casa viejo

—No me esperan en casa, mis viejos no están.
 Y entonces sin que importase la gente que volvía rápido a sus casas a ver el tramo local de Telenoche, sin que importase el vendedor de superpanchos, el tipo del kiosco de revistas que hacía el paquete de devolución de diarios La Capital, Nico me abrazó y me dio un beso en la boca.

“…y un día Nico se fue”- Osvaldo Bazán

“Ya estas re curtida”

Soy mujer.
Soy mujer y ya estoy re curtida. Ya se que la proxima puedo ser yo.
Me da miedo ir por la calle sola a altas horas de la noche.
Cada vez que me subo al taxi tengo miedo de no llegar a mi casa.
Mi viejo tiene miedo, mi vieja tambien. La justicia se me caga de risa y los medios me hechan la culpa.
“Le fue infiel a su novio” “Andaba sola” “Era de noche”
En la comisaria me van a preguntar “¿Que ropa llevabas puesta?”
Ser mujer, es ir por la calle con el miedo a flor de piel. Por que sabes que te pueden hacer mas que robarte, por eso prefiero que solo me roben para poder volver a la seguridad de mi casa.
Me pueden violar, me pueden matar, me pueden descuartizar, me pueden meter en una bolsa, me pueden hacer cualquier cosa.
No.
NOS pueden hacer cualquier cosa.
Y no, no estoy exagerando.

Pero tampoco puedo renunciar a la vida, solo por que hay machismo en la calle. No puedo renunciar a una salida con amigas, solo por que hay miedo.
Por eso, ya estoy re curtida.
Ya se lo que me pueden hacer.
Ya se lo que me puede pasar.
Pero mientras este viva voy a luchar para que yo no sea la proxima, para que mis amigas lleguen bien cada vez que salimos.
Para que mis viejos anden tranquilos, sabiendo que su hija esta bien.
Voy a luchar por lo que me pertenece, la libertad. Pero no lo voy a hacer sola, por que la lucha es de todas.

La regla de la física de la búsqueda viene a decir algo así:
Si tienes el valor de dejar atrás todo lo que te protege y te consuela, lo cual puede ser cualquier cosa como tu casa o viejos rencores, y embarcarte en un viaje en búsqueda de la verdad, ya sea hacia lo interior o lo exterior, y si estás dispuesto a que todo lo que te pase en ese viaje te ilumine, y si aceptas como tu maestro a todo el que te encuentres en el camino, y si estás preparado sobre todo a afrontar y a perdonar algunas de las realidades muy duras de ti mismo, entonces la verdad no te será negada
—  Extraída del film “Comer Rezar Amar”

“Amor:

Juega con tu mascota que te recibe con emoción cuando llegas a casa,
Juega con tu viejo balón de fútbol que no quieres reemplazar porque sientes que te da buena suerte,
Juega con tu computador y los miles de juegos en línea que has comprado irracionalmente,
Juega con tu consola de videojuegos un día entero sin bañarte si quieres,
Juega con la suerte y el azar en la ruleta,
Juega con los rizos de tu pelo mientras piensas…
Si lo que quieres es jugar, te doy estas y más opciones.
Pero no juegues conmigo… 

Mira que yo siempre pierdo.

- Psicotinta.

Si le preguntas a alguien si es feliz ahora, muchas personas dudarán.
Ellos tendrán mucho que hacer o muchas preocupaciones.
“¿Soy feliz?” “¿O no soy feliz?”. La felicidad es algo que sientes por ti mismo. Pero somos ignorantes y no podemos confirmar nuestra propia felicidad.
Tal vez es porque estoy poniendo demasiada expectativa en la palabra “felicidad”, pero cuando pienso en felicidad, no es la gran cosa.
Yendo al mercado, como de costumbre, en el metro, camino a casa, o conversando con viejos amigos, es cierto, esas cosas están bien. Si pienso en ello, a eso es lo que llamo “felicidad”. No esta sucediendo nada tan bueno o tan malo. Esta vida ordinaria, debe ser el momento donde estoy cerca de la felicidad.
—  The lover.
Cavani: "Después del PSG, si puedo, iría al Napoli"

Edinson Cavani, atacante del PSG, ha confesado que cuando acabe el contrato con el cuadro parisino, en 2020, y si puede, regresará al Napoli para posteriormente regresar a Uruguay: “Después del PSG no sé qué haré pero si quiero cambiar de equipo podría elegir el Nápoles y luego regresar a casa”, dijo Cavani a Sky Sport Italia.

“Si vuelvo al Nápoles me gustaría hacerlo en buena forma. Veré al final de mi actual contrato, que acaba en 2020”, indicó.

“No quiero volver a casa cuando sea demasiado viejo. Me gustaría dejar el fútbol estando a un nivel alto y cuando yo lo decida, no cuando el fútbol decida dejarme a mí”, concluyó.

El delantero charrúa, de 30 años de edad, jugó en Nápoles entre 2010 y 2013, firmando 104 goles durante su estancia en el equipo partenopeo. Antes de su llegada a San Paolo, el punta había pasado por Palermo, también en la Serie A italiana, y Danubio, en su Uruguay natal.

"Si tienes el valor de dejar atrás todo lo que te protege y te consuela, lo cual puede ser cualquier cosa como tu casa o viejos rencores, y embarcarte en tu viaje en búsqueda de la verdad, ya sea hacia lo interior o lo exterior, y si estás dispuesto a que todo lo que te pase en ese viaje te ilumine, y si aceptas como tu maestro a todo el que te encuentres en el camino, y si estás preparado sobre todo a afrontar y a perdonar algunas de las realidades muy duras de ti mismo, entonces la verdad no te será negada"

¿Que me pasa? Arruino todo, no me sale ni una. ¿Sabes lo que me paso mami? Conoci a un pibe en la calle, me pidio mi numero. Se lo di, resulto ser buen pibe. Fuimos a la plaza a tomar unos mates, el llevo a la perra. Ese dia me invito a su casa, yo le dije que no queria que tenia cosas que hacer y por suerte no me forzo a nada. Pero despues paso una semana sin hablarme y me volvio a hablar el sabado queriendo salir.
Me senti como un trapo de fin de semana, como un boliche me senti… Como si me visitaran los sabados a la noche para olvidarse de todo y divertirse.

Le dije que no podia, no le invente ninguna excusa. Le tire la posta “No quiero salir con vos” y me dijo “Bueno no quiero molestar”. No se que habra pensado, tal vez penso que ese dia en especial no queria salir con el. Pero la realidad es que no quiero salir con el ni ese dia, ni ningun otro.

