cara de idiota

Pero no puedo.

Podría hacer borrón y cuenta nueva. Enterrar cada recuerdo que creamos en común, tus sonrisas, aquel tímido primer te quiero. Podría eliminar del calendario el maravilloso día en que llegaste a mi vida, para cambiarlo todo, para romper, sin saberlo, todas mis expectativas, para hacerlo todo mejor. Podría desenredar todos los nudos de estómago que siento cada vez que me cruzo con tu nombre, con tu foto, con cualquier cosa que me lleve a ti. Podría decirle al corazón que no insistiera en latir tan fuerte cada vez que abro tus mensajes, y veo que, de nuevo, te acuerdas de mí. Podría evitar quedarme con esa cara de idiota cada segundo que escucho tu voz, o cada batalla, historia o anécdota que decides compartir conmigo. Podría recoger todo lo bueno, abrazarlo, quedarme con ello y aceptar que eso ha sido todo, que fue bonito mientras duró, que no debería soñar con volver a repetirlo. Podría mentir y decir que he conocido a alguien tan especial como tú, que me aporte tanto con tan poco, que me haga sentir de un modo en que ni siquiera yo sé exactamente qué pasa. Podría imaginar que, cuando te fuiste, lo hiciste para siempre, que no ha habido vuelta atrás, que no ha sido más que una ilusión creada por la necesidad de tenerte de vuelta. Podría levantar la cabeza y negar que, en el fondo, siempre has estado presente en cada momento importante, en cada canción especial, en cada letra y rincón de mi memoria. Podría inventarme cualquier excusa que sonara un poco convincente para ocultar que, en verdad, jamás he dejado de preocuparme por ti, voluntaria o involuntariamente, casi desde el primer minuto que me di cuenta de que serías alguien a quien querría siempre. Podría hacerte creer que ya no muero de ganas de abrazarte, que las cenizas no siguen ardiendo en fuego, que el tiempo ha clavado una estaca de hielo en la delgada línea que unía nuestras almas. Podría fingir que ya no eres parte de mí, ponerme una coraza de piedra y hacer como si no pasara nada, como si no fuéramos más que dos conocido que, un día, fueron algo más que amigos. Podría embriagarme de desinterés, sumergirme en el silencio, fusionarme con la distancia y dejar que, todo ello, me ayudara a desprenderme de ti. Podría obligar a la nostalgia a que dejara, de una vez por todas, de llamar constantemente a mi puerta. Podría no tenerte tan presente. Podría buscar, por mi cuenta, respuesta a todas y cada una de las preguntar que, por miedo, no me atrevo a formularte. Podría ser la espalda, y no el abrazo. Podría intentar construir algo que no soy. Podría dejarte atrás, irme para siempre, seguir mi camino en una dirección completamente opuesta. Podría intentar olvidarte. Podría tratar de dejar de quererte. Podría. Pero no puedo.

Imagina que un día lees un texto de alguien y cada palabra te envuelve, te atrapa, te hace sentir amar la vida u odiar un sentimiento absurdo. Te gusta tanto el texto y buscas el nombre de quien lo escribió, al cabo de unas horas ya empezaste a tener un romance silencioso con ese autor, te preguntas cómo será en persona, qué cosas habitaran su mente tan retorcida que a ti te sacan muchas emociones. Un día sin pensarlo le escribes, por alguna circunstancia él te responde y la charla se alarga, tú no sabes cómo ocurrió pero sigues creyendo que es un sueño. Un día él va a tu ciudad, se ven, te das cuenta que es muy inteligente, un poco narciso pero a su vez carismático y sencillo, están en un bar y te mira a los ojos y en una servilleta te escribe unas líneas, te las lees, la sonrisa se te convierte en un carrusel, pones cara de idiota, te mojas… ¿Te imaginas? ¿Crees que sería bonito vivir algo con alguien que sea escritor?
—  Aclaraciones y perversiones, Quetzal Noah
Soy una mierda

Sufro de depresión.
Tengo pensamientos suicidas cuando estoy mal aunque no me atrevo a autolesionarme.
Las personas me dan desconfianza.
Odio estar en la calle porque siento que todos me miran.
Me da miedo salir.
Las personas me asustan.
El sonido del teléfono me pone nerviosa.
Me siento insegura cuando alguien llama a la puerta de mi casa.
Odio a la familia de mi papá.
Odio enamorarme de la persona equivocada.
Detesto que las personas me vean la cara de idiota.
Odio las mentiras.
Odio a las personas que hacen promesas y no las cumplen.
Odio muchas cosas.
Pero sobre todo…
Me odio a mi.

Ella otra vez.

Su mirada es hermosa, su carita, su piel, su pelo, sus ojos. Jodeer sus labio con ese pircing en la boca no la veía desde que empezaron las vacaciónes y hoy la vi hasta escuche su hermosa voz la tuve tan cerca nos miramos a los ojos y siempre mantenemos la mirada nose porque siempre nos terminamos mirando de esa forma puede que la flashe mucho pero con solo una mirada de ella quedo con cara de idiota hasta creo que se da cuenta:v no hablamos nosotras yo estaba hablando con el director y justo aparecio ella, preguntandole al director si había alguien en su curso y luego se fue pero mierda que bonita es pensé. Me dije a mi misma que iba a volver a escribir sobre ella cuando tenga el coraje de hablarla pero creo que eso no va a pasar. ¿Nunca les paso que una persona les parece tan perfecta por asi decirlo y uno se siente tan insuficiente y no se animan acercarse a hablarle porque saben que ni en joda les haria caso? bueno eso pasa conmigo tal vez nunca la hable, y si llegara a leer esto aunque es muy probable que no solo quiero que sepa que desde esa vez que me inscribi, en esa escuela y te vi en la fila robaste por completo mi atención hasta el día de hoy.
#EsComoLaLunaSoloParaMirarDesdeLejos.

#CuentameTusHistorias.

Diabolik lovers Lunatic parade Shin and Subaru (CD drama) ~traducción~ (resumen)

Había una parte que me gustó mucho de este cd xDD
Traduciré sólo esa parte no el cd completo porque tendría que escucharlo unas 5 veces D: Soy mala con los audios.
Pueden escucharlo aquí x

-
Pues Shin y Subaru la acompañan a comprar algo que ella necesita.
Shin llama a sus familiares(lobos) para que los acompañen, pero por culpa de eso todas las personas se alejaban, así que Yui le pide que los saque. Entonces Shin llama a sus lobos-cachirritos (awww) cosa que el no quería porque todas las mujeres se vuelven locas cuando los ven.
Pues fue lo mismo para Subaru cuando los vió xD.
Bueno, buscando lo que ella necesitaba un lobo llega y le habla a Shin diciendole algo.

