calle bosque

Places of México that must visit the zodiac signs
  • Aries: Bosque de chapultepec - México city.
  • Taurus: Sayulita - Nayarit.
  • Gemini: Xilitla - san luis potosi.
  • Cancer: Templo de Santo Domingo de Guzmán - Oaxaca de juarez.
  • Leo: Cenote IK-KIL - Yucatán.
  • Virgo: Teatro degollado - Guadalajara.
  • Libra: La Calle de los Dulces - Puebla.
  • Scorpio: San Miguel de allende - Guanajuato.
  • Sagittarius: Santiago de Querétaro - Quéretaro.
  • Capricorn: Molino de flores - Texcoco.
  • Aquarius: Mercado de flores y plantas cuemanco - Xochimilco.
  • Pisces: Plazuela machado - Mazatlán.

anonymous asked:

Es una tontería, pero con lo de los avatares he recordado un foro de hace la tira cuya localización era un pueblo de montaña de temperaturas bajo cero, y de repente aparecieron un grupo de personajes jóvenes con imágenes de sesiones de playa o en ropa interior. Como no era capaz de visualizarlos vestidos ni describían ropa me hacía gracia imaginarlos por la calle o el bosque así, congelándose hasta las intenciones.

xDDDDDD

R.

No me dejes

-¡Mangel!-Gritó el castaño a través del móvil. Se le escuchaba desesperado.

-¿Qué paso?-El morocho desordeno su cabello. Rubén seguía sin emitir una palabra y eso lo pone nervioso.-¡Rubiuh!-Le llamo asustado.

-Es Raspy. Mangel, no puede respirar…No, no sé qué hacer, ayúdame.

-En 5 minutos estoy en tu casa.-Se levantó del sofá que compartía con su novia y raudo tomo las llaves de la mesa de centro.

-¿Dónde vas?-Pregunto ella un poco cabreada, hoy se suponía que verían una película juntos hasta quedarse dormidos.

-Es Rubén, algo le pasó a Raspy.

-¿Tienes que ir?-Mangel se detuvo en seco y la miro.

-Es mi mejor amigo, y no lo voy a dejar solo.-Sentencio para luego dedicarle una mirada de odio.-No sé a qué hora volveré, adiós.-Se dirigió a la puerta principal y salió con el corazón entre las manos.

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-Raspy, no jodas.-Susurró. La gata le miraba, su respiración a cada segundo disminuía más y no se podía mantener en pie junto a su amo.-No te esfuerces.-La tomo del frió suelo para dejarla sobre el sofá, junto a él.

-¡Rubiuh!-El corazón se le acelero. Se precipito abrir la puerta y dejar pasar a su amigo, no fue necesario que el castaño dejara salir ninguna palabra de su boca para que el andaluz no envolviera entre sus brazos y le susurrara un tímido “Todo irá bien, lo prometo”.

-Tengo miedo.-Apoyo su cabeza en el hombro de Mangel dejando escapar unas cuantas lágrimas. No quiere perder a su mascota, sería un golpe muy bajo.

-Hay que llevarla al veterinario.-Deshicieron el abrazo raudos.-Ve por su jaula y una manta, rápido.-El castaño sin rechistar obedeció a Mangel.

El morocho camino hasta Rasperry y la tomo entre sus brazos. Un débil maullido inundo la habitación, rompiendo el silencio y el corazón de Mangel. En cualquier momento entrará en pánico.

-No dejaré que nada te pase, lo prometo.-Acaricio su pequeña cabeza y deposito un tierno beso en ella.

Esto le hace recordar aquella vez que su mascota murió. Compartió 15 años de su vida junto a ella, 15 años en donde pasaban tarde jugando con una manta,  15 años donde siente que no la aprovecho lo suficiente, 15 años donde no tomo fotos de ella, 15 años que no le importaría repetir solo para escuchar sus ladridos de nuevo.

-Estrella.-Susurró. Y sin poder evitarlo, lloró.

-Ya, métela dentro.-La voz de su mejor amigo lo saco de sus horrendos pensamientos, y vaya que se lo agradecía.

-Vale.-Le quitó la manta a Rubén y con esta envolvió a la gata.-Abre la jaula.-El castaño dejo la jaula sobre el sofá y la abrió.

-Joder.-Sus ojos verdosos chocaron con los de su mascota y todo se le vino abajo, absolutamente todo. El miedo se abrió paso sin piedad a través de su cuerpo, y con ello unas ganas de llorar insoportables.

