casa patio

Los signos aburridos en una casa ajena:

Intentan buscar alguna excusa para no ir: Virgo y Acuario

Se quedan hablado con la familia, sin que les moleste: CANCER, Piscis y Tauro (cuando hay comida)

Salen de la casa y recorren el patio entero en busca de alguna salida: Sagitario, Géminis y Libra

Buscan cartas o algo productivo que hacer: Leo, Capricornio, Aries y Escorpio

Escalera principal de mármol con vistas al patio interior, Casa en Lomas, avenida de los Corregidores 940, Lomas Virreyes, Miguel Hidalgo, Ciudad de México 1958

Arqs. Juan Sordo Madaleno y Alvaro Ysita Ortega 

Foto. Guillermo Zamora

Main staircase of marble overlooking the interior court yard, House in Lomas, av. de los Corregidores 940, Lomas Virreyes, Miguel Hidalgo, Mexico City 1958

Vista del patio interior, Casa de ejercicios espirituales ‘Francisco Xavier’, Antiguo Camino al Desierto de los Leones, Cruz Manca, Cuajimalpa de Morelos, México DF 1960

Arq. Enrique Carral Icaza

View of the interior courtyard, Spiritual retreat house 'Francisco Xavier’, Antiguo Camino al Desierto de los Leones, Cruz Manca, Santa Fe, Mexico City 1960

Alejandrísima:

No estés enojada conmigo por este largo silencio. También los silencios atan, y yo he visto más de cuatro paquetes de masitas atados con hilo negro; basta desmoronar el moñito para que aparezcan los merengues, relámpagos y religiosas, sin contar los horribles (3 ft., 25 100 gr). Cosas así todos los días.

Bicho lejano, la semana pasada fuimos a Montmachoux a cenar con Laure y Philippe, y todo el mundo habló tanto de vos que yo traje otra silla y la puse por las dudas. Gracias a mi sistema de espionaje me he enterado también de que las socias del Club de las Piantadas se reúnen en los cafés para acordarse de su amiguita de la calle Montesdeoka. Tu popularidad secreta (sic) puebla las terrazas del barrio latino. Hay un pintor que firma Piza; otro, Arnik. Hay un cocktail que se llama Alexandra. Un infame plagiario llamado Hesíodo ha publicado un libro que se titula « Los trabajos y los días ». En el patio de casa, debajo de la pawlownia, juega una gatita negra que imita tu manera de abrir grandes los ojos. Ya ves que no te pudiste ir.
Y entonces, mientras nosotros estábamos en nuestro ranchito de Saignon (que todo el mundo llama Saigón para ofendernos y vilipendiarnos), llegó a París tu libro,2 y lo encontramos hace diez días cuando tuvimos que volver para trabajar en la Ionesco. Aurora lo leyó de un tirón, y no te escribió todavía; yo lo leí anoche despacito, con coñac y una pipa, y ahora te escribo. Vos sabrás valorar los méritos respectivos de estas conductas. […]
Me dolió tu libro, es tan tuyo, sos tan vos en cada línea, tan reticentemente clara, tan por debajo y por adentro. ¿Conocés el sistema que consiste en hojear un libro e ir citando versos o pasajes, con algún comentario o elogio o censura? A mí no me gusta. Pero te voy a decir: lo que siento es lo mismo que frente a algunos (pocos) cuadros o dibujos surrealistas: que estoy del otro lado por un segundo, que me han hecho pasar, que soy vos, que estoy colgando de la punta de la tela como una de esas arañas rojas que hay en la Provenza y que tienen, parece, alianza con el Oscuro. Ahora sé (ya sabía, pero ahora lo sé de alguien que está vivo, cuya mejilla he besado alguna vez) que todo o casi todo puede ser dicho en muy pocas palabras. Cada poema tuyo es el cubo de una inmensa rueda. Otros hacen la rueda entera, y hay que ver cómo se atasca en las cunetas; vos dejás que la rueda sea otra cosa, algo que unos pocos ven dibujarse mucho más allá de la página.  […]
No me guardes rencor (¿cómo podrías? ¡Imposible!) y escribíme. Mi silencio, diría Binetti, es una operación cósmica por la cual las begonias se convierten en miel. Pero ahora que lo pienso nunca vi una abeja en una begonia, seguro que les repugna.
Te quiero mucho,

Julio

—  Carta de Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik