chica argentina

Me enamoré.

Me enamoré. Me enamoré de ella, de su sonrisa. Porque me importaba muy poco lo que pasara si ella estaba sonriendo. Y me enamoré de su boca, de su labio finito y de su labio grueso, de cada palabra que decía. Me gustaba incluso cuando se enojaba y hacia pucheros deseando que fuera por detrás y la abrazara para no soltarla, aunque me decía “salí”, y ojalá no la hubiera soltado nunca. Me enamoré, pero ya no me cuesta decirlo, aunque fue muy difícil aceptarlo. Porque me enamoré de sus ojos, ¿y qué me importa que no sean de un color especial? Eran marrones, grandes y brillantes. Me enamoré de sus ataques de éxtasis, de cuando cantaba bajito porque estaba feliz, pero no quería que la escuchara, de sus bailes y de la manera en que movia la cabeza cuando la canción le gustaba. De cuando me abrazaba fuerte porque decía que tenía miedo de perderme, cuando me decía “no me dejes nunca”, cuando me apretaba porque solo yo sabía que era entonces cuando tenía que quererla más que nunca. Me enamoré de su inteligencia, de lo perceptiva que era cuando algo le apasionaba y de lo tonta que se ponía a veces, incluso de cuando fingía serlo. De lo mucho que le costaba hacer cosas que no le gustan. De cuando me insultaba porque era así como ella disfrazaba las palabras lindas, y eso solo lo sabía yo. De los apodos de animales y comida. De sus abrazos y a veces me hacen falta algunos, bueno todos. De sus pies helados en la cama, de sus abrazos dormida. De cómo se tapaba la boca cuando la veía comer, de los gestos disfrutando la comida que yo le preparaba, de cuando se tapaba la cara porque decía que estaba fea y yo no podía dejar de mirarla, quizás porque para mí, fuera como fuera, siempre estaba preciosa, y ella me desacreditaba diciendo que yo siempre la veía linda, es que siempre lo estaba. De eso me enamoré, de lo bueno y de lo malo. De sus ganas de estar conmigo, pero también de su orgullo, porque cuando creía que iba a perderme del todo, se lo tragaba, me fui tantas veces queriendo que me diga quédate y sé que ella quería decirlo. Qué inocente, si yo era la que perdía la cabeza por ella, siempre la perdí y la perderé por ella. Dios, me gustaba tanto. Me gustaba cuando rodeaba mi cuello y jugaba a estar a dos centímetros de mi boca sin besarme, solo para ver quién aguantaba más sin hacerlo. Me enamoré de la manera en que venía abrazarme por atrás cuando estaba cocinando, de la manera en que me miraba cuando yo fastidiosa estaba concentrada en algo. De sus prisas, de lo colgada que era después de bañarse y siempre, de sus ganas de tenerlo todo siempre controlado pero sin querer encargarse de nada, y de la voz que ponía cuando le desmontaba todos sus planes, como si de repente volviese a tener cinco años. De como arrugaba la frente cuando se enojaba o algo le fastidiaba. De su vergüenza y de lo nerviosa que se ponía a la mínima. De su amor por los animales. De cómo temblaba, de cómo era capaz de calmarme, de la paz de dormir a su lado, de cuidarla, de que me cuide. Me enamoré. Me enamoré de su risa, por muy fea que dijera que estaba cuando lo hacía, de su dentadura perfecta. Por eso y sus “Te amo” que tanto le costaba decir pero que logre enseñarle a decirlo seguido. ¿Es que no entendes? Me enamoré de cómo era, de cómo hacía lo mismo que todo el mundo y a la vez conseguía ser diferente, no sé. De sus manos. De la manera en que picaba las verduras. De su forma de quererme. Que ella creía que no me daba cuenta, pero sé que me quería. La amaba, con sus más y con sus menos. Con sus idas y venidas, con su mal humor, con su facilidad intermitente de sus mensajes en los que decía que me extrañaba. De todas las conversaciones, incluso de las que borraré si acaba todo. De los tantos años de apoyarnos en todo. De sus intentos de ponerme celosa y de lo celosa que se ponía cuando tenía amigas nuevas. Sabía que era única para mi pero creyó que me cansaría, como me cansaba de todo, pero no de ella. De todas las canciones, de su voz y de su olor, que siempre aparece cada cierto tiempo para recordarme que estoy sin ella. De su piel, como amaba la suavidad de su piel. De su forma de ser. De sus enojos, cuando le daba por recordarme lo importante que era para ella y de sus “callate” cuando la imitaba con voz ridícula. De cómo se burlaba de todas esas cosas cursis, incluso de su nombre escrito en mis cuadernos, o cuando usaba la palabra “contigo”. De la cara que ponía cuando me metía con ella y le daba el triple de importancia solo para que le pidiera perdón un par de veces. Me gustaba su intento de cuidarme aunque, sinceramente, me gustaba mucho más cuando era ella la que se sentía protegida a mi lado. De nuestros mil momentos y bueno, de ellos sigo enamorada. Es que por gustar, me gustaban hasta sus ojeras que le aparecían cuando se quedaba hablando conmigo hasta las tantas, de su cara de cansada cuando nos desvelábamos antes de sus exámenes. De su flequillo cuando llovía, de su voz en formato susurro cuando hablábamos por teléfono desde la cama y no quería que sus padres la escucharan, de cómo corría cada vez que llegaba tarde por mi culpa, o por su propia culpa. De sus besos, aunque siempre quisiera más, esos besos chiquitos, los grandes, los largos, los cortos, los besitos de esquimal, los que tenían pasión y los que tenían prisa. Ella era la pieza perfecta de mi rompecabezas. Cuánto daría por romper sus esquemas y convencerla de que quizás a mi lado no se está tan mal.

