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La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital. ¿Para qué la vende? Para vivir.

Ahora bien, la fuerza de trabajo en acción, el trabajo mismo, es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida. Y esta actividad vital la vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Es decir, su actividad vital no es para él más que un medio para poder existir. Trabaja para vivir. El obrero ni siquiera considera el trabajo parte de su vida; para él es más bien un sacrificio de su vida. Es una mercancía que ha adjudicado a un tercero. Por eso el producto de su actividad no es tampoco el fin de esta actividad. Lo que el obrero produce para sí no es la seda que teje ni el oro que extrae de la mina, ni el palacio que edifica. Lo que produce para sí mismo es el salario; y la seda, el oro y el palacio se reducen para él a una determinada cantidad de medios de vida, si acaso a una chaqueta de algodón, unas monedas de cobre y un cuarto en un sótano. Y para el obrero que teje, hila, taladra, tornea, construye, cava, machaca piedras, carga, etc., por espacio de doce horas al día, ¿son estas doce horas de tejer, hilar, taladrar, tornear, construir, cavar y machacar piedras la manifestación de su vida, su vida misma? Al contrario. Para él, la vida comienza allí donde terminan estas actividades, en la mesa de su casa, en el banco de la taberna, en la cama. Las doce horas de trabajo no tienen para él sentido alguno en cuanto a tejer, hilar, taladrar, etc., sino solamente como medio para ganar el dinero que le permite sentarse a la mesa o en el banco de la taberna y meterse en la cama. Si el gusano de seda hilase para ganarse el sustento como oruga, sería un auténtico obrero asalariado.

Karl Marx (Trabajo asalariado y capital)

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My Dream Roles. 

Tiffany Silver Linings Playbook (mentally ill widow)

Jim Carroll The Basketball Diaries (teenage bard/heroine addict) 

Sister Mary Eunice AHS Asylum (sweet nun possessed by the devil)

Carlo Marx On the Road (50′s counter-culture, gay American poet) 


I think this says quite a bit about me.

I would rather go mad, gone down the dark road to Mexico, heroin dripping in my veins,
eyes and ears full of marijuana,
eating the god Peyote on the floor of a mudhut on the border
or laying in a hotel room over the body of some suffering man or woman;
rather jar my body down the road, crying by a diner in the Western sun;
rather crawl on my naked belly over the tincans of Cincinnati;
rather drag a rotten railroad tie to a Golgotha in the Rockies;
rather, crowned with thorns in Galveston, nailed hand and foot in Los Angeles, raised up to die in Denver,
pierced in the side in Chicago, perished and tombed in New Orleans and resurrected in 1958 somewhere on Garret Mountain
-Paterson by Allen Ginsberg as heard in the film version of On the Road  

On The Road (2012) - The "Unfilmable" Book

 Jack Kerouac’s “On The Road’ - the unfilmable book, filmed, starring Garrett Hedlund (Troy, Tron:Legacy) as Dean Moriarty, Sam Riley (Control) as Sal Paradise and Kristen Stewart (Twilight) as Mary Lou. Directed by Walter Salles (The Motorcycle Diaries) and produced by Francis Ford Coppola (The Godfather Trilogy).

As with your typical beat film, On The Road fails to do the real magic of the book justice. The film fails to aptly capture the sense of freedom and the spontaneous prose style of storytelling that is core to the book. That said, if it was true to the book, it wouldn’t be able to make a good film, it would lack a plot and the necessary character development.

Keep reading

They rushed down the street together, digging everything in the early way they had, which later became so much sadder and perceptive and blank. But then they danced down the streets like dingledodies, and I shambled after as I’ve been doing all my life after people who interest me, because the only people for me are the mad ones, the ones who are mad to live, mad to talk, mad to be saved, desirous of everything at the same time, the ones who never yawn or say a commonplace thing, but burn, burn, burn like fabulous yellow roman candles exploding like spiders across the stars and in the middle you see the blue centrelight pop and everybody goes ‘Awww!’
—  ‘On The Road’ by Jack Kerouac, 1957.