Una vez más me acosté a lo lago de la cama. Una lágrima había caído en una forma lenta por mi mejilla mientras que te recordaba. Pero, a pesar de aquello, sonreí como si todo estuviese bien aún.
—  Noches de desvelo.
Mt.
Antes era una estrella para ti, quien era especial y brillaba junto a ti. Ahora solo soy polvo que el viento se llevó en cuestión de segundos.
— 

Un Chico Escribiendo.

Las promesas son como el algodón de azúcar; créeme, no tardan mucho tiempo en deshacerse.