Una vez la gata se encontraba dentro se cerró la jaula y Mangel la tomo entre sus manos. Quiere llegar rápido, antes que sea muy tarde.  

Salieron del departamento apresurados, con el corazón a mil por hora y con un nudo en la garganta que no les permitía entablar una simple conversación.

-Mangel.-Se atrevió a decir.

-¿Qué?-El castaño se detuvo en medio de la acera, dejando a Mangel desconcertado.

-Si ella mue…

-¡No!-Le gritó antes de que pudiera sentenciar un final que se negaba aceptar.-Prometí que nada le pasaría.-Con la mano libro lo tomo del brazo y lo hizo caminar a la fuerza.-Muévete.-Le ordenó. Sus ojos no dejaban de mirar el suelo, de admirar la fría acera que pasara rápido por debajo de sus pies.

Nunca pensó que este día llegaría. Desea que esto sea un simple sueño, una vana ilusión de su cerebro y que todo esté bien. Pero no es así, todo va mal en peor.

Un sabor amargo se instaló en su boca, un sabor que más de una vez había sentido antes. Sus lágrimas le nublan la visión, y su cuerpo se niega a dejar de temblar.

-Llegamos.-Mangel soltó a Rubén y como si nada entro al veterinario, pero el noruego se quedó mirando la puerta, paralizado. Siente que en cualquier momento vomitara de lo mareado que está.

-Raspy.-Tomo un poco de valor y entro. El lugar era completamente blanco, hay un par de repisas con botes de vidrio y un escritorio de madera. Mangel se encontraba frente a un señor bastante joven para trabajar en este tipo de cosas. De fondo sonaba una radio, no sabe qué tipo de música es, pero, le trae nostalgia.

-¿Rubén?-Le llama el que presume es el veterinario, por la bata blanca que lleva.

-¿Si?

-Acompáñeme.-Notó que entre las manos del chico estaba su amada gata, esto hizo que algo en su interior lo hiciera reaccionar y le siguió. Mangel estaba detrás de él todo el tiempo, no piensa dejar a su mejor amigo solo.

Entraron a una habitación similar a la principal, solo que en menor escala. Poso a la gata sobre la mesa de madera. El chico suspiro cansado, quizá porque ya eran las 2 de la mañana.

-Pues…-Rompió el silencio-Por lo que he logrado ver, su gata tiene neumonía. Es muy común en los gatos domésticos.-Mientras hablaba de sus bolsillos sacaba un par de guantes blancos de plásticos y se los colocaba en cada mano. Esto puso tenso al par de muchachos que miraban estupefactos la débil respiración de la gata. –Esta enfermedad cuando llega a su punto más alto puede ser letal, a tal punto de hacer que el animal muera.-Y esa simple palabra fue suficiente para que Rubén mirara a Mangel y sollozara.

-¿Se puede curar?-El veterinario saco un estetoscopio y le busco los latidos.  El silencio se hizo presente una vez más. Se podían escuchar unas leves quejas provenientes de la gata, y como movía débilmente sus orejas.

-Mangel.-El nombrado miro a Rubén. Este no dejaba de mirar a Rasperry y de sus bellos ojos brotaba lágrimas.

-Nada pasar…-Las manos de Rubén se posaron sobre su boca y sus ojos se abrieron raudos. Mangel asustado miro a la gata, y deseo nunca haberlo hecho.

-No, no, no, no. ¡No, Mangel!

-Lo siento.-Replicó el veterinario. Las delgadas manos del noruego tocaron las inertes orejas de su bella gata. En un intento de hacerla volver, de hacer que el color de sus ojos volviera y dejaran de ser blancos. Al borde del abismo se giró y miro la blanca muralla. No quiere verla de aquella manera, no quiere recordar sus blancos ojos, no quiere ver como su esfínter se suelta y deja un charco de desechos por todo el mesón.

-Llevémosla a casa.-Dijo Mangel, tratando de sonar fuerte, aunque en el fondo este destrozado igual que Rubén.

Rubén salió de la habitación, tratando de recuperar el aliento y las ganas de vivir.

La gata que tanto tiempo de entretención le había brindado, que lo vio crecer en youtube, que le regalo una vida llena de noches en vela gracias a sus constantes maullidos…No volvería a  ronronearle. No volvería arañarlo. Nada, todo se acabó. De un día para otro se acabó.

