caja de zapatos

Estoy muy aburrida y quiero hacer algo. Publicaré 25 estados de whatsapp que he puesto y ustedes asocien un signo a cada uno de ellos. O si quieren, digan con cual se sienten identificados y digan su signo.

1. En realidad no me importa nada y lo culpo en que soy joven.

2. La persona de mis sueños soy yo, pero con más dinero.

3. No sabemos la religión de nuestro gato, así que no podemos obligarlo a celebrar navidad.

4. Seguro tienes menos vida social que los gases nobles.

5. Sólo porque no pueda vivir de fideos, no significa que no viviré de fideos.

6. Quiero estar contigo en una cama de rosas. Todas las rosas tienen espinas. Te odio.

7. Si tus panes se enojan, ponles mantequilla para que se calmen.

8. Pedirme que me ponga un pantalón talla 12 es como pedirle a un dinosaurio meterse a una caja de zapatos.

9. Okay, pero es raro ver a la gente ponerse “filosófica” y que cometan errores de ortografía. Como que lo arruinan todo.

10. Dormir es uno de mis mejores talentos. O sea, lo puedo hacer con los ojos cerrados.

11. No, no te prestaré mi lápiz. Porque luego querrás mi calculadora, Austria, Checoslovaquia y terminarás invadiendo Polonia y no quiero eso.

12. Amo las weas románticas, pero luego recuerdo que mi vida amorosa es como un unicornio rosa que vomita arcoiris. Inexistente.

13. Quiero publicar un estado… OMAIGA MI SUEÑO SE ESTÁ CUMPLIENDO. ES BEIO. HOLA MAMI.

14. Todo lo que podría desear lo encuentro en las profundidades de mi corazón… Excepto el dinero.

15. Las pruebas de lenguaje son como la ruleta rusa: no sabes si saldrás vivo o morirás.

16. No me molestaría conocer a un alíen y que me diseccionaran. Al menos contribuiría a la ciencia extraterrestre.

17. Las papas me hablan a un nivel espiritual.

18. (҂⌣̀_⌣́) “Ki ti pa con la Brittani” Grandes pensadores contemporáneos - El Brayatan.

19. Yo sobreviviré a lo que sea con tal de cumplir mi meta de la dominación mundial.

20. Le he declarado la guerra al pollo congelado.

21. Yo me sentiría sexy si usara un disfraz de calamar.

22. Debo inventar una frase creativa para esta tontera, pero ni modo con esta flojera.

23. Malditos mayas, arruinaron a los mayas.

24. Si me pagaran por cada vez que me dijeron que soy genial, le debería dinero al mundo.

25. ¿Cómo sería si los hongos tuvieran patas y conquistaran el mundo?

Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse.

Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner morados.

Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más.

Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez.

El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse incómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso.

El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón.

No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú.

Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios.

Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo.

Para acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión.

Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí. 

El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura.

Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos.

Dime que intentaremos toda una vida e iré encofrando mis nunca más.

—  Risto Mejide

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. Tiramos absolutamente todo. Ya no hay zapatero que remiende un zapatero, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos. De “por ahí” vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba. Y no es que haya sido mejor, es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo”, pasarse al “compre y bote que ya se viene el modelo nuevo”. Hay que cambiar el auto cada tres años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado. ¡Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre. Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería… ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos…  ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!! Los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas.  ¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de ellos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga.  Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado.

—  Eduardo Galeano (”Me caí del mundo y no sé por dónde se entra”)

anonymous asked:

A ver, a ver, ya que todos los confesadores(?) Están muy hornys y la cosa, yo quiero pedir que nos digan más frases como "si hay pelito, no hay delito"😂😂😏 se lo digo a los admis, si otra persona quiere colaborar al asunto no hay problema

Aquí te muestro una recopilación que me sé:

  • Si hay feto, se la meto.
  • Si ha hecho la comunión, se la meto del tirón.
  • No hay mujer fea por donde mea.
  • Para dar una vuelta cualquier bicicleta es buena.
  • En tiempos de guerra, cualquier agujero es trinchera.
  • Si ha hecho la primera comunión, al cañón. 
  • Hoy follo, mañana juicio.
  • 13 y con consentimiento, se la meto sin miramiento.
  • Si sube a una caja de zapatos sin aplastarla, esperar un año para empalarla.
  • Si fuma, la chupa. 

