camisal

anonymous asked:

Guys guys guys. La camise negra by Juanes. Come on. That is Daniel Howell

FIRST: i fucking hate this song i cant believe JUANES actually sat down and wrote “casi pierdo hasta mi cama… cmon cmon cmon baby” FUCK OFF jdndkwndfk

SECOND: tengo la camisa negra y una penas que me duelen. damn that IS dan howell

anonymous asked:

So in the wedding that you want so bad... what would Hiccup and Astrid wear?

Ah…hahaha.

Don’t you know that clothing is the one thing you should never ask me about?

This really depends on when you think HTTYD happens.  Honestly, it happens in the mid-11th century.  But you can stretch it back to 970 or further to 1100.

But if y’all want to know what these people are wearing (or what they would be wearing in a factual universe), check this out.

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anonymous asked:

Since the funeral post is kind of depressing, I'll ask something a little more fun. Underwear: did the Vikings wear them? And if they didn't, what would they have worn to sleep? Since I'm assuming it would be way too cold to sleep in the buff.

I feel like everyone clicked on that one expecting drums and feasting and mourning songs.  Nope.  Ritual rape and murder.  Go Vikings.

Underwear is a pretty fun topic.  Unfortunately…Vikings did not exactly wear any.  Commando all day long, yo.

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WARNING: SPOILERS FOR GENOCIDE RUN OF UNDERTALE

hey hey! So I found chrystalchameleon’s piano version of San’s boss theme and just… it was too pretty and I got super inspired +w+

Have a spoopy Halloween everyone!!

Segunda Familia: Capitulo 42 - Caída

Caída: Acción de caer. Ir al suelo por haber perdido el equilibrio. Recibir algo inesperadamente o al azar. Meterse alguien inesperadamente en una mala situación. Perder vitalidad, fuerza o valor. Disminuir en cantidad o valor. Llegar a su fin y desaparecer. Alcanzar a entender. Ser vencido. Perder la vida.


Alex’s P.O.V.

Mi cuerpo entero estaba mojado, me sentía atrapado en aquel lugar. Era como si de repente todo se hubiera tornado oscuro.
Fuertes movimientos me golpearon contra algo, mi boca dolía. ¿Dónde estaba?, ¿dónde estaba Willy?

Willy…

Fue cuando lo recordé. La escena en la que Willy saltaba conmigo, en la que me protegía de la caída.
En la que él era golpeado fuertemente contra el agua.

Volví a la realidad.

Abrí mis ojos, aún sintiendo el agua del río, y saqué mi cabeza. Estaba bajando en la corriente, el agua me empujaba. Comencé a mirar arriba, estaba el puente de donde habíamos saltado.
-¡Willy!- grité buscándole desesperado. Una vez más recordé el sonido del golpe contra el agua.
-¡Guille!- volví a gritar. No lo veía por ningún lado, el golpe ocurrió demasiado fuerte. Nos había separado el uno del otro.
-Vamos, Guillermo… ¿dónde estás?- me hablé casi tragando agua. El río estaba congelándome y la corriente me empujaba de manera salvaje.

Pude observar algo, un bulto, como unas vestiduras que flotaban en el agua. Era la ropa de Willy.

-¡Willy!- grité y nadé hasta él. No sé si fue por gracia de la corriente, pero nadé muy rápido hasta llegar. Le tomé y le di vuelta para verle a la cara. Estaba inconsciente.
Sin pensarlo dos veces puse mi mano en su pecho y comencé a arrastrarlo hasta poder llegar a la orilla del río. Brazada tras brazada con mi izquierda, era difícil con el peso del cuerpo de Guille y la fuerte corriente que me arrastraba. Pero nada de eso importó, debía llegar a la orilla y llevar a Guille al hospital. Si recibió tal golpe, desmayó y no despierta. Algo debe estar mal.
Por favor Guille, sobrevive, no puedo vivir sin ti. Tal cual como tú tampoco sin mí.
Ahora entiendo lo importante que eres, lo importante que somos. Guille te amo. Sobrevive.

