casa guerrero

La novedad se volvió amor. El amor se volvió pasion. La pasión se volvió rutina. La rutina los aburrió. Aburridos le abrieron la puerta al tedio. El tedio se volvió rencor. El rencor los llevó a ignorarse. Ignorarse dio lugar al olvido. Menuda sorpresa la que se llevaron al despertar en la misma cama y preguntar al mismo tiempo: ¿quién eres y qué haces en mi casa?
—  Pequeñas ficciones, Christian Guerrero.
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Casa Guerrero en Cádiz

La vivienda se ubica en una zona de baja densidad con grandes espacios verdes en Zahora, Cádiz.

La presencia de la vivienda en la situación en que está implantada se reduce a un muro blanco recortado en el paisaje.

Dos temas destacan en la obra: la relación aire-luz y la relación con la naturaleza. Esto se evidencia en el tratamiento de los espacios exteriores. Las superficies acristaladas y el revestimiento blanco acentúan la presencia de la naturaleza por contraste cromático.

Se buscó construir una casa llena de luz y de sombra bien acordadas; una penumbra luminosa construida.

En planta, se trata de un rectángulo rodeado por un muro que cuenta con una sucesión de tres espacios principales: un patio descubierto de acceso; un espacio cubierto de estar, y un patio trasero con piscina. Está completamente cerrada al exterior, con una única abertura de acceso.

La obra está contenida en un rectángulo de 33 x 18 metros, con un patio de acceso al frente y otro al fondo. Rodeando el rectángulo, tapias de 8 metros de alto cierran los patios.

El espacio cubierto tiene 9 x 18 metros. Dentro de este espacio, se levanta el techo del cuadrado central de 9 x 9 metros, tomando la misma altura que las tapias. Para proteger esta zona del sol, delante y detrás, la cubierta baja creando dos semicubiertos de 3 metros de profundidad que atemperan la luz y otorgan sombra a la vivienda.

Un eje de simetría que atraviesa todo el rectángulo a lo largo, ubica a cada lado del espacio principal cubierto, dos tiras de servicios donde se encuentran los dormitorios y baños.

En el patio de entrada a la casa, cuatro naranjos marcan el centro y el eje principal, flanqueados por tapias bajas que esconden zonas de servicio. En el patio posterior, se ubicaron otros cuatro naranjos alineados. Y al final, excavada en la tierra, una alberca con agua de lado a lado

Los eventos que requieren traje son un lento desnudarse que culmina en la casa. Lo primero que te quitas es el saco, ya sea que hace calor o que vas a bailar y el saco estorba. Lo que sigue es la corbata, cuando bailas hace mucho calor y después de un par de canciones no puedes con ella, aprovechas el momento en el que regresas a tu mesa para tomar algo y la guardas en tu saco. Después te arremangas la camisa y cuando la noche está avanzada hasta podrías desfajarte. Hay quienes aprovechan esos momentos para desabotonarse la mitad de la camisa o más, yo me limito a dos botones. Cuando llegas a tu casa te das cuenta que si hubieras estado unas horas más, en la fiesta, seguro regresabas semidesnudo.
—  Reflexiones, Christian Guerrero.