Y ahora estoy mal, porque le dije que no. Pero no se porque se lo dije, no se porque le dije algo que dolia. Porque si a mi me decian “No quiero salir con vos vos” eso probablemente me hubiese dolido. Igual en ese momento no me importo, se lo dije y no pense en nada.
Despues me puse a pensar, estoy sola… Estoy sola y yo soy la culpable de eso, porque a todos les encuentro un defecto. A todos les encuentro algo que me jode y los alejo.

Siempre pense que eran ellos, pero en realidad la del problema era yo. Les hablo a todos con la mejor confianza, antes decia que la gente me aburre, pero no es eso.
El problema es que soy yo, el problema es que quiero algo unico.

Quiero algo reciproco, quiero que me escuchen. Que me vean llorar y que puedan decirme que van a estar ahi como yo estoy para ellos, no quiero alguien que me encierre en su desconfianza.
No quiero que vengan a decirme que tienen celos porque me aman, porque no, los celos y el amor son dos cosas diferentes.
Quiero alguien que entienda que quiero ser libre, que quiero ser libre pero con el, acompañada.
Alguien que me necesite todos los dias de la semana, pero que no se desespere al no ver mi mensaje. Alguien que entienda que yo tengo mis amigos y que quiero tener la posibilidad de salir con ellos.
Alguien que pueda entenderme en todo momento, que sea serio conmigo y que se quede callado si me ve con cara de culo.

Quiero algo simple y sencillo, no quiero festejar los aniversarios. No quiero salidas especiales en San Valentin. Quiero algo normal, quiero una pelicula. Una birra y un asado con amigo, pero quiero que el este ahi.
Que me presuma como si yo fuera su vida, que me moleste como molesta a sus amigos, que se burle de mi. Eso… Quiero eso.

Entonces ese es mi problema mamá, todos me preguntan “¿Porque no tenes novio?”
Bueno ahi tienen la respuesta, porque hoy en dia lo unico ya no existe. Las parejas se adaptan a lo que hacen otras parejas, se celan el uno al otro y asi se demuestran amor. Se pelean porque una le dio me gusta en la foto de Facebook. Planean su futuro juntos… No, yo creo que el futuro de una relacion llega solo. Creo que una buena pelea, tiene que empezar por no querer ir a la casa de tus viejos juntos. Creo que el amor, no se demuestra con los celos. Lo que se demuestra con los celos es la desconfianza en uno mismo y eso la verdad que es una mierda.
Y te lo digo por experiencia, no podemos esperar a que otros nos quieran, si nosotros no nos queremos primero.
….

JaimexNico "Amor, amor y sexo en exceso" 1/3

Declaimer: Los personajes de esta historia existen, por lo tanto no me pertenecen. No busco ofender ni burlarme de nadie, sólo son ocurrencias de mi mente con un fin de satisfacer una necesidad propia

Advertencias: MA (+18), Lemon, mamona, bien pajera y mamona :d los siguientes capítulos se ponen más hard

(Acotación: Lo siento por estar tan inactiva ;_; pero he tenido exámenes toda ésta semana, y además como mañana es mi cumpleaños -que vendría siendo ahora, sábado (?)- no he tenido tiempo para nada, además de que se me borro el capitulo dos veces y mate mi celular en el proceso)

