Me agarro una angustia enorme, tenia ganas de llorar pero no queria, no tuve un mal día, no había sucedido ningún acontecimiento triste, simplemente caminaba devuelta a casa, y mis ojos se humedecieron, y sentí una sensación, “triste” dentro, no se como explicarlo, sentía que “él alma me dolía” era algo dentro, que me causaba tristeza.
Se ha ido...

Hace solo una semana yo era la persona más feliz del mundo, lo tenía todo, me sentía segura, acompañada y tenía un amor incondicional (o así lo creí)

Lo conocí el año pasado, íbamos en el mismo curso; fue una relación hermosa que duró 1 año y 4 meses, mucho menos de lo que esperaba…
Al principio todo era bonito, la pasábamos muy bien, él era una persona muy detallista, siempre me tomaba de la mano, me abrazaba o tenía un pequeño detalle para mi; se preocupaba todo el día de mi y de que estuviera bien. Pero en las vacaciones de verano todo cambió, casi no pudimos vernos, no lo vi más de 4 días dentro de 2 meses. En ese tiempo él se fue a vivir con su tía porque tiene problemas con sus padres (aún vive ahí). Cuando se fue para allá ya no tuvo tiempo para mi, no podía ni mensajearme prácticamente.
Al comenzar las clases me di cuenta de que había cambiado, ya no era la persona tierna y detallista de la que me había enamorado, era más frío y las cosas se pusieron mal, discutíamos más seguido y chocábamos constantemente; él de fue alejando de mi, ya no íbamos en el mismo curso y solo nos veíamos en los recreos; hizo amigos y amigas, comenzó el problema de mis celos y discutíamos cada vez más.
Una tarde íbamos camino a mi casa (siempre me iba a dejar después de clases) y discutimos por mis celos de mierda, y ahí la cosa se rompió, terminó conmigo; lloré como nunca, le rogué que no me dejara pero lo hizo de todas formas. Ahí nos separamos, se fue a su casa y yo a la mia, en el camino hice algo horrible, algo que había dejado hace tiempo gracias a él, me corté. Me hice un corte muy profundo, han pasado meses y la cicatriz sigue roja… llegué a mi casa y le mandé un mensaje pidiéndole perdón y explicándole lo que había hecho, me cambié de ropa y fui a su casa, estaba muy enojado y decepcionado, pero me perdonó y volvimos ese mismo día. Le prometí que iba a cambiar, que controlaría mis celos… pero no fue así, las cosas siguieron igual por meses.
Un día discutimos por whatsapp y estuvimos horas sin hablar, hasta que me hizo una llamada, recuerdo bien lo que dijo: “No te llamo ni para pedirte perdón, ni para decirte que te amo”… ya sabia lo que venía. Fue una tarde horrible, fui hasta su casa para hablar y terminó conmigo otra vez, quedamos como amigos… 2 semanas pasaron, le dije que había cambiado, que estaríamos bien y decidió darme una oportunidad. No duramos juntos ni una sola semana.
Este 20 de septiembre se acabó todo, me dejó claro que para él soy una pendeja inmadura y que ya no quiere nada conmigo, no quise ir a mi casa, me fui a llorar por ahí, lejos de la gente. No me he vuelto a cortar, pero no ha habido noche que no llore con un cigarro en la mano. Duele demasiado saber saber que perdí lo más importante que tenía, a la única persona que me ayuda a estar bien y me subía el ánimo sólo por mi estupidez… cada vez que entro a mi habitación lo recuerdo, tenía mis paredes llenas de sus dibujos. En una bolsa guardé todo: los dibujos, los peluches, cada carta, cada flor, todas la fotos… quiero olvidarlo, quiero olvidar todas las veces que hicimos el amor, cada beso, cada abrazo, cada caricia; pero se me hace tan difícil al sabiendo que esto podía ocurrir… no sé como lo haré en el colegio para no mirarlo, para no correr a darle un abrazo; no saben como duele tenerlo tan cerca y no poder ir a verlo, ya que vive muy cerca de mi casa… se supone que somos amigos, pero es muy frío conmigo, me hace sentir muy mal, pero ahí estoy como estúpida esperando un mensaje de él todo el día.
Aun lo amo, lo amo demasiado y creo que no dejaré de hacerlo en un buen tiempo, después de todo, él me dio los momentos más felices de mi vida, y lo recordaré por siempre.