Shin: ‘’Bueno, me iré por un momento.’’
Subaru: ‘’E-espera. Esto… yo también iré’’
Shin: ‘’Heeeh. Bueno, sígueme si quieres.’’

Al parece a Subaru le parecen muy tiernos esos cachorritos xD

Shin: ‘’Perdón por hacerte esperar. Ten, come esto.’’

Shin le da nueces al cachorrito y le dicen que son deliciosas.

Subaru: ‘’Podría ser que te había avisado que tenía hambre?’’
Shin: ‘’Así es.’’
Shin: ‘’Es porque aún son niños, así que son algo blandos. Son unos niños que dan algunos problemas~.
Shin: *Rie* Tú*le habla a Yui*… estas haciendo una cara de un idiota mirandolo.’’ 
Shin: ‘’Oye, qué tal si lo acaricias?’’

Shin le dice que ella puede acariciarlo y será como una recompensa para el cachorro. 

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Work 2.0

Pega essa com mais um capítulo de Work 2.0 hahaha Espero que gostem! Beijos

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- Thomas? Oi, aqui é a (S/A), lembra de mim? – Enquanto eu esperava resposta, torcia os dedos dos pés no tapete felpudo da sala.

- (S/A), quanto tempo! Esqueceu do seu primo favorito, né?! Estou bem magoado com você... – Eu poço até imagina-lo fazendo bico com um combo de cara fofa.

- Seu idiota! Eu estou te ligando por que preciso de um favor. – Espero ansiosa.

- Diga, priminha. O que o seu primo mais gato pode fazer por você? – Thomas diz engrossando a voz.

- Eu preciso que você me acompanhe em um jantar da empresa. Como meu par.

- Vou, quando vai ser? – Suspiro aliviada.

- Vai ser na sexta. Mas tem um porém. – Engulo em seco.

- Eu vou ser seu acompanhante por que você terminou com o cara lá, não é?

- Como você

- Apesar de você nunca mais ter me ligado, nossas mães ainda conversam. – Ele diz como se fosse a coisa mais óbvia do mundo. – Você não me convidaria para seu ser par se ainda estivesse com ele….

- Tem razão. Obrigada Thom! Eu amo você! Nos vemos na sexta?

- Até sexta, priminha. Beijos.

Suspiro satisfeita por ter Thom ao meu lado nessa tramoia. Sei que sou meio louca, mas esse jantar veio de última hora, sei que Zayn vai estar lá e também sei que falei mais do que deveria.

É, inacreditável, como os dias passam rápido quando você não quer. Em um piscar de olhos e depois de muito problema para resolver, a sexta-feira chegou e eu me vi em pânico.

Eu vesti um vestido cor cinza chumbo, deixei meus cabelos soltos e fiz uma maquiagem carregada. Queria impressionar. E lá no fundinho, queria que Zayn visse como eu estou bem, mesmo que só na aparência.

Thomas chegaria as sete e meia para irmos juntos. As oito horas em ponto adentramos o salão do jantar e eu me lembrei do jantar que fui com o Zayn, o mesmo em que ele me disse que Marcella era um caso esquecido eu jamais precisaria me preocupar. Como eu sentia falta dos momentos que passamos juntos. De todas as vezes que o vi baixar a guarda e rir ou me abraçar por qualquer motivo.

Na sala de recepção estávamos conversando sobre nossa família e Thomas me contando as últimas da irmã dele e minhas gargalhadas tentavam ser as mais contidas, totalmente em vão.

Depois de jantarmos, ficamos sentados na mesa, um do lado do outro. Thom, sorria para mim e as vezes tocava meu cabelo, contava alguma piadinha me fazendo rir até que me dei conta do olhar de Zayn sobre nós. O mesmo tinha as maças do rosto bem marcadas, o maxilar trincado e um copo de champanhe na mão; nem preciso citar o terno escuro e impecável que ele vestia. Parecia que ele poderia vestir qualquer coisa que o deixaria elegante.

- Acho que você poderia parar de olhar para ele. – Thom diz bem baixinho. – E depois sorrir para mim.

- Desculpe. – Abaixo o olhar para levantar um sorriso para Thom.

- Eu estou adorando brincar disso. – Thom coloca uma mecha de cabelo atrás da minha orelha. – E acho que você também.

- Você é um cretino mesmo! – Dou risada.

- E você adora!

- Que menino passado! – Faço uma careta. – Vou ao banheiro, você me espera aqui?

- Claro meu amorzinho. – Ele faz uma voz engraçada com um biquinho.

Eu levanto da mesa e caminho em direção a um corredor claro que me levaria ao banheiro feminino.

- Preciso conversar com você! – Zayn diz e me prensa contra a parede.

- O que é isso? Ficou louco? – Digo esganiçado.

- Pare quieta, só quero conversar. – Ele suspira. – Desde quando você pega homenzinhos para se passarem por seu amante. – Ele diz entredentes. – Achei que você era mais do que isso.

- Acho bom você não fazer acusações desnecessárias. – Analiso seu rosto. – Você nem parece aquele cara por quem eu me apaixonei. – Digo baixo.

- Eu te amo tanto, (S/A)! – Ele encosta sua testa na minha e eu sinto seu hálito de menta. – Eu não acredito que você me esqueceu tão rápido. Me desculpa se em algum momento eu não demonstrei meu amor do jeito certo e, principalmente, se eu não lhe passei confiança suficiente. Naquela terça-feira que eu fiquei de te buscar, a Marcella apareceu sem me avisar e a recepcionista nova não sabia que ela era proibida na empresa. Nós brigamos na sala, eu a mandei embora e depois fiquei sabendo que você esteve lá. Eu sinto muito. Mesmo. Eu quero tanto que você seja feliz. Eu vou embora da cidade por uns tempos, cuidar da empresa online e de repente eu volte depois. Ainda não sei.

Depois que ele para de falar e solta um longo suspiro, eu seguro em sua nuca e o beijo. É a minha vez de suspirar e sentir meu coração acelerar gradativamente conforme Zayn me acaricia e aproxima seu corpo do meu.

- Não! – De repente ele me para. – Eu não quero que você traia quem você está amando. Não é justo com ele.

- Está tudo bem. – Me aconchego próximo a ele. – Aquele cara, lá na mesa, é meu primo. – Ele ri fraquinho.

- Bem que eu achei estranho vocês não se beijarem. – Ele me abraça.