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Pablo.-

Cartas de papá| Fanfic| WIGETTA

Prólogo

Yo sólo tenía 7 años cuando falleció mi padre y aunque me dolió mucho, nada fue peor que escuchar a papá llorar de noche en su habitación por el recién fallecido. A tan corta edad entendí que mi papá me amaba tanto como para permanecer fuerte para mí y no llorar aunque él fuera el más destrozado.

Los primeros días fueron terribles, mi papá despertaba cada día con unas ojeras increíblemente grandes y que lo hacían parecer más viejo de lo que era con sus tan sólo 35 años. Hacía todo con un deje de dolor, hasta sus sonrisas rebelaban ese dolor que tanto lo consumía.

Hubo mucha gente que cometió la idiotez de decirme frases como “Oh, que suerte que eres adoptado, esto no te dolerá tanto” o ”Pasaste muy poco tiempo con él como para sufrir tanto” cuando nunca fue así. Sí, si fui adoptado y a los 2 años, pero los 5 años que pasé junto a mi querido “Papi Guillermo” fueron de lo mejor, él era el ”policia bueno” y mi compañero de juegos, el que se encargaba de convencer a papá de que jugar en el patio con barro no era tan mala idea aunque si lo era. Él siempre fue muy alegre y me demostraba lo simple que es sonreír y siempre agradecer lo que se tiene y que te ha dado la vida, aunque esas dos tan simples tareas se volvieron muy difíciles después de su partida.

Habían pasado solo dos semanas de su funeral cuando noté que algo no iba bien. Mi xbox no encendía. Me levanté y caminé hacia el mar de cables que había tras el pequeño mueble que según papi, habían demorado meses en construir pero decía made in china en uno de los cajones. Seguí el cable entre la marejada hasta notar que estaba desconectado y atorado dentro de una caja de zapatos con una pequeña nota sobre esta. La tomé y conecté la consola y salí de entre los cables.

Al colocar la caja sobre la cama saqué la nota y la leí con dificultad, ya que a tan corta edad con suerte y sabía leer.

“Hijo, te he dejado estas cartas porque sé que no me queda mucho tiempo. Hace más de un mes me han detectado una enfermedad terminal y me he dedicado ha escribir esto para ti, para que no te sientas falto de apoyo.
PD: A Samuel no le he dejado nada, ya le dejé ser el de arriba mucho tiempo. Por favor nunca olvides recordarle cuanto le amo.”

Autorretrato de un escudo

I.
Sentimientos guardados
en una caja de zapatos,
perdidos entre cartas y recuerdos
que hablan sobre ellos.

II.
Pensamientos embotellados
de quien se niegan al luto
y llora en silencio, sin lágrimas,
los jueves por la noche.

III.
No hay faro,
ni boya, ni puente,
ni barco, ni salvavidas
en la isla de su mente.

IV.
Inhala.
Se enciende el cigarro
que ya tenía cuando estaban juntos.
Exhala.
Se apaga el cigarro
de después del fin.

V.
Shhh.

—  Denise Márquez
Sinopsis Oficial "Beautiful Sacrifice"

Falyn Fairchild puede caminar lejos de cualquier cosa. Después de haber dejado su coche, su educación, e incluso a sus padres, la hija del próximo gobernador de Colorado está de vuelta en su ciudad natal, limpiando mesas de espera para la Bucksaw Café. Después de cada turno, Falyn añade a su caja de zapatos dinero en efectivo, con la esperanza de que algún día ahorrará lo suficiente para comprarse un billete de avión para el único lugar donde se puede encontrar el perdón: Eakins, Illinois. En el momento en que Taylor Maddox se sienta en la sección de Falyn al Bucksaw, ella sabe que significa problemas. Taylor es encantador, rompe promesas, y precioso, incluso cuando está cubierto de inmundicia en sus decisiones, es todo lo que Falyn cree que un bombero pez gordo sea. Falyn no está interesada en convertirse en otra estadística, y para un niño Maddox, una chica desinteresada es el último desafío. Una vez cuando Falyn aprende donde es a donde Taylor llama casa todo cambia. Al final, la persistencia Maddox se reunirá con el talento de Falyn para dejarlo, y por primera vez, Taylor podría ser el que se quemé.