Llegué a al orilla del río y pude tocar suelo, comencé a arrastrarle hasta llegar a tierra, donde subí la ladera que había para llegar a la calle. Cuando estuve a mitad de la subida solté a Willy y me arrodillé a su lado.
Ambos estábamos mojados, Guille tenía sangre en la frente y un corte en su mejilla, yo tenía un golpe en el lado derecho de mi cara y un corte en mi labio, del cuál salía sangre.

Me agaché y puse mi oreja en su pecho. No escuchaba latir.
-Mierda, mierda.- ¿cómo se hacía? Abrí su boca para hacer primeros auxilios, recuerdo algo de lo que me enseño él. Puse mis manos en su pecho y comencé a presionar fuertemente para expulsar el agua de sus pulmones, luego presioné su boca con la mía y soplé aire. Continué así, rogando porque respirara, porque apareciera una ambulancia, porque viviera.

En ese momento comenzó a toser y a botar el agua por la boca. ¡Estaba vivo!
-¡Guille!, ¡Guille!
-A-Alex…- murmuró al abrir sus ojos y verme -, perdón por…
-Cállate, no hay nada qué perdonar. Solo quiero verte bien y que todo se olvide, que seamos tú y yo nuevamente.- tomó mi camiseta y la jaló suavemente. No lo suficiente fuerte como para poder bajarme, pero lo ayudé pues conocía la acción. Presioné mis labios con los suyos, sintiendo su cálida piel en la mía, sus suaves labios deslizarse en los míos. Después de tanto tiempo, volví a saborear su boca.

Nos separamos lentamente.
-Te extrañé.- me dijo sonriendo, le costó un poco decirlo, algo le dolía.
-Yo también- formé una sonrisa, no pude evitarlo, verlo me hacía sonreír. Pero…-, ¿puedes levantarte?- al yo decir eso de inmediato trató de sentarse, pero fue inutil.
-Agh, no puedo- trató de nuevo -, ¡ah!- cerró sus ojos por el dolor.
-No te fuerces, quedate abajo- le recosté -, yo te llevaré.
-¿A dónde?- sus ojos estaban achinados, era como si no pudiera abrirlos más porque le dolía todo.
-Te llevaré al hospital.
-¿Cómo?
-¿Tienes las llaves del auto?- toqué su bolsillo y las sentí, metí la mano para sacarlas.

-Necesito que me ayudes- me coloqué sobre a su lado, tomé su brazo izquierdo y lo puse en mi hombro, cruzandome -. Necesito que me ayudes un poco, tienes que tratar de cruzar el otro y ayudarme a levantarte, ¿vale?
-Vale.- dijo algo forzado. En ese momento tiramos al mismo tiempo.
-Aagh.- se quejaba del dolor.
-Ya casi.- tiré de él una última vez y estuvo sobre mí. Lo llevaba en mi espalda. Me paré y subí lo que quedaba de la ladera. Una vez en la calle me quedé mirando por todos lados.
-El auto está por allá.- me apuntó.
-Vale.

No me detuve en ningún momento a ver cómo nos miraba la gente. Llevaba a Guille en mi espalda, ambos estabamos empapados y yo corría.

Al llegar al auto abrí la puerta de atrá, me di vuelta y dejé suavemente a Willy en los asientos. Hizo un leve quejido de dolor.

Cerré y desesperadamente, di la vuelta corriendo al automóvil, hasta la puerta del coductor.
Subí, cerré y encendí el motor. Inmediatamente partí camino al hospital.
-Tranquilo Willy, te llevaré al hospital… esta vez seré yo quien te cuidará.- murmuré lo último.

Avanzaba en la calle, camino al hospital. En lo que veo mi móvil sobre a un lado.
Frené en una luz roja y no lo dudé, lo levanté y marqué al padre de Guille. Sonó solo dos veces y escuché su voz.
-¿Guillermo?, ¿sabes algo de Alex ya?
-Señor Díaz, es Alex.
-¡Alejandro!, pero cómo… Dios mío, da igual, ¿estás bien?, ¿dónde te encuentras?- sonaba alegre y agitado -, Eli es Alex.- le decía a Elizabeth, quien probablemente estaba a su lado.
-Llevo a Willy al hospital.- se quedó en silencio.
-¿Qué ocurrió?- ¿cómo lo contaba?, ¿cómo le explicaba que quise lanzarme de un puente? Acabar con mi vida, ¿cómo le explico?
-Eh…- tragué grueso-, caímos del puente.- permaneció otro tiempo en silencio. Mientras yo continuaba conduciendo.
-Vale… estaré allá pronto, ten cuidado Alex… no quiero volver a perderte, cuida de Guille.- colgó. Sonaba calmado, aunque preocupado por lo del puente.