#CuentameTusHistorias.

Lo que pasa es que últimamente
he reflexionado varias cosas
ya no me interesa
andar en marchas por cambios
en la política,
ya no son mis luchas
ya no me interesa
hablar de cómo
nos esclaviza el sistema
o de mi mala suerte en el amor
tampoco tengo que andar
predicando ideales de libertad
ya no soy parte
de muchas modas
he querido pasar inadvertido
pero escribo
y eso siempre me ha hecho
ser un rebelde de manera alguna
pero hoy lo que quiero
es estar en paz
dejar de hablar
de quién tiene o no razón
de si uno es intelectual
o es feliz en su ignorancia
todo es relativo
yo creo que lo mejor
que puedo hacer ahora
es ser feliz
haciendo lo que me gusta
—  De salsa y tango, Quetzal Noah
¿Es que acaso cuando conoces
a una chica linda siempre bebes?
Deja que te cuente aquella noche,
era un bar de alegre jueves
iba en bus porque no tengo coche
podías entrar al bar con tu cerveza
pero había que pagar un cover,
entre el humo busqué una mesa
sabes, soy un solitario hombre;
una de esas voces que embelesa,
escuché, al mirar, linda sorpresa
tatuajes, falda y un escote
brillaban al centro de una tarima
recuerdo que cantó una de Caifanes,
aplausos, y luego una de Shakira
para cuando acordé
ese canto más angelical que humano
Había de pronto desaparecido
¿Y el show a dónde fue?
Como musa que emerge del pantano
sus ojos almendra y su piel de lirio
congelaron por un momento mi rostro
porque, ella estaba ahora a mi lado,
olvidé decirle que cantaba muy bien,
conversando los minutos, soy exagerado,
dudo que hayan sido más de tres
pero al día siguiente sin saber cómo
pasamos las horas acompañados de café
—  De salsa y tango, Quetzal Noah
Ella♡


La conocí hace aproximadamente dos años, al principio sólo era una más, y es irónico porque yo en realidad no creo en el amor a primera vista, a excepción de esas personas increíblemente hermosas que ves en la calle y transportes públicos de las cuales dices estar enamorado y probablemente no volverás a ver jamás. Ella es uno de mis grandes argumentos a la hora de debatir sobre mis diferencias en cuanto a los demás.
No sé cómo o en qué momento sucedió, sólo sé que estoy feliz de que haya sucedido porque a pesar de no haberlo notado me enseñó muchas cosas e hizo sentir muchas cosas.
Mirarla significa una exploción de emociones y la típica e incontenible sonrisa que suele escaparse cuando nacen “mariposas en el estómago".
Ella lo es todo, es sinónimo de admiración, es la mujer con ese hermoso cabello, con esa preciosa sonrisa que hace que mi corazón explote, con esos profundos ojos que derriten de ternura al observarlos, y esa dulce e imponente personalidad que te hace querer abrazarla y no soltarla jamás. Si tan solo pudiera verse a si misma desde mis ojos, en verdad su autoestima subiría hasta el cielo.
He imaginado tantas cosas en su nombre, momentos en los que ella era feliz y por lo tanto yo lo era, me llenaba de alegria, de pequeños momentos fuera de toda esta agonía al imaginar su preciosa y tierna sonrisa, y a veces, también sentía un enorme vacio, cuando no podía evitar que las demás cosas me afectaran, y se sumaba el hecho de saber que esos pequeños momentos en mi burbuja jamás serían reales. Solía escuchar canciones que describían de manera prefecta lo que sentía por ella, así como también lo doloroso que era el no poder tenerla.
Lo que sentía por ella era hermoso a su manera, lo era por el hecho de que yo no necesitaba enloquecer por no tenerla, lo que me recuerda a ese pequeño verso que solía recitar una y otra vez: *Soy Feliz Asi Con Esas Pequeñas Cosas Que Me Unen a Ti Como cada Pétalo a Su Rosa* significa que mi felicidad en cuanto ella se basa en el sólo hecho de verla, porque, con eso es más que suficiente, verla, verla sonreír, escuchar su voz, eso, eso para mi es el paraiso.
Cada vez que me hablaba era como si yo me derritiera y más aún cuando parecía interesarse en cosas que nadie más lo hacia, a pesar de que mi mente sabe que podría sólo ser alguien queriendo ser una buena persona, que al ver que otra no está bien trata de ayudarla, y sé que lo intentó, así como también sé que luego de varios intentos fallidos así como también ahora ella llegó a la conclusión de que no podría hacer nada por mí, y de hecho yo le doy la razón.
Jamás olvidaré las cosas que me decía, cómo: (quisiera poder ayudarte pero no sé como, me gustaría poder tener una varita mágica para poder cambiar las cosas porque no se me ocurre otra cosa),o las veces que me rodeaba con sus brazos y trataba de que yo me diera cuenta de que estaba equivocada, y me daba consejos sobre como mantener la calma e ignorar lo que sucedía a mi alrededor para que ya no me afectara.
Hoy puedo decir ya no la amo, y nuevamente no sé porque o como, pero aún así jamás superaré las sensaciones que esta mujer me produce, tampoco sus ojos, su hermosa sonrisa o la pequeña sensación de satisfacción que genera simplemente verla.


