Viaja no para quedarte en hoteles caros
o para decir que sales a disfrutar la vida
viaja para aprender
para descubrir quién eres
en medio de este simulacro
al que llamamos mundo
viaja para deshacerte de tus prisiones
para comer en los mercados
para enamorarte y marcharte
sin la nostalgia del reclamo
lee todo lo que puedas a diario,
hay un montón de cosas que conoces
y desafortunadamente
casi siempre nos enteramos de lo mismo
no dejes que nadie te robe la energía
que nublen lo que piensas
vale la pena hacer todo lo que quieres
para consentirte y darle paz a tu conciencia
busca los placeres
que te provoquen sonrisas sin sustancias
reinvéntate pero no pierdas tu esencia
y sobre todo
nunca pienses que es tarde
—  El pequeño libro del viajero, Quetzal Noah
Es increíble como nos relacionamos las personas, podemos encariñarnos con alguien un montón y no darnos cuenta de lo mucho que significa hasta que lo perdemos, nos abandona, fallece o simplemente nos falta porque se aleja… Pensamos que alguien siempre va a estar ahí para nosotros y, de repente, no está y sentimos un vacío horrible…
Pero, ¿qué es ese “vacío”? ¿amor, costumbre, cariño, compañía, apoyo? ¿qué es eso a lo que nos aferramos y terminamos perdiendo? Porque es algo irreal, no se puede ver, tocar, oler, morder, escuchar… Pero de repente no lo tenemos y algo nos falta, sufrimos y podemos sentir eso que ya no es…
—  Luciana R.