Narra Nicolás

Había llegado el fin de semana por fin y todo marchaba de maravilla, el día era soleado y caluroso; perfecto para unos días en la playa, así que con los cabros quedamos de ir a Cobquecura y quedarnos en una casa que tienen los viejos del Oscar, además como no teníamos que estudiar pa ningún certamen estábamos todos libres. Esa era la idea, y tengo que admitir que estaba entusiasmado, hace mucho que no iba a la playa, es más, casi nunca voy, e ir con ellos significa que lo pasaremos la raja
Sin tomar conciencia del tiempo ya nos encontrabamos en el Jeep que ni sé de quien chucha es la hueá al final, y partimos, fueron caleta de horas de viaje en las que nos la pasamos hueiándo, y gritandole cosas a los huasos como“¡Tsunami conchetumare corran por sus vidas!” y los culiáos rajaban a la chucha mientras nos cagabamos de risa, puta que la pasamos bien. Mientras más nos íbamos acercando mas lindo era el paisaje. Yo más allá de Santiago no salgo mucho, menos hacia esta zona, así que igual me sentía emocionado. Luego de ver el gran letrero que decía “Bienvenido a Cobquecura” pude ver como mil letreros señalando ríos y playas, osea que esta hueá es costa total, y después de pasar todo el pequeño pueblo nos dirigimos a una pronunciada subida. El camino era de tierra, una mierda en realidad, en un puto cerro o montaña, la hueá que sea, la cosa es que estaba súper empinado… Cuando por fin llegamos nos topamos con una casa a medio construir y un enorme bidón de agua que estaba arriba de una plataforma… Se me olvido como se llama esa caga pero lo importante es que daba agua a toda la casa por lo que entiendo. Nos bajamos y empezamos a bajar nuestras mochilas del Jeep para después entrar.
La casa no era muy espaciosa, pero era perfecta a la vez. Tenía una cocina americana donde lo único que la separa del  living es un mostrador. Una mesa para seis personas rectangular ubicada en medio de la casa y lo más próximo a la puerta de entrada eran unos sillones de mimbre y una cama que se podía usar como asiento. Al lado de la cocina había una puerta que conducía a un patio que por lo que se podía ver desde las ventanas de la cocina estaba lleno de maleza, y más allá habían hectáreas de campo infinito. Las piezas no tenían puertas, si no que las cubría una frazada colgada en la parte superior de umbral para que no se vea hacia adentro. Había también un segundo piso a medio construir con apenas un hueco en el techo de la primera planta para entrar, así que sólo había una de esas escaleras portátiles para subir, y mientras todos se metian a las piezas a través de las frazadas yo subí con cuidado para no resbalar. Al llegar me encontré con una polvorienta y espaciosa pieza que contenía sólo dos camas y ningún otro mueble, era bakán el lugar, así que llegue y puse mis hueás sobre la primera cama. Indagando en el lugar donde pasaría la noche me encontré con un gran ventanal al frente de mi cama donde se podía ver el mar, y a pesar de estar toda la pieza fea eso le daba un toque especial. Me acerque para abrirla, y un viento puro y salado invadio mis pulmones con rapidez, suspire tomando bocanadas de ese fresco aire para luego bajar las escaleras  justo en el momento en todos estaban listos. 
-Oigan donde mierda me gano yo si están todas las piezas ocupadas por la chucha -reclamo el Jaime recién entrando en la casa, este es más asopao 
-Hay una cama extra arriba hueón, vamos a poder hacer cucharita en la noche cuando nadie nos cache -le dije guiñandole un ojos, por lo que todos rieron, incluyendo el Jaime, milagro del señor que este sacowea ande de buen humor… En fin, ahora que ya estábamos todos instalados finalmente, decidimos ponernos altiro los trajes de baño para rajar a la playa antes de que se nos haga tarde y nos de paja, pero como el Jaime ya tenía la hueá puesta fui yo nomás a la pieza, no sin antes dirigirle un puchero onda “No me quisiste foshar, pelotudo” o algo así. 
Puta que era tetrica la pieza culiá, pensaba mientras me sacaba los pantalones junto con los bóxer… Si alguien salía y se ganaba en el terreno con vacas que estaba en frente de la casa me podían ver todo, y ahora que lo pensaba no sabía cómo cresta iría al baño en la noche sin sacarme la chucha en el proceso… Filo supongo que después me preocupare de esas cosas… Cuando estuve listo baje y estaban todos me estaban esperando 
-Puta Nico que eri demorón -me gruño el Jaime con su típica cara de mierda de mal humor 
-Pero si tenía que arreglarme pa ti poh, si no me vai a botar por una mina cualquiera en la playa hueón -le dije con voz “angustiosa”, puta que soy maraco conchetumadre 
-Ah que te poni desagradable -dijo irritado mientras todos nos reiamos de este enojon reculiáo 
-Tranquilo que capaz que venga ruiditos si no te calmai po hueón -agrego el Edgar cagao de la risa 
-Vayanse a la chucha -acto seguido entro al Jeep dando un portazo, y seguido de eso todos nos reimos aún más fuerte. 
Nos subimos al auto y como siempre olvidamos lo anterior para reirnos de otras tallas más ahueonas que creabamos, y sonara fleto, pero puta que me gustaba salir con los chiquillos 
-Ya poh ¿a qué playa vamos ahora? -nos preguntó el Oscar en medio de un ataque de risa 
-Vamos a Taucú -dijo el Manuel 
-No po hueón, si siempre vamos para allá -debatio el Alexander 
-Pero yo nunca he venido a Cobque oh -les dije a los cabros, y era verdad, era el único de los seis que nunca había venido a Cobquecura a hueíar o qué se yo 
-Vamos a la Rinconada así el Nico conoce el arco de los enamorados y los acantilados… Además venden empanadas -sugirió el Jaime, de todas formas, no conocía ninguno de los putos lugares que decían así que estaba bien por mi, cualquiera era algo nuevo 
-Empanada quería el conchesumadre, ya vamos pa ya po -dijo el Edgar en un tono bastante alegre.
La vista era hermosa, pasabamos literalmente al lado del mar, con montañas y cerros verdes al otro lado, habían vacas, ovejas y caballos pastando sin mencionar lo maravilloso que se veía el sol reflejado el la azulina y fresca agua salada que teníamos a nuestra derecha. Cuando al fin llegamos a la playa, estaba llena de minas ricas, el puto paraiso les dije a los demás, todos estuvieron de acuerdo. Lo primero que hicimos fue instalarnol en una zona más apartada para hueiar y putear tranquilos sin que alguien nos mirara mal por traumar a los cabros chicos del lugar, para luego correr como imbéciles a una piedra empinada que conocían los cabros y tirarnos un mortal piquero al mar. Puta que estaba helada el agua conchetumare, sali gritando cagao de frio, los chiquillos estarán acostumbrados, pero yo no, así que decidí tomar el sol y relajarme un rato. La verdad estuve arto tiempo mirando como se tiraban tallas pesadas y se empujaban bruscamente tirandose al agua y cosas así. Estaba muy feliz y tengo que admitir que me encantaba ver la risa constante y duradera del Jaime, porque obviamente es algo que se ve poco seguido, y verlo así me daba una sensación de plenitud.