-Perdóname-Fue lo último que dijo antes de desplomarse sobre el suelo. Lloró, pataleo, grito, hasta que no pudo más. No le importo estar en un veterinario, tenía que desahogarse. Realmente extrañara cada cosa de Rasperry.

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¡Tiempo fuera!

Esto-aunque suene absurdo y tonto-va dedicado a mi mascota. Han pasado 4 años desde que se fue, pero de verdad ella fue muy importante en mi vida y nunca lo dejara de ser.

A la mayor de aquí le habrá pasado algo similar. Y sé lo mucho que duele perder a alguien que te acompaño toda tú vida.

A mí me acompaño durante 15 años. Cuando le di su nombre apenas podía pronunciar unas palabras, era pequeñita y nunca imagine que aquel día llegaría.

Sonará cliché, todo lo que tú quieras, pero el día que ella murió (Más bien fue un sacrificio. Tenía cáncer y pese a la operación se ramifico por todo su cuerpo. Estaba sufriendo y como familia decidimos sacrificarla. Aunque fue lo mejor para ella, para mí no lo fue.)  la última persona que miro fue a mí. Si, de puta broma. Pero así fue, vi como sus ojos se tornaban blancos y su azul se iba con su vida.

De fondo sonaba “Someone Like You” de Adele. Eran esos tiempos donde ella se hizo famosa. Y aunque la letra hable de que no le importaba que la dejaran y encontraría a alguien mejor para ella. Para mí nunca habrá alguien mejor que mi estrella (Así se llamaba)

Hablo de ella como si fuera una persona, pero para mí lo fue. Fue como una hermana. Como dije, fue muy importante para mí.

Ese fue la primera vez que vi a mi papá llorar.

Aunque esto no debería importarles ni nada, solo quería contarlo. Fue muy difícil escribir esto para mí, pero quería hacerlo. Ella era una perra husky siberiano, y esta raza tiende a tener cáncer.

No hago esto con la intención de dar pena ni mucho menos lastima. Solo quería dedicarle esto. Ya sé que hacerlo público y que sea sobre otras personas sea un tanto feo, pero no sé hacer otra cosa. Solo sé escribir así.

En fin, nunca olviden que ellos darán todo por ti, sin dudarlo. Y no los abandones. No los dejes por las calles, por el bosque, por lo que sea. Ellos te darán todo su cariño, y tú debes hacer lo mismo ¿por qué no hacerlo? Si el mundo de ellos girara en torno a ti, eres su amo y te aman, aunque no puedan decírtelo.

Cuídalos, porque nadie será tan fiel como ellos lo son contigo.

FANFIC WIGETTA "MYSTERIUM"

CAPÍTULO 2 PANIC

Narra Samuel

Mi madre solía decirme que mientras más creyera en algo, más real podía volverse, que cuanto más pensara que los monstruos que vivían bajo mi cama eran reales, algún día lo serían. Recuerdo cuando tenía 8 años me llevo al bosque a un día de campo, desapareció por unos minutos, y ese tiempo que me dejo solo muchas cosas pasaron en el lugar donde estaba. Pude ver cientos de criaturas, algunas amigables, otras parecían peligrosas, pero de alguna manera solo se me acercaban las más dóciles. Mientras jugaba con una criatura parecida a un perro, escuche como algo enorme se acercaba, detrás de los arboles apareció algo más grande que un elefante, tenía un rostro horrible, cada segundo que pasaba se acercaba más a mí, con cada paso que daba la tierra temblaba, cuando estuvo a escasos metros de mí, me desmaye. Desperté en mi habitación con mi madre a un lado. Le pregunte qué había sucedido, si vio a la enorme criatura que casi me ataca, pero una y otra vez me repetía que no sabía de qué hablaba, que me había desmayado y cuando volvió del auto yo estaba tirado en el suelo, que tal vez había sido mi imaginación, que tal vez uno de los monstruos que vivía bajo mi cama me había seguido y asustado. Que dejara de pensar en cosas absurdas como esa. Todo estaba en mi cabeza. Después de ese incidente, mis padres pelearon por primera vez desde que tengo memoria, mi madre no volvió a ir conmigo al bosque jamás y mi padre me prohibió siquiera acercarme a él. Yo no entendía porque si no había sucedido nada, me prohibían ir allí, por qué si había sido mi imaginación tenían que pelear de esa manera frente a mis ojos. Simplemente, al ser un niño, me limite a obedecer. Al crecer me fui olvidando de todos aquellos miedos absurdos y monstruos que solo estaban en mi cabeza. Que no debo creer en todo lo que veo, y debo creer incluso en las cosas que no veo.

