caminara

Tengo una duda gigante. Si en 10 años caminara por la calle y tú vinieras de frente contra mí, ¿te detendrías a saludarme o seguirías tu camino como todo buen desconocido?

Tus recuerdos me sacan de quicio.

Si el amor fuera un numero, sería uno. Si el amor hablara, sería muy incoherente. Si el amor fuera objeto, sería una puerta. Si el amor caminara, andaría descalzo. Si el amor fuera médico no sería cardiólogo, sino gastroenterologo. Si el amor fuera una carrera, sería arquitectura. Si el amor fuera letra, sería vocal. Si el amor fuera pintura, sería abstracta. Si el amor fuera poema, no rimaría. Si el amor fuera un refrán, sería “más vale tarde que nunca”. Si el amor fuera calle, sería de doble sentido. Si el amor fuera visita, no sería puntual. Si el amor fuera despedida, diría “hasta luego”. Si el amor fuera petición… no sería amor.
—  Hablando Sola- Daniela Rivera
Tenía miedo de encontrarte, de quererte, de amarte.
Tenía miedo de que entre la gente caminaras con el peso de tu mano sobre mi brazo.
Tenía miedo de conocer tus ojos, de tocar tus labios.
Tenía miedo de encontrarte después de tantas eternidades y tantos llantos.
Tenía miedo de perderte incluso antes de haberte encontrado.
—  Yazheel YaoYoltzin - Tlatemoani
[…] Me dieron ganas de decirle que se saliera unos días de la burbuja, que llorara en vez de ir a “antrear” y comprar, que se quitara los malditos zapatos altos y que apagara unos cuantos minutos su celular. Que dejara sobre el tocador sus Dolce & Gabbana de sol y que de una buena vez mandara el WhatsApp al carajo. Que se subiera al autobús y notara como es que existen personas que a diario se esfuerzan para llegar a tiempo al trabajo o que algunos hacen lo que sea a cambios de unos centavos. Que caminara atenta al mundo, atenta a la realidad; están los que usan oro y están los que usan productos Made en Taiwan.
El dia que sea de la Ingame y graben los vlogs. Va a haber mucho salseo. En cada video va a haber muchos puntos de vista. Rubius va a estar con Mangel y Alex, Willy va a estar con Vege, Alex, Staxx, Abeel y luzu. Pero entonces mangel tambien va a querer a alex y se van a pelear por el (? Y es la primera vez que vamos a ver a vege caminar. Caminara sexymente y que muestren su trasero... okno xD
  • Chica-acuario: Me sentí como en un túnel, pero este túnel no tenia paredes ni fin, por mas que caminara, por mas que avanzaba, lo único que conseguía era retroceder, no podía escapar, estaba atrapada y siempre él estuvo allí, creeme, traté de huir, de ordenar mi vida y no sentir nada por él, pero entonces el llegaba con su sonrisa y todo se esfumaba, traté y no pude.
  • Chica-aries: ¿y que ocurrió?
  • Chica-acuario: me enamore...
BRUJA

***Este escrito lo puedes leer mientras escuchas “Come save me” de Jagwar Ma [the pachanga boys jagwar pawar version] track el cual escuchaba mientras escribía. ***


