chicos casi angels

MINI FANFIC WIGETTA "ROMPECABEZAS"

CAPITULO 20 MAS DESPERTARES ASÍ

Samuel despertó algo desorientado, la habitación estaba oscura, como siempre, únicamente iluminada por la pequeña lámpara de la mesita de noche, no tenía idea que hora era pero definitivamente ya había oscurecido. Se sentía algo mareado y aunque el malestar y dolor de cabeza no habían desaparecido al 100%, se sentía muchísimo mejor. Intentó girarse para tomar su móvil, que estaba en la mesita de noche a un lado de la cama, no pudo hacerlo, un par de brazos rodeaban su cintura firmemente como un oso koala.

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Cientos de recuerdos llegaron a su mente como un huracán y mas aun al darse cuenta a quien pertenecían esos brazos que ahora lo rodeaban dejándolo sin escape, como si quisiera escapar de todas formas. Sonrió para si mismo, mientras ese chico perezoso y completamente adorable se removía acurrucándose en su pecho como un perrito. Y vaya que era cansado dormir abrazado a alguien, pero ¡Joder! Se veía tan mono que no quería ni moverlo, temía despertarlo y perderse de esa tan encantadora vista.

¿Cuento tiempo hacía que Samuel no se sentía de esa manera? Quizá más tiempo del que pudiera recordar. Era una sensación parecida a flotar, aunque era parecido a estar cayendo, un sentimiento pesado y agobiante… acojonante hasta decir basta, pero a la vez… dolorosamente placentero. Voltear y mirar descansar tan tranquilamente sobre su pecho a ese chico de rostro casi angelical, al menos mientras estaba dormido, le daba una sensación de paz que no podía describir. Era como si estando con el nada pudiera dañarle.

Recorrió con calma cada uno de los finos rasgos de la cara de Guillermo, sus ojos, sus pestañas, su respingada nariz, su cabello completa y perfectamente revuelto… y sus labios, esos labios que ya había tenido la fortuna de probar y que había sido como obtener un pedacito del cielo. Definitivamente esto no lo había sentido nunca antes. Lo que en algún momento creyó sentir por Tony, no era ni la milésima parte de lo que ahora sentía por ese chico al que en un principio no soportaba, y quien se hubiese imaginado que ahora iba a estar con él así, de esta manera, no cabe duda que la vida a veces nos sorprende.

Sonrió nuevamente para si mismo, recordando la cantidad incontable de veces que había despertado de esa manera, enredado en la cama en el cuerpo de alguien mas, hombre o mujer, daba igual, siempre había sido sexo y nada mas que eso ¿Cuántos extraños a los que no se molestaba siquiera en preguntar el nombre habían despertado junto a él? Le avergonzaba, aunque su orgullo no lo dejaba por completo admitirlo, le avergonzaba la vida que hasta el momento había llevado. Pero ahora era completamente diferente. Guillermo había venido a cambiar su concepto de las cosas, y su imagen de rico rebelde que se folla a todos se estaba yendo a la mismísima mierda. Guille estaba derribando sus barreras, se estaba jodiendo en todo lo que él había tardado dolorosos años en construir. Esa imagen de malo, ese escudo de “soy un hijo de puta, acércate bajo tu propio riesgo” se le estaba yendo. Y tampoco sabía si eso es algo que quería. Este chico lo estaba volviendo vulnerable y no era algo que le agradara mucho.

Pero a pesar de todo lo único que sabía es que lo quería ahí, con él, en su cama, aunque no hicieran absolutamente nada, aunque su parte sucia y pervertida no pudiera aparecer, no con él. Lo quería a su lado aunque solo fuera para mirarlo dormir, para desear saber que es lo que pasaba por sus sueños, aunque le preocupara debía dejar de hacerlo, ahora lo único que quería era dejar de perder el tiempo.

Guillermo se removió en su lugar, mientras abría lentamente los ojos, para toparse muy, muy de cerca con el rostro de Samuel.

–¡Mierda! – Dio un salto en su lugar incorporándose un poco completamente desorientado. Al parecer mirar un rostro a centímetros de su cara no es lo que esperaba después de despertar de esa larga siesta.

–¿Qué pasa? – Samuel lo miraba a Guille con una ceja arqueada, aquella no era definitivamente la reacción que esperaba, no cabía la menos duda que ese chaval solo parecía un ángel mientras estaba dormido.

Guillermo se levantó de la cama rápidamente acomodándose la ropa e intentando aplacar un poco sus rebeldes cabellos-

–¿Qué hora es? – Preguntó en medio de un bostezo, al parecer esa siesta no le había servido de mucho y es que estos días sin saber de Samuel, solo habían servido para no comer y para no dormir.

