cambiarla

Ogni canzone ricorda una persona in particolare e sembra che ogni parola ricordi ogni momento, diverso, passato assieme.
La canzone parte, cominci a pensare alla persona e pensi al male che questa ti ha fatto, ma involontariamente stai sorridendo e allora fai finta che non sia vero, che non ci stai pensando veramente e decidi di cambiarla.
Fosse così facile, chiudere una pagina della propria vita come cambiare una canzone su una stazione radio o con il tasto avanti del telefono.
Poi ci sono quelle volte che decidi che di ascoltarla fino alla fine, decidi di provare ad essere più forte, ma è solo finzione.
Fingi che sia una semplice canzone, ma in realtà, è tutto una merda.
Come può una fottuta canzone cambiarti così tanto una giornata?
Se è una persona che hai ancora, canti la canzone e se magari sei da solo cominci pure ad urlarla.
Se è una persona che hai ancora e ti fa star bene, allora sorridi come se fossi sotto effetto di qualche sostanza.
Se è una persona che non hai, cambi canzone semplicemente.
Se è una persona che ti ha ucciso dentro, sorridi inconsapevolmente e fa ancora più male, perchè sai che fa ancora parte della tua vita.
Ti imponi di farla sparire dalla tua testa, ti imponi di dimenticare quella persona, ma non si dimentica nulla.
I ricordi ci sono e sono più limpidi che mai, forse, ancora più chiari di prima.
Ogni parola ti ricorda il primo bacio, sorriso o la prima volta che avete fatto l'amore solo guardandovi.
Così funziona la musica, ti distrugge anche se pensi che possa salvarti.
Alla fine è stato solo amore, può esserci di peggio? Ti chiedi.
Forse no, ma si sà: ogni pozzo ha la propria fine e quando si tocca, solo in quel caso, cominci, e devi, risalirlo.
Succede che dal nulla, un giorno, come la modalità “musica casuale”, incontri una nuova persona, una nuova canzone e quindi un nuovo bacio, sorriso e un nuovo sguardo.
Ritrovi l'amore.
Ritrovi quella musica che ti salva di nuovo.
È la corda che ti serviva per uscire da quel pozzo.
È la tua nuova musica.
—  Luca Fattore - Ricordounbacio
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Las cuatro caras de la depresión 

Para comprender los distintos enfoques que la psicología, la psiquiatría y la filosofía adoptan ante una misma cosa, y el efecto que de ello se deriva en los tratamientos, vamos a familiarizamos con cuatro formas distintas de entender la depresión. Cada una de las lentes empleadas proporciona una visión clara en algunos casos, pero en otros distorsiona lo que se está contemplando. 

Si siempre utilizáramos la lente adecuada del modo adecuado en el momento adecuado, estaríamos en las mejores condiciones imaginables para ayudar a cualquiera a lidiar con un problema de la forma más diestra, eficaz y duradera como sea posible. Sin embargo, con demasiada frecuencia los consejeros utilizan una sola lente, o se olvidan de cambiarla o de remitir a sus pacientes a un colega que disponga de la lente que el caso reclama.

Una causa posible de depresión es que algo funcione mal en el cerebro,una alteración genética que provoca la producción y la liberación de transmisores neuroquímicos de tal manera que interfieren con las funciones habituales del cerebro. Este tipo de depresión constituye una enfermedad mental, y acarrea toda clase de consecuencias.

Otro tipo de depresión es la debida a un estado cerebral inducido, de modo que sigue siendo biológica pero no genética. Podría ser resultado del abuso de sustancias, a saber, un efecto secundario de las anfetaminas o de un depresivo como el alcohol. Esta clase de depresión indica una dependencia física o psicológica. La tercera causa típica de depresión es un trauma infantil sin resolver o algún otro problema del pasado, lo cual constituye un punto de vista claramente freudiano (y de aceptación generalizada) y es un problema psicológico, no médico. 

La cuarta clase de depresión es fruto de algo grave que ocurre en la vida presente de alguien. Ese algo puede ser una crisis profesional, la inminencia de un problema personal o económico como un divorcio o la ruina, o un dilema de orden ético o moral. En este caso, el origen de la depresión no es de naturaleza física o psicológica; la química cerebral, el abuso de sustancias y los traumas infantiles no son los culpables.

