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Las aventuras de Alicia en el país de las matemáticas

El sombrerero dijo: -Podrías decir que “veo lo que como” es lo mismo que “como lo que veo”.

-¡Podrías también decir -agregó la liebre- que “me gusta lo que obtengo” es lo mismo que “obtengo lo que me gusta”! 

-¡Podrías también decir -agregó el lirón, quien parecía que hablaba en su sueño- que “yo respiro cuando duermo” es lo mismo que “yo duermo cuando respiro”!

Estas son unas líneas de la escena en la que Alicia comparte una taza de té en una gran mesa con el sombrero, la liebre y el lirón, y que va mucho más allá de la interpretación Johnny Deep usando una peluca naranja y unos enormes ojos en la versión de Tim Burton, y todavía mucho muy lejana del “Feliz no cumpleaños” de la versión de Disney -canción que es inexistente en el libro-. Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas es, probablemente, la obra más grande de la literatura de las matemáticas y de la comunicación de la ciencia.

Las referencias matemáticas del siglo XIX son inagotables a lo largo del libro escrito por Charles Dodgson -Lewis Carroll-, profesor de matemáticas en el Christ Church de la Universidad de Oxford, Inglaterra, quien intentó mostrar en esta obra los nuevos avances de la época como él los consideraba: ilógicos y carentes de rigor intelectual. 

Cuando Alicia comparte el té con estos tres personajes, Carroll hace referencia a las matemáticas de William Rowan, uno de los grandes innovadores de la álgebra victoriana. El nombre del capítulo de esta escena, el 7, es el de “Una fiesta de té loca” (A mad tea-party). Por su título en inglés, el nombre en realidad se refiere a “t-party”, donde la t es el símbolo matemático de tiempo. Esto es así porque el tiempo es un gran ausente durante este pasaje en el libro. Además, Carroll mantiene a sus personajes del té moviéndose alrededor de la mesa, reflejando la manera en la que Hamilton lo hacía con los cuaterniones: un sistema numérico basado en cuatro términos. 

Otro ejemplo es cuando Alicia se encuentra a la oruga, sentada sobre un gran hongo y fumando de una hookah, sugiriendo que las matemáticas sin rigor de Augustus De Morgan irritaban al autor. En este momento de la obra, Alicia intercambian comentarios referentes al álgebra, propuestas por De Morgan en Londres a principios de ese siglo, y quien mencionaba que cualquier procedimiento era válido en tanto que tuviera lógica interna. Carroll muestra con esta escena que algo se ha multiplicado de la nada (porque mushroom, que en inglés es “hongo”, da lugar a mushroomed, que significa “multiplicar rápidamente” o “surgir como hongos”) y que está entorpeciendo las ideas de sus seguidores -en este caso, a los matemáticos-. 

El cambio constante del tamaño de Alicia, la ingesta de hongos, el que la oruga le diga que “mantenga su temperamento”, la forma curva de la sonrisa del gato, el bebé que se transforma en un cerdo, todo esto tiene un fuerte simbolismo matemático y una estrecha relación con los estudios de la época de cuando Charles Dodgson paseaba con Alice Liddell -la niña en la que se basó la novela- y los hermanos de ésta por el río Támesis, en Londres, o de cuando el matemático visitaba a la familia Liddell en su casa.

Por esto y por muchas razones más, les recomendamos leer “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, un gran ejemplo de cómo la narrativa puede llevarnos de estar jugando croquet con un flamingo bajo nuestro brazo hasta ver a una tortuga llorando, todo como símbolos matemáticos. Más adelante les hablaremos sobre la obra continua a esta, la de “Alicia a través del espejo”.

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En este artículo de Historias Cienciacionales hablamos sobre la concepción del tiempo en esta obra literaria.

Artículo de The New York Times donde se discuten muchas de las matemáticas del libro.

En este artículo del Smithsoniano se discute la posible atracción de Charles Dodgson por los niños, más aún, por Alice Liddell.

Imagen que muestra a Alicia con el sombrerero, la liebre y el lirón tomando el té, en la ilustración original de John Tenniel en 1865. Tomada de este sitio.

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Tom Hiddleston and Charles Dodgson (part 2)

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With all these new pictures of Tom Hiddleston as a dark haired, victorian man coming up, I just HAD to make another photoset to compare him with the man who wrote the Alice books: Lewis Carroll.

Be honest: they definitely look alike!

(As always, I apologize for the bad quality of the pictures. This is meant to show that I have not manipulated them so that these two men would resemble each other more.)

Part 1: x

LEWIS CARROLL:

  1. Accused TODAY of writing Alice’s Adventures in Wonderland under the influence of drugs because people don’t understand Nonsense Literature.
  2. Accused TODAY of writing subliminal messages related to drug use such as opium on a children’s book because the Caterpillar, created to give advices to the main character, smokes a hookah.
  3. Accused TODAY of paedophilia for photographing nude children in the 19th century as a form of art to represent innocence.

Don’t be ignorant. Your modern opinion on matters of that 19th-century society, their customs and their art, is irrelevant. Educate yourself first.

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Alice’s adventures in Wonderland 1972

“There are aspects of his personality that surprises and confuse us, mainly because they are apparent contradictions. Was he shy and withdrawn from society or gregagious and comfortable with others? Was he always witty in his conversations and correspondance or did he have a serious side? Was he conventional by Victorian standars or did he sometimes act in an unconventional manner? Did he follow the moral and ethical codes of his day or did he rebel against the norms of Victorian society? Was his personality gentle and easy-going, or was he strong willed or pedantic? […] Lewis Carroll’s personality is many-faceted and complex.

Mabye this is what attracts us to him - he is a very interesting person. ”

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Edward Wakeling, preface to Jenny Woolf’s “The Mystery of Lewis Carroll” (2010)

Charles Dodgson, better known as Lewis Carroll. The author of the Alice books. Writer, photographer, mathematician, philosopher. I don’t like him for his looks, although I do find his appearance interesting; he had a naturally solemn face that looks like his entire family’s just died, and reportedly grey/blue eyes that I’d like to see in color. I have a historical crush on him because somehow, despite a stammer and weak chest and a plague of poor health throughout his life, he was able find purchase in pursuits of the mind. He wound up writing my favorite book of all time, and in doing so revealed his amazing imagination and ingenuity (the original version was made up on the spot when he was entertaining young Alice Liddell and her sisters). During his lifetime, he apparently gave the impression of being very conservative and reserved, but his investment in research, philosophy, and different religions paints a different picture. I personally think this man is absolutely fascinating, and if I could have one dead person over for dinner to pick their brain, it’d be him.

Charles Dodgson. Lewis Carroll. Whatever you call him, the fact remains that this man is terribly attractive. He was an author, a poet, a photographer, and a mathematician. Even though he had a plethora of health issues, he did all that! He was intelligent! He was creative! He was ambitious! I find those qualities extremely attractive. And there’s something in his eyes that, in most all of the photographs taken of Dodgson, is so devastatingly sad and brooding and enigmatic it makes him irresistibly intriguing! And just… Mm, that hair! Charles Dodgson, forever a genius, and forever my history crush.