Pasó el rato y yo me estaba quedando dormido cuando el susodicho corrió hacia mí desde el agua con una sonrisa en el rostro dirigida hacia mí, y rápidamente pude sentir mis mejillas arder y un latido más pronunciado retumbar en mi pecho, me tomo totalmente desprevenido… Una vez estuvo frente a mí me tendio su mano para levantarme 
-Ven, dejame enseñarte los atractivos del lugar -dijo, y ahora fue el quien me guiño un ojo, hueón juro que me da un ataque… Una cosa es ver a un Jaime tirando tallas mientras se caga de la risa y la otra es que las tire pero con esa perfecta sonrisa en su cara y con con un aura totalmente alegre. Tomé su mano y de inmediato una corriente electrica se disperso por todo mi cuerpo, y no como cuando te da la corriente, si no más… placentero
Creo que él también lo noto, pues quedo unos segundos petrificado, pero despabilo y me jalo hacia el. Solté su mano, y la brisa no tardo en congelar levemente aquella parte de mi cuerpo, después de todo, al tomar la suya recién salida del mar es obvio que mojara la mía, pero el frio no hizo más que aumentar la sensación de extrañar su mano entrelazada con la mía.
En fin, lo segui y juntos caminamos a lo largo de la playa, uno al lado del otro, con las olas rozando hasta nuestros tobillos de vez en cuando. Estuvimos todo el rato caminando en silencio, pero no era un silencio incomodo, sólo era… Silencio, uno relajante. Después de un rato, pude divisar a lo lejos una enorme piedra con una especie de muesca arqueada que daba acceso al otro lado, y lo observe perplejo, era muy exacto, casi como si hubiera sido tallado 
-¿Es natural? -le pregunté al Jaime, pero él me ignoro y se encamino hacia la piedra para tocarla suavemente
-Te voy a contar su historia -me dijo con una voz suave, casi como un suspiro -Supuestamente hace mucho tiempo una pareja de enamorados se reunían aquí para ver todos los atardeceres, pero su amor era prohibido, pues pertenecían a distintas tribus, y como no podían estar juntos, para que nadie los viera uno al lado del otro, el hombre se ocultaba en esta muesca mientras la mujer se apoyaba en él, abrazados, y de lejos parecía que ella sólo estuviera apoyada a la piedra -dijo para dirigirme una mirada melancólica -pero el hombre fue condenado a muerte por un español que descubrió la mentira y celoso por tener el amor de la mujer, quizo matar a toda costa al hombre y quedarse con aquella chica. La mujer al enterarse corrió hasta esta piedra -agregó, caminando lentamente hacia el arco, a lo que lo segui y entre junto con él, para darme cuenta de que dentro del arco había otra muesca, pequeña, pero alcanzaba parte de una persona sentada dentro, y lo que me contaba el Jaime comenzaba a cobrar sentido en mi mente. Él se sentó en ese pequeño espacio, al igual que el Hombre de la historia, y yo me sente frente a él, apenas cabíamos, pero por lo menos aquí no llegaba tanto viento -y con ropa de hombre se sentó justo donde estoy ahora -agregó, a lo que lo mire, impaciente por que continuara -Y cuando el Español llegó, la mató pensando que era el hombre. Pero cuando este llegó, sólo encontro el cadaver de su amada, así que triste, tomó el cadaver y se lanzo al mar, que en ese entonces era mucho más bravo que ahora -agregó, mirando el mar -Un brujo que se dio cuenta del amor que se tenían los dos utilizó miles de conjuros para traerlos de vuelta a la vida, impregnando la piedra de magia y esas cosas -El sol reflejaba todo su esplendor en este, dejando un magnifico espectáculo de olas danzando en una agradable armonía -La leyenda dice que si dos personas que se aman pasan debajo del arco, en poco tiempo declararan su amor el uno por el otro -y me dedico una mirada intensa, cargada de mensajes ocultos. No sé cuánto tiempo estuve observando sus ojos cristalinos… él acerco lentamente su rostro al mío, milimetros separaban nuestros labios, y cuando estuve apunto de acortar esa distancia entre nosotros suena el puto celular causandome un puto gran susto, por lo que me pegue el medio cabezazo al alejarme rápidamente del Jaime por la adrenalina, y éste maricón hijo de puta se jodio de la risa de mi situación. Yo sólo me limite a fruncirle el seño para luego contestar y poner el altavoz 
-Dónde chucha andan metidos, los estamos buscando de hace rato cabros culiáos -alegó el Edgar apenas conteste 
-Le estaba mostrando las hueás de acantilados al Nico hueón -le contestó el Jaime “irritado”, pero lo raro es que su cara mostraba diversión total, algo totalmente opuesto al tono de su voz 
-Vamos altiro oye, esperense nomás -agregue yo para luego cortarle y guardar el celu en mi bolsillo 
-Ah, a propósito, allá están los acantilados -me dijo señalando hacia una gran cadena de montañas, con piedras sobresalientes y planas, claro, formando acantilados. Si viera algo así en cualquier parte me daría igual, pero era todo de piedra natural, con breves segmentos de pasto verde al lado del mar, y con las olas chocando contra éstas montañas, realmente era una vista gloriosa. Y mientras yo observaba maravillado el Jaime me tendió la mano al igual que la vez anterior para levantarme. Fue la misma reacción al tomarlo de la mano e inmediatamente recordé que casi nos besamos si es que no hubieran llamado, y el calor en mis mejillas no tarde en hacerse presente. Esta vez él no titubeo, ni tampoco me soltó, si no que seguimos caminando hacia donde estaban todos con las manos entrelazadas. Mi corazón taquicardico bombeo con fuerza sangre a todo mi cuerpo, tanto así que estoy seguro de que el Jaime podía sentir en mis manos el latido constante y nervioso que emite mi anterior mencionado corazón. Las marea había subido, por lo que literalmente estábamos caminando a través de las olas. Lo observe en silencio, y guarde cada detalle para mí; su cabello ondulado moverse al compás del viento salado, el reflejo de su rostro con el sol, la sombra que se formaba en una fracción inferior de su rostro, sus mejillas enrojecidas y sus labios levemente entreabiertos. Era una sensación extraña la que me inundaba al verlo, algo que nunca había sentido antes… Entonces me descubrió observandolo, y en vez de enojarse, me dedico una breve sonrisa, entonces el nerviosismo me gano y agache la mirada. Observe nuestros pies, que caminaba juntos dejando cuatro huellas continuas en la arena que se encontraba bajo las olas, pero que eran rápidamente borradas por estas mismas, moldeando la arena a su estado inicial. Cambie mi vista hasta nuestras manos, entrelazadas, moviéndose en un vaivén a causa de nuestro continuo movimiento a través de las olas. Volví a subir mi vista para encontrarme con su mirada, fija en mí, pero no la aparte. Sus ojos reflajando el brillo del sol, el choque de las olas y mis propios ojos; fue una imagen exquisita que no pude ignorar 
-Jaime, yo… -estuve a punto de hablar, pero la voz del Oscar gritando“¡Cabros!” me detuvo, y lo primero que atine a hacer fue soltar nuestras manos rapidamente, para hacerme camino hacia los chiquillos, mientras escucho al Jaime putear detrás mío. 
-Al fin llegaron hueón, pensé que se los había comio una ballena -dijo el Alexander
-Qué chucha, acá no hay ballenas en la costa imbécil -se rio el Jaime detrás mío, sintiendo su aliento en mi nuca, largas corrientes de electricidad recorrieron mi espina dorsal para terminar en un breve cosquilleo en las mejillas. Ignore esa sensación, realmente me siento confundido respecto a lo que esta pasando entre el Jaime y yo, es decir, supongo que eso es a lo que le llaman “química” o algo, no estoy seguro, pero sólo sé que no es la primera vez que algo así me sucede con él… Desde hace bastante tiempo que las miradas con doble significado se hicieron presentes, las actitudes realmente maracas cubiertas con nuestras bromas aparecieron de repente y de la nada empecaron los roces junto con las nuevas sensaciones. 
De todas formas ya nos dirigiamos otra vez a la casa, y debo decir que la vista fue igual de hermosa que antes. Pasamos por un lugar llamado “Loberia” en donde nos bajamos y pude ver a muchos Lobos de Mar sentados en una gran piedra, realmente fue algo nuevo y hermoso para mí, verlo nadar y jugar entre ellos… Y de tantas nuevas experiencias el día paso volando, ya nos encontrabamos en la casa.
Decidimos jugar un rato a la pelota antes de hacer el Asado que teníamos planeado para la noche, así que todos partimos a nuestras respectivas habitaciones a cambiarnos. 
El Jaime me hizo un ademan para que subiera, y como no tenia ánimos de pelear por el gran humor que tenia en esos momentos simplemente accedi y subi las escaleras sin mas. 
Ahora estamos aqui arriba, apreciando el hermoso atardecer desde el ventanal. Ambos nos sentamos en mi cama que era la más próxima al susodicho ventanal dispuestos a presenciar al sol esconderse en el bello mar que teníamos en frente. No dijimos ni una sola palabra, sólo permanecimos ahí sentados, uno al lado del otro, apenas rozando nuestros brazos…  Era un momento entre especial y extraño. El silencio inundaba el lugar, pero no era incomodo, si no… Silencioso, nada más, al igual que cuando nos dirigimos al arco de los enamorados, y al recordar un leve cosquilleo se dispersa en mis mejillas. Estaba a punto de decirle algo indebido, decirle que me gustaba… Pero él tiene ese efecto en mí, no pensar en nada más que nosotros cuando estamos juntos. De pronto una mano se posiciona sobre la mía, entregandome su calor. Lo miro a los ojos, estos están cristalinos y calmados. Bajo la vista a sus labios, partido en el labio inferior, y mordido. El de arriba se ve suave y carnoso, me pregunto como se sentiran… Y me despabile en cuanto observe su rostro por completo otra vez saliendo de mi trance. Sus ojos volvia a observar el atardecer, y yo los segui. Abajo en el campo estaban los cabros llevando una pelota y creando unos arcos improvisados con palos que encontraron por ahí 
-Deberíamos cambiarnos la ropa mojada antes de resfriarnos o algo -suspiro él, levantandose a paso perezoso para dirigirse a su bolso y empezar a buscar ropa en este. Hice lo mismo, abri mi mochila y rebusque lo necesario; polera, pantalones. Calcetines etcétera. Y como él estaba de espaldas aproveche de sacarme rapidamente el short humedo para ponerme los bóxer y los pantalones en tiempo record. Cuando termine con esto él recién termino de sacar la ropa que se pondría. Cogi una polera y me la puse rápidamente, más por el frio que por la vergüenza. Me sente en la cama mirando hacia el ventanal para darle privacidad y empece a ponerme los calcetines junto con las zapatillas. Debo decir que tenía unas grandes ganas de girarme y observar como él se cambiaba, pero me da demasiada vergüenza y además seria muy fleto hacer algo como eso. Una vez termine mire otra vez el paisaje que tenía frente a mi, el mar reflejaba perfectamente los rayos del sol que estaba casi por esconderse en su totalidad en éste, y la luz se filtraba por la huerta de trigo y el heno, impregnando el lugar de un leve matiz dorado, y reflejando pequeños puntos del mismo color por todo el campo. No quiero sonar insistente con la vista que tenia frente a mi, pero nunca había visto algo tan perfecto y maravilloso. O quizá no sea por el paisaje, quizá lo que me causa esta excitación que me llena de paz la mente es la persona que está atrás de mí, cambiandose calmadamente. Sin pensarlo dos veces me levante y abri el ventanal, y un aire tibio recorrio mi cuerpo, causandome escalofríos. Se podía apreciar aún más el movimiento del trigo y del pasto seco por el viento, y sin darme cuanta, tanto mi polera como mi pelo se movían al compás de este. Me voltie para bajar, y me encontré con su mirada fija en mí