Desperté de golpe por el sonido de la lluvia que golpea mi ventana, más que una lluvia parece una tormenta. Las gotas de agua parecen granizo, tal vez sea granizo y no lluvia normal, no pienso salir a averiguarlo. Era el primer sueño distinto en todo el verano, parecía tan real como los otros, pensé que había logrado suprimir ese viejo mal momento de mi mente, tal vez estaba equivocado. Revisé mi móvil para ver la hora y vi que faltan dos minutos para dar las tres de la mañana. Aun con los ojos algo cerrados observo mi habitación, una figura extraña se forma en la oscuridad, sé que no es real, pero hago el intento de adaptar mi visión a la oscuridad y mientras lo hago aquella figura sigue sin desaparecer. Toqueteo la mesa de noche en busca del encendedor de la lámpara de lectura que tengo a un lado de mi cama, cuando mis dedos encuentran el interruptor la enciendo, toda la habitación se ilumina, pero no hay nada, era solo mi imaginación.

Revuelvo mi cabello y suspiro volviéndome a acostar, las cosas extrañas no parecen terminar. Mientras observo el gastado techo mi móvil vibra sobre la mesa de noche, ¿un mensaje? ¿A estas horas? Vuelvo a tomar el teléfono y veo quien puede ser, el número está bloqueado, eso es extraño, pero el mensaje es aún más extraño.

“—Ponte el medallón

Eso era todo lo que decía el mensaje, ¿Quién era esta persona, y cómo sabía de la existencia del medallón? Mi piel se erizo a la par que un escalofrió recorrió toda mi espalda al darme cuenta de que alguien tal vez había puesto ese medallón en mi cama con la intención de que lo encontrase, y ahora estaba tratando de hacerme usarlo, eso quiere decir que alguien entro en mi habitación mientras dormía. Mire de reojo hacía la ventana que normalmente estaba sin pestillo, y de un salto llegue a la ventana para bloquearla, quien sea que entro a mi cuarto puede haberlo hecho esta noche, o incluso cualquier otra noche. La sensación de alguien entrado en repetidas ocasiones a mi habitación me aterraba y ni siquiera sabía si estaba aquí esta noche, escondido en alguna parte. Inmediatamente tome un bate de béisbol que tenía dentro de la canasta de ropa sucia, al menos tendría con que defenderme. Revise mi habitación en busca de esa persona, pero no encontré nada, no estaba aquí. Mi móvil volvió a vibrar y revise el mensaje.

“—Sigue buscando todo lo que quieras, no estoy en tu casa. Ahora, ponte el medallón”

Aquello había helado mi piel hasta los huesos, estaba siendo observado desde quien sabe dónde, y seguía insistiendo en que me pusiera ese maldito medallón, una vez me quemo, ¿ahora quiere que lo use? Ni de coña me pondré esa baratija. De nuevo mi móvil vibro, esta vez entre mis manos.

“—Póntelo antes de que él llegue”

¿Qué llegue quién? ¿Qué demonios pasa aquí? Trate de responderle los mensajes pero todos eran fallidos, quería que me dijera quien cojones era, y por qué quería que usara esa porquería. Busque el medallón dentro de mi mochila, y para mi asombro estaba brillando, de alguna manera paranormal lo estaba haciendo y eso solo lograba erizar más mi piel. Lo tome entre mis manos y lo observe detenidamente, ahora, además de la frase “CUSTODEM DAEMON” se había formado una estrella de cinco puntas, era como si el metal hubiese sido tallado de un momento a otro ¿qué cojones pasa?

—Estoy soñando—me dije—sí, es un sueño dentro de otro sueño, un sueño lúcido—continúe diciéndome

Había estudiado las teorías de los sueños lúcidos en psicología el año pasado, y este concordaba con todas las descripciones dadas, pero, ¿cómo despertar? No estaba siquiera seguro si de verdad era un sueño lúcido o si estaba despierto. Mientras discutía conmigo mismo mi móvil volvía a vibrar en mis manos, me temblaban los brazos y mi pulso era todo menos firme, era otro mensaje del mismo número bloqueado.