Esto es un texto que encontré, sin autor por eso no lo cito, y que yo modifique para que sea más “personalizado”.

La verdad que se necesita muy poco
para que uno
seducido por el destino inestable
se dé cuenta
que se puede renunciar a todo
en cualquier época
y lugar,
como cuando los Beatles
renunciaron a la idea
que les dijo aquella disquera
de que las bandas de muchachos
estaban por desaparecer,
o cuando Belen
la chica de ojos azules argentina
inició su viaje hasta México
en moto con cincuenta dólares
y sin tarjetas de crédito,
como cuando Steve Jobs
fue despedido de su compañía
y regresó
con el iPod, luego el Iphone
y por último el Ipad que viene
a ser la misma chingadera
sólo que con especificaciones
distintas para vanidad
de la vanguardia.
Mi felicidad se enciende
con un impulso de la libre voluntad,
de tomar las cosas como vienen
porque si uno planea demasiado
es invitado al aburrimiento
y esto de la vida
es como darle un trago de fondo
a la cerveza
encender el estéreo
poner el playlist para la carretera
y pisar el acelerador
se recomienda
hacerlo más en las curvas
que en las rectas.
—  La alegría es un roadtrip. Quetzal Noah

Despertate piba, viví
Salí a buscar lo que querés, ya no esperes sentada
Que no te importe lo que digan
Que ellos se amarguen solos

Mandá al carajo a todos los falsos de tu vida
Decí todo lo que te está ahogando
Ponete esa ropa que tanto te copa
Tirate en el pasto a mirar las nubes mientras fumas un pucho
Emborrachate hasta olvidarte de lo rota que estas

Porque ¿Sabés qué?
Hagas lo que hagas ellos van a hablar
Así que dales los motivos para que hablen
Y que sepan que te chupa un huevo y no te van a cambiar

Dejá de ser lo que todos esperan
Desatate y dale para adelante
.

Yo si celebro el día de la mujer

Recuerdo cuando era una niña y no había cumplido los ocho años, una maestra en colegio nos dijo porque se celebraba el día de la mujer, nos contó la historia de esas mujeres que murieron en el incendio de esa fábrica. Fue una de las primeras veces que me di cuenta que para las mujeres las cosas no eran tan fáciles, y que tenía que agradecerle a muchas mujeres que murieron para que yo estuviera sentada estudiando en ese colegio, que murieron para que yo no fuera vendida como un objeto, para que mi virginidad no fuera negociada.