Mejorar la memoria!

Reglas mnemotécnicas y trucos para mejorar la memoria

Juan Antonio Pascual

Dom, 06/04/2017 - 10:25

El cerebro humano es la obra cumbre de la Naturaleza. Ninguna tecnología puede igualarlo… por ahora.

Los superordenadores más potentes del mundo apenas alcanzan la potencia de proceso de un pequeño roedor, ocupan una sala entera y requieren 10 millones de vatios de potencia para funcionar. Un cerebro humano cabe en una caja de zapatos y consume 20 o 30 vatios a pleno rendimiento.

Es un órgano tan asombroso como desconocido. ¿Por qué nos olvidamos de cosas recientes pero recordamos con detalle datos aprendidos hace décadas que no necesitamos? ¿Cómo se podría aplicar ésto para mejorar la memoria?

Soy una persona olvidadiza. Tengo que apuntar los cumpleaños de mis sobrinos y hacer una lista de la compra antes de ir al supermercado, para no olvidarme de nada. Pero si alguien me pregunta cuáles son las bases nitrogenadas del ADN y cómo se emparejan, responderé al instante: la adenina se empareja con la timina y la guanina con la citosina. Es un dato que aprendí en la escuela, y no he vuelto a usar en mi vida. ¿Por qué no se me olvida?

Mientras nos explicaba el funcionamiento del ADN, mi profesor de Ciencias Naturales nos dijo: “¿Queréis que os cuente un truco para recordar las bases del ADN? Aprended esta frase: Adelantamiento Temerario, Guardia Civil”. La primera letra de cada palabra recuerda a una base y se empareja con la siguiente: Adenina-Timina, Guanina-Citosina.

No tengo ni idea de por qué ocurre, pero cuando pienso en el ADN me viene a la memoria la frase, y al instante recuerdo los nombres y la relación de las bases del ADN. Sin yo saberlo, mi profesor de Ciencias me estaba enseñando una sencilla regla mnemotécnica para aprender información compleja: convertir los datos en frases sencillas de recordar.

Hay otras muchas, así que vamos a descubrir trucos para mejorar la memoria para recordar información importante: desde una fórmula matemática antes de un examen a la contraseña del router o la fecha del cumpleaños de tu suegra. Para que no te eche en cara que te has olvidado de ella…

Reglas mnemotécnicas y trucos para mejorar la memoria

Aún no conocemos por completo los mecanismos que regulan la memoria, pero sí sabemos que hay factores que ayudan a reforzar los recuerdos, o que actúan como un disparador para recordar algo. Seguro que hay cierto olor o una melodía concreta que dispara un recuerdo en tu cerebro, sin que tu lo hayas ordenado.

Existen trucos para mejorar la memoria que permiten archivar un recuerdo complicado, como un número muy largo o una lista de nombres.

Regla de la longitud de las palabras

Esta regla mnemotécnica o truco para memorizar mejor se usa cuando tienes que memorizar un número muy largo.

Cada número se cambia por una palabra que tenga ese número de letras. Por ejemplo, si tienes que memorizar el número 372, se buscan palabras relacionadas que tengan 3, 7 y 2 letras. Es más efectivo cuando el número es muy largo.

Imagina que deseas memorizar el número 3527251634. Basta con que recuerdes esta frase: Muy ancho el planeta es, mares y océanos hay aquí. La primera palabra tiene 3 letras, la segunda 5, la tercera 2, etc. Así obtienes el número automáticamente.

Regla de la fábula

Este es uno de los trucos para mejorar la memoria más sencillos. Consiste en inventarse una historia que contenga la información que quieres memorizar. Para el cerebro es más sencillo recordar la historia. 

Imagina que necesitas recordar el número 3120947945137. Nos inventamos un guión que contenga dichos números:

3 hermanos quedaron a las 12:09 y acudieron a la calle de la Memoria, portal 47. Subieron a la planta 9 y llegaron hasta un piso con 45 ventanas. Llamaron 137 veces a la puerta.

Te resultará más sencillo recordar esta historia que el número concreto.

