chavismo

La hipótesis del doble gobierno y el conflicto prolongado

El problema de la derecha venezolana es haberse propuesto un objetivo sin la correlación de fuerzas necesarias. Aunque en realidad la decisión no fue nacional sino norteamericana, donde reside el nivel estratégico y operacional de las acciones en curso. Falta de correlación porque, para decirlo de manera sintética, no se saca un gobierno por la fuerza si no se tiene el peso de las clases populares o de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Y hoy, a cientoún días de iniciado este ciclo, siguen sin tener ninguna de esas dos variables.

No significa que hayan abandonado su política hacia esas dos dimensiones. En el caso de las clases populares, ya convencidos de que no las podrán sumar a su llamado político a sacar el gobierno, han decidido golpearlas aún más con la asfixia económica. En ese cuadro se explican las acciones como la quema de un depósito de comida -60 toneladas incendiadas- que iba destinado a los barrios populares, el ataque a camiones que transportan comida de gobierno, el aumento de precios.

Buscan agudizar las condiciones materiales que abran las puertas a saqueos que ellos mismos -con sus grupos de choque- organizan.

Respecto a la FANB han optado por varios movimientos a la vez. Uno ha sido el ataque sistemático armado, tanto sobre la base principal de Caracas (La Carlota), como a cuarteles y batallones en diferentes puntos del país -el último registrado tuvo lugar el martes por la noche en Acarigua, donde se robaron las armas y mataron a un soldado. Otro ha sido el intento de desmoralización permanente a través de ataques por redes sociales.

Un tercer elemento, que comenzó desde el inicio del ciclo, fue llamar públicamente a la FANB a desconocer las órdenes del gobierno y sumarse al Golpe -Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, volvió a hacerlo el miércoles, y ofreció el perdón que no tiene a los soldados que se sumen.

Por último, y como siempre en el tiempo de la revolución, han trabajado en las sombras para lograr el quiebre de un sector.

El problema que tienen es que esta suma de tácticas no ha dado el resultado esperado. De no lograrse el apoyo de actores de peso de las FANB entonces el escenario pasaría a prolongarse. Para eso parecen prepararse.

La hipótesis del conflicto prolongado tendría dos elementos centrales: el político y el armado. En lo político ya lo han anunciado, el plan es, además de desconocer el gobierno de Nicolás Maduro y la Asamblea Nacional Constituyente, avanzar en la creación de nuevos poderes públicos.

Esto significa intentar poner en pie un gobierno paralelo. Para legitimar esa línea, que ya está en desarrollo, han convocado al plebiscito del 16 de julio -anticipándose a las elecciones del 30- donde, entre las preguntas, estará la de la conformación de nuevos poderes y de un gobierno de unidad. La cuestión no es si el plebiscito será legal o no, ni cuánta gente votará, de lo que se tratará será de anunciar/validar internacionalmente esa estrategia.

El problema en ese camino será lograr darles peso real a los poderes.

No basta con anunciar las cosas para que sucedan -práctica recurrente en la derecha-. Tendrá importancia la respuesta de las alianzas internacionales, así como la profundización de la estrategia violenta. Para esto último cuentan con una ventaja y un problema.

La ventaja es que han trabajado para legitimar su violencia, algo que en gran parte han logrado, en particular internacionalmente. Para eso cuentan con la participación activa de los grandes medios de comunicación, de la maquinaria del imperialismo. En Venezuela, según esa matriz, no existen paramilitares, grupos de choque entrenados, bandas de delincuentes financiadas para hacer destrozos, sino que se trata de estudiantes, pueblo hambreado, jóvenes que resisten contra la dictadura. Y justifican todos los actos violentos -el helicóptero que lanzó granadas sobre el Tribunal Supremo de Justicia, el incendio de alimentos etc.- como supuestos auto-golpes del propio gobierno. 


El problema que tienen es que no basta con legitimar, también es necesario fuerza material en el terreno. Y si bien es cierto que han desplegado acciones de gran envergadura durante varios días en diferentes ciudades, no parecieran en condiciones de sostener esas posiciones en un esquema, por ejemplo, de “territorios liberados”. Poseen ventaja de los sentidos a nivel internacional, no tan clara a nivel nacional -su violencia los desgasta y expone al rechazo- y pareciera faltarles capacidad en la calle para un plan de esa dimensión.

