera como fuera, siempre estaba preciosa, y ella me desacreditaba diciendo que yo siempre la veía linda, es que siempre lo estaba. De eso me enamoré, de lo bueno y de lo malo. De sus ganas de estar conmigo, pero también de su orgullo, porque cuando creía que iba a perderme del todo, se lo tragaba, me fui tantas veces queriendo que me diga quédate y sé que ella quería decirlo. Qué inocente, si yo era la que perdía la cabeza por ella, siempre la perdí y la perderé por ella. Dios, me gustaba tanto. Me gustaba cuando rodeaba mi cuello y jugaba a estar a dos centímetros de mi boca sin besarme, solo para ver quién aguantaba más sin hacerlo. Me enamoré de la manera en que venía abrazarme por atrás cuando estaba cocinando, de la manera en que me miraba cuando yo fastidiosa estaba concentrada en algo. De sus prisas, de lo colgada que era después de bañarse y siempre, de sus ganas de tenerlo todo siempre controlado pero sin querer encargarse de nada, y de la voz que ponía cuando le desmontaba todos sus planes, como si de repente volviese a tener cinco años. De como arrugaba la frente cuando se enojaba o algo le fastidiaba. De su vergüenza y de lo nerviosa que se ponía a la mínima. De su amor por los animales. De cómo temblaba, de cómo era capaz de calmarme, de la paz de dormir a su lado, de cuidarla, de que me cuide. Me enamoré. Me enamoré de su risa, por muy fea que dijera que estaba cuando lo hacía, de su dentadura perfecta. Por eso y sus “Te amo” que tanto le costaba decir pero que logre enseñarle a decirlo seguido. ¿Es que no entendes? Me enamoré de cómo era, de cómo hacía lo mismo que todo el mundo y a la vez conseguía ser diferente, no sé. De sus manos. De la manera en que picaba las verduras. De su forma de quererme. Que ella creía que no me daba cuenta, pero sé que me quería. La amaba, con sus más y con sus menos. Con sus idas y venidas, con su mal humor, con su facilidad intermitente de sus mensajes en los que decía que me extrañaba. De todas las conversaciones, incluso de las que borraré si acaba todo. De los tantos años de apoyarnos en todo. De sus intentos de ponerme celosa y de lo celosa que se ponía cuando tenía amigas nuevas. Sabía que era única para mi pero creyó que me cansaría, como me cansaba de todo, pero no de ella. De todas las canciones, de su voz y de su olor, que siempre aparece cada cierto tiempo para recordarme que estoy sin ella. De su piel, como amaba la suavidad de su piel. De su forma de ser. De sus enojos, cuando le daba por recordarme lo importante que era para ella y de sus “callate” cuando la imitaba con voz ridícula. De cómo se burlaba de todas esas cosas cursis, incluso de su nombre escrito en mis cuadernos, o cuando usaba la palabra “contigo”. De la cara que ponía cuando me metía con ella y le daba el triple de importancia solo para que le pidiera perdón un par de veces. Me gustaba su intento de cuidarme aunque, sinceramente, me gustaba mucho más cuando era ella la que se sentía protegida a mi lado. De nuestros mil momentos y bueno, de ellos sigo enamorada. Es que por gustar, me gustaban hasta sus ojeras que le aparecían cuando se quedaba hablando conmigo hasta las tantas, de su cara de cansada cuando nos desvelábamos antes de sus exámenes. De su flequillo cuando llovía, de su voz en formato susurro cuando hablábamos por teléfono desde la cama y no quería que sus padres la escucharan, de cómo corría cada vez que llegaba tarde por mi culpa, o por su propia culpa. De sus besos, aunque siempre quisiera más, esos besos chiquitos, los grandes, los largos, los cortos, los besitos de esquimal, los que tenían pasión y los que tenían prisa. Ella era la pieza perfecta de mi rompecabezas. Cuánto daría por romper sus esquemas y convencerla de que quizás a mi lado no se está tan mal.

Esto es un texto que encontré, sin autor por eso no lo cito, y que yo modifique para que sea más “personalizado”.

Despacito // Jeff Atkins

A/N: A fic no one asked for but everyone needed. Honestly, if you think this isn’t one of Jeff’s favorite songs to dance with his girl w, you’re wrong.

Literally unedited. 

Named After: Me. A native English speaker, a conversational Italian speaker, and a mediocre Yoruba understander was trying to learn the Spanish lyrics to this straight banger. Didn’t go well.


When Jeff had asked you to go to winter formal with him, you couldn’t breathe. Quite literally. He made a huge scene at lunch and the water you were drinking went down the wrong pipe. After recovering, and saying yes, it was a night you’d been looking forward to for the next week. 

Jeff picked you up at your house, in a tailored navy blue suit that complimented your black dress and blue heels perfectly. To say you were nervous was an understatement. You and Jeff had been dancing around each other, harmlessly flirting for a couple months. Now, you were his date. 