Regla de la cadena 

Es una variante de la anterior. Se trata de inventar una historia excéntrica y sin sentido, que permita enlazar una palabra con la siguiente. Como más raro sea el cuento, mejor. Seguro que no te acuerdas de la anciana de pelo gris con la que te cruzaste hace cinco minutos, pero recuerdas el rostro de la mujer de pelo morado que viste el mes pasado.

Imagina que tienes que recordar las palabras pendrive, tijeras, bonsai, médico, auriculares. Creamos esta historia: el pendrive se fue a la discoteca a bailar y allí ligó con la señorita tijeras, que se bebió dos copas de más y sin querer cortó las ramas del bonsai. Acudió al médico y éste le curó mientras escuchaba música por los auriculares.

Regla de la primera letra

Ya la hemos presentado en la introducción. Se basa en coger la primera letra de las palabras que quieres recordar, y usarla para construir una frase más sencilla. Funciona mejor cuando esta primera letra no se repite.

Por ejemplo, imagina que deseas memorizar las provincias de Andalucía:  Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. Debemos formar una frase coherente con la primera letra de cada provincia: Ana Compró Café en Grano, Huevos, Jamón y Muchos Salchichones.

Si usas palabras chocantes o graciosas, como Salchichón, será aún más fácil de recordar. La primera letra de cada palabra te ayuda a recordar la provincia, y la frase completa asegura que no te olvidas de ninguna. Una forma muy eficaz para recordar cosas y un truco para mejorar la memoria muy efectivo.

Regla de las palabras inventadas

Consiste en inventarse una o dos palabras formadas por la primera letra o las primeras sílabas de la información que se desea recordar. Por ejemplo, imagina que quieres memorizar las provincias de Castilla y León: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Lo transformamos en la secuencia Abulepa Saseso Vallamora. Apréndetela y te ayudará a recordarlas.

Como en la regla mnemotécnica anterior, es muy útil para no olvidarnos de ninguna.

Regla de los lugares

Este truco se basa en asociar información a los lugares de una ruta conocida. Imagina que tienes que ir al supermercado a comprar huevos, detergente, tomates, desodorante y aceite. Asócialos a una ruta que hagas a diario: tengo que pasar por el banco para coger huevos y aceite, cruzo la calle hasta el kiosco de los tomates (es rojo), y paso por la limpia farmacia a por desodorante y detergente (aunque en realidad vas al supermercado).

También funciona con las habitaciones de tu casa, si las vas recorriendo mentalmente en un orden y metiendo uno o varios objetos relacionados en cada una.

Regla de las integrales

Cuando tienes que memorizar fórmulas matemáticas o derivadas, resulta útil una variante de la regla de la Primera Letra. Imagina que tienes que memorizar esta fórmula:

Con cada letra formamos una palabra en una frase coherente: un día vi una vaca menos el rabo (la integral) vestida de uniforme.

un día vi: udv

una vaca menos el rabo: uv - ∫

vestida de uniforme: vdu

Juntamos todo:  ∫ udv = uv - ∫ vdu

Regla de la palabra pinza

Es uno de los trucos para mejorar la memoria más complicados de poner en práctica, pero si lo dominas puedes memorizar información muy compleja y sin relación entre sí.

Comienza buscando una palabra que rime con los números del 1 al 10 o los días de la semana. Es la palabra pinza. Por ejemplo:

uno - tuno

dos - tos

tres - traspiés

cuatro - teatro

etc.

Debes aprenderte estas rimas.

Imagina que debes memorizar las palabras Letonia, deltoides y cadmio. Comienza por el número uno. Su palabra pinza es tuno. Imagina un tuno tocando una melodía bajo el balcón de su amada. Visualizas la pandereta y en ella tiene grabada la palabra Letonia. Es importante visualizar la escena con todo detalle: el balcón, el rostro del tuno, su cuerpo, el detalle de la ropa, la capa, y la pandereta, con la palabra Letonia escrita.

La palabra pinza del número dos es tos. Imagina a un fumador tosiendo mientras echa humo por la boca. Te acercas a ella y miras en su interior. En la campanilla está escrita la palabra deltoides. Repite con todos los números que necesites.

Cuando quieras recordar una palabra recuerda su número, y al momento recordarás su palabra pinza. Te vendrá a la memoria la imagen y al revivirla, visualizarás la palabra escondida en la pandereta, la campanilla, etc. La clave es visualizar bien la escena, con todo detalle, cuando la memorizas.