Este escenario sería prolongado. Sus acciones violentas por el momento sin nombre podrían tomar identidad política, y desplegar su estructura armada de manera pública -incluso diferenciada de los partidos opositores, como ya esbozan a través de la diferencia entre Mesa de Unidad Democrática y resistencia-. Cuentan con dos retaguardias para alimentar esa estructura: el estado Táchira y Colombia.


Resulta difícil saber cómo podría terminar un cuadro de esas características. Algunos dirigentes de la derecha dejan entrever lo que proyectan. Como Juan Requesens, de Primero Justicia, quien afirmó en un foro: “Para llegar a una invasión extranjera tenemos que pasar esta etapa”.


Existen otros interrogantes que se resolverán con las semanas. Una de ellas es si la derecha -o una parte al menos- inscribirá a sus candidatos a principios de agosto para las elecciones a gobernadores que serán en diciembre. En caso de no hacerlo, sería una confirmación más del punto de no retorno, de imposibilidad de solucionar el conflicto a través de un diálogo entre partes. Se haría más clara la hipótesis del conflicto prolongado a la espera de un quiebre en la FANB o una intervención extranjera de otro nivel.

Si anotan a sus candidatos sería un indicativo de que la resolución final tendría una parte electoral.

El escenario también tendrá cambios en función del resultado del 30 de julio: una alta participación le daría legitimidad y base política al chavismo. Un escenario contrario agudizaría la confrontación.

La ultraderecha hará todo lo posible para no llegar hasta esa fecha, y ese día montarán -es lo más probable- un esquema de asedio a los centros de votación, las carreteras, los transporte, con el despliegue de su estructura armada y la pantalla pública de su nueva herramienta en construcción: los Comités de Rescate de la Democracia.

El Consejo Nacional Electoral ya anunció que protegerán cada lugar de votación.

Planteado así el escenario, el ciclo que se abrió a principios de abril no parece tener una resolución cercana.

Los Estados Unidos han decidido empujar a Venezuela hasta sus límites políticos, sociales, culturales, comunicacionales, armados. Quieren retomar -a través de la derecha en el gobierno- el poder político, subordinar la economía a sus intereses, y desplegar una revancha masiva sobre un movimiento histórico.

El chavismo está enfrentado a una guerra compleja, integral, a la cual debe responder con inteligencia y una apuesta plena, como supo hacerlo Hugo Chávez, a los poderes creadores del pueblo.

“Hugo Chávez es un demonio. ¿Por qué? Porque alfabetizó a 2 millones de venezolanos que no sabían leer ni escribir, aunque vivían en un país que tiene la riqueza natural más importante del mundo, que es el petróleo. Yo viví en ese país algunos años y conocí muy bien lo que era. La llaman la "Venezuela Saudita” por el petróleo. Tenían 2 millones de niños que no podían ir a las escuelas porque no tenían documentos. Ahí llegó un gobierno, ese gobierno diabólico, demoníaco, que hace cosas elementales, como decir “Los niños deben ser aceptados en las escuelas con o sin documentos”. Y ahí se cayó el mundo: eso es una prueba de que Chávez es un malvado malvadísimo. Ya que tiene esa riqueza, y gracias a que por la guerra de Iraq el petróleo se cotiza muy alto, él quiere aprovechar eso con fines solidarios. Quiere ayudar a los países suramericanos, principalmente Cuba. Cuba manda médicos, él paga con petróleo. Pero esos médicos también fueron fuente de escándalos. Están diciendo que los médicos venezolanos estaban furiosos por la presencia de esos intrusos trabajando en esos barrios pobres. En la época en que yo vivía allá como corresponsal de Prensa Latina, nunca vi un médico. Ahora sí hay médicos. La presencia de los médicos cubanos es otra evidencia de que Chávez está en la Tierra de visita, porque pertenece al infierno. Entonces, cuando se lee las noticias, se debe traducir todo. El demonismo tiene ese origen, para justificar la máquina diabólica de la muerte.“