“—Se acabó, él llego”

Mi cabeza comenzó a doler fuertemente y pasados unos segundos caí como un saco al suelo. Volví a despertar en mi cama, esta vez ya era de día, todo había sido un simple sueño. Al levantarme fui directo a abrir la ventana para dejar correr algo de brisa por mi habitación, pero extrañamente tenía el pestillo puesto, soñé que le había puesto el seguro, pero ¿había pasado en realidad? El pestillo nunca está puesto, a menos que… no, no Samuel, fue un sueño, pero, ¿y si no lo fue?

Tome mi móvil con rapidez, si había sido un sueño se suponía que no debía haber mensajes recibidos a esa hora, y efectivamente era así, el último mensaje fue recibido mucho antes de medianoche, era un mensaje de Teo. Algo estúpido sobre un nuevo juego de rol en línea. Volví a estar tranquilo, otra vez mi imaginación estaba jugándome malas pasadas. La ventana tal vez fue cerrada por Marie durante la noche así que no era algo por lo cual preocuparme. Revisé la hora y vi que aún tenía suficiente tiempo para salir a correr un rato, me cambie de ropas y tome mi iPod dispuesto a salir a la calle, hoy evitaría el bosque a toda costa, tengo suficiente con las cosas que me están pasando como para encontrarme a ese extraño hombre de nuevo.

Esta vez decidí ir hasta el cementerio y volver, quedaba lo suficientemente lejos como para ir y regresar a tiempo para desayunar y prepararme para el instituto. Hoy había más hojas secas en el piso, pero cada vez menos en los árboles, al pisarlas se escuchaba el agradable crujido que generaban al romperse, además es algo divertido de hacer. Durante mi trayecto vi a unas dos o tres personas por ahí recogiendo las hojas, era algo temprano para hacerlo, pero como dicen el que madruga, Dios lo ayuda aunque no sé si apique para recoger hojas. Cuando llegue al cementerio pude darme cuenta de lo deteriorado que estaba ese lugar, la valla de metal de la entrada estaba oxidada hasta el centro, fácilmente de una patada podría romperse. Observe hacia dentro a través de la reja mientras recobraba la respiración para volver a casa, a la distancia distinguí a una personas sentada sobre una lápida, llevaba una sudadera negra y pantalones negros, inmediatamente pensé en Guillermo y las ropas que llevaba el día anterior, pero dudo que sea el quien ese ahí sentado, la persona que está ahí es mucho más grande. Aquella persona volteo hacía la reja y me miró fijamente, mi piel se erizo y perdí las fuerzas en mis piernas, haciendo que cayera al suelo, cuando volví a mirar hacía el lugar donde estaba, ya no había nadie. Mis días cada vez se volvían más extraños.

De regreso a casa un aguacero comenzó a caer, el agua helada golpeaba mi piel y dolía, vivir en las montañas no es muy caliente que digamos, forcé mis piernas a correr más rápido, estaba lejos del centro así que no tenía un lugar donde refugiarme, así que continúe corriendo hasta que pase por una parada de bus, no me refugié en ella porque había otro chico vestido exactamente igual que el del cementerio en ella, sabía que no era el mismo por el tamaño, este era más pequeño, un poco más pequeño que yo, no me daba buena espina ver a dos personas así, y más si una de ellas había desaparecido frente a mis ojos. Seguí corriendo bajo la lluvia hasta que llegue a mi calle, mi casa quedaba hasta el final, donde terminaba todo el pueblo, y no es relativo, es literal. El pueblo termina exactamente en mi casa, una de las primeras construidas en todo el pueblo, claro a lo largo de los años ha sufrido remodelaciones y no es la misma que hace dos cientos años, no sé ni porque cuento esto si estoy corriendo atemorizado. Después de mucho tiempo bajo la lluvia, llegue al porche de mi casa, me refugie en el mientras recobraba el aire que me faltaba, mis piernas dolían como si hubiesen sido azotadas. Llovía tan fuerte que las gotas sonaban como piedras chocando contra una lámina metal, el cielo parecía un carbón, cualquiera que ahora despertase pensaría que es de noche aún, pero es de día. Aun parado en el porche miré hasta la calle, un chico en medio de ella se estaba empapando en agua,  parecía hacerlo apropósito y que lo disfrutaba, lentamente entre a casa sin apartar la vista de aquel misterio muchacho, tres veces en menos de una hora era un patrón, alguien me está siguiendo. Me asome por el ventanal del salón hacía afuera para ver si aquel chico seguía ahí, pero ya se había ido. Tal vez solo estoy viendo sombras.