An hour into formal, and thirty minutes into the two of you seeing each of your friend groups, Jeff pulled your hand, guiding you towards the crowded dance floor. 

You bit your lip, hesitant to have everyone looking at you. 

“What? You can’t dance?” Jeff teased. 

You rolled your eyes playfully.

“No, I can dance. I just- don’t…in public” you mumbled.

It was true, you loved to dance, but in the comfort of your home with headphones in, where no one could judge you. 

Jeff has a questioning expression on his face, hands falling to your waist and pulling you to follow him as you swayed to the music. 

He leaned in, right next to your ear. 

“I feel like I saw you dancing at Jess’ party last weekend” 

You laughed, nodding. “I was drunk. Doesn’t count.” 

“Well, I mean I don’t see anyone else but you right now.”

You pulled your head from his chest, looking up at his now pouting face. 

“It’s just you and me” he whispered to you.

You sighed, unable to hide the smile on your face. 

“Fine.” 

You paused, waiting for the DJ to play the next song. You took Jeff’s hand from your hip as the strum of the guitar intro’d the song. 

Jeff raised an eyebrow and you smirked at him, swaying your hips as Justin Bieber sang.

Your date followed suit, and soon the two of you were dancing, his hands intertwined as you pushed, pulled and spun from and around each other. 

You spun into his arms, back against his chest, as you heard the chorus beginning. 

You timed your hips with the music, grinding into him as you heard,                Des…pa…cito

“Fuck” Jeff panted, impressed and turned on my how you were teasing him.

The two didn’t even notice when the other students had circled around you. 

You were following Jeff’s lead. His left hand on your lower back, right-hand holding yours. The two of you moved as one, the bass of the song, keeping you in a salsa. 

Your feet picked up, as Daddy Yankee’s verse began.

Jeff couldn’t lie. His eyes were glued to your ass as you two separated. The lighting of the gym and your dress only accentuating the way how your hips popped along to the lyrics.

Sabes que tu corazón conmigo te hace bang-bang
Sabes que esa beba está buscando de mi bang-bang

You could feel the adrenaline carrying you around the room, taking Jeff’s hand as he twirled you into the second bridge of the song.

The rest of Liberty High was just a blur, it was just you and him.

What you didn’t expect, was when Jeff pulled you in. He sang along to the lyrics in fluent Spanish, making your heart melt, and between your thighs wet.  The smell of his cologne clouded your thoughts and you felt as though you were floating. 

Pasito a pasito, suave suavecito
Nos vamos pegando, poquito a poquito

He took the opportunity, to lean in, his lips barely grazing over yours. You were so close, you could practically feel the sexual tension between the two of you as his hands slid down your back towards your ass. 

You smiled, mumbling, “in public”, against his lips as you pulled away from him. Jeff could barely breathe when you left his grasp. He watched as you danced, circling around him for the next verse. He felt like he was going to burst both in his heart and in his pants. 

His eyes followed you until you grabbed his hand, pulling him out of his trance.

Despacito
This is how we do it down in Puerto Rico
I just wanna hear you screaming, “¡Ay, Bendito!”

His hands landed on your hips, and the two of you moved as one, as the song came to an end for the final verse. 

He leaned in, lips meeting yours. Jeff kissed you slowly as the song finished. His soft lips pushed and pulled against yours, hungry for more. You pulled away from him breathless when you heard the students cheering around you. 

You smiled resting your head against his chest. He pushed the two of you in and out of the crowd, moving you by the bleachers still holding you close to him.

His head rested on your shoulder as he caught his breath.

“I know that was our first dance really” his voice husky, “but could you warn me next time” Before you could even ask, his hips met yours and you could feel the bulge in his pants against you.

You hummed, breathing out a laugh as you nodded. “Wanna get out of here?”

He nodded eagerly pulling you towards the doors before you could change your mind.

Nunca me senti só. Durante um tempo fiquei numa casa, deprimido, com vontade de me suicidar, mas nunca pensei que uma pessoa podia entrar na casa e me curar. Nem várias pessoas. A solidão não é coisa que me incomoda porque sempre tive esse terrível desejo de estar só. Sinto solidão quando estou numa festa ou num estádio cheio de gente. Cito uma frase de Ibsen: “Os homens mais fortes são os mais solitários”. Viu como pensa a maioria: “Pessoal, é noite de sexta, o que vamos fazer? Ficar aqui sentados?”. Eu respondo sim porque não tem nada lá fora. É estupidez. Gente estúpida misturada com gente estúpida. Que se estupidifiquem eles, entre eles. Nunca tive a ansiedade de cair na noite. Me escondia nos bares porque não queria me ocultar em fábricas. Nunca me senti só. Gosto de estar comigo mesmo. Sou a melhor forma de entretenimento que posso encontrar.
—  Charles Bukowski.