Eduardo Galeano 

PLEASE READ AND HELP US I know this doesn’t have to do with all of the posts I regularly post, but I need you to know what’s happening in my country, and before you start reading what I want to say I would like to apologize in case I misspell something, soooo…. Here I go.
I live in Venezuela, a small country located north of South America, we are nice, warm, exciting people, but since 1998 everything has fall. The government of Hugo Chavez took power in that year and our country has never been the same since “el chavismo” took over our lives.
Let me explain it to you, we live in a dictatorship, where our elections are compromised, where we CANT find ANY food, medication, construction materials NOTHING, our media has been shot down and we don’t even have channels on the tv that speaks the truth and really tells us what’s happening.
People is dying because they are hungry, because they are sick, because they are homeless and the government just act like NOTHING is happening while actually EVERYTHING is. The military defends the government, why? We just don’t know, they choose to protect an small group of bad people either than defend their own brothers.
On December 6th 2015, we, Venezuelans voted for the new National Assembly and thanks to God we won, but dictatorship is a dictatorship is a dictatorship and on April 6th of this year 2017 the government decided to override ALL the power of the assembly that us, Venezuelans, choose, and since that day pacific concentrations all around the country started, people no matter what age or sex have been staying in the streets for days, only hoping that their actions motivates other people to do the same.
But these people has been assaulted by the militia, throwing them toxic gas and shooting them just to keep our voices shut, but we are not going to stop, because now our scream for freedom is louder than ever. 28 kills in 20 days, most of them were students, today my friend died and tomorrow I’m going to take the street and fight for my country.
QUE VIVA VENEZUELA CARAJO🇻🇪🇻🇪🇻🇪

Venezuela Mayhem Right Now

NOTE: IF YOU SUPPORT THE CUBAN/VENEZUELA REGIME SKIP BY AND GO MAKE A LINE TO BUY MILK. I DO NOT NEED YOUR SORRY COMMENTS.

Things are not good in Venezuela right now. People are on the streets. Students, workers and citizens worried about the Cuban invasion march in more than 9 states. The police at this moment watch the TUPAMAROS, which is a Government backed thugs, shot and kidnap people protesting against Nicolas Maduro regime. All the newspapers are censored and the TV is afraid to report on any of the protest. Check Twitter and search #lasalida or #TUPAMAROS and you can see the mess in Venezuela.

My profile image is in support of those people back in my country protesting on the streets.

(vía Juan Gonzalez)

Noticias de Venezuela desde Chile

“Seguidores del gobierno invaden con violencia el Parlamento de Venezuela”

Un grupo de seguidores del gobierno venezolano irrumpió violentamente este miércoles en la sede del Parlamento, de mayoría opositora, donde los diputados realizaban una sesión especial por el día de la independencia.

Decenas de personas, algunas encapuchadas, con palos y vestidas de rojo, entraron a los jardines del Palacio Legislativo y detonaron cohetes de fuegos artificiales, por lo cual se constató que algunos parlamentarios fueron atacados.

Según consignó WTC Radio, los diputados de oposición Américo de Grazia, Armando Armas y Juan Gaidó, de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) resultaron heridos.

Este ataque se realizó en el mismo día en que el oficialismo también realizó una manifestación en el local, con el vicepresidente Tareck El Aissami, la Guardia Nacional y otros seguidores del chavismo.

En ese contexto, El Aissami acusó a la oposición de tener “secuestrado” al poder Legislativo.

“Estamos precisamente en las instalaciones de un poder del Estado que ha sido secuestrado por la misma oligarquía que traicionó a Bolívar y su causa”, dijo el vicepresidente, desatando aplausos de sus apoyadores.

No obstante, entre la oposición el acto desató críticas. “Fue un asalto al Palacio Federal. Esto se podía haber hecho en coordinación con la directiva de la Asamblea”, expresó el diputado Tomás Guanipa.

Creat al habla:

Lamento si esto les molesta. Resulta que yo, siendo Chilena, estoy mas que preocupada y me da rabia el no poder hacer nada. Al menos subire un poco de las noticias para informar a mis seguidores y si no les interesa… pues… solo ignorenlo. Pero para mi es importante.

En algun momento subire lo que pienso y me hace sentir. Los que le interese todo esto… solo atentos… quizas lo borre despues

Gobiernos latinoamericanos celebran concesión de arresto domiciliario a líder opositor venezolano