–Son las 9:30 – lo miró con el ceño levemente fruncido ¿planeaba irse? ¿Tan rápido? – ¿vas a irte ya? – preguntó deseando que dijera que no.

–Tu estas enfermo y debes descansar, yo debo irme ya, es tarde – Guille se sentó en la orilla de la cama mientras ataba los cordones de uno de sus tenis. Escucho la voz de Samuel muy cerca a sus espaldas.

–¿Y quien dice que no descansaré si tu estas aquí? – se acercó lentamente, apoyando su frente en la espalda de Guillermo, mientras colocaba una mano en su cintura. Ese ligero contacto fue lo único que hizo falta para que Guillermo sintiera un fuerte escalofrío recorrerle toda la columna.

–P-pues… es que… – el tartamudeo de nervios volvía a hacerse presente, Guillermo definitivamente odiaba que ese chaval tuviera tanto control sobre él.

–Por favor quédate – susurró despacio cerca de su oído – No me hagas obligarte.

¡Joder! Samuel había dicho eso ultimo de una manera tal que aquel escalofrío en su espalda se volvió aun mas intenso y ya ni siquiera hablaba de que debía estar enrojecido hasta las orejas.

–Mañana es viernes, hay clases, no tengo ropa para quedarme – la verdad aquellas eran prácticamente excusas. Por alguna razón que se negaba a comprender, Guillermo estaba completamente aterrado de quedarse.

–Buscaré algo de ropa que te quede bien para mañana y para dormir puedo prestarte algo también.

Una escandalosa tos atacó a Guillermo, de solo recordar que había estado usando la ropa de Samuel como pijama toda la semana, solo esperaba que no preguntara por ella, porque se iba a meter en un lio. Una vez recupero la capacidad de hablar estuvo listo para dar su respuesta.

–Pues… – Samuel lo miraba expectante, esperando la respuesta afirmativa y es que de verdad no quería que se fuera – Esta bien, me quedaré.

Una sonrisa de triunfo se dibujó en el rostro de Samuel, quien inmediatamente se levantó de la cama completamente renovado, no cabe duda que Guillermo había sido su mejor medicina, prácticamente toda la semana se había sentido morir y unas cuantas horas a su lado y había mejorado notablemente.

Se dirigió inmediatamente a buscar algo de ropa para Guillermo, tanto una posible pijama, como algo que pudiera quedarle para ir el siguiente día a la escuela. Recordó que aun tenía algo de ropa que usaba antes de haber trabajado tanto en su bien formado cuerpo y tomando en cuenta que Guillermo era considerablemente más delgado, la ropa de seguro le quedaría muy bien.

Le dio unas cuantas prendas para que se probara y después de recibir una mirada en plan “déjame vestirme en paz” lo dejó solo en la habitación. Antes de salir lo escuchó hablar una vez mas.

–Si no es demasiada molestia ¿podrías dejarme tu móvil para hacer una llamada? Al mío se le murió la batería.

–Claro, esta en la mesita – Después de eso fue sacado de su propia habitación prácticamente a empujones y en medio de una risa nerviosa por parte de Guillermo.

Guillermo se vistió a la velocidad del rayo, de nuevo un pantalón deportivo azul con una camiseta negra como pijama, ese olor tan varonil y embriagante volvió a inundar sus fosas nasales y la verdad es que lo extrañaba, había usado tanto la ropa que tenía en su casa que el olor a Samuel prácticamente había desaparecido.

Después de vestirse marcó unos cuantos números y esperó a que contestaran desde el otro lado de la línea.

–Si ¿Quién habla? – la voz de su amiga se escuchaba un poco adormilada.

–¿No me digas que ya estabas durmiendo?

–¿Guillermo?

–¿Y quien mas va a ser?

–¿Qué sucedió? ¿Dónde estas? ¿Todo bien? – Catalina siempre con su ráfaga de preguntas.

–Pues… yo, yo estoy en su casa – el infaltable tartamudeo se hacía presente.

–¿En casa de quien? – una ligera risilla se escuchó del otro lado de la línea, Guillermo estaba que moría de vergüenza de decir que estaba en casa de Samuel y su amiga no le haría las cosas fáciles, le gustaba trolearlo hasta el cansancio.

–Sabes de quién, no me hagas decirlo

–Que voy a saber yo donde te metes tu – Guille estaba a nada de perder la paciencia, mientras Catalina intentaba no soltar una escandalosa carcajada.

–¡Estoy con Samuel! ¡Joder! – ahora si que esa carcajada se dejó escuchar.

