circulitos

Holito soy Morita, la personita que habla con diminutivitos :3 no es mentirita, mi circulito de amiguitos me copian algunitas palabritas porque yo hablo así todito toditito el día :D... ahorita yo sé que vas a tratar de pronunciar palabritas para poder hablar alguito así... y ahorita que leíste eso decidirás con tu hermosita mentecita que no lo harás para no hacerme casito y llevarme la contrita :c pero adivinita, me hiciste casito denuevito! jijijijiji en fincito, espero que te hayas divertidito con esta publicacioncita que yo escribicito con muchito amorcito y cariñito <3 buenitas nochecitas, descansa y sueña bonito hermosito :)
Señorita cristálida.


Un hombre solo, que fuma, observa la nada por una ventana con vista hacia la fría ciudad llena de carros y luces. Todo se ve como una película a blanco y negro, excepto las luces reflejadas en el pavimento.
Se sienta frente a su máquina de escribir y empieza

Su máquina de escribir… qué poco original. Pero es que ese sonido, cada circulito que sube y baja a la velocidad de las letras, la herida en el papel… Sí, tiene que ser eso.

Se sienta frente a su Smith Corona y empieza

Querida A.

Recuerda.
Recuérdame.
Recuérdanos.

Nos conocimos apenas por un error del destino.
Recuerda.
Para nuestra mala suerte todo sucedió así, tan de repente, sin quererlo, sin esperarlo, sin estar listos si quiera. Pobrecita, qué ibas a pensar que el universo te iba a mandar semejante cachetada que te dejara sin aire, y con aquella cachetada de amor tanta tristeza, tanto tanto. ¿Entiendes?
Yo tampoco lo esperaba así, lo sabes. 
Apenas si salía de un enamoramiento (ahora lo veo, tan fútil, tan cualquiera) que yo sentía el más grande de mi adolescencia y entonces llegaste tú y tu bofetada. Fue tan fuerte todo. Por las noches, recostado en la vieja cama que tan bien conociste, me decía que no podía ser. Pero era tanto.
Tú, muchacha cualquiera, con tus maneras tan tuyas y tan lejos de las mías.
Llegabas de cualquier manera hasta la puerta de mi casa a pedir mi compañía sin pedirla, casi obligándome. Me exigías estar con tu sola llegada revoltosa. Y yo detrás tuyo siempre, recuerda, en el corazón del huracán.
Al principio odiabas mi manera de sonreírte, ¿recuerdas? Odiabas mi manera de ser feliz y tomarte del brazo en cualquier calle para bailar juntos o contarte historias sobre la niñez. Y tú, oscura siempre, ni te inmutabas y me mirabas extrañada de estar con semejante pelmazo (ya sé, ya sé, si lees esto me matas, ya sé que me explicaste que no era nada de eso, que era todo al revés y era esa tu manera de darte cuenta de el enamoramiento que en ti nacía con tanta fuerza).

A, qué te hiciste.
¿Dónde andas, muchacha noche?
¿Por qué ya no me recuerdas? 
¿Por qué ha sido todo tan difícil para nosotros?

El otro día te vi en la calle a lo lejos.
Y yo sé que tú me viste pero te hiciste la tonta, sos tan tonta.
Eras tú o era tu sombra o era la sombra de tu recuerdo.
Te veo en todas partes y ya no me molesta.
¿Por qué ya no me recuerdas, A, si fui tu vida?

Recuerda a Dariolemos, a los nadaístas.
Recuerda las lecturas mientras caía la noche en el cuarto antes iluminado por la tarde mientras la penumbra nos cubría suavemente y nada nos parecía malo mientras estuviéramos juntos, mientras te leyera poemas graves sobre gente tan triste, y tú maravillada por la desgracia y el terror, yo no entendía otras cosas muy parecidas sobre ti, lo sabes, pero esto sí, esto era nuestro y era oscuro pero hermoso, como la noche cuando desaparece una por una las montañas.

Nos hicimos tanto daño, es cierto.
No conozco el sentido de todo esto. 
Tú estás mejor sin mí y yo estoy mejor sin ti, eso lo sé. Tal vez.
Por lo menos eso me digo todos los días.
¿Pero sabés qué es? Que no quiero. Ya me conoces.
Sé hacia dónde ir, puedo ir perfectamente sin ti, ya hemos hablado de ataduras, mi atadura es leer a escritores grandiosos, escuchar música maravillosa, ver películas, caminar, fumar a veces, sentir cómo el frío cala los huesos, en fin… mi atadura es buscar la libertad en pequeños actos. 
Mi problema es que tengo los ojos mirando siempre hacia atrás porque se me da la gana, ya ves.

Porque te quiero y no quiero…
Yo, A, este amor
Porque tú

Cómo decirlo

Suena el timbre.
En el ambiente, como en las películas, de repente suena una canción.

El hombre se para con decisión, apaga el cigarro que recién había encendido, se pone una chaqueta, deja la ventana abierta para que entre el aire frío al cuarto y se va; primero camina de manera regular y cada vez más rápido hasta que es consciente de que corre bajando las escaleras hasta encontrar la puerta que da hacia la calle, no sabe porqué, no entiende porqué, se siente infinitamente liviano, sonríe y


Un escritor escribe la historia de un narrador que narra la historia de un escritor.
El escritor, parece ser, está enamorado.
La historia finaliza cuando el personaje abandona el edificio a toda velocidad.


¿En busca de qué?
Desconozco la razón.
¿Por qué siempre, mis propios personajes, se me salen de las manos?
Desconozco la razón.


¿Habrá de encontrarse alguna vez con A?
¿Habrá de encontrarse alguna vez con A?