(Reuters) - Gobiernos de Latinoamérica aplaudieron el sábado el traslado del líder opositor venezolano Leopoldo López de una cárcel a su casa para seguir cumpliendo una condena por incitar a protestas antigubernamentales, y esperan que la medida abra las puertas a un diálogo interno para superar la crisis del país.
El máximo tribunal de Venezuela concedió el arresto domiciliario a López por “problemas de salud”, aunque siempre se lo vio en buena condición física, luego de permanecer tres años y cinco meses en una cárcel militar en las afueras de Caracas.
Desde que se entregó a la justicia en el 2014, acompañado por una multitud de seguidores, López se convirtió en el preso más célebre del país, catalogado por sus seguidores como un prisionero de conciencia, pero tildado por el chavismo gobernante como un criminal violento.
“Celebro mucho que Leopoldo López esté de nuevo con su familia e insisto en que hay que perseverar para buscar una solución negociada y pacífica a los problemas de Venezuela”, dijo el presidente colombiano Juan Manuel Santos a periodistas.
El traslado fue facilitado en parte por la participación del expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, quien ha mantenido durante años conversaciones con el gobierno venezolano, dijo a periodistas el actual presidente de España, Mariano Rajoy, tras la reunión del G20 en Hamburgo.
“Es un paso en la buena dirección, pero no es suficiente porque aún (López) no está en libertad”, sostuvo Rajoy.
México recibió con optimismo la noticia de López y en un comunicado de su cancillería dijo que espera que este hecho “facilite la apertura de nuevos canales de acuerdo que conduzcan al restablecimiento pleno de la democracia y a una salida negociada a la difícil situación por la que atraviesa el país”.
La justicia de Venezuela ha concedido prisión domiciliaria a otros políticos de alto nivel. El defensor del pueblo venezolano, Tarek Saab, dijo el sábado que en las próximas horas podrían beneficiarse otros presos más.
“Complacidos valoramos cambio cárcel por arresto domiciliario de Leopoldo López. Esperamos su libertad plena así como para Braulio Jatar”, escribió en Twitter el canciller chileno, Heraldo Muñoz.
Braulio Jatar es un periodista chileno que cumple con arresto domiciliario, acusado de compartir el año pasado un video de una reprimenda popular contra el presidente Nicolás Maduro, durante un recorrido en una comunidad popular de la isla de Margarita.

(Reporte de Adriana Barrera en Ciudad de México, Nelson Bocanegra y Luis Jaime Acosta en Bogotá, Felipe Iturrieta en Santiago y Robert Hetz en Madrid. Escrito por Pablo Garibian; Editado por Diego Oré)

not to imply something weird but every time i see a chavismo oppositor they’re some rich bourgie fuck who has their social media accounts full of pictures of them in expensive hotels with expensive stuff and not looking really oppresed at all

Más allá de la protesta: ¿Somos interlocutores del descontento popular? Unas reflexiones.

He vivido en el Oeste de Caracas durante toda mi vida. Como suele decirse en ese argot caraqueño levemente pop “En el Oeste del Oeste”. Y aunque más de una vez me han insistido que mi zona no es representativa por tratarse de una zona residencial, si considero que comprendo mejor que mucha gente lo que ocurre en el lado “chavista” de la ciudad. Con el Barrio 905 como vecino directo y unas cuantas invasiones como lindero, puedo decir que a pesar de mi relativa distancia con el lado “real” del Oeste conozco lo suficiente sobre “el lado emblemático” de Caracas como para opinar con propiedad. 

El Oeste de Caracas es otro mundo. No sólo por la ideología política sino por el hecho que realmente, la ciudad parece estar dividida en dos mitades muy diferentes entre sí. El Municipio Libertador, representa a esa Caracas vieja, la dura, la áspera. La Caracas peligrosa, la Caracas simbolo. Mi casa se encuentra a ocho cuadras o 15 minutos de autobús del Centro de Caracas y más o menos la misma distancia de Antimano. Me encuentro justo en el medio de toda esa visión de la ciudad que se viste de rojo, la que se reinvidicó con la revolución Chavista. Queriendolo o no, pertenezco a esa Caracas que se insiste es la real, la que aglomera al chavista de verdad. De la frontera ideológica de Chacaito hacia acá, se encuentran esos pequeños núcleos de pura veneración a la imagen del difunto Presidente, sino esa representación dura y pura del Chavismo que se considera reivindicado por pura política roja. Y debo decir, que hay mucho de cierto en esa percepción. Y es que ¡Dios me libre! ser opositora en medio de esta “burbuja” de ideología accidental no ha resultado sencillo, pero también me ha permitido comprender mucho mejor a mi país de otros con quienes comparto lucha moral y social. Y es que el Oeste tiene su propio ritmo, su tiempo y rostro. Para el Oeste, la política y el reconocimiento del otro, transcurren por una vía distinta a la que recorre el resto del país.


