chile heat

In & Out Lijiang Restaurant, Shanghai

No burgers served at this In & Out. Here they specialize in cuisine from Lijiang in the Yunnan province of China. Spicy cuisine!

A colleague introduced me to this restaurant last week and I loved it so much I’ve already been back. Their food uses chile peppers and seasonings quite liberally, but all prepared with a deft hand that gives each dish heat in a way that tickles your tongue rather than burn your face off. Like their outstanding signature spicy chicken dish…

Or the grilled beef wraps stuffed with mint and topped with chiles and sesame…

This noodle dish is another specialty there…

Mixed at your table by servers in traditional Yunnan garb…

These regional rice noodles have a spaghetti-like look but a completely different consistency and taste…

And a simple dish of steamed greens that lets the flavor speak for itself…

I wish I could give you more insight into each dish here, but their menu was entirely in Chinese, although it does have pictures for pointing & ordering. I’ll be exploring In & Out’s offerings more extensively though, and will bring along some foodie friends who can hopefully provide better explanations for future posts.


IN & OUT LIJIANG RESTAURANT

150 Hubin Road

Corporate Avenue Bldg No. 5

Third Floor

Shanghai, China

(LISTAS DE MÚSICA) EP’s: experiencias cortas para recuerdos largos.

Ni demasiado grandes para captar el interés del oyente promedio, ni tan compactos como para ser procesados con la inmediatez que requiere la colectividad para consumir una obra.

Surgida como una necesidad de sus autores por publicar cierto material, aquél que si bien suele ser asimilado a la importancia de unas migajas, muchas veces componen algo más que un bonus; una escena que nos perdimos por salir apresurados de la sala, sin ver los créditos y rendir honores a los artífices de un filme… bueno, no es así “tal cual”, pero realmente exhiben viñetas que es necesario tomar en consideración a la hora de profundizar en un autor, o en qué quiso expresar al presentarnos una obra tan reducida, razón que a veces escapa a lo comercial (sinceramente, la venta de estas piezas nunca ha sido negocio para nadie), y responde, como dije anteriormente, a una necesidad de carácter artístico, o simplemente del kokoro, para evitar esa sensación de que algo faltó por decir… un EP inmediatamente tras un LP son las palabras que olvidamos decir en una discusión y que nos parten el pecho el querer conservarlas. Sí, ahora sí, “así tal cual”.

This Heat - Health and Efficiency (1980)


Unos chiquillos ingleses, fumando cogollos alemanes del porte de un repollo en el garage, mientras tocan piezas que parecen formar parte de la música concreta. Meh, una cosa poca.

Llegué a This Heat debido a que constantemente leí cómo eran ligados a la escena Post-Punk inglesa, claro que un tanto apartados de sus coetáneos, cuya similitud sólo podría encontrarse en freaks como The Pop Group, y paro de contar. De verdad pensé que me iba a topar algo por el estilo, aunque más nutridos por el “motorik”, al saber que encontraban plena inspiración en los alemanes (nada de raro, pues sentaron bases teóricas aplicadas al Post-Punk, en lo rítmico y atmosférico). Y nopos, o al menos, tras escuchar este disquito una noche, luego de vacilar el Ege Bamyasi de Can (pirateenlo cabros… qué joyazasa) pues quería escuchar algo ad hoc que le procediera, boom… no me parecieron Post-Punk en absoluto, no, iban un “pasito” más allá… sonaban a Post-Rock, aún cuando tampoco cachaba de ello, pero el tema homónimo avanza, se transforma, muta de lo que parece a primeros segundos como algo Post-Punk inglesito, hasta llegar a unos confines que no previmos, que quizá ni ellos previeron. Escuchen desde el minuto 2 por faaaa’. FUCK. Un trip estos gallos. Bomb. La segunda pieza, puro ambient kraut, en que parecieramos ser abducidos por la nave en que viajan estos cabros.

Qué buena mota.


