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El saldo de la jornada electoral

La metáfora correcta para calificarlas es como poner al frente de un ventilador un montón de porquería y que salpique a todo el que pase.

Francisco Zea 

08/07/2013 02:55


Como ha sido una costumbre en las últimas elecciones, las que se celebraron ayer tuvieron como antecedente campañas llenas de descalificaciones y ataques. La metáfora correcta para calificarlas es como poner al frente de un ventilador un montón de porquería y que salpique a todo el que pase.

En el específico caso de Baja California, con que resulten ciertas la mitad de las acusaciones que se repartieron Kiko Vega del PAN y Castro Trenti del PRI, estaríamos ante la inminencia de la llegada de un auténtico rufián al gobierno del estado. Los dos tienen un catálogo de inmuebles que sería la envidia de cualquier agencia de Century 21 o Remax. El colmo del cinismo.

Uno de los signos más importantes de la elección del día de ayer fue el abstencionismo. Lejos de aquellos votantes copados por las estructuras de los partidos, aquellos obligados por sus sindicatos o los votantes que en nombre de la ley de la reciprocidad de Brioschi, regresan con votos los “favores” que en la gestión gubernamental le han otorgado los partidos, los ciudadanos estamos hasta la madre de los políticos y sus partidos. Nos provoca asco la danza de los millones que protagonizan, por un lado gobernadores rateros, de todas las tendencias políticas, senadores que reciben 430 mil pesos como si fuera un milagro de San Charbel, la rebatinga de las fracciones por el control del dinero y la guerra sucia que han emprendido los partidos para desacreditar a los rivales.

Se dice en el ámbito electoral que toda política es local. Pero no todo político es local y sin duda el grotesco espectáculo que dan los políticos no creo que pueda pasar desapercibido a los electores. A los ciudadanos que tienen que hacer sacrificios enormes por llevar comida a sus mesas mientras escuchan cómo los gobernantes se despachan con la cuchara grande. El signo más evidente de esto es la ausencia en las urnas. Quizá debería de darse el efecto contrario. Tratar de atajar en las urnas los apetitos de poder y dinero mal habido de nuestros políticos. El problema es que es muy complejo encontrar un candidato que nos dé garantías de que una vez encumbrado en el puesto no será un ratero contumaz.  

El asunto de la violencia es otro factor que preocupa. De ninguna manera se puede hablar de una violencia generalizada y extendida, pero los muertos en Veracruz y el homicidio del candidato a presidente municipal de San Dimas, son eventos que no se pueden pasar por alto y aunque discutible su relación causal con las elecciones, le han dado un tono a esta jornada electoral que no se había dado hasta el día de hoy.

Otro aspecto que me llama poderosamente la atención es el de la equidad de género. No obstante las disposiciones federales y locales para salvaguardar a las mujeres y que tengan acceso a puestos de elección popular esto sigue siendo una falacia y un engaño. La política en México sigue siendo el Club de Toby. En la jornada de ayer se disputaron un gobierno estatal, 931 alcaldías y 442 diputaciones locales. En una semana estaremos en la posibilidad de hacer cuentas, pero podría vaticinar que no llegaremos ni a 30% de mujeres que ocupen alguna de estas vacantes.

Si bien es cierto que no estamos en los tiempos del carro completo, la jornada de ayer dejó en claro que el peor daño al partido fue el poder. Que Calderón no entiende que ya dejó el poder y debe de dar un paso atrás. Que el activo más importante que tienen es Margarita Zavala y hacen muy mal en exponerla en unas elecciones en las que por mérito propio han tenido malos resultados.

Con el paso de los días y una vez que los resultados sean definitivos, el futuro de Madero al frente del PAN estará decidido. Calderonistas o maderistas se disputan las sobras que el voraz apetito de poder de un Felipe que actúa con añoranza del pasado y sus opositores han dejado del partido. Están a tiempo de reconstruir y un factor puede ser sin duda Margarita, pero sin Felipe en el despelucadero. Aprendan de los Clinton.

En el estribo.- Lo que viene ahora es la importantísima discusión sobre la reforma petrolera. La misma y el tono que tomen las impugnaciones a las elecciones de ayer serán el más importante termómetro que tenga el Pacto por México. No creo exagerar en decir que su vida depende de esto y la vida de las reformas depende del tacto con que se trate a los legisladores que se han sentido desplazados por el dichoso pacto.