Algo es cierto: en el Oeste no se protesta. Así, sin más. Durante las últimas dos semanas, la calle donde vivo ha tenido un aspecto desolado, consecuencia del miedo, pero en realidad ni esa soledad muestra otra cosa que inquietud. Porque en el Oeste, la protesta tiene otros síntomas, se mira de distinta forma. Y eso puede enfurecer, doler, angustiar, a quien como yo, observa la realidad nacional desde fuera de esta pequeño espacio con viento propio. Pero también puede enseñarte por qué el país sigue siendo dos visiones de la realidad confrontada, que se excluyen mutuamente. Algo te enseña, mirar por la ventana y encontrar la calle en silencio, mientras sabe que algo se mueve más allá de esta tranquilidad de todos los días, del no pasa nada, que tanto puede llegar a afectar. Te enseña a que hay otra visión del país, una interpretación totalmente distinta a la tuya. Una ruptura que podría considerarse artificial pero que en realidad, es solo consecuencia de lo que brinda al Oeste su identidad, su sustancia. 

No es sencillo asimilar la idea. A mi me llevó sus buenos días digerir este silencio, buscarle las aristas. Pulirlo hasta comprenderlo, encontrar donde encaja. Porque lo confieso sin verguenza: hasta ahora, siempre he considerado que este silencio, es indiferencia, cuando no ignorancia. Asi de arrogante somos, cuando decidimos que la razón es nuestra o peor aún, nuestra verdad - o como la interpretamos - tiene más valor que otra. Pero usualmente esa arrogancia suele perder sentido cuando comienzas a escuchar. Así de simple. A escuchar lo que ocurre a tu alrededor, poco a poco y en un ejercicio de conciencia. Porque para entender al otro, hay que dejar de ser el adversario de conciencia. 


Durante los últimos días de protesta, me dediqué a recorrer mi zona, mi Oeste conflictivo y particular. Al principio, fue circunstancial: Frustrada por la censura de los medios tradicionales, me dediqué a repartir panfletos informativos de lo ocurría entre mis vecinos pero luego, la necesidad de protestar de cualquier manera, me llevó a continuar haciéndolo más allá de la zona que conozco, ese mi “casa” que abarca la avenida, la calle, la esquina y la Plaza que veo todos los días. Comencé a alejarme cada vez más, hasta que me encontré recorriendo ese otro Oeste - el verdadero, quizás - y llevandome tropezones con la realidad que como opositora, no siempre reconozco de buena manera. Más allá de mi visión, encontré que en el Oeste no se protesta no solamente porque la ideología - la abstracta, la emocional - todavía justifica y consuela, sino porque a la protesta del Oeste nadie la escucha.

¿Complejo? No tanto. Lo entendí cuando extendí un panfleto cerca de la Redoma de la Vega y una mujer me tomó del brazo y me hizo caminar a su lado, preocupada. Fue la única que me lo aceptó. La mayoría de los transeuntes me miran, sacuden la cabeza. Me ignoran directamente. 

- Tenga cuidado mija, aquí de esas cosas no se habla. 

Mi panfleto no dice gran cosa. Solo se trata de una cronología apresurada de todo lo que ha pasado durante el mes de Febrero. No incluye opiniones políticas. Solo cuenta la historia. Camino con la mujer hasta el enorme centro Comercial que lindea con el Barrio más allá.

- ¿De qué cosas?

- De esas cosas de escualidos - me explica. Y no lo dice con mala intención. Con su cabello entrecano y su blusa floreada, tiene un aspecto normal y amable. La madre de quizás una mujer de mi edad - aquí le pueden dar un tiro por eso.

- ¿Por entregar un Panfleto?

- Eso es propaganda pa’ los del Este. Mija aquí la cosa no es como allá. 

Me guardo mis panfletos. Le pregunto si quiere explicarme un poco sobre como se le ve lo que ocurre de este lado de la ciudad. La invito a un café en una panadería del Centro Comercial. Y es que aquí, realmente no está ocurriendo nada: Hay una gran cantidad de gente en el centro comercial, los establecimientos están abiertos. Se escucha música ambiental. Realmente, aquí no se percibe ni de cerca, el Estado de conmoción que abruma al Otro lado y buena parte del país. En este día soleado, con el sonido del tráfico llenandolo todo, el aire de normalidad te da unas cuantas lecciones. Al Oeste no le interesa - no se involucra - con lo que está ocurriendo más allá.