Subí a mi habitación empapado y corrí a la ducha para no pescar un resfriado, lo menos que quería era tomar los remedios caseros de Marie, por más que funcionasen sabían a diantres. Cuando salí del baño la lluvia se había apaciguado, pero el cielo seguía estando tan oscuro como la noche misma. Fui a mi habitación para cambiarme, mientras me cambiaba mi móvil no dejaba de sonar, Teo mandaba mensaje tras mensaje quejándose de que no cancelaran las clases por la tormenta.

¿Qué no ven que el cielo se cae? Es el apocalipsis tío, hazme caso.

NO pienso ir al instituto si sigue lloviendo

Perfecto, justo cuando mi madre accede a dejarme faltar por la lluvia deja de llover, alguien juega con mi vida.

Esos y otros más era sus quejas, vaya tío. No sé cómo somos amigos, él es el yang y yo soy el ying, aunque tal vez ese es el motivo. Después de arreglarme, y poner el móvil en silencio, baje a desayunar, no sé en qué momentos de la mañana llega Marie a cocinar, pero siempre que bajo luego de vestirme ella ya tiene comida para un batallón preparada.

— ¿Saliste a correr con esa lluvia? —me pregunto con tono de descontento mientras me servía un plato con sus famosos hotcakes y otro plato con tostadas y nata. A veces pienso que esta mujer me está engordando para comerme en navidad, cada año debe ser una decepción para ella al ver que cada vez estoy más delgado.

—Cuando venía de regreso comenzó a llover—le respondí mientras me sentaba en la mesa.

Ella respondió con un simple sonido de afirmación, al parecer a alguien no le parece que salga a correr, es porque me quiere comer, hagan caso. Desayune en total silencio, mi padre no apareció en ningún momento, ni siquiera apareció ayer cuando regrese a casa, de seguro estaba trabajando, puede parecer que un sacerdote no hace mucho, pero mi padre hace de todo y más. Además de su trabajo parroquial, está en el consejo de seguridad del pueblo, la mayoría de las noches tienen reuniones hasta tarde en el ayuntamiento, he aprendido a lidiar con vivir sin un padre.

Cuando termino de desayunar me despido de Marie, pero me detiene en la puerta para decirme que no es seguro que vaya en bicicleta a la escuela, puede comenzar a llover en cualquier momento, y lo que menos quiero es enfermarme, eso significaría tomar todos los brebajes de Marie, todos y cada y uno, y aquí entre nos, prefiero irme a la escuela de sacerdotes que tener que tomar esos remedios. Ya era tarde para tomar el autobús, así que a Marie no le quedo de otra que prestarme su coche, el año pasado había comprado un Mini Cooper luego de haber ganado el bingo de la iglesia, pase dos vacaciones enteras pidiéndoselo prestado, en ninguna ocasión acepto, y ahora me lo ofrecía en bandeja de plata, era una oportunidad que nadie puede rechazar. Cuando saco las llaves de su delantal relucían cual marco de plata, eran tan bellas como Clarisse y eran solamente las llaves. Antes de dármelas dejo muy en claro las reglas sobre usar su coche.

1.      De vuelta en casa a las 4pm, ni un minuto más, ni un minuto menos.
2.      Nada de chicas en mi auto.
3.      Nada de Teo en mi auto.
4.      No comer en el auto.

Luego de dejar claro esas simples reglas me dio la única advertencia que si escuchare en toda mi vida.

—Si a ese auto le llega a pasar algo Samuel de Luque, es mejor que huyas a donde no pueda encontrarte, y no uses el coche, tiene rastreo por GPS—parece una advertencia vacía y poco importante, pero viniendo de Marie, la mujer más dulce y dócil de este planeta, era como ganarse el infierno sin haber nacido.

Tome las llaves con algo de temor de sus manos y luego corrí en dirección al coche, estaba feliz como un niño en navidad, por fin haría uso de mi carnet de conducir. Apenas subí al coche llame a Teo para decirle si quería que lo recogiera, efectivamente seguía en casa, estaba convencido cien por cien que la lluvia destruiría el pueblo, pero decirle que tenía coche fue suficiente remedio para convencerlo de ir al instituto.