–¡Lo sabía! – contestó Catalina triunfante.

–Eres una cabrona

–Eso también lo sabía… y bueno ¿Hablaron de ya sabes que? ¿Le dijiste lo que tenías que decirle? ¿Planeas regresar a casa? – Guillermo casi podía imaginar la cara que debía tener Catalina, la conocía demasiado bien como para saber que por su mente estaban pasando las ideas más sucias ¿Por qué era amigo de una pervertida como ella?

–De hecho te hablaba para avisarte que voy a quedarme aquí y ya mañana te cuento lo que quieras – una risita burlona casi imperceptible se escucho al otro lado de la línea.

–Vale pues entonces ya no me preocuparé y puedo irme a dormir tranquila – ¿Qué? ¿En serio eso era todo? ¿No iba a hacer ningún comentario sarcástico o en doble sentido? Aquello si que era sorprendente ¿Quién era esta mujer y que había hecho con su amiga? Valía mas disfrutarlo mientras durara.

–Descansa entonces y nos vemos mañana ¿vale?

–Vale… y Guillermo

–¿Si?

–No olvides usar protección que no quiero sobrinos aun e intenta no quedarte afónico

–¡¡¡¿QUÉ?!!! – La llamada se cortó en ese mismo instante, dejando a Guillermo con una cara de no poder creérselo épica no, lo que le sigue ¿sobrinos? ¿Pero en que narices estaba pensando esta tía? ¡El no era una mujer coño! Deseaba con todas sus ganas tenerla enfrente para poder decirle unas cuantas cosas, lamentablemente lo conocía y muy inteligentemente había colgado antes de ser asesinada verbalmente por Guillermo quien aun tenía esa expresión de horror en el rostro.

–¿Todo bien? – Samuel asomo la cara por un lado del marco de la puerta de la habitación, mientras con una mano se cubría los ojos – ¿Ya puedo pasar a mi habitación? ¿Estas vestido o sigues en pelotas?

– ¡Joder Samuel! – La risa de Samuel lleno la habitación y aunque intentaba parecer molesto, Guillermo terminó contagiándose, la risa de Samuel era tan escandalosa y tan sincera que no podía dejarse pasar ¿Por qué no lo había notado antes? – ¿Y donde voy a dormir? – Guillermo intentó cambiar de tema.

–Pues conmigo ¿Dónde mas?

Una sensación de vacío se alojo en el estomago de Guillermo, era verdad que de hecho acaba de despertar de estar durmiendo justo encima de Samuel, por segunda vez por cierto, pero quizá el momento lo había cegado, quizá fue un impulso, quizá enloqueció…ahora no sabía que narices hacer, estaba demasiado nervioso y de solo recordar los odiosos comentarios de su aun mas odiosa mejor amiga lo hacían no querer acercarse a Samuel.

¿O si quería?

–¿Contigo? ¿Y no sería mejor si yo duermo en la habitación de a lado?

–Es de Frank – ¡Golpe bajo! la molesta punzada de los celos, golpeo en Guillermo peor que el mas fuerte derechazo ¿Frank? ¿Era en serio que ese chaval tenía hasta su propia habitación en la casa de SU Samuel? Porque era suyo, desde ya ¡Claro que lo era maldita sea!

–¿Así que Frank? – su ceño fruncido y nariz arrugada denotaban lo molesto que estaba, de solo escuchar mencionar a ese tal Frank se le había revuelto el estomago.

–¿Estas celoso? – los labios de Samuel se curvaron en una ligera sonrisa, al parecer lo que antes le parecía completamente odioso, ahora le era totalmente adorable y un Guillermo celoso era mas adorable que el mas simpático y peludo perrito.

–¿Celoso? JA ¿Pero tu estas loco? – Guille se cruzó de brazos y le dio la espalda a Samuel, quería hacer pasar desapercibido su cabreo, pero le era prácticamente imposible. Sintió como Samuel se acercaba a él y lo tomaba lentamente de la cintura por la espalda.

–No te enojes conmigo chiqui – ¿What? ¿Chiqui? ¿Es en serio? ¿Desde cuando él cabrón arrogante desapareció para dar paso a este cursi muchachote? Era raro, pero no podía negar que le gustaba.

Guillermo se soltó del agarre de Samuel y de un rápido giro quedó de frente a él mirándolo casi amenazadoramente.

–Contéstame una cosa Samuel ¿Tú y yo que somos? – La cara de sorpresa que puso Samuel estaba como para una fotografía, de esas que no quieres que nadie suba al Facebook o al menos que nadie te etiquete ¿Que qué eran? La verdad es que Samuel no se había puesto a pensar en formalidades y Guillermo pues es que él no sabía que pensar.