- Eu tive tanto medo que você tivesse me traído mesmo. Me senti tão mal, nunca tinha sentido aquele sentimento tão ruim dentro do peito. – Sinto seus braços mais firmes ao meu redor enquanto eu falo. – Ai ela entra no meu apartamento, me diz aquilo, você já tinha me dito algumas coisas, eu falei o que não devia, estava tão confusa. Eu te amo, Zayn. Não faça mais isso. Por favor. Não quero me sentir daquela maneira nunca mais. Eu sei que foi erado o que eu fiz, de sumir, não te atender, gritar com você; mas parecia que aquilo não era nada comparado ao que você tinha me feito.

- Te achei, (S/A)! E com ele? – Thom franze a testa e põem a mão na cintura.

- Ele já sabe, Thom! Esse é o Zayn! – Apresento Zayn ao meu primo.

- Ah, e ai, cara?! Tudo bom? – Thom estende a mão para Zayn que a pegou com receio. – Bom, já que vocês se resolveram eu vou dar um jeito na minha. Tem uma gata bem ali. – Eu apenas balanço a cabeça negando enquanto vejo Thom ir embora.

- Que figura. – Zayn diz rindo.

- Eu poço fazer uma coisa de novo? – Zayn pergunta com um sorrisinho nos lábios. Eu aceno com a cabeça.

Zayn se inclina em minha direção e me beija mais uma vez, com os lábios que eu tanto gostava de beijar.

Sweet

Sinopse:

Imagine gostar do seu melhor amigo, agora imagine não entender isso na época e reencontra-lo anos depois, completamente bonito e diferente. Fora todos esses simples dilemas, e isso comigo sendo sarcástico, ainda havia o fato de que eu queria conquista-lo, e isso ainda nem era o real problema. O problema era que eu podia ouvi-lo… Não como uma pessoa normal.

Avisos:Contém homossexualidade.

Gênero: Fluffy, Comédia, Colegial e Shounen-Ai.

[+14]

 

 Playlist

 

Capítulo 1 – Conhecendo o problema.

Pov. Jimin

Sabe quando você assiste a um filme de romance e não acredita que aquilo pode acontecer na sua vida? Pois bem, na minha vida isso podia acontecer, porque minha vida mais parecia um drama ridículo do que uma real vida.

Cá estava eu, anos depois, no ensino médio, olhando para o garoto que um dia foi meu melhor amigo. Mais alto, e mais bonito e diferente. E como se minha vida não fosse tosca o bastante, eu continuava baixinho, usando óculos e me sentindo perdido por encara-lo parado como se estivesse vendo um fantasma.

Talvez eu deva introduzir melhor minha história…

Eu sou Park Jimin, tenho dezesseis anos e bem, estou no ensino médio. Essa é a parte normal de tudo, a parte engraçada e estranha vinha agora. Quando eu tinha sete ou oito anos, eu conheci meu vizinho, Jeon JungKook, um garoto franzino e quieto que vivia brincando comigo. Aquela coisa boba de amizade, promessas, segredos… Tudo na maior tranquilidade, o problema foi quando eu notei que gostava MAIS dele. Na época eu não entendi direito, porque né, eu era só uma criança, porém a falta que ele deixou ao se mudar foi horrível.

Passei anos da minha vida achando que nunca mais o veria, ou que se isso acontecesse, seriamos amigos como sempre fomos. E agora, bem, agora Jeon JungKook estava com o mesmo uniforme que eu, começando um ano letivo na minha escola.

Sabe quando você quer se beliscar pra ver se está sonhando? Ou acha que a qualquer momento vai cair da cama e notar que tudo não passou de um sonho estranho? E acredite, eu me belisquei e doeu. Eu não estava sonhando, realmente Jeon JungKook estava ali, na minha frente, cabendo perfeitamente naquele uniforme e eu parecia um idiota parado encarando-o de boca aberta.

Como chegar ao seu amigo/primeiro amor e falar: “Oi. Lembra-se de mim?”. Não parecia tão simples assim, quero dizer, na cabeça sempre parece simples, mas estávamos na vida real. Ou eu tropeçaria e estragaria tudo, ou simplesmente não conseguiria dizer e ficaria parado com cara de idiota – como agora. E o que eu fiz? Escondi minha cara na franja e segui até o prédio, fingindo que nada daquilo estava acontecendo. Parei apenas para ver meu horário e saber da minha sala, andei pelos corredores e nem me dei ao trabalho de erguer meu olhar.

Escolhi uma carteira perto da janela e me sentei quieto. Alguns alunos conhecidos adentraram falando alto e me deram acenos, eu apenas sorri e acenei. Nada diferente. Até que… Por que eu tinha que ter tanta sorte? Jeon JungKook olhou a placa na porta e entrou, olhando as carteiras em silêncio e escolhendo uma perto da porta do fundo. Deixei minha cabeça cair e bati com tudo a testa na madeira, fazendo um barulho alto e sentindo uma dor maldita.

A sala estava cheia e o sinal soou alto. O professor adentrou a sala e começou toda a mesma ladainha de todos os anos… “Vamos nos dar bem”, “vamos cuidar uns dos outros”. O horário foi repassado, assim como os livros e uma lista de exigências para aquele ano. Então veio a parte de escolher os representantes de turma, uma garota que estudou comigo no fundamental se prontificou, Kim Hyuna – acho que esse era o nome. Todos diziam que ela era bonita, o sonho de todo garoto. Ela era simpática, estava sempre sorrindo e sendo prestativa, acho que se conversamos três vezes no fundamental foi muito.

O representante de turma foi um garoto que já estava na minha sala no ano anterior. Não o conhecia bem, na verdade não lembrava o nome, eu costumava ter um circulo fechado de amigos. Engraçado mesmo foi quando me peguei olhando Jeon JungKook de longe e dando de cara com ele me sondando. Ótimo, agora ele vai achar que sou stalker.

O primeiro tempo foi História, e eu quase me afundei no livro, copiando tudo do quadro e fingindo que eu era um aluno aplicado. Minha cabeça não parava de pensar nas infinitas chances de isso acontecer, contudo eu não era bom em matemática e desisti uns minutos depois. Talvez eu devesse falar com ele, apenas dizer que nos conhecíamos. Não precisávamos ser amigos ou qualquer coisa – outra mentira.

“JungKookie… – chamei alto – Vamos brincar lá fora.

Mas está chovendo, ChimChim – respondeu em uma voz que dizia o quanto isso era errado.

Então vamos brincar de qualquer coisa – bufei – Que tal brincarmos de esconde-esconde?  

Eu preciso terminar isso… – continuou pintando alguma coisa.”

Mais tarde eu descobri o que era. Como estava chovendo, JungKook pintou várias folhas de azul e fez um sol imenso no abajur, dizendo-me que, ali dentro estávamos seguros e que ele trouxe um dia ensolarado pra mim. Ao lembrar isso minhas bochechas ficaram vermelhas, lembrar-me de um Jeon JungKook fofo e pequeno me deixava meio fora de orbita, olhando agora o garoto crescido parecia milênios que não nos víamos.