Cuando llegue a su casa no necesite ni sonar el claxon, apenas estacione él ya estaba subiendo, mientras hacía un millar de preguntas, cómo:

— ¿Cómo conseguiste un coche? ¿Tu padre recapacito? ¿Le robaste las llaves a Marie? Eso no es lo que hace el hijo de un sacerdote, satanás te espera por ser un ladrón, pero para eso falta mucho, ahora conduce.

A veces pienso que Teo es un niño y se asombra con todo lo que pasa a su alrededor. Mientras íbamos camino al instituto comenzó a lloviznar, no falto mucho para que Teo comenzara con sus teorías del fin del mundo, calentamiento global, estuve a poco de bajarlo del coche. Me detuve en el semáforo de la calle principal, había una multitud consternada alrededor de algo en la carretera, incluso con la llovizna había personas averiguando que había sucedido, sin pensarlo dos veces Teo bajo del coche y corrió a ver qué había sucedido, al igual que él me baje del coche, no sin antes apagarlo y sacarle las llaves. La advertencia de Marie hizo eco en mi cabeza.

Atravesando la multitud logre llegar hasta lo que parecía ser un cerco policial, pero más detrás de eso había un ciervo sin cabeza y con un dibujo extraño en su panza. La escena me dio náuseas y sentí como la bilis subía por mi garganta. Mientras seguía observando el ciervo sin cabeza, pude apreciar aún mejor el dibujo en su estómago, era una estrella de cinco puntas, inmediatamente recordé mi sueño y como el medallón había cambiado y tenía una estrella semejante. Ahora, además de nauseas, tenía escalofríos y temor. Ya no solo cosas extrañas pasaban en mis sueños, ahora se hacía reales, era como mi madre decía: “Piensa mucho en algo que no es real y terminará siéndolo” ahora mismo desearía jamás haber recordado esas palabras. Extrañamente todo quedo en silencio, no porque todos se hubieran callado, no. No podía escucharlos, el chillido que había escuchado el día anterior mientras corría volvió a sonar en mi cabeza, esta vez era prolongado y provenía del coche de Marie, mientras más me acercaba más fuerte era el chillido. Al subir al coche era casi insoportable aquel sonido. Revise todo el coche, la mochila de Teo, pero no venía de ninguno de esos lugares, entonces tome mi mochila y sentí como si hubiera pasado algo afilado por una pizarra, abrí el bolsillo delantero y observe el medallón, estaba brillando, justo como en mi sueño, mi corazón latía a mil por minuto, mi boca estaba seca, sentía como el pánico se apoderaba de mí, hasta que… hasta que…

—Samuel, ¡Samuel! —escuche a Teo llamándome, el chillido paró, ya sentado en el asiento de copiloto, me miraba con cara de horror como si estuviera viendo a un muerto— ¿Estas bien amigo? Estas pálido y tus labios están morados.

Me mire en el espejo retrovisor del coche y no era mentira, parecía una hoja de papel y mis labios dos uvas, necesito calmarme o me desmayaré. Respire hondo y sentí como la sangre volvía a fluir por mi rostro. Lleve mi mano con llave del coche hasta el encendedor, pero esa temblaba como un chihuahua, no lograba meterla en el encendido. Teo tuvo que poner sus manos sobre las mías para poder calmarme.

—Amigo, estas helado, no estás bien, déjame conducir a mí—era morirme mientras conducía o morir con Teo al volante. No sé cuál de las dos era peor.

Cálmate—escuche en mi cabeza, no había sido la voz de Teo, esta era una totalmente desconocida para mí, pero de alguna manera había logrado que mi corazón se estabilizara y recobraba mi pulso. Encendí el coche y arranque en dirección al instituto, no había visto nada. Ese ciervo no fue real.

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Hola de nuevo, espero les haya gustado este capítulo dos, a mi me encanto escribirlo, muchos dirán ¿dónde esta Willy? Pronto hará su aparición, tranquilos que todo tiene su razón de ser. Si les gusto les agradecería mucho que dieran like y lo compartiesen con sus amigos, también pueden dejarme un mensajito que siempre es bienvenido, y sin nada más que decir, me despido, los quiero un huevo y la mitad del otro y nos vemos el próximo día con el capítulo 3 de esta increíble historia, chao chao, xoxo.