#CuentameTusHistorias.

Lo que no pudo ser.

Hablar de él es hablar de derrota, de un intento fallido de lo que pudo ser. 

Lo conocí después de haber terminado con mi novio, nos conocimos en una reunión de compañeros de universidad de mi mejor amiga, yo no vivía en su ciudad y fui a despejarme de lo abrumadora que había sido esa semana, platicamos toda la noche hasta el amanecer. Nos besamos. Me pidió mi número y seguimos platicando aún cuando yo regrese a la ciudad donde residía. No pude evitar tomarle cariño aún cuando él me confesó que tenía novia decidí quedarme.
Volví a su ciudad y tuvimos una cita, salimos con unos amigos, nos besamos de nuevo.
Quiero aclarar que él seguía teniendo novia y yo seguía destrozada por mi ex novio; nos ayudamos el uno al otro o eso me gusta suponer cuando lo recuerdo.
Yo iba a visitarlo cada dos semanas hasta que finalmente sucedió, lo hicimos; yo le quite su virginidad, yo lo toqué antes que su novia inexperta, yo lo volví mío. Y quizá ese fue mi error, suponer que él era mío.
Me convencía a mí misma todos los días de que él no quería a su novia y conforme lo fui conociendo encontré que él no la iba a dejar.
No la quería, pero se auto castigaba a sí mismo a estar con ella por fallarle estando conmigo.
Dejamos de hablar poco a poco, se acabaron los temas de conversación, mi frustración crecía, él perdió el interés.
Cuando llegaron las vacaciones de Navidad, volví a la ciudad de nacimiento de mi familia y la pasé allí, no hablamos durante 3 meses.
Por azares del destino, acabé viviendo donde él, en una ciudad bonita y pintoresca, estudiando cine, haciendo lo que me gusta pero sin verlo. Hasta cierto punto me gustaba no verlo, no saber de su vida, estaba tranquila, ya no me acordaba de él.
Pero la vida es una cosa muy curiosa, porque lo encontré de nuevo, esta vez habló conmigo y me dijo que sintió mucho no saber de mí dos meses, que vivíamos en una ciudad muy pequeña con un círculo en común y que era algo muy tonto que no nos lleváramos bien.
Le admití tontamente que me gustaba y que quería estar con él, le pregunté ilusamente que si quería estar conmigo haríamos algo para estarlo, que buscaríamos una solución, que podíamos conocernos muchísimo más y quizá tener algo en un futuro.
Pero no. Él no contestó.
Entonces hice lo que todos debemos hacer cuando no nos sentimos deseados en un lugar: huir.
Dos días después nos vimos para tropezar con la misma piedra; hasta que la culpa lo consumió, me cortó la ilusión de que pudiéramos ser algo.
Me dijo que ya no podía con la culpa, me contó cómo la conoció, cómo están actualmente, llenó los espacios en blanco que yo trataba de llenar con fantasías de su vida. Deje de idealizarlo, era una persona, tenía problemas, tenía metas y no las que yo le había inventado tontamente, deje de verlo como una víctima de las circunstancias.
Y supongo que eso me liberó, pero aún cuando lo recuerdo, no puedo evitar sentir un amargo sabor de boca.
Todo lo que pudimos haber sido, todo lo que pudo haber pasado…después sacudo la cabeza y trató de ponerle buena cara a lo aburrida que es mi vida ahora que él ya no está en ella.


#CuentameTusHistorias.