Tool - Opiate (1992)


Iba a decir que era el primer lanzamiento de la banda. Me cagó la wikipedia, dice que fue el 2do EP de la banda, aunque me parece que es más bien una “maqueta”: 72826. Respecto a él, me acuerdo que una vez para hacer moneas’ le bajé música a una compañera de trabajo de mi mamá, con motivo de animar una fiestoca. Conforme recolectaba los temas wachos de recopilatorios o de youtube si era muy rasca la cosa, los guardaba en una carpeta… la cosa es que por huevear me dio por cambiarle el nombre al disco (porque a todos les puse que formaban parte del mismo disco, “Party Hard” o alguna tontera así) y le puse “72826”… Conchesumare… desaparecieron todos los archivos, ¡pero huéon! Sólo se volvieron invisibles, pero para cualquier defecto existían aún (lo que comprobé sólo porque antes de ese chistecito hice un playlist en el reproductor), así que lo copié al pendrive y cobré, como si nada hubiese pasado… ah sí, el número corresponde a la palabra “SATÁN”, en los teclados telefonicos, nada de qué espantarse. Coincidencias.

Ah, sí, tenía que hablar de Opiate, wewewe… su nombre igual tiene un trasfondo, pues se refiere a la célebre frase de Karl Marx: “la religión es el opio del pueblo”, que claro, se condice con la portada que presenta a un cura… un poco anunnaki/reptiliano. En cuanto al contenido, puedo decir que T00L es realmente una banda progresiva, donde su música conforme pasan los años se va estirando y madurando, siendo ella un ser orgánico. En este caso nos encontramos a unos cabritillos, rebeldes, agresivos, que parecieran no saber de filtros, sutilezas y menos de eufemismos. 

Así, al seco.


Godspeed You Black Emperor! - Slow Riot for New Zerø Kanada (1999)


GYBE! al reverso nos enseñan, cual Tyler Durden, cómo armar una molotov. Sí, los canadienses igual son capaces de enseñar los dientes.

Bueno, partí diciendo eso para introducir a la postura de la banda, que en conjunto con las rupturas que generan al componer, también pretenden crear rupturas en nuestra sociedad, tomando seriamente una postura ideológica y musical en contra del sistema actual en que nos vemos inmersos. Bueno, y si como activistas no son capaces de cambiar el mundo, bien su música puede servir como una banda sonora para el apocalípsis.

Siguiendo el camino de su obra debut oficial con f♯ a♯ ∞ (1998), la banda nos presenta dos piezas que toman los motivos más melódicos de su predecesor, dejando de lado por un rato los segmentos de cualidad Drone, quedando composiciones al desnudo que conecten de forma más directa con el escucha, a diferencia tanto de su obra anterior como post-erior.

Para aquellos ajenos al Post-Rock Post-Apocaliptico de GY!BE (sí, el “!” lo corrieron después de este lanzamiento), enterense que aún tratándose de “sólo un EP”, no hay obra de esta banda que se pueda dejar fuera de la ecuación, pues se trata de una de las más maravillosas que vayan a escuchar, o yo merengues.


Jim O'Rourke - Halfway to a Threeway (1999)


Jim es parte de esa gente grossa, que se codea con los Sonic Youth, que participa de los primeros proyectos cercanos al Math Rock, que produce el mejor disco de Wilco, que cuando quiere crea piezas extraterrestres en solitario o en compañía, a cada rato, de forma impulsiva, jugando con el estudio como un Brian Eno. Otras veces, concentrando parte de su genio creativo para generar composiciones más cercanas a los mortales, pero con una personalidad tan brillante, pianos jazzeros y guitarras folk de autor… ufff, y eso es apenas el esqueleto, un bello esqueleto, complementado con variables arreglos que son parte de su lenguaje, que uno puede repasar a lo largo de su discografía más amigable, como Eureka, Insignificance, o el disco que presento aquí, que se ubica al medio de estos, formando una trilogía que comparte colores y sabores. Claro, conviene no limitarnos a esto, y seguir explorando sus trabajos… cuesta separar la paja del trigo (porque no todos quieren escuchar locuras de laboratorio), pero vale la pena dar con discos así, que están esparcidos a lo largo de su discografía, aunque más específicamente dentro de sus lanzamientos con el sello Drag City, donde figuran todos aquellos discos similares en características y en la emoción que llegan a generar en el oyente.
Un seco.