El ambiente adecuado

Se sabe que existen ciertas condiciones ambientales que favorecen la memoria, y ayudan a recordar información con más facilidad.

Diversos estudios han demostrado que escuchar música clásica mejora la memoria y el aprendizaje. Este tipo de música dinamiza la actividad de los genes implicados en la memoria, el aprendizaje, la secreción y el transporte de la dopamina, una molécula que disminuye la presión arterial y protege la mucosa intestinal. En el caso del cerebro, la dopamina fortalece la comunicación neuronal.

Otra secilla forma de memorizar mejor y mejorar la memoria a corto plazo es echarse una siesta de unos 45 o 60 minutos. Por ejemplo, antes de estudiar para un examen. Investigadores de la Universidad de Saarland (Alemania) han demostrado que las personas que se habían echado una siesta previa, memorizaban más palabras que otras que no lo habían hecho.

Está reforzando la memoria

Se positivo

Seguro que has oido hablar de los placebos: medicinas o remedios que no hacen absolutamente nada, pero que producen beneficios en el organismo porque nuestro cerebro cree que curan de verdad. Muchos médicos atribuyen esta propiedad a la homeopatía.

El efecto contrario también funciona: hay casos documentados de indígenas americanos que han fallecido a los pocos días de que el chamán de la tribu les haya echado una maldición o les haya pronosticado su muerte. El único poder era la autosugestión.

También se sabe que una mentalidad positiva ayuda a curar más rápido todo tipo de enfermedades. Nuestra forma de pensar afecta a nuestro cuerpo, para bien o para mal. Y como parte de él, a nuestro cerebro. Si repites constantemente “no puedo aprender esto”, “no soy capaz de memorizar esta lección”, “voy a suspender mañana”, el cerebro rinde peor e incluso despierta la ansiedad y el estrés que bloquea aún más la memoria.

Antes de memorizar algo importante, repite varias veces en voz alta “tengo buena memoria” o “es fácil recordar esto”. Pensamientos positivos que reducirán la ansiedad y conseguirán que tu cerebro rinda al 100%.

Adorna los recuerdos

Aunque estés estudiando matemáticas o un aburrido texto antiguo, lo recordarás mejor si lo asocias a imágenes o peliculas. Mientras memorizas asocia el contenido a una foto, un dibujo, o una secuencia de una pelicula que esté relacionado. Cuando debas recordarlo esa imagen te vendrá a la memoria y te será más fácil recuperar la información asociada.

Extrae lo esencial y haz resúmenes

Si estas aprendiendo un texto largo subraya lo más importante, y céntrate sólo en eso.  Repite y repite para memorizarlo. La repetición es la clave para retener información.

Haz también resúmenes y esquemas, escribiéndolos a mano. Al escribir una idea la memoria la retiene mejor. Los resúmenes sirven para ayudar al cerebro a extraer los datos, al recordarlos. Es como lanzar un cubo al pozo y sacar agua.

Independientemente de la regla mnemotécnica o los trucos para mejorar la memoria que elijas poner en práctica, la clave para que funcione es practicar. Úsala varias veces en diferentes situaciones y ya verás cómo te resulta útil.

Implantes cerebrales aumentarán la capacidad de memoria

Trucos para mejorar la memoria y mantener el cerebro en plena forma

Independientemente de que uses o no reglas nemotécnicas para reforzar la memoria, hay una serie de consejos que sirven para cuidar mejor nuestro cerebro, y con ellos mejorar su funcionamiento. Esto se traduce en una mayor capacidad para recordar las cosas, para razonar o para tomar las decisiones correctas.

¿Cuántas memorias existen?

Es importante saber que no existe la memoria como tal. Se sabe que hay diferentes sistemas de retención que son independientes. Pacientes operados del cerebro han perdido la memoria a corto plazo (no recuerdan la salida del cine), pero mantienen intacta la memoria a largo plazo.

Memoria sensorial: es la información que nos proporcionan nuestros sentidos. Hoy hace frío y cuando salga a la calle tendré que abrigarme, esa camisa está desteñida y hay que comprar otra, etc.Memoria a corto plazo: información que recibes y que se recuerda sólo durante uno o dos minutos. Un número de teléfono, un recado, una conversación, etc. Es limitada y se llena si recibe mucha información a a la vez.Memoria a largo plazo. Almacena información durante décadas, y no se sabe si tiene un límite.