- Mija, por este lado la cosa se ve distinta. Y eso que tenemos a los muchachos de Montalbán que hacen escandalo - me explica la Señora. Estamos sentadas ambas en la jardinera del Centro Comercial. Un grupo de muchachos gritan y se empujan unos a otros. Son estudiantes, lo asumo por su camiseta, sus jeans, el morral - pero aquí los problemas son los mismos. Los malandros matan gente, los reales no alcanzan. No hay que comprar. Pero cuando hay es barato. Aquí convives con el malandro y el policia todos los dias. 

- ¿Las protestas que le parecen?

- Son un berrinche, una malcriadez de muchachitos sin oficio - y de nuevo, me sorprende la naturalidad. No es una crítica, constanta un hecho - Muchachitos que creen que el mundo se cambia porque quieren, que no escuchan nada y que queman basura pa’ joder. Eso no cambia un país. No cambia nada.

No cambia nada. Lo pienso mientras voy sentada en el autobus hacia el Centro de Caracas. Aquí no me atrevo a llevar mis panfletos. Pero necesito preguntar, caminar y comprender. ¿No cambia nada? ¿O simplemente el mensaje no se hace escuchar? Nada tan simple, me insisto. Los problemas existen, hay quien lo padece, ¿pero pueden identificarse con el mensaje estudiantil, incluso con el de la oposición genérica? No es tan sencillo, ni tan directo. Para el “oeste” - y quizás para buena parte del oficialismo silencioso - el descontento no se manifiesta en apoyo automático al contrario, sino en resignación. O quizás ni siquiera eso. El malestar del otro, del que no entendemos, del adversario no es ganancia política para el que se encuentra al otro lado de la orilla política. Porque no comulga en las mismas condiciones ni se expresa de la misma manera. No hay identificación. No somos los mismos.

Eso es lo que me dice al menos, un vendedor de fruta a la salida de Capitolio. Cuando le hago la pregunta sobre qué piensa sobre las protestas me mira de arriba a abajo.

- ¿Usté es periodista?
- Una curiosa nada más.
- ¿Pa qué quiere saber?
- Me gustaría escucharlo.

Le compro una mandarina, para relajar el ambiente. Y espero que atienda a un par de clientes. Cuando me mira de nuevo, parece cansado.

- Esa vaina no va a llegar a na’. Mi presidente no tiene porque hacerle caso a tanta verga.

Me lo dice de manera casi agresiva. Tal vez espera que reaccione, que proteste. Pero como no lo hago, sacude la cabeza. 

- Mija, aquí siempre hay hambre ¿Los ricos ahora es que se dan cuenta?
- No todos son ricos.
- Tampoco les importa los pobres, protestan por ellos.

Suspiro. Recuerdo las pancartas que hablan sobre hambre y escasez. No es nada nuevo para nadie ¿Por qué nadie se queja?

- Porque no es nuevo nada - dice el hombre. Se inclina para atender a un cliente. Le extiende una bolsa con mandarinas. Me mira otra vez - a nadie le interesa si el pobre es más pobre. Solo si el rico es más pobre. Esto ha sido asi desde siempre. 

Desde siempre. Caracas no cambia, pero ahora tiene opinión política. Caracas siempre ha sufrido pero ahora ese sufrimiento tiene un tinte ideológico. ¿O exagero? Miro las gorras rojas, las vallas con el rostro del difunto presidente, el rostro serio de Nicolas Maduro, que mira incómodo a la cámara y quizás al poder. ¿Que capitalizó el Chavismo? ¿El descontento? ¿La pobreza solemne? ¿Qué ignora la oposición? ¿Por qué su mensaje no incluye al resto de quienes sufren? ¿Sólo ahora nos damos cuenta de la omisión?

Más tarde, de regreso a mi casa, camino frente a la Invasión a dos cuadras de mi casa. Una mujer mayor y otra muy joven conversan frente a una especie de habitación improvisada construida con planchas de Zing. Hay un cartel enorme: “Grupo Pionero socialista”. Sé que estan armados, que cada día de protestas, el grupo entero sale a la acera para vigilar al vecino. ¿Quienes son? ¿Por qué prefieren enfrentarse que asumir la protesta es suya también? Pero la distancia es enorme, quizás infranqueable por ahora.

¿Lo entendemos? Me pregunto. Sigo entregando panfletos. Cada vez me alejo más de mi zona de seguridad, de ese circulo donde puedo comprender que pasa. ¿Lo entendemos más allá como respuesta, como parte del reclamo? ?¿O sólo pedimos al Oeste, al “Otro” que se nos una por necesidad?

No lo sé. Y me llevará mucho tiempo comprenderlo, sin duda.

Así estamos.

Esta es Venezuela.