Porcupine Tree - Nil Recurring (2007)


Tras un disco como Fear of a Blank Planet cuesta trabajo imaginar que lo que salga luego, y más en este formato de duración extendida, será algo que no será mero relleno, o que cumpla más bien como un capricho de sus creadores por publicar todo lo que hacen. Pero no, la sesión del disco parió “pequeñas” composiciones de tanto poder como las que figuran en el disco madre. Nada de raro ver entonces a todas conviviendo en algunas reediciones. Puede que la necesidad de publicar estas canciones aparte sea completamente un tema comercial, al quizá ser demasiado para ser un disco simple, y muy poco para un disco doble… no cacho men, hace tiempo que el concepto de tiempo en disco simple me marea, habiendo unos de 38 minutos al lado de uno de 1 hora con 10 minutos.

En fin, nos encontramos con un trabajo sólido, y con un invitado de lujo que se repite el plato, que es el señor don Robert Fripp. Qué guitarras dioh mioh. El tata de tatas, haciendo pasar de la influencia a un hecho concreto. Riffs crimsonianos legitimos sonando entre herederos de su sonido, encontrandose generaciones y compartiendo sesiones históricas, tanto aquí como en FOABP. Uff.

Cevladé - La Melancolía Jarkor de septiembre (2010)


Y sin previo aviso, nos encontramos en pleno septiembre, a medio camino durante la odisea de un príncipe que extravió su máscara, la cual comparte con su “otro yo”. Nuestro Odiseo nos presenta inesperadamente el segundo y tercer episodio de una historia de cuatro partes (completada posteriormente, de forma desordenada) durante la cuál nuestro héroe se encuentra en busca de “la rima perfecta”. Nunca supe cuál chucha era, pero debió haber sido majestuosa, pues las esparcidas a lo largo de este duración extendida se entiende son “imperfectas”, y pucha… la imperfección nunca se escuchó mejor.

Al igual que sucede con varias de las obras aquí enlistadas, puede verse como un apéndice de una obra anterior, que en este caso sería Coronación (2010) (joya absoluta, btw), o al menos yo lo considero así, no sólo por ser lanzados con apenas meses de diferencia, sino porque se aleja de lo que sería su siguiente disco estilisticamente hablando, al sentirse más como un regalo para sí mismo que algo para el escucha, al carecer de pretenciones y presiones de hacer un trabajo semejante a lo titánico que resultó ser Coronación.

Angustia, batallas internas y un viaje que empezaba, sólo que aún no sabíamos dónde.


David Bowie - No Plan (2017)


Las últimas piezas que nos dejó esta gigantezca estrella negra, capaz de eclipsar todo el cielo sobre nosotros y de ahogarnos en un estado trémulo, en trance ante aquella voz capaz de viajar a través de dimensiones y cruzar el cosmos hasta nuestra esfera, utilizando la gravedad como vehículo, y es que las palabras de Bowie son palabras mayores y por tanto, de peso. Pesado cual agujero negro.

Durante las sesiones de su último disco, quedaron pequeños asteroides girando al rededor de la orbita de los planetas que lo constituyeron, y que por ende quedaron fuera de ésta categoría. A la hora de hablar de calidad artística, es un desperdicio de tiempo intentar hacer una diferenciación entre el contenido de este EP póstumo vs Blackstar. El duque habrá tenido sus razones, pero facilmente todas las piezas pudieron haber coexistido en un misma obra, al obrarse con fineza por igual… y ya, si me preguntan, hay temas del EP que me gustan muchísimo más que los contenidos en Blackstar (*cof cof* Sue *cof cof*). Pero bueno, no eran parte del plan, nomas.

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BONUS: Alex Turner - Submarine (2011), disco del cual hablé brevemente en mi listado anterior.