Será que a cor favorita dele continuava sendo azul? Ele ainda gostava de tomar chá verde com mel? Ou daquele radinho velho que tocava músicas antigas e que nos faziam rir? Talvez ele não fosse nada parecido com o garoto que conheci e eu estava me enganando, porém a curiosidade era uma praga e passei quase toda a manhã imaginando do que ele gostaria agora.

Só me dei conta de que era o almoço quando vi todos levantando para sair e comer. Pisquei várias vezes sentindo-me um pouco perdido, eu ainda podia ir conversar com os sunbaes da outra sala ou puxar papo com Taehyung. Alguém parou ao lado da minha carteira e abri a boca para dizer alguma coisa, parando e congelando. Santo Deus, Jeon JungKook estava me encarando de modo engraçado e eu parecia um peixe com a boca abrindo e fechando.

- Eu acho que – começou confuso e franziu o cenho – Você é Park Jimin. Não é?

- Não. – respondi rápido e arregalei os olhos – Quero dizer, sou eu. Você é Jeon JungKook – não diga gênio. Como se ele não soubesse o próprio nome – Oi.

- Eu sabia que era você – disse calmo e mexeu no cabelo – Quanto tempo.

- É – foi tudo que disse e quis me socar – Eu estava indo almoçar, se me der licença.

Claro, porque o garoto queria ser legal e eu saí correndo feito um retardado. Quando estava no corredor achei Taehyung andando por ali e o reboquei feito um maluco. Nós paramos somente quando chegamos perto da cantina e nos escondemos nas maquinas de suco. Fechei meus olhos e quis chorar por ser tão burro, mas o que eu podia fazer me bateu uma vergonha.

- Se eu disser que não entendi nada, você vai me bater? – Taehyung perguntou brincando.

- Acho que se eu contar – suspirei – É capaz de você nem acreditar.

Óbvio que eu já havia contado sobre meu antigo amigo Jeon JungKook. Eu falava SEMPRE sobre JungKook quando o assunto amizade ou infância surgiam. Nós fazíamos tudo juntos, éramos inseparáveis. Agora mais parecia um sonho do que a realidade. Eu apenas contei que meu antigo amigo estava na minha sala e claro, contei minha vergonha do dia. Taehyung ficou olhando pra mim como se eu tivesse problema ou como se ele ligasse, porque esse era Taehyung, ele não ligava muito pra nada.

- Por que você saiu correndo dele? – perguntou sem se interessar – Achei que seu sonho era vê-lo novamente.

- Era – quis me bater pela vigésima vez naquele dia – Mas era um SONHO, não achei que fosse acontecer.

- Aconteceu… E você saiu correndo. Agora ele deve achar que você é retardado. Eu acharia – deu de ombros – Você pode se desculpar, falar que estava com vontade de ir ao banheiro.

Agora eu queria era bater nele. Fechei a cara e andei até a cantina, buscando uma mesa e sentando-me, fui seguido por Taehyung que estava mais interessado em comer.

- Eu não consigo falar com ele – olhei para minhas mãos – Parece estranho.

- Jimin… Vocês eram amigos, não tem nada estranho.

Era complicado. Eu não podia fingir que nunca senti nada além de amizade, porque eu sentia e sabia muito bem. Não era simples chegar nele e falar como se nada tivesse acontecido, como se eu não tivesse entendido meus verdadeiros sentimentos, e não podia culpar Jeon JungKook por isso. Senti um toque no meu ombro e quase voei.

- Você está assustado hein – ouvi a voz de Hoseok e ele jogou-se na cadeira ao meu lado – Conte para o Hyung.

- Cale a boca – ralhei e ele riu – Não é nada.

- O antigo amigo dele apareceu do nada – Taehyung disse com a boca cheia – Ele não sabia reagir e saiu correndo, agora o garoto pensa que ele é retardado.

- ELE NÃO PENSA ISSO – praticamente gritei.

- Bom… Eu pensaria – Hoseok disse sem mais.

- Que belos amigos – bufei.

- Qual o problema? – foi a vez de Yoongi-Hyung perguntar.

- Só o Jimin sendo retardado como sempre – Taehyung respondeu.

- Eu não… – fechei meus olhos – Vou dar uma volta.

Nem quis esperar uma resposta, levantei antes que xingasse alguém. Andei pelo pátio querendo me socar por ser tão bobo e quando estava perto do pátio aberto, avistei Jeon JungKook sentado na sombra de uma arvore, rodeado pela representante de turma e mais duas garotas. Pisquei umas três vezes antes de sair dali e parar no banheiro pra me sentir ainda mais idiota. Foi ali que notei, eu podia mesmo conversar com ele, poderíamos voltar a ser amigos e tudo bem, entretanto JungKook nunca me veria da mesma forma.

(…)

Uma semana. Uma semana aguentando que não conhecia Jeon JungKook na escola, e quando chegava em casa eu ficava socando o travesseiro, pra não socar a minha própria cara. Ele passava por mim e me olhava de uma maneira estranha, depois saía de perto e eu não dizia nada. A representante parecia um cachorrinho rodeando-o pra cima e pra baixo. Yoongi um dia me xingou, falando que mais burro que eu só dois de mim. Nunca me senti tão pior na vida, porque eu podia estar perdendo um grande amigo porque não conseguia controlar meus sentimentos, e ainda tinha que assistir a pessoa andando com outra.

- Essa sua cara de depressão está me dando depressão – Hoseok disse, abraçando-me pelos ombros e olhando para JungKook que andava pelo pátio – Cara, é só chegar e falar com ele.

- Parece tão simples…

- Claro que é – sorriu pra mim e virou-se – HEY, JEON JUNGKOOK.

Alguém me mate, por favor. Torci pra que um meteoro caísse na Terra e matasse todos, mas com a minha sorte sobraríamos eu e JungKook pra eu passar vergonha até o fim da minha vida. Claro que o garoto parou e procurou com os olhos, e pra ajudar, Hoseok dava pulinhos acenando, parecia um boneco de posto. Respirei bem fundo, morrendo por dentro e assistindo enquanto meu antigo amigo vinha em nossa direção.

- Oi – Hoseok acenou animado – Sou Jung Hoseok.

- Sunbae – ele curvou-se e isso fez o garoto ao meu lado rir – Muito prazer.

- Sem essa – bateu no ombro dele com o seu – Pode me chamar de Hoseok-Hyung.

E eu querendo cortar a língua dele com uma tesoura, só pra vê-lo sofrer. JungKook olhou pra mim e eu fazia cara de paisagem, nem respirando estava.

