No tiene los pechos de talla C
y sus nalgas no son
las de una exposición
de globos aerostáticos,
sin embargo
ella se acepta tal y como es
y eso la vuelve
irresistible para mí,
la chica de la que me enamoré
es toda una dama
en los cafés y bares
y una fiera asombrosa
en la íntima conspiración del silencio
que fusiona nuestras pieles.
La chica que se robó mi corazón
es una amateur en dramas
una profesional en conectarme
las neuronas con los latidos,
hace que los besos
se conviertan en un hábito
como comer o dormir,
la nombro con mis dedos y mi voz.
Qué fortuna desconectarnos de todo
y acordar las causas.
La chica de la que me enamoré
me vuelve valiente, romántico, loco,
pervertido e ingenioso
es mi gran deber
hacer lo mismo
que ella hace conmigo
—  9 días en Tijuana, Quetzal Noah

Yo soy de esas personas que cree en los para siempre, pero ¿quién más aparte de mí? Tú, no eres una de esas personas, tú crees en los “Sólo somos un momento”. Fue entonces cuando descubrí que todo iba a doler.

Sabía que serías el mejor caos de mi vida, desde el momento en que te soñé sin nunca haberte hablado y sabía que me había metido con algo que jamás olvidaría cuando te hablé por primera vez. Bastaron sólo unos días para enamorarme de ti, para que me enamoraras y tomaras todo de mí.

Ahora estoy aquí contando lo que un día inició y ahora terminó, extrañando todo aquello que un día parecía no tener fin.

Te parecerá loco de mi parte pero te extraño tanto, extraño las más mínimas cosas de ti. Extraño aquellas palabras que me dijiste un día: “nunca tendré ojos para alguien más, sólo para ti”, “eres el amor de mi vida”. Extraño tus pestañas tan perfectas que se asoman sobre esos ojos cafés que tanto me gustaba ver, que un día me miraron con amor, ternura y me miraban sólo a mí; extraño cuando te enojabas por cosas tontas y yo trataba de ver la manera como hacer algo para estar bien contigo, extraño tu voz ¡maldición! Tu voz tan hermosa y perfecta que me enamoró más desde la primera vez que me hablaste, extraño tu risa y sonrisa.

Extraño que me digas que todo estará bien ¿quién lo dirá hoy? Si es por ti que no estoy bien, extraño tus abrazos, tus cálidos abrazos que hacían que me sintiera tan bien y quizá nunca te lo dije pero, amaba abrazarte y sentirte porque sabía que eras mía. Extraño cuando me enojabas y tú vinieras a abrazarme tan cariñosa a darme besos para contentarme y maldición; siempre resultaba eso, no podía pasar tanto tiempo enojada contigo. Extraño tantas cosas que si sigo no terminaría nunca.

Pero sobre todo, te amo. Te amo a pesar de todo lo difícil que fue todo, de tu manera loca de amarme. Te amo aunque tengas ese carácter tan duro y esas veces que quizá no me tratabas de la mejor manera. No te amo sólo por el largo tiempo que estuve a tu lado, te amo por todo y que a ese TODO que me refiero, lo guardaré porque es difícil explicar.

Hay tantas cosas que siento, prometí y juré amarte por siempre y así será, pero no lo haré sólo porque es una promesa o un juramento; lo haré porque es la verdad, te amo y eres el amor de mi vida, nadie podrá venir y cambiar eso. Un día dijiste lo mismo, pero quizá un día si me amabas de verdad, pero ¿hoy? Hoy cambió todo y lo tuyo quedó en palabras que se fueron y se van desvaneciendo con el tiempo, en cambio yo; sostengo todo ese amor y nunca se desvanecerá. Hay tanto que quedó en palabras y no en hechos.

(via pensamientos-escritos)