Se acercó, lentamente, y me vi atrapado en un huracán de emociones que a causa de él se creaban en mi interior. No retrocedi, había un ventanal abierto detrás mío, y evidentemente él se estaba aprovechando de eso. Entonces puso su mano delicadamente sobre mi cintura, y antes de dejarlo acercarse más puse mi brazo de su pecho, evitando que él se acercara… Me miro confundido -Los cabros nos ven desde aquí -susurre, mi voz se quedo atorada en mi garganta y el aprovechando mi descuido rompió la distancia entre nosotros. Fueron sólo dos segundos, dos segundos en los que nuestros labios chocaron y ya sentía que mi corazon iba a salir disparado de mi pecho. Fue una sensación áspera, pero suave a la vez. Su labio inferior estaba mordido en exceso, y el mío también, pero su labio superior era tan suave que formaba un agradable oasis en aquel perfecto desierto. Entonces por un impulso de volver a sentir sus labios con los míos, me abalance hacia él, tomandolo totalmente por sorpresa. Él tampoco puso pegas por su parte, pues acortó la poca distancia que quedaba entre nosotros, profundizando nuestro beso. Fue desesperado, una lucha entre nuestros labios por abarcar todo el terreno posible, pude sentir su lengua chocar con mis dientes, y sin pensarlo dos veces abri mi boca permitiéndole acceso… Nos detuvimos para separarnos con nuestras bocas entreabiertas por un lapso de tres segundos para respirar, y volvimos a besarnos, ahora con nuestras lenguas incluidas, cada uno probando el sabor del otro, guardandolo en su memoria… 
Pero todo tiene su fin, nos separamos una vez consideramos que fue suficiente, y nos miramos. Yo estaba avergonzado, es decir, acababa de besar a mi mejor amigo, siendo hombre, con una necesidad inimaginable, me sentía realmente maraco… Pero a él parecia no afectarle, no se veía ni avergonzado ni arrepentido por lo menos, y de cierta parte me tranquilizo, me tranquilizo el hecho de no ser el único que había disfrutado del momento. Me sonroje aún más por ese tipo de pensamientos. Despabilamos al oír al Edgar gritar “Gol” a todo pulmón, y volvimos a la realidad, en donde nosotros no somos nada, en donde nosotros no podíamos ser nada.
Bajamos sin decir nada de lo sucedido en la pieza, y el Jaime se dirigió al baño, yo simplemente sali de la casa para encontrarme a los cabros jugando y todo, no preguntaron nada, ni comentaron nuestra notable demora en bajar así que me uni al equipo del Oscar sin más. Íbamos ganando considerablemente, el Bestia era muy bueno jugando, y yo no era taan bueno, pero a mi parecer si jugaba bien. Después de un rato llego el Jaime, y para que sea más parejo decidieron que jugara con ellos. Al principio no se movía mucho, permanecía quieto hasta que le dieran un pase, o hasta que yo o el Oscar pasaramos a su lado, pero pronto el espíritu competitivo que tanto lo caracteriza fue más, y en nada ya estaba quitandonos el balón a diestra y siniestra, dándole un impulso a su improvisado equipo.
Se estaba haciendo de noche, y estábamos cansados, así que entramos en la casa a empezar a hacer el asado y todo, así que mandamos al Edgar y al Alexander a buscar madera y hueás, el Oscar se encargaria de la carne y la comida en general, mientras yo con el Jaime preparabamos lo demás para la fogata y la parrilla. Una vez llegaron los chiquillos aprendimos inmediatamente la fogata, y con los troncos carbonizados de esta hicimos función de la parrilla. La estábamos pasando bastante bien a decir verdad, vi la hora en mi celular, eran las 9:30, y probablemente la carne este lista a las 1:00 am, así que teníamos caleta de rato antes de comer. 
Los cabros agarraron un juego de mesa y se metieron a una pieza, mientras me dirigi a la cocina para servirme algo de beber, pero justo en encontré con el Jaime entrando desde el patio
-Oye Nico -me habló
-¿Qué? -le respondi con un tono de voz suave, la verdad me encontraba bastante tranquilo, sólo espero que no tengamos que hablar sobre… “eso” que sucedió en el segundo piso
-Hay algo que quiero mostrarte -dijo con una media sonrisa, apoyandose en la puerta
-¿Qué cosa? -le respondi curioso, fijando toda mi atención en él
-Es una sorpresa, pero esta un poco lejos -
-¿Hay que caminar mucho? -
-Deja de hacer tantas preguntas, ven, te va a gustar, queda apenas a media hora en pie -rió al decir lo último
-Claro, apenas a media hora -suspiré entre risas -ésta bien -agregue para dejar mi vaso vacio en el mostrador.
Tome un chaleco, el Jaime agarro una mochila y saco una linterna. Aquí oscurecia muy rápido, dehecho ya estaba más o menos oscuro, así me pareció una buena idea. Entonces partimos, hacia la derecha, donde el camino era recto por el cerro, sin subida ni bajada… Aún no sé cómo chucha los chiquillos no se dieron cuenta de que salimos de la casa, pero no importaba. El camino era de tierra y a las orillas se encontraban cercos que impedian el paso a los pastizales que ahí se encontraban, y una que otra casa se asomaba por estos de vez en cuando, y habían diversos arboles un poco antes de las cercas, nada más.
-Y… ¿cómo la estás pasando? -me preguntó, me imagino que por decir algo
-Bien, nunca antes había venido -le sonrei
-Lo sé -susurró
-Me gustó mucho la historia del Arco de los enamorados -él me miro levemente sorprendido
-¿Por? -agregó
-No sé, quizá me gusto más el modo en que la contaste que la historia en sí -
-Me gusta mucho esa historia, la escuche hace tiempo cuando pase un tiempo en una comunidad mapuche -
-Es muy triste -agregé con una mueca
-Soy un poco frio respecto a esas cosas, cuando recién la escuche me pareció estúpido el hecho de que la mujer fingiera ser él - dijo, iba a continuar pero lo interrumpi
-Yo moriria por la persona que amo -y al momento de decir eso me arrepenti totalmente, sentí mis mejillas hormiguear y la vergüenza me invadio de repende
-Y yo me suicidaría si eso pasara -dijo sin pudor alguno, lo observe expectante
-J-Jaime -llamé
-No hemos tenido tiempo para hablar a solas -dijo sonriendo tímidamente hacia el suelo
-La verdad es que no -estuve de acuerdo
-Respecto a lo que paso en el segundo de piso, yo… -sentía mi corazon bombear enérgico -yo, Nico, bueno… -continuo, nervioso
-¡Me estás poniendo nervioso hueón! -me queje
-¡Puta yo también estoy nervioso! -exclamo en respuesta -Nico yo…-
-Me gustai -sentencie, y frene en seco al procesar las palabras que acababa de soltar por un impulso un tanto extraño. Me voltie, evitando ver a la cara al Jaime, realmente esto es lo más vergonzoso que he echo en mi vida, y la taquicardia lo único que hacia era desesperarme aún más. Un nudo se ubico no solo en mi garganta, si no también en mi pecho, no sé, como si algo me oprimiera. 
Entonces de la nada, siento dos manos firmes jalarme la cintura hacia atras y dos brazos me sujetaron completamente para envolverme completamente con su cuerpo, y siento el perfume del Jaime invadir mis sentido 
-También me gustai -dice en mi espalda, y no puedo explicar la sensación que siento en estos momentos, no con palabras, es imposible limitarse a eso, cubro sus brazos con los míos, y quedamos así, en silencio, por un buen rato…