- Oi Jimin – disse calmo, mas dava pra ver sua hesitação – Desculpe pelo outro dia.

- Que outro dia? – perguntei perdido.

- Você estava ocupado e eu cheguei te fazendo várias perguntas – JungKook ficou sem graça e curvou-se – Sinto muito.

- Caramba, esse menino é mesmo muito educadinho – Hoseok falou impressionado – Tudo bem, ele é burro assim mesmo, JungKook.

- Hyung – avisei e lhe dei um olhar – Por favor.

- Qual é – bufou – Jeon… Jimin quer falar com você faz dias, mas não tem coragem.

Ok. Eu esperava mesmo que Jung Hoseok fosse para o inferno e lá a alma dele sofresse até que não fosse mais possível, porque nesse minuto, eu estava a ponto de mata-lo lentamente. Jeon JungKook nos olhou meio perdido e então riu. Por que ele não podia ser feio sorrindo? Ficaria mais fácil.

- Pode nos dar um minuto, Hoseok-Hyung? – disse com calma.

Hoseok ao invés de sair como uma pessoa normal, quando estava atrás de JungKook fez sinal com os polegares pra cima e sorriu tão grande que doía olhar. Minhas mãos começaram a suar e eu fiquei parado com cara de peixe morto.

- Por que saiu correndo? – perguntou ainda calmo.

- Eu não sei – respondi sincero – Faz tanto tempo.

- Você está ocupado agora? – indicou um banco e caminhamos até lá, nos sentando e ficando em silêncio. O que eu devia falar? – Você está diferente.

- Pra mim continuo o mesmo – dei de ombros me sentindo exposto – Você que está diferente.

- Acho que só cresci um pouco – sorriu pra mim. Ok, sem sorrir JungKook, por favor.

- Mas já está fazendo amigos, isso é bom.

- O pessoal é muito… Simpático – disse aquilo com uma careta e foi minha vez de rir. Nesse ponto ele continuava o mesmo, JungKook não lidava muito bem com isso – Fiquei feliz de que você tivesse na mesma escola, pelo menos não ficaria sozinho, foi o que pensei de inicio, mas então você correu e eu… Bem, achei que não quisesse falar comigo.

- Não foi isso – ergui as mãos – Eu só… Fiquei com vergonha, sei lá. Você parece tão diferente, e como eu disse, faz tanto tempo.

- Nós podemos ser amigos? – perguntou com expectativa e assenti com vergonha – Eu fico feliz por isso, seus amigos parecem ser legais.

- Eles são uns idiotas, no bom sentido – falei rápido e ele riu.

- Eles estão nos encarando faz tempo – indicou com a cabeça.

TODOS ELES estavam em pé, na entrada, nos olhando tão fixamente que dava pra notar que estavam esperando alguma coisa, até parecia que eu era uma garota se declarando para o seu amor. Fiz sinal de que mataria todos eles e o único a desviar o olhar e criar vergonha na cara foi Yoongi. Pelo menos um deles tinha decência.

- Você continua morando no mesmo lugar? – virou-se pra mim e fiz uma cara de paisagem, pois estava fazendo sinais feios.

- Sim, na mesma casa de sempre.

- Eu passei lá esses dias – disse envergonhado – Fiquei mesmo achando que você poderia morar lá e que poderíamos conversar, como nos velhos tempos.

- Você se lembra de quando quebramos o gato de porcelana da sua mãe? – falei sem pensar e ele encarou-me rindo – Ela ficou louca.

- Ela nos fez limpar tudo… – JungKook olhou minha mão e viu que eu ainda tinha a cicatriz de quando cortei naquele dia. – Você se cortou e eu tive que te dar meu chocolate pra você não chorar.

- Foi uma troca justa – brinquei.

- Foi mesmo – balançou a cabeça sorrindo – Eu me lembro de quando você inventou que poderíamos fugir pela janela e eu quase quebrei o braço.

- Eu te disse pra se segurar nas telhas – avisei e ele riu alto – Você que disse que queria ser como o homem aranha e se jogou.

Nós passamos todo o nosso horário de almoço conversando e relembrando vários momentos que passamos juntos. Foi diferente do que pensei; nós rimos muito e descobri que na verdade, JungKook só havia ganhado altura, pois continuava praticamente o mesmo. Sua cor favorita continuava sendo azul, ele ainda gostava de chá verde com mel, ainda ficava sem jeito quando tinha atenção voltada pra si, e continuava quieto.

(…)

Depois de duas semanas, nós conversávamos como se sempre fossemos amigos. Um dia, depois da aula, marcamos de irmos até minha casa estudar matemática, minha mãe quase gritou quando viu JungKook. Nunca a vi abraçar e apertar tanto um ser humano que não fosse eu ou meu irmão mais novo. Eu estava tão feliz por ganha-lo de novo, até que a verdade caiu sobre mim em uma bela quinta-feira. Estávamos sentados na cantina, conversando sobre um jogo que Jin-Hyung havia comprado e nos convidado pra jogar em sua casa, JungKook veio com uma cara estranha e não disse nada, quando o sinal estava prestes a bater, ele pegou minha mão e me puxou para as máquinas de suco, parecia aflito e fiquei curioso.

- A representante…

- Kim Hyuna – falei calmo – O que tem ela?

- Ela acabou de se declarar pra mim – soltou aquelas palavras.

Eu queria mesmo perguntar qual foi a resposta dele, queria dizer que era algo bom, que era para ele aproveitar. Mais eu fiquei quieto, respirei fundo e desliguei meus ouvidos, não queria ouvir mais nada, queria fingir que não havia escutado nada daquilo.

- Jimin – JungKook segurou-me pelos ombros e encarou-me – Você está me ouvindo?

- Desculpe. O que você disse?

- Eu disse que ia pensar – bufou alto – O que eu devo fazer?

- Eu não sei… Quero dizer, isso é você quem deve decidir. Certo?

- Você é meu amigo, deveria ajudar.

AMIGO. Eu era seu amigo. Sim, parabéns pra mim. Sorri querendo gritar, assenti pra ele e indiquei as escadas, não sei o que respondi algo como “se você gosta dela”. Ele também não disse mais nada, ficamos em silêncio e entramos na sala do mesmo jeito, olhei para a janela quando a aula de química começou. Vinha uma chuva feia pelo jeito, o céu estava muito escuro e um vento forte soprava. Duas salas estavam em educação física e desistiram quando os primeiros pingos atingiram o chão e então veio forte.

