capilla-sixtina

Solo con mostrar una pequeña parte de esta obra maestra, el público ya la identifica, y ahora, con una fotografía que muestra todo el techo, parte de las dos paredes y parte de las puntas de las laterales no hay ningún problema en identificar la Capilla Sixtina. Obra magistral del s.XVI, perteneciente al Renacimiento Italiano.

Se inició 1508 por mandato del papa Julio II, ordenándole a Miguel Ángel Buonarroti la decoración de su bóveda. En un principio se negó, pero con el tiempo lo acabó aceptándolo. -Quien se iba a negar al Papa en aquella época? -

Se dedicó plenamente al proyecto durante 4 años y 30 años más tarde de 1512 pintó el Juicio Final (la pared del altar) por orden de Paulo III, Papa en aquellos tiempos.

Miguel Ángel siempre se consideró escultor antes que pintor, él con lo que disfrutaba era con una gran bloque de mármol, moldeándolo y adentrándose para descubrir, para dar forma a la magnífica obra que dentro se encontraba. Y es que para Miguel Ángel la escultura se hallaba dentro del bloque de piedra, y solo requería ser liberada de la opresión de la materia.

Durante un tiempo me centraré en comentar la Capilla Sixtina, en analizarla de manera formal, contando las historietas que cada parte nos enseña y dando a conocer algunas pequeñas “anécdotas” de la obra.

Miguel Ángel - “La tentación de Adán y Eva y la expulsión del Paraíso” (1508-1512, fresco, Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano, Roma)

Uno de los jóvenes artistas que frecuentaba la Capella Brancacci (http://goo.gl/b52FrR) para aprender de Masaccio era Miguel Ángel. De hecho, según se cuenta, allí fue donde recibió el famoso puñetazo que le dejó la nariz chata para el resto de su vida (https://goo.gl/WVeVCN). Para pintar su expulsión del Paraíso en el techo de la Capilla Sixtina, es innegable que se inspiró en Massacio: el ángel vestido de rojo amenazando a Adán y Eva con su espada, la desnudez de la pareja y su gesto arrepentido, con ella caminando por delante de él. Lógicamente, los tiempos habían cambiado y la evolución es evidente. Miguel Ángel era ante todo un escultor y su prioridad era la figura humana. Estudió el cuerpo humano de manera científica, haciendo disecciones y tomando apuntes para poder representar con exactitud todos los músculos y tendones. El paisaje era accesorio, le bastaba con pintar los tres o cuatro elementos básicos que permitiesen comprender el tema representado. El jardín del Edén que ha pintado aquí es rocoso y poco confortable, pero su verdor es muy distinto de la llanura árida que vemos a la derecha, en la escena de la expulsión. El árbol, situado justo en el centro, es el que separa un episodio del otro, aunque hay un detalle curioso. La serpiente, con torso femenino, le entrega la fruta prohibida a Eva, mientras Adán se sirve directamente del árbol. Miguel Ángel se aleja de las representaciones habituales del pecado original en las que Eva es la tentadora que le ofrece la fruta al pardillo de Adán. En este caso, los dos son igualmente culpables. Y esta culpabilidad es la que les hace cambiar físicamente de la primera escena a la segunda, de unos rostros bellos y despreocupados a unas caras desencajadas por el dolor y mucho más viejas. Les tocó madurar a base de golpes.

Censurando genitales: de la Contrarreforma a Facebook

 Tornato finalmente Daniello a Roma, avendo papa Paolo Quarto volontà di gettare in terra il Giudizio di Michelagnolo per gli ignudi che li pareva che mostrasseno la parti vergognose troppo disonestamente, fu detto da cardinali et uomini di giudizio che sarebbe gran peccato guastarle e trovoron modo che Daniello facesse lor certi panni sottili che le coprissi, che tal cosa finì poi sotto Pio Quarto con rifar la Santa Caterina et il San Biagio, parendo che non istesseno con onestà.

Con estas palabras nos cuenta Giorgio Vasari en su edición de 1568 de las Vite de’ più eccellenti architetti, pittori, et scultori italiani, da Cimabue insino a’ tempi nostri cómo a mediados del siglo XVI se tomó la decisión de tapar los genitales a las figuras del Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. El artista elegido para llevar a cabo esta tarea fue Daniele Ricciarelli (da Volterra) que, por esta contribución a la historia de la pintura, pasaría a ser conocido como Il Braghettone.

Gracias a una copia realizada por Marcello Venusti en 1549 por encargo del cardenal y extraordinario mecenas Alessandro Farnese y que actualmente se conserva en el maravilloso Museo Capodimonte de Nápoles, podemos tener una idea más clara de cómo era la obra que Miguel Ángel había concebido y ejecutado antes del reparto de taparrabos al temple.

La peor parte, con todo, se la llevaron las imágenes de santa Catalina y san Blas de las que también nos habla Vasari, que fueron destruidas por Volterra a golpes de cincel y fueron repintadas. Y es que, como vemos en la copia, santa Catalina (si no enlazo esto no quedo a gusto), en el cielo, con la rueda de cuchillas que Majencio mandó utilizar para torturarla, aparece desnuda y en una postura complicada. Detrás de ella, san Blas acaso demasiado cerca, la miraba.

En la versión suavizada, Catalina va más recatada y Blas mira hacia atrás, hacia el Dios juzgador.

Después de esto, y muerto ya Daniele da Volterra, todavía se pintaron más taparrabos, pero eso ya es para nota.

Y toda esta historia se la he contado porque Facebook ha decidido censurar las esculturas clásicas por estar desnudas. Los Simpson ya nos lo advirtieron:

Y un libro ligerito pero interesante, que hoy es viernes. Kenneth CLARK: El desnudo [1956]. Madrid, Alianza, 2006.

2

La penúltima escena, El Diluvio Universal.

La composición del cuadro está dividida en cuatro grupos:

A la izquierda, los supervivientes que intentan alcanzar la cima de un monte, arrastrando sus pertenencias y azotados por un fuerte viento que se aprecia en los cabellos, los mantos y los árboles.

En el extremo derecho se dispone un segundo grupo de supervivientes que se ayudan los unos a los otros.

En la parte central, se plasman los instintos de supervivencia, que dan lugar a gestos y expresiones más violentas y dramáticas de toda la escena.

Por último, al fondo, vemos a los que intentan inútilmente entrar en el arca.

Según los textos sagrados, todos llegaron a fallecer, excepto Noé y su familia.

La escena presenta el drama de la Humanidad, el esfuerzo de unos y otros por sobrevivir ellos mismo, sin importarles quien tengan a su alrededor. El comportamiento del hombre frente a un gran desastre, hay de capaces de herir a quien sea solo por salvarse a si mismo y otros que llevan a sus hombros a sus seres más queridos, ya que sin ellos, su vida muerta de por si.