Seguimos caminando, tomados de las manos. Estas transpiran, pero no nos importa, no importa nada más que nosotros. Llegamos a una bajada y se puede ver la playa a lo lejos
-Tapate los ojos -me dice con una perfecta sonrisa 
-Pero me voy a sacar la chucha -
-Yo te llevó en caballito - 
-Uhm… Nos vamos a sacar la chucha los dos -digo, para luego reirnos alegremente
-No, sí te puedo Nico. Dejame ponerte mi cuello en los ojos para asegurarme de que no vai a mirar - agrega, paso seguido se lo saca, y se ubica detras mío, entonces me cubre los ojos con el con cuidado. Cuando termina se cerciorar de que no veo nada, me rodea protectoramente con los brazos otra vez, para inclinar su cabeza hacia delante y besarme dulcemente. 
Esta vez fue diferente, no fue desesperado ni deprisa, si no lento y calmado. Fue un beso igualmente largo, pero suave, tampoco abrimos nuestras bocas, era un beso inocente sin más. Cuando cortamos el beso el se ubica delante mio
-Salta -me dice, y obedezco, quedando sobre su espalda. Rodeo sus hombros y me aferro a ellos firmemente, moviendome al vaivén de su caminar, entonces en momentos me impulsa hacia arriba para no soltarme y poder sujetarme mejor. No veo nada, pero escucho el mar golpear contra las rocas, él deja de caminar en bajada y siento plano el suelo. Escucho el pisar de plantas, seguramente cochayuyos, y de la nada, una subida pronunciada, muy pronunciada. Escucho también sus quejidos de cansancio, es decir, no creo que sea simple cargar a una persona por una subida tan empinada… entonces me baja al suelo
-Llegamos -me dice para quitarme el cuello de los ojos y dejarme apreciar el lugar donde nos encontramos.
Estábamos sobre un gran montículo de arena, unos 5 metros quizá, que se encuentra en medio de una pequeña y corta playa. Hay unas rocas puntiagudas a la derecha en las cuales rompe el mar, provocando que la espuma quede en la punta de esas rocas, formando una maravillosa escena. La luna no es grande este día, pero al estar lejos de la ciudad una infinidad de estrellas se divisaban, reflejandose en el mar, entonces el horizonte no puede ser definido, no podía decir con exactitud dónde terminaba el mar y dónde empezaba el cielo
-¿Te gusta? -me pregunto, timido
-Es… perfecto Jaime, gracias -le dije maravillado, mirandolo totalmente feliz, para seguir mirando aquella increible vista 
-Nico -llamó
-¿Qu..  -no termine de hablar cuando sus labios ansioso se juntaron con los míos, y yo no hice de rogar. Este fue un beso más salvaje que el de la casa, este estaba potenciado con una ansiedad contenida por ambos, por un hambre del inexplicable del uno por el otro. Rapidamente sus manos frías se colaton por debajo de mi polera, tocando todo lo que de encontraba a su paso, nos separamos, tomando bocanadas ahogadas de aire para volver a besarnos desesperadamente. Sentía su sabor y su aroma inundarme completamente, entonces me recoste levente sobre la arena, en lo que el rapidamente se posicionaba sobre mi. Su boca descendió besando mi barbilla suavemente, para bajar a mi cuello, que primero olisquio para besarlo sensualmente
-Ngh… Jaime -gemí, sintiendo leves tirones en mi entrepierna
-Me encantas -dijo con una voz ronca, no pude evitar gemir denuevo. Entonces succiona, mordiendo y deslizando sus dientes en mi cuello, dejando posibles chupones que no sé cómo voy a ocultar después. Con una mano acaricia mi pecho, bajando lentamente con ella hasta mi ombligo, sintiendo cosquillas en toda mi zona lumbar, y con la otra, masajea mis muslos constantemente, subiendo de a poco hasta mi entrepierna, haciendome perder el control cada vez mas deprisa. Toma mi polera desde los costados inferiores, y subo mis brazos para ayudarle a quitarmela, entonces la tira al lado nuestro y rápidamente baja su boca a mi pecho, dejando un camino con su lengua en este, y el viento se encsrga de enfriar el recorrido que trazaba su lengua, caundome placenteros escalofríos, con su lengua entonces lame suavemente un pezón, dirigiendose a lamer otro mientras el ya lamido cambiaba de temperatura bruscamente, pasando del calor de su boca al frio viento recalcado por la saliva, un gemido ahogado se escapa de mi boca alzando las caderas involuntariamente, chocando mi entrepierna con su considerable bulto, a lo que ambos gemimos aún más fuerte. Se sienta sobre mis caderas, presionando otra vez mi entre pierna con la suya, haciendo movimientos circulares sobre mí, mientras que con su boca lame y succiona mi pezón derecho y con la mano acariciaba y pellizca el otro. Los gemidos fueron aumentando de frecuencia en ambos casos, entonces se detuvo. Tomo su polera y en un santiamén se la quita lanzandola donde se ubicaba la mía, para luego quitarse los zapatos con calcetines incluidos, y lo imite quitandome las zapatillas, me iba a sacar los pantalones pero me detiene
-Dejame a mí -me susurra sobre los labio, realmente estaba excitado a cagar. Mientras lame con su lengua mi labio inferior me desabrocha el cierre tortuosamente, y una vez desabrochados baja los jeans junto con mis bóxer de manera pausada, tocando todo lo que puede a a su paso… Agarre un puñado de arena en cada mano, buscando sujetarme a algo por la exasperación que sentía, por la ganas que tenía de culiar en este puto momento. Cerre los ojos fuertemente, dejandome arrastrar por las sensaciones placenteras, y tratando de disminuir mi verguenza al estar desnudo frente al Jaime, pero entonces siento la punta de su lengua en mi glande y todo mi razón se cayó a pedazos -Ahhh~ -gemi prolongadamente al sentir su lengua bajar desde la punta hasta la base de mi pene, e inconcientemente puse una mano sobre su cabeza, aferrandome a su cabello, tirando de el suavemente. Entonces succiona la punta y otro fuerte gemido se escapa de mi boca, baja hasta la base y muerde suavemente el tronco, raspando con los dientes y succionando a la vez. Hace eso repetidas veces, hasta que lo mete en su boca mientras sigo gimiendo fuertemente, aferrandome con mi mano sobrante a la arena. Sube hasta la punta y succiona, luego baja y desliza la lengua alrededor de mi pene en círculos, los gemidos de hacen cada vez más continuos, pero cuando estoy a punto de venirme para
-Hueón -me quejo, sin fuerza alguna y totalmente extasiado 
-Quiero estar dentro de ti -me susurra al oido; y su oferta suena tentadora. Me siento y levanto las caderas para que él pueda estirar las piernas cómodamente y sentarse en la arena, entonces yo me siento sobre él ahora. Con una mano me apega a él, y con la otra alcanza su mochila. La abre y saca de esa crema para guagua simons
-Pa qué mierda teníai eso -le preguntó divertido
-Para dibujar picos en la arena -y río roncamente, no reconozco mi propia voz
Desabrocho el boton de su pantalón mientras él come mi cuello desesperadamente, luego el cierre, y finalmente me levanto un poco para que se saque los pantalones, con bóxer incluido tal y como lo hizo conmigo. Nuestros miembros rozan entre sí y un gemido por parte de ambos se escapa. Tomo el bote de crema y pongo una gran cantidad en mi mano para luego lanzarlo hacia un lado, tomo su pene entre mis manos y lo masajeo, de arriba a abajo, buscando lubricar lo máximo posible. Estoy un buen rato masturbandolo, cuando me levanta la cadera para entrar en mí de una puta vez… 
A medida que entra su miembro en mi orificio duele, duele bastante, pero luego de unas cuantas penetraciones lentas y pausadas, no siento dolor, sólo es incomodo, y un tanto placentero. Me besa suavemente, entrando un poco más profundo en mí, y el dolor se transforma en placer. Gira su cadera, provocando que su pene haga un movimiento circular dentro de mí, entonces me quejo de placer al tocar un punto en especifico
-Te encontré -dice con la voz más excitante que he oído en mi vida, y con una fuerte embestida vuelve a golpear el mismo punto, una punzada de placer atraviesa todo mi cuerpo como un exquisito calambre y el gran gemido que produzco se entrecorta por lo agudo que es. Continua dando caderazos rapidos y duros en esa zona, sintiendome en un orgasmo constante, en la cima… Estoy a punto de tocar el cielo con las manos.
Me aferro a él para no caerme mientras me embiste con fuerza, mis gemidos se vuelven gritos, gritos de su nombre, lo que lo incentiva a penetrarme más rápido, mejor… Siento su semen llenarme y no puedo evitar correrme de forma inminente, arqueando la espalda por el inmenso placer que esto me causa, aferrandome con todas mis fuerzas a las plantas y la arena que estaban a mi alcance para no desmayarme.