Quando a tortura de ficar ali acabou, juntei meu material e saí da sala feito um furacão. JungKook não tentou me parar, talvez fosse pra casa com Kim Hyuna, e pouco me interessava. Taehyung tentou gritar comigo quando me joguei porta afora, sentindo a chuva forte ensopar meu uniforme escolar. Eu só queria ir pra casa, comer algo gorduroso, me sentir um perdedor e depois me sentir culpado por ter comido feito um porco.

Eu podia negar, ou disfarçar, fingir… Mas a verdade era que, eu gostava de Jeon JungKook. Eu era perdidamente apaixonado pelo meu amigo de infância, e isso era estupido. Ele nunca olharia pra mim da mesma maneira, ainda mais com uma garota bonita interessada nele. Durante todos esses anos eu podia mentir pra mim mesmo, esconder isso com todas as minhas forças, porque era mais fácil, ele não estava na minha frente, dentro da minha vida, conversando e sorrindo pra mim todos os dias. Agora ele estava, era muito real. Eu levei anos pra aguentar que nunca iria acontecer, tudo porque não era real… Agora, bem, agora JungKook havia voltado, tornando uma imensa bagunça.

Igual quando te dizem que o papai noel não existe, mas você levou anos pra acreditar, e quando acreditou não era real, porém você ainda finge que acredita pra que ganhe presente todos os anos. Era mais ou menos isso, mesmo que a analogia fosse uma bela merda. JungKook era o meu presente de Natal, e meus sentimentos por ele eram o papai noel. Eu fingia não sentir pra que fosse fácil pra mim… Eu queria chutar algo. Queria correr, gritar, qualquer coisa. Quando minha mãe veio com um papo de que primeiro amor era uma droga porque você não esquecia, nunca acreditei, contudo… Era a mais pura verdade.

Trovões vieram fortes, quase caí de susto. Isso não me impediu de parar, continuei andando feito um maluco pela chuva, e eu era o único idiota fazendo isso. Quando estava perto de casa, isso depois de ficar ensopado e provavelmente pegar uma gripe, fui atingido.

Abri meus olhos. Olhei ao meu redor meio perdido, mas que… Eu estava no meu quarto, estava tudo em seu devido lugar. Passei a mão pelo meu peito, olhei e estava de pijama, não havia uma única ferida em mim. Eu tinha certeza que havia sido acertado por um raio e vai por mim, tinha doído. Uma batida na porta e minha mãe disse que o café estava pronto, ainda meio perdido fui até o banheiro, trocando de roupa e fazendo minha higiene matinal. Meu reflexo no espelho enquanto eu arrumava meu cabelo estava normal, nada diferente. O que tinha acontecido?

- Jimin – minha mãe chamou naquele tom de ordem, sentei a mesa e esperei – Ontem você chegou ensopado em casa e parecia estranho. Tem certeza de que não está gripado?

“Por favor, diga que não está gripado. Hoje é dia de novela.”

- O quê? – perguntei perdido.

- Eu perguntei se você não está gripado – disse novamente.

“Por favor… Por favor…”

- Estou bem – franzi o cenho – Hoje é dia de novela.

- O quê? – foi a vez de ela dizer perdida.

- O quê? – também soltei e ficamos nos encarando.

- Você está estranho desde ontem – bufou.

“Pelo menos ele sabe que hoje tem novela”

- Eu sei que hoje tem novela porque você disse – respondi.

- Mas… Jimin… – minha mãe me encarou e tocou minha testa – Você está bem? Eu não disse nada.

- Você disse sim…

- Jimin…

- Deixa pra lá – balancei a cabeça. Comecei a comer até…

“Esse garoto entrou na adolescência e ficou esquisito. Espero que não esteja usando drogas.”

- MÃE – gritei.

- O que foi? – falou brava.

Mas o que estava acontecendo? Olhei meu prato de comida e não tinha nada diferente. Olhei para minha mãe e ela esperava uma resposta, então mesmo sem sua boca se mexer eu ouvi.

“Por que ele está me olhando como se eu fosse louca?”

MEU DEUS DO CÉU. Acabei me engasgando com o arroz e comecei a tossir. Minha mãe correu e tentou me ajudar, dando tapinhas nas minhas costas. Isso me fez gritar, quase caí da cadeira e fiquei olhando pra ela.

- Eu vou te levar a um médico – disse por fim – Você está muito estranho.

- NÃO! – gritei e então levantei, arrumando meu uniforme e fingindo que nada havia acontecido – Eu vou me atrasar, melhor eu indo.

Saí correndo com a mochila e continuei correndo até estar bem longe de casa. Quando estava perto da escola, comecei a ouvir vários burburinhos e minha cabeça começou a doer. Fiquei com a testa no armário frio, tentando entender o que estava acontecendo. Minha mãe não havia dito nada, mesmo assim eu ainda podia ouvi-la.

- Jimin – Taehyung tocou meu ombro e gritei – Calma, sou eu.

- Taehyung – me joguei nele, abraçando-o – Essa manhã está muito estranha.

“Esse garoto tem sérios problemas.”

- O que você disse? – perguntei.

- Eu não disse nada – fez uma careta – Você está bem? Parece meio pálido.

- EU FALEI QUE ESSA MANHÃ ESTÁ MUITO ESTRANHA.

- Ok – ergueu as mãos – Me conte o que está errado.

“Eu hein, pra que tanto estresse em plena sexta-feira de manhã.”

De novo. Ele não havia dito nada, sua boca não havia mexido, EU VI. Mesmo assim o ouvi, igual o que houve com a minha mãe. Ou eu estava ficando louco…

“Será que eu devo falar com ele?” – Ouvi um pouco longe e virei, encarando JungKook parado com o cenho franzido enquanto encarava o nada. “Ele parecia estranho ontem.” Por que diabos eu podia ouvir as pessoas mesmo sem elas falando nada?

Simples… Minha cabeça girou e eu provavelmente caí de cadeira no chão. Só acordei depois, em um lugar branco que descobri ser a enfermaria. Pisquei meio perdido e então olhei para o lado, quase gritei ao ver que JungKook estava ali, olhando para o nada pensativo. Ok, havia sido um delírio, talvez minha mãe tivesse razão, talvez fosse uma gripe forte.

- Jimin… Você está bem? – ele perguntou quando notou que eu estava acordado.

“Seu idiota, nunca mais me assuste assim.”

- O QUÊ? – gritei arregalando os olhos. JungKook ficou perdido e abriu a boca pra falar algo, mas nada disse.

“Seria estranho abraça-lo agora? Ele parece com medo. Talvez eu deva…”

- Você está bem? – perguntou novamente.

- Ótimo – menti e sorri amarelo – Novinho em folha.

- Não é o que parece – fez careta.

“Ele parece assustado. Talvez eu não desse ter vindo junto.”

- Obrigado por vir – respondi e corei.