Ya llegando al hospital aparqué y me bajé. Cerré y di la vuelta hasta la otra puerta.
-Guille- le llamé al verle acostado aún -, ¿Guille?
-Sí, sí…- se silenció y le vi sonreír-, conduces bien.- contestó con dificultad. Me hizo sonreír un poco.
-Debo llevarte dentro, necesito tu ayuda nuevamente.- me dio sus manos y lo sostuve, comenzó a levantarse poco a poco.
-¡Aaagh!- gritaba al forzar su espalda. Mierda, me duele verlo así. Se sentó y lo puse en mi espalda, afirmé sus piernas con mis brazos y lo saqué de ahí. Cerré y corrí para entrar.

Fue todo muy rápido. Entré y grité pidiendo ayuda, de inmediato las enfermeras me hicieron caso y corrieron por una camilla mientras yo les explicaba algo de lo que había ocurrido. Cuando llegó la camilla lo puse sobre ella, aún se quejaba. Fue cuando se lo llevaron a la sala de emergencias.

Me quedé solo esperando.

Me senté a esperar. Pasaron unos minutos y llegó otra enfermera, pero esta vez con una toalla. No me había dado cuenta de que seguía mojado y tenía frío. Me sequé y me senté otra vez a esperar.

Pasaron unos minutos y pude ver al padre de Guille caminar por el pasillo. Me levanté. ¿Qué hará?, ¿me odiará por todo? Soy un gilipollas.

Me abrazó. Sus brazos me apretaron a su pecho y suspiró aliviado.
-No vuelvas a asustarme así, ¿quieres? La próxima vez que estés mal, por favor… házmelo saber.- me dio otro fuerte apretón. Un calor ascendió a mi corazón.
-Que bueno que estés bien.- me abrazó Eli y le devolví el abrazo.
-¿Qué ha ocurrido?, ¿qué pasó exactamente?- preguntó ya un poco más serio el padre de Willy. Suspiré y le conté.

Cuando terminé no pareció estar enojado, más bien, estaba algo tranquilo.
-Agradezco que seas honesto conmigo, Alejandro. Por favor- puso una mano en mi hombro -, no vuelvas a hacerlo, habla conmigo antes. Siempre hay otra opción, si no existe, la creamos.- me sonrió.

-¿Alejandro Bravo?- pasados varios minutos más escuché a alguien. Me giré y vi al doctor acercarse a mí. Tenía una barba de color castaña en su rostro, su cabello negro y llevaba gafas-, usted vino con Guillermo, ¿no?
-Sí.
-Yo soy el padre de Guillermo.
-Quiero explicarles lo siguiente- dijo de forma seria -, Guillermo está bien, está estabilizado. No hay daño grave en su columna. El golpe no fue lo suficientemente fuerte para eso, pero se salvó por dos razones- levantó los dedos -. Una de ellas gracias al deporte que practica Guillermo, gracias a la natación como me explicó Alejandro- me señaló -. Gracias a eso los músculos de su espalda están muy bien formados y resistieron el impacto contra el agua. Y la otra razón, por lo que me ha contado Alejandro. Fue por la posición con la que cayó, al ir abrazado a Alejandro sus músculos se tensaron lo suficiente y fueron una barrera para el hueso- eso quiere decir que si no hubiese caído con él, estaría muerto, ¿no?-. Pero, Guillermo está bien. Está estable, ahora se encuentra descansando en una habitación.
-¿Podemos verle?
-Claro.- contestó y le seguimos.

Ahora sí, me encontraba muy aliviado. Pero no puedo evitar pensar, que si Willy no hubiese saltado conmigo… de verdad yo hubiera muerto. Nos salvamos el uno al otro.