Siempre fuiste buena conmigo, aunque a veces no entendiera tu manera de quererme. El día que nos conocimos llegué tarde, qué raro.
Nos quedamos de ver en el metro villa de Cortés y cuando llegué no sabía ni por dónde buscarte. Estabas afuera con un amigo, en su coche. Llegué y él nos presentó. Me abrasaste y sentí que tus abrazos eran de esos que rara vez te dan, o das. Fuimos a mi casa, me gustaba que caminaras como chueco. Llegando hiciste un desastre espantoso, siempre fuiste así. Nunca te importó que tuviera que limpiar todas tus estupideces. Pero todo lo arreglabas con una simple mirada. Y después hasta logré acostumbrarme. Me gustaba que hicieras desastres en mi. En mi cabeza, en mi corazón, en mis fines de semana… Hasta en mi piel.
La primera vez que dormimos juntos no me abrazaste. Te alejaste y ni siquiera te sentía conmigo. Me gustaba que estuvieras ahí, acompañándome. Pero no sabía porque no me dejabas quererte. Al otro día me despertaste muy temprano. Diciéndome un montón de cosas que no entendía. Siempre me decías cosas así, nunca te entendí pero tampoco te lo dije. Esa vez sólo sonreí y asentí con la cabeza.
Al principio, cuando apenas nos conocíamos, estabas muy triste. Decías que extrañabas a alguien y dormías casi todo el tiempo. Todo ese tiempo me di a la tarea de cuidarte. Te contaba historias, te ponía música alegre y te sonreía. No te gustaba bailar, ni que bailara. Siempre te enojabas. Y terminábamos abrazados, tirados en la cama hasta que te quedabas dormida. Siempre te abrazaba cuando dormías, te besaba, jugaba con tu pelo.
Poco a poco dejaste de estar triste. Dejaste de dormir todo el tiempo, dejaste de llorar. Dejaste de sentir ese vacío. Porque ese vacío ahora lo llenaba yo. Nunca me lo dijiste. Pero yo lo sabia. Empezaste a quererme. Y a extrañarme. Y abrazarme.
Entonces llegaron los celos. Siempre me celabas. No podíamos salir a la calle sin que vieras a todas las mujeres del camino con esa mirada tan penetrante que tanto intimidaba. A veces llegaban a saludarme y tú morías por dentro. Las atacabas con miradas y sonidos disonantes. A mi no me molestaba. A veces hasta me gustaba, sólo porque sentía que así me decías que me querías.
Siempre salíamos los fines de semana. Íbamos a uno de tus lugares favoritos; el bosque. Llegando ahí no hacíamos mas que caminar. Casi nunca caminabas conmigo, siempre estabas adelante o atrás o a un lado muy lejos. Pero no cerca, cerca no. Querías sentirte libre, libre pero sin dejarme. Querías ser libre sin tener que apartarte de la protección que yo te ofrecía.
A ratos descansábamos, nos recostábamos en el pasto sin hablar. Me gustaba verte suspirar de cansancio.
Íbamos todos los fines de semana. Jamás se me va a olvidar aquella vez en la que encontramos un lago a la mitad del bosque. ¿Ya te dije que estabas loca? ¿No? Pues lo estabas, siempre te lo decía. Esa vez te tiraste al lago sólo para que te sacara. Yo no sabía qué hacer. Me daba miedo el agua porque estaba verde. Y tampoco quería mojarme porque era muy temprano y la temperatura estaba muy baja. Despacio fui a sacarte y terminamos los dos empapados y con mucho frío. –Estas loca– te dije. Pero ni siquiera me volteaste a ver.
Esa fue de las ultimas veces que fuimos al bosque. Nos empezamos a distanciar. Aunque yo procuraba verte todos los días. Dejamos de ir porque en ese momento yo tenía cosas “más importantes” que hacer. Y no sabes cómo me arrepiento. Jamás fueron más importantes que tú, jamás fueron más importantes que nada.
Yo sabía que me iba a ir. Y que iba a ser pronto. Quería que vinieras conmigo. Pero sabía que no podías. Así que ni siquiera lo sugerí.
Llegó el día temido y fui a verte. Nos vimos y actué normal como siempre. Te dije que me iba pero no por cuánto tiempo. Te dije que te iba a extrañar. Te dije que te quería… Y tú sólo me miraste, como siempre.
Me fui y a la semana regresé, estabas tan contenta de verme. Me abrazaste como nunca. Te veías tan feliz que no quise decirte que no era definitivo mi regreso.
Volví a irme. Volví a despedirme. Pero esta vez, no regresé.
Por lo menos no inmediatamente.
Cuando conoces a alguien jamás piensas en el día en que lo veras por ultima vez. Jamás piensas cómo se van a despedir. O qué dirás cuando llegue el momento. Ni siquiera piensas en si va a ocurrir o no. Jamás piensas que cualquier día puede ser el último día en que se vean las caras. En que se digan que se quieren. En que se abracen. Sólo pasa. Y te quedas pensando en todas esas cosas que nunca dijiste y que te gustaría haber dicho por lo menos una vez. Te pones a pensar en todo ese tiempo que desperdiciaste enojándote o en todas las veces que no quisiste ver a alguien por hacer algo más. Te pones a pensar en que ya no está contigo, ni estará. Y no hay forma de pueda volver a estarlo.

Sí regresé. Pero llegué tarde. Como cuando nos conocimos. La única diferencia; es que ahora ya no estabas tú.

Hoy noté que las calles de Nueva York también te extrañan.
Nunca habían sido tan frías y desoladas.
Nunca se habían visto tan tristes sus árboles secos.
Nunca había llorado tanto el cielo, hasta que le mencioné tu nombre al viento.

Te extrañan, y quisieran que caminaras de la mano conmigo a través de ellas para sentir tu calor. Que nos paráramos en una esquina y miráramos al cielo para que dejara de llorar. Que nos sentáramos en el parque a mirar sus árboles para que tuvieran a quien sonreírle.

La ciudad sabe que te extraño, y se sintió tan conmovida que empezó a extrañarte conmigo.

—  Cartas de Un Amor a Distancia, Marcos J. Ramírez
Un gusto, me presento:
Soy el hombre que no necesitas porque lo único que necesitas eres tú.
No soy el amor de tu vida, no soy el chico de tus sueños, tengo mil defectos.
Soy un hombre con delirios de poeta, con metas inmensas, quiero vivir aventuras, disfrutar cada día de mi vida.
Soy el hombre que no te hará su principal prioridad, pero si serás una.
Soy el chico que escribirá poesía para ti, poesía linda, poesía perversa, poesía infinita. Te prepararé té, café, chocolate.
Soy el hombre que caminara orgullo al lado tuyo. Soy el hombre que entenderá que tienes miles de cosas por hacer y que no se enfadará por estupideces.
Soy el chico que contigo compartirá sus cigarrillos, soy el hombre que te comprará libros.

Bajó de la patrulla con ayuda del policía que la había acompañado todo el camino, todavía incapaz de parar el llanto por la tremenda angustia que portaba. Levantó la mirada y vio la entrada a la cárcel, quedándose helada ante la idea de quedarse allí, se soltó del agarre del policía y retrocedió hasta llegar a la patrulla otra vez. “N-no he hecho nada, no he hecho nada…” Comenzó a repetir hasta que vio un rostro conocido aparecer a unos metros de distancia. “¡Ayúdame, por favor! No sé qué está pasando, por fa-…” sus gritos fueron interrumpidos por la mano del oficial que cubrió su boca con fuerza y la empujó para que caminara, pero sus piernas temblaban de miedo y apenas podía hacerlo, lo que no le importó a la otra persona quien al ver la desesperación de la muchacha no hizo otra cosa que darle un golpe por la espalda, dándole a entender que de no hacer lo que él le decía, peores cosas le pasarían.