- O quê? – JungKook piscou perdido.

“Ele ficou feliz que eu tenha vindo?”

- Eu fiquei feliz por você estar aqui – alguém, por favor, cale a minha boca.

- Jimin…

- Desculpe. Você perdeu aula…

- Tudo bem – falou ainda meio perdido – Você está bem mesmo? Desmaiou do nada na entrada.

“Isso me deixa louco, por que ele apenas não diz que está mal?”

- Eu realmente estou bem – falei firme – Sério, acho que só não dormi e comi direito.

- Você não pode pular refeições, Jimin.

“Se eu não gostasse bastante de você, poderia te socar agora. Idiota.”

Aos poucos minha cara foi ficando inteira vermelha e JungKook arregalou os olhos, perguntando se tinha algo errado. Eu podia desmaiar novamente, não faria diferença. Por favor, me diga que isso não está acontecendo.

“Ele fica bonito vermelho”

Ok. Eu queria morrer agora mesmo. Talvez eu ainda estivesse delirando, ou talvez eu fosse louco, porque JungKook não dizia nada e mesmo assim eu ainda podia… Espera. Olhei em seus olhos e segurei seu rosto, chegando bem perto.

“O que… Ele… Ele… Vai me beijar aqui?”

Nada, ele não havia falado nada. Eu estava mesmo ouvindo… Os pensamentos dele? Eu estava ouvindo os pensamentos de JungKook? Pisquei várias vezes ainda encarando-o.

“Ele vai me beijar aqui! Ele vai me beijar… aqui… Ele… Vai…”

Ouvimos a porta fazendo barulho, provavelmente sendo a enfermeira, soltei JungKook e tentei me sentar, porém estava meio zonzo. Suas mãos seguraram meus ombros e ele fez uma cara feia pra mim.

“Essas crianças não comem direito e desmaiam por nada!” – ouvi a enfermeira e pigarreei para que ela percebesse que estávamos ouvindo.

- Oh, você acordou – ela sorriu abrindo a cortina – Está melhor? Podemos libera-lo pra ir embora e ligar para sua mãe, se quiser.

- Não – ergui a mão – Eu realmente estou melhor.

- Que bom – continuou sorrindo.

“É só comer. Do que adianta vir pra escola se for pra passar mal?”

Nossa mulher vai com calma, não precisa me agredir… Assenti pra ela e calcei meus sapatos. Saí de lá com pressa, notando que havíamos perdido as aulas da manhã. Eu precisava comer, até porque JungKook disse que iria me obrigar se eu não o fizesse. A cantina estava uma bagunça e um zumbido chato invadiu minha cabeça, era chato e eu gemi por isso.

“Se ele desmaiar de novo, dessa vez vou leva-lo ao hospital.”

- Eu estou bem, é só o barulho – indiquei ao redor e ele assentiu.

Sentamo-nos à mesa de sempre, até que o restante da trupe viesse e sentasse junto.

- Ficamos sabendo da sua proeza essa manhã – Hoseok disse – Fiquei preocupado.

“Se esse idiota parar de comer pra ficar bonito, eu juro que vou chutar a bunda dele” – pensou.

- Eu fiquei preocupado, você capotou do nada – Taehyung também disse.

“Até o príncipe encantado surgir e te levar pra enfermaria feito uma princesa” – debochou.

- Obrigada, Taehyung – respondi sarcástico.

- E aí – Yoongi nos saudou – Fiquei sabendo que desmaiou na entrada.

“Meu Deus, que sono” – disse bravo. Nada além do usual do Yoongi.

“Yoongi fica tão bonitinho com essa carinha de sono” – encarei Hoseok e quase caí da cadeira rindo.

- Você está bem mesmo? – Taehyung perguntou enquanto eu ria histericamente.

- Ótimo – limpei as lágrimas – Só… Ouvi uma coisa engraçada, só isso.

“Por que caralhos Hoseok fica me olhando de lado?” – Yoongi fez uma cara feia.

- Fiquei sabendo que uma garota se declarou pra você ontem, Jeon – Hoseok soltou a bomba no ar e quis me esconder.

“Não fala disso perto do Jimin, por favor.”

- Er… Sim – JungKook respondeu sem jeito – Mas eu não respondi.

“Talvez ele deva dizer sim pra fazer o Jimin acordar” – Taehyung pensou.

MAS O QUE? Olhei de lado para Taehyung que fazia sua famosa cara de nada. Como assim ele sabia que eu gostava do JungKook e não disse nada? Mentiroso filho da…

“Eu não quero ter que falar daquela garota” – JungKook pensou e pude notar a tristeza em seus pensamentos. “Isso vai afastar o Jimin de mim”.

“Yoongi devia usar o cabelo assim mais vezes” – Hoseok pensou.

“Eu juro que se o Hoseok não parar de me olhar vou dar uma porrada nele” – Yoongi rebateu.

“Essa manhã está muito estranha” – Taehyung concluiu.

- Eu concordo – falei do nada e todo mundo me encarou – Pensei em voz alta.

- Você está passando do seu habitual estado de retardado, Jimin – Taehyung disse brincando e quis lhe dar um tapa.

“Se eu dissesse não, será que Jimin entenderia?” – JungKook pensou.

- Preciso de ajuda com inglês – Yoongi choramingou – Estou levando uma surra.

- Eu posso te ajudar – Hoseok se ofereceu.

“Você é péssimo em inglês, idiota” – Yoongi pensou.

- Tudo bem – Yoongi deu de ombros – Fazer o que.

“Talvez eu devesse dizer ao Jimin que não podemos ser só amigos” – JungKook continuou seus pensamentos e quase me afoguei. “Tudo que eu queria era só… Voltar e poder continuar de onde paramos, mas parece impossível.”

- Eu preciso de ajuda com História ocidental – disse meio perdido.

- Eu posso te ajudar – JungKook disse calmo.

“Essa pode ser a oportunidade. Não, para com isso JungKook, ele nunca vai gostar de você assim. Ele é seu AMIGO.”

ESPERA… ESPERA… JungKook também gostava de mim? Mais do que amigo? Agora eu podia mesmo ir ao hospital, porque o delírio estava me deixando meio doido. Olhei para ele e ele continuava calmo, como se não estivesse pensando essas coisas.

- O que foi? – perguntou baixinho.

“Respire JungKook… Mantenha a calma.”

- Nada – desviei o olhar – Ficaria feliz pela ajuda com a matéria.

Ele assentiu e ficamos em silêncio. Não minha cabeça, porque eu ainda continuava ouvindo todos. Mas agora eu sabia… Ele gostava de mim. QUE COMECEM OS JOGOS!