En los dos primeros casos, las personas necesitan atención médica. La psiquiatría es lo más indicado, ya que la medicación sin duda controlará los síntomas. No obstante, las medicinas no pueden curar el problema subyacente (aunque tal vez la ingeniería genética lo logre algún día), de modo que una terapia hablada sigue siendo recomendable. En el tercer y el cuarto casos, la terapia hablada sería la receta más indicada. 

Ante los problemas del pasado sin resolver, la psicología tiene mucho que ofrecer,aunque el asesoramiento filosófico también resultaría provechoso, tanto en sustitución o como complemento del asesoramiento psicológico. Ahora bien,en el cuarto marco hipotético (con diferencia, el que más a menudo se presenta a los consejeros de toda clase) la filosofía sería el camino más rápido hacia la curación. 

Hay personas que no se consideran especialmente filosóficas, por lo que harán bien en buscar otro tipo de asesoramiento. La mayor parte de la gente saca provecho de la psicología, pero la comprensión de las cosas no termina ahí. ¿Cómo sabrá lo que debe hacer si no se conoce a sí mismo? Por supuesto,conocerse a sí mismo tiene una vertiente psicológica, así como otra física,pero, a la larga, descubrir la esencia más íntima de su ser es una tarea filosófica.

Si padece una depresión crónica debido a un trauma sin resolver del pasado, la medicación quizá le haga sentirse capaz de hablar de ello y, por consiguiente, resultará provechosa a corto plazo. En algunos pocos casos lo mismo puede aplicarse ante una crisis más inmediata. A pesar de todo, si toma medicación en estas circunstancias no hará más que posponer lo inevitable, y al sentirse mejor debido a la pastilla correrá el riesgo de no llevar a cabo el trabajo necesario para hacer frente a los retos que le estén aguardando y superarlos. 

Las medicinas no afectan al mundo exterior; incluso con el humor suavizado por el Prozac, seguirá teniendo que tratar con un jefe despiadado o con un cónyuge infiel o con la burocracia bancaria.Las respuestas no están (y nunca lo estarán) dentro de un frasco de pastillas. Lo mejor que encontrará ahí es un paliativo temporal.

Más Platón y menos Prozac / Lou Marinoff

Un Año Después...

Sólo bastó eso. Un Año fue suficiente para cambiarla por completo. Pero, ¿dónde quedó esa niña alegre que podía contagiarle su alegría a cualquiera? La respuesta es fácil, aunque para algunos es difícil de comprender… La niña creció, al igual que lo hacemos todos. La única diferencia es que a ella la hicieron crecer antes de tiempo. Se cansó de que le hicieran daño, de dar más de lo que recibía. Se cansó de las mentiras y de las falsas promesas. De las personas que decían ser sus amigos mientras la apuñalaban por la espalda. ¡Se cansó, eso es todo! ¿Es tan difícil de comprender? Pues no, no lo es. Sus razones para cambiar fueron muy válidas y entendibles. Ahora en su lugar, está una chica más Madura, Inteligente, Decidida, Astuta y según algunas personas, Fría. Yo, en lo personal, no creo qué sea Fría. Esa niña cálida y alegre aún está ahí; sólo que ahora esta escondida, protegida por esa Chica Fuerte que hoy en día conozco. Puede parecer débil por fuera, e incluso ella misma puede creerlo, pero no es así. Es más Fuerte de lo que piensa, lo he visto en ella y en su manera de resolver las cosas. Su Mirada contiene mucho poder, así como también, en algunas ocasiones mucha tristeza. Pero no te demostrará eso. Te dejará ver lo que ella quiera que veas, no más. Si en algún momento tienes la oportunidad de conocerla y de hacerte su amig@, tendrás a una Gran Persona en tu vida y, si eso sucede, NO LA DEJES IR NUNCA. Volviendo al tema del cambio… Bueno, no puedo decir si hizo mal o bien al cambiar; sólo digo que cambió partes de ella que muchos querían destruir. Claro está, qué si no la destruyeron por completo, sí lograron llevarse una Gran Parte de ella: La mejor, diría yo… En fin, creo que no estuvo bien que cambiara las mejores parte de sí misma, pues con eso les dio el gusto a muchos. Pero, no soy nadie para decir qué está bien y qué está mal con una persona. Simplemente me molesta que ellos hayan logrado una parte de su objetivo. ¡Ah! y siguen intentado lograrlos todos, pero Ella no los va a dejar. Porque ahora sabe cómo manejar las cosas. Sabe qué hacer y hasta donde llegar. Piensa las cosas antes de hacerlas y resuelve sus problemas como toda una adulta. Bueno… ¿Cómo fue su cambio? Es difícil de explicar, al principio cambió muy rápido pero sólo cosas pequeñas… Ahora, su cambio es más lento pero muy drástico. Antes, era fácil poder entablar una conversacion con ella, ahora es un poco complicado. Tal vez es porque ya ha pasado mucho tiempo o porque ya no le interesa hablar, no lo sé… Todos en algún momento nos cerramos al mundo, pensando que es mejor callarse las cosas, sin darnos cuenta de que con eso sólo nos hacemos más daño… Las personas cambian constantemente, es cierto. Pero la parte más difícil y la que más tiempo lleva de todo eso es acostumbrarse a las cosas nuevas. Es complicado intentar que las cosas sean como antes, pero nada es imposible. Y menos si lo deseas con el corazón…