Me encuentro aturdido, oyendo solo mis jadeos y los del Jaime, recuperandome del orgarmo bestial, y del mejor sexo que he tenido en mi vida. El sale de mí, y siento su semen deslizarse por mis piernas, pero no siento vergüenza, no a estas alturas. Alcanza su mochila y saca una caja de clinex, limpiandose el abdomen manchado de mi venida, y yo lo imito limpiando todas las partes sucias de mi cuerpo.
Una vez estamos listos y con la ropa puesta nos abrazamos, mirando el cielo, totalmente relajados
-¿Qué haremos ahora? No podemos decirle a los cabros -me dice, entiendo a lo que se refiere
-Deberíamos volver -omito su pregunta
-Sólo… Dame un minuto -responde, besando la coronilla de mi cabeza y observando el estrellado cielo que se encuentra sobre nosotros. Las dudas carcomian mi cabeza ¿Qué pasará ahora? ¿Cómo reaccionaran los chiquillos? No quiero llenarme de preocupaciones en estos momentos, pero no lo puedo evitar. Siento al Jaime ponerse de pie y hago lo mismo. Caminamos, de vuelta a la casa, de vuelta a nuestra vida normal

One Shot - Wigetta || Punzadas de amor { ||| }

Vegetta se encontraba cayendo al suelo, en la calle, sin conocimiento y punzadas dolorosas en su pecho. En la esquina de al lado pudo ver una figura bastante conocida, una persona, alta, cabello claro, típico pantalones más abajo de lo normal y un abrigo de cuadros a colores, gritando su nombre.  Nada, Willy 

-¡Vegetta! -Rubius había llegado, justo en el momento preciso. Cruzó la calle corriendo para llegar hasta él, lo tomó cuando Vegetta ya estaba en el suelo, asustado, comenzó a llamarlo y querer animarlo.

Willy que aún seguía adentro, pudo notar la escena. Vegetta. Pensó y salió corriendo hacia la calle seguido por Juliet. 

-Tu Rubius ¿Qué ocurrió? -Preguntó mientras intentaba ayudar.

-Solo… -Al levantar la mirada y ver a esa tía junto a él pudo imaginar que era lo que había ocurrido. -Será mejor que te vayas.

-Pero Vegetta está…

-Estará bien si tu solo te vas 

-¿Qué? Pero yo solo

-¡VETE! -Ordenó Rubius, tomando a Vegetta en sus brazos, estaba frío, y sin conocimiento.

Willy sentía impotencia, rabia, dolor, tristeza, sentía que la había liado, y vaya sino. Pero Rubius tenía razón, si Vegetta se había puesto así porque los había visto, a él y a Juliet, sería mejor que se fuera a quedarse ahí a esperar a que despertara y verlos juntos.

Él no quería eso, no quería lastimarlo, pero todo se le había ido de las manos en este último mes. Ni siquiera sabía porque había hecho todo esto con Juliet, simplemente no estaba pensado, y eso se notaba. No quería que Vegetta sufriera nuevamente, como antes, y mucho menos por su culpa. No quería perderlo, pero sabía todo lo que se le venía. Willy se despidió de Juliet y se fue a su casa, acostándose más temprano de lo normal, rogando porque todo se mejorara en la mañana siguiente.

-Vegetta tío, despierta, vamos. -Rubius intentaba animarlo, y luego de unos 10 o 15 minutos lo logró. -Vamos, levanta.

-¿Qué… que cojones? -Logró formular mientras se incorporaba poco a poco.

Rubius le explicó lo sucedido, cuando él llegaba a Limov solo pudo ver cómo caía al suelo, jadeando, como se notaba la falta de aire, y sus manos en su pecho, tratando de cubrir las punzadas que aparecían nuevamente. Optó por llevarlo a su casa, así podría cuidarlo mejor. Ya era algo tarde y ambos estaban ya acostados, Rubius le dio a Vegetta su cama y él se acostó en el suelo. 

-¿Seguro que ya estas mejor? 

-Si Rubius, gracias de nuevo.

-No hay de qué hombre. 

Pasó una semana, dos semanas, tres semanas, Vegetta no quería saber más nada de Willy, no luego de verlo con esa tía en esa cafetería. El hecho de recordar esa escena hacía que las punzadas volvieran, por dos, y con el doble de daño que antes le hacían.

Antes no eran tan fuertes, ahora se quedaba sin aire, jadeaba más y no podía mantenerse de pie. No se desmayaba, pero le faltaba el aire, prácticamente estaba inmóvil por diez minutos, pero era consciente, y eso era horrible. 

-Rubius, creo que ya llegó el momento, debo decirte algo a ti, y a los demás. -Le comentó Vegetta a Rubius, ambos se encontraban en una juntada con amigos en la casa de Alex, otro viejo amigo. 

-¿De qué?

-Ya lo verás.

Vegetta se dirigió donde los demás también estaban, reuniéndolos, y comenzó a hablar. Comenzó por contarles todo lo de Willy, y como esas puntadas comenzaban y cada vez que lo recordaba aumentaban más y más.

-Es por eso… -Intentó terminar. -…Es por eso que, debo irme, debo viajar a Washigton, debo hacerme el tratamiento o sino esto será algo, crónico. -Tragó. Algo nervioso. -No creo que vuelva, esto me puede demasiado. No quiero morir por esto. 

-Tío… -Intentó decir Alex.

-Esto es así, lo siento, no quiero dejarlos, pero debo hacerlo. Solo tengo una semana para comenzar con todo este lío.

Y así terminó esta reunión, con una despedida bastante dolorosa. Nadie sabía que esto podía ser tanto, pero si, lo era. Cada vez que Vegetta se deprimía en exceso estas punzadas aparecían, y el recordar a Willy los momentos junto a él, eran mortales. 

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DAMN!x3 bueno me calmo. Parte tres de Punzadas de amor, mañana subo la última, o más tarde, no lo sé, chananna. Me gustó el final, idk. ♥

Un corasóm lindo o robelojjj se agradecería si te gustó, sino, hala! ¬_¬ 

Graciassasas ♥ Espero que les guste.