Por eso celebro ese día. Porque es un día para recordar a todas esas mujeres que lucharon y se sacrificaron para que pudieras votar, para que fuéramos consideradas como personas, para que los gobiernos piensen en nosotras como personas, y no como simples máquinas de reproducción. Es un día para recordar todas esas mujeres valientes que no luchan por ellas mismas o por sus beneficios personales, si no por todas, para que todas las niñas y mujeres puedan tener una educación para que puedan ir a la universidad y tener la opción de casarse o no. Son muchas las mujeres que aguantaron humillaciones y muchas veces la muerte  solo para que todas tengamos los derechos que tenemos ahora. El día de la mujer es el día en el que todas ellas son recordadas.


El día de la mujer nos recuerda que todavía falta mucho camino por recorrer. Y por eso también hay que recordar a esas mujeres que luchan hoy en día por nosotras, para que algún día consigamos esa igualdad. Esas mujeres que luchan para que todas las niñas reciban educación, esas mujeres que luchan para terminar con la mutilación genital femenina, esas mujeres que luchan para terminar con los matrimonios forzosos, esas mujeres que luchan por nuestros derechos sexuales y reproductivos, esas mujeres que luchan porque nuestros salarios sean justos, esas mujeres que luchan para que se nos respete. Este día es para darle gracias a esas mujeres.

Y para recordar a todas aquellas mujeres que son asesinadas solo por hecho de ser mujeres. A todas esas mujeres que son violadas, maltratadas, amenazadas y humilladas todos los días.  Recordar a MARINA MENEGAZZO y MARIA JOSE CONI las dos chicas argentinas que fueron asesinadas a golpes en ecuador porque se resistieron a una violación.

Y para esas personas que se quejan de que porque se le hace tanto alboroto al día de la mujer y no al día del hombre. Por qué las mujeres reciben felicitaciones y flores y dulces. Pues porque ser mujer en esta sociedad es una batalla constante, todos los días te gritan cosas en la calle, tienes que poner cuidado de caminar por lugares porque te pueden violar, tienes que poner cuidado en las fiestas porque le pueden echar algo a tu trago. Porque dos mujeres no pueden salir de viaje sin correr el riesgo de ser asesinadas a golpes. Porque tenemos que recordar eso, nos están matando, y escuchamos todo el tiempo estadísticas de cuantas mujeres mueren al año, cuántas mujeres son asesinadas por sus parejas, cuántas mujeres son violadas, y son solo estadísticas, estadísticas alarmantes y la gente se indigna, pero son estadísticas al fin y al cabo, y la gente dice “porque tanta atención al día de la mujer y no al día del hombre” pero esas dos chicas no son estadísticas, tienen nombre son MARINA MENEGAZZO y MARIA JOSE CONI, y fueron asesinadas, viajando, haciendo lo que todos los hombres hacen desde hace siglos, haciendo lo que a cada hombre se le incentiva hacer.  

Y entonces te insultan y dicen que eres una feminista histérica que se ofende por todo, pero como no ofenderse si nos están matando, como no me ofendo si a dos chicas las mataron a golpes porque no se dejaron violar.

Pero el día de la mujer es el único día del año en el cual se puede hablar de eso, el único día en el que las escuelas hablan de que nos están matando, hablan de que hubo mujeres que murieron para que nosotras tengamos los derechos y las libertades que tenemos en este momento. Se habla de los motivos por los cuales existe el feminismo y debe seguir existiendo, obviamente no se menciona la palabra feminismo, porque dios no lo quiera decirles ese tipo de cosas a los niños, pero se crea un grado de conciencia. Por eso celebro ese día, y por eso me parece importante.

Por favor no olvidemos a las mujeres que lucharon por nosotras, les debemos mucho. Y por favor no olvidemos a esas mujeres víctimas del femicidio, a esas mujeres que se convirtieron en estadísticas, no olvidemos sus nombres, ni su vida.