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Claudio Merrero blasts Carlos Zambrano in Round 1 to become the IBO and WBA interim Featherweight title holder.
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#JUSTICIAFORCAN

…Aunque la mentira tiene patas, tarde o temprano cojea…

La versión sobre su muerte podría dar un giro de 180 grados.

Carlos Zambrano fue el primer familiar del rapero que se reunió con el defensor del pueblo, Tarek William Saab, para comentarle sus dudas sobre el suceso. Después de varios encuentros, el caso fue reabierto. Este lunes conversó con Contrapunto

Lorena Meléndez G.- Carlos Zambrano ve el caso de su primo Tyrone González, el rapero AKA Canserbero, como un rompecabezas con piezas que no encajan del todo.

Las inconsistencias de la versión que se publicó en los medios de comunicación –según la cual Canserbero mató al músico Carlos Molnar de varias puñaladas, para luego suicidarse al lanzarse del décimo piso del edificio donde ocurrió el crimen– le impiden pensar que la tragedia ocurrió de esa manera. Dentro del relato, halla muchos cabos sueltos y pocas respuestas que lo reconforten.

Zambrano fue el primer familiar del rapero que se reunió con el defensor del pueblo, Tarek William Saab, luego de haberle enviado varios tuits sobre sus inquietudes. Posteriormente, fueron las hermanas de González quienes acudieron a la cita con el funcionario. El caso acaba de ser reabierto.

“Estamos a la espera de que la investigación se concrete pronto, para ver en qué para todo esto”, afirma el primo del artista, quien desde el principio ha asegurado que Canserbero nunca había sufrido de esquizofrenia ni de enfermedades mentales, tal como lo hicieron ver tanto la esposa de Molnar, Natalia Améstica, como su cuñado, Guillermo Améstica.

Mientras continúan las pesquisas, Zambrano hace la labor de vocero de la familia en torno al suceso y encabeza en Twitter la campaña #JusticiaForCan, para que se esclarezca la muerte de Canserbero.

“Lo que queremos es limpiar su imagen y que se sepa la verdad”, insiste en nombre de los allegados.

Las hermanas de González prefieren mantenerse en silencio. Los Améstica también callan y no se han pronunciado sobre la reapertura de la causa. Se dice que están fuera del país.

¿Algún familiar prestó declaraciones ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas cuando ocurrió el suceso?
A los pocos días del hecho, acudimos al Cicpc y hablamos con el jefe de investigaciones, planteándole todas las dudas y lo que había ocurrido. Yo fui con un tío y una prima.

¿Y qué les dijeron?
En aquel momento estaba muy reciente el hecho. Nos dijeron que no había nada que hacer, que lo que había dicho la señora (Natalia) era (correcto). Nosotros no nos quedamos conformes con la respuesta y empezamos a buscar otros canales.

¿Por qué acudieron al defensor del pueblo?
Porque lo vimos como un canal para que nos ayudara, como un enlace, un mediador. Yo empecé a hacerle llamados por Twitter y él, al ver mi insistencia, me citó.

¿Qué les hizo dudar de la versión de Natalia?
En primer lugar, ellos (los Améstica) desde el primer momento intentaron posicionar la matriz de que él (Canserbero) era un esquizofrénico, un demente, una persona con problemas mentales. Desde ese primer momento despertaron nuestras alertas, porque mi primo no era, lo he afirmado mil veces, ningún esquizofrénico. Él era un muchacho sumamente inteligente, bondadoso, humilde, dispuesto a ayudar a las personas que al lado de él estuviesen. No era ninguna persona violenta, ni en ningún momento había tenido ninguno de esos síntomas que ellos quisieron posicionar como matriz en los medios de comunicación.

Cabos sueltos

Zambrano vuelve a recrear los hechos tal como salieron publicados en los periódicos locales. Canserbero, de acuerdo al relato de Natalia y Guillermo Améstica, supuestamente atravesaba una depresión severa. Por eso, Molnar y su esposa lo invitaron a su casa para celebrar el cumpleaños de una de sus hijas. Esa noche vieron películas, jugaron videojuegos y se fueron a la cama cerca de la medianoche. El rapero durmió en una de las habitaciones y la pareja se quedó en otra.

Alrededor de las 5:00 am, Canserbero se despertó alterado. Zambrano recuerda lo que leyó en los medios: “Él se para violentamente a tocar la puerta de ellos, con gestos agresivos, desencajados, con una actitud violenta, y Carlos sale a ver qué pasa. Lo que nos llama mucho la atención es que por qué él le dice a ella que se esconda en el cuarto, en el closet, algo así, según la versión que ha rodado. Ella, supuestamente, se esconde en el cuarto y se mete en Internet a buscar una descripción de los síntomas que tenía mi primo. Algo que nos llama la atención es quién, en un momento como ese, va a tener ánimos de meterse en Internet a buscar los síntomas que una persona tiene. Lo primero que yo haría, si eso es así, es buscar ayuda: llamo a la policía, llamo a un vecino, trato de no dejar a mi esposo solo porque no sé qué es lo que está pasando. Tantas cosas que uno hace, involuntariamente, en medio de una situación como esa. Lo menos que yo haría es meterme en Internet, porque, ¿qué voy a hacer yo con un resultado que me dé Internet? ¡Nada! Desde ahí comenzaron las dudas”.

¿A dónde fueron los hijos de Molnar y Améstica? ¿Estaban en el apartamento cuando ocurrieron los hechos?

Esa fue otra de las alertas porque, originalmente, se reunieron para celebrar el cumpleaños de las niñas. Pero cuando sucede el hecho, ellas ya no están. ¿Dónde y por qué se llevaron a la niñas? Hay muchas cosas, en este rompecabezas complejo, que no encajan. Por eso es que queremos que se reabra ese caso y que se evalúe, milímetro a milímetro, cada una de las cosas que pasó.

Hay otra duda que asalta al primo del artista. Para que Canserbero pudiera lanzarse por una de las ventanas del apartamento de Molnar, tendría que haber quitado los vidrios, que eran de romanilla, o romperlos. No los rompió, pues no se hallaron restos en ninguna parte. Pero si los hubiera quitado, alguien, entonces, los volvió a poner.

“¿Quién, en medio de un ataque psicótico o esquizofrénico, va a tener la paciencia de quitar cada uno de los vidrios de la ventana, tipo persiana, para lanzarse sin romperlos? Después de que cae, los vidrios estaban colocados de nuevo”, señala Zambrano.

Las otras preguntas del familiar del músico supuestamente suicida giran en torno a la sangre que debió encontrarse en el cuerpo del artista, en caso de haber apuñalado a Molnar. Indica que ni él ni su familia saben si se encontró el arma homicida.

Zambrano escuchó, pero no pudo confirmar, que las cámaras de seguridad que había en el edificio desaparecieron luego de la tragedia. También le comentaron que Guillermo Améstica vivía en el edificio donde sucedió el homicidio-sucidio y, por eso, fue el primero en declarar a los medios y difundir la versión de la pretendida esquizofrenia del rapero.


Tyrone sin su AKA

¿Cómo era la relación de ustedes con Tyrone?
Excelente. Era muy familiero. Una semana antes de los hechos, él estuvo compartiendo con los abuelos en Caracas. Visitaba mucho a los primos que tenemos en Turmero, siempre salían, compartían.

¿Cómo fue el comportamiento de él durante los últimos meses?
Él estaba asombrado con el éxito repentino que surgió de tan sólo unos meses para acá, porque él tenía tiempo colocando su música en Internet y los chamos la bajaban gratis. El éxito le vino tan de repente que él ni se dio cuenta de a dónde había llegado. Eso lo dijo en una entrevista en República Dominicana, que él nunca se esperó hacer la música para venderla o comercializarla, pero bueno, se dio y él lo asumió. Su objetivo no era ser famoso o enriquecerse a través de la música. Él lo hacía porque le gustaba.

¿Cuándo fue la última vez que lo vio?
En los últimos meses, él se la pasaba viajando. Lo vi el año pasado, en octubre. Almorzamos juntos en una feria de comida en Maracay y estuvimos conversando sobre la posibilidad de que yo le llevara la parte comunicacional, y eso quedó en veremos. Él estaba muy ocupado.

¿En algún momento acudió Tyrone a un psicólogo o a un psiquiatra?
No, no era de ir a un médico. No le gustaba ni siquiera tomar pastillas para el dolor de cabeza. Tampoco estaba bajo ningún tratamiento.

¿Y quién le había diagnosticado entonces un cuadro depresivo?
Ellos. Ellos fueron los que implantaron esa matriz desde el primer momento: Natalia y el hermano de Natalia.

¿Han tenido contacto con músicos, amigos de Canserbero, después del incidente?
Sí, yo he tenido contacto con varios. Ellos están conmigo en la campaña (en Twitter) para que se esclarezca todo, y estamos luchando para que esto se dé y que se sepa la verdad. Es un importante número de miembros del colectivo musical que lo acompañaba a él, y que está luchando junto a su familia para llegar al fondo de esto. El apoyo ha sido incondicional, están interesados, estamos en contacto por las redes sociales, a través de llamadas, de encuentros.

“Allí pasó algo más”

¿Qué es lo último que han sabido sobre el caso?

Vino una comisión de Caracas, de expertos en criminalística, y se reunió con la familia y una parte de la Defensoría. Ahora se están haciendo aquí unas tareas para contribuir con el proceso de investigación que lleva adelante el Cicpc, gracias a la sugerencia que hizo el defensor de reabrir el caso. Si ven necesario que se haga la exhumación, también se hará.

¿Cómo se enteraron de que Natalia, tal como se lo contaron al defensor, se había ido del país?
Por la gente ligada al ambiente musical, ellos me alertaron. Primero me dijeron que ella estaba preparando maletas para irse. Ahí fue cuando contacté al defensor por Twitter. A los pocos días, me informaron que se había ido del país.

¿Tuvieron ustedes, en algún momento, contacto con Natalia Améstica después del suceso?
No. La persona de la familia con quien tenía contacto directo dice que ella se desapareció del mapa. Borró las redes sociales, no atendía los teléfonos, muchas cosas que te llevan a pensar lo que pensábamos.

¿Y qué es lo que piensan ustedes?
Que allí pasó algo más. Que no se ha dicho todo lo que en realidad pasó. Que la versión que existe podría dar un giro de 180 grados.

As Zambrano stared at Jones while walking off the field, the Braves dugout emptied. Curiously, the Cubs’ dugout did not budge, and there were no incidents. But if there was any question as to why no contender is interested in taking Zambrano off the Cubs’ hands, it might have been answered in that scene.
—  — Chicago Tribune’s Paul Sullivan
on Cubs pitcher Carlos Zambrano’s Friday night blowup 
Cubs to trade Carlos Zambrano to Miami

Troubled Cubs all-star is reportedly being shipped to Miami in exchange for Chris Volstad, pending a physical.

The Cubs would have to pay $15 million of Zambrano’s 2012 contract, while  the Marlins would pay the last $3 million. Zambrano has a $19 million vesting option for 2013 if he finishes in the top four for the Cy Young Award. Zambrano also has a full no-trade clause, but is expected to wave it in order to play for friend and ex-Chicago White Sox manager Ozzie Guillen.

Volstad was 5-13 in 2011 with a 4.89 ERA. The Cubs will be Volstad’s second team in his career.

Zambrano last played for the Cubs in August, and was put on the disqualified list after leaving a game at Turner Field in Atlanta. He was activated September 11th, but didn’t play the rest of the season. New team president Theo Epstein stated in November that Zambrano would have to change his attitude before rejoining the team.  

Zambrano was a better pitcher, but more signs point to decline

Once upon a time, Carlos Zambrano was a very good pitcher. If that sounds like a fairy tale, well, because it might as well be one.

The Miami Marlins acquired the unpredictable for a predictably mediocre pitcher, and $16 million. If Zambrano conquers his temper, or so conventional wisdom goes, he’s still a better pitcher than Chris Volstad. 

Therein lies the problem with so-called “off-field issues,” and the Chicago Cubs would have been willing to gamble one last season with a pitcher who once was the ace of a good staff, had Zambrano not pissed his teammates off.

Zambrano’s past two seasons have been marred by his explosive, and clubhouse damaging temper tantrums. He once had to attend anger management classes, at the end of the 2010 season. Nothing was resolved last season, and things only got worst when Zambrano struggled all year, before imploding against the Atlanta Braves late in the season. After hitting a batter and throwing to 3B Chipper Jones, Zambrano was ejected. He rushed to the showers, cleaned up his locker, and spoke of retiring. His teammates only saw it as someone they once trusted walking away from them.

Theo Epstein did a good job playing up the fact that the Cubs might indeed keep Zambrano, to keep some of his value intact.

It’s hard to quantify the success of this trade from a baseball point of view. Epstein and the Cubs did receive Chris Volstad, a major league pitcher who, though only 25, is but a fraction of the pitcher Zambrano once was. Hell, Volstad is half the pitcher Zambrano still is.

The Cubs and the Miami Marlins exchanged starters, but if you do the math, the Cubs were better off keeping Zambrano, at least from a statistical and financial point of view.

Miami, big spenders during a winter shopping spree that included lefty Mark Buehrle, closer Heath Bell and shortstop Jose Reyes, will be on the hook for about $2.5 million of Zambrano’s salary. After sometimes indefensible excess, the Marlins ended up getting a pitcher for free.

In some ways, getting Zambrano for that much is a better bet than spending the reported $105 million the team offered to free agent lefty C.J. Wilson. For one, Zambrano’s one year younger, has a longer track record of success, and he’ll be under control for just one year. If things don’t work out, the Marlins can cut Zambrano. But over the past two seasons, Wilson has anchored a World Series quality rotation, and is the paragon of level-headedness that the Big Z isn’t. 

The Venezuelan former all star logged 145.2 innings with a 4.82 ERA. His FIP and xFIP aren’t that much better, at 4.59 and 4.34 respectively. His strikeout rate decreased to 6.24 K/9, down from 8.1 K/9 in 2010. He also allowed a career high 1.17 HR/9, up from a career 0.75 HR/9. His walk rates are at least within his career rates, although there’s nothing much to celebrate when a pitcher is walking  3.46 batters per nine innings, down from a career 4.05 BB/9 mark. 

Aside from his temper, however, there could be physical or mechanical issues that could crop up for the Marlins. Zambrano’s average fastball velocity has been on a a gradual seven-year decline, bottoming out to about 90 mph from career norms of at least 93 mph. As a result, Zambrano’s been throwing more 89 mph cut fastballs, a pitch that was almost non-existent in his repertoire in 2005, before throwing a career high 20 percent of his pitches as cutters last season. Now it’s easy to get tempted with throwing a cut fastball, but Zambrano obviously hasn’t taken to it the way James Shields, Dan Haren or Josh Beckett have. And that trend wouldn’t be so alarming if the increase in use corresponds to the decrease in his four-seamer’s velocity. It’s also worth noting that, before relying on a cutter as a crutch, Zambrano had previously tried to throw more of his split-fingered fastball. Something’s not right when a power pitcher loses his velocity and finds himself having to rely on pitches he didn’t have before making the big league roster.

Signing at least Albert Pujols would have given the Marlins a short period of time to capture prospective fans’ attentions without even playing a game. As exciting as it is to watch Reyes, for example, he doesn’t command the same type of mainstream attention and celebrity cache as the greatest hitter of this generation. Owner Jeffrey Loria now has to compile wins, and none of that is promised the way the team’s set right now.

Adding Zambrano wouldn’t add to Miami’s chances of making the playoffs. The hope is that a rapport develops between Ozzie Guillen and Zambrano, both Venezuelans with Chicago ties. Guillen has said he can straighten out his troubled countryman almost immediately after being hired away from the White Sox. He wanted Zambrano. There’s minimal risk when you’re giving up a below average major league pitcher. Miami better hope its future postseason chances don’t rely on one or two quality starts down the line, something that, despite his stats, Volstad has proven he could do. You know, like start a game, instead of walking away for some bullshit anger management treatment that never worked.

And that’s why Zambrano was traded in the end.

The Cubs don’t want his bullshit. He’s Miami’s problem now, although not really given the limited amount of commitment the Marlins spent to get him.