Cara, ela me chamava de idiota. Tem noção do que significa quando uma garota te chama de idiota? Tu é o filha-da-puta mais sortudo do mundo.

¿Qué haz hecho conmigo?, ¿dónde me haz dejado?, no es que pretenda salir a buscarme, es simple curiosidad, ¿a dónde haz enviado todas mis penas?, que mira que no eran pocas, ¿a qué lugar enviaste mis agravios, mis nunca más?, de verdad, dime qué haz hecho conmigo, y ya puestos dime también ¿cómo lo haz hecho?.
En poco más de un año tú me has dado vuelta y vuelta, me miro y no me reconozco, y me gustaría explicarme mejor, pero no puedo, la verdad que no sé, tan sólo sé que la resta entre lo que soy ahora y lo que era es mucho más que positiva, y también que tiene un principal responsable, ¡confiesa!, ¿qué haz hecho conmigo?, y con todo aquello de lo que yo me solía quejar.
Que haz hecho con mi nostalgia, que haz hecho con mis noches en vela preguntándome por lo que pudo ser y no fue, que haz hecho con lo que me dolía al recordar, que haz hecho con mi pasado que ya no me parece más que un telonero de esto que tenía que llegar, que haz hecho con mi frase fetiche “crecer es aprender a despedirse”, que parece que de pronto sólo sea válida para los demás, que haz hecho con ésta sonrisa que ya no se me cae de la cara, que me paseo por la vida con ésta cara de idiota que se suma a la que ya tenía, que tampoco estaba tan mal, yo que siempre me tuve por una chica seria y mas bien introvertida, mírame ahora, no hay día en que no me descubra haciendo la loca con el simple objetivo de estirar tu boca, de sacarte una sonrisa y un ¡para ya!, que haz hecho con mi vergüenza, que no es que la haya perdido, es que me río de ella cada día más, qué me haz hecho para que me dé todavía más igual el qué dirán, cuando uno tiene algo tan bonito entre manos, no necesita la aprobación ni el juicio del otro, simplemente, lo disfruta, sin Más, y quien no lo entienda, pues para él toda nuestra lástima, y desearle que lo llegue a descubrir en esta vida, ¡ojalá!.
¿Qué haz hecho con mis ojos?, que ahora ya sólo buscan los tuyos en medio de cualquier reunión o cualquier cena, como la proa que busca el faro en plena tempestad, y eso cuando no estás hablando, porque cuando pronuncias alguna palabra, la que sea, entonces ya pierdo totalmente el norte y no puedo ni quiero evitar tu boca y tu lengua, acariciando y jugando con cada sílaba antes de dejarla en libertad.
¿Que haz hecho con mis amigas?, que me amenazan todos diciéndome que pobre de mí donde la cague contigo, que me observan insistentemente como advirtiéndome que más me vale cuidarte bien, como si ellos supieran lo que yo sé. Que yo antes no me gustaba nada de nada, y sigo sin gustarme, francamente; en eso es en lo único en que todo sigue igual, pero si hay algo de mí que parece que te ha gustado, quisiera seguir teniéndolo por siempre jamás, no sé lo que hice en esta vida o en otra para merecerte, pero me gustaría saberlo lo antes posible para hacerlo las veces que hiciera falta y retenerte aquí conmigo.
Si alguna vez me dejas -que me dejarás- hazme un favor y jamás me vuelvas a dejar como estaba, me haz mejorado por dentro y por fuera, haz bajado mi última versión y éste hardware ya no quiere ser compatible con un software anterior al nuestro.
Hoy te disfruto sin pensarlo, porque como lo piense, seguro que me pongo nerviosa y dejo de hacer lo que sea que hago para hacerte feliz.
¿Qué haz hecho conmigo?, que nos haz unido tanto.
¿Qué haz hecho conmigo?, que ya no sé que hacer sin ti.
¿Que haz hecho conmigo amor?, que te amo como nunca creí.

-Risto Mejide
Sendo amiga das meninas do BlackPink e começarem a shippar vocês

Jennie 

- Mudando de assunto, você viu o que os Blinks estavam comentando no twitter, hoje de manhã?.

- Não.

- Ah, pensei que tinha visto, mas deixa pra lá.

- Não, agora que tu começou, termina Jennie.

- É que eles tinham criado um shipp para nós duas.

Jennie comentava aquilo bem nervosa, porque ninguém sabia que ela tinha uma certa atração por você.

- Sério? E qual era o nosso nome de couple?.

- Um bem estranho, nada a ver - comentou rindo baixinho.

- Uhum, mas o que você ia pedir para tomar mesmo?.

A integrante do grupo ficava muito triste com seu desinteresse, já que tinha esse crush por você.

Lisa

- Já viu quantas visualizações está o nosso video dançando?. 

- Não, quantas?.

- 3M, MEU DEUS, e você já leu os comentários?.

- Não, Senhorita Lalisa, me diga quais são? - você respondeu irônica.

- “Que lindas”, “Tenho que aprender essa coreografia”, “Super shippo”, “Couple do ano” - ela continuou lendo e rindo.

- Couple? - você comentou tirando os olhos do celular e olhando para ela - Até que não seria uma má ideia - fazendo cara de pensativa.

- Idiota - lisa disse rindo e batendo no seu braço - O manager me mata.

Rosé

Você era maquiadora do grupo, desde o debut, e uma das melhores amigas da Rosé, em um dos fansing, você teve que ajudar a recolher os presentes enquanto as meninas falavam com os fãs.

- Oi Rosè - disse uma das fãs.

- Oi, qual seu nome? - perguntou Rosè educadamente enquanto assinava o mini album.

- Aquela não é sua maquiadora? - a integrante concordou - Considero vocês o melhor couple do kpop.

- Como assim? - Rosè perguntou levantando a cabeça rápido e com vergonha - Como sabem que somos amigas?.

- É que em alguns vídeos de behind the scenes, aparece vocês conversando, e tem alguns fãs que shippam.

- Oh, não sabia disso - comentou baixando a cabeça ainda com vergonha - Não gosto da gente como couple, prefiro ela e a Lisa - a fã e rosé riram juntas.

Jisoo 

-  Você acha que somos shippaveis? - Jisoo perguntou descendo as escadas correndo e vindo em sua direção.

- Não, somos amigas. Por que? - falou enquanto colocava a comida para esquentar.

- É que eu vi uma foto de nós duas na rua e os comentários das blinks diziam que eramos shippaveis. Existe essa palavras? - ela falou rápido e logo depois fez uma carinha fofa de pensativa.

- Não sei se existe, e não deveria dar bola para esses comentários. - falou colocando a comida na boca.

- Mas eu gostei - ela comentou sorrindo e na mesma hora você se engasgou e olhou para ela séria - Brincadeira