Potresti non essere il suo primo, il suo ultimo, nè il suo unico. Lei ha amato prima e potrebbe amare ancora. Ma se adesso ama te che cos'altro ha importanza? Lei non è perfetta, nemmeno tu lo sei, e voi due potreste non essere mai perfetti insieme, ma se lei riesce a farti ridere, a farti pensare due volte, a farti ammettere di essere umano e di commettere errori, allora tienitela stretta e dalle tutto ciò che puoi. Potrebbe non pensare a te ogni secondo della giornata, ma ti darà una parte di sè che lei sa che puoi spezzare: il suo cuore. Perciò non ferirla, non cambiarla, non analizzarla e non aspettarti più di quello che puo’ dare. Sorridi quando ti rende felice, falle sapere quando ti fa impazzire, e senti la sua mancanza quando lei non c'è.
—  Bob Marley
Non sopporto più nessuno.
Non sopporto più la mia prof d’italiano, ma neanche quella di inglese. Avete presente quando studiate tantissimo? E sbagliate una cosa e ti toglie tipo il doppio dei punti? Ecco.
Non sopporto più i miei compagni di classe. Siamo una classe veramente schifosa. Per niente unita, ognuno si fa i cazzi propri, fregandosene del parere degli altri.
Non sopporto più la matematica. Comincia a diventare stressante.
Non sopporto più la mattina. Ho capito che odio la mia cazzo di sveglia. È la stessa da un anno. Devo cambiarla, perché non la sopporto più.
Non sopporto più la sera. Sono sempre stanca e non faccio mai un cazzo. Mio dio.
Non sopporto più i Promessi Sposi. Maledetti.
Non sopporto più i cani che mi abbaiano senza alcuno motivo. Devo passare cazzo, ti do fastidio? Devo volare? Okay, è penoso prendersela con un cane, ma capitemi, non sopporto più nessuno.
Non sopporto più la mia distrazione.
Non sopporto più il mio continuare a dire parolacce. Piovono “cazzo” “fanculo” “sti cazzi”. Non sono bestemmie, per carità. Però non sopporto questo mio comportamento, prima non ero così. Che cosa odiosa.
Non sopporto più quelli che parlano dietro. Se devi dire una cosa a qualcuno digliela in faccia no?
Non sopporto più la gente ironica. E non c’è una spiegazione a questo. Semplicemente mi sono stufata dell’ironia.
Non sopporto più chi si prende troppe confidenze con me. Ma chi ti credi di essere? Mantieni le distanze per piacere.
Non sopporto più quelli che giocano con i sentimenti altrui. Siete solo delle merde.
Non sopporto più la gente falsa.
Non sopporto più chi fuma.
Non sopporto più i menefreghisti. Quelli li odio.
Non sopporto più gli egocentrici.
Il mondo non gira intorno a te, cazzo!
Non sopporto più tante cose.
Ma sopratutto non sopporto più me stessa.