Dormir es el mejor ejercicio

Mientras que los músculos de nuestro cuerpo exigen que nos movamos y hagamos ejercicio para mantenerlos en forma, el motor regulador del cerebro es el descanso nocturno. Aunque un adulto puede llevar una vida normal durmiendo 5 o 6 horas, mantener el cerebro en plenitud exige dormir al menos 7 u 8 horas. El sueño refuerza la memoria, hace que los recuerdos se asienten, y filtra todo aquello que no necesitamos.

Como hemos comentado, la siesta de media hora también es un excelente truco para mejorar la memoria, especialmente si debes realizar actividades intelectuales por la tarde, como trabajar o estudiar.

El estrés a raya

Otro factor que afecta negativamente a la memoria es el estrés. Se ha demostrado que las personas estresadas retienen peor el aprendizaje, e incluso lo olvidan por completo a las pocas horas.

Relájate, medita, desconecta, y reduce la ansiedad antes de estudiar para un examen o trabajar en un proyecto profesional complicado. Un buen truco consiste en cerrar los ojos y realizar 8 o 10 respiraciones lentas y profundas, exhalando el aire muy despacio, para relajar el cuerpo.

Haz ejercicio

El cerebro necesita horas de sueño para recargar las pilas, pero también oxígeno para optimizar su actividad celular. El ejercicio físico favorece la circulación de la sangre y la oxigenación de las células del cerebro.

Evita las distracciones

Para hacer su trabajo, la memoria necesita concentración. No esperes aprender esas fórmulas matemáticas o los elementos de la tabla periódica si al mismo tiempo estás leyendo los mensajes del móvil o viendo la televisión. Quizá puedas hacerlo, pero tardarás más o se olvidarán antes.

Esto también se aplica al entorno de trabajo. El desorden, el amontonamiento de objetos en la mesa del despacho o de estudio, distrae la mente y evita que se concentre en la tarea de memorizar. Intenta que la mesa en la que trabajas o estudias esté lo más despejada posible. De hecho, vacíala por completo. Lo mismo se aplica a la sala, en la medida de lo posible.

Entrenamiento

Las sopas de letras, el Sudoku, los videojuegos de puzzles y retos mentales ayudan a mantener la memoria en forma. Pero no hace falta recurrir a ellos para ejercitarla. Cualquier momento es bueno para poner a la memoria a trabajar. Por ejemplo, mientras estás visitando una web recuerda los nombres propios o las marcas que te encuentres, y luego intenta rememorarlos todos.

Las reglas mnemotécnicas y los trucos para mejorar la memoria son sencillos de aplicar y está demostrado que funcionan. Elige los que más te gusten y, sobre todo, practica una y otra vez. Sólo así serán efectivos.

[Fuente: Wikipedia, Aula Fácil,PsicoZurbaran]

–Es que… No lo entiendo.– murmuró, sacando una de las tantas cajas de zapatos que tenía en sus enormes maletas. No había traído ni un cuarto de su ropa pero tenía más de una decena de valijas, aunque eso no era extraño para alguien que utilizó todo su dinero universitario para ir de compras.

Se sentó, agobiada, pero al ver que alguien pasaba frente a la puerta de su habitación, se apuró en llamarlo. –¡Oye!– gritó para detener a la persona, –Sí, tú, necesito tu ayuda.– agregó mientras abría el cartón, que tenía dos zapatos de distinto par.

Caja de zapatos.

Como si de una contradicción se tratara, Alexander disfrutaba del trayecto en metro aunque fuera un sinónimo de ‘pequeña caja de zapatos con más personas por metro cuadrado de lo que podía permitirse’. Pero siempre que el hombre gozara de un lugar en uno de los extremos, podía relajarse y trazar líneas en su libreta hasta que llegara a su parada, como hacía ahora. Hasta que una voz cercana le hizo alzar la cabeza, topándose con otra persona que parecía reclamar su atención. Mira detrás de sí, aunque supiera que tras de sí no había más que metal, actuando por puto instinto, comprobando que efectivamente hablaba con él. —¿Ocurre algo?