Ellos se habían dicho que se querían, incluso se habían besado y no había sido cualquier beso, ese había sido El señor beso, pero aun así, Guillermo no era de esas personas que dan las cosas por seguras, tampoco es que Samuel se arrodillara y con flores en la mano le pidiera ser su novio en medio de un trio de violines, pero joder, que tenía que saber que es lo que ahora procedía en sus vidas. Guillermo definitivamente no es de los que va de flor en flor. Quería respuestas, y las quería ya.

–Pues no lo sé, no lo había pensado – Samuel se rascaba la nuca al parecer con nerviosismo, cosa completamente rara en él – somos ¿novios?

–¿Me lo dices o me lo preguntas? – Guille tampoco estaba facilitando las cosas.

–Te lo digo… no, de hecho no… te lo pregunto – Guillermo paso saliva nerviosamente ante la mirada penetrante de su ¿casi novio?

–¿Q-que, que me preguntas? – su voz no pudo haber salido mas temblorosa.

–Te pregunto si quieres ser mi novio ¿Quieres? Pero te advierto, que no vas a poder deshacerte de mí tan fácilmente.

Hay ocasiones que muy a pesar de que sabemos perfectamente lo que alguien nos dirá, que conocemos la pregunta y mas aun, conocemos la respuesta, aun así las palabras terminan por sorprendernos. Guillermo estaba así de pie frente a Samuel con ese “Si” atorado en la garganta y no porque lo dudara, simplemente es que todo era demasiado bueno para ser verdad.

–Sí

………………………………………

Habían pasado la noche juntos, acurrucados, simplemente durmiendo y siendo tan cursis en sus mimos mutuos… tanto como solo esas cuatro paredes eran capaces de soportar y guardar como un secreto.

Pero un nuevo día de clases estaba por empezar, se habían alistado a la carrera, porque claro está, cuando uno duerme tan cómodo hasta dan ganas de quedarte unos cuantos minutos mas durmiendo. Samuel y Guillermo se habían quedado dormidos y ahora iban prácticamente corriendo, porque para colmo de males, el adorado BMW de Samuel lo tenía Frank, así que por primera vez en su vida, a Samuel le tocaría caminar, incluso correr para llegar a la escuela.

Ya era viernes y Samuel se sentía mucho mejor, estaba listo para presentarse a clases con nuevos bríos y mas que nada feliz, nada iba a poder cambiar eso… o eso era lo que el creía.

–¿Cómo quieres que hagamos esto? – Samuel se detuvo de golpe justo antes de entrar a la Academia y se plantó frente a Guillermo mirándolo fijamente.

–¿Hacer qué cosa? – la verdad es que la pregunta de Samuel aun lo lograba cobrar sentido.

–Tu sabes Guille que a mi lo que digan los demás me importa una mierda, pero quiero estar seguro, que a ti tampoco te molesta que esto se sepa – Al parecer Guillermo seguía sin comprender, pues solo miraba a Samuel con cara de desconcierto, hasta que sintió que lentamente su mano era entrelazada con la de él ¡Mierda!

Aquello era algo en lo que Guillermo no había pensado, quería a Samuel y no se avergonzaba de eso, pero no sabía si estaba completamente listo para dárselo a conocer al mundo ¿Qué iban a decir los demás? ¿Sus compañeros, los profesores? Le hizo falta únicamente voltear a mirar a ese perfecto chico que estaba de pie a su lado para darse cuenta que el mundo podía arder, pero mientras él estuviese con Samuel, nada malo iba a suceder. Guillermo nunca había sido una persona miedosa y no iba a empezar a serlo el día de hoy.

Samuel era su novio y a quien no le gustara podía irse directamente a la mierda. Apretó fuertemente la mano de su hermoso novio y atravesó junto con él la puerta de entrada de la Academia. Lo primero que verían, al menos para Samuel sería una desagradable sorpresa, aunque le doliera decirlo.

Soltó inmediatamente la mano de Guillermo, no por nada en especial, fue quizá simplemente por inercia ¿Qué narices es lo que estaba haciendo el aquí?

–¿Papá?

……………………………………………..

No tengo mucho que decir, solo que la felicidad a estos dos les duró muy poco, hubo personas a las que les pareció muy cursi el capítulo anterior, que ya no parecía historia Wigetta, que había perdido la magia, creo que les sigue gustando, pero quiero asegurarme de seguir haciendo las cosas bien, a mi al menos me gusta la historia como va ¿a ustedes también? Yo se que si, no lo nieguen xDDD Un besote y espero sus comentarios.